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Archive for 26 julio 2012

 

 

 

 

¡El último!

Mmmm… (de pensar)

Ahora tengo miedo de escribir.

Ayer pensé que era una buena idea.

Pero hoy tengo miedo.

Imagino que es el agotamiento.

Creo que es porque llego hasta aquí…, con mis fuerzas casi extintas.

Como decía Les Luthiers… “Con mis fuerzas casi extintas…, a vasto imperio llegué, puse el pie en tierra de incas. O sea, hice hincapié!!!” Jajaja… ¿Recuerdas la “Cantata del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió”? A quien conozcáis a Les Luthiers estaréis sonriendo como yo, y a quien no, francamente se lo recomiendo. Son buenísimos para echarse unas risas de humor inteligente, música original (nunca mejor dicho) y espectáculo de calidad.

Pues bien, decía que llego como don Rodrigo a tierras incas…, con mis fuerzas casi extintas… Y eso hace que la noticia “con luz propia” que ayer pensé que se merecía una entrada para ella sola, hoy me dé un poco de miedo.

Miedo escribir, me refiero.

El último. Sí.

¿O no?

Porque… ¿Y si mañana llegamos, y resulta que después de los análisis…, NO es el último porque no me lo pueden poner?

Uf! Imagino que es algo parecido al miedo escénico, ¿no? Estoy tan convencida -y sobre todo DESEOSA- de que el de mañana sea POR FIN el ÚLTIMO GOTERO…, que si llegáramos y por tener las defensas demasiado bajas, o anemia o algo, no me lo pudieran poner y hubiera que retrasarlo…

Sería HORROROSO!!!!!!!!!  :(

Sí. Sí. Ya sé que a lo mejor alguien esperaba de la “Bea de siempre” una reacción distinta…

“No pasa nada… Si no es mañana será un poco después… Tranquilos. Todo controlado. No importa. Todo está bien. La vida es maravillosa. Y yo estaré bien. Da igual que sea ahora o un poco más tarde… No pasa nada. Don’t worry be happy!!!!”

Sí, sí… Ya. Claro. Tú don’t worry si no quieres, y sé todo lo happy que quieras, pero que me pongan el gotero mañana porque, brother, no puedo más con mi body…

En fin. No mola nada sentirse así. Pero es como me siento.

Y al final, claro, si ocurriera… Pues bueno, ¿qué se le va a hacer? Pues habría que esperar. Y resistir. Y encajar el golpe. Y aguantar el tirón…

Y… ¡Sí! Hacerlo con una sonrisa porque es la mejor forma de hacerlo. Porque de verdad por muy hecha polvo que esté, eso es lo que sigo pensando. De modo que al fin y al cabo sí que sería así… “No pasa nada… Tranquilos. Todo controlado. Don’t worry be happy…”

Vale. A ver. Voy a centrarme un poco porque divago…

Vamos a pensar que mañana sí es EL ÚLTIMO, ¿vale?

Voy a sacar a pasear a la Bea confiada en la vida, positiva, con energía para derrochar (jajaja, sólo de escribirlo me da la risa… ¿¿¿con energía para derrochar????? Jajajaja!!!!) La Bea alegre, inasequible al desaliento, siempre ilusionada, feliz por convenio interno… Y vamos a agarrarnos a la bonita idea de que mañana… VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!

Ok. Voy a seguir escribiendo partiendo de esa base, ¿vale? Porque es una idea maravillosa, y porque quiero seguir siendo de las que se apuntan al sí. A creer en que lo bueno es posible. A hacer las cosas fáciles. A fluir con la vida. A creer en la magia. A Vivir. A disfrutar.

…………………………….

Dios! No puedo creerlo!!!

EL ÚLTIMO… Por fin!!!

Hasta aquí la fascinante aventura de los goteros…

Y sí. Sé que aún queda lo peor… Los días posteriores al gotero… Para que me entendáis, son algo así como un pequeño infierno. Maldito. Perverso. Personal e intransferible. Aunque sí es contagioso de alguna forma… Lo sé porque en los ojos de Alva puedo ver cómo sufre conmigo esos días. Por mí. Sólo por no verlo sufrir tanto, quisiera sufrir menos. Pero lo cierto es que son días terribles…

Pero… ¡¡¡SERÁ LA ÚLTIMA VEZ QUE ME SIENTA ASÍ!!!

¡LA ÚLTIMA VEZ! ¿Te das cuenta?

Es… ¡¡¡SANFRANTÁSTICO!!!!

Y sueño despierta con cómo será empezar a sentirse poco a poco mejor… Cuando todo el cuerpo deje de dolerme… Cuando agacharme a por algo que se me ha caído, no sea un suplicio… Cuando pueda barrer sin quedarme sin aliento y sin sentir romperse cada músculo de mi cuerpo… Cuando pueda empezar a andar y no parar ¡¡¡hasta que a mí me dé la gana!!!

Cuando en lugar de ida y vuelta en la piscina, a un ritmo “tortúguico” de braza, pueda hacerme varios largos a croll desenfrenado… Jajaja…

Y salir a pasear con Alva… ¡Dios, qué ganas tengo! Y de compras de plantitas con mi mami por la mañana. Y al cine con Armand. Y quedar con Carmen, mi querida profe de inglés, a tomarnos ese café que no llega nunca. Y acercarme hasta Cofrentes a ver a mis añoradísimos Solve y Efra. Y disfrutar con Helen mañanas fructíferas y mágicas que siempre se nos quedan cortas. Y esa tilita con Mary “hospital”. Y esa cena que tanto echo de menos con Nur y Garci, con Lucía, Lola y Manuel. Y la siempre feliz comida con Pilar, Pura y Montse. Y retomar mis eternas y mágicas conversaciones al Messenger con Marco, que supone desplazarme virtualmente a mi muy querido Méjico. Y con Javier, si se asoma, desde Australia; sí, también echo mucho de menos nuestras charlas… Y quedar de nuevo con mis chicas de la cena del “reencuentro”, Lucía y compañía. Sobre todo con Cristina, mi mejor amiga de la infancia, a la que me muero de ganas de llamar y quedar a contarnos lo que nos ha ocurrido en estos treinta años que llevamos sin vernos, pero que es como si el tiempo no hubiera pasado… Y poder acudir a todas las comidas, cenas y fiestas de guardar con la familia de Alva, mi familia, que tanto disfruto, quiero, y ahora añoro…

Y poder decirle a Javi y a Mario que sí pueden pasarse por casa a verme, cuando amablemente nos hacen un hueco en su agenda cuando se desplazan hasta Valencia… Y esa maravillosa cena conmemorativa del 17 de septiembre del año pasado con las estupendísimas Majo y Vicky, sus respectivos -no menos encantadores- Borja y Chus, y Javi y Mario, y Helen y Rafa…

Y mucha más gente que seguro me dejo… Lo siento. También tengo ganas de veros…

Pero imagino que sobre todo echo de menos las salidas en solitario…

Me encanta salir sola. Me siento a gusto.

A andar muy temprano por las mañanas. Con las primeras luces del alba. Con el silencio y el fresquito del amanecer. Cuando parece que el mundo no se ha inventado todavía…, cuando todo augura que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir aún a lo largo del día. Un día que está por dibujar.

Y mis salidas, portátil pequeño en mano, o libreta en blanco y lápiz bien afilado, a una bonita terraza desde donde poder escribir el mundo…

O leer distraídamente en un rincón tranquilo, hasta que el anónimo deambular de los alrededores te absorbe por completo, y acabas cerrando el libro para leer y disfrutar la vida en directo.

Sí. Tengo ganas de recuperar mi vida. Mi forma de enfrentarme, de disfrutar, de comerme la Vida. Sin miedo. Con ilusión. Con unas ganas que a veces hasta a mí misma me resultan abrumadoras. Como si se fuera acabar mañana mismo…

Sí!!! VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!

Y aunque no lo creáis, -yo tampoco acierto a darle una explicación lógica- echaré mucho de menos acudir los jueves cada 21 días al hospital. A la consulta del maravilloso doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, en el que confiar desde el principio ha sido una de las mejores bazas para mi curación; y la entrañable y vital enfermera Luisa, siempre tan dispuesta, solícita, amable y alegre -gracias, guapa mía!!!-. A la sala de quimioterapia con el brillante equipo de ángeles sin alas, formado, entre muchas, por Esther -la primera que me pinchó y me puso el primer gotero, y de la que nunca olvidaré su ternura y tranquilidad, que tanto bien me han hecho-, y Elena, Carmen, Merche, Susana, Mila, y alguna más que no conocí porque nunca me atendió directamente, y un chico con el que nunca traté tampoco, pero que también anda por allí.

Confío en que todos, ¡todos!, desde el doctor, pasando por su enfermera, hasta el equipo completo de quimioterapia, sepáis lo importantes que sois en la vida de muchas personas que, aterrorizadas por la terrible noticia que reciben, muertas de cansancio y dolor, asustadas, desconcertadas o tristes, se ponen en vuestras manos, y acaban teniendo que agradeceros la Vida.

:)

Yo os agradezco la Vida. A todos. Y pase lo que me pase…, no podré olvidaros. Nunca. El esfuerzo y la generosidad que habéis puesto en cuidarme. El esfuerzo y generosidad que ponéis en ayudar a todos los pacientes que pasan por vuestras manos, y  hacerlo además, de la forma más amable.

Sois ángeles. Y yo, -lo confieso-, en otra vida, quiero ser como vosotros.

:)

Y echaré de menos esos días de hospital…, vividos tan intensa y felizmente con Alva. Porque han sido una fiesta. Cada uno de ellos…

Despertarme muy pronto por la mañana, a tu lado, y encajar ya alguna de tus bromas mañaneras, acompañada siempre de cariñosas y divertidas metidas de mano, jajaja… Lo siento pero es así… :)  Creedme, ¡no hay como despertar así!!!!

Ducharnos y arreglarnos, a ratos en silencio, a ratos a gritos, porque tú quieres poner tu querida “Pasión según san Mateo” de tu adorado Bach, y yo necesito escuchar algo más “actual” y divertido… Jajaja…

Menos mal que al subir al coche, no hay dudas… Los Pitufos toman el poder…

Ya. Es raro. Lo reconozco. Pero creo que es porque es un CD que me gusta escuchar en Navidad. (Y el caso es que no son villancicos, sino versiones de canciones modernas, actuales, pero me encanta escucharlo en Navidad, ¡no sé por qué! Imagino que porque me da mucha alegría y es fácil y divertido de bailar y cantar. De hecho hasta este año, ese CD lo escuchaba sólo en las vacaciones de Navidad.) Pero como todo esto empezó a ocurrir en Navidad, pues estaba puesto en el coche, y ese CD nos sirvió para animarnos en cada difícil visita que hicimos los primeros días…, cuando aún no sabíamos lo que pasaba. Luego, cuando ya nos confirmaron lo que iba a pasar… Y Los Pitufos nos obligaban a cantar siempre, y a colocarnos, -nos costará más o menos-, una sonrisa en la cara…

Así creo que se convirtieron en la banda sonora de mi cáncer. Y la verdad es que han cumplido con creces su papel…

Luego llegábamos al hospi y comenzaba el periplo… Primero analítica, -con alguno de los ángeles de la sala de quimio- casi siempre en ayunas, y por lo tanto, después, mientras analizaban el tema, nos íbamos a desayunar… ¡Dios, qué gusto! Toda la vida voy a recordar esos desayunos… Al principio con fresquito, -era invierno-, luego con una temperatura ideal -primavera-, y por fin con un calor considerable -verano ya-, y tú, mi amor, siempre perfecto… Solícito, amable, cariñoso, divertido, un poco papá… Jajaja. “Cuidado cariño con la vía…” Y es que te dejan la vía puesta por si todo va bien y pueden ponerte el gotero, no tener que volver a pincharte. Pero claro, llevas la palometa esa puesta, con sus botoncitos de abrir y cerrar y toda la parafernalia, y claro, como no estás acostumbrada, y no duele, -por algo dije que el equipo de quimio es el mejor-, yo por lo menos doblaba el codo por donde no debía, me enganchaba la palometa en todas partes, le daba golpes… Jajaja… Y el pobre Alva, ejerciendo de papá: Cuidado!. Cariño, ten cuidado, por favor. Cariño, el codo. Cariño, la mano. Cariño, por favor!!!

Jajajaja…

Tus bromas. Tus caricias. Tu mirada siempre protectora, siempre llena de amor… Tu atención siempre a la hora para que no se nos pasara… A mí se me habría ido el santo al cielo y me hubiese quedado toda la mañana ahí…, disfrutando de la vida a tu lado…

Pero puntualmente -gracias a ti- recogíamos y tocaba la visita con el doctor Carañana y Luisa. Primero esperar en la sala, rodeada de personas que aguardan un dictamen como tú… Las miradas cómplices, de entendimiento. Las sonrisas.

Y por fin la consulta.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Un placer, con Carañana, tan eficaz y pragmático, y la desbordante alegría y el cariño de Luisa. Si el veredicto es positivo…, ¡perfecto! ¡¡¡Fiesta!!! “Habemus goterus”.

Si no, pues es otra historia. Pero no me apetece volver a recordarlo. No te lo ponen y punto. A esperar. Pero no queremos hablar de eso ahora, ¿verdad?  ;)

De modo que nos despedimos entre miles de gracias y buenos deseos para los 21 días que nos separan de la próxima cita, y bajamos a la sala de quimio. “Hospital de día” le llaman.

Allí les comunico a los ángeles sin alas que sí, que tengo el visto bueno, que me lo pueden poner. Y como tienen que esperar que “Farmacia”, que es la que prepara el medicamento de los goteros, se los bajen, te dicen hora aproximada de llegada, y mientras nos volvemos a la cafetería… A la de la esquina. La misma donde un rato antes hemos desayunado. La de las chicas simpáticas… Todas. La Tahona de San Clemente se llama, y es un sitio magnífico donde los haya, donde además del simpatiquísimo y profesional personal, hacen unos dulces y salados, riquísimos. Sobre todo las empanadillas…, ¡espectaculares! Hay que probar sin falta la de habitas con longaniza… Sublime. Un saludo a todas también, especialmente a Paloma, que es hija de una compañera de Álvaro. Un encanto. Como todas las demás.. María, Leticia -a la que mando ánimos y todo nuestro cariño también para su papá-, Maru, María José, Cecillia, Rebeca, y el chico del clan, encantador como todas, Nacho. Ha sido un placer compartir desayunos y almuerzos con vosotra/os. También vosotros/as habéis contribuido a hacer más felices estos complejos tiempos que me han tocado vivir… Sois un diez, que dais calidad y categoría al sitio donde trabajáis. Gracias. Y besos :)

Y por fin…, la vuelta definitiva a la sala de quimio… Y ahí, bien arropadas y acompañadas, con paciencia, muchas sonrisas, un ambiente tranquilo, buenas compañeras de batallas, como Julia mi yayita favorita, Sonia tan dulce, Concha tan interesante, Fina tan cercana, Marisa una luchadora guapísima y Yoli, la sonrisa más bonita y alegre de todo el Hospital de día… -¡suerte a todas!!!-, y otras y otros muchos con lo que no llegué a intimar…, comienza la destilación gota a gota de la promesa de vida hasta tus venas…

Magia.

Y Alva entrando y saliendo con el zumito de naranja recién exprimido por mi amiga de la cafetería del hospital. Una chica fantástica que conozco desde que era yo la que iba a por los zumos de naranja recién exprimidos para Alva. Hace diez años. Y que es una belleza de mujer, por fuera y por dentro. Amparo, se llama Amparo, y mira tú por donde acabo de enterarme de que es oriunda de Bétera, y de que somos vecinas… :)  Entablamos una relación muy especial. No sé cómo, en los breves ratitos en que hablábamos, llegamos a decirnos cosas más profundas, íntimas e importantes, de las que a veces puedes llegar a comentar con supuestas amistades de toda la vida… Un beso enorme también para ella. Y mis mejores deseos para su vida.

Y las cartitas… Jajaja… Ya sabéis, esas cartitas que yo empecé a escribirle a Alva los días de gotero, como cuentos para que la quimio le hiciera todo el bien y el menor daño posible, y que Alva ha retomado en esta ocasión, pero en versión CARCAJADAS A PLACER… Dios, cómo me he reído!!! Casi todo el mundo me miraba abierta o disimuladamente, porque se me caían las lágrimas de risa, y las risas de emoción… Un diez mi chico! Debería escanearlas algún día y colgarlas aquí, para que pudierais leerlas, -por lo menos las partes menos subidas de tono, jajaja!!!-, y así comprenderíais por qué me río tanto con Alva… :)

Sabéis también lo de la música mientras la quimio, porque lo he contado en otras ocasiones. Últimamente escuchó menos música y hablo más… Está bien. Hay tiempo para todo. He conocido unas mujeres maravillosas sentadas a mi lado, en mi misma situación. Mujeres maravillosas. Fuertes. Valientes. Divertidas. Mujeres luchando. Luchando mucho. Y probablemente mañana sea el último día que vea alguna de ellas… No importa. Ha sido un placer. Sé que la huella que han dejado en mí…, no se borrará nunca.

Porque, definitivamente, hay cosas en la vida, que una no debe olvidar.

Sí. Ha sido un tiempo maravilloso… A ratos.

Ha sido una experiencia fascinante. He llegado a desconocer mi cuerpo como nunca. Pero eso a la vez me ha enseñado mucho. Me ha enseñado a pararme. A dejarme cuidar. A pedir ayuda, cariño, apoyo. Me ha enseñado a ser más flexible conmigo misma, más condescendiente con mi autoexigencia. He aprendido que, en ocasiones, por mucho que quieras, tienes que pararte y dejarte hacer. No tengo porqué poder con todo… ¡Y no pasa nada!

Ahora tendremos todo agosto de vacaciones… Mis vacaciones son tener a Alva cerca… :)

Y gracias a mi tutora de sexto de Básica, Anabel, con la que me reencontré en la cena “reencuentro” de hace unos meses con las compañeras del cole, y a la que no veía desde hace 33 años, cuando yo tenía 13, vamos a poder vivir una experiencia increíble…

Ha sido tan amable y generosa, que nos deja su casa en Guipuzcoa para que vayamos en el momento que queramos durante todo el mes de agosto, que ella y su marido estarán fuera… :)

¿No es fantástico?

De modo que cuando me recupere un poco de este ÚLTIMO GOTERO (Yuuuuujuuuuuu!!!!), Alva y yo podremos ir a pasar unos días a un sitio precioso -porque Anabel nos ha mandado fotos del lugar y la casa, y de verdad que es un paraíso-, que van a ser el colmo de los placeres… :)

No sé qué he hecho para merecer tanto bueno…, pero sea lo que sea, no pienso decir que no… ¡¡¡Estoy encantada!!!

Y a Anabel, aunque no sabe que escribo y no entra aquí, no puedo por menos que darle las gracias por su confianza y su generosidad -y la de su marido, claro, que tiene si cabe más mérito-, porque Alva y yo vamos a poder disfrutar de unas vacaciones maravillosas en un sitio idílico, que si no fuera de esta forma, no podríamos…

Y…, ¡¡¡voy a conocer GUETARIA!!!  ¡Por fin! Toda la vida, desde que escuché por primera vez el nombre de esa población, quedé fascinada… No sé. Me suena a cuento de aguerridas hadas, y sensibles caballeros… :)  Un lugar con sabor a mar y tintes de magia… ¡Por fin! No puedo creerlo!!!! Jajajaja…. (Risa de dicha…:)

Bien.

Esto va tocando a su fin, chicos…

Sé que queda por delante la radio, y más pruebas, imagino… Pero estamos a punto de cerrar una etapa MUY IMPORTANTE en el proceso de la curación del cáncer, y por extensión, de mi vida. Una etapa VITAL. Algo que va a hacer que nunca vuelva a ser la misma… Sólo espero haber aprendido algo de verdad, y que sea como sea, me ayude a ser mejor persona.

Creo, sinceramente, que los que pasamos por esta experiencia y sobrevivimos, le debemos a la Vida esta MARAVILLOSA SEGUNDA OPORTUNIDAD. Y espero hacer bien las cosas, seguir siendo fiel a mí misma, y disfrutar -y contribuir a hacer disfrutar a los demás- de esta Vida que, aunque a veces duela, es algo MARAVILLOSO.

Os quiero.

Hoy estoy generosa… OS QUIERO A TODOS!!!! Por qué no? En principio es gratis… :)  No duele y… Me hace tan feliz!!!!

GRACIAS POR TODO.

Espero seguir viéndoos, siempre que podáis, por aquí… Me hace muy feliz teneros, y yo aún tengo algunas cosas que contaros, si me hacéis el regalo de leerme…

Que sepáis que mañana, -dentro de poquitas horas en realidad, porque por causas ajenas a mi voluntad se me ha hecho una hora de vértigo- si es que alguno me lee durante la mañana, (desde las ocho y media hasta las tres y media del mediodía), mientras me leéis, yo estaré ahí, enganchada al elixir mágico…, acogiendo feliz mi gotero. Porque…, si no os lo había dicho aún, chicos y chicas… Mañana…

VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Posdatita.- Prometo responder los comentarios pronto, ¡muy pronto! Antes de que me dé el yuyu del ULTIMO GOTEROOOOOOOOO!!!!, y no pueda moverme durante unos días… Espero que entendáis que todas las fuerzas las necesitaba para esta entrada… Y vuestros comentarios merecen más que una respuesta rápida, por compromiso… Os quiero tanto… :)

 

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Querida Majo…

Sí, querida.

Claro que querida.

Por supuesto que querida…

El “querimiento” es libre. Y aunque a veces tiene que ver con el roce -el que hace el cariño-, en ocasiones éste no es necesario.

En ocasiones basta con sentarse a cenar con alguien una sola vez -a la luz de la luna-, para que la comodidad, el entendimiento y la complicidad que fluyen libremente, desencadenen lazos de cariño dignos de no olvidarse nunca.

Eso nos pasó el año pasado. Aquel sábado 17 de septiembre, en que la boda de nuestro amigo Javi propició que nos conociéramos  :)

Querida. Claro que querida  :)

Y tú no querías dejar un comentario en el blog, porque según tus incomprensibles palabras “no estaba a la altura”. Bien. Pues mira si han estado a la altura tus palabras, que han propiciado, no sólo una respuesta, sino una entrada… La entrada, después de casi dos meses sin poder escribir…

Lo cierto…, es que apenas si me reconozco en la Beatriz de la que hablas… De hecho, he ido releyendo mi propio texto porque ni recordaba de qué iba, y las cosas que había dicho…

Y, ¡caramba! No sabía que leías mi blog. Pero!!! ¿Cómo nunca antes habías dejado un comentario? ¿Qué tonterías son esas de “no ser dignas de semejante blog” y otras perogrulladas por el estilo? Y más, viniendo de ti, que me consta que te relacionas por e-mail con personas notables, incluidos dirigentes de importantes empresas y personal diplomático… :)

Tu comentario, querida Majo, éste -y todos los que al final has decidido no dejar en el blog- es importante. MUY IMPORTANTE. Tanto, ¡fíjate!, que en esta ocasión ha derivado en una nueva entrada… Y no una entrada cualquiera, como decía antes, sino en la primera entrada después de mucho tiempo sin escribir, porque es cierto que estoy sin fuerzas. Cero. Menos que cero. Y en consecuencia, sin ganas.

Y si me lo permites, preciosa, quiero incluir en este sincero e intenso agradecimiento que te escribo, a todas las personas que como tú -gracias al cielo, finalmente has decidido hacer- me han dejado algunas palabras de ánimo y cariño al final de mis escritos…

Son vitales. Es vital cualquier comentario a una entrada, -independientemente de por todo el cariño y ánimo que me enviáis-, porque convierte un monólogo en un diálogo. Un soliloquio frío en una cálida conversación.

Las palabras que lanzo al espacio -el virtual y el otro- no se pierden en el éter, no mueren en el figurado papel. No son un espejismo, porque del otro lado alguien las lee… Y la única forma que tengo de saber que esto es así, que verdaderamente le han llegado a alguien, es que ese alguien lo diga.

Por eso no hagas nunca, -¡NUNCA!- de menos, el comentario que dejas escrito en un blog. En cualquier blog. Porque para mí es la única forma de saber que no estoy sola. Que más allá de mis palabras, hay alguien. Que el compartirlas -con el esfuerzo que la mayoría de veces eso me supone- tiene sentido. Dais, con vuestros comentarios, sentido a lo que escribo. Porque escribir tiene poco sentido si nadie lo lee.

Yo sé que vamos mal, muy mal, de tiempo. Que Internet es tan vasta que es imposible… Pero detenerse a dejar unas palabras en un blog que nos ha sorprendido, agradado o incluso enfadado, es un acto de generosidad que a menudo acaba reportándonos situaciones maravillosas… O que cuanto menos nos enriquece. A ambos. Al que da y al que recibe. Y lo digo por propia experiencia… He conseguido algunos de mis mejores amigos en la red, porque un día entré en sus blogs y dejé un comentario… :)  Y viceversa, aunque mucho menos. (Saludito, Sonia Guitarrixxxta!!!)

Pero si además, querida Majo, el comentario es tan rico y hermoso como el que tú me has dejado, entonces no hay excusa posible…

Aunque es obvio que te has pasado, y ya te he dicho que apenas si me reconozco en muchas cosas de las que dices… Y es que estoy…, querida amiga…, bajo mínimos.

Estos últimos goteros -los últimos cuatro de los ocho totales- están siendo devastadores con mi cuerpo. Y algo que recién he aprendido, es que cuando de verdad físicamente no puedes más, aunque al principio te resistas, acaba siendo fácil que pueda con tu ánimo también.

Tengo que reconocerlo en voz alta para que para mí tenga sentido:

Me llamo Beatriz Camps. Tengo 46 años. Y la quimioterapia para curar este cáncer de pecho, está pudiendo conmigo.

No siempre. No definitivamente. Pero sí a ratos. A ratos puede conmigo. Imagino que, principalmente, porque es muy largo. Se eterniza en el tiempo. Son casi seis meses desde aquel 9 de febrero que empezamos con el primer gotero, y creedme que eso son muchos días con muchas horas -en ocasiones parece que el día se haya alargado y tenga más de 24-, no sólo para sentirse mal… Sino cada vez, sentirse peor.

Además, mientras uno tiene cáncer, la vida no se para. El mundo no se detiene, ¡qué va! Y algunas de las cosas que pasan a mi alrededor, en mi entorno más directo…, tampoco están ayudando demasiado. Alguna, en concreto, está trabajando en contra.

Pero…, ¡bueno! Esto es la vida. Y como se suele decir: Nadie dijo que fuera fácil.

Ahora sólo puedo centrarme en que esto pasará. Pasará. Y volveré a sentirme fuerte…

Llevo dos meses sin escribir porque no he tenido fuerzas para hacerlo. Ahora, de hecho, estoy haciendo un esfuerzo impresionante. No sólo anímico, sino físico también.

Nunca en mi vida había sentido tanto cansancio… Claro, que nunca antes me habían puesto quimioterapia. Es la primera vez que mi cuerpo pasa por esta experiencia. Y nunca me había sentido tan débil. Tan débil que cuesta creer que algún día dejarás de sentirte así, y volverás a tener fuerza para poder llevar adelante las cosas más sencillas.

¡No sabes, Majo, cómo lo deseo!!!

En fin.

Gracias, guapa, por tus hermosas palabras… No me cabe la más mínima duda de que Adela tiene una mamá magnífica que hará todo lo que esté en su mano para que se convierta en una personita buena y feliz. (Y su papá Borja también, claro!)

Y siempre será un placer recibirte aquí… Aunque espero que, si verdaderamente lo deseas, no dudes en dejar un comentario sin plantearte según qué tonterías… :)

Y… Quiero pedir disculpas… Ya sé que parece que siempre me repito, pero es la verdad. A todas las personas a las que he dejado de contestar e-mails, SMS, frecuentar sus blogs…

No sólo es que no tenga fuerzas, es que tampoco tengo mucho bueno que decir. Sobre mí me refiero. Y no me mola nada lo de escribir para decir que no estoy bien. Pues, ¿cómo voy a estar? Jodida. Bastante jodida. Y gritarlo una y otra vez a los cuatro vientos no me ayudará a mejorar.

Hacer un esfuerzo para contar bueno, pues bien…, se hace. Como decían los cómicos: Si hay que ir…, se va. Pero ir “pa ná” -o como en este caso, para repetir lo mal que estoy- es tontería.

No os citaré uno a uno…

Pero sé que cada uno sabe que estoy pensando en él -o en ella-, que os quiero, y agradezco toda vuestra preocupación e interés por mí…

Una vez más, -y nunca la última-… Gracias a todos. Sabéis que os llevo junto a mi corazón…, siempre.

Y a ti, querida Majo, artífice de esta entrada, hacerte llegar mi más encarecida gratitud, porque tu comentario de ese día me llenó de ilusión y de fuerzas. A mí y a Alva, que también le emocionó mucho, y casi se le saltan las lágrimas cuando se lo leí.

Me llegaron tus palabras un día en que estaba “muy bajita”, -como todos los días de estos últimos meses-, y fuiste una inyección de alegría… Leer, sentir tu cariño, me dio un empujoncito vital para ayudarme a combatir el desánimo de estos últimos tiempos… Gracias, gracias y gracias.

Ojalá pronto pudiéramos llegar a compartir otra cena como la de aquel sábado 17 de septiembre… Sólo recordarla me hace sonreír, y ahora todas las sonrisas del mundo me parecen pocas. Aunque como sabes, Alva se encarga de que todos los días -tengamos, o no, fuerzas o ganas- yo tenga mi ración naranja de risas, sonrisas y hasta carcajadas… Mi Alvangelito… :)

Me hace mucho bien saber que estás -estáis- ahí…

Fuisteis muy importantes al principio de esta larga caminata… Cuando tan asustada estaba, y aún no sabía todo lo que me quedaba por delante… Pero no lo sois menos hoy que parece que, al menos, la primera parte de este duro combate, va lenta, -pero concienzudamente-, llegando a su final…

Y eso me lleva a una noticia que por brillar con luz propia…, se merece -como tú- también, otra entrada…

 

Con amor.

 

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