Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 20 octubre 2012

 

 

 

 

 

Me miro del derecho y del revés.

De frente. De espaldas.

Otra vez del derecho.

Nada. Por más que lo intente, no logro encontrar el parecido con Sinead O’conor. Eso que en ella resultaba tan arrebatadoramente atractivo…

Jajajaja!!!!

Pero sí. El miércoles pasado, Alva, porque así se lo pedí, tiró de cuchilla y me rapó la cabeza. Sin concesiones. Al cero.

La fortuna ha hecho que durante todo el proceso de quimio y radio, el pelo no se me llegara a caer nunca -en la cabeza, en el resto del cuerpo sí- del todo. Obviamente se cayó mucho. Mucho. Pero se ve que…, ¡tenía tanto! (jajaja), que nunca llegó a producirse ni una sola calva. De ningún tamaño. Flojeó todo, pero por igual, y así pude mantener la cabeza con pelo, sin tener que recurrir a afeitarla del todo, ni llevarla tapada con nada.

Sí, cuando todo esto empezó, pensé que me la cubriría. De hecho, al principio me proveí de un buen surtido de sombreros, gorros de lana, gorras y pañuelos… Pero cuando llegó el momento…, no pude hacerlo. Fue una cuestión…, no sé exactamente de qué. Pero me daba la sensación de que si escondía la cabeza, era como esconder la enfermedad. Algo así como mentir. O engañar.

Sé que es una tontería, pero lo sentí así. Y como no llegó a caerse del todo nunca, -aunque evidentemente clareó mucho-, al final algo dentro de mí me hizo optar por no hacerlo.

De cualquier forma, no sólo eso evidenciaba la enfermedad. -O mejor dicho, los daños colaterales del tratamiento contra la enfermedad-. Al final perdí casi todas las cejas y las pestañas. Además, al no poder darte nada el sol, la piel se queda…, no blanca, sino cerúlea. Extremadamente pálida. Como sin vida. Y con unas ojeras oscuras, que si de por sí yo ya las tengo bastante marcadas…, no te quiero contar ahora…

Hace unas pocas semanas el pelo comenzó a brotar de nuevo. Las cejas y las pestañas van repoblándose lenta pero pertinazmente; he tenido que volver a hacerme las piernas!!!, y otras zonas de mi cuerpo, -más íntimas-, están conociendo -alegres- el pelo otra vez… :)

Igualmente la cabeza empezó a insinuar un incipiente crecimiento de pelo más corto y denso entre el más flojito que se había resistido a caer.

-Es la hora –le dije a Alva. – Ha llegado el momento de que por fin vivas con una calvorota total… :)

Y nos pusimos manos a la obra…

Como siempre nos reímos mucho. Y como siempre, Alva se empeñó, y llegaron las fotos del “antes”. Las del “después”.

No fue fácil verme así. Pero tampoco tan difícil.

Además, al día siguiente la cabeza ya raspaba un poco. Y desde entonces hasta hoy, cada día rasca un poco más… Alva se pasa el día intentando acariciármela, porque dice que le da gusto. Y yo me paso el día huyendo porque me pone de los nervios la sensación… Jajaja!!! Podéis imaginar las carreras, las peleas y las risas.

Pero… Lo cierto es que el verme así, de repente, por un instante, me asustó… Me “vi” enferma. Con esa carita desprotegida y triste que se queda en estas situaciones, recién afeitada y con el resto de indicios de que no estás pasando por los mejores momentos de tu vida…

Ahora ya no!!! Ahora, según Alva, parezco una skin-head. O una sargento chusquero… La heroína peligrosa y atractiva de una peli futurista… Señorita Ripley, me llama…

Jajaja… Sí. Tiene mucha imaginación. Y me quiere TODO. Es obvio. Creo que sólo él es capaz de mirarme con esos ojos y ver lo que ve.

Por lo demás, lo que de verdad yo veo es una mujer de 46 años. Que ha engordado lo que no hubiera querido, con el pelo al uno, la piel apagada, y el gesto mal encubierto del que ha sufrido mucho. Con una gran sonrisa y muchas ganas de vivir, eso también es verdad. Pero atractiva, lo que se dice atractiva…, poquito. Más bien cero.

Eh!!! Pero no estoy lloriqueando, ¿eh? Para nada. Esto no es más que una situación pasajera. Sólo describo una realidad. Obvia, pero perfectamente transitoria.

El lunes mismo, mi mami y yo nos pusimos a la obra, y arrancamos con tres días de una dieta absoluta y rotundamente vegetal. Sólo frutas y verduras. A poder ser crudas. Para desintoxicar y de paso, empezar a ganarle la batalla a la báscula. Luego hemos añadido cereales y legumbres. Luego lácteos. Más proteínas… Y la verdad es que hoy me siento de maravilla!!!

Y porque aún me duele mucho el pecho y requiere cuidados físicos especiales…, pero en el momento el pobre mejore un poco, me pondré con el ejercicio también… Todo poco a poco. Pasito a pasito.

Sé que voy a invertir mucho menos tiempo en recuperarme físicamente, de lo que he tardado en decrepitarme. Y es que…, ¡esto se está haciendo tan largo! De hecho, caminamos lenta e inexorablemente para el año… En noviembre empezó el tema con las mamografías. En diciembre, -más concretamente en Navidades- tuvimos la biopsia. Y para el cinco de enero, justo el día antes de Reyes, nos confirmaron que era un tumor maligno -aunque entonces no nos dijeron que era agresivo y de rápido crecimiento- y que había que quitarlo ya.

En diez días, el 16 de enero, entraba en quirófano.

Sí… Ha sido un largo recorrido. Largo y duro. En ocasiones, -sobre todo por las complicaciones-, MUY duro. ¿Para qué voy a negarlo?

Es más. A día de hoy sigue siendo duro. Duro físicamente, me refiero. Doloroso. Pesado. Cansado, muy cansado.

Y aunque no se entienda muy bien, a la vez… MARAVILLOSO.

Es que… ¡¡Es un año de mi vida!! Un año entero -casi-, de situaciones increíbles… De mucho dolor físico. La operación y todas las complicaciones que tuvimos con la herida interna, con el seroma. Los meses de curas diarias en el ambulatorio. Las veces que tuvimos que acudir a Urgencias del hospital a que me vaciaran el pérfido liquído… Los goteros… ¡Dios mío, los goteros! Cuántos meses de agotamiento y dolor. Las llagas. La candidiasis. Las noches sin poder pegar un ojo… Los días sin poder dar ni un paso… La ansiedad. Luego la radio, que parecía que había ido tan bien, y que al final acabó produciéndome dolorosísimas quemaduras. Una tortura. Y por fin la braquiterapia. Casi sin comentarios…

Tengo una foto que Alva le hizo a mi pecho atravesado por once agujas/tubitos, y comprimido por un armatoste de metacrilato con un tornillo impresionante… Muy gráfica. Horrorosa. He pensado en ponerla…, a mí no me importa. Por mí, me refiero. Pero pienso que es demasiado agresiva a la vista. Que puede dañar la sensibilidad de según quien… Y tampoco es plan.

Pero la verdad es que lo de la braquiterapia es -hablando llanamente- una putada. Aunque…, no nos asustemos. A ver. Si alguien que está leyendo esto va a hacerse una, que no se alarme. El procedimiento no es agradable, es verdad. Pero en mi caso hubo circunstancias que hicieron que fuera peor de lo que es. Tengo el pecho por dentro con muchas fibrosis -lo que viene siendo muy duro- por la operación y todas las complicaciones que hubo, y esto hizo que les costara mucho atravesarlo con las agujas/tubito. De hecho, tuvieron que hacer tanta fuerza, que el doctor Guinot me dijo que literal, físicamente, habían sudado, de la fuerza que tuvieron que hacer… ¡¡¡Fuerza para atravesarme el pecho!!! Y como les costó tanto, se hizo muy largo y desperté de la sedación antes de tiempo… Fueron horrorosas, tanto la sensación de la fuerza que estaban haciendo “contra” mi pobre pecho, como el dolor. Porque SÍ, dolía.

Y ha seguido doliendo. De hecho, hoy es viernes, 19 de octubre, han pasado ya once días, y aún duele. Mucho. Además persisten algunas quemaduras, las más cercanas a la zona que irradiaron, y se hace muy difícil curarlo todo. Porque los agujeritos de las agujas/tubito requieren betadine en grandes cantidades, pero las zonas quemadas lo que necesitan es la crema para la piel quemada, y todo está demasiado junto… Y donde aún tengo trocitos en carne viva -bajo el pecho- ya no sabemos ni qué poner… Un follón.

En fin. Que duele un huevo. Que está siendo muy chungo. Que a veces tienes la sensación de que no se va a acabar nunca… Que por momentos te agotas y sólo se te pasa por la cabeza sentarte a un lado del camino y no dar ni un solo paso más.

Sé que es absurdo. Pero es como una rabia interna que surge de lo más profundo de ti, y que no responde a nada que tú seas capaz de racionalizar… Es como un resorte. De repente se dispara, se te llenan los ojos de lágrimas rabiosas -que no llegan ni a caer-, y piensas que lo único que quieres es no seguir…

Como decía aquel: Que paren el mundo que yo me bajo. Me quedo aquí. No doy ni un paso más.

No quiero más duchas dolorosas -las duchas son dolorosas porque hay que limpiar concienzudamente la zona, arrastrando la piel muerta y los restos de crema que se incrustan, y están las heridas, y todo está tan dolorido…-, ¡con el placer que es para mí ducharme! Ni más curas martirizantes. Ni más sujetadores opresores (que los llevo de dos en dos) y gasas y más gasas. No poder moverme bien… La sensación -instintiva- de tener que estar protegiéndome siempre el pecho… Los pinchazos agudos, el intenso dolor crónico. Por dentro. Por fuera. ¡A la mierda con todo!!!

Pero pasa enseguida. Son sólo unos segundos. Aprietas los dientes, tensas la mandíbula, cierras los ojos un instante. Cuentas hasta mil trecientos trece. Por ejemplo. Respiras profundamente. Y entonces oyes una voz que te dice: Vale… Vale… Ya está. Ya queda menos. Ya ha pasado lo peor. Venga… Respira… Respira…

Podría ser Alva. De hecho muchas veces a lo largo de estos meses, me ha susurrado -cariñoso- eso mismo o cosas muy parecidas. Pero normalmente la voz viene de dentro… Eres tú. En este caso, yo. Escucho mi propia voz hablándome dulcemente. Con mimo. Cariñosa. Paciente. Como hablaría a un ser querido que estuviera pasando por lo mismo.

Y de repente notas cómo se libera la tensión… Inspiras aire profundamente por la nariz, y lo exhalas ruidosamente por la boca. Varias veces. Buscando la paz. El punto de equilibrio. Un poco de tranquilidad para tu mente agotada. (Hasta el culo, -más exactamente-, si se me concede la escatológica licencia literaria…)

Un segundo después, -no sé cómo, ni de dónde-, ya reconozco el gesto que tira de las comisuras de mis labios hacia las orejas. ¡Ahí está! Sonrío. En la alacena de sonrisas, -que hace un rato parecía estar desierta…-, ha brotado una sonrisilla con vocación de oasis en el desierto. No es muy potente, radiante, ni mucho menos convincente…, pero es algo. Le agradezco el gesto a mi boca. Le agradezco sobre todo la intención.

Me hago fuerte en ella.

¡Con un par!

¿Quién dijo miedo?

¡¡¡A las barricadas!!! Jajaja…

Y todas esas cosas que uno se dice cuando quiere coger fuerzas y recuperar la confianza. La esperanza.

No es fácil. Pero es MI VIDA.

Ha sido mi vida también durante todos estos meses. Ya dije en otra ocasión que soy consciente de que el mundo no se ha parado. La gente, las personas que me quieren, las que me conocen, no han detenido sus vidas… ¿Cómo, si ni la mía se ha detenido?

Durante todos estos meses, en los que -es absurdo negarlo- he sufrido mucho, TAMBIÉN HE SIDO MUY FELIZ. Me he reído mucho. MUCHO, -gracias a Alva, sobre todo-. He recibido muestras de cariño que me han hecho llorar de emoción. Y he padecido también uno de los golpes más fuertes de mi vida, -sin tener nada que ver con el cáncer-, que me ha hecho más daño, y a la postre, más fuerte, que el propio cáncer… Y, como decía Nacha Guevara… “Y aquí estooooy.”

Quiero decir con esto que la vida es TODO. La vida se compone de todos los momentos que vivimos. De los buenos. De los mejores. De los malos. De los aburridos. De los de luz. De los de sombra. De los que me enorgullezco. De los que no me enorgullezco tanto. De los alegres. De los tristes.

De dolor. De amor. De emoción…

Y este año he tenido mucho de todo eso. De dolor. De amor. De emoción.

Eso sólo significa una cosa: Que estoy viva.

Estoy viva.

ESTOY VIVAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Siempre he tratado de ser muy consciente, pero probablemente hoy lo sea más que nunca.

A ver… Vamos a atravesar malos tiempos económicos… Alva y yo, me refiero. Nada especial, por desgracia, con lo que está cayendo en el país… Pero lo digo porque ante eso, que a Alva le asusta mucho, estos últimos tiempos suele decir: “Mira…, me alegro, hoy, de estar preocupado. Porque todo esto podría estar pasando… Podría pensar incluso en perder la casa, en quedarnos sin nada…, y si tú no estuvieras aquí…, nada me importaría. Me daría igual lo que pasara… Estoy preocupado porque tú estás aquí, porque podemos compartir la incertidumbre. El miedo. Porque sé que juntos vamos a luchar por salir adelante. Por seguir siendo felices con más o con menos…”

Y adoro escucharlo así… :)

Y tiene razón. Y sé que la tiene porque cuando él tuvo el cáncer, -hace once años, cuando acabábamos de mudarnos a esta casa-, yo pensaba exactamente lo mismo… “Todo me da igual si Alva no está aquí.”

La vida es ahora. ¡Ya! Suelen decir que normalmente la vida es lo que nos pasa esperando que nos pasen cosas en la vida…

Siempre me ha horrorizado que me sucediera eso. Y por eso cada día trato de poner especial atención a la vida… A todo lo que me pasa. A quien quiero. A quien conozco, y de repente entra en mi vida. Todo me parece increíblemente importante… Merece atención. Mi atención.

La vida es ahora.

Y tengo tantas cosas que hacer…!!! Que ni siquiera sé por dónde empezar. Pero ante todo tengo que recuperarme… Coger fuerzas. Volver a sentirme capaz… Poderosa.

Que no os suene mal “poderosa”…

¿Nunca habéis tenido esa sensación?!!!

La increíble sensación, -cuando os sentís satisfechos con la Vida… Con lo que sois y cómo sois en la Vida que os ha tocado vivir- de ser PODEROSOS…

No me refiero, obviamente, a ningún poder real… Económico, social… No. Me refiero a un poder maravilloso que se siente como una alegría -inmensa y a la vez serena- en el centro del pecho…, y se expande por todo el cuerpo como una corriente de energía que os ilumina hasta que la luz se os escapa por la punta de los dedos…

¡Tan poderosos!!!

Capaces de Amar. De ser Amados.

De disfrutar lo pequeño. De reubicar lo perdido. De luchar por lo que verdaderamente merece la pena. De alzar la voz contra lo injusto. De susurrar lo prohibido. Zambullirse en lo exquisito. Ser pacifista en las guerras, y soldado raso en las contiendas que se libran bajo sábanas de seda… Alcanzar la luna, mojarse bajo la lluvia, imbuirse de sol… Ser conscientes de lo sublime. Lo único. Estamos vivos… La vida es ahora…

¡¡¡Tan poderosos!!!

Es la extraña sensación de -por un instante- Ser y Estar donde se quiere… De que todo está bien. De que todo es posible… De que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir… TODAVÍA (un beso, Javier… ;), cualquier cosa maravillosa puede ocurrir…

Esa es la sensación que quiero recobrar… Que ya estoy recobrando.

Me siento cerca… Muy cerca.

Estoy Viva.

La vida es ahora.

 

 

Con amor.

Y con AMOR, sobre todo, un recuerdo emocionado para todas aquellas luchadoras que no pudieron lograrlo, y todo mi cariño a quienes siempre, y hasta el final, estuvieron a su lado…, llenando de amor sus vidas.

 

 

Anuncios

Read Full Post »

 

 

 

 

Querido Javier…

He tenido que esperar un día para responder a tu comentario. No por desidia ni falta de ganas. Ni en este caso, -gracias al cielo-, por falta de fuerzas…

He tenido que dejarlo reposar porque has vuelto a estremecerme con tus palabras. Y aunque sé que ahora mismo seguro que tienes un gesto entre incrédulo y condescendiente -a la par que, probablemente, una sonrisa burlona-, estoy convencida de que cuando te explique…, vas a entender el estado de turbación y azoramiento en que me sumieron tus siempre bienvenidas palabras…

La respuesta a tu comentario se convierte hoy en una entrada porque la ocasión lo merece. Porque lo que dices lo merece. Porque tú lo mereces.

Y sobre todo, porque como comentario… Iba a resultar demasiado largo.

(Jajajaja…)

Independientemente de todas las cosas bonitas que me dices, y que como siempre me confunden y superan, obligándome a leerlas como “por encima”, sin detenerme mucho en ellas, sin prestarles demasiada atención…, el resto de palabras, de ideas, y de pensamientos que plasmas, bien merecen una viva atención.

Hace unos días dejaba un comentario en tu blog, a tu entrada “El hombre de tus sueños”, (y dejo aquí el link porque leerte siempre merece la pena…), y me respondías que arriesgándote a ser exagerado te atreverías a decir que tal vez tengamos una forma muy similar de entender las cosas, porque de no ser así no te explicabas cómo yo era capaz de comprenderte, y aún de adivinarte en tus relatos. En tus palabras escritas.

Algo así.

Y a mí no me queda más remedio hoy, que devolverte el comentario. Porque lo cierto es que lo que haces durante el segundo, tercer y cuarto párrafo de tu comentario sobre mi entrada “Amenazados de vida” (que reproduzco textualmente aquí, un poco más adelante), es terminar de concretar mis ideas. Darles profundidad, claridad. Y belleza, además.

Cuando te he leído he pensado: Eso es justo lo que yo quería decir!!! Pero tú lo has dicho de forma mucho más concreta. Más hermosa…

Me ha satisfecho mucho porque ha sido como leer mis propios pensamientos en boca de otro. Como si estuvieras leyendo mi mente y dándole luz con tus palabras…

Pienso, como tú me decías a mí, que eso no puede ser sino porque entendemos algunos de los aspectos más primordiales de la Vida, de forma muy similar. No podríamos estar de acuerdo en muchas cosas de las que hablamos, si no fuera así.

Aunque también hemos tenido alguna bronquilla que otra, ¿eh? Jajaja…

Pero… Ha sido magnífico leerte…

Y reproduzco aquí, con tu permiso -que presupongo, jeje…- los párrafos de tu comentario a los que principalmente me refiero.

“Ahora paso a lo que has escrito hoy, aquí…

Llovió en tu parcela de tierra, ese mundo que ves todos los días, el agua transforma las cosas y los colores, trastoca lo cotidiano impregnándolo de humedad y brillo. Lluvia, agua del cielo. Nos cuentas eso y lo engarzas con el vivir, con vivir como el placer que podemos obtener de cosas al alcance de nuestra mano, y nos urges que despertemos: estamos amenazados de vida!! y, la verdad, se trata de una amenaza pero, aun siendo así, no todos le hacemos caso, la vida nos acecha en todo momento y nosotros ni la miramos. Estamos ocupados en otra cosa. Ella insiste, nosotros la volvemos a ignorar… hay gente que nunca llega a tomarla en serio y muere sin darse cuenta. Una pena, no? pero bueno, cada uno elige aquello que tiene y desea.

Lo malo es que muchos de aquellos no tienen ese mínimo de sentido de justicia que tú pides, sino que arrasan con lo que este en su camino en esa su ansiosa carrera por poseer algo: poder, fama, lo que sea. A otros, en cambio, les falta las ganas que señalas, es como si hubieran llegado cansados. Ni voluntad para poner en marcha su propia vida solo viven esperando que el mundo les de lo que ellos no son capaces de darse.

Como dices: todo radica en nuestra actitud ante las cosas. Esa es la clave. Es fundamental, quien no comprenda esto será siervo o esclavo de alguien o de algo. Sin las ganas, ni esa actitud frente a las cosas, la vida podrá amenazar lo que quiera y mas, que nosotros pasaremos de largo mirando a otra parte, interesados en cosas que, vistas bien, no sirven de nada.”

¿Ves?

Me satisface leerte una y otra vez, porque cuanto más te leo, ¡¡¡más y mejor me comprendo a mí misma!!! Jajaja… Es fantástico.

Pero… Aún así y en realidad, no fue eso lo que me desconcertó y maravilló al leerte, y que me ha tenido un día rumiando cómo responder a tu comentario…

A ver… Voy a tratar de explicarme…

Resumiré un poco la historia de cómo ocurrió todo… Lo que ya verás que al final está completamente relacionado con lo que tú me dices. Y que aún me tiene gratamente sobrecogida.

Alguna semana atrás, mientras acudíamos a Radioterapia del IVO, aquí en Valencia, una tarde había en la sala de espera una circular informativa sobre un taller para  “Entender y atender al enfermo de cáncer”. Dirigido sobre todo a familiares y amigos de pacientes de cáncer.

Era para el día 1 de octubre, lunes, y me sorprendió que una de las personas que lo llevaba fuera mi médico, -el que va a hacerme la braquiterapia el próximo lunes, además- el doctor Guinot.

Nos pareció interesante a Alva y a mí, y nos apuntamos.

Era gratuito pero de asistencia obligatoria, lo que de entrada me pareció muy acertado. Responsable. Generoso. Pero serio.

El lunes fue un día duro porque, a pesar de que en la última entrada comentaba que estaba muy bien de la radiodermitis, -los efectos secundarios de la radioterapia en la piel-, y que apenas si estaba chamuscada… Pues bien, justo el viernes, que es cuando colgué la entrada, las cosas comenzaron a cambiar. En mi piel.

Después de toda una semana sin darme radio ya, la piel comenzó de repente a “quemarse”…, con efecto retardado. Yo no daba crédito a lo que estaba ocurriendo… Súbita y violentamente empezaron a levantarse bambollas, a tomar por zonas un color granate horroroso, a pelarse la piel y quedarse en algunos trozos como en carne viva… Todo esto claro, en la zona irradiada.

Sí. Horroroso. Y muy, MUY doloroso…

El viernes comenzó inesperadamente. El sábado siguió aumentando. El domingo era ya un poema…, y la noche del domingo no pude cerrar un ojo, y he de confesar que pasé la mayor parte de la noche, llorando de dolor… Y eso todavía no había pasado desde que empecé con todo este proceso en enero, más que alguna vez, de forma muy puntual… Llorar de dolor, me refiero.

Para el lunes estaba peor que fatal. Todo auguraba que aunque nos habíamos apuntado al taller, si las cosas seguían así, no íbamos a poder acudir. Habría que llamar y pedir mil perdones. Pero gracias a un mal entendido, ese lunes me llamaron del IVO, y como les comenté -ya de paso- lo mal que estaba, enseguida me dijeron que fuera ya mismo y me mirarían. GRACIAS A LA GENEROSIDAD Y ATENCIÓN  de todo el personal médico del IVO. Y de todos los centros médicos del mundo…, que intentan ayudar a la gente a vivir mejor cuando más lo necesita… :)

Una enfermera maravillosa…, Esther, me curó magníficamente, animándome todo el rato, y hasta me diseñó una especie de top, con un tubo de gasa resistente, para que no tuviera que llevar el sujetador, que me estaba matando porque coincidía con una de las quemaduras más graves…, y que me ha cambiado la vida desde entonces… :)  En serio. Qué descanso. Qué gusto. MIL GRACIAS, Esther. Y además me dijo que volviera el viernes para ver cómo iba. Qué linda.

De modo que el lunes por la tarde, Alva salió corriendo del cole, y corriendo nos fuimos a Valencia. Calle don Juan de Austria. No te digo más, en pleno centro, a las seis de la tarde. Aún no sé cómo llegamos, aparcamos, y a las seis menos un par de minutos llamábamos al timbre.

Allí estaba, en efecto, mi médico, el doctor Guinot, con su tranquilizadora cara de buena persona. Encarna, una enfermera, guapísima, del IVO también. Y Manuela, una psicóloga clínica, preciosa también.

El taller duraba dos horas, de seis a ocho, y lo primero que hicimos todos, fue ir presentándonos y decir por qué estábamos allí. En calidad de qué. Y cuál era nuestra relación con el cáncer.

Fue extraordinario. En serio. Qué fascinante. Cuántas personas interesantes… Entregadas a la vida por una u otra causa. Y qué generoso, por parte de los profesionales, como el doctor, la enfermera y la psicóloga, estar allí regalándonos su tiempo y su conocimiento de forma desinteresada… Eso de por sí ya, es un gesto de amor. ¿No crees? Uno de esos gestos que mejora el mundo.  :)

Bien, pues éramos en total 13 personas las que habíamos acudido.

María Amparo, enferma de cáncer de mama como yo, en tratamiento con quimioterapia, un poco asustada al principio, pero que luego se soltó y llegó a sonreír con una sonrisa preciosa. Y su hija Mar. Obviamente una joven, pero adulta ya, que evidentemente deseaba con todas sus fuerzas ayudar a su madre a recuperarse y verla pronto bien.

Horten, una entusiasta voluntaria, valiente y tremendamente respetuosa, y su marido, Cristóbal, que también quería hacerse voluntario.

Sor María. Una monja entrañable, mayor y con su hábito blanco roto, con cofia y todo. (Me sorprendió porque creo que desde que iba al cole, no había vuelto a ver una “hermana” vestida con hábito…)

María José y Secun dos compañeros, médicos rurales, de Cuenca. Increíbles. Sobre todo María José, que nos dio momentos sabrosísimos. Y muy divertidos también. Secun tenía a su esposa también enferma de cáncer de mama, y también estaba ahora en tratamiento.

Salvador, enfermo de cáncer, que está recibiendo tratamiento de radioterapia, y que confesó valientemente que la enfermedad lo había convertido en mucho mejor persona.

Alicia, una chica de sonrisa pronta y encantadora que había acudido sólo porque quería aprender un poco más para poder ayudar mejor a los demás.

Y Wendy, una hondureña graciosísima que había sufrido cáncer de tiroides hace diez años, y que ahora estaba cuidando amorosamente a una amiga con cáncer de mamá.

Y Alva y yo, claro.

Fue una experiencia maravillosa. Dos horas y pico de testimonios impresionantes… De duras experiencias, de mensajes de esperanza también. De gestos de coraje, de generosidad, de inteligencia (emocional), de altruismo, de valor. De miedo también, claro.

Se me hace muy difícil contar sólo algunas cosas, porque no quisiera hacer de menos a nadie. Todo lo que allí contaron (contamos) todos, es de una valentía, de una sinceridad y de un valor, todo tan grande y tan de agradecer, que me abruma contar sólo algunas de las intervenciones… Y contarlas todas, obviamente sería demasiado largo. En realidad pienso que cada historia de cada uno de mis compañeros de Vida esa tarde, se merecería una entrada individual y personalizada. Mi gratitud y admiración por todos no me permitiría menos.

Yo no sé qué pensarán los tres profesionales que llevaban el taller, de cómo salió, pero por lo menos el doctor Guinot, que es el que más conozco, nos pareció a Alva y a mí que estaba bastante satisfecho. Incluso contento… Aunque él siempre tiene esa buena cara… :)

Las cosas fluyeron prácticamente desde el principio, y poco a poco todos fuimos cogiendo más confianza y soltura… Lloramos…, yo concretamente lloré mucho, de emoción, de alegría. Y reímos mucho también, a pesar de que las experiencias que contábamos eran duras. Algunas, MUCHO.

Pero, ¿sabes Javier lo más alucinante de todo? Lo que me heló la sangre cuando leí tu comentario… Que el taller lo promovía gratuitamente…

La ASOCIACIÓN VIKTOR E. FRANKL.

¿CÓMO TE QUEDAS?

VIKTOR E. FRANKL.

¿Puedes creerlo?

Yo nunca había oído hablar de este señor hasta ese día… Y tú, al día siguiente me hablabas de él!!!! E incluso me recomendabas un libro: “El hombre en busca de sentido”. Que muchas gracias, por cierto. Alva ya lo ha bajado gracias al link que tan generosamente me enviabas. Pensamos leérnoslo, de verdad. Muchas gracias. :)

Cuando leí lo que me decías…, no daba crédito a lo que estaba leyendo…

¡¡¡Viva la causalidad!!!

Querido amigo… Qué buenas, determinadas conexiones, ¿no?

Aún estoy alucinada… Jajaja…

Pues bien.

La Asociación Viktor Frankl es una Asociación que se dedica, primordialmente, a la ayuda en el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Tanto para el paciente como para los seres queridos de éste. Haciendo hincapié también en la dura etapa del duelo tras la muerte.

Ofrecen, de forma gratuita, información y asistencia a quien quiera que acuda a ellos.

Me pareció muy interesante, porque yo, -que ya me conoces un poco-, fiel viviente y entusiasta vividora, suelo encontrarme con fuerzas para luchar con casi todo… Lo único capaz de dejarme vacía es la muerte de un ser querido, y aún la del ser querido de algún conocido…, o no. Yo soy de las que se creen el refrán ese de “Todo tiene solución menos la muerte”…

Me maravilló que se trabajara cómo afrontar la muerte de un ser querido, y sobre todo, el tiempo desde que un ser humano es desahuciado por una enfermedad terminal, hasta su muerte. Me parece una de las cosas más crueles y escalofriantes de vivir en esta vida… Y que allí se dedicaran a ayudar justo en esas circunstancias, de forma desinteresada y altruista, me llenó de alegría. De amor hacia el ser humano en general. Y de tranquilidad también.

Como tú -y aún no sé bien por qué…- me comentas justo este lunes, Viktor Frankl es un psiquiatra austríaco que sobrevivió tres años en distintos campos de concentración nazi, en los que sí fallecieron su esposa y sus padres. Y durante semejante experiencia, se dedicó a pensar en por qué algunas personas sobrevivían, y cómo.

Y de ahí desarrolló la teoría psicológica conocida como Logoterapia.

La verdad es que para ser un taller promovido por la Asociación de Viktor Frankl no intentaron meternos con calzador las teorías del psiquiatra, ni tan siquiera hicieron promoción de la Asociación, lo que yo particularmente agradecí bastante, no porque no quisiera saber nada de ella -que al contrario, me interesa mucho-, sino para no salir con la sensación de que lo que allí había pasado es que habían intentado vendernos la Asociación y “hacer” seguidores de ella. De modo que todo resultó mucho más altruista y generoso aún…

Aquí os dejo algunas frases del brillante psiquiatra, que cómo no, dan para pensar…

No hay ninguna situación en la vida que carezca de auténtico sentido.”

“La salvación está en el AMOR, y a través del AMOR.” (Las mayúsculas no son mías sino del original.)

“Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo.”

“Se nos puede arrebatar todo menos la LIBERTAD ESPIRITUAL de elegir una ACTITUD ante nuestras circunstancias.” (Y aunque parezca increíble, -por la similitud con lo que yo comentaba en mi entrada anterior-, las mayúsculas también vienen así en el original, no las he puesto yo.)

“A pesar de todo… SÍ a la VIDA.” (Mayúsculas también del texto original.)

Todas éstas aparecen en un vídeo de presentación en la página de la Asociación, cuyo link es: Página de la Asociación Viktor Frankl

Por si le quieres echar un vistazo.

Y luego he encontrado otra frase de Viktor Frankl, en Internet, que me parece alucinante, y que dice:

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Sencillamente maravillosa. Y, de eso hablábamos, ¿no?

Porque como Alva apuntó -mientras luego hablábamos de ello-, es muy interesante que si no puedes cambiar el entorno, puedas trabajar al menos la actitud con que enfrentarte a ese entorno. Y eso siempre lo puedes trabajar, -añadí yo- porque depende exclusivamente de ti. Nadie te lo puede quitar.

Fascinante la Vida…

Bien, Javier… ¿Comprendes ahora por qué quedé tan sobrecogida cuando leí tu comentario?

Iba yo cargada de todas las cosas que el taller de la Asociación Víktor Frankl me había hecho sentir, pensar, reflexionar… Más todo lo que había investigado sobre él en Internet, cuando al día siguiente, viendo que tengo un comentario tuyo, me lanzo ansiosa y feliz a leerlo -como siempre que recibo tus palabras- y me encuentro con tu asombrosa recomendación sobre Viktor Frankl…

:)

Flipante!!!

En fin… Ya ves. Así es la vida de generosa… De sorprendente.

¿No te parece a veces, Javier, que de tan sencillas que son las cosas dan un poco de miedo?

Vivir es simple… Debería ser una fiesta. En realidad, es tan alucinante, que todos los días deberían ser una fiesta. ¡¡¡Dios!!! Hay tantas cosas que celebrar cada día!!!! Tanto que aprender. Que sumar. Que compartir. Que disfrutar.

Me siento feliz y honrada de que pase el tiempo, y sigamos en contacto. Tú allí, en tu Australia lejana, tan lejana de tu preciosa Lima natal, y tan lejos de mí… Tan cerca en cambio, que a veces he llegado a sentir que tus palabras hacia mí no son escritas sino susurradas al oído… Que tus consejos, apreciaciones, recomendaciones, son fruto de un buen café en una hermosa terraza a la orilla del mar mientras se pone el sol…  Incluso que hasta nuestras pieles se reconocían, como si ya antes nos hubiéramos estrechado en un afectuoso abrazo…

Me alegra mucho también -y te agradezco infinitamente- que durante todos estos meses en que apenas me he conectado, y tan íntimas y personales han sido mis entradas en el blog -que se que a ti te provocan un poco de pudor-, tú te hayas mantenido ahí. A mi lado, aunque al otro lado del mundo. Firme. Constante. Brillante como el sol en su despuntar cada día, y fascinante como la luna cada noche. Fuerte. Fiel. Faro. Mi Faro de Alejandría.

Entiendo que puede llegar a ser difícil comprender qué es eso tan importante -yo diría “casi” sagrado- que nos une, cuando en realidad nunca hemos tomado un café juntos y por supuesto nuestras pieles no se han encontrado frente a frente…

A ti y a mí, Javier, por encima de todo lo que nos separa, nos unen las palabras. La palabra con memoria… La palabra que no perece. La palabra escrita.

A través de un relato, un escritor da todo lo que es. O lo que nunca será. Que al fin y al cabo es lo mismo. Se da. Y si se produce “la conexión”, un escribiente -que casi me gusta más que escritor- reconoce en el relato de otro escritor -o escribiente- una parte de sí mismo. Aquello que odia o que ama, pero que de alguna forma -y eso es lo verdaderamente importante- le hace sentir.

Tú me has hecho sentir muchas veces a través de tus relatos. He disfrutado como una niña con zapatitos nuevos con tus letras… He aprendido y me he sorprendido. Te admiro, Javier. Lo sabes. Y siempre volveré a ti y a tus “Relatos tóxicos” a por más. Porque de lo que me gusta…, -yo soy así de caprichosa y hedonista- ¡siempre quiero más!

Gracias por todo. Por ser como eres. Por escribir como escribes. Y por la visión que tienes de mí… Porque cuando yo me miro en ti, me convierto en mejor persona. Y por todo lo que de ti he aprendido, que -fíjate tú por dónde- también me convierte en mejor persona.

Un beso grande.

 

¿Ves como comentario hubiese resultado un poquito largo? Jajajaja…

Y de cualquier forma, querido, quizá no nos quede París… Pero siempre nos quedarán las tortugas incendiarias, los loros atrevidos, los bosques oscuros de claros mágicos, las mantas mullidas de retazos perdidos… Y el poder de la Palabra.

Con Amor.

 

 

Read Full Post »