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Archive for 26 junio 2009

Definitivamente… Querer es otra cosa.

Una de las protagonistas tiene un cáncer que ha hecho una metástasis chunga… Las probabilidades de supervivencia son de un 5 por ciento.

Me encuentro convenciendo sutilmente a Álvaro de que no se va a salvar.

No le gusta.

No lo dice pero lo conozco. Sé que es así.

Déjame un par de episodios disfrutando de que quizá se salve. ¿Por que no se puede salvar?, me dice henchida la voz de tristeza.

No contesto nada aunque se me ocurren mil respuestas.

Más tarde me pregunta qué es lo que yo pensaba mientras él tuvo el cáncer…

Le contesto preguntándole a mí vez: ¿Qué pensaba en cuál de los sesenta minutos que tiene cada una de las veinticuatro horas que tiene un día?

No sé si ha entendido a qué me refiero… Tuve 1440 pensamientos distintos a lo largo de cada día de aquella época. Dura época.

El tema es profundo y no me apetece abordarlo…

Sobre todo porque mi cabeza está en otro sitio… Se ha quedado detenida en otro momento de la conversación.

De repente me he asustado…

¿Qué significa este momento?

¿Yo tratando de “preparar” a Alva para lo peor, mientras él se resiste esperando todavía lo mejor?

¿Qué es esto? ¿El mundo al revés?

Y tanto que me he asustado.

¿Dónde está la Bea de antaño? ¿Dónde aquélla positiva incorregible hasta resultar cansina?

La respuesta me asusta más aún: No lo sé.

Quizá se fue para siempre. Quizá ha tenido que irse para que yo pueda sobrevivir.

(Silencio dramático.) (Y tan dramático!)

La ansiedad me puede por un momento.

Me levanto, voy a por una Coca a la cocina… Deambulo intentando disimular… Por dentro estoy colapsada…

¿Dónde diablos se ha metido aquella Beatriz?

¿Ha desaparecido y ni tan siquiera soy consciente de ello?

Vuelvo tratando de que no se note por fuera lo asustada que estoy por dentro.

Pero soy valiente. En eso no he cambiado.

Me siento a su lado. Me acerco invadiendo su espacio.

Disparo a bocajarro: ¿Me querrías igual si de repente ya no fuera… “tan positiva”?

Se lo piensa un rato antes de responder.

Sé que no tarda porque se esté planteando “si me querría igual o no”. Sé que está buscando una respuesta contundente.

No has estado más negativa que durante la depresión, y te he seguido queriendo igual. Responde al fin.

Bien respondido, le digo.

Y lo pienso de verdad. Es una buena respuesta. Y cierta. Nunca fue tan difícil quererme como entonces, y él no dejó de hacerlo ni un sólo día. A pesar de todo el daño que sé que le hice (contra mi voluntad, pero se lo hice), no dejó de amarme nunca.  

De todas formas yo no preguntaba exactamente eso.

O quizá sí, pero no me refería a eso.

Ahora que “estoy bien” (todo lo bien que uno puede estar después de pasar…) ¿Y si yo hubiera cambiado para siempre y ya no fuera a ser más “la chica positiva”, perennemente “como recién duchada” que fui?

Entonces. Entonces me refiero. ¿Me querría igual?

Aunque en realidad eso no me preocupa. Sí creo que Álvaro me seguiría queriendo igual. A lo mejor suena prepotente, pero me da lo mismo cómo suene. De verdad creo que Alva seguiría amándome de la misma forma… Es marca registrada de la casa. Amarnos se ha convertido en un vicio. Está por encima de lo que hagamos… Por encima de nosotros mismos. No. No me preocupa que deje de amarme. Aunque dicho así… No me preocupa no porque no me importe, sino porque mi mente no puede procesar que eso llegue a ocurrir.

Pero lo que de verdad me ha bloqueado ha sido ser consciente, por un momento, de que a todas luces parece que ya no soy, por dentro, la misma que fui…

Es cierto que últimamente las cosas están afectándome menos… Sufro menos. Me siento más tranquila. Más relajada. Más distante del dolor. Por últimamente me refiero a muy últimamente…, como un par de semanas, más o menos.

Pero, ¿será a costa de haber perdido parte de mi esencia? ¿Será a costa de determinados rasgos de mi carácter, como aquel enfermizo positivismo que enarbolaba como estandarte?

El otro día, hablando con Lucía, me di cuenta, cuando me dijo que estaba preocupada porque me presentía triste, que le dije que no se preocupara, que estaba bien, que por dentro estaba más tranquila, más relajada, que algo estaba cambiando…, aunque no sabía si a los demás les iba a gustar el cambio…

No sé. Algo así fue.

Por cierto, breve pero agradabilísima la conversación. La echaba de menos. A Lucía, digo. No fui consciente hasta estar hablando con ella. (Besitos guapa!!!)

¿Por qué le dije eso? ¿Qué quería transmitirle?

¿Me traicionó el subconsciente, quizá?

 Entonces no le di demasiada importancia. Pero después de lo de esta noche…, me pregunto si podría llegar a cambiar tanto como para que a mis amigos ya no les gustara como les gustaba antes.

De hecho creo que eso ya ha pasado.

Bueno… Pero…, ¡¡¡¿¿¿qué digo???!!!

Si eso pasa es que en realidad no me quisieron nunca.

Yo he asistido en vivo y en directo a cambios importantes en personas a las que quería, y salvo que los cambios intercedieran directamente con asuntos que yo considero incuestionables, como racismo, violencia o injusticias imposibles de soportar, nunca otra cosa me ha separado de la gente a la que quiero.

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta que no he formulado… No. No me importaría que a mis amigos ya no les gustara como les gustaba antes, porque el cariño está por encima de todo eso.

Querer es otra cosa.

Así que… Más tranquila ya… Me voy a la camita, que aunque mañana no madrugo mucho (siete y media), ha sido un día agotador y necesito recuperar fuerzas.

Uuuffff… Qué bien me ha sentado hablar conmigo misma.

Te deseo lo mejor a ti que estás leyéndome…

Y, como aunque cambie, sigo siendo la misma… Te espero, como siempre, donde siempre… En tanto, que descanse tu cuerpo y se nutra tu alma…

Don’t stop me now!

 

 

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Hoy ha sido UN DÍA MARAVILLOSO!!!

Me voy a la camita…

 Mañana a las cinco y media, ¡arriba!

 Alva no está…

 Tiene cena de fin de curso en el cole…

 No está…, pero puedo sentirlo muy junto a mí…

 Hoy ha sido UN DÍA FANTÁSTICO…

 Nos levantamos pronto. A las ocho y media ya estábamos esperando a que nos hicieran la radiografía anual…

 Luego subimos a oncología. A las nueve y media teníamos la hora…

 Después de tres horas y media de espera y una sustanciosa conversación sobre filosofía (estoy leyéndome “El mundo de Sofía”, y lo recomiendo encarecidamente…), entramos a consulta casi a la una del mediodía…

 ¡¡¡Ya tenemos pasada la ITV (que dice Alva…) de este año!!!

 Sí, decididamente… Hoy ha sido UN DÍA MARAVILLOSO!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 Te quiero.

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Una de Revólver…

 

En mi camino de cada semana hacia la sección que aún no tiene nombre, pero que cada miércoles empieza con Frandín pronunciando mi nombre…, me he topado esta noche con Revólver…

Revolver es único. Carlos Goñi es genial.

Me gustan casi todas sus canciones… El casi es como “el plural de modestia”, hay que ponerlo por precaución. Porque deberíamos evitar palabras como nunca, siempre, todo, nada…

Pero canciones como:

“Una lluvia violenta y salvaje”

“Besaré el suelo”

“El roce tu piel”

“Odio”

“Si no hubiera que correr”

“Si es tan solo amor”

“Por un beso”

“Eso de saber”

En fin…, y si sigo no paro…, ya sabes…, “casi” todas, son prácticamente todas y tiene muchas.

Pero hoy voy a dejar la letra de una de las de su último CD “21 gramos”, que si bien su música y su aire, que no me termina de convencer, hace que no sea una de las que más me satisface…, la letra en cambio, me ha convencido… Esta noche…, ¡la compro!

Aquí dejo la letra de “Todos somos capitanes”

Cuando no tenía claro a qué puerto dirigirme,
cualquier viento que soplara nunca era a mi favor.
Cuando el mar se muestra en calma,
todos somos capitanes, pero cuando se agiganta,
nadie se agarra al timón,
pero cuando se agiganta
nadie se agarra al timón.
Mi fianza de tristeza la pagué
hace tanto tiempo que ya no me quedan ganas
de luchar por la razón,
brindo por la lucidez que me regalan
los años y por tanto desengaño.
En el sitio mas profundo del peor de los caminos
entre ninguna parte y el olvido,
yo fui ese animal herido que se cosió
descosidos y se remendó la piel.
Ay, ay, ay..
Mis reservas de confianza,
las guardo en alguna parte,
lastima que no recuerde dónde las pude dejar.
3 anillos llevo anclados alrededor de mi cuello,
que me cuelguen si es por ellos,
que por nadie lloro más.
Convertí lo que más quise en un triste molinero.
Y se estamparon los huesos de este pobre pecador,
que falto de fe y ateo más merece ir al infierno
que tener piso en el cielo, la experiencia,
la tristeza, comprender apena el alma,
y por más que me escabulla
no me escapo de esta piel
que me conserva la sangre justo a su temperatura
pero no sirve de nada ante tanta estupidez
todos somos capitanes, todos somos capitanes…
3 anillos llevo anclados alrededor de mi cuello
que me cuelguen si es por ellos
que por nadie lloro mas…
Ay, ay, ay…

Todos somos capitanes…

Bien… Pues…

Besos a mis tres anillos…, que por nadie (es un decir…), lloro más…

O sea…

Don’t stop me now!!!

 

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No me pares ahora!!!!!

Mañana no madrugo…

 

Y como la noche es mi habitat natural…, me sumerjo en ella…, la tomo entre mis manos, la acaricio, la mezo, la acuno, me regocijo en el placer de poder disfrutarla…

 

Casi puedo sentir su piel… ¿No la sientes tú?

 

Mmmmm…, la piel.

 

La piel de la noche… Oscura, cálida, suave… Como todo aquello que merece un suspiro…, un  minuto…

 

Y sin saber demasiado bien por qué busco una canción…, “Who to save a live”… Me gusta. Me devuelve buenos momentos (…un recuerdo cariñoso a mis compis de “english”) .

 

 Y detrás de ésta, como una exhalación llega “Dignity” de Deacon Blue, que siempre, siempre me pone las pilas.

 

“My Way” en las versiones de Frank Sinatra y cómo no, Nina Simone (…cerrando Blankiblau en el Carmen de mis 18 años)…

 

De ahí salto a Sade, entre otras escucho, cómo no “Smooth operator” (y quien me conoce un poco sabe lo que pasa cuando escucho a Sade…)

 

Y sin saber cómo llego a Prince y su “Purple rain”…, “Whem doves cry” (“Cuando las palomas lloran”), “Let’s go crazy”) (“Enloqueced”), la inolvidable “I would die for you” (“Podría morir por ti”), y me baño en el recuerdo de la peli en su versión original…

 

Recalo por fin en Queen…, y aquí mi noche se viste de fiesta… Me pierdo entre la intemporal “Who wants to live forever”, la explosiva “Don’t stop me now”, la sublime “Bohemian rhapsody”, “Love of my life”, “We will rock you”, “I want to break free”, “Somebody to love”, “A kind of magic”… En fin…, me cuesta parar… Parar cuando estás gozando es un pecado…

 

Mientras…, la noche, sigue pasando…

 

 De repente pienso en la época dorada de George Michael y vuelo a escuchar dos canciones que cantó en el concierto por la libertad de Nelson Mandela en 1988: “Sexual healing” y la impresionante “If you were my woman” (“Si tú fueras mi mujer”). Pa’ morirse de gusto…

 

Cómo no, tras Michael, llega siempre Whitney Houston y su escalofriante interpretación en directo de “One moment in time” en la entrega de los Grammy de hace mil años… Me deja sin respiración…, siempre me emociona…

 

De Whitney paso irremediablemente a Barbra…, y ahí prácticamente se acaba el recorrido, porque de Barbra podría estar escuchando música toda la vida… Esta noche…, bien avanzada ya…, se me va a quedar… definitivamente corta.

 

Faltan unos minutos para alcanzar las tres de la madrugada… Alva duerme hace mucho rato…, el angelito…, mi ángel… Y yo tengo la sensación de estar despierta cuidando el fuerte…

 

Me siento tan poderosa en estos momentos… (obviamente bajo los efectos de la música y de la noche, para mí hay pocas drogas tan poderosas…), que me siento capaz de arrasar cualquier mal con una sola mirada, de destrozar con mis manos cualquier amenaza que pudiera perturbar mi paz…

 

No hay nada que yo no fuera capaz de hacer ahora…

 

Esta sensación de vida…, de estar… rabiosamente viva, me devuelve a mí misma y me reinventa más fuerte… Más poderosa. Sin lastres. Sin cadenas. Sin miedo…

 

¡¡¡Quién dijo miedo!!!

 

Pero no lo voy a gritar muy fuerte…, no demasiado fuerte…

 

Soy consciente de mis debilidades, de mis limitaciones… Y también sé, ahora, que eso no me hace más frágil.

 

Sin embargo…, mañana llegará… El sol vestirá esta oscuridad que ahora me arropa y me inunda de magia… Volveré quizá a temer…, tal vez dude de nuevo, posiblemente vuelva a sufrir…

 

Nadie es invencible. Lo sé. Hoy lo sé. Y si alguien lo cree, sólo demuestra que aún no ha encarado su parte más oscura…, que no sabe lo que le queda todavía por luchar…

 

Y aquí estamos… Así soy. Y pienso seguir presentando batalla… Es la única forma de seguir adelante…

 

También le debo esta magnífica noche, al día que hoy, o mejor dicho ya ayer, he disfrutado…

 

Montse y yo llevamos a Armand al autobús, entrañable momento…, y luego dibujamos con nuestros propios colores el día para nosotras…, como siempre, como nunca…

 

Gracias… “mi paz y mi alegría”. Mientras nos quede un día como hoy (ayer) para disfrutar…, merecerá la pena seguir adelante… Juntas. Gozando cada instante, riéndonos de nuestras miserias, mirando a los ojos a nuestros fantasmas, recogiendo el guante que a veces nos arroja a la cara la vida, y aprovechando cualquier ocasión para reírnos de todo, y querernos más intensamente…

 

Te quiero. Gracias por el día de hoy (ayer, jope!!!!)

 

Ojalá la vida reparta suerte justamente, y cada uno reciba exactamente la que merece por méritos propios… Eso sería fantástico… Aunque yo no recibiera tanta como creo…, que todo puede ser… Pero…, no importa…, ¡me arriesgaré!!!!

 

“Don’t stop me now”   ; )   

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Del verbo “fracasar”…

Fracasé.

 

Esa es la verdad.

 

Después de toda una vida intentándolo.

 

Fracasé.

 

Para ser justa conmigo misma diré que lo intenté con todas mis fuerzas. Que hice lo que creía que serviría, e incluso aquello en lo que no creía. Y sobre todo hice cosas que no me resultaron fáciles (“elegir lo fácil…”), cosas que me hicieron daño, cosas que me destruyeron por dentro.

 

Pero no importa.

 

Fracasé.

 

Todo fue en vano.

 

Fracasé.

 

Y por el mismo agujero que me fui yo, se fueron otras muchas cosas que eran vitales para mí.

 

Hoy lo veo claro: Fracasé.

 

No me gusta ese verbo. Tampoco me gusta leerlo en esa forma verbal… Pero es lo que hay y quizá, cuanto antes lo asuma, antes conseguiré pasar página…

 

Aunque tal vez el problema sea que sigo negándome a pasar página.

 

Empero…, eso no cambia nada. Fracasé.

 

Todo lo que soy. Todo lo que siempre fui, todo lo que siempre creí ser… Mis orígenes… Mi esencia… Mi sangre…

 

Nada hoy tiene sentido. Nada es lo que parecía.

 

Fracasé.

 

El día se ha vestido de gris, y los truenos ponen banda sonora al momento…

 

Fracasé.

 

¿Qué hice mal? ¿Qué dejé de hacer? ¿Qué tenía que haber hecho de otra forma? ¿Qué no tenía que haber hecho?

 

Fracasé. Y, como dicen, en el pecado llevo la penitencia:

 

Perder todo lo que durante la primera época de mi vida, fue más importante para mí. Aquello en lo que creía. Aquello que amaba. Aquello que sólo, pensé, me arrebataría la muerte, pero que al final he perdido en vida… Y ya se sabe, no hay nada peor que una pena viva.

 

No sé cómo voy a superarlo… No sé siquiera si llegaré a hacerlo…

 

Si en algo que es tan importante para mí, fracasé… ¿En qué otras cosas podré salir adelante?

 

Qué sola se siente una cuando pierde sus lazos con el origen de su vida… La sangre no manda…, pero cómo duele.

 

Y mientras tanto… Mientras tanto tengo que seguir viviendo… Tengo que seguir siendo novia, amiga, tía, “madre” de perros (y gatos), confidente, compañera, amante…

 

Porque la vida no se para. Y porque si todo eso no me reclamara…, no sé qué sería de mí…

 

Y todo eso sin extraviar la verdad que llevo marcada a fuego sobre un hombro, como una afilada y maldita flor de lis… Para que no lo olvide:

 

Fracasé.

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