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Archive for 26 mayo 2012

 

 

 

 

Soy un poco snob. Lo confieso.

Nada serio.

Tonterías.

Me gusta el buen perfume. Aderezar con algún complemento diferente mi vestuario, por más sencilla que vaya vestida. Tengo mis cubiertos favoritos para comer, y pierdo el tiempo que haga falta en buscar mi cucharilla preferida entre todas, porque de lo contrario no me tomo a gusto el café con leche. Me gusta disfrutar siempre en casa alguna flor natural en un jarrón informal, y lucir plantas naturales en todas las habitaciones. Excepto en el dormitorio, claro.

Alva suele bromear con que soy una pija. Pero sé que no lo dice en serio. Es sólo una broma que usa para enfurruñarme en falso y hacerme reír. No soy, ni he sido nunca, una pija. Aunque he de confesar que de jovencita…, pude llegar a parecerlo. Jajaja!!!! Pero nunca fui una pija “al uso”. Jamás fui amante de las marcas. Es más, les tengo algo de aversión. No tengo gustos caros, salvo en el perfume. Y el dinero me importa muy poquito. Lo imprescindible para llevar una vida digna y tranquila.

Pero sí soy un poco snob. Sólo bebo -muy de vez en cuando- vino, si es servido es una bonita y elegante copa. Jamás bebería vino en un vaso sin glamour. Jajaja… No soporto la gente maleducada o grosera, porque pienso que es un síntoma de egoísmo y una falta de respeto. Me gusta combinar los colores. No importa que no sea caro, pero un alegre pañuelo, un bonito anillo o un toque de color en los labios, pueden ser definitivos para resultar más atractivo… Más…, armonioso. Para marcar la diferencia. Tu singularidad. Y eso sí me parece importante.

Hace ya muchos años que leí “El idiota”, de Fiodor Dostoievsky. Y aunque he de confesar que no la recuerdo de cuando lo leí, hay una frase en ese libro que me parece preciosa…

“La belleza salvará el mundo.”

Creo que eso podría convertirse en una tendencia de la que yo sería fiel activista. Porque creo que define bastante bien mi heterogénea forma de ser…

Alva piensa que soy el colmo de la elegancia y el buen gusto. Jajaja!!! Ya, ya sé que él me ama y su opinión no es demasiado objetiva, pero Alva no es tonto. Además es la persona más crítica conmigo, de todas cuantas conozco.

Pero lo bien cierto es que me gusta rodearme de cosas bonitas… Siempre ha sido así. Desde que recuerdo… Ya de adolescente mi habitación era una exhibición, completamente orquestada, fiel reflejo de mi personalidad y de mi visión del mundo. De cómo me gustaría que fuera el mundo. Pero sin las excesivas manías, -un tanto horteras-, de las jóvenes de la época. Nada de pósters de actores o cantantes de moda…, por mucho que me gustaran. Como mucho el cartel de alguna película que me inspirara… Mis zapatillas de puntas junto al aparato de música. Jugar con la luz de las lámparas. Pañuelos colgados aquí y allá. Fotografías del mundo del ballet, o atractivos maquillajes. Y sobre todo “Mi diario” en la pared… ¡¡¡En serio!!!

Mi cama estaba pegada a una pared, y tenía un bonito papel pintado de suaves y alegres flores… La verdad es que no recuerdo exactamente qué fue lo primero que escribí… Probablemente que el chico del instituto que me gustaba, Luis -un verdadero caballero ya entonces-, me había acompañado hasta el tren… Debió parecerme…, acontecimiento TAN IMPORTANTE!!! Jajaja!!! Que me dio un arrebato, me levanté de la cama, cogí un boli y apunté la fecha en la pared, sobre el papel pintado…, y algunas palabras que explicaran por qué era tan importante aquel día…

Aquello creó un precedente que desencadenó un verdadero diario íntimo-público en la pared de mi habitación… Y durante años fui creando un mural que explicaba mi vida. TODO. ;)  Mis amigas no podían creerlo… Pero yo se lo contaba todo a mi madre…, no tenía nada que ocultar. Además, algunas cosas estaban en clave, ya me entiendes… Ni mi padre ni mi hermano hubiesen podido entenderlo aunque se hubieran empeñado en leerlo, y la verdad es que no sé si lo hicieron nunca…

Era fantástico tumbarse en la cama y leer desde ahí los acontecimientos más importantes de mi adolescencia, -casi todos buenos, los malos probablemente no me molestara en apuntarlos…-,  y poder ver de un vistazo todas las historias maravillosas que iban sucediéndome y dando forma a mi vida… :)

Era genial.

Sólo guardo un mal recuerdo de aquella pared, y fue del día que tuvimos que irnos definitivamente de aquel piso… Intenté arrancar el papel para poder llevarme conmigo semejante trozo de mi vida, tan importante, pero fue inútil. Se rompía. Imposible arrancarlo sin hacerlo mil pedazos… De modo que lloré un buen rato sentada en el suelo frente a aquel retazo de mi vida -bello testimonio que resumía años de experiencias-, dando las gracias al cielo por tanta felicidad que se quedaba incrustada en la pared, y salí de la habitación sin mirar atrás… Pronto empezaría a escribir en cualquier otro sitio… Yo seguiría creando belleza a mi alrededor… :)

Y así fue.

Y es que crecí convencida de que rodearse de belleza, en su más extenso significado, era una magnífica manera de abrirse paso en el mundo.

Y rodearse de belleza es un vicio, créeme. Algo que se contagia a todos los campos y cuestiones de tu vida… Rodearse de buena música, buena lectura, buen cine, buenos amigos, buenas conversaciones. Actividades bellas -o que a mí al menos me lo parecían- como patinar, ir a ver a amanecer a la playa, o salir a pasear sola y acabar en la biblioteca pública o en una galería de arte al azar… Aunque también tuve mi época de “breaker”, en la que salía a la calle, música en “loro” portátil al hombro, a bailar en público… Pero eso sí, vestida “elegantemente” con todos los colores del arco iris!!! Jajaja!!! Guantes cortados, de cuero o de encaje; pañuelos anudados en muñecas, tobillos y cabeza; calentadores a juego; camisetas con agujeros estratégicamente situados… ¡Lo más rabiosamente imparable -y hortera- de los 80! Break dance, la movida madrileña, la valenciana, los musicales de Hollywood, lo atrevido, lo transgresor o lo adorablemente decadente como los increíbles Village People, porque lo más importante era “Que no pare la música!!!!”

Oh! Sí!!! Fui una loca de los 80. Me bebí toda la Coca Cola del mundo -pues nunca probé el alcohol-, y todas las noches de fiesta que pude… Pero siempre acababa desconcertando al personal…

Ir en pos de la belleza, cuando eres una adolescente, te deja fuera de muchas cosas… Nunca me ha gustado la gente bebida… Jamás entendí que alguien tenga que beber para “entonarse” o para desinhibirse… Quizá sea porque yo nací desinhibida… Jajaja!!! (Y “entonada”, añade Alva cuando se lo leo… Jajajaja!) Ni la gente cotilla o criticona… No me gustan las peleas ni las intrigas baratas… Las de nivel…, es otra cosa. Si tiene que haber intrigas…, con un poquito de clase, por favor.

De modo que siempre estaba cambiando de pandilla… Cuando un grupo de amigos empezaba a parecerme, o bien demasiado aburrido, o bien algo “peligroso”, ponía la mejor de mis sonrisas, les decía adiós con la manita, le daba patada a mi vespa y salía pitando hacia nuevos horizontes.

Nunca entendí a esa juventud, ni cuando yo era joven -más joven, me refiero, jajaja- que gusta de aburrirse tirada toda la tarde sin nada que hacer ni ganas de hacerlo… ¡Dios!!! Con la de fascinantes cosas que hay para hacer por el mundo. Para unos cuantos días está bien, pero…, no me malinterpretéis, chicos, si queréis aburriros, hacedlo, pero el verano es demasiado corto… Yo paso. Yo, me abro.

Y volvía a desaparecer sola en pos del sol, o la luna… Esa actitud mía, independiente y un tanto rebelde, por cierto, además de acarrearme fama de “rarita”, me permitió conocer mucha gente y muy diferente… Apasionante.

O cuando la gente empezaba abusando del alcohol, y pasaba a juguetear con las drogas que entonces estaban de moda. Es obvio, si no entiendo que alguien tenga que recurrir a ponerse hasta el culo de sangría o vodka con coca cola  para poder bailar en público o decirle a la tía que le gusta, que le gusta…, mucho menos estaba dispuesta a coquetear con las drogas porque los demás lo hicieran… Y desde luego, nunca he necesito la aprobación de nadie, ni sentirme “aceptada”, para gustarme o sentirme bien conmigo misma. De hecho solía ser bastante insumisa y desobediente con lo que se supone que “tocaba”…

Además, ¿para qué?

Entonces no fumaba, y de los porros me encantaba el olor, pero no probé uno hasta que fui ya lo que se puede llamar “toda una mujer”. Y la verdad es que no sentí nada tan especial como para repetir. Igual que con la coca. Que la apasionante y curiosa noche en que acabé probándola, como no pensaba meterme nada por la nariz -¡qué yuyu!-, me la puse en las encías, y decidí que una y no más Santo Tomás… Jamás he probado en mi vida cosa más amarga y desagradable!!!

Punto. Ese ha sido todo mi contacto con las drogas. Y jamás las he echado de menos. La vida tiene demasiadas cosas fascinantes, si sabes mirar a tu alrededor, como para tener que recurrir a “movidas” que te conviertan en algo que no eres…

Yo fui siempre hasta las trancas de Coca Cola, y eso no impedía que fuera la que antes hacía corro bailando, y la que, llegado el caso, confesara amor al rarito de turno -yo he sido más bien de raritos que de buenorros, aunque algún buenorro cayó también, jajaja- o provocaba que se lo confesaran… Siempre me ha gustado el delicado arte de la seducción… ;)

Jajaja!!! Que yo no he dicho en ningún momento que fuera una santa!!! Para nada. De hecho no lo fui, pero…, recuerda…, “La belleza salvará el mundo”. La elegancia es la clave. El buen gusto al poder! Hasta para mandar a la mierda a alguien, se puede hacer uso de una educación exquisita. De hecho es mucho más divertido e interesante.

Pero… Me he desviado del tema. Imagino que tenía ganas de hablar de algo que no fuera dolor, goteros, cansancio y demoledores efectos secundarios…

Me gusta esta Beatriz… :)

Pero…, sí, me he desviado del tema.

Todo esto venía a cuento de una confesión… Sí, soy un poco snob, decía.

Y esto lo digo porque este sábado pasado, tuve una experiencia maravillosa…

El oasis de mi desierto.

A ver…, resumo por encima para ponerte en situación…

El sábado no fue un día fácil. Bueno, ya sabes, últimamente, ningún día lo es. Desde que me levanté, me hice el firme propósito de, una vez retirado el sol a sus aposentos, salir con Alva a andar un ratito.

No mucho. Nada de mis largas y queridas caminatas -que ya volverán-. Un paseo cortito y lento hasta la plaza del Pou, a un par cientos de metros de casa. Así de paso, como allí están los contenedores de reciclar, llevamos todo el vidrio, el plástico y el cartón que vamos separando…

Pero conforme se acercaba la hora, me di cuenta de que iba a ser imposible. No podía con mis piernas… El abatimiento físico era total e insalvable. No podía hacer nada contra él. A pesar de mis buenas intenciones, mi cuerpo no respondió. Ser consciente de ello, me agobió sobremanera.

Me apetecía hacer feliz a Alva. Él se alegra mucho cuando salimos a andar un ratito. Saber que puedo hacerlo feliz con tan poco, y no poder hacerlo…, me frustra increíblemente. Me puse de mal humor. Pero tampoco podía dejarlo salir… Hubiese sido ridículo preocupar o poner triste a Alva, justo por no poder hacerle ese pequeño regalo de salir a pasear.

Tanta impotencia y frustración, acabó saturándome. Empezó a asfixiarme el techo y las cuatro paredes. Salí a la terraza en busca de aire y alivio, pero tampoco sirvió de nada. Además, Alva daba vueltas a mi alrededor, disimuladamente, tratando de intuir qué pasaba…

Hubiese querido coger el coche y escaparme lejos de todo un rato… Pero ni puedo conducir aún, ni aunque hubiese podido hubiese sido justo para Alva…

Me sentía perdida, cuesta abajo y sin frenos…

Entonces…, cuando ya no sabía qué hacer, ni debajo de qué esconderme… Recordé mi escondite perfecto… ¡Un baño!

Exactamente. Allí podría esconderme, e intentar relajarme un rato… Además, Alva sabe que me encanta, aunque ahora hace meses que no me doy uno. Y es que ha sido imposible con todos los problemas que he tenido en el pecho… Pero que me diera un baño le parecería bien, no le alertaría de que nada malo me estaba ocurriendo.

Mis baños son todo un cúmulo de manías y excentricidades… La Bea más snob toma el poder y campa a sus anchas más feliz que un batería heavy con baquetas nuevas.

Todo tiene que ser perfecto… Desde la temperatura del agua, a las sales que la perfuman… La luz, una combinación perfecta de velas en mis veleros de colores, y una lamparita de luz indirecta, naranja, en un rincón…, sí, en el baño. Jajaja… La música que voy a escuchar. Lo que voy a beber. El libro que voy a leer, lo que voy a picar de forma voluptuosa y caprichosa…

Es mi templo sagrado… Todo tiene una importancia extrema…, todos los sentidos tienen que estar exquisitamente cuidados… El del gusto, con lo que bebo y como. El del olfato: Con el agua sutilmente perfumada. El oído: Con la suma perfecta de silencio y música. El del tacto: Con el baño a la temperatura correcta y las sales para hacer más suave el agua. Y la vista, con la luz cálida y relajante y todas las cosas hermosas que deleitan mis ojos, en mi cuarto de baño perfecto…

De modo que le dije a Alva: ¿Me preparas un baño, “por fi”?

Se sorprendió al principio, pero en seguida sonrió: ¡Claro!

Al ratito, como sobre las ocho y media pasadas, me metía en la bañera.

Mmmmmmmm… Qué placer. El agua se abre dócilmente para dejar que introduzcas tu cuerpo, y va cerrándose sobre ti, envolviéndote cariñosa en un abrazo largo, cálido y húmedo…

Ninguna parte de mi cuerpo es ajena a la sensación de placidez que la colma… No sé qué pasa en mi cerebro, qué clase de hormona o sustancia se libera que, recorriéndome entera, me inunda de paz y serenidad. Todo lo que me rodea es…, sencillamente perfecto. Durante un instante tengo la sensación de que todo está bien. Donde, y como debe ser.

Una insolente, -por lo atrevida y descarada-, sonrisa, se apodera siempre de mis labios, y con ella sonríe cada poro de mi piel. ¡Es una sensación fantástica! Y he de confesar que en alguna ocasión, incluso, se me ha derramado alguna carcajada o alguna lágrima de puritito placer…

Sí… Lo sé. Puede parecer algo exagerado. Ya he comentado en más de una ocasión que mi psicóloga, -Carolina Ballestar, la fantástica profesional que otrora me salvara la vida- me caló enseguida, cuando en la primera sesión me dijo aquello de: Beatriz, eres una persona “muy intensa”.  ¡¡¡No puedo evitar vivir las cosas así!!! Jajaja… No es algo que yo elija. Ni vivir así las buenas, ni sufrir las malas. Sencillamente…, me pasa.

Pues bien… Allí estaba… Metidita en la bañera, siendo increíblemente consciente de mi cuerpo, y buscando por un instante, liberarme de mi mente… Desconectar, sólo por un ratito, para descansar… Dejarme querer… Dejarme mimar…

Para reforzar las sensaciones, me llevé el libro que estoy releyéndome, por tercera o cuarta vez, no recuerdo bien, y que siempre me hace reír…

Atención a todos y a todas. Apuntad.

“La vida es corta pero ancha”

De la brillante asturiana Susana Pérez-Alonso. A la que Montse y yo llamamos, cariñosamente, “Susanita”.

Quiero detener mi atención en este libro que llegó a mí de manos de mi querido, muy, muy querido cuñado Carlos. El hermano de Alva.

Jamás pensé que Carlos fuera a regalarme un libro tan… ¿Atrevido? ¿Loco? ¿”Femenino”?… No sé cómo describirlo. Es sobre todo…, divertidísimo.

Me lo regaló para mi cumpleaños, el 18 de diciembre de 2005. Difícil época aquella también…, y desde luego, lo menos que puedo decir es que me alegró la vida. Gracias otra vez Carlos!!!

Y lógicamente, me envició con Susanita.

Rápidamente se lo pasé a Montse, Montse a su hermana, a las amigas de su hermana, a todas nuestras amigas… Se extendió la pólvora y pronto éramos una pequeña legión pro-Susanita… :)  Jajajaja!!!

Acto seguido me hice con toda la bibliografía de la carismática asturiana. Es de lectura fácil. Sin complejas metáforas ni descripciones cansinas. Es rápida, ágil, clara, sencilla. Fresca. Muy actual. Irreverente, atrevida, mordaz, comprometida. Picante…

“La vida es corta pero ancha” es, además, del mismo año en que Carlos me lo regaló, de 2005. Y critica la política, tanto un lado como al otro, el ejército desde dentro, la problemática social, la situación actual de la mujer… Mezclado con la más intimista y a la vez divertida forma de ahondarse en el peliagudo mundo de los sentimientos… El amor, la insatisfacción, la soledad -la que se sufre también acompañada-, la necesidad de libertad, la realización de la persona, los sueños, las pesadillas…

Sencillamente deliciosa.

Por desgracia no ha escrito muchos libros, y la mayoría están agotados y descatalogados…

Hasta Madrid me fui hace años, para buscar allí los que no había conseguido aquí en Valencia…

Además tiene un libro erótico, que es una auténtica DELICIA. Se titula “Mandarina” y fue finalista del premio “La sonrisa vertical” en el año 2000. Un libro erótico atrevido y diferente. Un libro erótico escrito por una mujer atrevida y diferente. Un placer cada una de sus hojas… Un verdadero placer, en todos los sentidos de la palabra… ;)

Tengo casi todos sus libros, que salvo error, son siete en total. Los dos que ya he nombrado, y “Nada te turbe”, que creo que fue el primero, y cuyo titulo es parte de una poesía de la “especialísima” Santa Teresa de Jesús, que dice: “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa…” Un libro valiente y divertido, en la línea de “La vida es corta…”

Luego está “Nunca miras mis manos”. ¿No te parece un título de lo más suculento? Nunca miras mis manos… Es una frase tan poética…, tan dolorosamente poética… Tan hermosa. Tan dura. Dice tanto con cuatro palabras… El libro, bellísimo.

Y luego tiene dos libros de cuentos.

“Cuentos para hombres”, del que os pondré algunas partes de su dedicatoria, porque me encanta. Dice así:

A mi padre, al que tanto extraño; a mi padre, con el que cada noche discuto los asuntos del día; a él, que durante tantos años me quiso y que durante tantas noches me dio leche con azúcar para que no tosiese; a él, que cuando metía la pata nunca me reñía, sólo me acariciaba la cabeza y procuraba ayudarme. A él, que ahora me ve sonreír con más frecuencia y por el eso el sonreirá más. A él, que descansa entre la niebla y el mar con una rosa roja y un libro.

…Yo creo en el amor verdadero, en la pasión, en la lujuria, en la vida. Creo que quien busca de verdad encuentra todo lo que se propone. Y yo busco cada día con una intensidad que terminará matándome y posiblemente alguno de vosotros morirá antes de tiempo por haberme conocido: agoto, ya lo sé.

Este libro de cuentos se escribió por y para hombres, una especie rara a la que supuestamente tanto me parezco y de la que me separan mil infiernos.

Y ahora que he vuelto a leerlo, ya veo por qué me gusta tanto esta mujer… :)

Para ir acabando, la recopilación de cuentos también, titulada “De la ternura, la impostura y el sexo”.

Y “En mi soledad estoy”, que me falta.

Si tienes ocasión de leer algo de ella, te lo recomiendo. Yo me hice fan, y sólo lamento que desde aquel “La vida es corta pero ancha” de 2005, que yo sepa, no haya vuelto a escribir.

Sé que está metida en política, allí en su tierra, que es una activista convencida, y que parte de los ingresos que obtiene de sus libros va a parar a obras benéficas.

Me parece una mujer y una escritora increíble. Me alegro mucho de que Carlos, -insisto, aún no sé por qué-, me regalara este libro, y una vez más le doy las gracias, por todos los buenos ratos que he pasado gracias a que él me abriera los ojos a Susanita…

Bien.

Pues me llevé el libro al baño, pero pasaban los minutos y no me apetecía sacar las manos para leer… Estaba completamente extasiada…

Jajajajaja!!!!!

Extasiada cual bebé oriental de resacón después de una intensa juerga de barra libre de “bibes” de leche de la mejor calidad hasta más allá de las nueve y media de la noche… Sin pañales, sin tiempo límite para darle al chupete y sin adultos cerca a los que tener que hacer pucheros, reír las gracias o fingir que la canción de los cinco lobitos tiene alguna gracia…

Entonces, apareció Alva en el baño.

-¿Todo bien? ¿Necesitas algo?

-No, mi amor. Gracias. Todo perfecto…

Se salía ya, cuando de pronto volvió a entrar…

-¿Te leo?

Alva y yo adorarnos leernos el uno al otro. Yo a él mientras cocina, o hace algún trabajo de bricolaje o jardinería. El a mí por las noches si estoy muy cansada o inquieta, o cuando estoy malita o convaleciente… Y cuando vamos en el coche. Obviamente lee -según el caso- el que no conduce… Jajaja. Es un placer que el ser amado nos mime leyéndonos… O leer a nuestro amado…

-¿No ibas a hacer nada?

-Leerte…

-¡Vale!!!

Para no destrozar la luz ambiente, se trae una lámpara de pie, de las que enfocan en corto. Se sienta en el suelo sobre un almohadón… Porque quiere, hay un taburete en el baño, pero Alva prefiere andar siempre por el suelo… Y se coloca la luz de forma que le caiga sobre el libro, pero no desvirtúe la luz ambiente que hay en el baño. Hasta ese punto, me cuida mi chico… :)

Se pone a leer y…

¡¡¡Comienza la fiesta!!!

Se inventa la magia…

Nos reímos. Paramos a comentar alguna cosa. Nos reímos. Mi padre sube a traer no sé qué de comer y se vuelve a bajar. Nos reímos. Alva se levanta a traerme más agua caliente. Nos reímos. Deja de leer porque se le caen las lágrimas… Seguimos riéndonos… Paramos a comentar algo del libro y nos ponemos tiernos. Nos reímos de nuevo. Nos ponemos tristes. Nos volvemos a reír. Nos miramos con ternura. Nos reímos una vez más…

Y cuando de repente miramos la hora… Son…, ¡¡¡las doce menos veinte de la noche!!!

En serio!!!! Jajajaja!!!!

Las doce menos veinte de la noche…

Hemos pasado más de tres horas ajenos al tiempo… A los reveses de la vida, al dolor, a los aguijones envenenados, al cansancio, a los malos augurios, a la realidad más ingrata, a las malas noticias… Sólo Alva y yo. Y Susanita. Y todas las ganas de reírnos y dos kilos y medio de voluntad de disfrutar.

Un ratito de relax robado a la línea temporal que a veces nos asfixia. Yo no estoy calva ni Alva agobiado por el fin de curso. La enfermedad no existe en la burbuja que hemos creado a nuestro alrededor… Ni el paro. Ni las personas sin conciencia. Ni las guerras injustas -o sea, todas las guerras-. Ni el dolor. Ni el sufrimiento gratuito. El terrorismo y la injusticia han hecho mutis por el foro… El hambre y el sida son un mal recuerdo, la mortalidad infantil un cuento chino y la intolerancia un prejuicio absurdo que se murió de aburrimiento hace miles de años… Y durante un buen rato todos somos más listos, más guapos, más altos y más felices que los príncipes del cuento… Sí, esos que cuando acuden a la revisión médica anual, les dicen que tienen el colesterol un poco alto… Que va a ser de tanto comer Alectoris Rufas. Vamos, lo que viene siendo perdices… Y claro, a ellos, se la trufa…

Entre más risas Alva me ayuda a salir del baño. ¡Ojo! No porque yo no pueda, sino porque le hace feliz ayudarme y a mí me hace feliz que él sea feliz. Me envuelve con mi gran toalla rosa palo, deshaciéndose en ternura y cariño, y -lo siento por lo reiterativo, pero- entre más risas, nos preparamos algo de cena. Yo una rica ensalada y Alva su humus, un poquito de vino -la noche lo merece- en dos hermosísimas copas altas y gordas, ¡cómo no! Jajaja… Y como a las doce de la noche comenzamos a cenar…, sin poder dejar de mirarnos, -incrédulos de nuestra suerte- y…, como no podía ser de otra forma…, riéndonos. Sí. Sin poder dejar de reírnos…

Noche perfecta. Noche Comansi.

Un regalo.

Uno de esos momentos remanso de paz que la vida te ofrece sin armar demasiado escándalo. Barato. Sencillo. Simple de tan sencillo… Pero…, ¡tan gratificante!

Alva es mi Hada Madrina particular. Papa Noel, el ratoncito Pérez y los tres Reyes Magos…, ¡todo en uno!

En estos tiempos tan difíciles que estoy viviendo…, sería injusto no parar un momento para darle su sitio. Reconocerle su inapreciable labor como compañero de viaje… Su entereza. Su pasión. Sus ocurrencias e inagotables bromas para hacerme reír cuando menos me apetece. Su condescendencia, su respeto, su paciencia, su fuerza, su valentía. Su amor hecho gestos. Cientos cada día!

Hay pocas cosas tan hermosas en esta vida, como que alguien te cuide. Es uno de los verbos que más me gustan en inglés. To care, ¿no? Cuidar. Es una palabra hermosa tanto en inglés como en español. To care. Cuidar. Es cómoda, mullida, alegre… Y Álvaro, siempre, pero más que nunca hoy, no sólo me cuida… Alva vive hoy para cuidarme. Animarme, protegerme, atenderme, mimarme, sostenerme, escoltarme… Colmarme de amor, alegría, serenidad, esperanza, ánimo…

Así…, pero con los pelos al revés, claro… :)

¿Cómo no reconocer que juego con ventaja? La de vivir envuelta en amor cada día… Desde que nos levantamos entre bromas, hasta que nos dormimos entre risas. Y no siempre es fácil. A veces uno tiene que buscar la risa. Perseguirla. Incitarla. Provocarla. ¡Cazarla al vuelo entre dos lágrimas fugaces!, que también las hay. Pero la voluntad no ha sido nunca una de nuestras carencias. Y la buena voluntad es la mitad del camino. Un buen camino.

Hoy me toca brindar por el Amor. ¿Qué mejor cosa por la que brindar? Eso sí, con bellas y altas copas… :)

Si tuviera que lanzar un deseo al aire para que se hiciera realidad…

Pediría para que todo ser humano pudiera disfrutar, por lo menos una vez cada poco, de una noche perfecta de lectura y risas…

Un oasis de Alva en el desierto…

 

Hoy la despedida está más cantada que nunca:

Con Amor  :)

 

Por cierto… Como información al margen: Este jueves 24 me pusieron el quinto gotero. Ya estamos más allá de la mitad del tratamiento de la quimio. Ahora ya contamos descontando… Es decir… SÓLO quedan tres… :)

Gracias una vez más a TODOS por sostenerme…

Con más AMOR… :)

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Intento comprender.

No.

No me refiero a “por qué a mí”. Esa siempre me ha parecido una pregunta absurda. Ridícula. Estúpida.

En todo caso, ¿y por qué no a mí?

Pero no. No me refiero a por qué un cáncer entró de repente en mi vida. Ni por qué estoy teniendo que vivir todo lo que estoy viviendo.

No.

De verdad que no me refiero a eso.

Lo que intento comprender es…

¡¡¡No lo sé!!!

Pero intento comprender algo. ¡Algo, maldita sea!

Imagino que es la necesidad de creer que todo tiene algún sentido. Que las cosas no pasan porque sí.

Que no será absurdo. Que no será tiempo perdido. Que no será tan denigrante…, si logro encontrarle a todo esto un sentido. Todo lo llevamos mejor cuando conseguimos explicarnos las cosas. Cuando podemos interpretarlas. Entenderlas. Controlarlas de alguna forma.

El sol hace aguas por el oeste, y la noche comienza a rellenar los huecos que ha dejado el día.

A estas horas, y después de haber pasado toda la jornada encerrada en casa, -cual aplicado vampiro huyendo del sol-, suelo, si encuentro las fuerzas, salir a respirar un rato a la terraza…

Recojo mi cansancio extremo, mi dolor de piernas, de pecho. De cabeza, según el día. Y todos juntos nos arrastramos hasta colocarnos bajo un hermoso cielo que ya luce alguna estrella, que exhibe un Venus arrogantemente cercano. Apabullantemente hermoso.

Mis irritantes llagas en la boca y las violentas ulceras en mi vagina y alrededores, se vienen conmigo porque al parecer me han cogido querencia, y no logro dar un paso sin ellas. Qué monas.

Me llevo también conmigo todos mis miedos… Por sacarlos de casa más que nada, y que ésta se ventile un poco. Quisiera abandonar por el camino la frustración, la tristeza y la desesperante sensación de desidia e indolencia que, últimamente, viven completamente pegadas a mi piel.

Pero sé que es en vano. No van a abandonarme así como así. De modo que ahí estamos todos y todas. Hechos una heterogénea pelota de mierda concentrada, que es lo que siento que ahora es mi vida.

Porque… ¿Para qué vamos a engañarnos? Esto es una mierda.

Pero no una mierda mona. Una mierdecita chachi. Cuqui. No. Es una mierda como la copa de un pino. Pero un pino alto. Frondoso. Impresionante. Como un pino con vocación de baobab.

Que sí. Que sí. Que hay que intentar llevarlo bien. Que hay que ponerle buena cara al mal tiempo. Que hay que estar agradecida por seguir viviendo, ¡¡¡que por supuesto que lo estoy!!! Que hay que ponerle ganas. Alegría. Sal. Un poquito de azúcar. Ilusión. Esperanza. Cominos, menta e incluso una pizca de pimienta de Paprika… Pero…

No nos engañemos. Eso no cambia las cosas.

Se mire por donde se mire… Es una mierda.

Y eso que yo soy experta en desdibujar el dolor. ¡De verdad que lo soy!

Se me da como a nadie encontrar el rayito de sol en las noches cerradas. El punto dulce en un plato amargo. La amapola sonrosada entre zarzas y ortigas. Pero… ¡joder! Yo también me canso. Y me asusto. Me desgasto.

Estas últimas semanas han sido terribles.

Nunca. ¡Nunca! Me había sentido tan mal, física y anímicamente, en toda mi vida.

Un absceso maldito retrasó el cuarto gotero, ¡¡¡tres semanas!!! Todo un ciclo. Llevo más de cinco semanas con un antibiótico de 875…, más la infección. Más toda la quimio anterior…

Varias veces al día pensaba que iba a morirme… De repente. De verdad. Ahí. Muy quieta. Tirada en el sofá.

Como un alma en pena. Muerta de sueño y sin poder dormir. Con un dolor incomprensible atenazando cada centímetro de mi piel… Sobre todo en el pecho y la axila derechos. Arrastrándome hasta el baño, -porque al desplazamiento incierto y lento de mi cuerpo por casa no se le podía llamar andar…-, para deshacerme en diarreas. Y las llagas. La erupción en la piel. Los cambios radicales de temperatura. La poca hambre, o la ansiedad voraz por llevarme a la boca cualquier cosa, que de repente sabía a cualquier cosa menos a lo que era… La acidez. La angustia constante… La obsesiva protección del brazo para que no le pase nada, pues aún así me picó un mosquito y aquello comenzó a hincharse alarmantemente… Y me aterrorizan las nefastas consecuencias que sé que eso puede acarrear.

Y a la vez, claro, luchando por no parecer demasiado enferma, para no preocupar más de lo que ya lo están, a las personas que me aman y me cuidan…

¿Es o no una buena mierda?

Y eso, hablando sólo de lo físico… No digo nada de la mente. El talante. El ánimo.

He vivido aterrorizada durante días. Y aterrorizada de que se me notara… No sabiendo, de verdad, cómo iba a salir de éstas… Si iba a salir.

Creo que mi cuerpo recibió un golpe muy fuerte, que durante días afectó seriamente a mi cabeza. O a mi alma. No sé.

Mi físico, -lo que soy de materia-, se llevó por delante mi esencia. Quien de verdad soy. Y durante días estuve perdida.

Lo peor es que por momentos perdía la perspectiva. Sí, eso tan importante que no podemos perder, para no dejar de pensar que esto es momentáneo y pasará. ¡Qué fuerte! Me sobrecojo sólo de recordarlo.

Uah! Qué jodida he estado. Mal de verdad.

Y qué bonito el tiempo verbal en pasado, ¿eh? “He estado…” Reciente aún. Pero pasado al fin y al cabo.

El jueves de la semana pasada llegó aquello que durante tantos días -21 concretamente- habíamos esperado Alva y yo, y por fin, Carañana y Arlandis, fantástico oncólogo y maravillosa cirujana, dieron el visto bueno, y me pusieron el tan ansiado cuarto gotero…

Los efectos físicos, -los tan temidos daños colaterales- se multiplicaron e intensificaron… Jueves, viernes, sábado, domingo y parte del lunes…, para olvidar. De verdad. ¡Dios, qué mal!!!!

Pero… Poco a poco, muy poquito a poco, físicamente comienzo a levantar cabeza. Lentamente. Esto es muy lento. Además de que aún sigo con el antibiótico. Carañana no quiere arriesgarse, “como prevención”, dijo. Jo! Como acojona que tu médico se comporte tan precavido… Aunque se lo agradeces, claro, está tratando con tu vida… Pero intimida mogollón…

En fin. Así he vivido últimamente.

Y claro. Sin visitar blogs queridos: Javier,  Rafa, Sonia, Javi, Martita, Goizalde, “Noches”… Responder comentarios ni e-mails. SMS ni llamadas telefónicas. Sin fuerzas.

Se impone una disculpa. Un “lo siento” sincero y cariñoso a todos esos mensajes de ánimo…

Gracias. Mil gracias.

Y disculpas, mil y una disculpas.

……

Estaba preguntándome… Me pregunto si está bien…

Si está bien hacer público el dolor.

Y eso sin olvidar que soy una privilegiada. Lo soy sin duda. Lo sé. Por eso, entre otras cosas, odio tanto quejarme y poner de manifiesto mi dolor. Porque puedo aseguraros que mi situación, es una situación privilegiada. Es increíble todo lo que uno llega a conocer una vez se adentra en el mundo de la enfermedad ajena.

Me parece ridículo quejarme. No tengo derecho. Hay por ahí personas maravillosas viviendo verdaderos suplicios físicos… Cosas que uno no quisiera llegar a conocer nunca, ni por terceros.

El dolor es políticamente incorrecto.

Hablar sobre el dolor es incómodo.

A nadie le gusta ni leer, ni -créeme- escribir sobre el dolor.

Las miserias de uno no deberían airearse porque molestan…

Y yo tampoco concebí este espacio para incomodar a nadie.

Pero también me parece falso e injusto no contar la verdad tal y como es. Me da vergüenza que alguien con cáncer pueda leerlo y piense: “Esta tía, ¿de qué va? Que todo no es fiesta, y yujuuuuu, y la vida es maravillosa… Que esto es serio. Y es chungo….”

Pues sí. Es serio. Claro. Y chungo. De hecho puede llegar a ser muy chungo… Y difícil.

Y viviéndolo…, uno se da cuenta de que no termina de conocerse nunca. Es más, en estas situaciones uno siempre acaba recibiendo malas noticias sobre uno mismo… Y, sinceramente, con todo lo que uno ya tiene encima, ¡¡¡es lo único que le falta!!! Jajaja!!!

Pero… Es lo que hay.

De modo que hoy, sacando fuerzas de no sé muy bien dónde, he decidido sentarme a escribir porque sigo dándole vueltas…

Intentando comprender…

Bueno, por eso, y porque mi cuñada, Mari (Afortunada), como medida de presión -aunque yo prefiero verlo como un incentivo, jeje-, me prometió, si escribía pronto otra entrada en el blog, un foulard naranja de verano, para poder guardar el de invierno que me ha acompañado todos y cada uno de los días que he salido de casa hasta ahora, y que, francamente, empieza ya a ser insoportable por el calor… ;)

Intento comprender.

Comprender…

Comprender…

¿Y sabes?

¡¡¡Quizá lo que pasa es que no hay nada que comprender!!!!

No hay misterios eternos ni secretos inalcanzables… No hay más de lo que parece que hay…

Las cosas, sencillamente… ¡Pasan!

El melancólico otoño termina siempre convirtiéndose en un frío invierno… Pero tras el invierno nos alcanza siempre la incombustible primavera!!!

Y esa canción que tanto nos gusta…, se termina. Siempre se termina. Como decía el Cuervo: “Nunca llueve eternamente.” Y ninguna canción dura siempre, añado yo. Pero siempre puedes volver a escucharla.

Y los almendros se quedan tristemente desnudos, pero tarde o temprano vuelven a florecer. Y siempre parece que lucen más bellos que nunca.

La gente se muere. Sí. Toda. Incluso la que amamos con locura. La que por nada del mundo quisiéramos perder. Pero constantemente nacen niños inocentes a la vida. Niños que se convertirán en adultos, que amarán, serán amados, y acabarán volviendo loco a alguien porque también, -llegado su momento- morirán…

Es escalofriante de lo simple que es.

A ver… ¿Qué hay que entender?

Nada.

Porque además, no depende de que lo comprendas o no…, pasará igualmente.

Sólo existe algo que de verdad marca la diferencia. Algo que hace que las cosas sean maravillosas y distintas, aunque sean las de siempre…

Que las vivamos intensamente. De verdad. Que las sintamos. Que disfrutemos. Que nos duela lo que tiene que doler. Y nos haga feliz…, ¡cualquier cosa…!

Apreciar la vida es lo que hace de nuestra existencia algo vital… Lo que da sentido a lo que somos… A lo que nos pasa. A aquello que intentamos entender aunque su verdadero significado se nos escape de las manos, como nubes de agua de recuerdos…

No. No creo que haya nada mágico que entender…

Sólo hay que… Vivir. Ahí está la única magia.

Caminar por la vida estableciendo lazos que tengan sentido… Que te hagan mejor persona. Sembrando alegrías para que luego nadie tenga que decirnos eso de “de esos barros vienen estos lodos…” Dibujando sonrisas, porque puestos a dibujar…, qué mejor que impregnar el aire de risas… Gozando profundamente todo lo que hagas… Aunque te equivoques. De hecho, ¡por Dios! ¡¡¡Equivócate!!! Y vuelve a equivocarte hasta que te sangren las rodillas de tanto tropezar y levantarte, y volverte a caer, y volverte a levantar… Ama mucho. Hazlo intensamente. Hasta que te duela la piel… Que nada te sacie la piel… Y déjate amar.

Hay que ser muy tozudo para recorrer el camino…

De hecho, -pensándolo bien-, sí que hay algo que he alcanzado a comprender mientras escribía todo este rato…

Hay que vivir empecinado en vivir empecinadamente…

Sin tregua. Sin respiro. Sin concesiones.

Sin miedo. Sin paraguas. Sin red.

Aquí estoy. Y me sangran las rodillas. Pero estoy de nuevo de pie.

Mis pasos son aún inciertos. Pequeños. Vacilantes. Pasitos de bebé.

Hago con todas mis rémoras, mi dolor y la pesada carga de mi mochila -donde llevo la heterogénea pelota de mierda de la que te hablaba al principio- un apretado montón al que prendo fuego con una de las velas que siempre está encendida alumbrando mis sombras, y quemo todo lo que hoy me pesa demasiado para seguir cargándolo…

Durante toda la noche arderá en la hoguera de mis desdichas todo lo que me duele, y mañana… Mañana será otro día. Un día nuevo. Un día con el que empezar de nuevo como si fuera el primero. El sol saldrá inundándolo todo de Vida, y a mis pies quedará sólo un insignificante montoncito de cenizas… Cenizas de las que como el Ave Fénix, renacerán mis ganas…

De hecho…, ya andan renaciendo… :)

Yo es que soy de ganas revoltosas… Jajaja…

Porque esto es una mierda. Es cierto. Nada de lo que yo pueda decir podrá cambiarlo… Pero, una vez pasada la tormenta. Una vez pasado ya lo peor…, de momento, y hasta la próxima crisis… Yo puedo perdonarme mis debilidades y regalarme una bonita segunda oportunidad… ¿Por qué no? ¡¡¡Se la regalaría a cualquiera!!! ¿Por qué no voy a regalármela a mí?

No sé cuánto. Ni cómo. Ni de qué forma… Pero sé que quiero Vivir.

Eso, de momento, es suficiente.

Y prometo seguir intentando vivir empecinada en vivir empecinadamente.

 

Con  amor.

Intenso. Rabioso. Y excesivo amor.

 

 

Gracias a Álvaro. A mis padres. A Montse y a Armand, y a Pilar. A Mari, Marta, Rubén, Paco, Carlos, la Tata, Mariano, Consuelo, Celestino, María (Mariquilla), Sara, Laura, Nina y Pau. A Rafa (THC) y Ferdinand, Sr. Kawabuchi, Lai, etc. A Javier (Relatos tóxicos). A Helen (mi Helen). A mi querido Marco “por qué no?”.Viva Méjico!!! A Sonia (Guitarrixxxta). A Javi y Mario. A Solveiga y Efraín. A Carmen (my darling teacher). A Manuel, Lucía y Lola. A Garci y Nur. A Goizalde. A Sorprendido. A “Noches”… Y a todos los que nunca entrarán aquí y como son muchos y es absurdo que los nombre, no lo hago, pero que siempre están a mi lado. Y a todos los que alguna vez hayáis entrado, hayáis leído, y aunque no hayáis dicho nada, habéis pensado con cariño en mí…

A todos: GRACIAS.

Quisiera que existiera una palabra más descriptiva y contundente para poder expresaros lo que siento…, pero de momento, y hasta que inventemos algo nuevo… GRACIAS.

 

Otra vez con amor.

Y otra vez intenso, rabioso, y excesivo.

 

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