Soy un poco snob. Lo confieso.
Nada serio.
Tonterías.
Me gusta el buen perfume. Aderezar con algún complemento diferente mi vestuario, por más sencilla que vaya vestida. Tengo mis cubiertos favoritos para comer, y pierdo el tiempo que haga falta en buscar mi cucharilla preferida entre todas, porque de lo contrario no me tomo a gusto el café con leche. Me gusta disfrutar siempre en casa alguna flor natural en un jarrón informal, y lucir plantas naturales en todas las habitaciones. Excepto en el dormitorio, claro.
Alva suele bromear con que soy una pija. Pero sé que no lo dice en serio. Es sólo una broma que usa para enfurruñarme en falso y hacerme reír. No soy, ni he sido nunca, una pija. Aunque he de confesar que de jovencita…, pude llegar a parecerlo. Jajaja!!!! Pero nunca fui una pija “al uso”. Jamás fui amante de las marcas. Es más, les tengo algo de aversión. No tengo gustos caros, salvo en el perfume. Y el dinero me importa muy poquito. Lo imprescindible para llevar una vida digna y tranquila.
Pero sí soy un poco snob. Sólo bebo -muy de vez en cuando- vino, si es servido es una bonita y elegante copa. Jamás bebería vino en un vaso sin glamour. Jajaja… No soporto la gente maleducada o grosera, porque pienso que es un síntoma de egoísmo y una falta de respeto. Me gusta combinar los colores. No importa que no sea caro, pero un alegre pañuelo, un bonito anillo o un toque de color en los labios, pueden ser definitivos para resultar más atractivo… Más…, armonioso. Para marcar la diferencia. Tu singularidad. Y eso sí me parece importante.
Hace ya muchos años que leí “El idiota”, de Fiodor Dostoievsky. Y aunque he de confesar que no la recuerdo de cuando lo leí, hay una frase en ese libro que me parece preciosa…
“La belleza salvará el mundo.”
Creo que eso podría convertirse en una tendencia de la que yo sería fiel activista. Porque creo que define bastante bien mi heterogénea forma de ser…
Alva piensa que soy el colmo de la elegancia y el buen gusto. Jajaja!!! Ya, ya sé que él me ama y su opinión no es demasiado objetiva, pero Alva no es tonto. Además es la persona más crítica conmigo, de todas cuantas conozco.
Pero lo bien cierto es que me gusta rodearme de cosas bonitas… Siempre ha sido así. Desde que recuerdo… Ya de adolescente mi habitación era una exhibición, completamente orqu
estada, fiel reflejo de mi personalidad y de mi visión del mundo. De cómo me gustaría que fuera el mundo. Pero sin las excesivas manías, -un tanto horteras-, de las jóvenes de la época. Nada de pósters de actores o cantantes de moda…, por mucho que me gustaran. Como mucho el cartel de alguna película que me inspirara… Mis zapatillas de puntas junto al aparato de música. Jugar con la luz de las lámparas. Pañuelos colgados aquí y allá. Fotografías del mundo del ballet, o atractivos maquillajes. Y sobre todo “Mi diario” en la pared… ¡¡¡En serio!!!
Mi cama estaba pegada a una pared, y tenía un bonito papel pintado de suaves y alegres flores… La verdad es que no recuerdo exactamente qué fue lo primero que escribí… Probablemente que el chico del instituto que me gustaba, Luis -un verdadero caballero ya entonces-, me había acompañado hasta el tren… Debió parecerme…, acontecimiento TAN IMPORTANTE!!! Jajaja!!! Que me dio un arrebato, me levanté de la cama, cogí un boli y apunté la fecha en la pared, sobre el papel pintado…, y algunas palabras que explicaran por qué era tan importante aquel día…
Aquello creó un precedente que desencadenó un verdadero diario íntimo-público en la pared de mi habitación… Y durante años fui creando un mural que explicaba mi vida. TODO. ;) Mis amigas no podían creerlo… Pero yo se lo contaba todo a mi madre…, no tenía nada que ocultar. Además, algunas cosas estaban en clave, ya me entiendes… Ni mi padre ni mi hermano hubiesen podido entenderlo aunque se hubieran empeñado en leerlo, y la verdad es que no sé si lo hicieron nunca…
Era fantástico tumbarse en la cama y leer desde ahí los acontecimientos más importantes de mi adolescencia, -casi todos buenos, los malos probablemente no me molestara en apuntarlos…-, y poder ver de un vistazo todas las historias maravillosas que iban sucediéndome y dando forma a mi vida… :)
Era genial.
Sólo guardo un mal recuerdo de aquella pared, y fue del día que tuvimos que irnos definitivamente de aquel piso… Intenté arrancar el papel para poder llevarme conmigo semejante trozo de mi vida, tan importante, pero fue inútil. Se rompía. Imposible arrancarlo sin hacerlo mil pedazos… De modo que lloré un buen rato sentada en el suelo frente a aquel retazo de mi vida -bello testimonio que resumía años de experiencias-, dando las gracias al cielo por tanta felicidad que se quedaba incrustada en la pared, y salí de la habitación sin mirar atrás… Pronto empezaría a escribir en cualquier otro sitio… Yo seguiría creando belleza a mi alrededor… :)
Y así fue.
Y es que crecí convencida de que rodearse de belleza, en su más extenso significado, era una magnífica manera de abrirse paso en el mundo.
Y rodearse de belleza es un vicio, créeme. Algo que se contagia a todos los campos y cuestiones de tu vida… Rodearse de buena música, buena lectura, buen cine, buenos amigos, buenas conversaciones. Actividades bellas -o que a mí al menos me lo parecían- como patinar, ir a ver a amanecer a la playa, o salir a pasear sola y acabar en la biblioteca pública o en una galería de arte al azar… Aunque también tuve mi época de “breaker”, en la que salía a la calle, música en “loro” portátil al hombro, a bailar en público… Pero eso sí, vestida “elegantemente” con todos los colores del arco iris!!! Jajaja!!! Guantes cortados, de cuero o de encaje; pañuelos anudados en muñecas, tobillos y cabeza; calentadores a juego; camisetas con agujeros estratégicamente situados… ¡Lo más rabiosamente imparable -y hortera- de los 80! Break dance, la movida madrileña, la valenciana, los musicales de Hollywood, lo atrevido, lo transgresor o lo adorablemente decadente como los increíbles Village People, porque lo más importante era “Que no pare la música!!!!”
Oh! Sí!!! Fui una loca de los 80. Me bebí toda la Coca Cola del mundo -pues nunca probé el alcohol-, y todas las noches de fiesta que pude… Pero siempre acababa desconcertando al personal…
Ir en pos de la belleza, cuando eres una adolescente, te deja fuera de muchas cosas… Nunca me ha gustado la gente bebida… Jamás entendí que alguien tenga que beber para “entonarse” o para desinhibirse… Quizá sea porque yo nací desinhibida… Jajaja!!! (Y “entonada”, añade Alva cuando se lo leo… Jajajaja!) Ni la gente cotilla o criticona… No me gustan las peleas ni las intrigas baratas… Las de nivel…, es otra cosa. Si tiene que haber intrigas…, con un poquito de clase, por favor.
De modo que siempre estaba cambiando de pandilla… Cuando un grupo de amigos empezaba a parecerme, o bien demasiado aburrido, o bien algo “peligroso”, ponía la mejor de mis sonrisas, les decía adiós con la manita, le daba patada a mi vespa y salía pitando hacia nuevos horizontes.
Nunca entendí a esa juventud, ni cuando yo era joven -más joven, me refiero, jajaja- que gusta de aburrirse tirada toda la tarde sin nada que hacer ni ganas de hacerlo… ¡Dios!!! Con la de fascinantes cosas que hay para hacer por el mundo. Para unos cuantos días está bien, pero…, no me malinterpretéis, chicos, si queréis aburriros, hacedlo, pero el verano es demasiado corto… Yo paso. Yo, me abro.
Y volvía a desaparecer sola en pos del sol, o la luna… Esa actitud mía, independiente y un tanto rebelde, por cierto, además de acarrearme fama de “rarita”, me permitió conocer mucha gente y muy diferente… Apasionante.
O cuando la gente empezaba abusando del alcohol, y pasaba a juguetear con las drogas que entonces estaban de moda. Es obvio, si no entiendo que alguien tenga que recurrir a ponerse hasta el culo de sangría o vodka con coca cola para poder bailar en público o decirle a la tía que le gusta, que le gusta…, mucho menos estaba dispuesta a coquetear con las drogas porque los demás lo hicieran… Y desde luego, nunca he necesito la aprobación de nadie, ni sentirme “aceptada”, para gustarme o sentirme bien conmigo misma. De hecho solía ser bastante insumisa y desobediente con lo que se supone que “tocaba”…
Además, ¿para qué?
Entonces no fumaba, y de los porros me encantaba el olor, pero no probé uno hasta que fui ya lo que se puede llamar “toda una mujer”. Y la verdad es que no sentí nada tan especial como para repetir. Igual que con la coca. Que la apasionante y curiosa noche en que acabé probándola, como no pensaba meterme nada por la nariz -¡qué yuyu!-, me la puse en las encías, y decidí que una y no más Santo Tomás… Jamás he probado en mi vida cosa más amarga y desagradable!!!
Punto. Ese ha sido todo mi contacto con las drogas. Y jamás las he echado de menos. La vida tiene demasiadas cosas fascinantes, si sabes mirar a tu alrededor, como para tener que recurrir a “movidas” que te conviertan en algo que no eres…
Yo fui siempre hasta las trancas de Coca Cola, y eso no impedía que fuera la que antes hacía corro bailando, y la que, llegado el caso, confesara amor al rarito de turno -yo he sido más bien de raritos que de buenorros, aunque algún buenorro cayó también, jajaja- o provocaba que se lo confesaran… Siempre me ha gustado el delicado arte de la seducción… ;)
Jajaja!!! Que yo no he dicho en ningún momento que fuera una santa!!! Para nada. De hecho no lo fui, pero…, recuerda…, “La belleza salvará el mundo”. La elegancia es la clave. El buen gusto al poder! Hasta para mandar a la mierda a alguien, se puede hacer uso de una educación exquisita. De hecho es mucho más divertido e interesante.
Pero… Me he desviado del tema. Imagino que tenía ganas de hablar de algo que no fuera dolor, goteros, cansancio y demoledores efectos secundarios…
Me gusta esta Beatriz… :)
Pero…, sí, me he desviado del tema.
Todo esto venía a cuento de una confesión… Sí, soy un poco snob, decía.
Y esto lo digo porque este sábado pasado, tuve una experiencia maravillosa…
El oasis de mi desierto.
A ver…, resumo por encima para ponerte en situación…
El sábado no fue un día fácil. Bueno, ya sabes, últimamente, ningún día lo es. Desde que me levanté, me hice el firme propósito de, una vez retirado el sol a sus aposentos, salir con Alva a andar un ratito.
No mucho. Nada de mis largas y queridas caminatas -que ya volverán-. Un paseo cortito y lento hasta la plaza del Pou, a un par cientos de metros de casa. Así de paso, como allí están los contenedores de reciclar, llevamos todo el vidrio, el plástico y el cartón que vamos separando…
Pero conforme se acercaba la hora, me di cuenta de que iba a ser imposible. No podía con mis piernas… El abatimiento físico era total e insalvable. No podía hacer nada contra él. A pesar de mis buenas intenciones, mi cuerpo no respondió. Ser consciente de ello, me agobió sobremanera.
Me apetecía hacer feliz a Alva. Él se alegra mucho cuando salimos a andar un ratito. Saber que puedo hacerlo feliz con tan poco, y no poder hacerlo…, me frustra increíblemente. Me puse de mal humor. Pero tampoco podía dejarlo salir… Hubiese sido ridículo preocupar o poner triste a Alva, justo por no poder hacerle ese pequeño regalo de salir a pasear.
Tanta impotencia y frustración, acabó saturándome. Empezó a asfixiarme el techo y las cuatro paredes. Salí a la terraza en busca de aire y alivio, pero tampoco sirvió de nada. Además, Alva daba vueltas a mi alrededor, disimuladamente, tratando de intuir qué pasaba…
Hubiese querido coger el coche y escaparme lejos de todo un rato… Pero ni puedo conducir aún, ni aunque hubiese podido hubiese sido justo para Alva…
Me sentía perdida, cuesta abajo y sin frenos…
Entonces…, cuando ya no sabía qué hacer, ni debajo de qué esconderme… Recordé mi escondite perfecto… ¡Un baño!
Exactamente. Allí podría esconderme, e intentar relajarme un rato… Además, Alva sabe que me encanta, aunque ahora hace meses que no me doy uno. Y es que ha sido imposible con todos los problemas que he tenido en el pecho… Pero que me diera un baño le parecería bien, no le alertaría de que nada malo me estaba ocurriendo.
Mis baños son todo un cúmulo de manías y excentricidades… La Bea más snob toma el poder y campa a sus anchas más feliz que un batería heavy con baquetas nuevas.
Todo tiene que ser perfecto… Desde la temperatura del agua, a las sales que la perfuman… La luz, una combinación perfecta de velas en mis veleros de colores, y una lamparita de luz indirecta, naranja, en un rincón…, sí, en el baño. Jajaja… La música que voy a escuchar. Lo que voy a beber. El libro que voy a leer, lo que voy a picar de forma voluptuosa y caprichosa…
Es mi templo sagrado… Todo tiene una importancia extrema…, todos los sentidos tienen que estar exquisitamente cuidados… El del gusto, con lo que bebo y como. El del olfato: Con el agua sutilmente perfumada. El oído: Con la suma perfecta de silencio y música. El del tacto: Con el baño a la temperatura correcta y las sales para hacer más suave el agua. Y la vista, con la luz cálida y relajante y todas las cosas hermosas que deleitan mis ojos, en mi cuarto de baño perfecto…
De modo que le dije a Alva: ¿Me preparas un baño, “por fi”?
Se sorprendió al principio, pero en seguida sonrió: ¡Claro!
Al ratito, como sobre las ocho y media pasadas, me metía en la bañera.
Mmmmmmmm… Qué placer. El agua se abre dócilmente para dejar que introduzcas tu cuerpo, y va cerrándose sobre ti, envolviéndote cariñosa en un abrazo largo, cálido y húmedo…
Ninguna parte de mi cuerpo es ajena a la sensación de placidez que la colma… No sé qué pasa en mi cerebro, qué clase de hormona o sustancia se libera que, recorriéndome entera, me inunda de paz y serenidad. Todo lo que me rodea es…, sencillamente perfecto. Durante un instante tengo la sensación de que todo está bien. Donde, y como debe ser.
Una insolente, -por lo atrevida y descarada-, sonrisa, se apodera siempre de mis labios, y con ella sonríe cada poro de mi piel. ¡Es una sensación fantástica! Y he de confesar que en alguna ocasión, incluso, se me ha derramado alguna carcajada o alguna lágrima de puritito placer…
Sí… Lo sé. Puede parecer algo exagerado. Ya he comentado en más de una ocasión que mi psicóloga, -Carolina Ballestar, la fantástica profesional que otrora me salvara la vida- me caló enseguida, cuando en la primera sesión me dijo aquello de: Beatriz, eres una persona “muy intensa”. ¡¡¡No puedo evitar vivir las cosas así!!! Jajaja… No es algo que yo elija. Ni vivir así las buenas, ni sufrir las malas. Sencillamente…, me pasa.
Pues bien… Allí estaba… Metidita en la bañera, siendo increíblemente consciente de mi cuerpo, y buscando por un instante, liberarme de mi mente… Desconectar, sólo por un ratito, para descansar… Dejarme querer… Dejarme mimar…
Para reforzar las sensaciones, me llevé el libro que estoy releyéndome, por tercera o cuarta vez, no recuerdo bien, y que siempre me hace reír…
Atención a todos y a todas. Apuntad.
“La vida es corta pero ancha”
De la brillante asturiana Susana Pérez-Alonso. A la que Montse y yo llamamos, cariñosamente, “Susanita”.
Quiero detener mi atención en este libro que llegó a mí de manos de mi querido, muy, muy querido cuñado Carlos. El hermano de Alva.
Jamás pensé que Carlos fuera a regalarme un libro tan… ¿Atrevido? ¿Loco? ¿”Femenino”?… No sé cómo describirlo. Es sobre todo…, divertidísimo.
Me lo regaló para mi cumpleaños, el 18 de diciembre de 2005. Difícil época aquella también…, y desde luego, lo menos que puedo decir es que me alegró la vida. Gracias otra vez Carlos!!!
Y lógicamente, me envició con Susanita.
Rápidamente se lo pasé a Montse, Montse a su hermana, a las amigas de su hermana, a todas nuestras amigas… Se extendió la pólvora y pronto éramos una pequeña legión pro-Susanita… :) Jajajaja!!!
Acto seguido me hice con toda la bibliografía de la carismática asturiana. Es de lectura fácil. Sin complejas metáforas ni descripciones cansinas. Es rápida, ágil, clara, sencilla. Fresca. Muy actual. Irreverente, atrevida, mordaz, comprometida. Picante…
“La vida es corta pero ancha” es, además, del mismo año en que Carlos me lo regaló, de 2005. Y critica la política, tanto un lado como al otro, el ejército desde dentro, la problemática social, la situación actual de la mujer… Mezclado con la más intimista y a la vez divertida forma de ahondarse en el peliagudo mundo de los sentimientos… El amor, la insatisfacción, la soledad -la que se sufre también acompañada-, la necesidad de libertad, la realización de la persona, los sueños, las pesadillas…
Sencillamente deliciosa.
Por desgracia no ha escrito muchos libros, y la mayoría están agotados y descatalogados…
Hasta Madrid me fui hace años, para buscar allí los que no había conseguido aquí en Valencia…
Además tiene un libro erótico, que es una auténtica DELICIA. Se titula “Mandarina” y fue finalista del premio “La sonrisa vertical” en el año 2000. Un libro erótico atrevido y diferente. Un libro erótico escrito por una mujer atrevida y diferente. Un placer cada una de sus hojas… Un verdadero placer, en todos los sentidos de la palabra… ;)
Tengo casi todos sus libros, que salvo error, son siete en total. Los dos que ya he nombrado, y “Nada te turbe”, que creo que fue el primero, y cuyo titulo es parte de una poesía de la “especialísima” Santa Teresa de Jesús, que dice: “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa…” Un libro valiente y divertido, en la línea de “La vida es corta…”
Luego está “Nunca miras mis manos”. ¿No te parece un título de lo más suculento? Nunca miras mis manos… Es una frase tan poética…, tan dolorosamente poética… Tan hermosa. Tan dura. Dice tanto con cuatro palabras… El libro, bellísimo.
Y luego tiene dos libros de cuentos.
“Cuentos para hombres”, del que os pondré algunas partes de su dedicatoria, porque me encanta. Dice así:
A mi padre, al que tanto extraño; a mi padre, con el que cada noche discuto los asuntos del día; a él, que durante tantos años me quiso y que durante tantas noches me dio leche con azúcar para que no tosiese; a él, que cuando metía la pata nunca me reñía, sólo me acariciaba la cabeza y procuraba ayudarme. A él, que ahora me ve sonreír con más frecuencia y por el eso el sonreirá más. A él, que descansa entre la niebla y el mar con una rosa roja y un libro.
…Yo creo en el amor verdadero, en la pasión, en la lujuria, en la vida. Creo que quien busca de verdad encuentra todo lo que se propone. Y yo busco cada día con una intensidad que terminará matándome y posiblemente alguno de vosotros morirá antes de tiempo por haberme conocido: agoto, ya lo sé.
Este libro de cuentos se escribió por y para hombres, una especie rara a la que supuestamente tanto me parezco y de la que me separan mil infiernos.
Y ahora que he vuelto a leerlo, ya veo por qué me gusta tanto esta mujer… :)
Para ir acabando, la recopilación de cuentos también, titulada “De la ternura, la impostura y el sexo”.
Y “En mi soledad estoy”, que me falta.
Si tienes ocasión de leer algo de ella, te lo recomiendo. Yo me hice fan, y sólo lamento que desde aquel “La vida es corta pero ancha” de 2005, que yo sepa, no haya vuelto a escribir.
Sé que está metida en política, allí en su tierra, que es una activista convencida, y que parte de los ingresos que obtiene de sus libros va a parar a obras benéficas.
Me parece una mujer y una escritora increíble. Me alegro mucho de que Carlos, -insisto, aún no sé por qué-, me regalara este libro, y una vez más le doy las gracias, por todos los buenos ratos que he pasado gracias a que él me abriera los ojos a Susanita…
Bien.
Pues me llevé el libro al baño, pero pasaban los minutos y no me apetecía sacar las manos para leer… Estaba completamente extasiada…
Jajajajaja!!!!!
Extasiada cual bebé oriental de resacón después de una intensa juerga de barra libre de “bibes” de leche de la mejor calidad hasta más allá de las nueve y media de la noche… Sin pañales, sin tiempo límite para darle al chupete y sin adultos cerca a los que tener que hacer pucheros, reír las gracias o fingir que la canción de los cinco lobitos tiene alguna gracia…
Entonces, apareció Alva en el baño.
-¿Todo bien? ¿Necesitas algo?
-No, mi amor. Gracias. Todo perfecto…
Se salía ya, cuando de pronto volvió a entrar…
-¿Te leo?
Alva y yo adorarnos leernos el uno al otro. Yo a él mientras cocina, o hace algún trabajo de bricolaje o jardinería. El a mí por las noches si estoy muy cansada o inquieta, o cuando estoy malita o convaleciente… Y cuando vamos en el coche. Obviamente lee -según el caso- el que no conduce… Jajaja. Es un placer que el ser amado nos mime leyéndonos… O leer a nuestro amado…
-¿No ibas a hacer nada?
-Leerte…
-¡Vale!!!
Para no destrozar la luz ambiente, se trae una lámpara de pie, de las que enfocan en corto. Se sienta en el suelo sobre un almohadón… Porque quiere, hay un taburete en el baño, pero Alva prefiere andar siempre por el suelo… Y se coloca la luz de forma que le caiga sobre el libro, pero no desvirtúe la luz ambiente que hay en el baño. Hasta ese punto, me cuida mi chico… :)
¡¡¡Comienza la fiesta!!!
Se inventa la magia…
Nos reímos. Paramos a comentar alguna cosa. Nos reímos. Mi padre sube a traer no sé qué de comer y se vuelve a bajar. Nos reímos. Alva se levanta a traerme más agua caliente. Nos reímos. Deja de leer porque se le caen las lágrimas… Seguimos riéndonos… Paramos a comentar algo del libro y nos ponemos tiernos. Nos reímos de nuevo. Nos ponemos tristes. Nos volvemos a reír. Nos miramos con ternura. Nos reímos una vez más…
Y cuando de repente miramos la hora… Son…, ¡¡¡las doce menos veinte de la noche!!!
En serio!!!! Jajajaja!!!!
Las doce menos veinte de la noche…
Hemos pasado más de tres horas ajenos al tiempo… A los reveses de la vida, al dolor, a los aguijones envenenados, al cansancio, a los malos augurios, a la realidad más ingrata, a las malas noticias… Sólo Alva y yo. Y Susanita. Y todas las ganas de reírnos y dos kilos y medio de voluntad de disfrutar.
Un ratito de relax robado a la línea temporal que a veces nos asfixia. Yo no estoy calva ni Alva agobiado por el fin de curso. La enfermedad no existe en la burbuja que hemos creado a nuestro alrededor… Ni el paro. Ni las personas sin conciencia. Ni las guerras injustas -o sea, todas las guerras-. Ni el dolor. Ni el sufrimiento gratuito. El terrorismo y la injusticia han hecho mutis por el foro… El hambre y el sida son un mal recuerdo, la mortalidad infantil un cuento chino y la intolerancia un prejuicio absurdo que se murió de aburrimiento hace miles de años… Y durante un buen rato todos somos más listos, más guapos, más altos y más felices que los príncipes del cuento… Sí, esos que cuando acuden a la revisión médica anual, les dicen que tienen el colesterol un poco alto… Que va a ser de tanto comer Alectoris Rufas. Vamos, lo que viene siendo perdices… Y claro, a ellos, se la trufa…
Entre más risas Alva me ayuda a salir del baño. ¡Ojo! No porque yo no pueda, sino porque le hace feliz ayudarme y a mí me hace feliz que él sea feliz. Me envuelve con mi gran toalla rosa palo, deshaciéndose en ternura y cariño, y -lo siento por lo reiterativo, pero- entre más risas, nos preparamos algo de cena. Yo una rica ensalada y Alva su humus, un poquito de vino -la noche lo merece- en dos hermosísimas copas altas y gordas, ¡cómo no! Jajaja… Y como a las doce de la noche comenzamos a cenar…, sin poder dejar de mirarnos, -incrédulos de nuestra suerte- y…, como no podía ser de otra forma…, riéndonos. Sí. Sin poder dejar de reírnos…
Noche perfecta. Noche Comansi.
Un regalo.
Uno de esos momentos remanso de paz que la vida te ofrece sin armar demasiado escándalo. Barato. Sencillo. Simple de tan sencillo… Pero…, ¡tan gratificante!
Alva es mi Hada Madrina particular. Papa Noel, el ratoncito Pérez y los tres Reyes Magos…, ¡todo en uno!
En estos tiempos tan difíciles que estoy viviendo…, sería injusto no parar un momento para darle su sitio. Reconocerle su inapreciable labor como compañero de viaje… Su entereza. Su pasión. Sus ocurrencias e inagotables bromas para hacerme reír cuando menos me apetece. Su condescendencia, su respeto, su paciencia, su fuerza, su valentía. Su amor hecho gestos. Cientos cada día!
Hay pocas cosas tan hermosas en esta vida, como que alguien te cuide. Es uno de los verbos que más me gustan en inglés. To care, ¿no? Cuidar. Es una palabra hermosa tanto en inglés como en español. To care. Cuidar. Es cómoda, mullida, alegre… Y Álvaro, siempre, pero más que nunca hoy, no sólo me cuida… Alva vive hoy para cuidarme. Animarme, protegerme, atenderme, mimarme, sostenerme, escoltarme… Colmarme de amor, alegría, serenidad, esperanza, ánimo…
¿Cómo no reconocer que juego con ventaja? La de vivir envuelta en amor cada día… Desde que nos levantamos entre bromas, hasta que nos dormimos entre risas. Y no siempre es fácil. A veces uno tiene que buscar la risa. Perseguirla. Incitarla. Provocarla. ¡Cazarla al vuelo entre dos lágrimas fugaces!, que también las hay. Pero la voluntad no ha sido nunca una de nuestras carencias. Y la buena voluntad es la mitad del camino. Un buen camino.
Hoy me toca brindar por el Amor. ¿Qué mejor cosa por la que brindar? Eso sí, con bellas y altas copas… :)
Si tuviera que lanzar un deseo al aire para que se hiciera realidad…
Pediría para que todo ser humano pudiera disfrutar, por lo menos una vez cada poco, de una noche perfecta de lectura y risas…
Un oasis de Alva en el desierto…
Hoy la despedida está más cantada que nunca:
Con Amor :)
Por cierto… Como información al margen: Este jueves 24 me pusieron el quinto gotero. Ya estamos más allá de la mitad del tratamiento de la quimio. Ahora ya contamos descontando… Es decir… SÓLO quedan tres… :)
Gracias una vez más a TODOS por sostenerme…
Con más AMOR… :)











































