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Archive for 22 noviembre 2012

 

 

 

 

Fuera se derraman cientos de estrellas sobre todo lo que duerme.

Un viento frío cabalga envolviendo la noche, y se intuye la llegada del invierno… Orión vuelve a ser -por derecho- amo y señor del firmamento.

Mi amo y señor en noches como ésta…

Hace mucho que el teclado no ejercía su poder sobre mí, mediada la madrugada… Y me gusta.

Es de noche. Y me gusta.

Vuelvo a sentirme Viva. Y, ¡dios!, cómo me gusta!!!

La paz va retornando lentamente a mi cuerpo.

….

El jueves pasado, 15 de noviembre, volví a la consulta de oncología del Hospital Arnau de Vilanova, después de varios meses haciendo el tratamiento de radioterapia en el IVO. Era una fecha importante. Fue un día…, “extraño”. Paso a dejar aquí, lo que escribí ese día…

 

<<Casi nada es demasiado importante por más que nos empecinemos en ello.

Leo la frasecita de marras que acabo de escribir, y apenas si me reconozco. Es más, sé que la Beatriz de hace tiempo diría de la persona que lo ha escrito, que es una descreída. Una sangre-fría. Una desarraigada y una gris. Bueno,  quizá no lo diría, -por no ofender-, pero seguro que lo pensaría.

Quién te ha visto y quién te ve, querida.

Pero es que…, ¡es cierto! Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos…

Hoy podría estar muerta. Es así de sencillo. No. Nos escandalicemos. Ni trato de hacerme la víctima. Para nada. Ni me ha brotado de repente la vena pesimista. Tampoco.

Pero es así. Hoy podría ya no estar más nunca aquí, y salvo para un puñadito de personas, eso no tendría ninguna relevancia. Nada cambiaría demasiado. Y es que…

Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos.

Hombre! Morir sí lo es. Obviamente. Sobre todo, porque lo peor que tiene la muerte…, es que te cambia la vida de una forma definitiva… Pero por lo demás…, -piénsalo seriamente…-, casi nada es demasiado importante…

Hoy es 15 de octubre de 2012 y he tenido visita con mi oncólogo, el ilustre… ¿Puedo decir ilustre? Es que me ha salvado la vida… Bueno, no exageremos… Dejémoslo en eminente pues, doctor Carañana, y su maravillosa enfermera, la siempre eficiente y afectuosa Luisa.

Se podría decir que hoy, de forma “oficial”, ha terminado la época de tratamiento, y comienza el tiempo de revisiones… Y como ha dicho el doctor Carañana, ahora, lo que tengo que hacer, ¡es conseguir el récord de revisiones! Que de entrada al principio, serán cada tres meses…, -y luego imagino que se irán espaciando…-, para toda la vida.

Es lo que hay.

Y ya. Ya sé que nada es demasiado importante pero…

Desde que hemos salido de la consulta y hasta ahora, varias horas después, estoy en un estado…, extraño. Sólo se me ocurre “extraño” para describirlo.

Después de repartir abrazos bien sentidos -que corran los abrazos!!!-, de agradecimiento y amor por cómo se han portado con nosotros, a Carañana, Luisa, y mi cirujana la doctora Arlandis, que hemos ido a buscarla, y parece que se ha alegrado de vernos tanto como nosotros a ella… -Es increíble esa pequeñita mujer…, tan grande!- Nos hemos dispuesto a abandonar el hospital…

Mientras lo hacíamos…, no he podido evitar llorar en silencio y cadenciosamente. ¡No podía creer todo lo que dejaba atrás! Ese hospital ha sido casi “mi casa” durante muchos de los momentos del último año de mi vida. En él me descubrieron, y posteriormente me comunicaron, que tenía un cáncer de pecho. En él me operaron y dieron meses interminables de devastadora quimioterapia, pero…, ¡que guardo con tan grato recuerdo!!! En él, Álvaro y yo, cada uno a su forma, sufrimos, nos emocionamos, nos divertimos… Nos amamos. En él decidimos firmemente luchar. Decidimos además, hacerlo con la mejor de nuestras sonrisas. Sus paredes me han visto temblar de miedo, retorcerme de dolor, llorar de alegría, reír de felicidad.

Hoy cierro, y dejo atrás, una de las épocas más intensas de mi vida. Intentar librarme, por ahora, de la muerte.

Estoy…, conmocionada.

No creo poder explicar cómo me siento. Lo que supone este 15 de noviembre de 2012 para mí.

Durante un buen rato he mantenido una absurda conversación conmigo misma. Afortunadamente en privado -es decir, sólo en mi cabeza- que ha venido siendo algo así…

– De repente, es como… ¿Ya? –me decía a mi misma.

– ¿Ya? Pero…, ¡tía!!! ¿Te parece poco? –me he respondido sorprendida. (Yo nunca me dirijo a nadie diciéndole “tía”. No me gusta. Sólo a mí misma, y cuando estoy muy, MUY mosqueada.)

– No, claro que no, pero…, ¿de verdad es “ya”?

– Claro que es “ya”. ¿No recuerdas los meses de dolor intenso, de agotamiento total? Las náuseas, las llagas, el sabor asqueroso de las comidas, los calambres, las noches enteras sin dormir… ¿No recuerdas las quemaduras? ¿La maldita braquiterapia? ¿Las crueles curas?

– Sí, claro…

– Entonces, ¿cómo que si “ya”? ¿Te parece poco?

– No, claro que no… Pero…

– Pero, ¿qué? Es “ya”!!!

– Sí, entiendo. Ya ha acabado todo. No más dolores que los residuales, y los producidos por la pastillita que debo tomar durante cinco años, pero…, por lo demás… ¿De verdad que es… ya?

-¡Joder qué tía! ¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir? Que sí. Que es ya. Ya, Y PUNTO!!!

Y claro… Ahí he dejado de discutir conmigo misma, que cuando me pongo tan vehemente no hay quien me aguante… Cualquiera diría, -en ese momento-, que yo soy de las que pienso que casi nada, por más que nos empeñemos, es demasiado importante… Jajaja… ¡Qué carácter!

No, pero me entiendo. Un poco al menos…

Es complejo.

Primero, un buen día, mientras tú estás ahí a tu vida, tranquilamente -o no, a ratos-, con las cosas que de por sí ya tiene el día a día de la vida, de repente llega alguien y te dice que tienes cáncer.

¡Hale! Asume. Y date prisa, además. No hay tiempo para dejarse llevar por el desánimo, apenas el justo para ir entendiendo lo que pasa. Desde luego ni un minuto para hundirse y pensar en lo peor. Hay que ponerse manos a la obra, y puesto que es un tumor agresivo y de rápido crecimiento, no hay tiempo que perder.

Entonces te pones al servicio de la curación. Con todo lo que tienes. Con todo lo que eres. Decides asumir que durante un buen espacio de tiempo todo va a girar entorno a ti, por menos que te apetezca…

Y ahí estás. Cantando a voz en grito en el trayecto en coche hacia la quimio, hacia la radio. Repartiendo sonrisas. Convenciéndote de que estás haciéndolo lo mejor que puedes… Con todas las ganas… Como… “sin problemas”… :)

Consumes meses enteros de tu vida en intentar curarte y que eso afecte lo menos posible a los que te rodean. A los que te quieren.

El tiempo se eterniza. Casi parece detenerse del todo en el dolor. Por momentos llegas a creer que nunca acabara, que seguirás así toda la vida… Pero es sólo un espejismo… En realidad, pasan las horas, los días, las semanas, los meses, y un día llega tu médico y te dice: Hala! Hasta dentro de tres meses!

Y de repente es como… ¿YA?

¿YA de verdad?

No es que no me lo crea…

No es que no me lo quiera creer…

No es que no esté contenta… ¡Por supuesto que lo estoy…!

Es sólo que es…, muy extraño.

Como una frenada radical mientras ibas cuesta bajo…

Un poco de incredulidad. Una pizca de miedo. Mucha alegría…

O sea… ¿YA?>>

Eso es lo que escribí ese día. No pude seguir. Se me acabó el gas. La inspiración. Y ni tan siquiera pude forzar la máquina, como he hecho en otras muchas situaciones durante este año, que estando mucho peor -físicamente-, me empeñaba en publicar las últimas noticias fuera como fuere…

La verdad es que fue raro. MUY raro.

¿De verdad es YA?

Aún me duelen las piernas, y sobre todo los pies… Las plantas, los lados exteriores. Además, tengo los tres dedos intermedios de cada pie insensibles. Como constantemente dormidos. Carañana dice que tengamos paciencia, que es de la quimio, que toca los nervios, que a veces tarda en recuperarse…, que a veces no se recupera… Bueno, voy acostumbrándome. Tampoco es tan catastrófico.

Pero de cualquier forma, las piernas, por lo menos la derecha, va doliéndome menos. En la izquierda en cambio persiste un dolor insoportable, casi constante, que demasiado a menudo me impide incluso dormir. Pero aún así es una mejora increíble respecto a meses atrás, porque han desaparecido otros muchos dolores… El doctor Carañana nos explicó que es la pastilla que tengo que tomar cada día durante cinco años, que produce dolores musculares y óseos. Es así. No hay más. Pero dice que con el tiempo el dolor “puede” ir remitiendo… (Confío ;)

Soy consciente también  de cómo los pinchazos en el pecho y en la axila, son cada vez más espaciados (DIOOOOOOOOS!!! ES FANTÁSTICO!!!!!!)… Aunque los que persisten siguen siendo muy dolorosos, sobre todo estos últimos días, se ve que por el cambio de tiempo…

Pero… Sí. La paz va -poco a poco- retornando a mi cuerpo.

Esa paz que durante tanto tiempo he añorado. Que tantas veces me pregunté cuándo llegaría. Que incluso, en ocasiones, llegué a plantearme si regresaría alguna vez, porque en la vorágine de dolor y terror -a veces- era difícil imaginar cómo era, cómo se sentía mi cuerpo antes de que el cáncer llegara a mi vida…

Y aquí está. Poco a poco mi organismo va eliminando el veneno que me suministraron para tratar de evitar mi muerte. Bueno, de retrasarla. Jajaja!!! Porque nadie es eterno y todos tenemos que morir. Eso es ley. Pero…, en fin, un poquito más tarde…

Las quemaduras se curan. De hecho, ya sólo quedan las marcas. El pecho se recupera del último azote, la braquiterapia…, y vuelve a tener un aspecto…, bastante normal. Casi parece un pecho -con una cicatriz que estará ahí toda la vida para que no olvide- por el que no haya pasado la tormenta que ha sufrido… Lo han mutilado, lo han envenenado y lo han quemado, y…, ¡tanto es su amor a la vida!, que ahí está… ¡Míralo! Tan ilusionado, intentando levantar cabeza. Poniéndole buena cara -el pobre- a los malos tiempos que ha sufrido…

Antes de que el cáncer anidara en mí, yo, que había sufrido de “cancerofobia” desde los 16 años aproximadamente, -en que una serie de tristes y dolorosísimas muertes por cáncer acosaron mi fe y asolaron mi esperanza-, yo casi me volvía loca pensando cómo sería tener cáncer…

Me refiero, ahora concretamente, al hecho de saber que tienes un tumor en alguna parte de tu cuerpo y que te está matando desde dentro… Imaginaba que si llegaba a ocurrirme, -insisto-, me volvería literal y físicamente loca. No concebía convivir con esa parte de tu cuerpo sin aporrearla con rabia e impotencia, deseando arrancarte la piel a tiras…

Me era del todo imposible creer que podría vivir con algo así dentro, y no morir, sólo del TERROR…

Pero, cuando llegó el momento, cuando los temores de toda la vida se hicieron realidad y tener cáncer ya no era una fobia, sino una realidad concretada en un tumor en mi pecho…, no fue como había creído.

Para nada.

De hecho fue todo lo contrario.

El mismo día de la biopsia, antes siquiera de estar seguros de que el resultado era positivo, -o sea, que sí era cáncer-, a pesar de intuirlo…, empecé a querer, cuidar, y tratar con un cariño increíble a mi querida teta… :)

La sujetaba constantemente -con dulzura- con la mano izquierda, y la acariciaba suave y delicadamente con un amor inusual hasta ese momento. Nada sexual ni lascivo. Amor en estado puro.

Es MUY curioso… Todo el miedo irracional, la rabia y la impotencia que creí sentiría si llegaba ese momento, se tornó AMOR incondicional. Medicina Milagrosa donde las haya… :) Y tampoco quería -precisamente en esos momentos- encariñarme demasiado con ella, porque era consciente -ya que te advierten de ello antes de operarte- de que podía salir del quirófano sin el pecho. Tranquilamente. El cirujano te informa de que van a abrir, y de que depende de lo que se encuentren, cortarán; llegando a poder amputar el pecho entero si el alcance del tumor así lo requiere. Y desde luego, incluso en esa situación, no era lo peor que podía ocurrirme llegado ese momento. Ni muchísimo menos.

Pero la suerte se puso de mi parte.

Una cosa que nunca podré olvidar, fue… Al ratito de salir del quirófano, mientras estás en la zona de “despertar”, en un momento de lucidez entre ese abotargamiento y la desagradable sensación de irrealidad…, -que quieres despertarte del todo pero algo tira de ti hacia un sueño desapacible e inquieto-, cómo, con la mano izquierda, -la que llevaba con la vía, los goteros y el aparatito pellizcándote el dedo-, cogí la sábana por su borde superior, la levanté unos centímetros, me obligué a elevar un poco la cabeza y miré…

Sí.

Allí estaban.

Las dos.

La piel dibujaba, inmaculada -así al menos me lo pareció en ese momento-, el nacimiento ¡tan bello! de las dos redondeadas montañas, que seguían en su sitio… ¡Joder, tan hermosas!!!

En serio. Preciosas!!!

Jajaja!!!!

Y eso que meses antes había estado dándole vueltas a la -por otra parte remotísima- posibilidad de operarlas. No para poner ni quitar, sino para elevarlas un poco… Seamos sinceros. Mis tetas nunca han desafiado a la gravedad… Jajaja!!! Más que nada, porque desde que se dignaron salir, fueron enormes… Y la gravedad, como yo siempre digo, no se ha inventado en balde… Lo que pesa -y pesan mucho-, se cae. Y no hay más. Es…, ¡natural! Pero bueno…, ahí andaba yo dándole vueltas al tema… Ya tengo unos añitos y estaba un poco mosca por el paso del tiempo, y el comienzo de la tan temida “pérdida de la lozanía de la piel”…

Bien. Pues al despertar y verlas, tan monas, tan juntitas -aún- la una de la otra, tan apañaditas, tan ricas… Sólo pude pensar que eran el mejor par de tetas que había visto en toda mi vida!!! Jajaja… En serio!!! Y desde entonces no he cambiado de opinión. Estoy superfeliz. “Mis chicas” me han dado muchas satisfacciones en esta vida, -y sé que me las seguirán dando… :) -, y no voy a ponerme “tiquismiquis” por un quítame que se caiga el tema un poco…

Además…, caen con elegancia… Jajaja!!! Como dos grandes gotas de agua repletas hasta el límite… Pesadas. Fértiles, aunque no ya en el significado literal de la palabra. Orgullosas. Felices de estar, de ser como son.

Son mías. Forman parte de un cuerpo fantástico -por vivo- con el que puedo hacer cientos de cosas!!!!

Bien es cierto que de adolescente las odié un poco… Yo era de las que llevaba vacía la cartera del cole, y todos los libros y libretas bien sujetos sobre el pecho, con los brazos fuertemente cruzados sobre ellas… Los divinos 13. Pero, para ser sincera, me duró bien poco… Pronto comprendí que eran parte de mí. Y una parte importante además. Que sobre los chicos ejercían un influjo muy curioso  ;) , y que me hacían sentir increíblemente femenina. Y lo que fue todavía mejor aún descubrir…, sexi. Sensual. Seductora.

Sí. Mis tetas y yo nos hemos llevado bien toda la vida. Y ahora que una estaba en serio peligro, no iba yo a abandonarla a su suerte en la lid… Además podía perderla y no volver a verla nunca más… Que, créeme, lo contemplaba fría y desdramatizadamente… Me preparé concienzudamente para ello, pero -a la vez- sin abandonar un mantra mental en el que me repetía constantemente: “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.”

Con lo cual, durante todos esos días de espera, antes de la operación, la quise y cuidé más que nunca… Nada de la histeria que pensé sentiría. Al contrario. Mucha tranquilidad. Mucha fortaleza de ánimo. Mucho cariño.

Y así ha sido durante todos estos meses también… Desde fuera, los demás, -médicos, cirujanos y enfermeros-, la maltrataban para salvarla, y yo la quería más… Con ilusión y fe renovada. Con pasión. Con ternura. Sobre todo con mucha paciencia…

Pensarás que estoy loca. Estás en tu perfecto derecho. Pero…, yo no hago mal a nadie. Y por otra parte, tampoco alucines… No se trataba de hablarle en voz alta, tomarla de la mano y sacarla a cenar… Jajaja!!! Pero, se la veía tan mal, a la pobrecita. Cortada, agujereada, vapuleada, quemada…, que era imposible no sentir compasión -de la buena- y quererla un poco más…

Hoy que, como te digo, la paz va volviendo lentamente a mi cuerpo, empieza a parecer un pecho casi normal. Con lo que ha pasado la pobre! Qué capacidad de regeneración. De recuperación. Qué ganas de vivir se le nota en la mirada… Jajaja!!!!

Y, créeme, ya estoy esperando -con ansia- la primavera que viene, para exhibirme desnuda ante el sol… ¡¡¡Dios, qué ganas!!!! Y que vuelvan a ponerse morenitas como panes recién tostados… :)  ¡¡¡Qué gusto!!!

Cómo lo he echado de menos este año, y qué ganas tengo de sol… Habrá que consultar a los médicos, claro, pero espero que no haya problemas para tomar el sol -aunque sea muy moderadamente- el año que viene… :)

Para mí es un verdadero placer… :)

Jopelines, caspitina y recórcholis!!!! Qué bien me siento… Jajaja!

Aunque oye…, si hubieran tenido que quitarla. Pues hale! A cambiar el chip… Entonces, habría venido aquello de… “¡Cómo mola una teta nueva!” “¡Así aprovecho y me opero la otra!” “¡Tendré tetas nuevas!” Y…, todas las cosas que haga falta decirse para coger el tema por donde hay que cogerlo… Que hubiese sido más lento el proceso total, y volver a pasar por quirófano y todo lo que tú quieras… Pero si es lo que hay… Pues, ES LO QUE HAY. Y es con lo que hay que bregar… De nada sirve mirar hacia otro lado o luchar contra la realidad…

Y no es el fin del mundo. ¡Qué tontería!

De echo, el fin del mundo de verdad es cuando te operan, te hacen todo lo que te pueden hacer y aún así no hay solución. Y eso pasa. Todos sabemos que pasa. Todos hemos sentido en nuestras propias -desgarradas- carnes, ese dolor… De modo que si somos de los ELEGIDOS, de los AFORTUNADOS que luchando -y sufriendo- podemos salir adelante por el momento, y seguir un tiempecito más, vivos, para poder seguir disfrutando de la vida… TODO VALE.

Vivir siempre merece la pena. (Debería merecerla, al menos.)

Yo he intentado no perder eso de vista durante todo este tiempo. Por eso repetía tanto lo de que soy una AFORTUNADA.

Es que soy consciente de que, con esta segunda oportunidad, soy una privilegiada. Y me parecía sucio y rastrero quejarme cuando estaban haciendo todo por salvarme la vida. Cuántas personas desearían tener a sus seres queridos TODAVÍA junto a ellos, luchando, SUFRIENDO, por intentar salvar la vida. Mi respeto. Mi admiración y mi cariño hacia todos ellos, hacía que intentara encajarlo todo con la mejor de las actitudes que pudiera conseguir tener… Aunque sólo fuera por todos ellos. En su honor. En su recuerdo.

Pero…, la verdad es que la paz está llegando ya a mi cuerpo.

Un cuerpo que retorna poco a poco a la vida, sorprendido de sí mismo. De su resistencia, su capacidad de sufrimiento, su obstinado apego a la vida…

Es increíble el abanico de posibilidades que tenemos para disfrutar, gozar y ser felices en esta vida… No verlo, es una pena. No aprovecharlo, un pecado.

 Y mi cuerpo está increíblemente preparado, es más, ANSIOSO, de volver a vivir… De seguir viviendo… En todos los sentidos…

El sentir que cada día estoy más fuerte, y a la vez más relajada, -físicamente me refiero-, me abre una puerta… Otra vez, como si todo fuera nuevo, como si todo volviera a empezar… Como si todo estuviera ahí, dispuesto, preparado, colocado, ¡sólo!, para que yo pueda participar de la Vida…

Si crees que todo lo bueno te puede ocurrir, la Vida va, y hace que TODO LO BUENO TE OCURRA… :)

Es bien cierto que hace falta capacidad para saber ver… Si no miras con intención, con ganas, con pasión…, probablemente las cosas pasen a tu alrededor y tú no las veas… Pero yo siempre he tenido una vista buenísima!!! Bueno, ahora de cerca ya no tanto (jajajaja!!!), que tantos años de ordenador, lectura hasta altas horas de la madrugada, y el paso del tiempo, hacen que necesite gafas de cerca…, pero no me refiero a esa buena vista…

Me refiero a…, -aunque suene cursi y manido- mirar desde el corazón… Desde dentro. Con decisión. Con fe. La vista panorámica del Alma… Esa que hace que no te pierdas nada, que no se te escape nadie…, que seas capaz de apreciar hasta las cosas más pequeñas.

Y te voy a contar un secreto… He descubierto que si sabes disfrutar de las cosas más pequeñas…, no tendrás ni un solo día triste, inútil o vacío en tu Vida. Porque cada día ocurren mil cosas por las que sentirse feliz…

Y, lo que aún es más espectacular… Si sabes disfrutar de las pequeñas cosas…  Las cosas grandes, aun te parecerán más grandes!!!!

A mí se me antoja un concepto sencillísimo. Simple!, de lo sencillo. Y como, -más o menos- pensaba Einstein, las cosas no pueden ser tan complejas. Lo sencillo, lo hermoso, lo bello, tiene que ser la explicación. La simplicidad al poder! De hecho una vez tuvo que cambiar una fórmula, añadiéndole algo, -lo que la hacía más compleja, menos elemental, menos “bella”- porque con lo que se sabía en ese momento se “vio forzado a hacerlo” para que las cosas cuadraran, y luego, con el paso de los años, se demostró que estaba bien sin el cambio, y dijo que siempre se arrepentiría de no haber confiado en en su intuición. En que estaba mejor cuando era más sencilla, más “bella”. Mmm… O algo así. Tened en cuenta que el físico es Alva. Yo hablo de oídas… :)

Pero el problema está en que esta mierda de sociedad, -materialista y superficial-, parece gritarnos constantemente que si no tenemos el último modelo de teléfono móvil, que no sabes ni usar y que tiene prestaciones que no utilizarás, -porque no te hacen falta-, jamás; o salimos todos los años de vacaciones a un sitio exótico -cuando aún no conoces la belleza de tu propio entorno-, no estaremos “dentro”, no seremos “in”, no podremos ser felices…

Trata de engañarnos y manipularnos a su antojo para hacer de nosotros personas fáciles a las que convencer de que queremos lo que no necesitamos… O de que necesitamos lo que no queremos. Que no sé qué es peor… Y mientras tanto vamos perdiendo la capacidad de ser verdaderamente felices con lo que tenemos.

Y recuerda que de verdad lo que cada uno posee, es aquello que no hay banco, ladrón o gobierno (vaya, todo sinónimos… :), que pueda arrebatarte.

Uf! Qué tostón!!! Vaya rollo acabo de meter!!!  :(

Jooo… Ya me he puesto moralista y evangelizadora otra vez. Lo sorry. A veces la pasión por la vida, aunque me carga de razón, me convierte en una voz cargante… :(   Lo sorry otra vez.

En fin. Pues eso. Que todos somos mayorcitos ya…, y cada cual sabe lo que quiere de la Vida. Lo que está dispuesto a invertir en Ella… :)

Después de todo yo no sé nada… Ya sabes, no soy más que un puntito chiquitito en el firmamento… Como tú.

Sólo que los puntos chiquititos del firmamento, no deberían perder nunca la perspectiva de su grandeza  :)

Y aunque aún me siento un poco extraña…, como incrédula…, alucinada de que todo haya pasado… (Pero, ¿de verdad es YA?) Este puntito se dispone de nuevo a vivir, y te exhorto -con mis mejores deseos- a que hagas lo mismo.

Vivir es lo más.

 

Con Amor  ;)

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Son más de las dos de la madrugada del joven sábado, 10 de noviembre.

La noche, después de llover casi todo el día, se ha quedado bellamente despejada. Fresquita. Preciosa.

Whitney Houston se despacha a gusto en mis oídos -estoy escuchando la banda sonora de “El guardaespaldas” con los auriculares, a todo volumen-, y ahora mismo tengo un subidón del 15… Uf! Sin comentarios.

Tengo una entrada preparada desde hace unos días, pero ahora siento la necesidad de escribir otra cosa…

Amo la Vida. Ahora mismo me siento tan enamorada de ella, que casi me duele la piel. Me cuesta expresarme de lo emocionada que estoy…

¿Qué ha pasado? Bueno…, nada.

Y todo.

Toy Viva!!!! Joder, toy Viva!!!

:)

Además, esta noche Alva y yo hemos estado cenando con Helen, su pareja, Rafa, y la hermana de éste, la auténtica y simpática Inma.

Ha sido una noche fantástica…

Helen es… Bueno, Helen está en mi vida desde que era “una mocosa”. Fue una de mis primeras alumnas de danza, -junto a su hermana Carmen, tan especial y maravillosa como ella- allá por los felices 80, y desde entonces, nuestras vidas no se han separado.

A Helen y a mí, aparte de separarnos la edad, -creo que yo tengo 9 años más que ella-, nos une un buen montón de cosas… Nos une la música… El amor a la danza… La capacidad de expresarnos a través de la música… Nos une nuestra forma de ver el mundo…, de cómo nos gustaría que fuera. Nos une sobre todo el Amor que sentimos por la Vida y por todos los que nos rodean. Nuestro potencial para enfrentarnos a los desafíos de la Vida. El coraje. La alegría. La pasión.

Aunque sin duda ella debe mucho de cómo es, a su madre, Carmen, mi amiga también -y al decirlo se me llena la boca-… Una mujer excepcional que luchó como una auténtica guerrera para agarrarse a la vida, y su lucha aún hoy -años después-, sigue siendo una lucha encarnizada día a día. Una mujer inmensa, a pesar de ser tan pequeñita… Una muñequita linda y coqueta con el alma de un gladiador impenitente…

Tendríais que haberla visto luchar contra la muerte porfiadamente. Llevar la contraria a todos los médicos que la daban por perdida durante meses, y volver al fin a la vida tras un coma que todos -menos aquellos que la amábamos y creíamos en ella- pensaban que era irreversible.

Gran ejemplo, Carmen… Valiente entre las valientes. Luchadora pertinaz. Fuerte. Grande. ¡Inmensa! Su ejemplo siempre me acompaña, y su recuerdo es para mí modelo de Vida.

Puedes estar tranquila y orgullosa, Carmen. A pesar de todos los negocios que levantaste, todo lo que laboralmente conseguiste…, tu mejor trabajo sigue siendo los hijos que tuviste, y la educación y el concepto de vida que les diste… Carmen, Elena y Ramón. Tres personitas maravillosas, dignos hijos de sus padres…

Te quiero Carmen. Gracias por todo lo que me has dado en esta vida… Un beso, ¡preciosa!

Pues bien, con Helen, su orgullosa hija, hemos estado cenando esta noche, y vengo tan feliz, que, derrotada físicamente como estoy, no he podido resistir la tentación de sentarme al teclado y liberar un poco de toda la alegría que ahora mismo llevo dentro…

Que me bulle en las entrañas y se me escapa por la piel…

Que, o lo grito… ¡O reviento!!! Jajaja…

Helen ha estado a mi lado durante toda la vida… Pero especialmente lo ha estado durante todos estos meses, de forma continua e ininterrumpida. De muchas formas, pero sobre todo con mensajes… Con cientos, y digo bien, CIENTOS de SMSs. No me ha dejado ni a sol ni a sombra… Estando por mí a todas horas, haciendo a un lado sus propios problemas y aún sus alegrías…

GRACIAS, Helen. Eres uno de mis ángeles de la guarda… Te quiero desde hace mil años, y nunca, digo NUNCA, me ha decepcionado nada que venga de ti… Y eso, -créeme, hoy lo sé más que nunca-, es algo digno de tener en cuenta. Siempre me sorprende tu entereza, tu coraje, tu fuerza. Y tu amor es garantía de una amistad sincera…, que siempre merece la pena.

GRACIAS otra vez. GRACIAS siempre.

Ha sido una noche preciosa… :)

Además…, ¿sabes qué????

Hay una cosa que sé que va a gustarte, no sólo por lo que significa… Creo recordar que algún relato te leí -hace ya muchos años- y te gustó…

Pues bien. Hoy ha ocurrido algo que, para mí, es maravilloso.

Bueno, no sé si sabes que tengo otro blog, “Instantáneas y Palabras”, donde voy publicando relatos… Bueno, “iba”, pues hace exactamente once meses que no publico nada en él… Más que nada, porque desde que el diciembre pasado empezamos con el cáncer, no he vuelto a escribir ningún relato… Nada de ficción…

¡¡¡HASTA HOY!!!

Hoy he vuelto a escribir un relato…, y, ¡Dios! He gozado tanto!!!

No sé qué tal se leerá…, pero para mí es una gran satisfacción haber vuelto a escribir… Signo inequívoco de que ando volviendo a la Vida… ;)

Sé que debería dejarlo reposar… Guardarlo en el cajón unos días y repasarlo luego antes de publicarlo… ¡Pero me muero de ganas por compartirlo! Sobre todo por lo que significa… Que estoy aquí de nuevo. Que sigo aquí… ;)

Y me parece una casualidad maravillosa que haya ocurrido el mismo día que habíamos quedado a cenar… ¿No te parece fantástico???? :)

Han sido dos acontecimientos sumamente placenteros en el mismo día… ¡Qué suerte tengo, caspitinas!!!! Jajajaja…

Bueno.

Pues ya son las cuatro y media de la madrugada… Voy al otro blog a colgar el relato, esté como esté, y pongo aquí el link para quien quiera echarle un vistacillo.

Tengo que decir que la idea del cuento tiene su pequeña historia…

En el blog de mi amigo, el magnífico escritor Javier Revolo, “Relatos toxicos”, éste colgó hace poco un vídeo: “Palabras baratas” de Miguel Guinea, recitando esa poesía, “Palabras baratas”, de Miguel Guinea, otro escritor con garra… Y hay una frase en esta poesía…, que me llegó… Se me quedó dentro. Y pasados unos días me contó una historia…

En esta ocasión no ha sido una “Instantánea” la que ha provocado el relato, sino una frase de la poesía “Palabras baratas” de Miguel Guinea. Buenísima, por cierto, la poesía.

El relato, tal vez no sea nada del otro mundo, pero estoy terriblemente orgullosa y feliz, porque he vuelto a escribir después de once meses sin hacerlo, y eso sólo puede significar cosas buenas… MUY buenas… :)

Y quería compartirlo contigo… ;)

Con todos vosotros…

Con todos vosotros que me habéis seguido durante todos estos duros meses de entradas llenas de dolor e incertidumbre. Tan monotemáticas.

Por fin algo de ficción!!!

GRACIAS siempre por volver otra vez…

Este es el link al relato… “La voz de las palabras”

A ver qué os parece…

 

Como siempre, con Amor.

 

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