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de "fondobook.com"

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Su risa es mi canción favorita.

Su voz, mi melodía predilecta.

Sus susurros, caramelos para mis oídos.

Y aun cuando calla…, su silencio es aquello que nunca quisiera dejar de escuchar.

Álvaro es la música de mi vida.

Y sé. He aprendido. Que sin música, quizá pudiera vivir… Es cierto. Pero sin ninguna duda, sería un verdadero asco.

Su amor a la Vida. A la naturaleza. A los animales. A las buenas personas. El respeto por sí mismo y por los demás. Su fe en el ser humano. Y su espiritualidad -como aquel que dice- casi recién adquirida, -a pesar de su brillante mente científica-… Son mi alimento. Mi motor. Mi paz.

Mi única religión.

La felicidad, en ocasiones, todavía me paraliza.

A veces me asusta. ¡Dios, que no se rompa la burbuja! ¡Que no despierte de este sueño! ¡Que no termine! ¡Que no termine!

¡Tan pava! Jajaja…

Y ayer, día 19 de junio de 2013, Alva, -Mi Música-, pasó con éxito su doceava revisión en oncología.

(Yuuuuuuuuujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!! :)

Mi cáncer reciente no puede robarle ni un ápice de protagonismo al suyo.

Ningún sufrimiento debe ser en vano.

Necesito Mi Música para vivir, y ayer fue Fiesta Grande en mi mundo. Alva está bien. Hay poquitas cosas que me importen tanto como eso…

Y hoy. Hoy que he perdido ya tantas cosas…, personas que siempre creí que permanecerían a mi lado, y que traicionándolo TODO me han abandonado a mi suerte, Alva sigue siendo aquel que encarna -con creces- todo lo bueno en lo que siempre creí.

Cuando no me queda más remedio que aceptar que la amistad es en ocasiones una gran MENTIRA, y que no todo el mundo quiere desinteresadamente para siempre -o que los “para siempre” de los demás son más cortos que mi “para siempre”-, Alva aparece detrás de la nube de tormenta, sonríe con su calidez acostumbrada, y el sol vuelve a brillar rellenando los huecos que dejaron los silencios de otras voces.

Es así. Sin Alva, hoy, no creería en nada.

Y es que el cáncer -con todo- no ha sido mi mayor causa de sufrimiento en los últimos tiempos…

La vida, -que estoy harta de decirlo, perosevequepormásquelorepitanoterminodeasumirlo- es muy puta.

MUY puta.

Y ya ves tú… ¡¡¡Sigo haciendo amigos!!!

No te extrañe que me sorprenda. Tengo motivos suficientes para encerrarme en mi torre de cristal y no fiarme de nada ni nadie que no lleve barba y bigote, melenas pseudoheavys, sea físico, se llame Álvaro… Y tenga la sonrisa más bonita del mundo.

Pero, ¡¡¡lo hago!!!

Salgo, y me arriesgo una vez más!!!

Inasequible al desaliento…  -No debería usarla… Sé que es una frase hecha, y no me gusta tirar de ellas…, pero en este caso me encanta su fuerza y la cadencia de su melodía.-

Inasequible al desaliento -decía- sigo derrochando confianza, sinceridad y fe ciega…, que es aquello que me llevó a ser repudiada.

Qué lástima.

Yo que tanto creí en la amistad, tuve que esperar a sufrir un cáncer para comprobar que no estaban todos los que eran… Y lo que es -con mucho- peor, que no eran todos los que estaban…

referencia en la imagen

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Uys! Cómo duele. Todos los días. Mucho.

Mucho.

Mucho.

Una vez más, y aún así pocas…

Mucho.

Pero todo pasa.

De todo se aprende.

A aceptar.

A des-amar.

Y también a seguir apostando por las personas… ¡Que un par de manzanas “con gusanito” no convierten todo el monte en orégano…!!!!

Y lo único que HOY importa es que Alva sigue vivo, que la revisión (su querida ITV) salió bien, y que con su amor es capaz de mantener siquiera un ápice de mi confianza en el ser humano.

TODO eso le debo. Ahí es nada!

Y ahora que ya he festejado LO MÁS GRANDE…, ese veredicto de Vida sobre nuestras cabezas…, y que ha sido Alva una vez más, lo que me ha hecho volver hasta el blog, cuando estaba más que perdida… Pasaré a reproducir aquí una entrada que escribí hace un par de semanas, y que como todas las que he escrito desde ese ultimo 14 de febrero, acabó no viendo la luz. Pero que explica algunas cosas que necesito decir.

Aquí está:

 

 

Dicen que la ignorancia favorece la complacencia…

Que la verdad casi siempre acaba doliendo.

Y que saber más no te hará más feliz.

Creo que, por desgracia y de alguna forma…, es cierto.

Pero bueno, decir…, dicen tantas cosas.

Vuelvo por mis fueros, -los de mi atribulada conciencia-, y apenas sé cómo enfrentarme a mi propio silencio…

Ante todo y antes que nada, es de ley pedir encarecidas y sinceras disculpas a Sonia, María José y  Marta (Miniafortunada). A Javier…, dos veces.

A Afortunada Mari no le pido disculpas porque a ella sí le respondí.

También a aquellos amigos y amigas que os habéis puesto en contacto conmigo directamente a través del e-mail, preocupándoos por mí.

Y cómo no, a mis amigas -compañeras de la lejanísima EGB- que me leen, y que de forma pública o privada, tan bonitos y queridos comentarios me dejasteis en Facebook.

sin referencia fiable

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Perdón a tod@s.

Nunca pasé tanto tiempo sin responder a un comentario de una entrada en mi blog.

Para mí los comentarios son sagrados. El cincuenta por ciento de esta apuesta hecha a ciegas. Nunca pensé que las cosas se pusieran tan…, “complejas”, como para ni tan siquiera tener fuerzas, o ganas, o valor…, -llámalo como quieras-, de poder contestar a una persona que ha tenido la deferencia, la amabilidad y el cariño, de tomarse un tiempo y ponerme unas palabras.

Lo siento mucho. De verdad.

A quien me conozca un poco, me prevea, o cuanto al menos de alguna forma me intuya, no le resultará difícil llegar a la conclusión de que si tanto tiempo he permanecido callada, es porque nada bueno tenía que decir.

Ya escribí, el pasado 2012, demasiado sobre mi dolor, mis tristezas y mis miserias.

Yo creí, -equivocadamente- que este 2013 sería diferente. Por eso cuando me he encontrado con más de lo mismo -más dolor, más tristeza y más miserias- me he negado a seguir redundando en las malditas espinas del día a día.

Basta.

Ni una espina más.

Para nada. Ni un desconsuelo añadido. Cero congojas y ausencia total de angustias. Me niego a seguir siendo comadre de sinsabores y vocera de amarguras. Mis aflicciones son mías, y todos tenemos las nuestras. Tan lícitas. Tan chungas. Pero abundar en ellas no curó jamás a nadie. Más bien al contrario. Y yo no quiero seguir cantando desánimos ni recitando pesares.

Ése no es mi camino. Nunca lo ha sido. Y no puedo permitir que el dolor, también el del cáncer, cambie -tanto- eso.

De ahí, pues, mi silencio.

Sigue el dolor físico -por las pastillas que debo tomar durante cinco años- y sigue el agotamiento. Es así. No mola nada pero es así.

Me siento desvalida y frustrada. Es lo que hay.

Por eso no contaba nada. Por no tener que contar lo mismo.

Sé que pasará. Que mejoraré. Necesito más tiempo. Eso es todo.

Y no perder los ánimos. Ni las ganas.

A veces es hartamente difícil.

de es.123rf.com

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Pero… Parece que voy últimamente -la última semana- sintiéndome un poco mejor. Apenas un comino… Pero cualquier progreso es fiesta… (De hecho, bueno…, aquí estoy escribiendo de nuevo… :)   Pero me da tanto miedo, que hasta horror me da escribirlo… Schiiisssttttt…

Y no diré -sobre eso- ni una palabra más.

Pero no quiero engañarme ni engañarte… No ha sido el cáncer lo más duro con lo que he tenido que bregar este pasado 2012 de tan funestas predicciones.

Fue duro. Lo sabes. Lo expliqué largo y tendido. Por activa y por pasiva. Pero TODO lo que ocurría era a la vez sinónimo de VIDA. Y eso nunca puede ser malo. Doloroso, sí. Agotador, mucho. Y muy difícil. También. Pero TODO pasaba porque estaba VIVA, luchando por VIVIR… Eso al final, -y créeme, yo soy muy consciente de ello- son ESTUPENDAS noticias.

También di mil veces las gracias por ello. Y aún tantas…, me siguen pareciendo pocas.

Pero el curso de mi historia, el camino de mi semblanza, me tenía preparados un par de reveses más. Y con esos, sinceramente, no contaba.

 

Hasta aquí lo que escribí ese día.

Bueno, escribí más, es cierto. Pero no quiero ponerlo. Hoy no quiero ponerlo. Quizá escriba sobre ello otro día. Pero hoy no. No hace falta. Sólo quiero mirar hacia adelante. Estoy más que harta de volver la vista atrás…

Lo que pasa es que es difícil admitir que ya no te quiere quien tanto tú quieres…

Jajajajajajaja!!! (Es un poco risa de histérica, lo reconozco…) A nadie le resulta sencillo admitir que ya no lo quieren. Somos muy nuestros para esas cosas. Duele. Duele mucho. No es fácil. Lleva su tiempo. Su luto. Su período de duelo, su cosecha de quebrantos. Su propio ritmo. Triste ritmo.

El ritmo perfecto para lamerte a solas las heridas… ¡Que hasta llagas en carne viva tengo de tanto lamer…!

de autor desconocido

de autor desconocido

¡Basta!

Mira…, mírame cómo paso página…

Despacito.

Con el cielo por techo…

¿Ves? ¿A que lo hago bien? :)

Algo me salva… Siempre he creído en las personas.

He luchado, confiado y amado, como sólo sé hacerlo… Y estuvo bien.

Ahora sólo tengo que aceptar que todo pasa…, incluso las páginas que nunca quisieras dejar atrás… Pero ésas también forman parte del libro de tu vida… Y además, son imprescindibles para seguir escribiendo… Sobre ellas se perpetuarán otras historias que de nuevo festejen la alegría. Y con un poco de suerte además, quizá esas nuevas historias, esta vez sean verdad.

Pero bueno… Yo, además de celebrar la ITV de Mi Música :)  Mi amor, un año más lo has conseguido y estoy que reviento de felicidad por ello!!!!…, he venido a desearte sólo, A TI, como siempre, lo mejor…

Con mis mejores deseos…

De corazón :)

Y a repetir -por bellas y significativas- las palabras de Teresa de Jesús en boca de la genial Susana Pérez-Alonso…

“Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa.”

 

Todo.

Y luego, además, siempre se puede aprender a volver a amar.

A confiar.

 

Así es la Vida.

Ya sabes. Muy puta.

 

 

Con Amor :)

de autor desconocido

de autor desconocido

Ah! Y con todo MI AMOR, mis mejores deseos a Solve…

Mi bella princesa lituana, otra vez…, LO VAS A CONSEGUIR!!!

Y yo, si tú quieres, a tu lado, queriéndote…

SIEMPRE :)

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mía, claro  ;) 

 

 

 

 

Hoy es 28 de enero.

El día del Amor.

El Corte Inglés no tiene ni idea, y la publicidad no se hace eco en los anuncios de televisión… Pero, claro, es que ellos no se enteran de nada…

Hoy. Hoy 28 de enero, es el verdadero día del Amor.

Hoy hace 24 años, yo, con mis 23 añitos recién cumplidos, estaba ingresada en el Centro de Rehabilitación de Levante, recién operada de hallux valgus…

Esta soy yo en la terraza del hospital, uno de los siete días que estuve hospitalizada. Con el camisón, y encima la cazadora vaquera de mi hermano, que me dejó para salir a respirar un poco de aire. Quizá fue exactamente ese día el que conocí a Alva… :)

Era sábado. Alrededor de las seis de la tarde. Mi mami y yo veíamos “Espartaco” de Kirk Douglas y Jeanne Simmons, en la tele, cuando se abrió la puerta de la habitación… Hubo una perturbación en la Fuerza, -¡lo juro!-, y entró Él.

Completamente vestido de negro, pantalones de cuero, suéter de cuello cisne. Una melena larguísima de rizos negros, y unas gafitas de montura dorada y redonda… Impresionante.

Álvaro acababa de entrar en mi vida. Nos enamoramos al instante. Con la primera mirada…

Mi madre me dijo, en voz bajita, mientras me apretaba la mano:

– Nena…, ¿has visto el chico que acaba de entrar?

Asentí con una sonrisita nerviosa. Un poco tonta. Traviesa.

Podría haberle dicho:

Sí, mamá. Lo he visto. Y voy a cuidarlo y amarlo siempre. Y sé que él va a hacer lo mismo conmigo. Vamos a reírnos juntos, ¡mucho!, toda la vida… Yo lo cuidaré amorosamente cuando él tenga cáncer, y él hará lo mismo cuando lo tenga yo. Querremos casarnos a los tres meses de conocernos, pero por problemas “técnicos” no podrá ser…, aunque eso no evitará que antes del año ya estemos viviendo juntos…, porque realmente sé que no podremos sobrevivir separados demasiado tiempo…

Podría haberle dicho todo eso, que aunque no lo sabía, estoy convencida de que -de alguna forma-, algo intuí… Pero sólo sonreí. El milagro acababa de inventarse…

Estuvimos juntos desde las seis de la tarde, a las seis y pico de la mañana. Él venía para ver a su futura cuñadita -mi querida compañera de habitación, María, que más tarde se casó con Carlos, el hermano de Álvaro- un par de horas, pero al final avisó a los amigos con los que había quedado para cenar, y no fue. Se quedó conmigo. A mi lado. Muy a mi lado. Sin poder dejar de mirarnos.

Después de cenar nos subimos a la sexta planta, la sala de recreo del hospital, que poco a poco se quedó vacía… Ahí charlamos durante horas, mientras nos conocíamos y nos fascinábamos el uno al otro… Más tarde, ya de madrugada, y a pesar de hacer un frío increíble, salimos a la terraza, -en el sexto piso, en medio de la nada-, y mientras contemplábamos abrazados la hermosa Luna de Terciopelo Rojo…, nos juramos Amor Eterno.

Fue así de sencillo. De alucinante. De fácil.

Amor Eterno.

Qué osados! Jajaja…

Y sólo han pasado 24 años desde aquel sábado 28 de enero de 1989.

mía también :)A veces tengo la sensación de que ha sido un suspiro… Cuando lo miro atentamente mientras está entretenido haciendo algo…, corregir exámenes, leer… Me meto en los poros de su piel y ruego por poder quedarme allí a vivir…, en su piel. Y parece que acabamos de conocernos. ¡Tan intensa es la sensación!

Como en esta imagen, unos meses después de conocernos…

Pero si echo la vista atrás no puedo dejar de reconocer que son muchas, ¡muchas!, las cosas que hemos vivido… ¡MUCHAS! Una vida entera. Fascinante. Tranquila a veces y caótica otras. Hemos disfrutado mucho. Hemos sufrido también…, ¡claro! Pero siempre poniendo lo mejor de nosotros… La mejor de nuestras intenciones. Nuestra mejor sonrisa.

Y sé que, sobre todo a Alva, no siempre le ha resultado fácil. Quizá por eso tenga más mérito.

Quizá por eso…, aún lo amo más.

Amar no se elige.

Estaría bien que fuera así, que se pudiera elegir. Pero qué va. No se elige.

Uno puede elegir qué estudiará de mayor. La ropa que se pone para ir a trabajar. Incluso a algún amigo se puede elegir… Aunque lo cierto es que la vida, las circunstancias, y el ir y devenir de los acontecimientos van llevándonos de aquí para allá…

Pero con mucho trabajo y una férrea voluntad, uno puede elegir muchas cosas en su vida… El trabajo, si tendrá hijos o no, incluso con quién se casará y formará una familia… Pero eso puede no tener que ver con a quién se ama…

Porque de si algo estoy convencida en esta vida, es de que no podemos elegir de quién nos enamoramos. Insisto, con quién compartimos nuestra vida, e incluso a quién la atamos para siempre a través de un papel, sí. Pero el amor es otra cosa.

Amar es irremediable. Uno no puede borrarse, “desapuntarse” o echarse atrás.

Ni todo lo contrario. Uno no puede elegir amar a ese entrañable amigo al que queremos con todas nuestras fuerzas, que acaba de confesarnos que nos ama profundamente y con quien sabemos que probablemente seríamos felices -y que además es guapo y riquísimo-… No. No se puede inventar el amor. No puede sacarse de donde no lo hay. Se puede fingir que sí, pero siempre será una verdad a medias, una postura…

Amar es otra cosa.

Amar es más fuerte que nosotros mismos.

Amar es la quintaesencia de la generosidad, el respeto y la felicidad.

Y amar no siempre es fácil. Muchas veces duele. Y estoy hablando en el mejor de los casos… Un caso rarísimo… Que te enamores justo de quien se ha enamorado de ti… Uuuuaaaauuuuuuu…. Eso es el rizo de los rizos, el colmo de los colmos, la gota que colma el vaso… El único milagro que existe y “es” de verdad, sin ninguna prueba empírica.

de "freehqimage.com"La música del amor.

Y aunque amar, por definición, nos hace felices todos los días de nuestra vida, porque sólo estar cerca del ser amado es suficiente para que tengamos un motivo de dicha…, no siempre uno es feliz con aquel a quien ama… No todos los momentos de todos los días, me refiero.

Porque somos personas independientes con una fuerza personal e instransferible, increíble, y un bagaje detrás de nosotros…

Y, ¡piénsalo! Si ni con nosotros mismos, que se supone que es a quien más conocemos -por lo tanto con quien más comprensivos y condescendientes deberíamos llegar a poder ser- estamos siempre de acuerdo ni nos sentimos a gusto… ¿Cómo podría ser así con otra persona?

No. Amar no te da la seguridad de que todo irá sobre ruedas… Habrá desencuentros, enfados, dolor… Porque también herimos -en el mejor de los casos, sin querer- a quien mucho amamos…

Además… Por desgracia… Amar no siempre es suficiente. ¿No has tenido nunca que dejar a alguien, a pesar de amarlo/a apasionadamente, esgrimiendo precisamente ese argumento? Amar no es suficiente… ¿Alguien a quien amabas ciegamente, pero que te hacía daño? ¿Alguien que sacaba lo peor de ti, que te convertía en alguien que no te gustaba? ¿Alguien que estabas seguro que, por desgracia, no te convenía porque a pesar de amarlo locamente no te gustaba, o había algo en su forma de ser, su carácter o su historia, con lo que tu esencia no podría estar de acuerdo nunca?

No. Amar, a veces, no es suficiente. Y en muchas ocasiones no es fácil.

No es mi caso. Gracias al cielo.

Y eso que yo he amado mucho.

Es cierto.

Mucho. Y a varias personas, me refiero.

Eso va en el carácter, en la forma de ser de las personas.

Imagino que existen personas que sólo se enamoran una vez en la vida. Y que incluso existen también las que no lo hacen nunca. Aunque sinceramente…, espero que sean las menos… Qué triste. No puedo imaginarme vivir sin amar…

Yo sí he amado mucho. Mucho y a varias personas a lo largo de mi vida. Y a dos personas a la vez también. Mucho. Y me alegro. Cada día me alegro más de mi capacidad de amar. De enamorarme también.

Doy las gracias a la Vida por todas las personas que ha puesto en mi camino, y que me han ido conformando hasta convertirme en quien soy. Soy un poco de cada una de ellas…, y me siento feliz y orgullosa.

¡Oh, sí! He sido rematadamente feliz…

de autor desconocidoCuando conocí a Álvaro, -¡quizá no lo creas!- pero supe que era Él. Y después de sentirme increíblemente feliz…, me enfadé un poco. Jajaja… ¡Caramba! Sólo tenía 23 añitos… Aún me quedaban muchas flores por las que revolotear… Y fui pertinazmente consciente de que Álvaro era Él. Ese príncipe azul del que todo el mundo hablaba… Mi príncipe. Mi querido Geofrey de Peyrac.

Pero para que hoy haga 24 años del día que nos juramos amor eterno, han tenido que ocurrir otras muchas cosas, además del hecho de enamorarme locamente de él. Y él locamente de mí. ¡Ah! El milagro… :)

Alva y yo nunca nos hemos insultado. Nunca. Bueno, en broma sí… Y…, en otras circunstancias…, también ;) Pero siempre porque era divertido. Nunca en serio, nunca en una discusión. Yo necesito, por encima de todo, respetar. Y que me respeten. Creo que perderse el respeto es un mal sendero que nunca lleva a nada bueno en el amor… Y mucho menos en una relación. En la convivencia.

Yo respeto a Álvaro. Y me siento respetada por él. Para mí es algo primordial en una relación.

Y lo admiro… ¡Dios! ¡Cómo lo admiro! Admiro su buen corazón. Es una buena persona. Una gran persona… Yo no creo que pudiera vivir con alguien a quien no considerara una gran persona.

Sí. Para mí es imprescindible respetar y admirar a quien amo. Así creo que hemos llegado hasta hoy…

Y era difícil, no creas. Que se diera todo, me refiero. Y que a la vez se diera exactamente por parte del otro también… Que Alva me respete, me admire y me ame… Uf! Cuanto más lo pienso, más me sorprende. Sí era difícil, sí. Muy difícil.

Pero ocurrió…

Y sigue ocurriendo hoy, 24 años después.

24 alucinantes años después.

Y yo sigo enamorándome…, todos los días. De Alva.

De su magia. De su fuerza. De su gracia. De su coraje. De su capacidad de lucha. De su capacidad para hacerme reír. Para hacerme Feliz.

Pero no sólo me enamoro de él… Me enamoro de casi todo lo que me ocurre. De todo lo que me rodea y me roza…

De la visión de Orión, entrada la madrugada. De un poema. De un gesto de alguien que acabo de conocer. De un desconocido que en el autobús me subyuga con la sonrisa que le dedica a alguien cercano…, que tal vez es su pareja…, que tal vez no conoce… Me enamoro de la música. De una canción. Del estribillo de una canción. De la nota con que acaba -o empieza- una canción. Me enamoro de cómo el viento agita el eucalipto que veo a través de mi ventana, mientras escribo, y que me hace sentir fuerte y segura, y frágil y vulnerable a la vez. Y me enamoro de cómo un amigo me abraza. De cómo una amiga me dice que me quiere. Me enamoro del sol, de la luna y las estrellas. ¡Da igual que suene cursi! ¡Es cierto!!! Y soy una enamorada de la lluvia… ¡Ojalá lloviera siempre!!!

Nunca se ama lo suficiente.

Me enamoro de lo que leo. Y amo apasionadamente lo que escribo mientras lo escribo… Luego ya…, no tanto.

Me enamoro de la risa de mi madre cada vez que la oigo reír. E incluso cuando no está, y recuerdo cómo es su risa…

Y me enamoro de la sonrisa de mi padre que sabe decirme como nadie -con ella- que todo va bien…, que está satisfecho de mí. Que me quiere.

Me enamoro de todos aquellos que una vez amé. Y también de todos aquellos que una vez me amaron.

Estoy enamorándome constantemente porque no sé vivir si no es enamorada…

Y a veces sufro. A veces lloro. A veces me asusto.

Pero nunca tanto como cuando dejé de amarlo todo. Y anduve muerta en vida…

Ya pasó.

No. Yo he nacido para amar. Lo sé. Lo siento. No sé vivir si no es amando… ¡Y siempre hay tantas cosas y tantas personas que amar!

Y la vida tuvo a bien ponerme en el camino el más maravilloso de los seres…  Ése que es tan fácil amar…, que a veces ni me doy cuenta…, Y va pasando el tiempo…, y ya son 24 añitos…

Esta noche cenaremos juntitos… Nos daremos dos tonterías de regalitos… Y nos reiremos mucho. Lo sé.

Y la vida volverá a concederme el regalo de la paz… Esa paz que para mí es conciliar el sueño a tu lado. Porque así, además, tengo asegurado el dormirme con la sonrisa en los labios… Lo que hará sin duda, que al día siguiente, me despierte sonriendo… Y no hay nada con más poder en el mundo… :)

Como este beso, en mayo de 1989, cuatro meses después de conocernos… 

nosotros!!!  :)GRACIAS POR TODO, amor.

Gracias por la Vida.

Gracias por intentarlo siempre una vez más, sólo por mí. Gracias por comerte lo que no me gusta. Gracias por aficionarte a “las basurillas”, también sólo por mí. Gracias por perfumarte con la colonia que me gusta a mí. Gracias por ser mi “manager”, por todo el trabajo que haces cuando no tienes ni tiempo; gracias por el esfuerzo, por los madrugones… Gracias por la risa. Por no cerrar la puerta de la cocina mientras cocinas… Gracias por todo el amor que pones en cada una de tus ricas comiditas… Gracias también por beberte el vino que a mí no me gusta… Gracias por curarme, ¡mi valiente enfermero! Gracias por no confundir –ni una vez más!- el alcohol con el agua oxigenada… Jajaja… Gracias por el chiste de Mariano. Gracias por el “cebollita”, “ibuprofeno”, “señorita nuez moscada”, “bicho”, “bichito”, “sargento Reapley”, “luciérnaga encendida” y los millones de apelativos cariñosos que sólo tú podrías inventar para mí…, y que me hacen sentir única en el Universo. Gracias porque tus besos son nuevos cada vez y siempre apasionados. Además de los dulces. Gracias por los baños. Por el agua caliente. Por la sal. Por la espuma. Gracias por las explicaciones sobre límites, funciones y derivadas. Gracias por el reiki. Por la Navidad. Por las caricias de algodón de azúcar. Por la cayena en los macarrones. Por la mantita. Por la risa otra vez. Gracias por creer en mí cuando a mí se me olvida. Por cuidarme siempre. Por quererme. Siempre.

Y por el silencio. Gracias por el Eterno Silencio.

Y por todo lo que aún nos queda por Vivir…

Feliz “niversario”!!!!

Te amo.

….

…..

Y a ti que has aguantado paciente y estoicamente, este “pastelón” de entrada, también te doy las gracias… :)

Y te deseo… el amor.

 

Con amor, pues.

 

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Me miro del derecho y del revés.

De frente. De espaldas.

Otra vez del derecho.

Nada. Por más que lo intente, no logro encontrar el parecido con Sinead O’conor. Eso que en ella resultaba tan arrebatadoramente atractivo…

Jajajaja!!!!

Pero sí. El miércoles pasado, Alva, porque así se lo pedí, tiró de cuchilla y me rapó la cabeza. Sin concesiones. Al cero.

La fortuna ha hecho que durante todo el proceso de quimio y radio, el pelo no se me llegara a caer nunca -en la cabeza, en el resto del cuerpo sí- del todo. Obviamente se cayó mucho. Mucho. Pero se ve que…, ¡tenía tanto! (jajaja), que nunca llegó a producirse ni una sola calva. De ningún tamaño. Flojeó todo, pero por igual, y así pude mantener la cabeza con pelo, sin tener que recurrir a afeitarla del todo, ni llevarla tapada con nada.

Sí, cuando todo esto empezó, pensé que me la cubriría. De hecho, al principio me proveí de un buen surtido de sombreros, gorros de lana, gorras y pañuelos… Pero cuando llegó el momento…, no pude hacerlo. Fue una cuestión…, no sé exactamente de qué. Pero me daba la sensación de que si escondía la cabeza, era como esconder la enfermedad. Algo así como mentir. O engañar.

Sé que es una tontería, pero lo sentí así. Y como no llegó a caerse del todo nunca, -aunque evidentemente clareó mucho-, al final algo dentro de mí me hizo optar por no hacerlo.

De cualquier forma, no sólo eso evidenciaba la enfermedad. -O mejor dicho, los daños colaterales del tratamiento contra la enfermedad-. Al final perdí casi todas las cejas y las pestañas. Además, al no poder darte nada el sol, la piel se queda…, no blanca, sino cerúlea. Extremadamente pálida. Como sin vida. Y con unas ojeras oscuras, que si de por sí yo ya las tengo bastante marcadas…, no te quiero contar ahora…

Hace unas pocas semanas el pelo comenzó a brotar de nuevo. Las cejas y las pestañas van repoblándose lenta pero pertinazmente; he tenido que volver a hacerme las piernas!!!, y otras zonas de mi cuerpo, -más íntimas-, están conociendo -alegres- el pelo otra vez… :)

Igualmente la cabeza empezó a insinuar un incipiente crecimiento de pelo más corto y denso entre el más flojito que se había resistido a caer.

-Es la hora –le dije a Alva. – Ha llegado el momento de que por fin vivas con una calvorota total… :)

Y nos pusimos manos a la obra…

Como siempre nos reímos mucho. Y como siempre, Alva se empeñó, y llegaron las fotos del “antes”. Las del “después”.

No fue fácil verme así. Pero tampoco tan difícil.

Además, al día siguiente la cabeza ya raspaba un poco. Y desde entonces hasta hoy, cada día rasca un poco más… Alva se pasa el día intentando acariciármela, porque dice que le da gusto. Y yo me paso el día huyendo porque me pone de los nervios la sensación… Jajaja!!! Podéis imaginar las carreras, las peleas y las risas.

Pero… Lo cierto es que el verme así, de repente, por un instante, me asustó… Me “vi” enferma. Con esa carita desprotegida y triste que se queda en estas situaciones, recién afeitada y con el resto de indicios de que no estás pasando por los mejores momentos de tu vida…

Ahora ya no!!! Ahora, según Alva, parezco una skin-head. O una sargento chusquero… La heroína peligrosa y atractiva de una peli futurista… Señorita Ripley, me llama…

Jajaja… Sí. Tiene mucha imaginación. Y me quiere TODO. Es obvio. Creo que sólo él es capaz de mirarme con esos ojos y ver lo que ve.

Por lo demás, lo que de verdad yo veo es una mujer de 46 años. Que ha engordado lo que no hubiera querido, con el pelo al uno, la piel apagada, y el gesto mal encubierto del que ha sufrido mucho. Con una gran sonrisa y muchas ganas de vivir, eso también es verdad. Pero atractiva, lo que se dice atractiva…, poquito. Más bien cero.

Eh!!! Pero no estoy lloriqueando, ¿eh? Para nada. Esto no es más que una situación pasajera. Sólo describo una realidad. Obvia, pero perfectamente transitoria.

El lunes mismo, mi mami y yo nos pusimos a la obra, y arrancamos con tres días de una dieta absoluta y rotundamente vegetal. Sólo frutas y verduras. A poder ser crudas. Para desintoxicar y de paso, empezar a ganarle la batalla a la báscula. Luego hemos añadido cereales y legumbres. Luego lácteos. Más proteínas… Y la verdad es que hoy me siento de maravilla!!!

Y porque aún me duele mucho el pecho y requiere cuidados físicos especiales…, pero en el momento el pobre mejore un poco, me pondré con el ejercicio también… Todo poco a poco. Pasito a pasito.

Sé que voy a invertir mucho menos tiempo en recuperarme físicamente, de lo que he tardado en decrepitarme. Y es que…, ¡esto se está haciendo tan largo! De hecho, caminamos lenta e inexorablemente para el año… En noviembre empezó el tema con las mamografías. En diciembre, -más concretamente en Navidades- tuvimos la biopsia. Y para el cinco de enero, justo el día antes de Reyes, nos confirmaron que era un tumor maligno -aunque entonces no nos dijeron que era agresivo y de rápido crecimiento- y que había que quitarlo ya.

En diez días, el 16 de enero, entraba en quirófano.

Sí… Ha sido un largo recorrido. Largo y duro. En ocasiones, -sobre todo por las complicaciones-, MUY duro. ¿Para qué voy a negarlo?

Es más. A día de hoy sigue siendo duro. Duro físicamente, me refiero. Doloroso. Pesado. Cansado, muy cansado.

Y aunque no se entienda muy bien, a la vez… MARAVILLOSO.

Es que… ¡¡Es un año de mi vida!! Un año entero -casi-, de situaciones increíbles… De mucho dolor físico. La operación y todas las complicaciones que tuvimos con la herida interna, con el seroma. Los meses de curas diarias en el ambulatorio. Las veces que tuvimos que acudir a Urgencias del hospital a que me vaciaran el pérfido liquído… Los goteros… ¡Dios mío, los goteros! Cuántos meses de agotamiento y dolor. Las llagas. La candidiasis. Las noches sin poder pegar un ojo… Los días sin poder dar ni un paso… La ansiedad. Luego la radio, que parecía que había ido tan bien, y que al final acabó produciéndome dolorosísimas quemaduras. Una tortura. Y por fin la braquiterapia. Casi sin comentarios…

Tengo una foto que Alva le hizo a mi pecho atravesado por once agujas/tubitos, y comprimido por un armatoste de metacrilato con un tornillo impresionante… Muy gráfica. Horrorosa. He pensado en ponerla…, a mí no me importa. Por mí, me refiero. Pero pienso que es demasiado agresiva a la vista. Que puede dañar la sensibilidad de según quien… Y tampoco es plan.

Pero la verdad es que lo de la braquiterapia es -hablando llanamente- una putada. Aunque…, no nos asustemos. A ver. Si alguien que está leyendo esto va a hacerse una, que no se alarme. El procedimiento no es agradable, es verdad. Pero en mi caso hubo circunstancias que hicieron que fuera peor de lo que es. Tengo el pecho por dentro con muchas fibrosis -lo que viene siendo muy duro- por la operación y todas las complicaciones que hubo, y esto hizo que les costara mucho atravesarlo con las agujas/tubito. De hecho, tuvieron que hacer tanta fuerza, que el doctor Guinot me dijo que literal, físicamente, habían sudado, de la fuerza que tuvieron que hacer… ¡¡¡Fuerza para atravesarme el pecho!!! Y como les costó tanto, se hizo muy largo y desperté de la sedación antes de tiempo… Fueron horrorosas, tanto la sensación de la fuerza que estaban haciendo “contra” mi pobre pecho, como el dolor. Porque SÍ, dolía.

Y ha seguido doliendo. De hecho, hoy es viernes, 19 de octubre, han pasado ya once días, y aún duele. Mucho. Además persisten algunas quemaduras, las más cercanas a la zona que irradiaron, y se hace muy difícil curarlo todo. Porque los agujeritos de las agujas/tubito requieren betadine en grandes cantidades, pero las zonas quemadas lo que necesitan es la crema para la piel quemada, y todo está demasiado junto… Y donde aún tengo trocitos en carne viva -bajo el pecho- ya no sabemos ni qué poner… Un follón.

En fin. Que duele un huevo. Que está siendo muy chungo. Que a veces tienes la sensación de que no se va a acabar nunca… Que por momentos te agotas y sólo se te pasa por la cabeza sentarte a un lado del camino y no dar ni un solo paso más.

Sé que es absurdo. Pero es como una rabia interna que surge de lo más profundo de ti, y que no responde a nada que tú seas capaz de racionalizar… Es como un resorte. De repente se dispara, se te llenan los ojos de lágrimas rabiosas -que no llegan ni a caer-, y piensas que lo único que quieres es no seguir…

Como decía aquel: Que paren el mundo que yo me bajo. Me quedo aquí. No doy ni un paso más.

No quiero más duchas dolorosas -las duchas son dolorosas porque hay que limpiar concienzudamente la zona, arrastrando la piel muerta y los restos de crema que se incrustan, y están las heridas, y todo está tan dolorido…-, ¡con el placer que es para mí ducharme! Ni más curas martirizantes. Ni más sujetadores opresores (que los llevo de dos en dos) y gasas y más gasas. No poder moverme bien… La sensación -instintiva- de tener que estar protegiéndome siempre el pecho… Los pinchazos agudos, el intenso dolor crónico. Por dentro. Por fuera. ¡A la mierda con todo!!!

Pero pasa enseguida. Son sólo unos segundos. Aprietas los dientes, tensas la mandíbula, cierras los ojos un instante. Cuentas hasta mil trecientos trece. Por ejemplo. Respiras profundamente. Y entonces oyes una voz que te dice: Vale… Vale… Ya está. Ya queda menos. Ya ha pasado lo peor. Venga… Respira… Respira…

Podría ser Alva. De hecho muchas veces a lo largo de estos meses, me ha susurrado -cariñoso- eso mismo o cosas muy parecidas. Pero normalmente la voz viene de dentro… Eres tú. En este caso, yo. Escucho mi propia voz hablándome dulcemente. Con mimo. Cariñosa. Paciente. Como hablaría a un ser querido que estuviera pasando por lo mismo.

Y de repente notas cómo se libera la tensión… Inspiras aire profundamente por la nariz, y lo exhalas ruidosamente por la boca. Varias veces. Buscando la paz. El punto de equilibrio. Un poco de tranquilidad para tu mente agotada. (Hasta el culo, -más exactamente-, si se me concede la escatológica licencia literaria…)

Un segundo después, -no sé cómo, ni de dónde-, ya reconozco el gesto que tira de las comisuras de mis labios hacia las orejas. ¡Ahí está! Sonrío. En la alacena de sonrisas, -que hace un rato parecía estar desierta…-, ha brotado una sonrisilla con vocación de oasis en el desierto. No es muy potente, radiante, ni mucho menos convincente…, pero es algo. Le agradezco el gesto a mi boca. Le agradezco sobre todo la intención.

Me hago fuerte en ella.

¡Con un par!

¿Quién dijo miedo?

¡¡¡A las barricadas!!! Jajaja…

Y todas esas cosas que uno se dice cuando quiere coger fuerzas y recuperar la confianza. La esperanza.

No es fácil. Pero es MI VIDA.

Ha sido mi vida también durante todos estos meses. Ya dije en otra ocasión que soy consciente de que el mundo no se ha parado. La gente, las personas que me quieren, las que me conocen, no han detenido sus vidas… ¿Cómo, si ni la mía se ha detenido?

Durante todos estos meses, en los que -es absurdo negarlo- he sufrido mucho, TAMBIÉN HE SIDO MUY FELIZ. Me he reído mucho. MUCHO, -gracias a Alva, sobre todo-. He recibido muestras de cariño que me han hecho llorar de emoción. Y he padecido también uno de los golpes más fuertes de mi vida, -sin tener nada que ver con el cáncer-, que me ha hecho más daño, y a la postre, más fuerte, que el propio cáncer… Y, como decía Nacha Guevara… “Y aquí estooooy.”

Quiero decir con esto que la vida es TODO. La vida se compone de todos los momentos que vivimos. De los buenos. De los mejores. De los malos. De los aburridos. De los de luz. De los de sombra. De los que me enorgullezco. De los que no me enorgullezco tanto. De los alegres. De los tristes.

De dolor. De amor. De emoción…

Y este año he tenido mucho de todo eso. De dolor. De amor. De emoción.

Eso sólo significa una cosa: Que estoy viva.

Estoy viva.

ESTOY VIVAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Siempre he tratado de ser muy consciente, pero probablemente hoy lo sea más que nunca.

A ver… Vamos a atravesar malos tiempos económicos… Alva y yo, me refiero. Nada especial, por desgracia, con lo que está cayendo en el país… Pero lo digo porque ante eso, que a Alva le asusta mucho, estos últimos tiempos suele decir: “Mira…, me alegro, hoy, de estar preocupado. Porque todo esto podría estar pasando… Podría pensar incluso en perder la casa, en quedarnos sin nada…, y si tú no estuvieras aquí…, nada me importaría. Me daría igual lo que pasara… Estoy preocupado porque tú estás aquí, porque podemos compartir la incertidumbre. El miedo. Porque sé que juntos vamos a luchar por salir adelante. Por seguir siendo felices con más o con menos…”

Y adoro escucharlo así… :)

Y tiene razón. Y sé que la tiene porque cuando él tuvo el cáncer, -hace once años, cuando acabábamos de mudarnos a esta casa-, yo pensaba exactamente lo mismo… “Todo me da igual si Alva no está aquí.”

La vida es ahora. ¡Ya! Suelen decir que normalmente la vida es lo que nos pasa esperando que nos pasen cosas en la vida…

Siempre me ha horrorizado que me sucediera eso. Y por eso cada día trato de poner especial atención a la vida… A todo lo que me pasa. A quien quiero. A quien conozco, y de repente entra en mi vida. Todo me parece increíblemente importante… Merece atención. Mi atención.

La vida es ahora.

Y tengo tantas cosas que hacer…!!! Que ni siquiera sé por dónde empezar. Pero ante todo tengo que recuperarme… Coger fuerzas. Volver a sentirme capaz… Poderosa.

Que no os suene mal “poderosa”…

¿Nunca habéis tenido esa sensación?!!!

La increíble sensación, -cuando os sentís satisfechos con la Vida… Con lo que sois y cómo sois en la Vida que os ha tocado vivir- de ser PODEROSOS…

No me refiero, obviamente, a ningún poder real… Económico, social… No. Me refiero a un poder maravilloso que se siente como una alegría -inmensa y a la vez serena- en el centro del pecho…, y se expande por todo el cuerpo como una corriente de energía que os ilumina hasta que la luz se os escapa por la punta de los dedos…

¡Tan poderosos!!!

Capaces de Amar. De ser Amados.

De disfrutar lo pequeño. De reubicar lo perdido. De luchar por lo que verdaderamente merece la pena. De alzar la voz contra lo injusto. De susurrar lo prohibido. Zambullirse en lo exquisito. Ser pacifista en las guerras, y soldado raso en las contiendas que se libran bajo sábanas de seda… Alcanzar la luna, mojarse bajo la lluvia, imbuirse de sol… Ser conscientes de lo sublime. Lo único. Estamos vivos… La vida es ahora…

¡¡¡Tan poderosos!!!

Es la extraña sensación de -por un instante- Ser y Estar donde se quiere… De que todo está bien. De que todo es posible… De que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir… TODAVÍA (un beso, Javier… ;), cualquier cosa maravillosa puede ocurrir…

Esa es la sensación que quiero recobrar… Que ya estoy recobrando.

Me siento cerca… Muy cerca.

Estoy Viva.

La vida es ahora.

 

 

Con amor.

Y con AMOR, sobre todo, un recuerdo emocionado para todas aquellas luchadoras que no pudieron lograrlo, y todo mi cariño a quienes siempre, y hasta el final, estuvieron a su lado…, llenando de amor sus vidas.

 

 

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Por fin el día ha amanecido gris.

(Dios!!! Qué ganas tenía!!!!)

De hecho ha estado toda la noche lloviendo.

Bueno, imagino, porque al despertarme estaba todo mojado… (Con ese hermoso color que cogen las cosas mojadas; que cobran intensidad… La tierra mojada. Los árboles, las piedras, las flores. Incluso el asfalto mojado parece otra cosa!!!) Pero lo cierto es que no me he enterado de nada. Gracias al cielo he dejado atrás las noches de ansiedad e insomnio, tan crueles… Y últimamente duermo como una niñita de pecho… :)

Llueve… Por fin llueve en mi trocito de cielo. En la parcelita del mundo que me ha sido obsequiada para vivir.

Vivir.

Si no olvidáramos tan a menudo que estamos aquí de paso… Que todo cuanto tenemos desde que nacemos no es más que un regalo… Si nos tomáramos la Vida como un desafío. Una dádiva. Un don. Quizá perdiéramos menos el tiempo en cosas “trascendentes” -como medrar en lo artificial para acumular un poder tan absurdo como efímero- y nos dedicáramos a ser felices con las cosas más intrascendentes… Como disfrutar esos momentos -aparentemente triviales- de conversación con un buen amigo; la cena de cada noche con la persona amada; una peli-palomitas con tu hijo o tu “sobri”; el momento de paz infinita que se conjura con el ocaso cada día; la aparición de Orión por el este en el recién estrenado otoño, cada madrugada…

Benditos instantes que dan verdadero sentido a la Vida.

Para ser sincera tengo que reconocer que no me hacía falta estar amenazada de muerte para reparar en Las Pequeñas Cosas. Quizá suene pretencioso, pero es la verdad. Siempre he sido muy consciente de mi tiempo, de las personas que amo y me acompañan en el día a día. De los que están y de los que hace tiempo que se fueron.

Creo que ser consciente es primordial para que todo lo que te ocurre tenga sentido. Para valorar en su medida “lo bueno”, y robarle poder a “lo malo”. Ya. Ya sé, Garci, que ahora dirías: “Ya salió la maniqueísta de turno”. Jajaja. Tienes razón. Pero lo siento así. Y si no eres consciente de lo que te ocurre, tanto de “lo bueno” como de “lo malo”, nada tiene sentido. Y probablemente no sirva de nada. Ni lo uno, ni lo otro.

Además, es cierto que recientemente he estado amenazada de muerte. Negarlo sería una estupidez. Pero lo bien cierto es que sigo estándolo. Claro. Lo estoy. Lo mismo que tú, que me lees. Todos estamos amenazados de muerte.

Lo que quizá no veamos con tanta claridad es que igualmente…

Estamos amenazados de Vida.

Jajaja… ¿No es fantástico?

Eh! Despierta!!! Estás amenazado de Vida!!!

¿Se puede ser más afortunado? Estás vivo. Y hasta el mismo instante en que dejes de estarlo, eres dueño -soberano e independiente- de la regia república de tu Vida.

Dios!!! Si supiéramos elegir mejor cómo vivir. Si nos peleáramos menos con los por qué y los cuándo, y diéramos más cancha a los cómo y a los quién.

¡Valor! Valor, amigo, y a la lucha!!!

Vivir, después de todo, requiere de muy poquito…

A saber. Se necesita…

– Un mínimo y elemental sentido de la justicia -para no robar con tu ansia de libertad, la libertad de otros-.Y con “libertad” quiero referirme a todos los derechos -fundamentales o no- de cualquier ser humano. Y por extensión, de todos los seres vivos con los que compartimos espacio y Tierra…

– Y ganas.

Ya está. Nada más.

Jajajaja…

¿No crees?

Vale. Vivir es a veces agotador. Y duro. Cuanto menos difícil. Que me lo digan a mí en estos últimos meses, pero… Siempre nos queda un resquicio. Una baza que jugar. Otro camino. Una opción distinta. Siempre podemos decir la última palabra…

¿Cómo?

Con nuestra actitud.

Ya lo reproduje aquí no hace mucho, pero aún a riesgo de parecer pesada (que sé que lo soy… :(, voy a repetirlo una vez más porque me parece un principio fundamental.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida, es obligatorio.

Sufrirlas o gozarlas, es opcional.”

Son palabras de Mathieu Ricard, un interesante budista que ha escrito libros sobre su conversión al budismo y el sentido de la vida, y sobre el que hay por Internet muchos PPSs y cosas así…

O sea. Nuestra actitud. Nuestra actitud ante las cosas.

De hecho. Todos vivimos y morimos. Es simple. En eso, hasta ahí, todos somos iguales. Lo que de verdad marca la diferencia es el cómo. El cómo lo hacemos.

O como a mí me gusta decir… Al fin, no es tan importante lo que nos pase -que además está totalmente fuera de nuestro control-, sino cómo nos tomemos lo que nos pasa.

Es verdad.

Conozco personas a las que les ocurren cosas maravillosas, y ni se dan cuenta… Las desprecian o simplemente las ignoran. Muchas, ni siquiera las ven.

Y conozco personas igualmente -sobre todo últimamente he conocido muchas- a las que les pasan cosas en las que una gran mayoría estaríamos de acuerdo en que son duras y difíciles de llevar -lo que viene siendo una putada-, y en cambio saben encontrar el giro perfecto para sacar de ellas algo bueno. O vivirlas con un mínimo de alegría. De dignidad.

Y todo radica en la voluntad. La actitud. La capacidad de saber Vivir. Es eso que últimamente se ha dado en llamar “inteligencia emocional”, y que no tiene nada que ver con el cociente intelectual, las carreras universitarias que se tengan, o el cargo o trabajo que se desempeñe en la vida.

Es así de sencillo:

Están las personas que disfrutan la vida. Son esas personas que intentan siempre jugar su partida vengan como vengan las cartas dadas, pintando con los colores que tienen…, encontrando un aliciente donde otros sólo ven reveses, e intentando además hacerlo con una sonrisa.

Y las que nunca están satisfechas con nada. Las que siempre desean lo que tienen otros. Las que siempre se anteponen ellas mismas a todo.

No voy a juzgarlas. Cada cual con su intención. Pero siempre he luchado por estar entre las primeras… Y con el tiempo, incluso, he aprendido a huir de las segundas…

Y es que a mí no me gusta que nadie huya de mí… :)

Ufff… Qué espesita me he puesto. Lo sorry. Es la climatología. Que me pone filosófica…

Este bendito tiempo gris…

El viernes pasado acabamos con la radioterapia. Veinticinco sesiones. Cinco semanas. Ya está. He conocido gente MARAVILLOSA. Desde las encantadoras profesionales que te preparan y te lanzan el chorro de fotones o lo que quiera que sea que te lanzan… Lali, Nuria y María. Más ángeles con bata blanca… Un beso y toda mi GRATITUD a las tres. No os olvidaré nunca, chicas!

A otros pacientes tan pacientes como yo… Mayte, la joven guapa de los vestidos largos y hermosa sonrisa. El amable matrimonio de La Cañada. La incombustible Rosa. La discreta Concha, con la que comparto perfume…, en seguida reconoció que llevaba Elixir de Clinic. Y sobre todo Francisca. Mi adorable Francisca. Esa mujer chiquitina, chiquitina, dura como una roca y dulce y divertida como un algodón rosa de feria… Este diciembre -como yo-, cumplirá 90 años, y había que verla… Con lo que ha tenido que luchar toda su vida…, vida dura donde las haya, y todo lo que tiene que batallar ahora que su cuerpo no la ayuda ya…, y hay que verla… Qué ejemplo de valor y coraje… Mil besos, Francisca. Ojalá todo salga bien, y por lo menos pueda vivir…, ¡hasta los cien años y alguno más! No voy a olvidar nunca ni su sonrisa, ni la suavidad de sus manos, que tantos ratitos tuvimos cogidas… Tan tierna.

Han sido cinco semanas maravillosas. Duras sí. Vale. Porque cuando estaban comenzando a desaparecer los efectos secundarios de la quimioterapia, reaparecieron. Y volvió el cansancio extremo, los dolores, y la pérdida de pelo que ya estaba empezando a repoblar mi cabeza… Eso es cierto. Pero aún así, maravillosas.

Salir de casa con Álvaro todas las tardes, cantando en el coche, gastando bromas, riéndonos de todo… Que estuviera esperándome de pie en la puerta de la radio en lugar de en la sala de espera (es el único que lo hacía… :) Las noches de los martes de pizza, y el pan de ajo en el coche mientras volvíamos a casa… Su ayuda para vestirme y desnudarme cada vez, para darme la crema donde yo no llego… Su mirada acariciándome todo el rato…, diciéndome a gritos lo valiente que soy… Lo fuerte… Mil gracias una vez más, amor mío. Sin ti, evidentemente, esto no habría sido lo mismo. Ni tantito!!!

Como podéis comprobar en la foto estoy hecha un cristo!!! Pálida, pálida, con tremendas ojeras, superada de kilos, sin apenas cejas ni pestañas… En fin. Guapísima!!!, que dice Alva. Jajaja… Pero con los labios pintados y la mejor de mis sonrisas, pues esta foto está hecha el viernes pasado, justo nada más salir de darme la última sesión de radio… En el pasillo del IVO. Tan felices… Como podéis comprobar el que sí tiene buen color es Alva… Guapo!!!

Y además hemos estado en el tiempo límite… Lo digo porque acabando, la piel empezaba ya a… “tostarse” un poquito… Jajaja. Pero ha estado bien. En la radiodermitis, que es el daño que sufre la piel por la radiación y que los médicos dividen en cuatro niveles, siendo el primero el más leve y el cuarto el peor -cuando ya hay necrosis graves-, yo me he quedado en el primer nivel… :) Vale, es jodido. Escuece y duele un montón. Es la verdad. Pero bueno, parece que ha sido lo mínimo.

Lo verdaderamente duro está ocurriendo por dentro. Se inflaman todos los tejidos internos y poco a poco, cada vez va doliendo más por dentro. Y los pinchazos…, tremendos, que te cortan la respiración, y hacen difícil que puedas reprimir un grito. Y la tos a ratos, porque claro, la radio penetra y toca un poco el pulmón, y produce tos seca. Aunque yo he tosido muy poquito…

Pero bueno…, ya vamos acabando  :)

Ahora queda la braquiterapia. Será el día 8 de octubre. Y aunque te duermen, NO ME QUEDARÉ INGRESADA!!!!! Las exclamaciones y las mayúsculas son de SUPER-ALEGRÍA… Porque al principio me dijeron que me darían tres sesiones, con unas seis u ocho horas de diferencia entre una y otra, para lo cual, obviamente, te tienes que quedar ingresada…, y con las agujas puestas… :(

Además, la braquiterapia se las trae… El tema está en que te meten unas agujas en el pecho… Valiente aforismo, por cierto, lo de llamarlas “agujas” cuando en realidad son unos tubitos de metal, como pajitas de refresco, un pelín más estrechitas… Uuuufffff…. Y a través de ellas te meten en la zona, donde en este caso estaba el tumor, un elemento radioactivo para que emita la radiación directamente desde dentro.

Pero claro, si te tienen que dar más de una sesión, te tienes que quedar con “las agujas” puestas, -varias-, sin que se muevan, y claro… No sé. Pero no debe ser nada agradable, ni fácil de pasar…

A todas las personas que lo hayan tenido que vivir, mi reconocimiento y todo mi cariño. ¡¡¡Ahí!!! Con un par!!! (Aplausos, por favor.)

Se supone que eso vale por varias sesiones de radio externa. Creo que la doctora Carrascosa dijo que como por unas ocho sesiones. Y al parecer, combinado con la radio externa y la quimio, es bastante eficaz a la hora de retrasar o evitar la reproducción del tumor. Esto último me lo dijo María, imagino que para animarme por la cara que puse cuando estuvo explicándome cómo era el proceso de la braquiterapia… Jajajaja… Gracias, guapa.

Pues eso… Ya veremos… Ya os contaré.

Eso será el ocho de octubre, y… Luego tenemos que volver a pedir cita con el doctor Carañana, mi querido oncólogo y Luisa, su no menos maravillosa enfermera, y veremos qué nos dicen…

Se supone que esto debe de estar acabando…

Joder!!!!!!!!!! Qué afortunada soy…

Creedme si os digo que lo pienso un montón de veces al día, y todavía no me lo creo… Qué afortunada… Qué afortunada… Qué afortunada…

No puedo dejar de recordar que era un tumor agresivo, de crecimiento rápido… Peligroso. Si no llega a ser por mi doctora de cabecera, la increíble doña Cristina Mora, del Ambulatorio de Bétera, que se empeñó en que no le gustaba el bulto que había quedado después de curarse el absceso que tuve en el pecho, tras el que se encontraba el tumor, y me hubiera forzado a repetir las mamografías -que en un principio dieron negativo-… No sé qué hubiera pasado. Bueno, la verdad es que no quiero ni pensarlo… Pero aún así lo pienso. Y CADA DÍA doy gracias a doña Cristina y su pericia médica, a TODOS los profesionales que me han tratado después, y a la Vida, por haberme dado una oportunidad más. La oportunidad de estar hoy aquí, contándolo.

Dios!!!!! ¿Soy o no afortunada?

:)

Además. Hace un par de días que creo que me siento un poco mejor… Digo que creo, porque es confuso… Claro, tengo muchas molestias en la zona irradiada y me está doliendo mucho el pecho, la axila y el brazo, con unos pinchazos increíbles… Pero, creo que el cansancio va mejor… No estoy “como nueva”. Aún me canso mucho cuando Alva y yo salimos, al atardecer, a dar una vuelta a la manzana. Y durante el día tengo que sentarme o tumbarme en el sofá de vez en cuando para descansar un poco… Pero va mejor… :)  De hecho llevo un par de días limpiando la casa y rincones, como una loca… Ayer me dejé la zona de la chimenea como una patena… :) Preparando el invierno… :)

Además he vuelto a estar cocinillas… Sí!!! El viernes pasado, para celebrar la última sesión de radio, hice una tarta de manzana… Sí…, ya sé que es una chorrada, pero… ¡¡¡Era mi primera tarta de manzana!!! Mi primera crema pastelera!!! Y no tuvimos ni para empezar… El domingo tuve que hacer otra, y la verdad es que las dos cayeron en un santiamén.

Y ayer hice las magdalenas de Goizalde. Os dejo aquí el link… El blog de Goizalde Buenísimas!!! Muchas gracias, Goizalde. Un éxito. Alva, que alucinó de verdad con la tarta de manzana, dijo ayer que las magdalenas estaban ahí ahí con la tarta, lo que es mucho decir…

No sé… Creo que en general voy mejor… :)

De hecho, pues aquí me tenéis… En el momento me he encontrado un poco mejorcilla, como podéis comprobar me he tirado al ordenador como una loca… De repente he tenido ganas y fuerza… Y es FANTÁSTICO!!!!

Me alegra reencontrarme contigo… :)  Con todos vosotros. Pero sobre todo, sobre todo -y me vais a disculpar- me alegra reencontrarme conmigo misma… Que me he echado -a ratos- mucho de menos… ;)

Gracias por las veces que has dejado un comentario. O por las llamadas. Sí, gracias. Gracias por los SMSs. Por los recuerdos a través de terceros. Por el interés. Por el cariño. Gracias, sencillamente, por cada vez que has tenido un pensamiento para mí… Que estabas haciendo cualquier cosa, o escuchando las noticias, o hablando con alguien, y por algo, te has acordado de mí, y de alguna forma, en ese mismo instante, todo ese cariño me ha llegado…

Que me ha llegado.

GRACIAS a todos.

 

Con Amor.

Y Alegría.

Mucho Amor. Y mucha Alegría…

En este bello día gris…

 

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12 de septiembre

 

 

 

 

Estoy de vuelta.

Y no ha sido fácil.

No tengo ni ganas ni fuerzas.

Necesitaba un buen motivo.

12 de septiembre.

Debería empezar pidiendo perdón por todo el tiempo que he permanecido ausente, y en el que -ni tan siquiera- he dado señales de vida. Pero tengo poco tiempo y pocas fuerzas aún. Por lo tanto no me desharé en excusas ni explicaciones de cómo están siendo mis días…

Entiendo que lo imaginas, y si no es así…, créeme, mejor para ti.

Queden registradas por escrito mis disculpas con este sincero:

LO SIENTO

y, como ayer ya es tarde, continúo escribiendo…

Mañana es 12 de septiembre, y eso, rota aún, agotada, harta, y falta de fuerzas, es lo único que me lleva hoy a tirar de las que no tengo, y reencontrarme aquí con las Palabras…

La vida es algo frágil. Muy frágil.

Y no lo digo porque la mía sea hoy un claro ejemplo de suerte conjurada. No. Yo, -no me canso de repetirlo-, soy una maldita afortunada. Lo he sido desde que vine al mundo…

Me refiero a la vida en general… Es algo frágil. Muy frágil.

Hoy te crees dichoso, con toda la vida por delante, y de la forma más estúpida te cae una maceta mal sujeta a un balcón ajeno a tu existencia, y de repente se te acaba el tiempo. De golpe. Para siempre. Es así. Frágil.

O estás convencida de tener a tu lado a una persona a la que amas, y que durante años, muchos, has creído que también te ama y que estará ahí para siempre, y por un cambio de aires, una ráfaga de viento malencarada, un revés que ni puedes alcanzar a comprender, se escapa de tu lado. Aunque siga ahí, no estará más. Nunca. De golpe. Es así. Muy frágil. Muy puta.

La Vida. Dándote dos de cal y una de arena. O al revés. Y eso, en el mejor de los casos.

No es fácil.

Sé que todos, tú, sabes bien de lo que hablo, y no hace falta que me extienda en más ejemplos.

La Vida es frágil. Muy frágil. Sí, puta también.

Pero mañana es 12 de septiembre.

Eso lo cambia todo.

Eso marca la diferencia.

Eso hace que mi vida tenga sentido.

12 de septiembre.

Hace 45 años, vieron -por primera vez- la luz, los ojos en los que hoy me reconozco. Esos ojos cuya luz ilumina mi camino, -y lo digo en serio-, son el báculo de mis días, el refugio de mis tormentosas noches. Esos ojos en los que mirarme me da la fuerza, la esperanza, la vida a la que tanto esfuerzo me está costando agarrarme…

Hace 45 años, nacieron las manos sin las que hoy, lo admito, no sabría dar un paso. Y no me resulta fácil confesarlo en voz alta, porque hasta ahora me había creído soberana de mi vida y autosuficiente en todos los terrenos. Pero sin tus manos, querido mío, hoy no sabría cómo -ni tal vez para qué- seguir adelante.

Como si fuera ciega, tu confiada y atenta mirada, ha estado y está ahí para guiar mis inciertos pasos durante esta dura época… Y que sin tus brazos, -a los que asirme, en ocasiones casi desfallecida-, no hubiese podido dar.

Tu abandono de ti mismo, tu renuncia generosa a todo lo que no sea yo, está consiguiendo que esta época -que va ya para los nueve meses, ¡que se dice pronto!- sea a veces soportable, y en ocasiones hasta divertida…

Tú. Tú solo.

Con tu fe -muy por encima de la mía- en mí, con tu respeto, incluso con tu admiración -que ciertamente me viene grande-, estás haciendo que los días de dolor, de agotamiento, de rabia, de desánimo intenso… Incluso los malditos momentos de desesperación -que los hay- estén caducando cada instante para renacer en promesas tangibles de tiempos mejores.

Tus risas, y sobre todo las que constantemente me provocas, -verdadera banda sonora de estos últimos meses-, estén tiñéndolo todo de una alegría que, a priori, uno no sabría de dónde puede salir… Mago sin chistera. Amante infatigable. Mi príncipe. Mi querido y particular Geoffrey de Peyrac…

¡Tan agradecida, amor mío!

Mañana es 12 de septiembre.

Y no habrá fiestas, regalos, ni celebraciones multitudinarias, porque no hay fuerzas suficientes aún, ni economía que lo permita -a fe de los reveses de la vida-… Pero sé que tú y yo haremos nuestra fiesta particular, íntima, privada, porque aunque a ti no te guste celebrar tu cumpleaños, yo tengo que estar dando -todos los minutos del día- las gracias al cielo porque nacieras, y aquel 28 de enero de 1989, la vida, -sí, esa tan frágil y tan puta a veces- cruzara nuestros caminos.

Y pasito a pasito, tacita a tacita, año tras año, nos encaminamos ya hacia los 24 que estamos juntos, y que han convertido mi vida, en la más fascinante y feliz de todas cuantas conozco… Y eso es algo demasiado grande como para no agradecer y festejar una y mil veces cada bendito 12 de septiembre en que tu, alma mía, viniste a la vida…

¡Tanto te tengo! ¡Tanto te debo, mi vida! Que ni se me ocurre cómo corresponder tanto amor…

Este no será un cumpleaños al uso… Pero sé que será un día fantástico porque tú estarás a mi lado. Acudiremos, como cada tarde, al IVO, a por nuestra sesión diaria de radioterapia, y aunque cansada y bastante dolorida, saldré feliz… Porque fuera estarás esperándome tú… Saber eso, marca la diferencia.

Tú, que te desvives por pormenorizar los problemas y ridiculizar las contrariedades; por disfrazar los apuros y desenredar los conflictos… Tú, que te esfuerzas incansable, por hacer de cada situación difícil una chanza risible. Tú, que me miras siempre como si al verme por primera vez la paz llegara a tu vida y la felicidad te colmara por completo. Esa tu mirada, siempre acaba por darme las fuerzas que tanto necesito.

Tú, a quien no se te acaba el amor…

Feliz cumpleaños, Álvaro.

Hace años que te amo con locura, y, sabiendo cómo eres y cómo te conduces en la vida, no me sorprende seguir haciéndolo… Pero nunca pensé que llegaría a tener tantos motivos para estarte tan agradecida… A ti, y a la vida.

Sí, esa tan frágil, esa tan puta, pero que conmigo, -al ponerte a mi vera-, ha sido tan generosa.

Mañana es 12 de septiembre.

Y si existiera el cielo, y en él los ángeles…, mañana, por ser el aniversario de uno de ellos, sería fiesta grande.

Gracias por todo, mi amor. Por existir.

Te amo.

 

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¡El último!

Mmmm… (de pensar)

Ahora tengo miedo de escribir.

Ayer pensé que era una buena idea.

Pero hoy tengo miedo.

Imagino que es el agotamiento.

Creo que es porque llego hasta aquí…, con mis fuerzas casi extintas.

Como decía Les Luthiers… “Con mis fuerzas casi extintas…, a vasto imperio llegué, puse el pie en tierra de incas. O sea, hice hincapié!!!” Jajaja… ¿Recuerdas la “Cantata del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió”? A quien conozcáis a Les Luthiers estaréis sonriendo como yo, y a quien no, francamente se lo recomiendo. Son buenísimos para echarse unas risas de humor inteligente, música original (nunca mejor dicho) y espectáculo de calidad.

Pues bien, decía que llego como don Rodrigo a tierras incas…, con mis fuerzas casi extintas… Y eso hace que la noticia “con luz propia” que ayer pensé que se merecía una entrada para ella sola, hoy me dé un poco de miedo.

Miedo escribir, me refiero.

El último. Sí.

¿O no?

Porque… ¿Y si mañana llegamos, y resulta que después de los análisis…, NO es el último porque no me lo pueden poner?

Uf! Imagino que es algo parecido al miedo escénico, ¿no? Estoy tan convencida -y sobre todo DESEOSA- de que el de mañana sea POR FIN el ÚLTIMO GOTERO…, que si llegáramos y por tener las defensas demasiado bajas, o anemia o algo, no me lo pudieran poner y hubiera que retrasarlo…

Sería HORROROSO!!!!!!!!!  :(

Sí. Sí. Ya sé que a lo mejor alguien esperaba de la “Bea de siempre” una reacción distinta…

“No pasa nada… Si no es mañana será un poco después… Tranquilos. Todo controlado. No importa. Todo está bien. La vida es maravillosa. Y yo estaré bien. Da igual que sea ahora o un poco más tarde… No pasa nada. Don’t worry be happy!!!!”

Sí, sí… Ya. Claro. Tú don’t worry si no quieres, y sé todo lo happy que quieras, pero que me pongan el gotero mañana porque, brother, no puedo más con mi body…

En fin. No mola nada sentirse así. Pero es como me siento.

Y al final, claro, si ocurriera… Pues bueno, ¿qué se le va a hacer? Pues habría que esperar. Y resistir. Y encajar el golpe. Y aguantar el tirón…

Y… ¡Sí! Hacerlo con una sonrisa porque es la mejor forma de hacerlo. Porque de verdad por muy hecha polvo que esté, eso es lo que sigo pensando. De modo que al fin y al cabo sí que sería así… “No pasa nada… Tranquilos. Todo controlado. Don’t worry be happy…”

Vale. A ver. Voy a centrarme un poco porque divago…

Vamos a pensar que mañana sí es EL ÚLTIMO, ¿vale?

Voy a sacar a pasear a la Bea confiada en la vida, positiva, con energía para derrochar (jajaja, sólo de escribirlo me da la risa… ¿¿¿con energía para derrochar????? Jajajaja!!!!) La Bea alegre, inasequible al desaliento, siempre ilusionada, feliz por convenio interno… Y vamos a agarrarnos a la bonita idea de que mañana… VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!

Ok. Voy a seguir escribiendo partiendo de esa base, ¿vale? Porque es una idea maravillosa, y porque quiero seguir siendo de las que se apuntan al sí. A creer en que lo bueno es posible. A hacer las cosas fáciles. A fluir con la vida. A creer en la magia. A Vivir. A disfrutar.

…………………………….

Dios! No puedo creerlo!!!

EL ÚLTIMO… Por fin!!!

Hasta aquí la fascinante aventura de los goteros…

Y sí. Sé que aún queda lo peor… Los días posteriores al gotero… Para que me entendáis, son algo así como un pequeño infierno. Maldito. Perverso. Personal e intransferible. Aunque sí es contagioso de alguna forma… Lo sé porque en los ojos de Alva puedo ver cómo sufre conmigo esos días. Por mí. Sólo por no verlo sufrir tanto, quisiera sufrir menos. Pero lo cierto es que son días terribles…

Pero… ¡¡¡SERÁ LA ÚLTIMA VEZ QUE ME SIENTA ASÍ!!!

¡LA ÚLTIMA VEZ! ¿Te das cuenta?

Es… ¡¡¡SANFRANTÁSTICO!!!!

Y sueño despierta con cómo será empezar a sentirse poco a poco mejor… Cuando todo el cuerpo deje de dolerme… Cuando agacharme a por algo que se me ha caído, no sea un suplicio… Cuando pueda barrer sin quedarme sin aliento y sin sentir romperse cada músculo de mi cuerpo… Cuando pueda empezar a andar y no parar ¡¡¡hasta que a mí me dé la gana!!!

Cuando en lugar de ida y vuelta en la piscina, a un ritmo “tortúguico” de braza, pueda hacerme varios largos a croll desenfrenado… Jajaja…

Y salir a pasear con Alva… ¡Dios, qué ganas tengo! Y de compras de plantitas con mi mami por la mañana. Y al cine con Armand. Y quedar con Carmen, mi querida profe de inglés, a tomarnos ese café que no llega nunca. Y acercarme hasta Cofrentes a ver a mis añoradísimos Solve y Efra. Y disfrutar con Helen mañanas fructíferas y mágicas que siempre se nos quedan cortas. Y esa tilita con Mary “hospital”. Y esa cena que tanto echo de menos con Nur y Garci, con Lucía, Lola y Manuel. Y la siempre feliz comida con Pilar, Pura y Montse. Y retomar mis eternas y mágicas conversaciones al Messenger con Marco, que supone desplazarme virtualmente a mi muy querido Méjico. Y con Javier, si se asoma, desde Australia; sí, también echo mucho de menos nuestras charlas… Y quedar de nuevo con mis chicas de la cena del “reencuentro”, Lucía y compañía. Sobre todo con Cristina, mi mejor amiga de la infancia, a la que me muero de ganas de llamar y quedar a contarnos lo que nos ha ocurrido en estos treinta años que llevamos sin vernos, pero que es como si el tiempo no hubiera pasado… Y poder acudir a todas las comidas, cenas y fiestas de guardar con la familia de Alva, mi familia, que tanto disfruto, quiero, y ahora añoro…

Y poder decirle a Javi y a Mario que sí pueden pasarse por casa a verme, cuando amablemente nos hacen un hueco en su agenda cuando se desplazan hasta Valencia… Y esa maravillosa cena conmemorativa del 17 de septiembre del año pasado con las estupendísimas Majo y Vicky, sus respectivos -no menos encantadores- Borja y Chus, y Javi y Mario, y Helen y Rafa…

Y mucha más gente que seguro me dejo… Lo siento. También tengo ganas de veros…

Pero imagino que sobre todo echo de menos las salidas en solitario…

Me encanta salir sola. Me siento a gusto.

A andar muy temprano por las mañanas. Con las primeras luces del alba. Con el silencio y el fresquito del amanecer. Cuando parece que el mundo no se ha inventado todavía…, cuando todo augura que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir aún a lo largo del día. Un día que está por dibujar.

Y mis salidas, portátil pequeño en mano, o libreta en blanco y lápiz bien afilado, a una bonita terraza desde donde poder escribir el mundo…

O leer distraídamente en un rincón tranquilo, hasta que el anónimo deambular de los alrededores te absorbe por completo, y acabas cerrando el libro para leer y disfrutar la vida en directo.

Sí. Tengo ganas de recuperar mi vida. Mi forma de enfrentarme, de disfrutar, de comerme la Vida. Sin miedo. Con ilusión. Con unas ganas que a veces hasta a mí misma me resultan abrumadoras. Como si se fuera acabar mañana mismo…

Sí!!! VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!

Y aunque no lo creáis, -yo tampoco acierto a darle una explicación lógica- echaré mucho de menos acudir los jueves cada 21 días al hospital. A la consulta del maravilloso doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, en el que confiar desde el principio ha sido una de las mejores bazas para mi curación; y la entrañable y vital enfermera Luisa, siempre tan dispuesta, solícita, amable y alegre -gracias, guapa mía!!!-. A la sala de quimioterapia con el brillante equipo de ángeles sin alas, formado, entre muchas, por Esther -la primera que me pinchó y me puso el primer gotero, y de la que nunca olvidaré su ternura y tranquilidad, que tanto bien me han hecho-, y Elena, Carmen, Merche, Susana, Mila, y alguna más que no conocí porque nunca me atendió directamente, y un chico con el que nunca traté tampoco, pero que también anda por allí.

Confío en que todos, ¡todos!, desde el doctor, pasando por su enfermera, hasta el equipo completo de quimioterapia, sepáis lo importantes que sois en la vida de muchas personas que, aterrorizadas por la terrible noticia que reciben, muertas de cansancio y dolor, asustadas, desconcertadas o tristes, se ponen en vuestras manos, y acaban teniendo que agradeceros la Vida.

:)

Yo os agradezco la Vida. A todos. Y pase lo que me pase…, no podré olvidaros. Nunca. El esfuerzo y la generosidad que habéis puesto en cuidarme. El esfuerzo y generosidad que ponéis en ayudar a todos los pacientes que pasan por vuestras manos, y  hacerlo además, de la forma más amable.

Sois ángeles. Y yo, -lo confieso-, en otra vida, quiero ser como vosotros.

:)

Y echaré de menos esos días de hospital…, vividos tan intensa y felizmente con Alva. Porque han sido una fiesta. Cada uno de ellos…

Despertarme muy pronto por la mañana, a tu lado, y encajar ya alguna de tus bromas mañaneras, acompañada siempre de cariñosas y divertidas metidas de mano, jajaja… Lo siento pero es así… :)  Creedme, ¡no hay como despertar así!!!!

Ducharnos y arreglarnos, a ratos en silencio, a ratos a gritos, porque tú quieres poner tu querida “Pasión según san Mateo” de tu adorado Bach, y yo necesito escuchar algo más “actual” y divertido… Jajaja…

Menos mal que al subir al coche, no hay dudas… Los Pitufos toman el poder…

Ya. Es raro. Lo reconozco. Pero creo que es porque es un CD que me gusta escuchar en Navidad. (Y el caso es que no son villancicos, sino versiones de canciones modernas, actuales, pero me encanta escucharlo en Navidad, ¡no sé por qué! Imagino que porque me da mucha alegría y es fácil y divertido de bailar y cantar. De hecho hasta este año, ese CD lo escuchaba sólo en las vacaciones de Navidad.) Pero como todo esto empezó a ocurrir en Navidad, pues estaba puesto en el coche, y ese CD nos sirvió para animarnos en cada difícil visita que hicimos los primeros días…, cuando aún no sabíamos lo que pasaba. Luego, cuando ya nos confirmaron lo que iba a pasar… Y Los Pitufos nos obligaban a cantar siempre, y a colocarnos, -nos costará más o menos-, una sonrisa en la cara…

Así creo que se convirtieron en la banda sonora de mi cáncer. Y la verdad es que han cumplido con creces su papel…

Luego llegábamos al hospi y comenzaba el periplo… Primero analítica, -con alguno de los ángeles de la sala de quimio- casi siempre en ayunas, y por lo tanto, después, mientras analizaban el tema, nos íbamos a desayunar… ¡Dios, qué gusto! Toda la vida voy a recordar esos desayunos… Al principio con fresquito, -era invierno-, luego con una temperatura ideal -primavera-, y por fin con un calor considerable -verano ya-, y tú, mi amor, siempre perfecto… Solícito, amable, cariñoso, divertido, un poco papá… Jajaja. “Cuidado cariño con la vía…” Y es que te dejan la vía puesta por si todo va bien y pueden ponerte el gotero, no tener que volver a pincharte. Pero claro, llevas la palometa esa puesta, con sus botoncitos de abrir y cerrar y toda la parafernalia, y claro, como no estás acostumbrada, y no duele, -por algo dije que el equipo de quimio es el mejor-, yo por lo menos doblaba el codo por donde no debía, me enganchaba la palometa en todas partes, le daba golpes… Jajaja… Y el pobre Alva, ejerciendo de papá: Cuidado!. Cariño, ten cuidado, por favor. Cariño, el codo. Cariño, la mano. Cariño, por favor!!!

Jajajaja…

Tus bromas. Tus caricias. Tu mirada siempre protectora, siempre llena de amor… Tu atención siempre a la hora para que no se nos pasara… A mí se me habría ido el santo al cielo y me hubiese quedado toda la mañana ahí…, disfrutando de la vida a tu lado…

Pero puntualmente -gracias a ti- recogíamos y tocaba la visita con el doctor Carañana y Luisa. Primero esperar en la sala, rodeada de personas que aguardan un dictamen como tú… Las miradas cómplices, de entendimiento. Las sonrisas.

Y por fin la consulta.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Un placer, con Carañana, tan eficaz y pragmático, y la desbordante alegría y el cariño de Luisa. Si el veredicto es positivo…, ¡perfecto! ¡¡¡Fiesta!!! “Habemus goterus”.

Si no, pues es otra historia. Pero no me apetece volver a recordarlo. No te lo ponen y punto. A esperar. Pero no queremos hablar de eso ahora, ¿verdad?  ;)

De modo que nos despedimos entre miles de gracias y buenos deseos para los 21 días que nos separan de la próxima cita, y bajamos a la sala de quimio. “Hospital de día” le llaman.

Allí les comunico a los ángeles sin alas que sí, que tengo el visto bueno, que me lo pueden poner. Y como tienen que esperar que “Farmacia”, que es la que prepara el medicamento de los goteros, se los bajen, te dicen hora aproximada de llegada, y mientras nos volvemos a la cafetería… A la de la esquina. La misma donde un rato antes hemos desayunado. La de las chicas simpáticas… Todas. La Tahona de San Clemente se llama, y es un sitio magnífico donde los haya, donde además del simpatiquísimo y profesional personal, hacen unos dulces y salados, riquísimos. Sobre todo las empanadillas…, ¡espectaculares! Hay que probar sin falta la de habitas con longaniza… Sublime. Un saludo a todas también, especialmente a Paloma, que es hija de una compañera de Álvaro. Un encanto. Como todas las demás.. María, Leticia -a la que mando ánimos y todo nuestro cariño también para su papá-, Maru, María José, Cecillia, Rebeca, y el chico del clan, encantador como todas, Nacho. Ha sido un placer compartir desayunos y almuerzos con vosotra/os. También vosotros/as habéis contribuido a hacer más felices estos complejos tiempos que me han tocado vivir… Sois un diez, que dais calidad y categoría al sitio donde trabajáis. Gracias. Y besos :)

Y por fin…, la vuelta definitiva a la sala de quimio… Y ahí, bien arropadas y acompañadas, con paciencia, muchas sonrisas, un ambiente tranquilo, buenas compañeras de batallas, como Julia mi yayita favorita, Sonia tan dulce, Concha tan interesante, Fina tan cercana, Marisa una luchadora guapísima y Yoli, la sonrisa más bonita y alegre de todo el Hospital de día… -¡suerte a todas!!!-, y otras y otros muchos con lo que no llegué a intimar…, comienza la destilación gota a gota de la promesa de vida hasta tus venas…

Magia.

Y Alva entrando y saliendo con el zumito de naranja recién exprimido por mi amiga de la cafetería del hospital. Una chica fantástica que conozco desde que era yo la que iba a por los zumos de naranja recién exprimidos para Alva. Hace diez años. Y que es una belleza de mujer, por fuera y por dentro. Amparo, se llama Amparo, y mira tú por donde acabo de enterarme de que es oriunda de Bétera, y de que somos vecinas… :)  Entablamos una relación muy especial. No sé cómo, en los breves ratitos en que hablábamos, llegamos a decirnos cosas más profundas, íntimas e importantes, de las que a veces puedes llegar a comentar con supuestas amistades de toda la vida… Un beso enorme también para ella. Y mis mejores deseos para su vida.

Y las cartitas… Jajaja… Ya sabéis, esas cartitas que yo empecé a escribirle a Alva los días de gotero, como cuentos para que la quimio le hiciera todo el bien y el menor daño posible, y que Alva ha retomado en esta ocasión, pero en versión CARCAJADAS A PLACER… Dios, cómo me he reído!!! Casi todo el mundo me miraba abierta o disimuladamente, porque se me caían las lágrimas de risa, y las risas de emoción… Un diez mi chico! Debería escanearlas algún día y colgarlas aquí, para que pudierais leerlas, -por lo menos las partes menos subidas de tono, jajaja!!!-, y así comprenderíais por qué me río tanto con Alva… :)

Sabéis también lo de la música mientras la quimio, porque lo he contado en otras ocasiones. Últimamente escuchó menos música y hablo más… Está bien. Hay tiempo para todo. He conocido unas mujeres maravillosas sentadas a mi lado, en mi misma situación. Mujeres maravillosas. Fuertes. Valientes. Divertidas. Mujeres luchando. Luchando mucho. Y probablemente mañana sea el último día que vea alguna de ellas… No importa. Ha sido un placer. Sé que la huella que han dejado en mí…, no se borrará nunca.

Porque, definitivamente, hay cosas en la vida, que una no debe olvidar.

Sí. Ha sido un tiempo maravilloso… A ratos.

Ha sido una experiencia fascinante. He llegado a desconocer mi cuerpo como nunca. Pero eso a la vez me ha enseñado mucho. Me ha enseñado a pararme. A dejarme cuidar. A pedir ayuda, cariño, apoyo. Me ha enseñado a ser más flexible conmigo misma, más condescendiente con mi autoexigencia. He aprendido que, en ocasiones, por mucho que quieras, tienes que pararte y dejarte hacer. No tengo porqué poder con todo… ¡Y no pasa nada!

Ahora tendremos todo agosto de vacaciones… Mis vacaciones son tener a Alva cerca… :)

Y gracias a mi tutora de sexto de Básica, Anabel, con la que me reencontré en la cena “reencuentro” de hace unos meses con las compañeras del cole, y a la que no veía desde hace 33 años, cuando yo tenía 13, vamos a poder vivir una experiencia increíble…

Ha sido tan amable y generosa, que nos deja su casa en Guipuzcoa para que vayamos en el momento que queramos durante todo el mes de agosto, que ella y su marido estarán fuera… :)

¿No es fantástico?

De modo que cuando me recupere un poco de este ÚLTIMO GOTERO (Yuuuuujuuuuuu!!!!), Alva y yo podremos ir a pasar unos días a un sitio precioso -porque Anabel nos ha mandado fotos del lugar y la casa, y de verdad que es un paraíso-, que van a ser el colmo de los placeres… :)

No sé qué he hecho para merecer tanto bueno…, pero sea lo que sea, no pienso decir que no… ¡¡¡Estoy encantada!!!

Y a Anabel, aunque no sabe que escribo y no entra aquí, no puedo por menos que darle las gracias por su confianza y su generosidad -y la de su marido, claro, que tiene si cabe más mérito-, porque Alva y yo vamos a poder disfrutar de unas vacaciones maravillosas en un sitio idílico, que si no fuera de esta forma, no podríamos…

Y…, ¡¡¡voy a conocer GUETARIA!!!  ¡Por fin! Toda la vida, desde que escuché por primera vez el nombre de esa población, quedé fascinada… No sé. Me suena a cuento de aguerridas hadas, y sensibles caballeros… :)  Un lugar con sabor a mar y tintes de magia… ¡Por fin! No puedo creerlo!!!! Jajajaja…. (Risa de dicha…:)

Bien.

Esto va tocando a su fin, chicos…

Sé que queda por delante la radio, y más pruebas, imagino… Pero estamos a punto de cerrar una etapa MUY IMPORTANTE en el proceso de la curación del cáncer, y por extensión, de mi vida. Una etapa VITAL. Algo que va a hacer que nunca vuelva a ser la misma… Sólo espero haber aprendido algo de verdad, y que sea como sea, me ayude a ser mejor persona.

Creo, sinceramente, que los que pasamos por esta experiencia y sobrevivimos, le debemos a la Vida esta MARAVILLOSA SEGUNDA OPORTUNIDAD. Y espero hacer bien las cosas, seguir siendo fiel a mí misma, y disfrutar -y contribuir a hacer disfrutar a los demás- de esta Vida que, aunque a veces duela, es algo MARAVILLOSO.

Os quiero.

Hoy estoy generosa… OS QUIERO A TODOS!!!! Por qué no? En principio es gratis… :)  No duele y… Me hace tan feliz!!!!

GRACIAS POR TODO.

Espero seguir viéndoos, siempre que podáis, por aquí… Me hace muy feliz teneros, y yo aún tengo algunas cosas que contaros, si me hacéis el regalo de leerme…

Que sepáis que mañana, -dentro de poquitas horas en realidad, porque por causas ajenas a mi voluntad se me ha hecho una hora de vértigo- si es que alguno me lee durante la mañana, (desde las ocho y media hasta las tres y media del mediodía), mientras me leéis, yo estaré ahí, enganchada al elixir mágico…, acogiendo feliz mi gotero. Porque…, si no os lo había dicho aún, chicos y chicas… Mañana…

VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Posdatita.- Prometo responder los comentarios pronto, ¡muy pronto! Antes de que me dé el yuyu del ULTIMO GOTEROOOOOOOOO!!!!, y no pueda moverme durante unos días… Espero que entendáis que todas las fuerzas las necesitaba para esta entrada… Y vuestros comentarios merecen más que una respuesta rápida, por compromiso… Os quiero tanto… :)

 

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Soy un poco snob. Lo confieso.

Nada serio.

Tonterías.

Me gusta el buen perfume. Aderezar con algún complemento diferente mi vestuario, por más sencilla que vaya vestida. Tengo mis cubiertos favoritos para comer, y pierdo el tiempo que haga falta en buscar mi cucharilla preferida entre todas, porque de lo contrario no me tomo a gusto el café con leche. Me gusta disfrutar siempre en casa alguna flor natural en un jarrón informal, y lucir plantas naturales en todas las habitaciones. Excepto en el dormitorio, claro.

Alva suele bromear con que soy una pija. Pero sé que no lo dice en serio. Es sólo una broma que usa para enfurruñarme en falso y hacerme reír. No soy, ni he sido nunca, una pija. Aunque he de confesar que de jovencita…, pude llegar a parecerlo. Jajaja!!!! Pero nunca fui una pija “al uso”. Jamás fui amante de las marcas. Es más, les tengo algo de aversión. No tengo gustos caros, salvo en el perfume. Y el dinero me importa muy poquito. Lo imprescindible para llevar una vida digna y tranquila.

Pero sí soy un poco snob. Sólo bebo -muy de vez en cuando- vino, si es servido es una bonita y elegante copa. Jamás bebería vino en un vaso sin glamour. Jajaja… No soporto la gente maleducada o grosera, porque pienso que es un síntoma de egoísmo y una falta de respeto. Me gusta combinar los colores. No importa que no sea caro, pero un alegre pañuelo, un bonito anillo o un toque de color en los labios, pueden ser definitivos para resultar más atractivo… Más…, armonioso. Para marcar la diferencia. Tu singularidad. Y eso sí me parece importante.

Hace ya muchos años que leí “El idiota”, de Fiodor Dostoievsky. Y aunque he de confesar que no la recuerdo de cuando lo leí, hay una frase en ese libro que me parece preciosa…

“La belleza salvará el mundo.”

Creo que eso podría convertirse en una tendencia de la que yo sería fiel activista. Porque creo que define bastante bien mi heterogénea forma de ser…

Alva piensa que soy el colmo de la elegancia y el buen gusto. Jajaja!!! Ya, ya sé que él me ama y su opinión no es demasiado objetiva, pero Alva no es tonto. Además es la persona más crítica conmigo, de todas cuantas conozco.

Pero lo bien cierto es que me gusta rodearme de cosas bonitas… Siempre ha sido así. Desde que recuerdo… Ya de adolescente mi habitación era una exhibición, completamente orquestada, fiel reflejo de mi personalidad y de mi visión del mundo. De cómo me gustaría que fuera el mundo. Pero sin las excesivas manías, -un tanto horteras-, de las jóvenes de la época. Nada de pósters de actores o cantantes de moda…, por mucho que me gustaran. Como mucho el cartel de alguna película que me inspirara… Mis zapatillas de puntas junto al aparato de música. Jugar con la luz de las lámparas. Pañuelos colgados aquí y allá. Fotografías del mundo del ballet, o atractivos maquillajes. Y sobre todo “Mi diario” en la pared… ¡¡¡En serio!!!

Mi cama estaba pegada a una pared, y tenía un bonito papel pintado de suaves y alegres flores… La verdad es que no recuerdo exactamente qué fue lo primero que escribí… Probablemente que el chico del instituto que me gustaba, Luis -un verdadero caballero ya entonces-, me había acompañado hasta el tren… Debió parecerme…, acontecimiento TAN IMPORTANTE!!! Jajaja!!! Que me dio un arrebato, me levanté de la cama, cogí un boli y apunté la fecha en la pared, sobre el papel pintado…, y algunas palabras que explicaran por qué era tan importante aquel día…

Aquello creó un precedente que desencadenó un verdadero diario íntimo-público en la pared de mi habitación… Y durante años fui creando un mural que explicaba mi vida. TODO. ;)  Mis amigas no podían creerlo… Pero yo se lo contaba todo a mi madre…, no tenía nada que ocultar. Además, algunas cosas estaban en clave, ya me entiendes… Ni mi padre ni mi hermano hubiesen podido entenderlo aunque se hubieran empeñado en leerlo, y la verdad es que no sé si lo hicieron nunca…

Era fantástico tumbarse en la cama y leer desde ahí los acontecimientos más importantes de mi adolescencia, -casi todos buenos, los malos probablemente no me molestara en apuntarlos…-,  y poder ver de un vistazo todas las historias maravillosas que iban sucediéndome y dando forma a mi vida… :)

Era genial.

Sólo guardo un mal recuerdo de aquella pared, y fue del día que tuvimos que irnos definitivamente de aquel piso… Intenté arrancar el papel para poder llevarme conmigo semejante trozo de mi vida, tan importante, pero fue inútil. Se rompía. Imposible arrancarlo sin hacerlo mil pedazos… De modo que lloré un buen rato sentada en el suelo frente a aquel retazo de mi vida -bello testimonio que resumía años de experiencias-, dando las gracias al cielo por tanta felicidad que se quedaba incrustada en la pared, y salí de la habitación sin mirar atrás… Pronto empezaría a escribir en cualquier otro sitio… Yo seguiría creando belleza a mi alrededor… :)

Y así fue.

Y es que crecí convencida de que rodearse de belleza, en su más extenso significado, era una magnífica manera de abrirse paso en el mundo.

Y rodearse de belleza es un vicio, créeme. Algo que se contagia a todos los campos y cuestiones de tu vida… Rodearse de buena música, buena lectura, buen cine, buenos amigos, buenas conversaciones. Actividades bellas -o que a mí al menos me lo parecían- como patinar, ir a ver a amanecer a la playa, o salir a pasear sola y acabar en la biblioteca pública o en una galería de arte al azar… Aunque también tuve mi época de “breaker”, en la que salía a la calle, música en “loro” portátil al hombro, a bailar en público… Pero eso sí, vestida “elegantemente” con todos los colores del arco iris!!! Jajaja!!! Guantes cortados, de cuero o de encaje; pañuelos anudados en muñecas, tobillos y cabeza; calentadores a juego; camisetas con agujeros estratégicamente situados… ¡Lo más rabiosamente imparable -y hortera- de los 80! Break dance, la movida madrileña, la valenciana, los musicales de Hollywood, lo atrevido, lo transgresor o lo adorablemente decadente como los increíbles Village People, porque lo más importante era “Que no pare la música!!!!”

Oh! Sí!!! Fui una loca de los 80. Me bebí toda la Coca Cola del mundo -pues nunca probé el alcohol-, y todas las noches de fiesta que pude… Pero siempre acababa desconcertando al personal…

Ir en pos de la belleza, cuando eres una adolescente, te deja fuera de muchas cosas… Nunca me ha gustado la gente bebida… Jamás entendí que alguien tenga que beber para “entonarse” o para desinhibirse… Quizá sea porque yo nací desinhibida… Jajaja!!! (Y “entonada”, añade Alva cuando se lo leo… Jajajaja!) Ni la gente cotilla o criticona… No me gustan las peleas ni las intrigas baratas… Las de nivel…, es otra cosa. Si tiene que haber intrigas…, con un poquito de clase, por favor.

De modo que siempre estaba cambiando de pandilla… Cuando un grupo de amigos empezaba a parecerme, o bien demasiado aburrido, o bien algo “peligroso”, ponía la mejor de mis sonrisas, les decía adiós con la manita, le daba patada a mi vespa y salía pitando hacia nuevos horizontes.

Nunca entendí a esa juventud, ni cuando yo era joven -más joven, me refiero, jajaja- que gusta de aburrirse tirada toda la tarde sin nada que hacer ni ganas de hacerlo… ¡Dios!!! Con la de fascinantes cosas que hay para hacer por el mundo. Para unos cuantos días está bien, pero…, no me malinterpretéis, chicos, si queréis aburriros, hacedlo, pero el verano es demasiado corto… Yo paso. Yo, me abro.

Y volvía a desaparecer sola en pos del sol, o la luna… Esa actitud mía, independiente y un tanto rebelde, por cierto, además de acarrearme fama de “rarita”, me permitió conocer mucha gente y muy diferente… Apasionante.

O cuando la gente empezaba abusando del alcohol, y pasaba a juguetear con las drogas que entonces estaban de moda. Es obvio, si no entiendo que alguien tenga que recurrir a ponerse hasta el culo de sangría o vodka con coca cola  para poder bailar en público o decirle a la tía que le gusta, que le gusta…, mucho menos estaba dispuesta a coquetear con las drogas porque los demás lo hicieran… Y desde luego, nunca he necesito la aprobación de nadie, ni sentirme “aceptada”, para gustarme o sentirme bien conmigo misma. De hecho solía ser bastante insumisa y desobediente con lo que se supone que “tocaba”…

Además, ¿para qué?

Entonces no fumaba, y de los porros me encantaba el olor, pero no probé uno hasta que fui ya lo que se puede llamar “toda una mujer”. Y la verdad es que no sentí nada tan especial como para repetir. Igual que con la coca. Que la apasionante y curiosa noche en que acabé probándola, como no pensaba meterme nada por la nariz -¡qué yuyu!-, me la puse en las encías, y decidí que una y no más Santo Tomás… Jamás he probado en mi vida cosa más amarga y desagradable!!!

Punto. Ese ha sido todo mi contacto con las drogas. Y jamás las he echado de menos. La vida tiene demasiadas cosas fascinantes, si sabes mirar a tu alrededor, como para tener que recurrir a “movidas” que te conviertan en algo que no eres…

Yo fui siempre hasta las trancas de Coca Cola, y eso no impedía que fuera la que antes hacía corro bailando, y la que, llegado el caso, confesara amor al rarito de turno -yo he sido más bien de raritos que de buenorros, aunque algún buenorro cayó también, jajaja- o provocaba que se lo confesaran… Siempre me ha gustado el delicado arte de la seducción… ;)

Jajaja!!! Que yo no he dicho en ningún momento que fuera una santa!!! Para nada. De hecho no lo fui, pero…, recuerda…, “La belleza salvará el mundo”. La elegancia es la clave. El buen gusto al poder! Hasta para mandar a la mierda a alguien, se puede hacer uso de una educación exquisita. De hecho es mucho más divertido e interesante.

Pero… Me he desviado del tema. Imagino que tenía ganas de hablar de algo que no fuera dolor, goteros, cansancio y demoledores efectos secundarios…

Me gusta esta Beatriz… :)

Pero…, sí, me he desviado del tema.

Todo esto venía a cuento de una confesión… Sí, soy un poco snob, decía.

Y esto lo digo porque este sábado pasado, tuve una experiencia maravillosa…

El oasis de mi desierto.

A ver…, resumo por encima para ponerte en situación…

El sábado no fue un día fácil. Bueno, ya sabes, últimamente, ningún día lo es. Desde que me levanté, me hice el firme propósito de, una vez retirado el sol a sus aposentos, salir con Alva a andar un ratito.

No mucho. Nada de mis largas y queridas caminatas -que ya volverán-. Un paseo cortito y lento hasta la plaza del Pou, a un par cientos de metros de casa. Así de paso, como allí están los contenedores de reciclar, llevamos todo el vidrio, el plástico y el cartón que vamos separando…

Pero conforme se acercaba la hora, me di cuenta de que iba a ser imposible. No podía con mis piernas… El abatimiento físico era total e insalvable. No podía hacer nada contra él. A pesar de mis buenas intenciones, mi cuerpo no respondió. Ser consciente de ello, me agobió sobremanera.

Me apetecía hacer feliz a Alva. Él se alegra mucho cuando salimos a andar un ratito. Saber que puedo hacerlo feliz con tan poco, y no poder hacerlo…, me frustra increíblemente. Me puse de mal humor. Pero tampoco podía dejarlo salir… Hubiese sido ridículo preocupar o poner triste a Alva, justo por no poder hacerle ese pequeño regalo de salir a pasear.

Tanta impotencia y frustración, acabó saturándome. Empezó a asfixiarme el techo y las cuatro paredes. Salí a la terraza en busca de aire y alivio, pero tampoco sirvió de nada. Además, Alva daba vueltas a mi alrededor, disimuladamente, tratando de intuir qué pasaba…

Hubiese querido coger el coche y escaparme lejos de todo un rato… Pero ni puedo conducir aún, ni aunque hubiese podido hubiese sido justo para Alva…

Me sentía perdida, cuesta abajo y sin frenos…

Entonces…, cuando ya no sabía qué hacer, ni debajo de qué esconderme… Recordé mi escondite perfecto… ¡Un baño!

Exactamente. Allí podría esconderme, e intentar relajarme un rato… Además, Alva sabe que me encanta, aunque ahora hace meses que no me doy uno. Y es que ha sido imposible con todos los problemas que he tenido en el pecho… Pero que me diera un baño le parecería bien, no le alertaría de que nada malo me estaba ocurriendo.

Mis baños son todo un cúmulo de manías y excentricidades… La Bea más snob toma el poder y campa a sus anchas más feliz que un batería heavy con baquetas nuevas.

Todo tiene que ser perfecto… Desde la temperatura del agua, a las sales que la perfuman… La luz, una combinación perfecta de velas en mis veleros de colores, y una lamparita de luz indirecta, naranja, en un rincón…, sí, en el baño. Jajaja… La música que voy a escuchar. Lo que voy a beber. El libro que voy a leer, lo que voy a picar de forma voluptuosa y caprichosa…

Es mi templo sagrado… Todo tiene una importancia extrema…, todos los sentidos tienen que estar exquisitamente cuidados… El del gusto, con lo que bebo y como. El del olfato: Con el agua sutilmente perfumada. El oído: Con la suma perfecta de silencio y música. El del tacto: Con el baño a la temperatura correcta y las sales para hacer más suave el agua. Y la vista, con la luz cálida y relajante y todas las cosas hermosas que deleitan mis ojos, en mi cuarto de baño perfecto…

De modo que le dije a Alva: ¿Me preparas un baño, “por fi”?

Se sorprendió al principio, pero en seguida sonrió: ¡Claro!

Al ratito, como sobre las ocho y media pasadas, me metía en la bañera.

Mmmmmmmm… Qué placer. El agua se abre dócilmente para dejar que introduzcas tu cuerpo, y va cerrándose sobre ti, envolviéndote cariñosa en un abrazo largo, cálido y húmedo…

Ninguna parte de mi cuerpo es ajena a la sensación de placidez que la colma… No sé qué pasa en mi cerebro, qué clase de hormona o sustancia se libera que, recorriéndome entera, me inunda de paz y serenidad. Todo lo que me rodea es…, sencillamente perfecto. Durante un instante tengo la sensación de que todo está bien. Donde, y como debe ser.

Una insolente, -por lo atrevida y descarada-, sonrisa, se apodera siempre de mis labios, y con ella sonríe cada poro de mi piel. ¡Es una sensación fantástica! Y he de confesar que en alguna ocasión, incluso, se me ha derramado alguna carcajada o alguna lágrima de puritito placer…

Sí… Lo sé. Puede parecer algo exagerado. Ya he comentado en más de una ocasión que mi psicóloga, -Carolina Ballestar, la fantástica profesional que otrora me salvara la vida- me caló enseguida, cuando en la primera sesión me dijo aquello de: Beatriz, eres una persona “muy intensa”.  ¡¡¡No puedo evitar vivir las cosas así!!! Jajaja… No es algo que yo elija. Ni vivir así las buenas, ni sufrir las malas. Sencillamente…, me pasa.

Pues bien… Allí estaba… Metidita en la bañera, siendo increíblemente consciente de mi cuerpo, y buscando por un instante, liberarme de mi mente… Desconectar, sólo por un ratito, para descansar… Dejarme querer… Dejarme mimar…

Para reforzar las sensaciones, me llevé el libro que estoy releyéndome, por tercera o cuarta vez, no recuerdo bien, y que siempre me hace reír…

Atención a todos y a todas. Apuntad.

“La vida es corta pero ancha”

De la brillante asturiana Susana Pérez-Alonso. A la que Montse y yo llamamos, cariñosamente, “Susanita”.

Quiero detener mi atención en este libro que llegó a mí de manos de mi querido, muy, muy querido cuñado Carlos. El hermano de Alva.

Jamás pensé que Carlos fuera a regalarme un libro tan… ¿Atrevido? ¿Loco? ¿”Femenino”?… No sé cómo describirlo. Es sobre todo…, divertidísimo.

Me lo regaló para mi cumpleaños, el 18 de diciembre de 2005. Difícil época aquella también…, y desde luego, lo menos que puedo decir es que me alegró la vida. Gracias otra vez Carlos!!!

Y lógicamente, me envició con Susanita.

Rápidamente se lo pasé a Montse, Montse a su hermana, a las amigas de su hermana, a todas nuestras amigas… Se extendió la pólvora y pronto éramos una pequeña legión pro-Susanita… :)  Jajajaja!!!

Acto seguido me hice con toda la bibliografía de la carismática asturiana. Es de lectura fácil. Sin complejas metáforas ni descripciones cansinas. Es rápida, ágil, clara, sencilla. Fresca. Muy actual. Irreverente, atrevida, mordaz, comprometida. Picante…

“La vida es corta pero ancha” es, además, del mismo año en que Carlos me lo regaló, de 2005. Y critica la política, tanto un lado como al otro, el ejército desde dentro, la problemática social, la situación actual de la mujer… Mezclado con la más intimista y a la vez divertida forma de ahondarse en el peliagudo mundo de los sentimientos… El amor, la insatisfacción, la soledad -la que se sufre también acompañada-, la necesidad de libertad, la realización de la persona, los sueños, las pesadillas…

Sencillamente deliciosa.

Por desgracia no ha escrito muchos libros, y la mayoría están agotados y descatalogados…

Hasta Madrid me fui hace años, para buscar allí los que no había conseguido aquí en Valencia…

Además tiene un libro erótico, que es una auténtica DELICIA. Se titula “Mandarina” y fue finalista del premio “La sonrisa vertical” en el año 2000. Un libro erótico atrevido y diferente. Un libro erótico escrito por una mujer atrevida y diferente. Un placer cada una de sus hojas… Un verdadero placer, en todos los sentidos de la palabra… ;)

Tengo casi todos sus libros, que salvo error, son siete en total. Los dos que ya he nombrado, y “Nada te turbe”, que creo que fue el primero, y cuyo titulo es parte de una poesía de la “especialísima” Santa Teresa de Jesús, que dice: “Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa…” Un libro valiente y divertido, en la línea de “La vida es corta…”

Luego está “Nunca miras mis manos”. ¿No te parece un título de lo más suculento? Nunca miras mis manos… Es una frase tan poética…, tan dolorosamente poética… Tan hermosa. Tan dura. Dice tanto con cuatro palabras… El libro, bellísimo.

Y luego tiene dos libros de cuentos.

“Cuentos para hombres”, del que os pondré algunas partes de su dedicatoria, porque me encanta. Dice así:

A mi padre, al que tanto extraño; a mi padre, con el que cada noche discuto los asuntos del día; a él, que durante tantos años me quiso y que durante tantas noches me dio leche con azúcar para que no tosiese; a él, que cuando metía la pata nunca me reñía, sólo me acariciaba la cabeza y procuraba ayudarme. A él, que ahora me ve sonreír con más frecuencia y por el eso el sonreirá más. A él, que descansa entre la niebla y el mar con una rosa roja y un libro.

…Yo creo en el amor verdadero, en la pasión, en la lujuria, en la vida. Creo que quien busca de verdad encuentra todo lo que se propone. Y yo busco cada día con una intensidad que terminará matándome y posiblemente alguno de vosotros morirá antes de tiempo por haberme conocido: agoto, ya lo sé.

Este libro de cuentos se escribió por y para hombres, una especie rara a la que supuestamente tanto me parezco y de la que me separan mil infiernos.

Y ahora que he vuelto a leerlo, ya veo por qué me gusta tanto esta mujer… :)

Para ir acabando, la recopilación de cuentos también, titulada “De la ternura, la impostura y el sexo”.

Y “En mi soledad estoy”, que me falta.

Si tienes ocasión de leer algo de ella, te lo recomiendo. Yo me hice fan, y sólo lamento que desde aquel “La vida es corta pero ancha” de 2005, que yo sepa, no haya vuelto a escribir.

Sé que está metida en política, allí en su tierra, que es una activista convencida, y que parte de los ingresos que obtiene de sus libros va a parar a obras benéficas.

Me parece una mujer y una escritora increíble. Me alegro mucho de que Carlos, -insisto, aún no sé por qué-, me regalara este libro, y una vez más le doy las gracias, por todos los buenos ratos que he pasado gracias a que él me abriera los ojos a Susanita…

Bien.

Pues me llevé el libro al baño, pero pasaban los minutos y no me apetecía sacar las manos para leer… Estaba completamente extasiada…

Jajajajaja!!!!!

Extasiada cual bebé oriental de resacón después de una intensa juerga de barra libre de “bibes” de leche de la mejor calidad hasta más allá de las nueve y media de la noche… Sin pañales, sin tiempo límite para darle al chupete y sin adultos cerca a los que tener que hacer pucheros, reír las gracias o fingir que la canción de los cinco lobitos tiene alguna gracia…

Entonces, apareció Alva en el baño.

-¿Todo bien? ¿Necesitas algo?

-No, mi amor. Gracias. Todo perfecto…

Se salía ya, cuando de pronto volvió a entrar…

-¿Te leo?

Alva y yo adorarnos leernos el uno al otro. Yo a él mientras cocina, o hace algún trabajo de bricolaje o jardinería. El a mí por las noches si estoy muy cansada o inquieta, o cuando estoy malita o convaleciente… Y cuando vamos en el coche. Obviamente lee -según el caso- el que no conduce… Jajaja. Es un placer que el ser amado nos mime leyéndonos… O leer a nuestro amado…

-¿No ibas a hacer nada?

-Leerte…

-¡Vale!!!

Para no destrozar la luz ambiente, se trae una lámpara de pie, de las que enfocan en corto. Se sienta en el suelo sobre un almohadón… Porque quiere, hay un taburete en el baño, pero Alva prefiere andar siempre por el suelo… Y se coloca la luz de forma que le caiga sobre el libro, pero no desvirtúe la luz ambiente que hay en el baño. Hasta ese punto, me cuida mi chico… :)

Se pone a leer y…

¡¡¡Comienza la fiesta!!!

Se inventa la magia…

Nos reímos. Paramos a comentar alguna cosa. Nos reímos. Mi padre sube a traer no sé qué de comer y se vuelve a bajar. Nos reímos. Alva se levanta a traerme más agua caliente. Nos reímos. Deja de leer porque se le caen las lágrimas… Seguimos riéndonos… Paramos a comentar algo del libro y nos ponemos tiernos. Nos reímos de nuevo. Nos ponemos tristes. Nos volvemos a reír. Nos miramos con ternura. Nos reímos una vez más…

Y cuando de repente miramos la hora… Son…, ¡¡¡las doce menos veinte de la noche!!!

En serio!!!! Jajajaja!!!!

Las doce menos veinte de la noche…

Hemos pasado más de tres horas ajenos al tiempo… A los reveses de la vida, al dolor, a los aguijones envenenados, al cansancio, a los malos augurios, a la realidad más ingrata, a las malas noticias… Sólo Alva y yo. Y Susanita. Y todas las ganas de reírnos y dos kilos y medio de voluntad de disfrutar.

Un ratito de relax robado a la línea temporal que a veces nos asfixia. Yo no estoy calva ni Alva agobiado por el fin de curso. La enfermedad no existe en la burbuja que hemos creado a nuestro alrededor… Ni el paro. Ni las personas sin conciencia. Ni las guerras injustas -o sea, todas las guerras-. Ni el dolor. Ni el sufrimiento gratuito. El terrorismo y la injusticia han hecho mutis por el foro… El hambre y el sida son un mal recuerdo, la mortalidad infantil un cuento chino y la intolerancia un prejuicio absurdo que se murió de aburrimiento hace miles de años… Y durante un buen rato todos somos más listos, más guapos, más altos y más felices que los príncipes del cuento… Sí, esos que cuando acuden a la revisión médica anual, les dicen que tienen el colesterol un poco alto… Que va a ser de tanto comer Alectoris Rufas. Vamos, lo que viene siendo perdices… Y claro, a ellos, se la trufa…

Entre más risas Alva me ayuda a salir del baño. ¡Ojo! No porque yo no pueda, sino porque le hace feliz ayudarme y a mí me hace feliz que él sea feliz. Me envuelve con mi gran toalla rosa palo, deshaciéndose en ternura y cariño, y -lo siento por lo reiterativo, pero- entre más risas, nos preparamos algo de cena. Yo una rica ensalada y Alva su humus, un poquito de vino -la noche lo merece- en dos hermosísimas copas altas y gordas, ¡cómo no! Jajaja… Y como a las doce de la noche comenzamos a cenar…, sin poder dejar de mirarnos, -incrédulos de nuestra suerte- y…, como no podía ser de otra forma…, riéndonos. Sí. Sin poder dejar de reírnos…

Noche perfecta. Noche Comansi.

Un regalo.

Uno de esos momentos remanso de paz que la vida te ofrece sin armar demasiado escándalo. Barato. Sencillo. Simple de tan sencillo… Pero…, ¡tan gratificante!

Alva es mi Hada Madrina particular. Papa Noel, el ratoncito Pérez y los tres Reyes Magos…, ¡todo en uno!

En estos tiempos tan difíciles que estoy viviendo…, sería injusto no parar un momento para darle su sitio. Reconocerle su inapreciable labor como compañero de viaje… Su entereza. Su pasión. Sus ocurrencias e inagotables bromas para hacerme reír cuando menos me apetece. Su condescendencia, su respeto, su paciencia, su fuerza, su valentía. Su amor hecho gestos. Cientos cada día!

Hay pocas cosas tan hermosas en esta vida, como que alguien te cuide. Es uno de los verbos que más me gustan en inglés. To care, ¿no? Cuidar. Es una palabra hermosa tanto en inglés como en español. To care. Cuidar. Es cómoda, mullida, alegre… Y Álvaro, siempre, pero más que nunca hoy, no sólo me cuida… Alva vive hoy para cuidarme. Animarme, protegerme, atenderme, mimarme, sostenerme, escoltarme… Colmarme de amor, alegría, serenidad, esperanza, ánimo…

Así…, pero con los pelos al revés, claro… :)

¿Cómo no reconocer que juego con ventaja? La de vivir envuelta en amor cada día… Desde que nos levantamos entre bromas, hasta que nos dormimos entre risas. Y no siempre es fácil. A veces uno tiene que buscar la risa. Perseguirla. Incitarla. Provocarla. ¡Cazarla al vuelo entre dos lágrimas fugaces!, que también las hay. Pero la voluntad no ha sido nunca una de nuestras carencias. Y la buena voluntad es la mitad del camino. Un buen camino.

Hoy me toca brindar por el Amor. ¿Qué mejor cosa por la que brindar? Eso sí, con bellas y altas copas… :)

Si tuviera que lanzar un deseo al aire para que se hiciera realidad…

Pediría para que todo ser humano pudiera disfrutar, por lo menos una vez cada poco, de una noche perfecta de lectura y risas…

Un oasis de Alva en el desierto…

 

Hoy la despedida está más cantada que nunca:

Con Amor  :)

 

Por cierto… Como información al margen: Este jueves 24 me pusieron el quinto gotero. Ya estamos más allá de la mitad del tratamiento de la quimio. Ahora ya contamos descontando… Es decir… SÓLO quedan tres… :)

Gracias una vez más a TODOS por sostenerme…

Con más AMOR… :)

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