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Posts Tagged ‘agradecimientos’

Subidoooooooooooooón!!!!

Jajajajajajajaja!!!!!

Me apetecía mogollón!!!!

Ya, ya sé que no se leen los subtítulos, es una pena. Pero de imagen y sonido era de los mejores… ;)

Escuchadla mientras leéis… y… DISFRUTADLA como felices diecisieteañeras y diecisieteañeros… ;)

Que la música nos invada y nos complete…

Yuuuuujuuuuu!!!!! Todo el mundo a bailar!!!!!

¡Dios! Con tanto amor… :)

………………………………………………………………………………………….

de autor desconocido

de autor desconocido

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Por un instante creí que sonaban tambores y trompetas. Crótalos y claves de suave madera. Que el sólo de guitarra eclipsaba al de batería, y después de que temblaran propios y extraños, el silencio que precedía a la tormenta rompía ventanas de terciopelo y  dibujaba sobre el cielo almas de cristal.

Por un momento pensé que ese mismo cielo se abriría y lloverían caramelos sin azúcar con forma de suaves ositos de mil colores…

Imaginé que la primavera nos invadía en pleno otoño, y almendros y cerezos abarrotaban sus ramas de flores que implosionaban de repente en increíbles fuegos de artificio…

Pero nada de esto estaba pasando en realidad…

Aunque aún ahora podría jurar que algún osito de gominola me golpeó en la cabeza y cayó a mis pies. También que me pareció ver fuegos artificiales al otro lado de la ventana, mientras una voz me susurraba al oído que todo iba a ir bien…

Pero no.

Nadie susurraba a mi oído.

Era Carañana. Mi oncólogo. El brillante, profesionalísimo y dulce -hasta sin proponérselo- Carañana, desde la otra parte de la mesa, -mientras yo, atrevida, en un arrebato me agarraba a su mano…- diciéndome…

No. No hay nada.

No hay metástasis.

No. No es cáncer.

…………………….

No. Esta vez no. No es cáncer.

……………………..

de "imagenesyfondos.net"

de “imagenesyfondos.net”

Jajajajajaja!!!!

Fue como si toda la música del mundo sonara en mi cabeza a la vez, en perfecta armonía y sin desafinar ni un pelo… :)

Si pudiera explicaros… Si pudiera encontrar las palabras -y ordenarlas de la forma precisa- para poder transmitiros todo lo que sentí…

¡Lo que sentimos! Porque contra todo pronóstico fue Alva el que se echó a llorar sin poder evitarlo, mientras Carañana se encontraba sin saber muy bien cómo, consolándolo entre sus brazos… Sí… Jajajaja… Carañana -que no es muy dado a tiernas demostraciones de cariño- tiene un trabajo con nosotros…. Jajaja…

Aunque yo diría que ya le va cogiendo, además del tranquillo, el gustito al asunto… :)

Mientras tanto, yo daba saltos como un muelle sin frenos, arriba y abajo, la boca a punto de rompérseme a la altura de las orejas, de tantas risas como no me cabían… Y abrazaba a Luisa. Tan enérgica, tan fuerte, tan tierna…

Tampoco he dejado de reír mientras me abrazaba a Carañana en una mezcla perfecta de gratitud bien entendida y cariño infinito…

He llorado más tarde. Muchas veces.

La última hace apenas diez minutos…

¡Qué gusto!!!! Qué liberación…

Son como arrebatos. Ataques de alegría. Orgasmos de dicha inmensa.

De repente pienso:

¡No! ¡No tengo más cáncer! De momento no más quimio. No más radio. Quirófanos ni miedo a la muerte inminente. No de momento. No por ahora.

No.

Esta vez no es cáncer.

Y la alegría que te ataca, -te suma, te embiste y te recorre de arriba a abajo y  de este a oeste-, es ¡tan grande!

Tan inmensa. Tan arrolladora. Tan intensa, sublime y excelsa…, que o lloras o revientas. Y puestos a elegir, oye…, pues casi prefiero echarme a llorar.

Alguna vez también lloro de rabia. Me da un poco de vergüenza…

Pero no puedo evitar pensar:

de "galeria.dibujos.net"

de “galeria.dibujos.net”

¡’Dita sea!!!! Hay que ver lo frágil de nuestra estabilidad… Que delgado es el filo que separa nuestra sensatez de nuestra locura… Ahora estamos felices como almejas (almejas felices, claro)… Pero si en lugar de un “no”, hubiera sido un “sí, es cáncer, otra vez”…, ahora estaría…

No sé.

La verdad es que no sé cómo estaría. Pero no desde luego como una almeja feliz.  Ni de lejos.

(Cuando le he leído la entrada a Alva, justo antes de publicarla, en este momento ha dicho: “Pero iríamos al chino igual.” Porque vamos a ir al chino a por cena!!! Es su modo de decir que si las cosas no hubieran salido tan bien como han salido, lucharíamos con uñas y dientes desde la felicidad, la esperanza y la alegría… ¿Cómo no adorarlo?)

Aunque íbamos preparados para lo peor también.

Preparados para lo peor, pero esperando lo mejor :)

Y una vez más, increíblemente, la suerte (porque lo sé, no es más que suerte) me ha sonreído, y aquí estoy…, compartiendo lo felices que estamos…

TAN FELICES!!!!!!!!!!!!!!!

GRACIAS.

GRACIAS A TODOS por el interés.

Por las muchísimas lecturas a la entrada. Por los mails. Por las llamadas. Por los wassaps (o como se escriba) al móvil de Alva. Y a los comentarios…, enseguida os contesto, aunque con Mari ya he hablado… :) Y Rafa ya me ha escrito… :)

¡¡¡Dios!!!! (Ya sabéis…, siempre como expresión.)

Quiero un poco más de Vida antes de la mucha Muerte…

Y no voy a reparar en gastos… VOY A VIVIR.

A Vivir como siempre deberíamos Vivir sin necesidad de amenazas externas a nuestra frágil integridad física…

de "es.123rf.com"

de “es.123rf.com”

COMO SI SIEMPRE FUERA FIESTA…

Como si siempre fuera fiesta y del cielo llovieran caramelos sin azúcar de mil colores… :)

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Con amor.

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¡El último!

Mmmm… (de pensar)

Ahora tengo miedo de escribir.

Ayer pensé que era una buena idea.

Pero hoy tengo miedo.

Imagino que es el agotamiento.

Creo que es porque llego hasta aquí…, con mis fuerzas casi extintas.

Como decía Les Luthiers… “Con mis fuerzas casi extintas…, a vasto imperio llegué, puse el pie en tierra de incas. O sea, hice hincapié!!!” Jajaja… ¿Recuerdas la “Cantata del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió”? A quien conozcáis a Les Luthiers estaréis sonriendo como yo, y a quien no, francamente se lo recomiendo. Son buenísimos para echarse unas risas de humor inteligente, música original (nunca mejor dicho) y espectáculo de calidad.

Pues bien, decía que llego como don Rodrigo a tierras incas…, con mis fuerzas casi extintas… Y eso hace que la noticia “con luz propia” que ayer pensé que se merecía una entrada para ella sola, hoy me dé un poco de miedo.

Miedo escribir, me refiero.

El último. Sí.

¿O no?

Porque… ¿Y si mañana llegamos, y resulta que después de los análisis…, NO es el último porque no me lo pueden poner?

Uf! Imagino que es algo parecido al miedo escénico, ¿no? Estoy tan convencida -y sobre todo DESEOSA- de que el de mañana sea POR FIN el ÚLTIMO GOTERO…, que si llegáramos y por tener las defensas demasiado bajas, o anemia o algo, no me lo pudieran poner y hubiera que retrasarlo…

Sería HORROROSO!!!!!!!!!  :(

Sí. Sí. Ya sé que a lo mejor alguien esperaba de la “Bea de siempre” una reacción distinta…

“No pasa nada… Si no es mañana será un poco después… Tranquilos. Todo controlado. No importa. Todo está bien. La vida es maravillosa. Y yo estaré bien. Da igual que sea ahora o un poco más tarde… No pasa nada. Don’t worry be happy!!!!”

Sí, sí… Ya. Claro. Tú don’t worry si no quieres, y sé todo lo happy que quieras, pero que me pongan el gotero mañana porque, brother, no puedo más con mi body…

En fin. No mola nada sentirse así. Pero es como me siento.

Y al final, claro, si ocurriera… Pues bueno, ¿qué se le va a hacer? Pues habría que esperar. Y resistir. Y encajar el golpe. Y aguantar el tirón…

Y… ¡Sí! Hacerlo con una sonrisa porque es la mejor forma de hacerlo. Porque de verdad por muy hecha polvo que esté, eso es lo que sigo pensando. De modo que al fin y al cabo sí que sería así… “No pasa nada… Tranquilos. Todo controlado. Don’t worry be happy…”

Vale. A ver. Voy a centrarme un poco porque divago…

Vamos a pensar que mañana sí es EL ÚLTIMO, ¿vale?

Voy a sacar a pasear a la Bea confiada en la vida, positiva, con energía para derrochar (jajaja, sólo de escribirlo me da la risa… ¿¿¿con energía para derrochar????? Jajajaja!!!!) La Bea alegre, inasequible al desaliento, siempre ilusionada, feliz por convenio interno… Y vamos a agarrarnos a la bonita idea de que mañana… VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!

Ok. Voy a seguir escribiendo partiendo de esa base, ¿vale? Porque es una idea maravillosa, y porque quiero seguir siendo de las que se apuntan al sí. A creer en que lo bueno es posible. A hacer las cosas fáciles. A fluir con la vida. A creer en la magia. A Vivir. A disfrutar.

…………………………….

Dios! No puedo creerlo!!!

EL ÚLTIMO… Por fin!!!

Hasta aquí la fascinante aventura de los goteros…

Y sí. Sé que aún queda lo peor… Los días posteriores al gotero… Para que me entendáis, son algo así como un pequeño infierno. Maldito. Perverso. Personal e intransferible. Aunque sí es contagioso de alguna forma… Lo sé porque en los ojos de Alva puedo ver cómo sufre conmigo esos días. Por mí. Sólo por no verlo sufrir tanto, quisiera sufrir menos. Pero lo cierto es que son días terribles…

Pero… ¡¡¡SERÁ LA ÚLTIMA VEZ QUE ME SIENTA ASÍ!!!

¡LA ÚLTIMA VEZ! ¿Te das cuenta?

Es… ¡¡¡SANFRANTÁSTICO!!!!

Y sueño despierta con cómo será empezar a sentirse poco a poco mejor… Cuando todo el cuerpo deje de dolerme… Cuando agacharme a por algo que se me ha caído, no sea un suplicio… Cuando pueda barrer sin quedarme sin aliento y sin sentir romperse cada músculo de mi cuerpo… Cuando pueda empezar a andar y no parar ¡¡¡hasta que a mí me dé la gana!!!

Cuando en lugar de ida y vuelta en la piscina, a un ritmo “tortúguico” de braza, pueda hacerme varios largos a croll desenfrenado… Jajaja…

Y salir a pasear con Alva… ¡Dios, qué ganas tengo! Y de compras de plantitas con mi mami por la mañana. Y al cine con Armand. Y quedar con Carmen, mi querida profe de inglés, a tomarnos ese café que no llega nunca. Y acercarme hasta Cofrentes a ver a mis añoradísimos Solve y Efra. Y disfrutar con Helen mañanas fructíferas y mágicas que siempre se nos quedan cortas. Y esa tilita con Mary “hospital”. Y esa cena que tanto echo de menos con Nur y Garci, con Lucía, Lola y Manuel. Y la siempre feliz comida con Pilar, Pura y Montse. Y retomar mis eternas y mágicas conversaciones al Messenger con Marco, que supone desplazarme virtualmente a mi muy querido Méjico. Y con Javier, si se asoma, desde Australia; sí, también echo mucho de menos nuestras charlas… Y quedar de nuevo con mis chicas de la cena del “reencuentro”, Lucía y compañía. Sobre todo con Cristina, mi mejor amiga de la infancia, a la que me muero de ganas de llamar y quedar a contarnos lo que nos ha ocurrido en estos treinta años que llevamos sin vernos, pero que es como si el tiempo no hubiera pasado… Y poder acudir a todas las comidas, cenas y fiestas de guardar con la familia de Alva, mi familia, que tanto disfruto, quiero, y ahora añoro…

Y poder decirle a Javi y a Mario que sí pueden pasarse por casa a verme, cuando amablemente nos hacen un hueco en su agenda cuando se desplazan hasta Valencia… Y esa maravillosa cena conmemorativa del 17 de septiembre del año pasado con las estupendísimas Majo y Vicky, sus respectivos -no menos encantadores- Borja y Chus, y Javi y Mario, y Helen y Rafa…

Y mucha más gente que seguro me dejo… Lo siento. También tengo ganas de veros…

Pero imagino que sobre todo echo de menos las salidas en solitario…

Me encanta salir sola. Me siento a gusto.

A andar muy temprano por las mañanas. Con las primeras luces del alba. Con el silencio y el fresquito del amanecer. Cuando parece que el mundo no se ha inventado todavía…, cuando todo augura que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir aún a lo largo del día. Un día que está por dibujar.

Y mis salidas, portátil pequeño en mano, o libreta en blanco y lápiz bien afilado, a una bonita terraza desde donde poder escribir el mundo…

O leer distraídamente en un rincón tranquilo, hasta que el anónimo deambular de los alrededores te absorbe por completo, y acabas cerrando el libro para leer y disfrutar la vida en directo.

Sí. Tengo ganas de recuperar mi vida. Mi forma de enfrentarme, de disfrutar, de comerme la Vida. Sin miedo. Con ilusión. Con unas ganas que a veces hasta a mí misma me resultan abrumadoras. Como si se fuera acabar mañana mismo…

Sí!!! VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!

Y aunque no lo creáis, -yo tampoco acierto a darle una explicación lógica- echaré mucho de menos acudir los jueves cada 21 días al hospital. A la consulta del maravilloso doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, en el que confiar desde el principio ha sido una de las mejores bazas para mi curación; y la entrañable y vital enfermera Luisa, siempre tan dispuesta, solícita, amable y alegre -gracias, guapa mía!!!-. A la sala de quimioterapia con el brillante equipo de ángeles sin alas, formado, entre muchas, por Esther -la primera que me pinchó y me puso el primer gotero, y de la que nunca olvidaré su ternura y tranquilidad, que tanto bien me han hecho-, y Elena, Carmen, Merche, Susana, Mila, y alguna más que no conocí porque nunca me atendió directamente, y un chico con el que nunca traté tampoco, pero que también anda por allí.

Confío en que todos, ¡todos!, desde el doctor, pasando por su enfermera, hasta el equipo completo de quimioterapia, sepáis lo importantes que sois en la vida de muchas personas que, aterrorizadas por la terrible noticia que reciben, muertas de cansancio y dolor, asustadas, desconcertadas o tristes, se ponen en vuestras manos, y acaban teniendo que agradeceros la Vida.

:)

Yo os agradezco la Vida. A todos. Y pase lo que me pase…, no podré olvidaros. Nunca. El esfuerzo y la generosidad que habéis puesto en cuidarme. El esfuerzo y generosidad que ponéis en ayudar a todos los pacientes que pasan por vuestras manos, y  hacerlo además, de la forma más amable.

Sois ángeles. Y yo, -lo confieso-, en otra vida, quiero ser como vosotros.

:)

Y echaré de menos esos días de hospital…, vividos tan intensa y felizmente con Alva. Porque han sido una fiesta. Cada uno de ellos…

Despertarme muy pronto por la mañana, a tu lado, y encajar ya alguna de tus bromas mañaneras, acompañada siempre de cariñosas y divertidas metidas de mano, jajaja… Lo siento pero es así… :)  Creedme, ¡no hay como despertar así!!!!

Ducharnos y arreglarnos, a ratos en silencio, a ratos a gritos, porque tú quieres poner tu querida “Pasión según san Mateo” de tu adorado Bach, y yo necesito escuchar algo más “actual” y divertido… Jajaja…

Menos mal que al subir al coche, no hay dudas… Los Pitufos toman el poder…

Ya. Es raro. Lo reconozco. Pero creo que es porque es un CD que me gusta escuchar en Navidad. (Y el caso es que no son villancicos, sino versiones de canciones modernas, actuales, pero me encanta escucharlo en Navidad, ¡no sé por qué! Imagino que porque me da mucha alegría y es fácil y divertido de bailar y cantar. De hecho hasta este año, ese CD lo escuchaba sólo en las vacaciones de Navidad.) Pero como todo esto empezó a ocurrir en Navidad, pues estaba puesto en el coche, y ese CD nos sirvió para animarnos en cada difícil visita que hicimos los primeros días…, cuando aún no sabíamos lo que pasaba. Luego, cuando ya nos confirmaron lo que iba a pasar… Y Los Pitufos nos obligaban a cantar siempre, y a colocarnos, -nos costará más o menos-, una sonrisa en la cara…

Así creo que se convirtieron en la banda sonora de mi cáncer. Y la verdad es que han cumplido con creces su papel…

Luego llegábamos al hospi y comenzaba el periplo… Primero analítica, -con alguno de los ángeles de la sala de quimio- casi siempre en ayunas, y por lo tanto, después, mientras analizaban el tema, nos íbamos a desayunar… ¡Dios, qué gusto! Toda la vida voy a recordar esos desayunos… Al principio con fresquito, -era invierno-, luego con una temperatura ideal -primavera-, y por fin con un calor considerable -verano ya-, y tú, mi amor, siempre perfecto… Solícito, amable, cariñoso, divertido, un poco papá… Jajaja. “Cuidado cariño con la vía…” Y es que te dejan la vía puesta por si todo va bien y pueden ponerte el gotero, no tener que volver a pincharte. Pero claro, llevas la palometa esa puesta, con sus botoncitos de abrir y cerrar y toda la parafernalia, y claro, como no estás acostumbrada, y no duele, -por algo dije que el equipo de quimio es el mejor-, yo por lo menos doblaba el codo por donde no debía, me enganchaba la palometa en todas partes, le daba golpes… Jajaja… Y el pobre Alva, ejerciendo de papá: Cuidado!. Cariño, ten cuidado, por favor. Cariño, el codo. Cariño, la mano. Cariño, por favor!!!

Jajajaja…

Tus bromas. Tus caricias. Tu mirada siempre protectora, siempre llena de amor… Tu atención siempre a la hora para que no se nos pasara… A mí se me habría ido el santo al cielo y me hubiese quedado toda la mañana ahí…, disfrutando de la vida a tu lado…

Pero puntualmente -gracias a ti- recogíamos y tocaba la visita con el doctor Carañana y Luisa. Primero esperar en la sala, rodeada de personas que aguardan un dictamen como tú… Las miradas cómplices, de entendimiento. Las sonrisas.

Y por fin la consulta.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Un placer, con Carañana, tan eficaz y pragmático, y la desbordante alegría y el cariño de Luisa. Si el veredicto es positivo…, ¡perfecto! ¡¡¡Fiesta!!! “Habemus goterus”.

Si no, pues es otra historia. Pero no me apetece volver a recordarlo. No te lo ponen y punto. A esperar. Pero no queremos hablar de eso ahora, ¿verdad?  ;)

De modo que nos despedimos entre miles de gracias y buenos deseos para los 21 días que nos separan de la próxima cita, y bajamos a la sala de quimio. “Hospital de día” le llaman.

Allí les comunico a los ángeles sin alas que sí, que tengo el visto bueno, que me lo pueden poner. Y como tienen que esperar que “Farmacia”, que es la que prepara el medicamento de los goteros, se los bajen, te dicen hora aproximada de llegada, y mientras nos volvemos a la cafetería… A la de la esquina. La misma donde un rato antes hemos desayunado. La de las chicas simpáticas… Todas. La Tahona de San Clemente se llama, y es un sitio magnífico donde los haya, donde además del simpatiquísimo y profesional personal, hacen unos dulces y salados, riquísimos. Sobre todo las empanadillas…, ¡espectaculares! Hay que probar sin falta la de habitas con longaniza… Sublime. Un saludo a todas también, especialmente a Paloma, que es hija de una compañera de Álvaro. Un encanto. Como todas las demás.. María, Leticia -a la que mando ánimos y todo nuestro cariño también para su papá-, Maru, María José, Cecillia, Rebeca, y el chico del clan, encantador como todas, Nacho. Ha sido un placer compartir desayunos y almuerzos con vosotra/os. También vosotros/as habéis contribuido a hacer más felices estos complejos tiempos que me han tocado vivir… Sois un diez, que dais calidad y categoría al sitio donde trabajáis. Gracias. Y besos :)

Y por fin…, la vuelta definitiva a la sala de quimio… Y ahí, bien arropadas y acompañadas, con paciencia, muchas sonrisas, un ambiente tranquilo, buenas compañeras de batallas, como Julia mi yayita favorita, Sonia tan dulce, Concha tan interesante, Fina tan cercana, Marisa una luchadora guapísima y Yoli, la sonrisa más bonita y alegre de todo el Hospital de día… -¡suerte a todas!!!-, y otras y otros muchos con lo que no llegué a intimar…, comienza la destilación gota a gota de la promesa de vida hasta tus venas…

Magia.

Y Alva entrando y saliendo con el zumito de naranja recién exprimido por mi amiga de la cafetería del hospital. Una chica fantástica que conozco desde que era yo la que iba a por los zumos de naranja recién exprimidos para Alva. Hace diez años. Y que es una belleza de mujer, por fuera y por dentro. Amparo, se llama Amparo, y mira tú por donde acabo de enterarme de que es oriunda de Bétera, y de que somos vecinas… :)  Entablamos una relación muy especial. No sé cómo, en los breves ratitos en que hablábamos, llegamos a decirnos cosas más profundas, íntimas e importantes, de las que a veces puedes llegar a comentar con supuestas amistades de toda la vida… Un beso enorme también para ella. Y mis mejores deseos para su vida.

Y las cartitas… Jajaja… Ya sabéis, esas cartitas que yo empecé a escribirle a Alva los días de gotero, como cuentos para que la quimio le hiciera todo el bien y el menor daño posible, y que Alva ha retomado en esta ocasión, pero en versión CARCAJADAS A PLACER… Dios, cómo me he reído!!! Casi todo el mundo me miraba abierta o disimuladamente, porque se me caían las lágrimas de risa, y las risas de emoción… Un diez mi chico! Debería escanearlas algún día y colgarlas aquí, para que pudierais leerlas, -por lo menos las partes menos subidas de tono, jajaja!!!-, y así comprenderíais por qué me río tanto con Alva… :)

Sabéis también lo de la música mientras la quimio, porque lo he contado en otras ocasiones. Últimamente escuchó menos música y hablo más… Está bien. Hay tiempo para todo. He conocido unas mujeres maravillosas sentadas a mi lado, en mi misma situación. Mujeres maravillosas. Fuertes. Valientes. Divertidas. Mujeres luchando. Luchando mucho. Y probablemente mañana sea el último día que vea alguna de ellas… No importa. Ha sido un placer. Sé que la huella que han dejado en mí…, no se borrará nunca.

Porque, definitivamente, hay cosas en la vida, que una no debe olvidar.

Sí. Ha sido un tiempo maravilloso… A ratos.

Ha sido una experiencia fascinante. He llegado a desconocer mi cuerpo como nunca. Pero eso a la vez me ha enseñado mucho. Me ha enseñado a pararme. A dejarme cuidar. A pedir ayuda, cariño, apoyo. Me ha enseñado a ser más flexible conmigo misma, más condescendiente con mi autoexigencia. He aprendido que, en ocasiones, por mucho que quieras, tienes que pararte y dejarte hacer. No tengo porqué poder con todo… ¡Y no pasa nada!

Ahora tendremos todo agosto de vacaciones… Mis vacaciones son tener a Alva cerca… :)

Y gracias a mi tutora de sexto de Básica, Anabel, con la que me reencontré en la cena “reencuentro” de hace unos meses con las compañeras del cole, y a la que no veía desde hace 33 años, cuando yo tenía 13, vamos a poder vivir una experiencia increíble…

Ha sido tan amable y generosa, que nos deja su casa en Guipuzcoa para que vayamos en el momento que queramos durante todo el mes de agosto, que ella y su marido estarán fuera… :)

¿No es fantástico?

De modo que cuando me recupere un poco de este ÚLTIMO GOTERO (Yuuuuujuuuuuu!!!!), Alva y yo podremos ir a pasar unos días a un sitio precioso -porque Anabel nos ha mandado fotos del lugar y la casa, y de verdad que es un paraíso-, que van a ser el colmo de los placeres… :)

No sé qué he hecho para merecer tanto bueno…, pero sea lo que sea, no pienso decir que no… ¡¡¡Estoy encantada!!!

Y a Anabel, aunque no sabe que escribo y no entra aquí, no puedo por menos que darle las gracias por su confianza y su generosidad -y la de su marido, claro, que tiene si cabe más mérito-, porque Alva y yo vamos a poder disfrutar de unas vacaciones maravillosas en un sitio idílico, que si no fuera de esta forma, no podríamos…

Y…, ¡¡¡voy a conocer GUETARIA!!!  ¡Por fin! Toda la vida, desde que escuché por primera vez el nombre de esa población, quedé fascinada… No sé. Me suena a cuento de aguerridas hadas, y sensibles caballeros… :)  Un lugar con sabor a mar y tintes de magia… ¡Por fin! No puedo creerlo!!!! Jajajaja…. (Risa de dicha…:)

Bien.

Esto va tocando a su fin, chicos…

Sé que queda por delante la radio, y más pruebas, imagino… Pero estamos a punto de cerrar una etapa MUY IMPORTANTE en el proceso de la curación del cáncer, y por extensión, de mi vida. Una etapa VITAL. Algo que va a hacer que nunca vuelva a ser la misma… Sólo espero haber aprendido algo de verdad, y que sea como sea, me ayude a ser mejor persona.

Creo, sinceramente, que los que pasamos por esta experiencia y sobrevivimos, le debemos a la Vida esta MARAVILLOSA SEGUNDA OPORTUNIDAD. Y espero hacer bien las cosas, seguir siendo fiel a mí misma, y disfrutar -y contribuir a hacer disfrutar a los demás- de esta Vida que, aunque a veces duela, es algo MARAVILLOSO.

Os quiero.

Hoy estoy generosa… OS QUIERO A TODOS!!!! Por qué no? En principio es gratis… :)  No duele y… Me hace tan feliz!!!!

GRACIAS POR TODO.

Espero seguir viéndoos, siempre que podáis, por aquí… Me hace muy feliz teneros, y yo aún tengo algunas cosas que contaros, si me hacéis el regalo de leerme…

Que sepáis que mañana, -dentro de poquitas horas en realidad, porque por causas ajenas a mi voluntad se me ha hecho una hora de vértigo- si es que alguno me lee durante la mañana, (desde las ocho y media hasta las tres y media del mediodía), mientras me leéis, yo estaré ahí, enganchada al elixir mágico…, acogiendo feliz mi gotero. Porque…, si no os lo había dicho aún, chicos y chicas… Mañana…

VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Posdatita.- Prometo responder los comentarios pronto, ¡muy pronto! Antes de que me dé el yuyu del ULTIMO GOTEROOOOOOOOO!!!!, y no pueda moverme durante unos días… Espero que entendáis que todas las fuerzas las necesitaba para esta entrada… Y vuestros comentarios merecen más que una respuesta rápida, por compromiso… Os quiero tanto… :)

 

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Querida Majo…

Sí, querida.

Claro que querida.

Por supuesto que querida…

El “querimiento” es libre. Y aunque a veces tiene que ver con el roce -el que hace el cariño-, en ocasiones éste no es necesario.

En ocasiones basta con sentarse a cenar con alguien una sola vez -a la luz de la luna-, para que la comodidad, el entendimiento y la complicidad que fluyen libremente, desencadenen lazos de cariño dignos de no olvidarse nunca.

Eso nos pasó el año pasado. Aquel sábado 17 de septiembre, en que la boda de nuestro amigo Javi propició que nos conociéramos  :)

Querida. Claro que querida  :)

Y tú no querías dejar un comentario en el blog, porque según tus incomprensibles palabras “no estaba a la altura”. Bien. Pues mira si han estado a la altura tus palabras, que han propiciado, no sólo una respuesta, sino una entrada… La entrada, después de casi dos meses sin poder escribir…

Lo cierto…, es que apenas si me reconozco en la Beatriz de la que hablas… De hecho, he ido releyendo mi propio texto porque ni recordaba de qué iba, y las cosas que había dicho…

Y, ¡caramba! No sabía que leías mi blog. Pero!!! ¿Cómo nunca antes habías dejado un comentario? ¿Qué tonterías son esas de “no ser dignas de semejante blog” y otras perogrulladas por el estilo? Y más, viniendo de ti, que me consta que te relacionas por e-mail con personas notables, incluidos dirigentes de importantes empresas y personal diplomático… :)

Tu comentario, querida Majo, éste -y todos los que al final has decidido no dejar en el blog- es importante. MUY IMPORTANTE. Tanto, ¡fíjate!, que en esta ocasión ha derivado en una nueva entrada… Y no una entrada cualquiera, como decía antes, sino en la primera entrada después de mucho tiempo sin escribir, porque es cierto que estoy sin fuerzas. Cero. Menos que cero. Y en consecuencia, sin ganas.

Y si me lo permites, preciosa, quiero incluir en este sincero e intenso agradecimiento que te escribo, a todas las personas que como tú -gracias al cielo, finalmente has decidido hacer- me han dejado algunas palabras de ánimo y cariño al final de mis escritos…

Son vitales. Es vital cualquier comentario a una entrada, -independientemente de por todo el cariño y ánimo que me enviáis-, porque convierte un monólogo en un diálogo. Un soliloquio frío en una cálida conversación.

Las palabras que lanzo al espacio -el virtual y el otro- no se pierden en el éter, no mueren en el figurado papel. No son un espejismo, porque del otro lado alguien las lee… Y la única forma que tengo de saber que esto es así, que verdaderamente le han llegado a alguien, es que ese alguien lo diga.

Por eso no hagas nunca, -¡NUNCA!- de menos, el comentario que dejas escrito en un blog. En cualquier blog. Porque para mí es la única forma de saber que no estoy sola. Que más allá de mis palabras, hay alguien. Que el compartirlas -con el esfuerzo que la mayoría de veces eso me supone- tiene sentido. Dais, con vuestros comentarios, sentido a lo que escribo. Porque escribir tiene poco sentido si nadie lo lee.

Yo sé que vamos mal, muy mal, de tiempo. Que Internet es tan vasta que es imposible… Pero detenerse a dejar unas palabras en un blog que nos ha sorprendido, agradado o incluso enfadado, es un acto de generosidad que a menudo acaba reportándonos situaciones maravillosas… O que cuanto menos nos enriquece. A ambos. Al que da y al que recibe. Y lo digo por propia experiencia… He conseguido algunos de mis mejores amigos en la red, porque un día entré en sus blogs y dejé un comentario… :)  Y viceversa, aunque mucho menos. (Saludito, Sonia Guitarrixxxta!!!)

Pero si además, querida Majo, el comentario es tan rico y hermoso como el que tú me has dejado, entonces no hay excusa posible…

Aunque es obvio que te has pasado, y ya te he dicho que apenas si me reconozco en muchas cosas de las que dices… Y es que estoy…, querida amiga…, bajo mínimos.

Estos últimos goteros -los últimos cuatro de los ocho totales- están siendo devastadores con mi cuerpo. Y algo que recién he aprendido, es que cuando de verdad físicamente no puedes más, aunque al principio te resistas, acaba siendo fácil que pueda con tu ánimo también.

Tengo que reconocerlo en voz alta para que para mí tenga sentido:

Me llamo Beatriz Camps. Tengo 46 años. Y la quimioterapia para curar este cáncer de pecho, está pudiendo conmigo.

No siempre. No definitivamente. Pero sí a ratos. A ratos puede conmigo. Imagino que, principalmente, porque es muy largo. Se eterniza en el tiempo. Son casi seis meses desde aquel 9 de febrero que empezamos con el primer gotero, y creedme que eso son muchos días con muchas horas -en ocasiones parece que el día se haya alargado y tenga más de 24-, no sólo para sentirse mal… Sino cada vez, sentirse peor.

Además, mientras uno tiene cáncer, la vida no se para. El mundo no se detiene, ¡qué va! Y algunas de las cosas que pasan a mi alrededor, en mi entorno más directo…, tampoco están ayudando demasiado. Alguna, en concreto, está trabajando en contra.

Pero…, ¡bueno! Esto es la vida. Y como se suele decir: Nadie dijo que fuera fácil.

Ahora sólo puedo centrarme en que esto pasará. Pasará. Y volveré a sentirme fuerte…

Llevo dos meses sin escribir porque no he tenido fuerzas para hacerlo. Ahora, de hecho, estoy haciendo un esfuerzo impresionante. No sólo anímico, sino físico también.

Nunca en mi vida había sentido tanto cansancio… Claro, que nunca antes me habían puesto quimioterapia. Es la primera vez que mi cuerpo pasa por esta experiencia. Y nunca me había sentido tan débil. Tan débil que cuesta creer que algún día dejarás de sentirte así, y volverás a tener fuerza para poder llevar adelante las cosas más sencillas.

¡No sabes, Majo, cómo lo deseo!!!

En fin.

Gracias, guapa, por tus hermosas palabras… No me cabe la más mínima duda de que Adela tiene una mamá magnífica que hará todo lo que esté en su mano para que se convierta en una personita buena y feliz. (Y su papá Borja también, claro!)

Y siempre será un placer recibirte aquí… Aunque espero que, si verdaderamente lo deseas, no dudes en dejar un comentario sin plantearte según qué tonterías… :)

Y… Quiero pedir disculpas… Ya sé que parece que siempre me repito, pero es la verdad. A todas las personas a las que he dejado de contestar e-mails, SMS, frecuentar sus blogs…

No sólo es que no tenga fuerzas, es que tampoco tengo mucho bueno que decir. Sobre mí me refiero. Y no me mola nada lo de escribir para decir que no estoy bien. Pues, ¿cómo voy a estar? Jodida. Bastante jodida. Y gritarlo una y otra vez a los cuatro vientos no me ayudará a mejorar.

Hacer un esfuerzo para contar bueno, pues bien…, se hace. Como decían los cómicos: Si hay que ir…, se va. Pero ir “pa ná” -o como en este caso, para repetir lo mal que estoy- es tontería.

No os citaré uno a uno…

Pero sé que cada uno sabe que estoy pensando en él -o en ella-, que os quiero, y agradezco toda vuestra preocupación e interés por mí…

Una vez más, -y nunca la última-… Gracias a todos. Sabéis que os llevo junto a mi corazón…, siempre.

Y a ti, querida Majo, artífice de esta entrada, hacerte llegar mi más encarecida gratitud, porque tu comentario de ese día me llenó de ilusión y de fuerzas. A mí y a Alva, que también le emocionó mucho, y casi se le saltan las lágrimas cuando se lo leí.

Me llegaron tus palabras un día en que estaba “muy bajita”, -como todos los días de estos últimos meses-, y fuiste una inyección de alegría… Leer, sentir tu cariño, me dio un empujoncito vital para ayudarme a combatir el desánimo de estos últimos tiempos… Gracias, gracias y gracias.

Ojalá pronto pudiéramos llegar a compartir otra cena como la de aquel sábado 17 de septiembre… Sólo recordarla me hace sonreír, y ahora todas las sonrisas del mundo me parecen pocas. Aunque como sabes, Alva se encarga de que todos los días -tengamos, o no, fuerzas o ganas- yo tenga mi ración naranja de risas, sonrisas y hasta carcajadas… Mi Alvangelito… :)

Me hace mucho bien saber que estás -estáis- ahí…

Fuisteis muy importantes al principio de esta larga caminata… Cuando tan asustada estaba, y aún no sabía todo lo que me quedaba por delante… Pero no lo sois menos hoy que parece que, al menos, la primera parte de este duro combate, va lenta, -pero concienzudamente-, llegando a su final…

Y eso me lleva a una noticia que por brillar con luz propia…, se merece -como tú- también, otra entrada…

 

Con amor.

 

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Un hermoso cuadro es siempre la suma de un número finito, pero prácticamente incontable, de pequeñas pinceladas. Cada una incorporada al lienzo con todo el cariño y la intención… Y todas tan importantes en sí mismas como el cuadro que componen, porque cada una de ellas, independiente, humilde y solitaria, es imprescindible para que el resultado final sea considerado una incalculable obra de arte.

Y van aquí algunas de las pinceladas sueltas del hermoso lienzo que fue aquel fin de semana del 16 al 19 de septiembre.

Primero, y ya que estamos hablando de una analogía pictórica, tengo que empezar diciendo que no podré olvidar nunca la luz que había aquella tarde en la costa de Cádiz. Una luz…, ¡tan hermosa! Lamento mucho que no se aprecie en las fotos…, porque confirió a la ceremonia la pátina perfecta para que hoy pueda recordarlo con una sensación sobrenatural del momento.

No voy a olvidar nunca esa luz… Ni cómo se veía el cielo…, las encendidas buganvillas, el mar, los elegantísimos invitados, los árboles, la playa… Los novios.

Está bien que existan momentos tan mágicos, porque es mucho más fácil retenerlos en la memoria…  Y volver a recuperarlos tiempo después para poder vivirlos de una forma intensa, y sentirte de nuevo tan afortunado.

Otra pincelada importante fue la amabilidad y diligencia de todos los profesionales de los que nos vimos rodeados ese finde… Todo el personal, -incluidas las dueñas-, del Hotel Varadero, y del catering de la boda…, sencillamente impecables. Geniales. Gracias.

Nunca olvidaremos los maravillosos días y noches que pasamos en el Hotel Varadero. Precioso. Gracias de verdad… :)

Aquí, nada más llegar al hotel. Un poco cansados…, sí. Pero… ¡¡¡¡superfelices!!!!

Gracias también a Paco, el responsable de la música y el sonido, que como ya he rectificado en “El gran día”, a pesar de haberme explicado -paciente y amablemente- cómo funcionaba el micrófono, tuvo que salir y darle él mismo al botoncito para encenderlo, porque yo estaba tan histérica que en esos momentos, si me preguntan, a pesar de tenerlo ante mis narices, no hubiese sabido contestar qué es y para qué sirve un micro… Jajaja!!! Qué desastre. Gracias Paco. Por eso y por la música y las luces de la fiesta… :)

Otro trazo conseguidísimo fue la cena del viernes. Un buen número de familiares y amigos nos reunimos -vía Facebook-, en el estupendísimo restaurante “El Pradillo”, en el que degustamos, hasta pasada la una de la madrugada, un número abundante de exquisitos platos, preparados con mucho arte y servidos con mucha gracia y donaire. Todo buenísimo. En serio. Impresionante. Y los novios además nos hicieron el sorprendente regalo de invitarnos a parte del cubierto. Un detalle inesperado que demuestra, una vez más, su generosidad, y que nos sorprendió a todos por lo inusual y gentil… Pero, claro, viniendo de Mario y Javier…, podíamos esperarlo casi todo…  :)

Por si no les dimos -Alva y yo- las suficientes veces las gracias…, vaya una vez más…

Gracias… :)

Por cierto!!! Alva me grita desde detrás de una pila de papeles (estirando la manita… jajaja!), que por favor agradezca a los novios el detallazo que tuvieron al recordar que es herbívoro (que dice mi “sobri” Armand), y pedir que le prepararan menú vegetariano, tanto en la cena del viernes como en el banquete. Muchas gracias, chicos. Cenó estupendamente, como todos, pero sus hierbecitas… Jajaja!

Y hablando de dar las gracias… Como tengo fama de pesada dando las gracias -porque sí, lo reconozco, la tengo-, pues voy a dar fe de ello…  :)

Aunque…, como también tengo memoria de pez… :(   Quiero pedir disculpas, por adelantado, de las omisiones involuntarias que se me deslicen de esta floja retentiva mía… :(

Allá va…

Gracias a Alberto, el papá de Javier, por su emocionado abrazo. Muchas gracias, Alberto. Estaba usted guapísimo, se le veía bien feliz y orgulloso de su hijo, -de los tres, en realidad-, y fue un placer verlo disfrutar en la pista de baile.

Gracias también a Concha, la mamá, por el cariño que, tras tantos años sin vernos, me demostró, y por su sonrisa cariñosa durante toda la ceremonia. Me infundía ánimos, aunque tengo que reconocer que también me emocionaba demasiado mirarla, por lo que traté de no hacerlo muy a menudo. E igualmente fue un gustazo verla bailar en la pista de baile. Ya vamos entendiendo, al ver a sus padres bailar, de donde les vienen a los “hermanos Sanchis” ese arte que les corre por las venas y que los ha hecho famosos…  ;)

Gracias a Catalina, la mamá de Mario, y una tía (lo siento, no sé el nombre), que vinieron a hablar conmigo tras la ceremonia, y me felicitaron por haber hecho soltar la lágrima a un hermano o cuñado de ellas, -tampoco lo recuerdo exactamente, lo siento una vez más-, que al parecer es de llanto difícil… Estuvieron muy amables y cariñosas.

Gracias a Amparo, -la tía más marchosa y alegre de Javi-, que me trató con tanto cariño y confianza, que al filo de la madrugada, en mitad de la fiesta -en la que la bailó y disfrutó como si le fuera la vida en ello, ¡qué gusto verla, por Dios!-, estábamos hablando como si nos conociéramos y quisiéramos de toda la vida. Qué placer haberla conocido, Amparo. Mil besos!

Gracias a Elena y Gloria, dos primas de Javi que fueron el alma del banquete -¿recordáis la mesa de la cena que hizo los coros a las canciones, poniendo un punto divertido y cinematográfico a la noche?, pues ellas estaban allí!!!- y también el alma de la fiesta posterior. Alegres, divertidas, marchosas… Y muchas gracias sobre todo a Elena, que en varias ocasiones vino a sacarme de mi rincón -yo soy más de bailar en rincones que en la pura pista de baile-, y me llevó con ella al fragor de la batalla musical… He de reconocer que me da un poco de apuro cuando lo hacen, pero he de confesar que su cariño y su generosidad al preocuparse de mí, me hizo vivir momentos muy divertidos y especiales. Gracias, guapa. Un beso, muy, muy grande.

Gracias también a Chelo -la mujer de rojo-, otra amable prima de Javi,  por sus comentarios también, y por su entereza frente a Google. Pues es muy alérgica a los perros, y allí estuvo, dándolo todo…  :)

Y hablando de Google… Gracias a la guapísima Carol, su “cuidadora” oficial en la boda, y por lo que supe también en otras muchas ocasiones, que estuvo encantadora… Y por extensión…,

gracias a Fernando (nunca Alberto!!! Jajaja…), gran amigo de Javi, que hizo, muy amable y profesional, las fotografías de la boda. Y que me encantó conocerlo…

En esta foto en la que se ve a Javi, y Alberto y Concha -sus guapísimos padres-, justo el que está de espaldas, vestido con una camiseta azul turquesa, -luego en la ceremonia también se puso su elegante traje-, es Fernando en la versión fotográfica del cazador cazado, es decir, el fotógrafo fotografiado… Lamento que no le podáis ver la cara… :(  Pero es la única que tenemos. La sacó Alva mientras Fernando preparaba y hacía las fotos de Javi con sus papis en nuestra terraza…  :)

Gracias a Ángel por estar tan amable y cariñoso después de tantos años sin vernos. Y gracias, aunque ya lo dije en su momento, por su brillante y elocuente discurso sobre la amistad en la ceremonia… Fue un gusto volver a verte, Ángel!!!  :) Besos, guapo!!!

Y de un discurso me paso al otro para poder hablar de Ivana. Que ya tenía ganas… :)

Ya comenté también en “El gran día” que Ivana es la amiga de Mario que leyó en la ceremonia hablando de su larga y bonita amistad. Lo que no dije es que la noche antes, la del viernes, en el Restaurante El Pradillo, tuve la suerte de que se me sentara al lado…

Apareció una jovencita desenvuelta y vivaracha que llegó y se presentó alegremente, ella misma, y a su pareja, Jordi, un chico encantador y algo tímido, pero de sonrisa amable y gesto siempre conciliador.

Pronto descubrí que ella era la que iba a leer, y entonces le confesé entre susurros que yo era la que iba a “oficiar” la ceremonia… Lo hice entre susurros y con la mirada inquisitiva de Álvaro vigilándome, porque Javi me había pedido por favor que intentara no desvelarlo… Pero Ivana también iba a participar en la ceremonia!!! Y me pareció tan linda!!!

Pasamos una noche muy agradable y divertida, brindando por los novios, sintiéndonos felices por ellos, y riéndonos de todo…

            Esta foto es de nada más acabar la ceremonia… Fijaos sobre todo, -además de en la bonita sonrisa de Ivana-, en el cielo que tenemos detrás… ¿Veis esa luz? El sol acababa de ponerse, -lo hizo justo a la vez que se casaban los novios, que es justo lo que querían…- y durante unos minutos… Esos minutos sagrados en los que el ocaso se adueña de todo, en que el día anda como entre dos mundos, el de la luz y el de las sombras, la magia flotó a nuestro alrededor impregnándonos de ella… Todos estábamos terriblemente felices, casi eufóricos me atrevería a decir… Y un poco sobrecogidos.

Tras acabar la ceremonia, Ivana llegó, y aunque no soy mucho de fotos (en realidad, las odio… :(, Alva quiso inmortalizar ese momento… Y yo me alegro hoy (si consigo no mirarme mucho… :(, porque además de un recuerdo para siempre de la simpática y dulce Ivana, tengo también inmortalizado el cielo que nos cobijó durante unos fantásticos minutos, hasta que la noche se instaló implacable entre nosotros…, y hermosa, nos condujo a través de otros tantos momentos imborrables… :)

Un beso Ivana, ¡guapa! La verdad es que estaría muy bien volver a vernos los seis un día, -en Madrid, Barcelona o Valencia-, para compartir una cena y otro ratito agradable… :)

Quiero también dar una pincelada de agradecimiento a los hermanos de Javi, Alberto y Arancha, y a sus respectivos… El simpático Óscar y la encantadora Rosa. Con ellos compartimos también larga mesa en El Pradillo la noche del viernes, y nos encontramos varias veces durante el catering posterior a la ceremonia, y en la fiesta. Son unas personas encantadoras y amables, que nos hicieron sentir, en todo momento, como parte de la familia… :)  Gracias de verdad a los cuatro. Fue espectacular el momento en que los cinco, Concha, Alberto, y los tres hermanos, os enlazasteis por la cintura y bailasteis juntos formando una imagen preciosa. Sois un encanto de familia.

Y hablando de encantos, y para añadir al lienzo un trazo de alegría y de glamour, haré mención especial a la cena del banquete…

Por si el aire de la noche, la música, toda la belleza de la que estábamos rodeados, los ricos y elaborados platos, y estar completamente envueltos de felicidad…, no fuera suficiente, Javi tuvo la brillante idea de colocarnos en la mesa con dos parejas que no conocíamos y…, ¡que no olvidaremos!!!… :)

Dos jóvenes matrimonios que, como nosotros, fueron desde Valencia. Vicky y Jesús, y Majo y Borja, y su pequeña “Calabacita” llamada Adela, que se portó de maravilla; es decir, como sus pocos meses de vida requieren, estuvo dulce y plácidamente dormidita toda la noche… :)

Fue un lujo. Pero un lujo de verdad, compartir mesa con estos cuatro “jovensanos” tan lindos! Tan interesantes! Tan buenos conversadores! Tan divertidos! Personas de noble fondo y encantadoras formas!!!

 

No nos conocíamos hasta ese momento, y tal fue nuestra conexión, que la conversación fue tan suculenta como la cena… Hablamos de temas tan diversos y variados como la vida de las hormigas; el juego de Nadal; la maternidad; la pareja, la fidelidad y sus quebrantos; la defensa de los derechos de los animales; internet y la gran habilidad de Majo para mandar y recibir e-mails muy especiales… ;)

Jesús (Chu para los amigos), el marido de Vicky, aportó su gracia de “quillo” del Sur (creo que de Málaga, si no es así, por favor!, discúlpame). Muy alegre, divertido e ingenioso. Serio cuando había que ponerse serio. Muy lúcido. Un placer haber compartido mesa contigo, Chu (si es que puedo llamarte así…  :)   Besos.

Borja, el marido de Majo, demostró una mundología y una gracia natural, un “savoir fair” desenvuelto y elegante, que otorgó el sobrio y a la vez licencioso toque de distinción a la noche. También muy risueño. Igualmente, Borja, un placer, de verdad. Más besos.

Vicky resultó ser una cajita de sorpresas para mí. Aparentemente una joven discreta y comedida, se reveló como una mujer inteligente con un hábil dominio de la ironía y una intuición brillante. Sus oportunos y resueltos comentarios me fueron descubriendo una persona francamente interesante. Una de esas mujeres con las que te quedas con ganas de hablar más y más, y de muchos más temas… Por cierto, siento tu jaqueca a la hora de la fiesta, preciosa. Una verdadera lástima no poder disfrutar de ti más tiempo… Pero fue un placer. Abracito y besos.

Y Majo… Bueno… ¿Qué decir de Majo? Es un ciclón de mujer! Qué arrojo, qué energía, qué vitalidad! Jajaja… Lo mismo le escribe un e-mail al presidente de un país a la otra parte del mundo para denunciar la indiscriminada y cruel matanza de las focas (y le contestan, y entra casi en una discusión que casi la lleva a un conflicto intercontinental… Esto es broma. Lo de que le contestaron y entró en diálogo no)… Que manda una nota vía internet para felicitar a una marca de yogures por su acierto en un producto, y le llenan la casa de lácteos!!! Jajaja… En serio. Me fascinó con su capacidad de lucha, su amor por los animales, su forma de vivir la maternidad también… Un encanto de chiquita. En serio. No sabes lo que disfruté escuchándote, Majo. Fuiste un descubrimiento incalculable. Besos y abracito también para ti.

Nuestra noche fue si cabe mucho mejor, gracias a compartir mesa con estas cuatro -casi cinco, jeje- personas maravillosas. De paso reiterar las gracias a Majo, que tan amablemente me cedió las fotos de su Facebook para que yo las utilizara en mi blog… :)

Y para ir acabando…

La falta de Helen.

La pincelada triste del perfecto acontecimiento la puso una ausencia.

Y es que sólo hubo algo que para mí (nosotros, Alva y yo), ensombreció tan magnífico fin de semana, y fue la ausencia de Elena (para mí, Helen) y su pareja, Rafa.

De hecho sus sillas permanecieron vacías justo en nuestra mesa, entre Vicky y yo… Y estoy convencida de que de haber estado, todos hubiésemos disfrutado aún más de lo que disfrutamos.

Javier, Helen, Alva y yo somos amigos desde hace veinte años, pero yo conocí a Helen hace más de veinticinco. Antes incluso que a Alva. Helen era en realidad tan solo una niña y yo poco más que una adolescente. Fue alumna mía cuando yo -más de treinta kilos atrás (jajaja)- era profesora de Danza Moderna. Entonces se forjó nuestra amistad y ha continuado fuerte e indestructible durante todos estos años. Ya entonces era una niña encantadora y una alumna estupenda, que se ha convertido en una mujer maravillosa y una trabajadora -veterinaria- incansable.

Un maldito manguito del coche frustró su viaje cuando llevaban tan solo una hora en carretera de camino desde Valencia a Zahara, y su ausencia me partió el corazón. Sé que para ella era importante estar en la boda, y reencontrarnos los cuatro de nuevo, tras muchos años sin estar los cuatro juntos…

Vaya para ella todo mi amor. El finde no fue lo mismo sin ti, Helen, y seguro que la fiesta tras el convite, que estuvo maravillosa, hubiera sido mucho mejor aún contigo… ¡Volver a bailar juntas! Pero bueno, ya nos reuniremos, y será mejor porque seremos seis, y nos vengaremos de lo chungo que es a veces el destino. Pero quiero que sepas que a través de mi amor, estuviste allí…  :)

Te quiero mucho, preciosa. Y estoy tremendamente orgullosa de ti.

Pues… Esto se acaba.

Yo espero haber aportado, -con estas cuatro entradas tituladas “Crónica de una boda encantada”-, la humilde pero dichosa pincelada de una mujer agradecida y feliz, dejando constancia de mi visión de las cosas… Y es que hay momentos en nuestra vida, tan especiales y felices, que merecen formar parte para siempre de nuestra memoria. Y éste será uno de esos entrañables recuerdos con el que yo cargaré encantada para siempre en mi mochila… :)

Gracias a todos.

También a Alva, ¡cómo no!, que hizo que un viaje de ochocientos y pico de kilómetros fuera una fiesta continua… Me reí tanto, mi amor, y me lo pasé tan bien, que se me hizo cortito, cortito, cortito, -salvo por el dolor de culo, jajaja-…

Y gracias por tu apoyo constante. Tu ciega confianza en mí. Todos tus mimos y cuidados, que siguen teniendo la intensidad y la magia de los que se profesan las parejas cuando apenas llevan dos meses… Gracias sobre todo por eso.

Y gracias por mirarme con esos ojos con los que tú sólo me miras, que me devuelven siempre una imagen mejorada de mí misma, y consigues que cada vez quiera ser mejor persona.

Y gracias por conducir del tirón a la vuelta, -¡mi chico!- sin dejarme tocar el volante, para que yo descansara y disfrutara más del viaje… :)

Y gracias por correr a por una botella de agua a escasos minutos de empezar la ceremonia, porque estaba tan nerviosa que se me había pegado la lengua al paladar y no encontraba la forma de despegarla y articular palabra… Mi fiel caballero… Siempre tan amable y encantador.

Gracias por comerte siempre lo que no me gusta de mi plato, y cambiármelo por lo que tú pediste. Gracias por creer que soy hermosa y repetírmelo todos los días. Hasta la saciedad. Gracias por satisfacer todos mis deseos y caprichos…, algunos, incluso antes de que yo los descubra!!! Gracias por creer en mí cuando yo ya no sé cómo hacerlo. Gracias por hacer que cualquier cosa, hasta ir a comprar a Mercadona juntos, parezca una fiesta. Gracias por tu paciencia y tu respeto para mis parcelas de independencia que has sabido comprender que necesito para poder ser yo de verdad. Te enamoraste de mí porque te parecí una persona con un “fascinante espíritu libre”, pero una cosa es enamorarse de una persona así, y otra muy distinta convivir con ella. Lo sé. Gracias por tu respeto, mi amor.

Gracias, en una palabra, por estar a mi lado siempre. Por decirme cada día lo feliz que te sientes y lo afortunado que eres… Que es, exactamente, lo mismo que yo pienso cada día cuando me despierto, y lo primero que veo son tus ojos sonriéndome…

Gracias, mi amor.

Gracias a todos.

También, y sobre todo, a los novios.

Chicos: Sois muy especiales. No cambiéis nunca. Cuidaos el uno al otro siempre y…

¡¡¡Nos vemos en Zahara otra vez, en veinticinco años!!!

¿Sí?  :)

Os quiero.

 

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