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de autor desconocido

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…..

Ahora que escribo, son las doce y diez minutos del nuevo 6 de noviembre de 2013.

Antes de sentarme al ordenador salgo a la terraza y Orión me mira desafiante desde su oscuridad intangible… La noche está preciosa. Y yo me siento muy pequeña.

No sé… Quizá no sea desafiante. Quizá sólo me mira con una extraña mezcla de orgullo y compasión.

Sí. Definitivamente me siento muy pequeñita.

Hace meses que, a pesar de mi metro setenta y uno, no me siento más allá de la suela de mis zapatos…

………..

Totalmente desprovista de fe.

Así he consumido mis últimos tiempos.

No hablo de fe religiosa. Ojalá no fuera más que una crisis religiosa.

No, no. Para nada.

Me refiero a desprovista de fe en el ser humano.

En mí.

En mi propia vida.

En mi historia.

En algunas de las personas más importantes de mi historia.

………..

Sé que es absurdo redundar en lo obvio.

Es innecesario por tanto que hable de que llevo meses sin escribir.

Y que si no escribo, es porque no tengo nada bueno que contar. (Esto ya lo he explicado demasiadas veces.)

Y es inútil que enumere a cuántas personas -queridas personas- he dejado a un lado. Sé que parece que las he olvidado. Que han quedado a un lado del camino. Abandonadas. Pero nada más lejos de la realidad.

Juro que no he olvidado a nadie…

de "imagenesparaelpin.net"

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Te echo de menos Felipe. En serio. No sabes las ganas que tengo de saber de ti. De tu Montse. De tu día a día. De tu fértil voz.

Y a ti, Javier. Añoro leerte. Lo añoro cada vez que la luz de tu faro ilumina mis penumbras. (Y ya sabes lo puntuales y pertinaces que son los faros.) Añoro tus sabias y siempre reconfortantes palabras. Tus pequeñas realidades. Tus inconmensurables ficciones…

Te extraño Marco. Sé que no debe parecerlo… Pero te extraño. Te quiero demasiado como para no extrañarte cada día que no enciendo el ordenador y sé que estás ahí. A un sólo tiro de click.

Y a ti, Sonia. Me pregunto qué será de tus niños. De tus clases de inglés. De tu chico maravilloso y tus conciertos estruendosos. Echo de menos tus didácticos vídeos de heavy-querido.

Y a ti mi querida teacher Carmen, que vernos este verano una mañana -aunque tan agradable- no hace que no te piense ¡tantas veces! Siempre deseándote en silencio todo lo mejor.

Y a ti, apreciadísimo Rafa, que ni siquiera sé si has vuelto. Pero que tanto si lo has hecho como si no…, extraño en sobremanera el placer de entrar en “tu casa”, cada mañana antes de ponerme a escribir (cuando aún escribía), y disfrutar de tu sensibilidad, tu arte y tu magia.

Y a ti Javi. ¡Dios, tengo tan buenos recuerdos de la última vez que nos vimos a la orilla de la playa!!! Por cierto, que sepas que la bellísima orquídea que enviasteis desde Madrid -y que llegó mientras estaba en el quirófano-, no ha dejado de obsequiarnos hermosísimas flores. Y con cada una, os quiero más a los dos ;)

Y a ti Lucía, que no siempre escribes pero que -creo- siempre lees. Gracias. Gracias, preciosa. Leerte siempre es una alegría. Y un honor. Aunque abrazarnos este sábado será mucho mejor aún… ;)

Y a Yoli. La sonrisa más bonita que nunca he visto. Mi querida compi de quimio… Te echo tanto de menos, querida amiga… Ojalá sepa algo de ti MUY PRONTO… :)

Y a Goizalde y sus estupendísimas recetas, además de sus siempre amables y cariñosas palabras.

Y a Horten por sus visitas, sus palabras y sus buenas intenciones. Y a Iraulza por su prolífico blog lleno de estupendos relatos, y sus silenciosos “likes”. A los que ahora mismo no recuerdo. Y a los que no decís nada pero sé que estáis ahí en cada “entrada”, y para los que respetaré el anonimato sin nombraros…

A todos, mi cariño y miles de GRACIAS.

Y por último para dos mujeres especialmente especiales para mí.

Helen.

Mi pequeña Helen. Que aunque para mí siempre será “mi niña”, -una de “mis niñas” de cuando el mundo aún era nuevo y nuestra única voluntad era bailar hasta caer desfallecidas entre risas y flores- hoy en realidad es ya una mujer. Una Gran Mujer que cada día me sorprende más con su coraje, su fuerza, su verdad y su entereza. GRACIAS por estar siempre ahí. GRACIAS por quererme como soy. Por no dejar de demostrármelo (a veces también hace falta…) Por honrarme con tu amistad. Por contar conmigo. Por cada palabra. Incluso por cada silencio. Quererte es fácil. No recordarte con amor, -en cada nota, incluso en cada silencio de composición…-, imposible.

Y Mari Carmen.

Mi “Afortunada” Mari.

No me cansaré de decirlo: Una de las mejores personas que he conocido nunca, sino la mejor de todas, y que tengo la fortuna de contar entre mi familia. Cada día te admiro más. Y no te quiero más…, porque estoy segura de que no se puede querer más a alguien…, sin tirarle los tejos… ¡¡¡jajajaja!!! Y lo siento, querida mía, pero aún me gusta demasiado tu hermano… TE QUIERO. Gracias por estar. SIEMPRE. Por ser como eres. Por no dejar de ser NUNCA, como eres. Es un honor inmenso para mí saberte en mi vida. Y aquí, en mi blog. GRACIAS.

de "imagenes-amor.net"

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Bien.

Como siempre que vuelvo después de mucho tiempo sin estar, no puedo evitar estas palabras hacia las personas que soléis estar ahí, al otro lado, y que tan importantes sois para mí.

No tenía intención de que la entrada fuera así…, pero, ¡mira! Así ha salido. Y así la voy a dejar.

Como si fuera un GRAN ABRAZO para todos…

Ya es la una y once minutos… Llevo una horita escribiendo lo que hasta ahora he escrito… Y ahora voy con lo que en realidad yo tenía la intención de contar…

Mañana tenemos visita con el oncólogo.

No es una revisión rutinaria, que ésta fue el 12 de septiembre, cumpleaños de Alva también, por cierto -y ni eso esta vez consiguió que volviera por aquí-, y en la que en principio, todo salió bien…

No. Ésta no es una revisión rutinaria.

Como los dolores, intensos dolores, no cejaban -ni cejan-, mi queridísimo doctor Carañana, me tomó en serio (¡gracias al cielo por su excelsa profesionalidad!) y se puso manos a la obra… Averiguar de dónde y por qué.

Para lo cual, lo primero es descartar lo peor.

Lo peor.

Por eso me han hecho una serie de radiografías, ocho o nueve conté, del tirón… Uf.

Y un nuevo rastreo óseo.

Nadie lo nombró, pero todos sabemos dónde hace metástasis este cáncer.

“Para descartar”, dijo Carañana. Sólo eso. No dijo nada más.

Tan lindo.

Pero, bueno, ya se sabe, a buen entendedor…

Y mañana vamos a que nos den los resultados…

¿Acojonada?

No.

Lo siguiente.

Aunque estas semanas de espera he intentado controlar… Bueno, creo que no se nos ha dado mal del todo (siempre con el apoyo de Alva, claro…) A ratos. Lo normal, imagino.

sin referencia oficial

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Han sido duros meses estos últimos meses…

Es así. No quiero engañar a nadie.

A veces me levantaba como perdida. Ausente. Sin ganas de dar un paso, lavarme los dientes o usar un cepillo.

Deseando que el día se acabara, Y a la vez que la noche no llegara nunca…

Sigo sintiendo la ausencia. Aún no he aprendido que sea tan fácil dejar de querer…

No puedo, en demasiados momentos, evitar sentirme muy sola…

Pero, eeeeeeh!!!!!

También han pasado cosas maravillosas!!!!!

A ver.

– He dejado de fumar.

Si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Llevo exactamente dos meses y 22 días.

¡Eh!!! Un diez para mí :)

No es para menos. Yo aún no me lo creo.

– Alva y yo nos hemos unido a un grupo de personas muy especiales, y nos han iniciado en Reiki. Fascinante… Estoy SUPERCONTENTA… Me está sentando de maravilla.

– Llevo casi tres semanas andando por las mañanas. Tempranito. Y hoy, bueno, ayer martes, he conseguido llegar…, ¡¡¡¡a la hora!!!! Por fin una hora seguida caminando!!! ¡Dios! Qué bien me siento…

Ya estoy en el camino… ;)  Nunca mejor dicho.

……

Ahora me siento especialmente bien…

Son muchas las cosas que no están a salvo. Ni en su sitio. Demasiadas las que no suenan bien. Las que duelen. Las que asustan. Las que me pierden. Las que, queriendo, no logran encontrarme porque parece que nada está donde debiera.

Tengo miedo.

Y dudas.

Y mucha pupa donde antes sólo hubo “Paz y Alegría”.

Pero…

Bueno. No he perdido las ganas de vivir.

Ni las intenciones. Las esperanzas. Los…

Bueeeeeeno, vaaaaaaale, bieeeeeeeen… A veces sí. A ratos.

Pero ya no. No ahora.

Hoy me siento mejor…

Ahora me siento mejor.

Ahora…, a las dos menos cuarto de la joven madrugada del miércoles 6 de noviembre… Me siento bien.

Aún tengo miedo. ¿Cómo no tenerlo? ¡Quiero vivir!!!

Pero…, como me decía Alva esta noche… Mientras hay vida hay esperanza, y hay que luchar…

de autor desconocido

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Y ahí estamos. ¡¡¡Dando por saco!!! Ups! Jajaja… Lo siento, pero me gusta cómo suena.

Suena como una bofetada al cáncer. A la enfermedad. Al dolor. A lo que asusta.

Un “aquí estamos qué pasa” a las adversidades.

Un  “ah!, se siente…” en todos los morros al miedo.

Somos mortales, ¡claro! Pero aún estamos vivos!!!

Y…, ¡¡¡Dios!!! Son tantas las cosas maravillosas que detrás de los “quizases” y “talveces”  nos aguardan…

Hay tanta vida para respirar. Para tocar. Para abrazar. Para besar. Para… Sí, para sudar y retozar bajo sábanas de raso…, también.

Tengo tanta música aún por escuchar. Tantas comidas por probar. Tantas pelis por ver y tantos libros por leer. Tanto por escribir!!!

Y hay tanto, cada nuevo día, por ver… Cada nuevo amanecer. Cada flor nueva. Cada flor marchita. Cada nube. Cada estrella. Cada atardecer, y todas y cada una de las tormentas.

Me cosquillea la piel de tanto por vivir como siento que me queda… Y, ¡Dios! cómo me gustan esas cosquillas…

Tengo las manos rebosantes de caricias por dar aún. Y los labios repletos de sonrisas por dibujar. Y la voz llena de canciones que lanzar al cielo en voz en grito. Y en mis piernas tantos lugares fascinantes por recorrer. Y palabras en las puntas de mis dedos muertas de ganas por saltar al papel. Y calor en mi piel… Y mi pelo… ¡Dios! Mi pelo tiene tantas ganas de crecer!!!!

Jajajaja…

¡Te deseo Vida, amig@!

¡Montañas y montañas de Vida!

Os cuento.

Con Amor

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de "fondobook.com"

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Su risa es mi canción favorita.

Su voz, mi melodía predilecta.

Sus susurros, caramelos para mis oídos.

Y aun cuando calla…, su silencio es aquello que nunca quisiera dejar de escuchar.

Álvaro es la música de mi vida.

Y sé. He aprendido. Que sin música, quizá pudiera vivir… Es cierto. Pero sin ninguna duda, sería un verdadero asco.

Su amor a la Vida. A la naturaleza. A los animales. A las buenas personas. El respeto por sí mismo y por los demás. Su fe en el ser humano. Y su espiritualidad -como aquel que dice- casi recién adquirida, -a pesar de su brillante mente científica-… Son mi alimento. Mi motor. Mi paz.

Mi única religión.

La felicidad, en ocasiones, todavía me paraliza.

A veces me asusta. ¡Dios, que no se rompa la burbuja! ¡Que no despierte de este sueño! ¡Que no termine! ¡Que no termine!

¡Tan pava! Jajaja…

Y ayer, día 19 de junio de 2013, Alva, -Mi Música-, pasó con éxito su doceava revisión en oncología.

(Yuuuuuuuuujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!! :)

Mi cáncer reciente no puede robarle ni un ápice de protagonismo al suyo.

Ningún sufrimiento debe ser en vano.

Necesito Mi Música para vivir, y ayer fue Fiesta Grande en mi mundo. Alva está bien. Hay poquitas cosas que me importen tanto como eso…

Y hoy. Hoy que he perdido ya tantas cosas…, personas que siempre creí que permanecerían a mi lado, y que traicionándolo TODO me han abandonado a mi suerte, Alva sigue siendo aquel que encarna -con creces- todo lo bueno en lo que siempre creí.

Cuando no me queda más remedio que aceptar que la amistad es en ocasiones una gran MENTIRA, y que no todo el mundo quiere desinteresadamente para siempre -o que los “para siempre” de los demás son más cortos que mi “para siempre”-, Alva aparece detrás de la nube de tormenta, sonríe con su calidez acostumbrada, y el sol vuelve a brillar rellenando los huecos que dejaron los silencios de otras voces.

Es así. Sin Alva, hoy, no creería en nada.

Y es que el cáncer -con todo- no ha sido mi mayor causa de sufrimiento en los últimos tiempos…

La vida, -que estoy harta de decirlo, perosevequepormásquelorepitanoterminodeasumirlo- es muy puta.

MUY puta.

Y ya ves tú… ¡¡¡Sigo haciendo amigos!!!

No te extrañe que me sorprenda. Tengo motivos suficientes para encerrarme en mi torre de cristal y no fiarme de nada ni nadie que no lleve barba y bigote, melenas pseudoheavys, sea físico, se llame Álvaro… Y tenga la sonrisa más bonita del mundo.

Pero, ¡¡¡lo hago!!!

Salgo, y me arriesgo una vez más!!!

Inasequible al desaliento…  -No debería usarla… Sé que es una frase hecha, y no me gusta tirar de ellas…, pero en este caso me encanta su fuerza y la cadencia de su melodía.-

Inasequible al desaliento -decía- sigo derrochando confianza, sinceridad y fe ciega…, que es aquello que me llevó a ser repudiada.

Qué lástima.

Yo que tanto creí en la amistad, tuve que esperar a sufrir un cáncer para comprobar que no estaban todos los que eran… Y lo que es -con mucho- peor, que no eran todos los que estaban…

referencia en la imagen

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Uys! Cómo duele. Todos los días. Mucho.

Mucho.

Mucho.

Una vez más, y aún así pocas…

Mucho.

Pero todo pasa.

De todo se aprende.

A aceptar.

A des-amar.

Y también a seguir apostando por las personas… ¡Que un par de manzanas “con gusanito” no convierten todo el monte en orégano…!!!!

Y lo único que HOY importa es que Alva sigue vivo, que la revisión (su querida ITV) salió bien, y que con su amor es capaz de mantener siquiera un ápice de mi confianza en el ser humano.

TODO eso le debo. Ahí es nada!

Y ahora que ya he festejado LO MÁS GRANDE…, ese veredicto de Vida sobre nuestras cabezas…, y que ha sido Alva una vez más, lo que me ha hecho volver hasta el blog, cuando estaba más que perdida… Pasaré a reproducir aquí una entrada que escribí hace un par de semanas, y que como todas las que he escrito desde ese ultimo 14 de febrero, acabó no viendo la luz. Pero que explica algunas cosas que necesito decir.

Aquí está:

 

 

Dicen que la ignorancia favorece la complacencia…

Que la verdad casi siempre acaba doliendo.

Y que saber más no te hará más feliz.

Creo que, por desgracia y de alguna forma…, es cierto.

Pero bueno, decir…, dicen tantas cosas.

Vuelvo por mis fueros, -los de mi atribulada conciencia-, y apenas sé cómo enfrentarme a mi propio silencio…

Ante todo y antes que nada, es de ley pedir encarecidas y sinceras disculpas a Sonia, María José y  Marta (Miniafortunada). A Javier…, dos veces.

A Afortunada Mari no le pido disculpas porque a ella sí le respondí.

También a aquellos amigos y amigas que os habéis puesto en contacto conmigo directamente a través del e-mail, preocupándoos por mí.

Y cómo no, a mis amigas -compañeras de la lejanísima EGB- que me leen, y que de forma pública o privada, tan bonitos y queridos comentarios me dejasteis en Facebook.

sin referencia fiable

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Perdón a tod@s.

Nunca pasé tanto tiempo sin responder a un comentario de una entrada en mi blog.

Para mí los comentarios son sagrados. El cincuenta por ciento de esta apuesta hecha a ciegas. Nunca pensé que las cosas se pusieran tan…, “complejas”, como para ni tan siquiera tener fuerzas, o ganas, o valor…, -llámalo como quieras-, de poder contestar a una persona que ha tenido la deferencia, la amabilidad y el cariño, de tomarse un tiempo y ponerme unas palabras.

Lo siento mucho. De verdad.

A quien me conozca un poco, me prevea, o cuanto al menos de alguna forma me intuya, no le resultará difícil llegar a la conclusión de que si tanto tiempo he permanecido callada, es porque nada bueno tenía que decir.

Ya escribí, el pasado 2012, demasiado sobre mi dolor, mis tristezas y mis miserias.

Yo creí, -equivocadamente- que este 2013 sería diferente. Por eso cuando me he encontrado con más de lo mismo -más dolor, más tristeza y más miserias- me he negado a seguir redundando en las malditas espinas del día a día.

Basta.

Ni una espina más.

Para nada. Ni un desconsuelo añadido. Cero congojas y ausencia total de angustias. Me niego a seguir siendo comadre de sinsabores y vocera de amarguras. Mis aflicciones son mías, y todos tenemos las nuestras. Tan lícitas. Tan chungas. Pero abundar en ellas no curó jamás a nadie. Más bien al contrario. Y yo no quiero seguir cantando desánimos ni recitando pesares.

Ése no es mi camino. Nunca lo ha sido. Y no puedo permitir que el dolor, también el del cáncer, cambie -tanto- eso.

De ahí, pues, mi silencio.

Sigue el dolor físico -por las pastillas que debo tomar durante cinco años- y sigue el agotamiento. Es así. No mola nada pero es así.

Me siento desvalida y frustrada. Es lo que hay.

Por eso no contaba nada. Por no tener que contar lo mismo.

Sé que pasará. Que mejoraré. Necesito más tiempo. Eso es todo.

Y no perder los ánimos. Ni las ganas.

A veces es hartamente difícil.

de es.123rf.com

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Pero… Parece que voy últimamente -la última semana- sintiéndome un poco mejor. Apenas un comino… Pero cualquier progreso es fiesta… (De hecho, bueno…, aquí estoy escribiendo de nuevo… :)   Pero me da tanto miedo, que hasta horror me da escribirlo… Schiiisssttttt…

Y no diré -sobre eso- ni una palabra más.

Pero no quiero engañarme ni engañarte… No ha sido el cáncer lo más duro con lo que he tenido que bregar este pasado 2012 de tan funestas predicciones.

Fue duro. Lo sabes. Lo expliqué largo y tendido. Por activa y por pasiva. Pero TODO lo que ocurría era a la vez sinónimo de VIDA. Y eso nunca puede ser malo. Doloroso, sí. Agotador, mucho. Y muy difícil. También. Pero TODO pasaba porque estaba VIVA, luchando por VIVIR… Eso al final, -y créeme, yo soy muy consciente de ello- son ESTUPENDAS noticias.

También di mil veces las gracias por ello. Y aún tantas…, me siguen pareciendo pocas.

Pero el curso de mi historia, el camino de mi semblanza, me tenía preparados un par de reveses más. Y con esos, sinceramente, no contaba.

 

Hasta aquí lo que escribí ese día.

Bueno, escribí más, es cierto. Pero no quiero ponerlo. Hoy no quiero ponerlo. Quizá escriba sobre ello otro día. Pero hoy no. No hace falta. Sólo quiero mirar hacia adelante. Estoy más que harta de volver la vista atrás…

Lo que pasa es que es difícil admitir que ya no te quiere quien tanto tú quieres…

Jajajajajajaja!!! (Es un poco risa de histérica, lo reconozco…) A nadie le resulta sencillo admitir que ya no lo quieren. Somos muy nuestros para esas cosas. Duele. Duele mucho. No es fácil. Lleva su tiempo. Su luto. Su período de duelo, su cosecha de quebrantos. Su propio ritmo. Triste ritmo.

El ritmo perfecto para lamerte a solas las heridas… ¡Que hasta llagas en carne viva tengo de tanto lamer…!

de autor desconocido

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¡Basta!

Mira…, mírame cómo paso página…

Despacito.

Con el cielo por techo…

¿Ves? ¿A que lo hago bien? :)

Algo me salva… Siempre he creído en las personas.

He luchado, confiado y amado, como sólo sé hacerlo… Y estuvo bien.

Ahora sólo tengo que aceptar que todo pasa…, incluso las páginas que nunca quisieras dejar atrás… Pero ésas también forman parte del libro de tu vida… Y además, son imprescindibles para seguir escribiendo… Sobre ellas se perpetuarán otras historias que de nuevo festejen la alegría. Y con un poco de suerte además, quizá esas nuevas historias, esta vez sean verdad.

Pero bueno… Yo, además de celebrar la ITV de Mi Música :)  Mi amor, un año más lo has conseguido y estoy que reviento de felicidad por ello!!!!…, he venido a desearte sólo, A TI, como siempre, lo mejor…

Con mis mejores deseos…

De corazón :)

Y a repetir -por bellas y significativas- las palabras de Teresa de Jesús en boca de la genial Susana Pérez-Alonso…

“Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa.”

 

Todo.

Y luego, además, siempre se puede aprender a volver a amar.

A confiar.

 

Así es la Vida.

Ya sabes. Muy puta.

 

 

Con Amor :)

de autor desconocido

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Ah! Y con todo MI AMOR, mis mejores deseos a Solve…

Mi bella princesa lituana, otra vez…, LO VAS A CONSEGUIR!!!

Y yo, si tú quieres, a tu lado, queriéndote…

SIEMPRE :)

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Querida Majo…

Sí, querida.

Claro que querida.

Por supuesto que querida…

El “querimiento” es libre. Y aunque a veces tiene que ver con el roce -el que hace el cariño-, en ocasiones éste no es necesario.

En ocasiones basta con sentarse a cenar con alguien una sola vez -a la luz de la luna-, para que la comodidad, el entendimiento y la complicidad que fluyen libremente, desencadenen lazos de cariño dignos de no olvidarse nunca.

Eso nos pasó el año pasado. Aquel sábado 17 de septiembre, en que la boda de nuestro amigo Javi propició que nos conociéramos  :)

Querida. Claro que querida  :)

Y tú no querías dejar un comentario en el blog, porque según tus incomprensibles palabras “no estaba a la altura”. Bien. Pues mira si han estado a la altura tus palabras, que han propiciado, no sólo una respuesta, sino una entrada… La entrada, después de casi dos meses sin poder escribir…

Lo cierto…, es que apenas si me reconozco en la Beatriz de la que hablas… De hecho, he ido releyendo mi propio texto porque ni recordaba de qué iba, y las cosas que había dicho…

Y, ¡caramba! No sabía que leías mi blog. Pero!!! ¿Cómo nunca antes habías dejado un comentario? ¿Qué tonterías son esas de “no ser dignas de semejante blog” y otras perogrulladas por el estilo? Y más, viniendo de ti, que me consta que te relacionas por e-mail con personas notables, incluidos dirigentes de importantes empresas y personal diplomático… :)

Tu comentario, querida Majo, éste -y todos los que al final has decidido no dejar en el blog- es importante. MUY IMPORTANTE. Tanto, ¡fíjate!, que en esta ocasión ha derivado en una nueva entrada… Y no una entrada cualquiera, como decía antes, sino en la primera entrada después de mucho tiempo sin escribir, porque es cierto que estoy sin fuerzas. Cero. Menos que cero. Y en consecuencia, sin ganas.

Y si me lo permites, preciosa, quiero incluir en este sincero e intenso agradecimiento que te escribo, a todas las personas que como tú -gracias al cielo, finalmente has decidido hacer- me han dejado algunas palabras de ánimo y cariño al final de mis escritos…

Son vitales. Es vital cualquier comentario a una entrada, -independientemente de por todo el cariño y ánimo que me enviáis-, porque convierte un monólogo en un diálogo. Un soliloquio frío en una cálida conversación.

Las palabras que lanzo al espacio -el virtual y el otro- no se pierden en el éter, no mueren en el figurado papel. No son un espejismo, porque del otro lado alguien las lee… Y la única forma que tengo de saber que esto es así, que verdaderamente le han llegado a alguien, es que ese alguien lo diga.

Por eso no hagas nunca, -¡NUNCA!- de menos, el comentario que dejas escrito en un blog. En cualquier blog. Porque para mí es la única forma de saber que no estoy sola. Que más allá de mis palabras, hay alguien. Que el compartirlas -con el esfuerzo que la mayoría de veces eso me supone- tiene sentido. Dais, con vuestros comentarios, sentido a lo que escribo. Porque escribir tiene poco sentido si nadie lo lee.

Yo sé que vamos mal, muy mal, de tiempo. Que Internet es tan vasta que es imposible… Pero detenerse a dejar unas palabras en un blog que nos ha sorprendido, agradado o incluso enfadado, es un acto de generosidad que a menudo acaba reportándonos situaciones maravillosas… O que cuanto menos nos enriquece. A ambos. Al que da y al que recibe. Y lo digo por propia experiencia… He conseguido algunos de mis mejores amigos en la red, porque un día entré en sus blogs y dejé un comentario… :)  Y viceversa, aunque mucho menos. (Saludito, Sonia Guitarrixxxta!!!)

Pero si además, querida Majo, el comentario es tan rico y hermoso como el que tú me has dejado, entonces no hay excusa posible…

Aunque es obvio que te has pasado, y ya te he dicho que apenas si me reconozco en muchas cosas de las que dices… Y es que estoy…, querida amiga…, bajo mínimos.

Estos últimos goteros -los últimos cuatro de los ocho totales- están siendo devastadores con mi cuerpo. Y algo que recién he aprendido, es que cuando de verdad físicamente no puedes más, aunque al principio te resistas, acaba siendo fácil que pueda con tu ánimo también.

Tengo que reconocerlo en voz alta para que para mí tenga sentido:

Me llamo Beatriz Camps. Tengo 46 años. Y la quimioterapia para curar este cáncer de pecho, está pudiendo conmigo.

No siempre. No definitivamente. Pero sí a ratos. A ratos puede conmigo. Imagino que, principalmente, porque es muy largo. Se eterniza en el tiempo. Son casi seis meses desde aquel 9 de febrero que empezamos con el primer gotero, y creedme que eso son muchos días con muchas horas -en ocasiones parece que el día se haya alargado y tenga más de 24-, no sólo para sentirse mal… Sino cada vez, sentirse peor.

Además, mientras uno tiene cáncer, la vida no se para. El mundo no se detiene, ¡qué va! Y algunas de las cosas que pasan a mi alrededor, en mi entorno más directo…, tampoco están ayudando demasiado. Alguna, en concreto, está trabajando en contra.

Pero…, ¡bueno! Esto es la vida. Y como se suele decir: Nadie dijo que fuera fácil.

Ahora sólo puedo centrarme en que esto pasará. Pasará. Y volveré a sentirme fuerte…

Llevo dos meses sin escribir porque no he tenido fuerzas para hacerlo. Ahora, de hecho, estoy haciendo un esfuerzo impresionante. No sólo anímico, sino físico también.

Nunca en mi vida había sentido tanto cansancio… Claro, que nunca antes me habían puesto quimioterapia. Es la primera vez que mi cuerpo pasa por esta experiencia. Y nunca me había sentido tan débil. Tan débil que cuesta creer que algún día dejarás de sentirte así, y volverás a tener fuerza para poder llevar adelante las cosas más sencillas.

¡No sabes, Majo, cómo lo deseo!!!

En fin.

Gracias, guapa, por tus hermosas palabras… No me cabe la más mínima duda de que Adela tiene una mamá magnífica que hará todo lo que esté en su mano para que se convierta en una personita buena y feliz. (Y su papá Borja también, claro!)

Y siempre será un placer recibirte aquí… Aunque espero que, si verdaderamente lo deseas, no dudes en dejar un comentario sin plantearte según qué tonterías… :)

Y… Quiero pedir disculpas… Ya sé que parece que siempre me repito, pero es la verdad. A todas las personas a las que he dejado de contestar e-mails, SMS, frecuentar sus blogs…

No sólo es que no tenga fuerzas, es que tampoco tengo mucho bueno que decir. Sobre mí me refiero. Y no me mola nada lo de escribir para decir que no estoy bien. Pues, ¿cómo voy a estar? Jodida. Bastante jodida. Y gritarlo una y otra vez a los cuatro vientos no me ayudará a mejorar.

Hacer un esfuerzo para contar bueno, pues bien…, se hace. Como decían los cómicos: Si hay que ir…, se va. Pero ir “pa ná” -o como en este caso, para repetir lo mal que estoy- es tontería.

No os citaré uno a uno…

Pero sé que cada uno sabe que estoy pensando en él -o en ella-, que os quiero, y agradezco toda vuestra preocupación e interés por mí…

Una vez más, -y nunca la última-… Gracias a todos. Sabéis que os llevo junto a mi corazón…, siempre.

Y a ti, querida Majo, artífice de esta entrada, hacerte llegar mi más encarecida gratitud, porque tu comentario de ese día me llenó de ilusión y de fuerzas. A mí y a Alva, que también le emocionó mucho, y casi se le saltan las lágrimas cuando se lo leí.

Me llegaron tus palabras un día en que estaba “muy bajita”, -como todos los días de estos últimos meses-, y fuiste una inyección de alegría… Leer, sentir tu cariño, me dio un empujoncito vital para ayudarme a combatir el desánimo de estos últimos tiempos… Gracias, gracias y gracias.

Ojalá pronto pudiéramos llegar a compartir otra cena como la de aquel sábado 17 de septiembre… Sólo recordarla me hace sonreír, y ahora todas las sonrisas del mundo me parecen pocas. Aunque como sabes, Alva se encarga de que todos los días -tengamos, o no, fuerzas o ganas- yo tenga mi ración naranja de risas, sonrisas y hasta carcajadas… Mi Alvangelito… :)

Me hace mucho bien saber que estás -estáis- ahí…

Fuisteis muy importantes al principio de esta larga caminata… Cuando tan asustada estaba, y aún no sabía todo lo que me quedaba por delante… Pero no lo sois menos hoy que parece que, al menos, la primera parte de este duro combate, va lenta, -pero concienzudamente-, llegando a su final…

Y eso me lleva a una noticia que por brillar con luz propia…, se merece -como tú- también, otra entrada…

 

Con amor.

 

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Sólo… Gracias

 

 

 

Vaya…

Según le prometí a Javier, aquí tenía que ir la continuación del comentario…, pero ahora…

Ahora es la una de la madrugada del joven domingo 15 de enero.

Hoy ingreso. En unas horas ingresaré. Mañana ya no dormiré en casa. En esta casa que tanto adoro… Si la vierais…, está preciosa… Con todas las luces de colores. Los distintos puntos de luz ambiente. La lámpara de colores que me dejaron los Reyes en casa de Montse -mil gracias, mi amor-. Las muchas velitas que siempre tengo puestas… Y la chimenea encendida…

Uuuffff… Me parece que empiezo divagando.

A ver, Bea. Céntrate.

Hoy ha sido un día maravilloso. Vaya, como toda la semana. El teléfono ha sonado una y otra vez para desearme suerte. Para preocuparse por mí. Para enviarme energía y cariño en grandes cantidades.

Y el blog… Bueno, podéis ver los comentarios. Estoy que me salgo de felicidad.

Es un honor sentirse tan querida. De verdad.

Y hoy ha sido un día maravilloso también, porque escribiendo la respuesta al comentario de Javier, he dejado correr la mano, y he llegado a escribir cosas increíbles… A descubrir cosas increíbles sobre mí. Buenas. Y malas. Pero todas muy importantes… No sabes cómo me ha ayudado escribirte, Javier. Aunque al final haya decidido no publicarlo. Quizá algún día lo haga…

Porque ahora que tras una cena estupenda y una divertida película, velada increíble con Alva muy a mi lado, me siento al ordenador dispuesta a publicar lo que escribí esta mañana…, pero resulta que me ha cambiado el ánimo.

Algo característico de estos días es que pasas por un montón de estados distintos de ánimo… Lo mismo estoy loca de contento, que asustada, que confiada, que feliz, que distraídamente triste…

Y ahora estoy…

No lo sé bien. La verdad.

Y aunque me sentía obligada a subir el texto que resultó de mi respuesta al maravilloso comentario de Javier… De repente he recordado también lo que me decía rlfox en su comentario, eso de que tengo que sentirme libre y hacer lo que verdaderamente quiera… Y de pronto me he dicho: Pues no. Pensé que sí, pero ahora resulta que no me apetece publicarlo. La Beatriz de siempre lo haría, aún sin querer hacerlo, porque lo había dicho… Intento ser fiel a todo lo que, sin prometer, prometo… Pero la Beatriz de hoy, la de ahora, se va a tomar la libertad de hacer lo que le apetezca de verdad…

Y no me apetece publicarlo…

Pero me apetece escribir…

Primero para dar las gracias. Sobre todo para dar las gracias. Por todas las montañas de amor que estoy recibiendo. Tanto, que he de confesar que a veces, por momentos, he llegado incluso a sentirme desbordada de amor…

Sí!!!! Eso es fantástico!!!!

Dar las gracias a todos los que habéis leído la entrada anterior y habéis dejado un comentario. Sobre todo a los que os ha costado hacerlo, porque no tenéis costumbre o porque os resultaba difícil o incómodo. No sabéis cómo valoro y agradezco vuestras palabras, vuestro gesto… Me ha infundido mucho ánimo. Me ha proporcionado momentos increíbles. Me habéis hecho muy feliz. Y es algo que tengo ahí para leerlo siempre. Para recordarlo siempre, si flaqueo, si me entra el pánico, si me siento perdida, si se me olvida qué cosas son las esenciales… Teneos ahí a todos para poder leeros siempre que lo necesite es… SENCILLAMENTE MARAVILLOSO!!!!! :)

Gracias también a los muchos que habéis leído y no habéis dicho nada. Cada uno es libre de seguir los dictados de su corazón. O de hacer lo que buenamente pueda…

Gracias a quien después de haberlo leído o enterarse por terceros, ha levantado el teléfono y me ha llamado, o ha dejado un SMS en el móvil.

Gracias a todos los que estáis brindándole tanto amor a Alva, para que él me lo transmita. Muchas gracias a todos, también por cuidarlo. Necesito que sigáis haciéndolo. Necesito que tenga todo el apoyo y el cariño del mundo. Se lo merece, y también a él le hace mucha falta. Lo sé. Y lo sé porque yo también estuve en el otro lado, donde ahora está él, y sé lo duro, lo difícil que es… Mil gracias.

Gracias en definitiva a la vida por lo generosa que está siendo, una vez más, conmigo.

Estoy muy agradecida. Y feliz. Creedme, es como para estarlo.

Pero…, también tengo miedo.

Me entra el miedo al pensar que mañana no estaré aquí a estas horas. En mi adorada casita, en mi bello castillo…

Y también me asusta un poco el lunes por la mañana. No la operación. No. Porque mira, una vez ya te duermen…, ¿no? Pues que hagan lo que quieran, lo que tengan que hacer… Pero el desplazamiento de un hospital a otro, sola en la ambulancia -sin Alva, me refiero, porque ya nos han dicho que nadie puede acompañarme-, y lo que pasará allí…, que tienen que ponerme el contraste… Y la verdad es que la explicación de cómo será eso, me ha producido un poco de aversión… Miedo.

Pero bueno. Pasará. Cerraré fuerte los ojos y pensaré en todo lo que me habéis dicho, en lo que me habéis escrito… En las velitas que habéis encendido. En los pensamientos naranjas que estáis teniendo para mí… En serio que pienso concentrarme en todo eso… Y seguro que se me hace todo más llevadero…

Y luego volveré al hospital, y ya comenzará la operación… Y entonces ya no pienso preocuparme de nada más…

Sólo tengo que concentrarme en ser buena paciente, en tener un buen post-operatorio, en hacer todo lo que me digan, en intentar llevar bien el dolor, en seguir confiando en la Vida…

Intenté sobre todo, en la otra entrada, no ponerme sensible. Ni sensible ni sensiblera. No quiero lágrimas. Ni compasión, eso ya lo dije.

No busco ni pretendo ninguna reacción al escribir esto que ahora estoy escribiendo… Es sólo, para mí, un ejercicio de sinceridad. De liberación. De compromiso también. De Amor.

Bueno, pues… Nos vemos en unos días…

Podré leer…, pero no sé cuándo podré volver a escribir. Espero que sea pronto…

De hecho, ya tengo ganas de escribir la próxima entrada, y contaos lo fácil y sencillo que ha sido todo. Y lo bien que ha ido. :)

Gracias a todos. De verdad. Familia. Amigos de piel y Amigos de red. Espero que sepáis lo importantes…, no que sois ahora para mí, sino lo importante que habéis sido y sois siempre.

 

Con amor.

 

 

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Tu boda!!!

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¡Dios!

Estoy tan contenta… ¡¡¡Que casi floto…!!!

Y además, si no lo comparto… Si no lo cuento… ¡Exploto!

El amor llega a nuestras vidas de tan distintas formas…

No me importa insistir en que soy una mujer afortunada. Muy afortunada. (En realidad, hago hincapié en ello porque me da un poco de pudor serlo tanto y no estar agradeciéndolo todo el día… ¡Gracias!)

Hace…, como veinte años, el amor llegó a mí vestido -impoluto- de blanco. Alumno de Alva, adolescente responsable, maduro para su edad…, encontré en aquel jovencito de dieciséis o diecisiete años, un alma gemela nueve años menor que yo, que iba a enseñarme, -sin que nunca llegáramos a amarnos al uso-, ¡tanto sobre el amor!

Pronto establecimos contacto y supimos, de alguna forma, que al hallarnos, habíamos llegado a un lugar importante. Yo a él. Él a mí.

Nos encontramos en la música… Tan grande, tan importante para ambos. Y en el baile… ¡Cuántas veces cerramos los ojos, acompasamos nuestros cuerpos y nos dejamos llevar por la misma cadencia de un ritmo que nos unía más si cabe! Sergio Dalma (en su momento), Michael Jackson y Barbra Streisand fueron construyendo nuestro camino juntos…

A lo largo de estos últimos veinte años Javi y yo hemos volado muchas, ¡muchas veces juntos!

Desde su tierna adolescencia hemos compartido lo más profundo de nuestras esencias… Yo he vivido con él los impulsos de su corazón, sus relaciones personales, sus logros y éxitos laborales, sus risas (tan bonitas) y sus llantos. Sus amores y sus desencuentros. Y me siento inmensamente feliz -y honrada- de haber podido estar ahí… Y él ha caminado a mi lado, escuchándome, sorprendiéndome, regalándose, participando también de mis sueños y mis desvelos…

Creo que desde muy pronto nos amamos.

Recuerdo aquellas cenas más o menos multitudinarias, en que la peña acababa disolviéndose en la noche, y quedábamos él y yo a solas en el balcón del piso de La Eliana… Allí contábamos estrellas, nos participábamos sueños, dibujábamos futuros con alas de colores…

No sé por qué, pero siempre, ¡siempre!, creí en él.

Que claro…, no es difícil. Era una apuesta ganada.

Javi es persona noble de nobles intenciones. Corazón grande. Sensibilidad encendida. Férrea voluntad. Magia en la sonrisa.

Sí, decididamente, amarlo siempre resultó muy sencillo.

Fue creciendo mi adolescente querido… Londres intentó interponerse en nuestro camino pero ya lo dice la canción… “La distancia es como el viento, apaga los fuegos pequeños, pero aviva los grandes.” Y nuestro amor, puro y sentido, era, evidentemente, un fuego grande.

Luego, -convertido ya en un hombre-, se afincó definitivamente en Madrid, y de nuevo supimos ganarle la partida a la distancia, que nunca, ¡nunca!, perdimos ni el contacto ni el cariño. Cartas de papel primero, internet después, y teléfono siempre, -amén de esas benditas visitas relámpago- nos ayudaron siempre a seguir queriéndonos con y a pesar del paso del tiempo y los largos recorridos.

Sufriendo cuando el otro sufría y felices de la felicidad del otro, hemos aprendido a seguir amándonos contra viento y marea, hasta llegar a hoy. A esta noche. Veinte años después.

Y aquí estamos, Javi.

¡Y te casas!

Y Mario es un hombre maravilloso…, ¡que te sienta tan bien!

Esta noche hemos cenado los cuatro juntos y me he complacido de nuevo en tu vuelo, Javi…, tan bello, tan alto… Con tus hermosas alas extendidas como una mezcla perfecta de noble águila y ave fénix de leyenda…

Vale. Tarjetón de boda.

Mmm… No me gustan demasiado las bodas… Pero hay bodas que me encantan. Y de entre las que me encantan, están las bodas que no me perdería nunca… Esas bodas a las que vas porque si no pudieras ir, te ahogaría la pena.

Tu boda es una de esas bodas que por nada me perdería. Quiero verte (¡tan guapo!) comunicar a todos los que os queremos, que estáis enamorados y que queréis apostar por vuestra vida juntos. Eso vais a hacer. Eso es una boda de verdad. ¡O como quiera que se quiera llamar! Y será emocionante. Una de esas bodas donde poder llorar a gusto, de puritita felicidad…

Pero hoy he recibido un regalo más grande, si cabe, que el hecho de ser invitada a esa boda… Me habéis pedido que sea…, ¡¡¡vuestra maestra de ceremonias!!!

Si apenas puedo creerlo…

Dios!!! Desde entonces, -y ya han pasado unas horas-, me tiembla todo el cuerpo… En serio!!! Bueno, lo habéis visto. La emoción me tiene todavía bloqueada…

No. No puedo creerlo…

Pero… Sí! Sí quiero!!!! Jajaja!!! (¿Qué respuesta hay, más apropiada, tratándose de una boda?) Pondré mi alma, mi voluntad y todas mis ganas, -en lo que a mí, humildemente, se refiere- para que ese día sea uno de los más bellos de vuestra vida.

Y gracias. Gracias. Gracias. (Gracias también por el otro regalo, mi amor. Nunca os lo agradeceremos lo bastante… ¡Mil gracias!)

Pues sí. Allí estaremos. Puntuales en nuestra cita con el sol hundiéndose a nuestra espalda entre las aguas infinitas del océano Atlántico.

Y desde allí, Javi, te veré una vez más desplegar las alas y surcar el cielo. Y esta vez…, no lo harás solo.

Desde la arena, emocionada y en silencio, sonreiré al verte… Como nunca. Como siempre.

Te quiero.

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Agotada…

Extenuada más bien…

Con esa dulce lasitud que inunda el cuerpo tras un buen rato de duro ejercicio. O tras una larga noche de sexo sin complejos. O tras un día perfecto. Lo que viene siendo un día ámbar.

Se alinearon las estrellas. Se conjuraron los hados. Y los dioses, los del Olimpo y los de los pies de barro. Los brujos. Los alquimistas, nigromantes y el genio de la lámpara. Y las meigas, incluso las que sin haberlas, “haylas”. Los magos. Los geniecillos verdes. Los hechiceros más osados. Y las musas. Las nueve acudieron. Inspiradas. Y nos inspiraron.

No andaba yo errada a primera hora de la mañana. Entre todos construimos…, y nosotros disfrutamos… Un día ámbar.

Predispuestos, es cierto. Decididos. Convencidos. Casi predestinados. Así nos encontramos, y de esos barros vinieron el resto de lodos en los que nos zambullimos, retozamos. Nos complacimos, nos cautivamos. Corrimos, reímos, comimos, paseamos, ¡nos mojamos! Disfrutamos incluso aquello que suele estar prohibido… Lo que llamamos Pecado. Vicio, de apellido.

Y nos tocamos… ¡Dios, cuánto nos tocamos! Es cierto que dentro del decoro (¿decente? Jajaja)…, sí, ¡pero tanto! Con esa cómoda y suave cadencia con la que hemos aprendido a hacerlo a lo largo de los años. Con delicadeza y ganas. Como apuesto a que se tocan los poetas. Desde el mismo centro de cada una de nuestras esencias. Mientras andábamos, cuando nos parábamos a observar un escaparate de otro tiempo (que te cautivaba como a un niño chico, jajaja). Mientras comíamos… Mientras nos mojábamos.

Habría que inventar otro nombre para definir el tiempo (eterno, por cierto) que invertimos en saciar nuestros apetitos más terrenales…

Mmm… Nunca olvidaré esa comida… Jajaja…

En la calle Bordadores, casi a los pies del Miguelete, -cerca de la Basílica y la plaza de la Reina-, en el centro más antiguo y hermoso de la ciudad, detuvimos nuestros pasos a saciar el hambre en un sitio excepcional…

Carpaccio de verduras… Mmmm…

Ensalada de canónigos, rúcula, piñoncitos, bacon tostado, tomates cherrys y una suave y aromática vinagreta de acceto balsámico… Riquísima.

Para ti los raviolis rellenos de queso y espinacas con un pesto tan curioso como sabroso… Extraordinario. Que compartiste, claro, dándome de comer…

Para mí los macarrones con una salsa impresionante, punto picante, y servidos en una sorprendente cesta crujiente de queso parmesano… Indescriptible. Y que, claro, también compartí, dándote de comer…

Todo eso…, más el vino, las risas, Eduardo (gracias, guapo!!!), los comentarios atrevidos, los calores, la brisa…

Y el postre… Mmmmm… Ese excelso tiramisú… Delicioso. Sublime. Además, hacía…, como mil años, que no me daban de comer… Jajaja… Ni una vez tuve que coger la cuchara (recuerdo a buen recaudo…) para tener que comer… De una forma mimosa, cálida, cuidada, ¡cariñosa!, llevaste cada vez la cuchara hasta mi boca… Y yo me rendí con una docilidad voluptuosa al juego… Conseguiste, durante un rato, trasladarme a ese lugar donde uno es libre, despreocupado, pequeño. Digno de cada mirada, caricia, golosina… Dueño de todos los placeres y merecedor de todos los cuidados…

Fue, en torno a ese momento de nuestro día, cuando rompiendo todas mis costumbres, arruinando mis tendencias…, fui presa del rubor… ¡Y cómo te reías, malandrín! Jajaja!!! Ya… Ya sé que son muchos años de no verme la turbación en las mejillas, el candor en la mirada… Pero mira…, fue un día especial incluso para eso. Era nuestro día Ámbar. Y conseguiste ruborizarme…

Satisfechos, incluso intuyendo el pecado en nuestra pletórica satisfacción, nos incorporamos de nuevo al flujo de las antiquísimas y bellas calles (Cadirers por aquí, Cadirers por allá, Cadirers otra vez y Cadirers otra más… jajaja!). Y fue entonces, cuando abandonábamos la Pappardella y todas las satisfacciones y deleites que allí disfrutamos, cuando comenzó a llover… ¡Cuando nos llovió encima! ¡¡¡Estaba tan sorprendida de que todo fuera tan deliciosamente perfecto!!!!

Y caminamos un rato bajo la suave lluvia, -como niños pequeños cometiendo una travesura-, hasta que al llegar a aquella estrecha calle… Tocaron a magia y se inventó el milagro…

El sol se abrió paso y se derramó sobre nosotros como un regalo del cielo… Y completamente desbordados de sensaciones que no hubiésemos sabido explicar, pero disfrutándolas, nos detuvimos. Respetuosos, le hicimos su sitio al silencio… Tomamos aire… Lo exhalamos. Nos dejamos bañar por la cálida luz de nuestro día ámbar (más ámbar si cabe en aquel instante…). Y nos abrazamos. Y ceñimos más nuestro abrazo. Y nos besamos. En medio del mundo. En una calle, en cualquier calle del mundo… Ajenos a cualquier cosa que no fuéramos nosotros mismos, a la gente que pasaba, a lo que pudieran pensar… En ese instante nos pertenecía el tiempo. Éramos dueños del espacio que ocupábamos. Como si sólo fuera nuestro. Como si estuviéramos solos. Y éramos tres…, tú, el sol y yo, unidos por lazos inexplicables que sin embargo nos explicaban… A nosotros. A lo que (y que me perdonen las Palabras…) es imposible verbalizar.

Y seguimos paseando… Y hablando. De todo. De nada. De cosas profundas como las simas más abisales del océano, y cosas banales… ¡Fruslerías! (Más risas.)

Así fuimos consumiendo el día. Devorándolo más bien. Deteniéndonos a observar las magnolias, casi oliéndolas. Tan hermosas. Y admirando rincones de calles perdidas con vocación de óleo. Tan pictóricas. Como extranjeros despreocupados, con esa innata capacidad para sorprendernos por las cosas más triviales, las que te relajan el alma… Tan preciosas. Y parando a tomar algo en una terracita bajo un olivo… ¡tan fuera y dentro de lugar! Y escuchando a los artistas, amos y señores de la calle, tocar el acordeón, las guitarras, cantar… Contribuir, con su forma de entender el arte, a embellecer la vida… Nuestro día. Tan ámbar…

Y tú fardando de pulseras nuevas (jeje). Yo de foulard naranja (que no me conseguiste “secuestrar”, jajaja). Ajenos al tiempo. Al teléfono. Al ritmo implacable del día a día… Jugando a que sólo nosotros éramos nuestros amos. Creyendo, durante unas horas, que eso es posible. Deleitándonos en esa falsa pero dulce creencia.

Y más paseos arriba y abajo. Una visita a una galería de arte… ¿Arte? Jajaja… Y el mercadillo donde encontramos a la simpática checoslovaca. La tienda de antigüedades. La tónica, el poleo del tiempo. Tú echando de menos tu cámara… Admirando la luz. La que me iluminaba… Y haciéndome, por segunda vez (y conste que nunca más!!!) sonrojar… Sonreír avergonzada. Bajar la mirada… (¡Mamón!) (Jajajajaja!!!)

Bueno…, poco (o quizá mucho) más…

Lo que viene siendo un regalo de día. Un día de cuento. Un día ámbar.

Y cuando las luces del día ya se extinguían, cuando tocaban retirada, vuelta a casa, a descansar… Me devolviste sana y salva a tu amigo… Más sana y salva de lo que es preceptivo estar…

Día perfecto. Y aún le quedaban bellos momentos a mi día…, la verdad. Fue un día Ámbar hasta sus últimas consecuencias… Hasta su final.

Ah! Y lo del action-man-beethoven… Jajajaja!!!! Eso no sé si te lo podré perdonar… Jajaja… Gracias.

Gracias. Gracias por todo, tete. Gracias una vez más.

Ahora sólo resta esperar la próxima cita… Pronto, ¡por favor!!!

Ah! Por cierto…, mientras nosotros nos dedicábamos a nosotros mismos y nuestro día Ámbar… Nadal ganaba a Murray, y…, ¡¡¡alucina!!! Federer a Djockovic. Menos mal que existen los discos duros…  (¿Por qué voy a perderme algo, pudiendo tenerlo todo?   ;)

Y es que… Esto es la Vida, chic@s. ¡¡¡No hay más!!! Y una de nuestras pocas prerrogativas…, gozar.

Fue un día Ámbar. Uno de tantos. Y hay que espabilar… Que luego están los Marrones. Todos sabemos lo que es tener un día Marrón. Que también los hay… Demasiados.

Así que…, te deseo tantos días Ámbar, como tú…, seas capaz de proporcionar…  :)

Besos a discreción… A tod@s!!!! Me siento tan dichosa, tan llena de besos…, que si no los mando…, creo que podría explotar!!!!

 

 

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Hay días en que una se levanta de buen humor…

La vida tiene esa patina -un poco mágica- que hace que todo aparezca iluminado por un suave resplandor ámbar que embellece cada cosa que te rodea. Incluso aquellas que sólo ves en tu imaginación.

Hace tiempo que descubrí que para mí, -cuando me siento tan de buen humor-, el mundo no aparece teñido de rosa… No. Sino de un cálido y confortable color ámbar… Como si el mundo estuviera recibiendo una ración extra de sol… Pero no de este sol real -que a veces nos castiga-, sino del que imbuye de magia los cuentos de los niños…

Hoy es un día ámbar.

Y no tiene nada que ver con la climatología… Porque aunque de momento es un día brillante y soleado, han informado los expertos en “el tiempo”, que la cosa cambiará… Probablemente se ponga negro el cielo y caigan chuzos de punta… Pero eso no importa, -incluso me apetece-… Seguirá siendo un día ámbar. Un día muy especial.

Y no sé si es puritita casualidad…, o tiene que ver con mil cosas que me pasan, me pasaron o me pueden llegar a pasar.

No sé si es ámbar porque es ámbar de verdad… O sólo porque yo lo veo así… Y también importa poco!!! Me conformo con tener la capacidad de sentirlo como ahora lo siento…

De modo…, que voy a tomarme un día de vacaciones!!!

Vacaciones de cualquier cosa que no sea disfrutar…

Voy, -muy educada-, a dar las gracias. A poner en práctica eso -tan complicado a veces- de dar las gracias y aceptar. ¡Y no le voy a mirar los dientes al caballo!

Es un día ámbar. Y lo voy a aprovechar.

Me recogerás -como mandan los cánones, jajaja-, me dejaré arrastrar por ti hacia donde nos lleve el camino de ladrillos rojos, o hacia donde me quieras llevar… Y pararemos a dejarnos acariciar por ese sol que vive dentro de nosotros… Y comeremos y charlaremos, pasearemos y charlaremos, nos pararemos en una deliciosa terracita y charlaremos… Volveremos a pasear… Y a charlar.

¡Sin mirar los relojes! Sin echar cuentas a más tiempo que el marque nuestros pasos…, nuestras querencias, nuestros deseos, nuestras anárquicas apetencias… Libres. Con esa extraña sensación de libertad que por más que busquemos fuera sólo hallaremos dentro… Y que hoy compartiremos. Y que hoy disfrutaremos… ¡Todo el día!

Porque hoy es un día ámbar. ¡Y que me partan mil rayos si no pienso disfrutarlo hasta que me duelan las ganas y se me acaben las intenciones!

¡Viva!

Me siento rotundamente viva. Y es mucho más de lo que hace no mucho tiempo parecía posible…

Y la vida sigue dibujando para mí, -atrevida y generosa-, días mágicos de eterno cariño y sencillo solaz… Sería la maldita bruja -amargada, estúpida y “emberrugada”- del cuento, si no abriera mis brazos y mi alma dispuesta a vivirlo intensamente…, a disfrutarlo…, como el regalo de los cielos que es…

De modo que hoy abrazaré la vida y me dejaré querer… Y querré. Y lo haré con rabia… La de todos los años que no pude vivir… Con conciencia, sin ella. Con todas las ganas intactas. Intactas y renovadas.

Sí… Empieza a nublarse y sigue siendo un día Ámbar. ¡Es fantástico!

Te deseo, a ti que me lees, estés donde estés, seas quien seas…, que encuentres tu día Ámbar… Quizá sólo que lo reconozcas cuando se presente desnudo ante ti… Y si no llega, ¡te insto a que lo dibujes! Lo inventes. Lo busques. Lo sueñes…

Cualquier día puede ser tu día Ámbar si tú así lo decides.

Yo hoy he encontrado el mío… Y créeme. Voy a fundirme con él, y a absorberle hasta la esencia del segundo más corto, el instante más breve… Haré un bello paquete de regalo -con lazo de raso incluido- y se lo ofreceré a la vida. Para que pueda devolverlo en otro momento… Quizá a ti, que ahora me estás leyendo…, y así, gracias a mi placentero día Ámbar, hoy, tú puedas tener tu día Ámbar mañana…

¡¡¡Que corra la Coca Zero!!! Jajaja!!! Las risas, los secretos a volumen de piel. La música, Beethoven (y Bach, vaaaale). La luz de las estrellas, los abrazos intensos, los besos fugaces. Que corra el cariño. Y el amor, claro. Y también el miedo, la incertidumbre y los fantasmas de media noche… De hecho, que estos corran tanto que se pierdan en la noche de los tiempos y no los volvamos a ver… Que corra la poesía. Prado, Marzal, y que nos envuelvan todos sus versos. Nos saturen. Nos maticen. Nos enamoren.

Que corran tus sonrisas -tan bellas-, y mis lágrimas las persigan hasta darles alcance, y que caigan enredadas en el suelo, ¡y que rueden! Que se contagien y se acompañen. Que se acaricien. Que se consuelen. Y que renazcan nuevas de la alianza. Más fuertes. Más convencidas. Más tuyas y más mías de lo que lo fueron nunca. Que sean más conscientes de su magia. De su alcance. Que se multipliquen y se desordenen. Que engendren más risas que curen lágrimas, y lágrimas que muten en risas…

Así va a ser hoy mi día Ámbar. Porque ya lo tuve antes y lo conozco bien.

Anda…, se hoy bueno contigo… Disfruta.

¡Feliz día Ámbar!

 (Merde! Me voy… Que al final llegaré tarde!!! Jajaja…)

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