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Archive for 28 septiembre 2012

 

 

 

 

Por fin el día ha amanecido gris.

(Dios!!! Qué ganas tenía!!!!)

De hecho ha estado toda la noche lloviendo.

Bueno, imagino, porque al despertarme estaba todo mojado… (Con ese hermoso color que cogen las cosas mojadas; que cobran intensidad… La tierra mojada. Los árboles, las piedras, las flores. Incluso el asfalto mojado parece otra cosa!!!) Pero lo cierto es que no me he enterado de nada. Gracias al cielo he dejado atrás las noches de ansiedad e insomnio, tan crueles… Y últimamente duermo como una niñita de pecho… :)

Llueve… Por fin llueve en mi trocito de cielo. En la parcelita del mundo que me ha sido obsequiada para vivir.

Vivir.

Si no olvidáramos tan a menudo que estamos aquí de paso… Que todo cuanto tenemos desde que nacemos no es más que un regalo… Si nos tomáramos la Vida como un desafío. Una dádiva. Un don. Quizá perdiéramos menos el tiempo en cosas “trascendentes” -como medrar en lo artificial para acumular un poder tan absurdo como efímero- y nos dedicáramos a ser felices con las cosas más intrascendentes… Como disfrutar esos momentos -aparentemente triviales- de conversación con un buen amigo; la cena de cada noche con la persona amada; una peli-palomitas con tu hijo o tu “sobri”; el momento de paz infinita que se conjura con el ocaso cada día; la aparición de Orión por el este en el recién estrenado otoño, cada madrugada…

Benditos instantes que dan verdadero sentido a la Vida.

Para ser sincera tengo que reconocer que no me hacía falta estar amenazada de muerte para reparar en Las Pequeñas Cosas. Quizá suene pretencioso, pero es la verdad. Siempre he sido muy consciente de mi tiempo, de las personas que amo y me acompañan en el día a día. De los que están y de los que hace tiempo que se fueron.

Creo que ser consciente es primordial para que todo lo que te ocurre tenga sentido. Para valorar en su medida “lo bueno”, y robarle poder a “lo malo”. Ya. Ya sé, Garci, que ahora dirías: “Ya salió la maniqueísta de turno”. Jajaja. Tienes razón. Pero lo siento así. Y si no eres consciente de lo que te ocurre, tanto de “lo bueno” como de “lo malo”, nada tiene sentido. Y probablemente no sirva de nada. Ni lo uno, ni lo otro.

Además, es cierto que recientemente he estado amenazada de muerte. Negarlo sería una estupidez. Pero lo bien cierto es que sigo estándolo. Claro. Lo estoy. Lo mismo que tú, que me lees. Todos estamos amenazados de muerte.

Lo que quizá no veamos con tanta claridad es que igualmente…

Estamos amenazados de Vida.

Jajaja… ¿No es fantástico?

Eh! Despierta!!! Estás amenazado de Vida!!!

¿Se puede ser más afortunado? Estás vivo. Y hasta el mismo instante en que dejes de estarlo, eres dueño -soberano e independiente- de la regia república de tu Vida.

Dios!!! Si supiéramos elegir mejor cómo vivir. Si nos peleáramos menos con los por qué y los cuándo, y diéramos más cancha a los cómo y a los quién.

¡Valor! Valor, amigo, y a la lucha!!!

Vivir, después de todo, requiere de muy poquito…

A saber. Se necesita…

– Un mínimo y elemental sentido de la justicia -para no robar con tu ansia de libertad, la libertad de otros-.Y con “libertad” quiero referirme a todos los derechos -fundamentales o no- de cualquier ser humano. Y por extensión, de todos los seres vivos con los que compartimos espacio y Tierra…

– Y ganas.

Ya está. Nada más.

Jajajaja…

¿No crees?

Vale. Vivir es a veces agotador. Y duro. Cuanto menos difícil. Que me lo digan a mí en estos últimos meses, pero… Siempre nos queda un resquicio. Una baza que jugar. Otro camino. Una opción distinta. Siempre podemos decir la última palabra…

¿Cómo?

Con nuestra actitud.

Ya lo reproduje aquí no hace mucho, pero aún a riesgo de parecer pesada (que sé que lo soy… :(, voy a repetirlo una vez más porque me parece un principio fundamental.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida, es obligatorio.

Sufrirlas o gozarlas, es opcional.”

Son palabras de Mathieu Ricard, un interesante budista que ha escrito libros sobre su conversión al budismo y el sentido de la vida, y sobre el que hay por Internet muchos PPSs y cosas así…

O sea. Nuestra actitud. Nuestra actitud ante las cosas.

De hecho. Todos vivimos y morimos. Es simple. En eso, hasta ahí, todos somos iguales. Lo que de verdad marca la diferencia es el cómo. El cómo lo hacemos.

O como a mí me gusta decir… Al fin, no es tan importante lo que nos pase -que además está totalmente fuera de nuestro control-, sino cómo nos tomemos lo que nos pasa.

Es verdad.

Conozco personas a las que les ocurren cosas maravillosas, y ni se dan cuenta… Las desprecian o simplemente las ignoran. Muchas, ni siquiera las ven.

Y conozco personas igualmente -sobre todo últimamente he conocido muchas- a las que les pasan cosas en las que una gran mayoría estaríamos de acuerdo en que son duras y difíciles de llevar -lo que viene siendo una putada-, y en cambio saben encontrar el giro perfecto para sacar de ellas algo bueno. O vivirlas con un mínimo de alegría. De dignidad.

Y todo radica en la voluntad. La actitud. La capacidad de saber Vivir. Es eso que últimamente se ha dado en llamar “inteligencia emocional”, y que no tiene nada que ver con el cociente intelectual, las carreras universitarias que se tengan, o el cargo o trabajo que se desempeñe en la vida.

Es así de sencillo:

Están las personas que disfrutan la vida. Son esas personas que intentan siempre jugar su partida vengan como vengan las cartas dadas, pintando con los colores que tienen…, encontrando un aliciente donde otros sólo ven reveses, e intentando además hacerlo con una sonrisa.

Y las que nunca están satisfechas con nada. Las que siempre desean lo que tienen otros. Las que siempre se anteponen ellas mismas a todo.

No voy a juzgarlas. Cada cual con su intención. Pero siempre he luchado por estar entre las primeras… Y con el tiempo, incluso, he aprendido a huir de las segundas…

Y es que a mí no me gusta que nadie huya de mí… :)

Ufff… Qué espesita me he puesto. Lo sorry. Es la climatología. Que me pone filosófica…

Este bendito tiempo gris…

El viernes pasado acabamos con la radioterapia. Veinticinco sesiones. Cinco semanas. Ya está. He conocido gente MARAVILLOSA. Desde las encantadoras profesionales que te preparan y te lanzan el chorro de fotones o lo que quiera que sea que te lanzan… Lali, Nuria y María. Más ángeles con bata blanca… Un beso y toda mi GRATITUD a las tres. No os olvidaré nunca, chicas!

A otros pacientes tan pacientes como yo… Mayte, la joven guapa de los vestidos largos y hermosa sonrisa. El amable matrimonio de La Cañada. La incombustible Rosa. La discreta Concha, con la que comparto perfume…, en seguida reconoció que llevaba Elixir de Clinic. Y sobre todo Francisca. Mi adorable Francisca. Esa mujer chiquitina, chiquitina, dura como una roca y dulce y divertida como un algodón rosa de feria… Este diciembre -como yo-, cumplirá 90 años, y había que verla… Con lo que ha tenido que luchar toda su vida…, vida dura donde las haya, y todo lo que tiene que batallar ahora que su cuerpo no la ayuda ya…, y hay que verla… Qué ejemplo de valor y coraje… Mil besos, Francisca. Ojalá todo salga bien, y por lo menos pueda vivir…, ¡hasta los cien años y alguno más! No voy a olvidar nunca ni su sonrisa, ni la suavidad de sus manos, que tantos ratitos tuvimos cogidas… Tan tierna.

Han sido cinco semanas maravillosas. Duras sí. Vale. Porque cuando estaban comenzando a desaparecer los efectos secundarios de la quimioterapia, reaparecieron. Y volvió el cansancio extremo, los dolores, y la pérdida de pelo que ya estaba empezando a repoblar mi cabeza… Eso es cierto. Pero aún así, maravillosas.

Salir de casa con Álvaro todas las tardes, cantando en el coche, gastando bromas, riéndonos de todo… Que estuviera esperándome de pie en la puerta de la radio en lugar de en la sala de espera (es el único que lo hacía… :) Las noches de los martes de pizza, y el pan de ajo en el coche mientras volvíamos a casa… Su ayuda para vestirme y desnudarme cada vez, para darme la crema donde yo no llego… Su mirada acariciándome todo el rato…, diciéndome a gritos lo valiente que soy… Lo fuerte… Mil gracias una vez más, amor mío. Sin ti, evidentemente, esto no habría sido lo mismo. Ni tantito!!!

Como podéis comprobar en la foto estoy hecha un cristo!!! Pálida, pálida, con tremendas ojeras, superada de kilos, sin apenas cejas ni pestañas… En fin. Guapísima!!!, que dice Alva. Jajaja… Pero con los labios pintados y la mejor de mis sonrisas, pues esta foto está hecha el viernes pasado, justo nada más salir de darme la última sesión de radio… En el pasillo del IVO. Tan felices… Como podéis comprobar el que sí tiene buen color es Alva… Guapo!!!

Y además hemos estado en el tiempo límite… Lo digo porque acabando, la piel empezaba ya a… “tostarse” un poquito… Jajaja. Pero ha estado bien. En la radiodermitis, que es el daño que sufre la piel por la radiación y que los médicos dividen en cuatro niveles, siendo el primero el más leve y el cuarto el peor -cuando ya hay necrosis graves-, yo me he quedado en el primer nivel… :) Vale, es jodido. Escuece y duele un montón. Es la verdad. Pero bueno, parece que ha sido lo mínimo.

Lo verdaderamente duro está ocurriendo por dentro. Se inflaman todos los tejidos internos y poco a poco, cada vez va doliendo más por dentro. Y los pinchazos…, tremendos, que te cortan la respiración, y hacen difícil que puedas reprimir un grito. Y la tos a ratos, porque claro, la radio penetra y toca un poco el pulmón, y produce tos seca. Aunque yo he tosido muy poquito…

Pero bueno…, ya vamos acabando  :)

Ahora queda la braquiterapia. Será el día 8 de octubre. Y aunque te duermen, NO ME QUEDARÉ INGRESADA!!!!! Las exclamaciones y las mayúsculas son de SUPER-ALEGRÍA… Porque al principio me dijeron que me darían tres sesiones, con unas seis u ocho horas de diferencia entre una y otra, para lo cual, obviamente, te tienes que quedar ingresada…, y con las agujas puestas… :(

Además, la braquiterapia se las trae… El tema está en que te meten unas agujas en el pecho… Valiente aforismo, por cierto, lo de llamarlas “agujas” cuando en realidad son unos tubitos de metal, como pajitas de refresco, un pelín más estrechitas… Uuuufffff…. Y a través de ellas te meten en la zona, donde en este caso estaba el tumor, un elemento radioactivo para que emita la radiación directamente desde dentro.

Pero claro, si te tienen que dar más de una sesión, te tienes que quedar con “las agujas” puestas, -varias-, sin que se muevan, y claro… No sé. Pero no debe ser nada agradable, ni fácil de pasar…

A todas las personas que lo hayan tenido que vivir, mi reconocimiento y todo mi cariño. ¡¡¡Ahí!!! Con un par!!! (Aplausos, por favor.)

Se supone que eso vale por varias sesiones de radio externa. Creo que la doctora Carrascosa dijo que como por unas ocho sesiones. Y al parecer, combinado con la radio externa y la quimio, es bastante eficaz a la hora de retrasar o evitar la reproducción del tumor. Esto último me lo dijo María, imagino que para animarme por la cara que puse cuando estuvo explicándome cómo era el proceso de la braquiterapia… Jajajaja… Gracias, guapa.

Pues eso… Ya veremos… Ya os contaré.

Eso será el ocho de octubre, y… Luego tenemos que volver a pedir cita con el doctor Carañana, mi querido oncólogo y Luisa, su no menos maravillosa enfermera, y veremos qué nos dicen…

Se supone que esto debe de estar acabando…

Joder!!!!!!!!!! Qué afortunada soy…

Creedme si os digo que lo pienso un montón de veces al día, y todavía no me lo creo… Qué afortunada… Qué afortunada… Qué afortunada…

No puedo dejar de recordar que era un tumor agresivo, de crecimiento rápido… Peligroso. Si no llega a ser por mi doctora de cabecera, la increíble doña Cristina Mora, del Ambulatorio de Bétera, que se empeñó en que no le gustaba el bulto que había quedado después de curarse el absceso que tuve en el pecho, tras el que se encontraba el tumor, y me hubiera forzado a repetir las mamografías -que en un principio dieron negativo-… No sé qué hubiera pasado. Bueno, la verdad es que no quiero ni pensarlo… Pero aún así lo pienso. Y CADA DÍA doy gracias a doña Cristina y su pericia médica, a TODOS los profesionales que me han tratado después, y a la Vida, por haberme dado una oportunidad más. La oportunidad de estar hoy aquí, contándolo.

Dios!!!!! ¿Soy o no afortunada?

:)

Además. Hace un par de días que creo que me siento un poco mejor… Digo que creo, porque es confuso… Claro, tengo muchas molestias en la zona irradiada y me está doliendo mucho el pecho, la axila y el brazo, con unos pinchazos increíbles… Pero, creo que el cansancio va mejor… No estoy “como nueva”. Aún me canso mucho cuando Alva y yo salimos, al atardecer, a dar una vuelta a la manzana. Y durante el día tengo que sentarme o tumbarme en el sofá de vez en cuando para descansar un poco… Pero va mejor… :)  De hecho llevo un par de días limpiando la casa y rincones, como una loca… Ayer me dejé la zona de la chimenea como una patena… :) Preparando el invierno… :)

Además he vuelto a estar cocinillas… Sí!!! El viernes pasado, para celebrar la última sesión de radio, hice una tarta de manzana… Sí…, ya sé que es una chorrada, pero… ¡¡¡Era mi primera tarta de manzana!!! Mi primera crema pastelera!!! Y no tuvimos ni para empezar… El domingo tuve que hacer otra, y la verdad es que las dos cayeron en un santiamén.

Y ayer hice las magdalenas de Goizalde. Os dejo aquí el link… El blog de Goizalde Buenísimas!!! Muchas gracias, Goizalde. Un éxito. Alva, que alucinó de verdad con la tarta de manzana, dijo ayer que las magdalenas estaban ahí ahí con la tarta, lo que es mucho decir…

No sé… Creo que en general voy mejor… :)

De hecho, pues aquí me tenéis… En el momento me he encontrado un poco mejorcilla, como podéis comprobar me he tirado al ordenador como una loca… De repente he tenido ganas y fuerza… Y es FANTÁSTICO!!!!

Me alegra reencontrarme contigo… :)  Con todos vosotros. Pero sobre todo, sobre todo -y me vais a disculpar- me alegra reencontrarme conmigo misma… Que me he echado -a ratos- mucho de menos… ;)

Gracias por las veces que has dejado un comentario. O por las llamadas. Sí, gracias. Gracias por los SMSs. Por los recuerdos a través de terceros. Por el interés. Por el cariño. Gracias, sencillamente, por cada vez que has tenido un pensamiento para mí… Que estabas haciendo cualquier cosa, o escuchando las noticias, o hablando con alguien, y por algo, te has acordado de mí, y de alguna forma, en ese mismo instante, todo ese cariño me ha llegado…

Que me ha llegado.

GRACIAS a todos.

 

Con Amor.

Y Alegría.

Mucho Amor. Y mucha Alegría…

En este bello día gris…

 

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12 de septiembre

 

 

 

 

Estoy de vuelta.

Y no ha sido fácil.

No tengo ni ganas ni fuerzas.

Necesitaba un buen motivo.

12 de septiembre.

Debería empezar pidiendo perdón por todo el tiempo que he permanecido ausente, y en el que -ni tan siquiera- he dado señales de vida. Pero tengo poco tiempo y pocas fuerzas aún. Por lo tanto no me desharé en excusas ni explicaciones de cómo están siendo mis días…

Entiendo que lo imaginas, y si no es así…, créeme, mejor para ti.

Queden registradas por escrito mis disculpas con este sincero:

LO SIENTO

y, como ayer ya es tarde, continúo escribiendo…

Mañana es 12 de septiembre, y eso, rota aún, agotada, harta, y falta de fuerzas, es lo único que me lleva hoy a tirar de las que no tengo, y reencontrarme aquí con las Palabras…

La vida es algo frágil. Muy frágil.

Y no lo digo porque la mía sea hoy un claro ejemplo de suerte conjurada. No. Yo, -no me canso de repetirlo-, soy una maldita afortunada. Lo he sido desde que vine al mundo…

Me refiero a la vida en general… Es algo frágil. Muy frágil.

Hoy te crees dichoso, con toda la vida por delante, y de la forma más estúpida te cae una maceta mal sujeta a un balcón ajeno a tu existencia, y de repente se te acaba el tiempo. De golpe. Para siempre. Es así. Frágil.

O estás convencida de tener a tu lado a una persona a la que amas, y que durante años, muchos, has creído que también te ama y que estará ahí para siempre, y por un cambio de aires, una ráfaga de viento malencarada, un revés que ni puedes alcanzar a comprender, se escapa de tu lado. Aunque siga ahí, no estará más. Nunca. De golpe. Es así. Muy frágil. Muy puta.

La Vida. Dándote dos de cal y una de arena. O al revés. Y eso, en el mejor de los casos.

No es fácil.

Sé que todos, tú, sabes bien de lo que hablo, y no hace falta que me extienda en más ejemplos.

La Vida es frágil. Muy frágil. Sí, puta también.

Pero mañana es 12 de septiembre.

Eso lo cambia todo.

Eso marca la diferencia.

Eso hace que mi vida tenga sentido.

12 de septiembre.

Hace 45 años, vieron -por primera vez- la luz, los ojos en los que hoy me reconozco. Esos ojos cuya luz ilumina mi camino, -y lo digo en serio-, son el báculo de mis días, el refugio de mis tormentosas noches. Esos ojos en los que mirarme me da la fuerza, la esperanza, la vida a la que tanto esfuerzo me está costando agarrarme…

Hace 45 años, nacieron las manos sin las que hoy, lo admito, no sabría dar un paso. Y no me resulta fácil confesarlo en voz alta, porque hasta ahora me había creído soberana de mi vida y autosuficiente en todos los terrenos. Pero sin tus manos, querido mío, hoy no sabría cómo -ni tal vez para qué- seguir adelante.

Como si fuera ciega, tu confiada y atenta mirada, ha estado y está ahí para guiar mis inciertos pasos durante esta dura época… Y que sin tus brazos, -a los que asirme, en ocasiones casi desfallecida-, no hubiese podido dar.

Tu abandono de ti mismo, tu renuncia generosa a todo lo que no sea yo, está consiguiendo que esta época -que va ya para los nueve meses, ¡que se dice pronto!- sea a veces soportable, y en ocasiones hasta divertida…

Tú. Tú solo.

Con tu fe -muy por encima de la mía- en mí, con tu respeto, incluso con tu admiración -que ciertamente me viene grande-, estás haciendo que los días de dolor, de agotamiento, de rabia, de desánimo intenso… Incluso los malditos momentos de desesperación -que los hay- estén caducando cada instante para renacer en promesas tangibles de tiempos mejores.

Tus risas, y sobre todo las que constantemente me provocas, -verdadera banda sonora de estos últimos meses-, estén tiñéndolo todo de una alegría que, a priori, uno no sabría de dónde puede salir… Mago sin chistera. Amante infatigable. Mi príncipe. Mi querido y particular Geoffrey de Peyrac…

¡Tan agradecida, amor mío!

Mañana es 12 de septiembre.

Y no habrá fiestas, regalos, ni celebraciones multitudinarias, porque no hay fuerzas suficientes aún, ni economía que lo permita -a fe de los reveses de la vida-… Pero sé que tú y yo haremos nuestra fiesta particular, íntima, privada, porque aunque a ti no te guste celebrar tu cumpleaños, yo tengo que estar dando -todos los minutos del día- las gracias al cielo porque nacieras, y aquel 28 de enero de 1989, la vida, -sí, esa tan frágil y tan puta a veces- cruzara nuestros caminos.

Y pasito a pasito, tacita a tacita, año tras año, nos encaminamos ya hacia los 24 que estamos juntos, y que han convertido mi vida, en la más fascinante y feliz de todas cuantas conozco… Y eso es algo demasiado grande como para no agradecer y festejar una y mil veces cada bendito 12 de septiembre en que tu, alma mía, viniste a la vida…

¡Tanto te tengo! ¡Tanto te debo, mi vida! Que ni se me ocurre cómo corresponder tanto amor…

Este no será un cumpleaños al uso… Pero sé que será un día fantástico porque tú estarás a mi lado. Acudiremos, como cada tarde, al IVO, a por nuestra sesión diaria de radioterapia, y aunque cansada y bastante dolorida, saldré feliz… Porque fuera estarás esperándome tú… Saber eso, marca la diferencia.

Tú, que te desvives por pormenorizar los problemas y ridiculizar las contrariedades; por disfrazar los apuros y desenredar los conflictos… Tú, que te esfuerzas incansable, por hacer de cada situación difícil una chanza risible. Tú, que me miras siempre como si al verme por primera vez la paz llegara a tu vida y la felicidad te colmara por completo. Esa tu mirada, siempre acaba por darme las fuerzas que tanto necesito.

Tú, a quien no se te acaba el amor…

Feliz cumpleaños, Álvaro.

Hace años que te amo con locura, y, sabiendo cómo eres y cómo te conduces en la vida, no me sorprende seguir haciéndolo… Pero nunca pensé que llegaría a tener tantos motivos para estarte tan agradecida… A ti, y a la vida.

Sí, esa tan frágil, esa tan puta, pero que conmigo, -al ponerte a mi vera-, ha sido tan generosa.

Mañana es 12 de septiembre.

Y si existiera el cielo, y en él los ángeles…, mañana, por ser el aniversario de uno de ellos, sería fiesta grande.

Gracias por todo, mi amor. Por existir.

Te amo.

 

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