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cuadro de Alex Alemany (aunque no recuerdo la página de dónde lo cogí, lo siento)

 

 

 

 Ayer fue -otra vez- el primer día de mi vida…

….

Me quedo recapacitando sobre esa frase.

Soy consciente de que a lo largo del último año, he utilizado varias veces esa expresión… El primer día de mi vida.

(Por cierto, la imagen es un cuadro del pintor valenciano Alex Alemany. Lamento no recordar la página de donde la cogí…, pero es fácil encontrarlo en la red. Me encanta.)

El primer día de mi vida.

Sí. Quizá he sido reiterativa. Pero es que -de verdad-, conforme hemos ido quemando etapas en el transcurso de la enfermedad…, son muchas las veces que he tenido la sensación, -exacta-, de que mi vida volvía a comenzar de nuevo. Como si fuera un poco “borrón y cuenta nueva”. Como si estuviéramos torciendo un pelín el hilo de la historia y cambiándola… Bueno, lo de pelín no es del todo exacto… Yo podría estar muerta ahora, y estoy viva. Para muchas personas eso será un pelín, pero para mí resulta un poco más decisivo… Estar o no estar. Casi como Hamlet… :) Jajaja…

Bien. Pues ayer fue otra vez el primer día de mi vida…, porque acudimos a la primera revisión después de finalizar todo el tratamiento.

Volver a la cafetería donde siempre desayunábamos los días de quimio, a la consulta de Oncología, incluso los alrededores del Hospital… Nos removió muchas cosas a Alva y a mí. Y aunque no lo creáis…, todas fueron buenas. Parecíamos dos tontos con la sonrisa puesta desde primera hora de la mañana… Todo nos daba buen rollo. Todo nos transmitía mensajes de esperanza…, de vida. Y como siempre nos envolvía esa sensación de infinita gratitud…

Gracias. Gracias. Gracias.

Gracias por esta nueva oportunidad.

La visita con el doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, y su enfermera, la maravillosa Luisa, fue, una vez más, una fiesta de alegrías, risas y cariño. ¡Dios, no se puede ser más afortunada!!!

Todo está bien. Bueno, las transaminasas un poco altas. Pero poco. Y eso se debe principalmente al sobrepeso y al tratamiento de quimio, que las sube. Pero cuando adelgace y vaya pasando el tiempo, se normalizarán, porque además ésa está siendo la tendencia ahora mismo.

Lo que pasa es que como este cáncer hace metástasis en el hígado, no lo pueden descuidar. Aunque Carañana está convencido de que no tiene nada que ver con el cáncer directamente. No obstante, para curarse en salud, las controlará de cerca, y para septiembre me ha mandado otra ecografía abdominal.

Por lo demás, el pecho bien. Los marcadores tumorales bien. La mamografía bien -aunque claro…, de eso ya tuvimos un susto-. La analítica bien.

Todo bien.

Alva y yo no cabíamos en nosotros mismos… Bien :)

de autor desconocido

de autor desconocido

Y por fin pude darle un abrazo a Carañana, -que es un médico maravilloso, pero poco dado a gestos cariñosos-, que… ¡Dios!!!!!! Cómo me sentó!!!! Jajaja!!! Cómo lo disfruté!!!! En la gloria estuve durante unos inacabables segundos… Pensé que sería breve por cómo es Carañana, pero gracias al cielo entró al trapo y nos dimos un abrazo largo y cálido…, de los que a mí me gustan. A ver, no estuvimos diez minutos abrazándonos!!! Jajaja… Pero pude sentir que estaba contento, y aunque un poco sorprendido, e incluso un pelín “no del todo cómodo”, correspondió el abrazo y me hizo sentir todo el calor, la confianza y el cariño que siempre he sentido, estando como paciente en sus manos. MIL GRACIAS, DOCTOR CARAÑANA.

En cuanto a Luisa… El abrazo fue más largo y más efusivo, pero es que Luisa es un encanto… Siempre me llama “princesa”… :)  Me mira con cariño y entusiasmo, y siempre me habla de que ya ha pasado todo y de lo bien que lo he llevado… La adoro!!!

Fue MARAVILLOSO. Me hacen sentir como si estuviera en “casa” :)  No se les puede pedir más.

Salí dando botes de la consulta. No es una metáfora. Dando saltos de verdad. Como un muelle… :)  Bailoteando. Sin poder dejar de reír, ni soltar a Álvaro… Abrazándonos. Besándonos. ¡Tan felices!

Subidóoooooooooooon!!!!

Y encima, la próxima visita la tenemos para septiembre… Concretamente, el 12 de septiembre. Mmm… Cumpleaños de Alva. Dice que le haré el regalo perfecto…, todo buenas noticias… Eso espero… :)

No voy a aburriros más con los pormenores… Los problemas que aún tengo, los efectos secundarios que arrastro…, el dolor. Sólo decir que según Carañana todo entra dentro de “lo normal”, y con eso me basta. Si todo es normal, todo está bien.

Carañana insiste en que todo lo que se ha hecho y se está haciendo es “preventivo”. A Alva se le llena la cara de sonrisas cada vez que oye esa palabra… Preventivo. Claro, es que significa muchas cosas buenas. Hemos tenido mucha suerte…

De modo que intentaré dejar el miedo a un lado, del todo -todo lo que pueda- y trataré de vivir MI NUEVA VIDA todo lo intensa y felizmente que pueda… ¡Eso sí! Dando las gracias todos y cada uno de los días en que me reincorpore al mundo.

Hay que ser consciente de las cosas… No olvidar.

Como decía en mi anterior blog…

“Si no eres consciente de que está pasando…, no está pasando”

Y yo no quiero que me pase eso…

Las cosas no pueden pasar por ti como de puntillas. Hay que ser consciente de lo que te ocurre y obrar en consecuencia… Parece una perogrullada, pero no lo es

Hay que ser consciente…, hasta de las cosas pequeñitas que tienes la suerte de que te sucedan…

Que un desconocido te sonría por la calle. Cómo el sol entra por tu ventana y cae graciosamente sobre tu mundo. Iluminando tu vida. Que mamá te traiga un pan de semillas que no le has pedido, porque lo vio y pensó en ti. Que un amigo quiera tomarse un te contigo. Que tu sobri te haga reír con un chiste que tú le contaste cuando era pequeño. La ilusión por merendar con Alva cuando llega a casa por las tardes. Un mail desde Méjico. Uno de los mil SMS de Helen. Una increíble “coincidencia” en sobrenatural sintonía con Australia… :)   Recibir noticias espectaculares sobre la salud de un amigo, desde el gélido invierno leonés… Un vídeo de música heavy en un comentario en tu blog. En realidad…, todos los mensajes de cariño en el blog, de mi “dear teacher” Carmen, de Rafa “y todos sus amigos”, de “Afortunada” y “Miniafortunada”, de Rubén, de la sonrisa de Yoli, de Helen, de Marco, de Javi y Mario, de Javier, de Garci, de Sorprendido, de Lupinete, de Carlos, de Sonia, de Soy yo… (“Sorry” si me olvido de alguien…) La sensación de bienestar pletórico al mandar un nuevo relato a un concurso. La música que te da la vida….

de autor desconocido

de autor desconocido

Y si hay que ser consciente de las pequeñas, porque sería una pena no concederles el valor y la dimensión que tienen…, no te quiero decir las grandes…

Como que una amiga te invite un par de días a un spa en un hotel precioso… (Mil gracias, Solve!!! No sabes cómo lo pasé… Bueno, sí lo sabes…, jajaja!) Que tus papás, pese a los años, aún estén sanos y sigan cuidando de ti… Tener una familia (la de Alva, que es mi familia…) en la que te sientes completamente querida, como si en realidad fuera su sangre la que corre por tus venas… Vivir y compartir cada día con el amor de tu vida…

Muchas más cosas y…

Y pasar un cáncer.

Sí. Pasar un cáncer no puede ser algo que “sencillamente pase”… Tiene que hacerte reflexionar… Tiene que darte una perspectiva real de tu mundo…, y ayudarte a comprender… A vivir mejor.

No sé si estoy haciendo las cosas bien. Me gustaría pensar que sí. Con esa intención las hago al menos, pero…, uno no termina nunca de conocerse… Y menos de “saberse”…

Sigo luchando. Lo hago cada día… No siempre es fácil. Pero es la única forma de hacer las cosas, que conozco. Y me equivoco, cada día también. Seguro. Y me entristezco… Me avergüenzo… Me agoto… Pero al día siguiente vuelvo a levantarme con la sonrisa en la boca. El corazón de par en par. Las ganas a flor de piel. Sí. Sigo luchando.

Después de todo… Sólo necesito tiempo. ¡El resto ya lo pongo yo! Y la vida, por el momento, parece seguir dispuesta a ofrecerme un poco más de tiempo… Sólo puedo pagarle con un día más de lucha. Un día más.

Ahí estamos!!! A “muete”!!! Como si no hubiera un mañana!!!

No olvides vivir siempre como si hoy fuera… ¡el primer día de tu vida!

O el último…!

Mmmm….

de "biomanantial.com"

de “biomanantial.com”

Y aunque Alva y yo no celebramos el día de hoy, -porque la misma noche que nos conocimos ya hablamos de que ambos no creíamos en estas fiestas orquestadas…-, quiero desearle lo mejor y una noche fantástica a todos aquellos que libremente estén celebrando el amor hoy… Después de todo, cualquier momento es bueno para exaltar y consagrar el amor… Y que vivan los corazones rojos, y los rosas. Y los bombones. Y los ramos de flores. Las tarjetas cursis. Las canciones lentas. ¡Sade, por Dios!!! Las cenas románticas… Y el sexo, claro!!! Jajaja…

Y…, ¿por qué no? Cualquier cosa que nos haga felices…, vale  :)

Nosotros… ¡¡¡Nosotros lo celebraremos mañana!!! Jajaja…

Todo mi cariño, mi infinita gratitud por seguir ahí, y…

Como no podría ser de otra forma…

Con amor

 

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de autor desconocido

 

   

Hace nada ha sido 16 de enero de 2013.

Y entonces hizo un año.

Un año, exactamente, de la operación.

Se puede decir que fue el verdadero pistoletazo de salida.

Un año.

¡Dios! No puedo creerlo. Un año.

Tan rápido. Y tan lento también.

Un año. Uhauuuu!

Ya ha pasado un año entero. Un año intensísimo. Con su camisita y su canesú. Un año de emociones intensas. De sorpresas agradables. De sustos. De mucho cariño recibido. De infinita gratitud. De grandes decepciones, también. Sólo dos, es cierto. Pero, ¡tan increíbles! Tanto dolor.

Sólo pueden hacernos daño de verdad, aquéllos a quienes amamos.

No importa. Hay que seguir adelante. Creo firmemente en eso de que “lo que no te mata te hace más fuerte”. Es así. Y, de momento, estoy viva. Por lo tanto, soy más fuerte. Puedo seguir adelante. Lo he hecho. Sigo haciéndolo.

Además, el tiempo acaba siempre poniendo todo en su sitio. No hay prisa. Sólo hay que sentarse a esperar. Y lo que sea, será.

Aunque también es cierto que determinadas cosas, cuando se rompen, no tienen arreglo. No hay vuelta atrás. Sólo queda pasar página. Bay.

Pero cada uno es libre de actuar y elegir su camino… Buscar su felicidad. Está bien. Por supuesto. No problem. Don’t worry, be happy.

Sólo una cosita… Uno tiene que ser también responsable de sus acciones.

Obrar a la ligera y no calcular el alcance de nuestros actos, está bien cuando tienes dieciocho años. Veinte, todo lo más. ¡Hale, sin mirar! ¡A muerte! ¡Salga el sol por donde quiera!

Pero hoy ya no. No. Lo siento. Hoy no vale.

de autor desconocidoHoy sabemos que cada una de las decisiones que tomamos marca nuestro camino… El nuestro y el de quien nos acompaña en él…

Nunca hacemos el camino solos…

Y es que no hacemos nada sin que afecte a los demás… Y está bien!!!! Somos libres y soberanos. Dueños de nuestro destino. Amos y señores de nuestras reglas y medidas…

Pero… Hay que pensar. Hay que obrar con responsabilidad. Hay que calcular los riesgos…

Y si no… En última instancia, hay que agarrarse los machos y aceptar verlas venir… Dicho de otra forma: Hay que ser igual de valiente para aceptar las consecuencias. Porque siempre hay consecuencias.

Y a veces…, son irreversibles.

Aceptar las consecuencias.

Sin rencores -de mentira-. Ni venganzas -de verdad-. Sí. ¡Somos tan civilizados! Sin reproches ni vendettas. Vale. Pero sin vuelta atrás tampoco.

Hasta aquí. Bay.

Ya está. Lo que no me mata me hace más fuerte.

Y hoy soy más fuerte. Mucho más fuerte.

…..

Y no ha tenido que ver con el cáncer.

El cáncer ha sido otra historia.

El cáncer ha sido un camino…

De repente el sendero de mi vida dejó de ser cómodo y hermoso, y se llenó de obstáculos. De piedras, de zarzas, de recodos increíbles, de rincones aparentemente sin salida.

Más difícil de transitar…, es cierto. A veces, insufriblemente más difícil. Pero camino al fin y al cabo. Una opción. Una oportunidad.

de autor desconocidoUn camino.

Y aunque en alguna ocasión he tenido que hacerme a un lado y sentarme durante un instante a respirar, a pensar, a coger fuerzas…, lo cierto es que los que me quieren y yo, no hemos cedido un ápice en nuestro empeño. No siempre ha sido fácil. Qué va. Pero ni un sólo segundo hemos dejado de presentar batalla. De luchar. De andar.

(¡Ánimo Montse! ¡Ánimo Yoli! ¡Podéis!!!!)

Y ahora hace un año desde que empezó ese camino. Un año.

Y sólo hay una cosa que me preocupa…, -independientemente de las obvias, claro-, y es…, haber aprendido.

¡Dios! ¡Tengo que haber aprendido!

Después de un año, el curso de la vida -ajeno a cómo sea tu camino-, ya está tirando de mí… Lo cierto es que no me ha dado un resquicio de respiro…

Y aquí estoy. Las mangas de la camiseta remangadas hasta los codos, la cara tiznada de negro, la barbilla alta, los brazos en jarras…

¿Desafiante?

Sí. Venga. ¿Por qué no decirlo? Desafiante.

Desafiante. Valiente. Dispuesta a la lucha… Pero… ¡Por Dios!!!!

Tengo que haber aprendido…

Soy la misma, es verdad. Nada nos cambia tanto. Y está bien, porque lo cierto es que me gusta cómo era. Cómo soy. Sólo espero ser un poco más sabia.

Espero.

No pueden pasarnos determinadas cosas, -como un cáncer, como una alta traición- y quedarnos como estábamos… No aprender nada…

No. No puede ser. Yo sé que no puedo ser.

Sólo espero estar a la altura de las circunstancias. No puedo fallarme. No en esto. No así.

de autor desconocidoSoy una persona, -como todas- construida de recuerdos… Hecha a trompicones. De defectos… De retales. Soy incapaz con las masas pero bastante hábil en el cuerpo a cuerpo. Pirata de emociones. Me manejo con la realidad pero soy magistral en la fantasía. Fuerte para con la sangre y débil ante la carne… Bueno…, no en vano soy Carne y Quimera  :)

Estoy hecha de verdades y mentiras, aunque odie mentir. Y miento, ¡claro que miento! Porque soy incapaz de decirle a una vecina que me pregunta cómo le ha quedado el pelo tras pasar por la peluquería, que parece que tres gatos hayan estado disputándose el territorio sobre su cabeza. Miento. Claro. ¿Tú como te ves?, pregunto.  ¡A mí me encanta!, contesta. Estás guapísima, entonces. Punto. ¿Y?

Pero la verdad es que no me gusta mentir en lo fundamental.

La vida es muy fácil. Ya he dicho en más de una ocasión que muy puta también. Y siglo pensándolo. ¿A ver quién puede decir que no? Vale que otros lo dirán sin necesidad de palabras malsonantes… Lo siento. Pero a mí me gusta esa expresión… No sé dónde la escucharía por primera vez, y qué efecto causó en mí, pero lo cierto es que me encanta. Además yo adoro la vida -ya lo sabes- pero eso no quita… Lo cierto es que también es muy puta.

Y, ¿qué quieres? Romántica que es una…, yo siempre he sentido debilidad por las putas.

Y aquí estoy…, volviendo por mis fueros… Esperando haber aprendido algo…

En una semana me hacen una mamografía, y para mediados de febrero, la primera revisión.

¿Que si tengo un poco de miedo?

Bueno…, un poco. Quiero creer que lo normal. De todas formas no pienso mucho en ello. Más bien nada. Estoy muy ocupada en otros menesteres…

Y eso es todo lo que pienso comentar del tema cáncer.

Y sinceramente, espero cada vez comentar menos… :)

La vida se abre camino… Siempre se abre camino…

Hoy, un año después… Sigo en el camino… Más vieja -un año más vieja sólo, jeje-… Más sabia -espero-… Más fuerte -por desgracia-… Igual de Viva. De feliz.

2012 quedó atrás, y 2013 se dibuja virgen ante nuestros ojos…, ansioso, dispuesto, capaz… Con un buen montón de páginas en blanco para que tú las escribas cómo quieras, con lo que quieras…

Tú decide autor desconocidodes!!!

¿Qué vas escribir? ¿Con qué las vas a llenar?

Te deseo las más bellas palabras para que confecciones el más feliz de los escritos… :)

En fin.

Ahora, colgaré esta entrada, -que…, ¡vaya, hoy hace justo un mes de la última!- y esperaré que vuelva Alva del cole, y juntitos…, ¡¡¡nos iremos a Urgencias del Hospital!!! Mira, para rememorar viejos tiempos…

No. Lo cierto es que desde el día antes de Reyes tengo un absceso en la cara exterior del brazo izquierdo (menos mal, si hubiera sido el derecho hubiéramos tenido graves problemas…) como a tres o cuatro dedos del hombro, que con una semana de antibiótico no ha desaparecido, que duele lo que nunca me había dolido ningún otro, y que mi querida doctora doña Cristina está de acuerdo conmigo en que lo mejor es que lo abran… Así que…, allí que nos vamos… :)

¿Qué se le va a hacer?

Por lo menos ahora no tengo que temer el estar en Urgencias porque me puedan pegar algo… Que me lo pueden pegar, ¡claro! Jajaja… Pero ahora ya da igual…, no como el año pasado… :)

Pues eso…

Que te deseo todo lo mejor…

Que no olvides Vivir. Y Disfrutar… Y Sentir…

La vida es demasiado valiosa…

Por favor… ¡Vive!

Con amor

 

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Fuera se derraman cientos de estrellas sobre todo lo que duerme.

Un viento frío cabalga envolviendo la noche, y se intuye la llegada del invierno… Orión vuelve a ser -por derecho- amo y señor del firmamento.

Mi amo y señor en noches como ésta…

Hace mucho que el teclado no ejercía su poder sobre mí, mediada la madrugada… Y me gusta.

Es de noche. Y me gusta.

Vuelvo a sentirme Viva. Y, ¡dios!, cómo me gusta!!!

La paz va retornando lentamente a mi cuerpo.

….

El jueves pasado, 15 de noviembre, volví a la consulta de oncología del Hospital Arnau de Vilanova, después de varios meses haciendo el tratamiento de radioterapia en el IVO. Era una fecha importante. Fue un día…, “extraño”. Paso a dejar aquí, lo que escribí ese día…

 

<<Casi nada es demasiado importante por más que nos empecinemos en ello.

Leo la frasecita de marras que acabo de escribir, y apenas si me reconozco. Es más, sé que la Beatriz de hace tiempo diría de la persona que lo ha escrito, que es una descreída. Una sangre-fría. Una desarraigada y una gris. Bueno,  quizá no lo diría, -por no ofender-, pero seguro que lo pensaría.

Quién te ha visto y quién te ve, querida.

Pero es que…, ¡es cierto! Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos…

Hoy podría estar muerta. Es así de sencillo. No. Nos escandalicemos. Ni trato de hacerme la víctima. Para nada. Ni me ha brotado de repente la vena pesimista. Tampoco.

Pero es así. Hoy podría ya no estar más nunca aquí, y salvo para un puñadito de personas, eso no tendría ninguna relevancia. Nada cambiaría demasiado. Y es que…

Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos.

Hombre! Morir sí lo es. Obviamente. Sobre todo, porque lo peor que tiene la muerte…, es que te cambia la vida de una forma definitiva… Pero por lo demás…, -piénsalo seriamente…-, casi nada es demasiado importante…

Hoy es 15 de octubre de 2012 y he tenido visita con mi oncólogo, el ilustre… ¿Puedo decir ilustre? Es que me ha salvado la vida… Bueno, no exageremos… Dejémoslo en eminente pues, doctor Carañana, y su maravillosa enfermera, la siempre eficiente y afectuosa Luisa.

Se podría decir que hoy, de forma “oficial”, ha terminado la época de tratamiento, y comienza el tiempo de revisiones… Y como ha dicho el doctor Carañana, ahora, lo que tengo que hacer, ¡es conseguir el récord de revisiones! Que de entrada al principio, serán cada tres meses…, -y luego imagino que se irán espaciando…-, para toda la vida.

Es lo que hay.

Y ya. Ya sé que nada es demasiado importante pero…

Desde que hemos salido de la consulta y hasta ahora, varias horas después, estoy en un estado…, extraño. Sólo se me ocurre “extraño” para describirlo.

Después de repartir abrazos bien sentidos -que corran los abrazos!!!-, de agradecimiento y amor por cómo se han portado con nosotros, a Carañana, Luisa, y mi cirujana la doctora Arlandis, que hemos ido a buscarla, y parece que se ha alegrado de vernos tanto como nosotros a ella… -Es increíble esa pequeñita mujer…, tan grande!- Nos hemos dispuesto a abandonar el hospital…

Mientras lo hacíamos…, no he podido evitar llorar en silencio y cadenciosamente. ¡No podía creer todo lo que dejaba atrás! Ese hospital ha sido casi “mi casa” durante muchos de los momentos del último año de mi vida. En él me descubrieron, y posteriormente me comunicaron, que tenía un cáncer de pecho. En él me operaron y dieron meses interminables de devastadora quimioterapia, pero…, ¡que guardo con tan grato recuerdo!!! En él, Álvaro y yo, cada uno a su forma, sufrimos, nos emocionamos, nos divertimos… Nos amamos. En él decidimos firmemente luchar. Decidimos además, hacerlo con la mejor de nuestras sonrisas. Sus paredes me han visto temblar de miedo, retorcerme de dolor, llorar de alegría, reír de felicidad.

Hoy cierro, y dejo atrás, una de las épocas más intensas de mi vida. Intentar librarme, por ahora, de la muerte.

Estoy…, conmocionada.

No creo poder explicar cómo me siento. Lo que supone este 15 de noviembre de 2012 para mí.

Durante un buen rato he mantenido una absurda conversación conmigo misma. Afortunadamente en privado -es decir, sólo en mi cabeza- que ha venido siendo algo así…

– De repente, es como… ¿Ya? –me decía a mi misma.

– ¿Ya? Pero…, ¡tía!!! ¿Te parece poco? –me he respondido sorprendida. (Yo nunca me dirijo a nadie diciéndole “tía”. No me gusta. Sólo a mí misma, y cuando estoy muy, MUY mosqueada.)

– No, claro que no, pero…, ¿de verdad es “ya”?

– Claro que es “ya”. ¿No recuerdas los meses de dolor intenso, de agotamiento total? Las náuseas, las llagas, el sabor asqueroso de las comidas, los calambres, las noches enteras sin dormir… ¿No recuerdas las quemaduras? ¿La maldita braquiterapia? ¿Las crueles curas?

– Sí, claro…

– Entonces, ¿cómo que si “ya”? ¿Te parece poco?

– No, claro que no… Pero…

– Pero, ¿qué? Es “ya”!!!

– Sí, entiendo. Ya ha acabado todo. No más dolores que los residuales, y los producidos por la pastillita que debo tomar durante cinco años, pero…, por lo demás… ¿De verdad que es… ya?

-¡Joder qué tía! ¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir? Que sí. Que es ya. Ya, Y PUNTO!!!

Y claro… Ahí he dejado de discutir conmigo misma, que cuando me pongo tan vehemente no hay quien me aguante… Cualquiera diría, -en ese momento-, que yo soy de las que pienso que casi nada, por más que nos empeñemos, es demasiado importante… Jajaja… ¡Qué carácter!

No, pero me entiendo. Un poco al menos…

Es complejo.

Primero, un buen día, mientras tú estás ahí a tu vida, tranquilamente -o no, a ratos-, con las cosas que de por sí ya tiene el día a día de la vida, de repente llega alguien y te dice que tienes cáncer.

¡Hale! Asume. Y date prisa, además. No hay tiempo para dejarse llevar por el desánimo, apenas el justo para ir entendiendo lo que pasa. Desde luego ni un minuto para hundirse y pensar en lo peor. Hay que ponerse manos a la obra, y puesto que es un tumor agresivo y de rápido crecimiento, no hay tiempo que perder.

Entonces te pones al servicio de la curación. Con todo lo que tienes. Con todo lo que eres. Decides asumir que durante un buen espacio de tiempo todo va a girar entorno a ti, por menos que te apetezca…

Y ahí estás. Cantando a voz en grito en el trayecto en coche hacia la quimio, hacia la radio. Repartiendo sonrisas. Convenciéndote de que estás haciéndolo lo mejor que puedes… Con todas las ganas… Como… “sin problemas”… :)

Consumes meses enteros de tu vida en intentar curarte y que eso afecte lo menos posible a los que te rodean. A los que te quieren.

El tiempo se eterniza. Casi parece detenerse del todo en el dolor. Por momentos llegas a creer que nunca acabara, que seguirás así toda la vida… Pero es sólo un espejismo… En realidad, pasan las horas, los días, las semanas, los meses, y un día llega tu médico y te dice: Hala! Hasta dentro de tres meses!

Y de repente es como… ¿YA?

¿YA de verdad?

No es que no me lo crea…

No es que no me lo quiera creer…

No es que no esté contenta… ¡Por supuesto que lo estoy…!

Es sólo que es…, muy extraño.

Como una frenada radical mientras ibas cuesta bajo…

Un poco de incredulidad. Una pizca de miedo. Mucha alegría…

O sea… ¿YA?>>

Eso es lo que escribí ese día. No pude seguir. Se me acabó el gas. La inspiración. Y ni tan siquiera pude forzar la máquina, como he hecho en otras muchas situaciones durante este año, que estando mucho peor -físicamente-, me empeñaba en publicar las últimas noticias fuera como fuere…

La verdad es que fue raro. MUY raro.

¿De verdad es YA?

Aún me duelen las piernas, y sobre todo los pies… Las plantas, los lados exteriores. Además, tengo los tres dedos intermedios de cada pie insensibles. Como constantemente dormidos. Carañana dice que tengamos paciencia, que es de la quimio, que toca los nervios, que a veces tarda en recuperarse…, que a veces no se recupera… Bueno, voy acostumbrándome. Tampoco es tan catastrófico.

Pero de cualquier forma, las piernas, por lo menos la derecha, va doliéndome menos. En la izquierda en cambio persiste un dolor insoportable, casi constante, que demasiado a menudo me impide incluso dormir. Pero aún así es una mejora increíble respecto a meses atrás, porque han desaparecido otros muchos dolores… El doctor Carañana nos explicó que es la pastilla que tengo que tomar cada día durante cinco años, que produce dolores musculares y óseos. Es así. No hay más. Pero dice que con el tiempo el dolor “puede” ir remitiendo… (Confío ;)

Soy consciente también  de cómo los pinchazos en el pecho y en la axila, son cada vez más espaciados (DIOOOOOOOOS!!! ES FANTÁSTICO!!!!!!)… Aunque los que persisten siguen siendo muy dolorosos, sobre todo estos últimos días, se ve que por el cambio de tiempo…

Pero… Sí. La paz va -poco a poco- retornando a mi cuerpo.

Esa paz que durante tanto tiempo he añorado. Que tantas veces me pregunté cuándo llegaría. Que incluso, en ocasiones, llegué a plantearme si regresaría alguna vez, porque en la vorágine de dolor y terror -a veces- era difícil imaginar cómo era, cómo se sentía mi cuerpo antes de que el cáncer llegara a mi vida…

Y aquí está. Poco a poco mi organismo va eliminando el veneno que me suministraron para tratar de evitar mi muerte. Bueno, de retrasarla. Jajaja!!! Porque nadie es eterno y todos tenemos que morir. Eso es ley. Pero…, en fin, un poquito más tarde…

Las quemaduras se curan. De hecho, ya sólo quedan las marcas. El pecho se recupera del último azote, la braquiterapia…, y vuelve a tener un aspecto…, bastante normal. Casi parece un pecho -con una cicatriz que estará ahí toda la vida para que no olvide- por el que no haya pasado la tormenta que ha sufrido… Lo han mutilado, lo han envenenado y lo han quemado, y…, ¡tanto es su amor a la vida!, que ahí está… ¡Míralo! Tan ilusionado, intentando levantar cabeza. Poniéndole buena cara -el pobre- a los malos tiempos que ha sufrido…

Antes de que el cáncer anidara en mí, yo, que había sufrido de “cancerofobia” desde los 16 años aproximadamente, -en que una serie de tristes y dolorosísimas muertes por cáncer acosaron mi fe y asolaron mi esperanza-, yo casi me volvía loca pensando cómo sería tener cáncer…

Me refiero, ahora concretamente, al hecho de saber que tienes un tumor en alguna parte de tu cuerpo y que te está matando desde dentro… Imaginaba que si llegaba a ocurrirme, -insisto-, me volvería literal y físicamente loca. No concebía convivir con esa parte de tu cuerpo sin aporrearla con rabia e impotencia, deseando arrancarte la piel a tiras…

Me era del todo imposible creer que podría vivir con algo así dentro, y no morir, sólo del TERROR…

Pero, cuando llegó el momento, cuando los temores de toda la vida se hicieron realidad y tener cáncer ya no era una fobia, sino una realidad concretada en un tumor en mi pecho…, no fue como había creído.

Para nada.

De hecho fue todo lo contrario.

El mismo día de la biopsia, antes siquiera de estar seguros de que el resultado era positivo, -o sea, que sí era cáncer-, a pesar de intuirlo…, empecé a querer, cuidar, y tratar con un cariño increíble a mi querida teta… :)

La sujetaba constantemente -con dulzura- con la mano izquierda, y la acariciaba suave y delicadamente con un amor inusual hasta ese momento. Nada sexual ni lascivo. Amor en estado puro.

Es MUY curioso… Todo el miedo irracional, la rabia y la impotencia que creí sentiría si llegaba ese momento, se tornó AMOR incondicional. Medicina Milagrosa donde las haya… :) Y tampoco quería -precisamente en esos momentos- encariñarme demasiado con ella, porque era consciente -ya que te advierten de ello antes de operarte- de que podía salir del quirófano sin el pecho. Tranquilamente. El cirujano te informa de que van a abrir, y de que depende de lo que se encuentren, cortarán; llegando a poder amputar el pecho entero si el alcance del tumor así lo requiere. Y desde luego, incluso en esa situación, no era lo peor que podía ocurrirme llegado ese momento. Ni muchísimo menos.

Pero la suerte se puso de mi parte.

Una cosa que nunca podré olvidar, fue… Al ratito de salir del quirófano, mientras estás en la zona de “despertar”, en un momento de lucidez entre ese abotargamiento y la desagradable sensación de irrealidad…, -que quieres despertarte del todo pero algo tira de ti hacia un sueño desapacible e inquieto-, cómo, con la mano izquierda, -la que llevaba con la vía, los goteros y el aparatito pellizcándote el dedo-, cogí la sábana por su borde superior, la levanté unos centímetros, me obligué a elevar un poco la cabeza y miré…

Sí.

Allí estaban.

Las dos.

La piel dibujaba, inmaculada -así al menos me lo pareció en ese momento-, el nacimiento ¡tan bello! de las dos redondeadas montañas, que seguían en su sitio… ¡Joder, tan hermosas!!!

En serio. Preciosas!!!

Jajaja!!!!

Y eso que meses antes había estado dándole vueltas a la -por otra parte remotísima- posibilidad de operarlas. No para poner ni quitar, sino para elevarlas un poco… Seamos sinceros. Mis tetas nunca han desafiado a la gravedad… Jajaja!!! Más que nada, porque desde que se dignaron salir, fueron enormes… Y la gravedad, como yo siempre digo, no se ha inventado en balde… Lo que pesa -y pesan mucho-, se cae. Y no hay más. Es…, ¡natural! Pero bueno…, ahí andaba yo dándole vueltas al tema… Ya tengo unos añitos y estaba un poco mosca por el paso del tiempo, y el comienzo de la tan temida “pérdida de la lozanía de la piel”…

Bien. Pues al despertar y verlas, tan monas, tan juntitas -aún- la una de la otra, tan apañaditas, tan ricas… Sólo pude pensar que eran el mejor par de tetas que había visto en toda mi vida!!! Jajaja… En serio!!! Y desde entonces no he cambiado de opinión. Estoy superfeliz. “Mis chicas” me han dado muchas satisfacciones en esta vida, -y sé que me las seguirán dando… :) -, y no voy a ponerme “tiquismiquis” por un quítame que se caiga el tema un poco…

Además…, caen con elegancia… Jajaja!!! Como dos grandes gotas de agua repletas hasta el límite… Pesadas. Fértiles, aunque no ya en el significado literal de la palabra. Orgullosas. Felices de estar, de ser como son.

Son mías. Forman parte de un cuerpo fantástico -por vivo- con el que puedo hacer cientos de cosas!!!!

Bien es cierto que de adolescente las odié un poco… Yo era de las que llevaba vacía la cartera del cole, y todos los libros y libretas bien sujetos sobre el pecho, con los brazos fuertemente cruzados sobre ellas… Los divinos 13. Pero, para ser sincera, me duró bien poco… Pronto comprendí que eran parte de mí. Y una parte importante además. Que sobre los chicos ejercían un influjo muy curioso  ;) , y que me hacían sentir increíblemente femenina. Y lo que fue todavía mejor aún descubrir…, sexi. Sensual. Seductora.

Sí. Mis tetas y yo nos hemos llevado bien toda la vida. Y ahora que una estaba en serio peligro, no iba yo a abandonarla a su suerte en la lid… Además podía perderla y no volver a verla nunca más… Que, créeme, lo contemplaba fría y desdramatizadamente… Me preparé concienzudamente para ello, pero -a la vez- sin abandonar un mantra mental en el que me repetía constantemente: “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.”

Con lo cual, durante todos esos días de espera, antes de la operación, la quise y cuidé más que nunca… Nada de la histeria que pensé sentiría. Al contrario. Mucha tranquilidad. Mucha fortaleza de ánimo. Mucho cariño.

Y así ha sido durante todos estos meses también… Desde fuera, los demás, -médicos, cirujanos y enfermeros-, la maltrataban para salvarla, y yo la quería más… Con ilusión y fe renovada. Con pasión. Con ternura. Sobre todo con mucha paciencia…

Pensarás que estoy loca. Estás en tu perfecto derecho. Pero…, yo no hago mal a nadie. Y por otra parte, tampoco alucines… No se trataba de hablarle en voz alta, tomarla de la mano y sacarla a cenar… Jajaja!!! Pero, se la veía tan mal, a la pobrecita. Cortada, agujereada, vapuleada, quemada…, que era imposible no sentir compasión -de la buena- y quererla un poco más…

Hoy que, como te digo, la paz va volviendo lentamente a mi cuerpo, empieza a parecer un pecho casi normal. Con lo que ha pasado la pobre! Qué capacidad de regeneración. De recuperación. Qué ganas de vivir se le nota en la mirada… Jajaja!!!!

Y, créeme, ya estoy esperando -con ansia- la primavera que viene, para exhibirme desnuda ante el sol… ¡¡¡Dios, qué ganas!!!! Y que vuelvan a ponerse morenitas como panes recién tostados… :)  ¡¡¡Qué gusto!!!

Cómo lo he echado de menos este año, y qué ganas tengo de sol… Habrá que consultar a los médicos, claro, pero espero que no haya problemas para tomar el sol -aunque sea muy moderadamente- el año que viene… :)

Para mí es un verdadero placer… :)

Jopelines, caspitina y recórcholis!!!! Qué bien me siento… Jajaja!

Aunque oye…, si hubieran tenido que quitarla. Pues hale! A cambiar el chip… Entonces, habría venido aquello de… “¡Cómo mola una teta nueva!” “¡Así aprovecho y me opero la otra!” “¡Tendré tetas nuevas!” Y…, todas las cosas que haga falta decirse para coger el tema por donde hay que cogerlo… Que hubiese sido más lento el proceso total, y volver a pasar por quirófano y todo lo que tú quieras… Pero si es lo que hay… Pues, ES LO QUE HAY. Y es con lo que hay que bregar… De nada sirve mirar hacia otro lado o luchar contra la realidad…

Y no es el fin del mundo. ¡Qué tontería!

De echo, el fin del mundo de verdad es cuando te operan, te hacen todo lo que te pueden hacer y aún así no hay solución. Y eso pasa. Todos sabemos que pasa. Todos hemos sentido en nuestras propias -desgarradas- carnes, ese dolor… De modo que si somos de los ELEGIDOS, de los AFORTUNADOS que luchando -y sufriendo- podemos salir adelante por el momento, y seguir un tiempecito más, vivos, para poder seguir disfrutando de la vida… TODO VALE.

Vivir siempre merece la pena. (Debería merecerla, al menos.)

Yo he intentado no perder eso de vista durante todo este tiempo. Por eso repetía tanto lo de que soy una AFORTUNADA.

Es que soy consciente de que, con esta segunda oportunidad, soy una privilegiada. Y me parecía sucio y rastrero quejarme cuando estaban haciendo todo por salvarme la vida. Cuántas personas desearían tener a sus seres queridos TODAVÍA junto a ellos, luchando, SUFRIENDO, por intentar salvar la vida. Mi respeto. Mi admiración y mi cariño hacia todos ellos, hacía que intentara encajarlo todo con la mejor de las actitudes que pudiera conseguir tener… Aunque sólo fuera por todos ellos. En su honor. En su recuerdo.

Pero…, la verdad es que la paz está llegando ya a mi cuerpo.

Un cuerpo que retorna poco a poco a la vida, sorprendido de sí mismo. De su resistencia, su capacidad de sufrimiento, su obstinado apego a la vida…

Es increíble el abanico de posibilidades que tenemos para disfrutar, gozar y ser felices en esta vida… No verlo, es una pena. No aprovecharlo, un pecado.

 Y mi cuerpo está increíblemente preparado, es más, ANSIOSO, de volver a vivir… De seguir viviendo… En todos los sentidos…

El sentir que cada día estoy más fuerte, y a la vez más relajada, -físicamente me refiero-, me abre una puerta… Otra vez, como si todo fuera nuevo, como si todo volviera a empezar… Como si todo estuviera ahí, dispuesto, preparado, colocado, ¡sólo!, para que yo pueda participar de la Vida…

Si crees que todo lo bueno te puede ocurrir, la Vida va, y hace que TODO LO BUENO TE OCURRA… :)

Es bien cierto que hace falta capacidad para saber ver… Si no miras con intención, con ganas, con pasión…, probablemente las cosas pasen a tu alrededor y tú no las veas… Pero yo siempre he tenido una vista buenísima!!! Bueno, ahora de cerca ya no tanto (jajajaja!!!), que tantos años de ordenador, lectura hasta altas horas de la madrugada, y el paso del tiempo, hacen que necesite gafas de cerca…, pero no me refiero a esa buena vista…

Me refiero a…, -aunque suene cursi y manido- mirar desde el corazón… Desde dentro. Con decisión. Con fe. La vista panorámica del Alma… Esa que hace que no te pierdas nada, que no se te escape nadie…, que seas capaz de apreciar hasta las cosas más pequeñas.

Y te voy a contar un secreto… He descubierto que si sabes disfrutar de las cosas más pequeñas…, no tendrás ni un solo día triste, inútil o vacío en tu Vida. Porque cada día ocurren mil cosas por las que sentirse feliz…

Y, lo que aún es más espectacular… Si sabes disfrutar de las pequeñas cosas…  Las cosas grandes, aun te parecerán más grandes!!!!

A mí se me antoja un concepto sencillísimo. Simple!, de lo sencillo. Y como, -más o menos- pensaba Einstein, las cosas no pueden ser tan complejas. Lo sencillo, lo hermoso, lo bello, tiene que ser la explicación. La simplicidad al poder! De hecho una vez tuvo que cambiar una fórmula, añadiéndole algo, -lo que la hacía más compleja, menos elemental, menos “bella”- porque con lo que se sabía en ese momento se “vio forzado a hacerlo” para que las cosas cuadraran, y luego, con el paso de los años, se demostró que estaba bien sin el cambio, y dijo que siempre se arrepentiría de no haber confiado en en su intuición. En que estaba mejor cuando era más sencilla, más “bella”. Mmm… O algo así. Tened en cuenta que el físico es Alva. Yo hablo de oídas… :)

Pero el problema está en que esta mierda de sociedad, -materialista y superficial-, parece gritarnos constantemente que si no tenemos el último modelo de teléfono móvil, que no sabes ni usar y que tiene prestaciones que no utilizarás, -porque no te hacen falta-, jamás; o salimos todos los años de vacaciones a un sitio exótico -cuando aún no conoces la belleza de tu propio entorno-, no estaremos “dentro”, no seremos “in”, no podremos ser felices…

Trata de engañarnos y manipularnos a su antojo para hacer de nosotros personas fáciles a las que convencer de que queremos lo que no necesitamos… O de que necesitamos lo que no queremos. Que no sé qué es peor… Y mientras tanto vamos perdiendo la capacidad de ser verdaderamente felices con lo que tenemos.

Y recuerda que de verdad lo que cada uno posee, es aquello que no hay banco, ladrón o gobierno (vaya, todo sinónimos… :), que pueda arrebatarte.

Uf! Qué tostón!!! Vaya rollo acabo de meter!!!  :(

Jooo… Ya me he puesto moralista y evangelizadora otra vez. Lo sorry. A veces la pasión por la vida, aunque me carga de razón, me convierte en una voz cargante… :(   Lo sorry otra vez.

En fin. Pues eso. Que todos somos mayorcitos ya…, y cada cual sabe lo que quiere de la Vida. Lo que está dispuesto a invertir en Ella… :)

Después de todo yo no sé nada… Ya sabes, no soy más que un puntito chiquitito en el firmamento… Como tú.

Sólo que los puntos chiquititos del firmamento, no deberían perder nunca la perspectiva de su grandeza  :)

Y aunque aún me siento un poco extraña…, como incrédula…, alucinada de que todo haya pasado… (Pero, ¿de verdad es YA?) Este puntito se dispone de nuevo a vivir, y te exhorto -con mis mejores deseos- a que hagas lo mismo.

Vivir es lo más.

 

Con Amor  ;)

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Me miro del derecho y del revés.

De frente. De espaldas.

Otra vez del derecho.

Nada. Por más que lo intente, no logro encontrar el parecido con Sinead O’conor. Eso que en ella resultaba tan arrebatadoramente atractivo…

Jajajaja!!!!

Pero sí. El miércoles pasado, Alva, porque así se lo pedí, tiró de cuchilla y me rapó la cabeza. Sin concesiones. Al cero.

La fortuna ha hecho que durante todo el proceso de quimio y radio, el pelo no se me llegara a caer nunca -en la cabeza, en el resto del cuerpo sí- del todo. Obviamente se cayó mucho. Mucho. Pero se ve que…, ¡tenía tanto! (jajaja), que nunca llegó a producirse ni una sola calva. De ningún tamaño. Flojeó todo, pero por igual, y así pude mantener la cabeza con pelo, sin tener que recurrir a afeitarla del todo, ni llevarla tapada con nada.

Sí, cuando todo esto empezó, pensé que me la cubriría. De hecho, al principio me proveí de un buen surtido de sombreros, gorros de lana, gorras y pañuelos… Pero cuando llegó el momento…, no pude hacerlo. Fue una cuestión…, no sé exactamente de qué. Pero me daba la sensación de que si escondía la cabeza, era como esconder la enfermedad. Algo así como mentir. O engañar.

Sé que es una tontería, pero lo sentí así. Y como no llegó a caerse del todo nunca, -aunque evidentemente clareó mucho-, al final algo dentro de mí me hizo optar por no hacerlo.

De cualquier forma, no sólo eso evidenciaba la enfermedad. -O mejor dicho, los daños colaterales del tratamiento contra la enfermedad-. Al final perdí casi todas las cejas y las pestañas. Además, al no poder darte nada el sol, la piel se queda…, no blanca, sino cerúlea. Extremadamente pálida. Como sin vida. Y con unas ojeras oscuras, que si de por sí yo ya las tengo bastante marcadas…, no te quiero contar ahora…

Hace unas pocas semanas el pelo comenzó a brotar de nuevo. Las cejas y las pestañas van repoblándose lenta pero pertinazmente; he tenido que volver a hacerme las piernas!!!, y otras zonas de mi cuerpo, -más íntimas-, están conociendo -alegres- el pelo otra vez… :)

Igualmente la cabeza empezó a insinuar un incipiente crecimiento de pelo más corto y denso entre el más flojito que se había resistido a caer.

-Es la hora –le dije a Alva. – Ha llegado el momento de que por fin vivas con una calvorota total… :)

Y nos pusimos manos a la obra…

Como siempre nos reímos mucho. Y como siempre, Alva se empeñó, y llegaron las fotos del “antes”. Las del “después”.

No fue fácil verme así. Pero tampoco tan difícil.

Además, al día siguiente la cabeza ya raspaba un poco. Y desde entonces hasta hoy, cada día rasca un poco más… Alva se pasa el día intentando acariciármela, porque dice que le da gusto. Y yo me paso el día huyendo porque me pone de los nervios la sensación… Jajaja!!! Podéis imaginar las carreras, las peleas y las risas.

Pero… Lo cierto es que el verme así, de repente, por un instante, me asustó… Me “vi” enferma. Con esa carita desprotegida y triste que se queda en estas situaciones, recién afeitada y con el resto de indicios de que no estás pasando por los mejores momentos de tu vida…

Ahora ya no!!! Ahora, según Alva, parezco una skin-head. O una sargento chusquero… La heroína peligrosa y atractiva de una peli futurista… Señorita Ripley, me llama…

Jajaja… Sí. Tiene mucha imaginación. Y me quiere TODO. Es obvio. Creo que sólo él es capaz de mirarme con esos ojos y ver lo que ve.

Por lo demás, lo que de verdad yo veo es una mujer de 46 años. Que ha engordado lo que no hubiera querido, con el pelo al uno, la piel apagada, y el gesto mal encubierto del que ha sufrido mucho. Con una gran sonrisa y muchas ganas de vivir, eso también es verdad. Pero atractiva, lo que se dice atractiva…, poquito. Más bien cero.

Eh!!! Pero no estoy lloriqueando, ¿eh? Para nada. Esto no es más que una situación pasajera. Sólo describo una realidad. Obvia, pero perfectamente transitoria.

El lunes mismo, mi mami y yo nos pusimos a la obra, y arrancamos con tres días de una dieta absoluta y rotundamente vegetal. Sólo frutas y verduras. A poder ser crudas. Para desintoxicar y de paso, empezar a ganarle la batalla a la báscula. Luego hemos añadido cereales y legumbres. Luego lácteos. Más proteínas… Y la verdad es que hoy me siento de maravilla!!!

Y porque aún me duele mucho el pecho y requiere cuidados físicos especiales…, pero en el momento el pobre mejore un poco, me pondré con el ejercicio también… Todo poco a poco. Pasito a pasito.

Sé que voy a invertir mucho menos tiempo en recuperarme físicamente, de lo que he tardado en decrepitarme. Y es que…, ¡esto se está haciendo tan largo! De hecho, caminamos lenta e inexorablemente para el año… En noviembre empezó el tema con las mamografías. En diciembre, -más concretamente en Navidades- tuvimos la biopsia. Y para el cinco de enero, justo el día antes de Reyes, nos confirmaron que era un tumor maligno -aunque entonces no nos dijeron que era agresivo y de rápido crecimiento- y que había que quitarlo ya.

En diez días, el 16 de enero, entraba en quirófano.

Sí… Ha sido un largo recorrido. Largo y duro. En ocasiones, -sobre todo por las complicaciones-, MUY duro. ¿Para qué voy a negarlo?

Es más. A día de hoy sigue siendo duro. Duro físicamente, me refiero. Doloroso. Pesado. Cansado, muy cansado.

Y aunque no se entienda muy bien, a la vez… MARAVILLOSO.

Es que… ¡¡Es un año de mi vida!! Un año entero -casi-, de situaciones increíbles… De mucho dolor físico. La operación y todas las complicaciones que tuvimos con la herida interna, con el seroma. Los meses de curas diarias en el ambulatorio. Las veces que tuvimos que acudir a Urgencias del hospital a que me vaciaran el pérfido liquído… Los goteros… ¡Dios mío, los goteros! Cuántos meses de agotamiento y dolor. Las llagas. La candidiasis. Las noches sin poder pegar un ojo… Los días sin poder dar ni un paso… La ansiedad. Luego la radio, que parecía que había ido tan bien, y que al final acabó produciéndome dolorosísimas quemaduras. Una tortura. Y por fin la braquiterapia. Casi sin comentarios…

Tengo una foto que Alva le hizo a mi pecho atravesado por once agujas/tubitos, y comprimido por un armatoste de metacrilato con un tornillo impresionante… Muy gráfica. Horrorosa. He pensado en ponerla…, a mí no me importa. Por mí, me refiero. Pero pienso que es demasiado agresiva a la vista. Que puede dañar la sensibilidad de según quien… Y tampoco es plan.

Pero la verdad es que lo de la braquiterapia es -hablando llanamente- una putada. Aunque…, no nos asustemos. A ver. Si alguien que está leyendo esto va a hacerse una, que no se alarme. El procedimiento no es agradable, es verdad. Pero en mi caso hubo circunstancias que hicieron que fuera peor de lo que es. Tengo el pecho por dentro con muchas fibrosis -lo que viene siendo muy duro- por la operación y todas las complicaciones que hubo, y esto hizo que les costara mucho atravesarlo con las agujas/tubito. De hecho, tuvieron que hacer tanta fuerza, que el doctor Guinot me dijo que literal, físicamente, habían sudado, de la fuerza que tuvieron que hacer… ¡¡¡Fuerza para atravesarme el pecho!!! Y como les costó tanto, se hizo muy largo y desperté de la sedación antes de tiempo… Fueron horrorosas, tanto la sensación de la fuerza que estaban haciendo “contra” mi pobre pecho, como el dolor. Porque SÍ, dolía.

Y ha seguido doliendo. De hecho, hoy es viernes, 19 de octubre, han pasado ya once días, y aún duele. Mucho. Además persisten algunas quemaduras, las más cercanas a la zona que irradiaron, y se hace muy difícil curarlo todo. Porque los agujeritos de las agujas/tubito requieren betadine en grandes cantidades, pero las zonas quemadas lo que necesitan es la crema para la piel quemada, y todo está demasiado junto… Y donde aún tengo trocitos en carne viva -bajo el pecho- ya no sabemos ni qué poner… Un follón.

En fin. Que duele un huevo. Que está siendo muy chungo. Que a veces tienes la sensación de que no se va a acabar nunca… Que por momentos te agotas y sólo se te pasa por la cabeza sentarte a un lado del camino y no dar ni un solo paso más.

Sé que es absurdo. Pero es como una rabia interna que surge de lo más profundo de ti, y que no responde a nada que tú seas capaz de racionalizar… Es como un resorte. De repente se dispara, se te llenan los ojos de lágrimas rabiosas -que no llegan ni a caer-, y piensas que lo único que quieres es no seguir…

Como decía aquel: Que paren el mundo que yo me bajo. Me quedo aquí. No doy ni un paso más.

No quiero más duchas dolorosas -las duchas son dolorosas porque hay que limpiar concienzudamente la zona, arrastrando la piel muerta y los restos de crema que se incrustan, y están las heridas, y todo está tan dolorido…-, ¡con el placer que es para mí ducharme! Ni más curas martirizantes. Ni más sujetadores opresores (que los llevo de dos en dos) y gasas y más gasas. No poder moverme bien… La sensación -instintiva- de tener que estar protegiéndome siempre el pecho… Los pinchazos agudos, el intenso dolor crónico. Por dentro. Por fuera. ¡A la mierda con todo!!!

Pero pasa enseguida. Son sólo unos segundos. Aprietas los dientes, tensas la mandíbula, cierras los ojos un instante. Cuentas hasta mil trecientos trece. Por ejemplo. Respiras profundamente. Y entonces oyes una voz que te dice: Vale… Vale… Ya está. Ya queda menos. Ya ha pasado lo peor. Venga… Respira… Respira…

Podría ser Alva. De hecho muchas veces a lo largo de estos meses, me ha susurrado -cariñoso- eso mismo o cosas muy parecidas. Pero normalmente la voz viene de dentro… Eres tú. En este caso, yo. Escucho mi propia voz hablándome dulcemente. Con mimo. Cariñosa. Paciente. Como hablaría a un ser querido que estuviera pasando por lo mismo.

Y de repente notas cómo se libera la tensión… Inspiras aire profundamente por la nariz, y lo exhalas ruidosamente por la boca. Varias veces. Buscando la paz. El punto de equilibrio. Un poco de tranquilidad para tu mente agotada. (Hasta el culo, -más exactamente-, si se me concede la escatológica licencia literaria…)

Un segundo después, -no sé cómo, ni de dónde-, ya reconozco el gesto que tira de las comisuras de mis labios hacia las orejas. ¡Ahí está! Sonrío. En la alacena de sonrisas, -que hace un rato parecía estar desierta…-, ha brotado una sonrisilla con vocación de oasis en el desierto. No es muy potente, radiante, ni mucho menos convincente…, pero es algo. Le agradezco el gesto a mi boca. Le agradezco sobre todo la intención.

Me hago fuerte en ella.

¡Con un par!

¿Quién dijo miedo?

¡¡¡A las barricadas!!! Jajaja…

Y todas esas cosas que uno se dice cuando quiere coger fuerzas y recuperar la confianza. La esperanza.

No es fácil. Pero es MI VIDA.

Ha sido mi vida también durante todos estos meses. Ya dije en otra ocasión que soy consciente de que el mundo no se ha parado. La gente, las personas que me quieren, las que me conocen, no han detenido sus vidas… ¿Cómo, si ni la mía se ha detenido?

Durante todos estos meses, en los que -es absurdo negarlo- he sufrido mucho, TAMBIÉN HE SIDO MUY FELIZ. Me he reído mucho. MUCHO, -gracias a Alva, sobre todo-. He recibido muestras de cariño que me han hecho llorar de emoción. Y he padecido también uno de los golpes más fuertes de mi vida, -sin tener nada que ver con el cáncer-, que me ha hecho más daño, y a la postre, más fuerte, que el propio cáncer… Y, como decía Nacha Guevara… “Y aquí estooooy.”

Quiero decir con esto que la vida es TODO. La vida se compone de todos los momentos que vivimos. De los buenos. De los mejores. De los malos. De los aburridos. De los de luz. De los de sombra. De los que me enorgullezco. De los que no me enorgullezco tanto. De los alegres. De los tristes.

De dolor. De amor. De emoción…

Y este año he tenido mucho de todo eso. De dolor. De amor. De emoción.

Eso sólo significa una cosa: Que estoy viva.

Estoy viva.

ESTOY VIVAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Siempre he tratado de ser muy consciente, pero probablemente hoy lo sea más que nunca.

A ver… Vamos a atravesar malos tiempos económicos… Alva y yo, me refiero. Nada especial, por desgracia, con lo que está cayendo en el país… Pero lo digo porque ante eso, que a Alva le asusta mucho, estos últimos tiempos suele decir: “Mira…, me alegro, hoy, de estar preocupado. Porque todo esto podría estar pasando… Podría pensar incluso en perder la casa, en quedarnos sin nada…, y si tú no estuvieras aquí…, nada me importaría. Me daría igual lo que pasara… Estoy preocupado porque tú estás aquí, porque podemos compartir la incertidumbre. El miedo. Porque sé que juntos vamos a luchar por salir adelante. Por seguir siendo felices con más o con menos…”

Y adoro escucharlo así… :)

Y tiene razón. Y sé que la tiene porque cuando él tuvo el cáncer, -hace once años, cuando acabábamos de mudarnos a esta casa-, yo pensaba exactamente lo mismo… “Todo me da igual si Alva no está aquí.”

La vida es ahora. ¡Ya! Suelen decir que normalmente la vida es lo que nos pasa esperando que nos pasen cosas en la vida…

Siempre me ha horrorizado que me sucediera eso. Y por eso cada día trato de poner especial atención a la vida… A todo lo que me pasa. A quien quiero. A quien conozco, y de repente entra en mi vida. Todo me parece increíblemente importante… Merece atención. Mi atención.

La vida es ahora.

Y tengo tantas cosas que hacer…!!! Que ni siquiera sé por dónde empezar. Pero ante todo tengo que recuperarme… Coger fuerzas. Volver a sentirme capaz… Poderosa.

Que no os suene mal “poderosa”…

¿Nunca habéis tenido esa sensación?!!!

La increíble sensación, -cuando os sentís satisfechos con la Vida… Con lo que sois y cómo sois en la Vida que os ha tocado vivir- de ser PODEROSOS…

No me refiero, obviamente, a ningún poder real… Económico, social… No. Me refiero a un poder maravilloso que se siente como una alegría -inmensa y a la vez serena- en el centro del pecho…, y se expande por todo el cuerpo como una corriente de energía que os ilumina hasta que la luz se os escapa por la punta de los dedos…

¡Tan poderosos!!!

Capaces de Amar. De ser Amados.

De disfrutar lo pequeño. De reubicar lo perdido. De luchar por lo que verdaderamente merece la pena. De alzar la voz contra lo injusto. De susurrar lo prohibido. Zambullirse en lo exquisito. Ser pacifista en las guerras, y soldado raso en las contiendas que se libran bajo sábanas de seda… Alcanzar la luna, mojarse bajo la lluvia, imbuirse de sol… Ser conscientes de lo sublime. Lo único. Estamos vivos… La vida es ahora…

¡¡¡Tan poderosos!!!

Es la extraña sensación de -por un instante- Ser y Estar donde se quiere… De que todo está bien. De que todo es posible… De que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir… TODAVÍA (un beso, Javier… ;), cualquier cosa maravillosa puede ocurrir…

Esa es la sensación que quiero recobrar… Que ya estoy recobrando.

Me siento cerca… Muy cerca.

Estoy Viva.

La vida es ahora.

 

 

Con amor.

Y con AMOR, sobre todo, un recuerdo emocionado para todas aquellas luchadoras que no pudieron lograrlo, y todo mi cariño a quienes siempre, y hasta el final, estuvieron a su lado…, llenando de amor sus vidas.

 

 

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Intento comprender.

No.

No me refiero a “por qué a mí”. Esa siempre me ha parecido una pregunta absurda. Ridícula. Estúpida.

En todo caso, ¿y por qué no a mí?

Pero no. No me refiero a por qué un cáncer entró de repente en mi vida. Ni por qué estoy teniendo que vivir todo lo que estoy viviendo.

No.

De verdad que no me refiero a eso.

Lo que intento comprender es…

¡¡¡No lo sé!!!

Pero intento comprender algo. ¡Algo, maldita sea!

Imagino que es la necesidad de creer que todo tiene algún sentido. Que las cosas no pasan porque sí.

Que no será absurdo. Que no será tiempo perdido. Que no será tan denigrante…, si logro encontrarle a todo esto un sentido. Todo lo llevamos mejor cuando conseguimos explicarnos las cosas. Cuando podemos interpretarlas. Entenderlas. Controlarlas de alguna forma.

El sol hace aguas por el oeste, y la noche comienza a rellenar los huecos que ha dejado el día.

A estas horas, y después de haber pasado toda la jornada encerrada en casa, -cual aplicado vampiro huyendo del sol-, suelo, si encuentro las fuerzas, salir a respirar un rato a la terraza…

Recojo mi cansancio extremo, mi dolor de piernas, de pecho. De cabeza, según el día. Y todos juntos nos arrastramos hasta colocarnos bajo un hermoso cielo que ya luce alguna estrella, que exhibe un Venus arrogantemente cercano. Apabullantemente hermoso.

Mis irritantes llagas en la boca y las violentas ulceras en mi vagina y alrededores, se vienen conmigo porque al parecer me han cogido querencia, y no logro dar un paso sin ellas. Qué monas.

Me llevo también conmigo todos mis miedos… Por sacarlos de casa más que nada, y que ésta se ventile un poco. Quisiera abandonar por el camino la frustración, la tristeza y la desesperante sensación de desidia e indolencia que, últimamente, viven completamente pegadas a mi piel.

Pero sé que es en vano. No van a abandonarme así como así. De modo que ahí estamos todos y todas. Hechos una heterogénea pelota de mierda concentrada, que es lo que siento que ahora es mi vida.

Porque… ¿Para qué vamos a engañarnos? Esto es una mierda.

Pero no una mierda mona. Una mierdecita chachi. Cuqui. No. Es una mierda como la copa de un pino. Pero un pino alto. Frondoso. Impresionante. Como un pino con vocación de baobab.

Que sí. Que sí. Que hay que intentar llevarlo bien. Que hay que ponerle buena cara al mal tiempo. Que hay que estar agradecida por seguir viviendo, ¡¡¡que por supuesto que lo estoy!!! Que hay que ponerle ganas. Alegría. Sal. Un poquito de azúcar. Ilusión. Esperanza. Cominos, menta e incluso una pizca de pimienta de Paprika… Pero…

No nos engañemos. Eso no cambia las cosas.

Se mire por donde se mire… Es una mierda.

Y eso que yo soy experta en desdibujar el dolor. ¡De verdad que lo soy!

Se me da como a nadie encontrar el rayito de sol en las noches cerradas. El punto dulce en un plato amargo. La amapola sonrosada entre zarzas y ortigas. Pero… ¡joder! Yo también me canso. Y me asusto. Me desgasto.

Estas últimas semanas han sido terribles.

Nunca. ¡Nunca! Me había sentido tan mal, física y anímicamente, en toda mi vida.

Un absceso maldito retrasó el cuarto gotero, ¡¡¡tres semanas!!! Todo un ciclo. Llevo más de cinco semanas con un antibiótico de 875…, más la infección. Más toda la quimio anterior…

Varias veces al día pensaba que iba a morirme… De repente. De verdad. Ahí. Muy quieta. Tirada en el sofá.

Como un alma en pena. Muerta de sueño y sin poder dormir. Con un dolor incomprensible atenazando cada centímetro de mi piel… Sobre todo en el pecho y la axila derechos. Arrastrándome hasta el baño, -porque al desplazamiento incierto y lento de mi cuerpo por casa no se le podía llamar andar…-, para deshacerme en diarreas. Y las llagas. La erupción en la piel. Los cambios radicales de temperatura. La poca hambre, o la ansiedad voraz por llevarme a la boca cualquier cosa, que de repente sabía a cualquier cosa menos a lo que era… La acidez. La angustia constante… La obsesiva protección del brazo para que no le pase nada, pues aún así me picó un mosquito y aquello comenzó a hincharse alarmantemente… Y me aterrorizan las nefastas consecuencias que sé que eso puede acarrear.

Y a la vez, claro, luchando por no parecer demasiado enferma, para no preocupar más de lo que ya lo están, a las personas que me aman y me cuidan…

¿Es o no una buena mierda?

Y eso, hablando sólo de lo físico… No digo nada de la mente. El talante. El ánimo.

He vivido aterrorizada durante días. Y aterrorizada de que se me notara… No sabiendo, de verdad, cómo iba a salir de éstas… Si iba a salir.

Creo que mi cuerpo recibió un golpe muy fuerte, que durante días afectó seriamente a mi cabeza. O a mi alma. No sé.

Mi físico, -lo que soy de materia-, se llevó por delante mi esencia. Quien de verdad soy. Y durante días estuve perdida.

Lo peor es que por momentos perdía la perspectiva. Sí, eso tan importante que no podemos perder, para no dejar de pensar que esto es momentáneo y pasará. ¡Qué fuerte! Me sobrecojo sólo de recordarlo.

Uah! Qué jodida he estado. Mal de verdad.

Y qué bonito el tiempo verbal en pasado, ¿eh? “He estado…” Reciente aún. Pero pasado al fin y al cabo.

El jueves de la semana pasada llegó aquello que durante tantos días -21 concretamente- habíamos esperado Alva y yo, y por fin, Carañana y Arlandis, fantástico oncólogo y maravillosa cirujana, dieron el visto bueno, y me pusieron el tan ansiado cuarto gotero…

Los efectos físicos, -los tan temidos daños colaterales- se multiplicaron e intensificaron… Jueves, viernes, sábado, domingo y parte del lunes…, para olvidar. De verdad. ¡Dios, qué mal!!!!

Pero… Poco a poco, muy poquito a poco, físicamente comienzo a levantar cabeza. Lentamente. Esto es muy lento. Además de que aún sigo con el antibiótico. Carañana no quiere arriesgarse, “como prevención”, dijo. Jo! Como acojona que tu médico se comporte tan precavido… Aunque se lo agradeces, claro, está tratando con tu vida… Pero intimida mogollón…

En fin. Así he vivido últimamente.

Y claro. Sin visitar blogs queridos: Javier,  Rafa, Sonia, Javi, Martita, Goizalde, “Noches”… Responder comentarios ni e-mails. SMS ni llamadas telefónicas. Sin fuerzas.

Se impone una disculpa. Un “lo siento” sincero y cariñoso a todos esos mensajes de ánimo…

Gracias. Mil gracias.

Y disculpas, mil y una disculpas.

……

Estaba preguntándome… Me pregunto si está bien…

Si está bien hacer público el dolor.

Y eso sin olvidar que soy una privilegiada. Lo soy sin duda. Lo sé. Por eso, entre otras cosas, odio tanto quejarme y poner de manifiesto mi dolor. Porque puedo aseguraros que mi situación, es una situación privilegiada. Es increíble todo lo que uno llega a conocer una vez se adentra en el mundo de la enfermedad ajena.

Me parece ridículo quejarme. No tengo derecho. Hay por ahí personas maravillosas viviendo verdaderos suplicios físicos… Cosas que uno no quisiera llegar a conocer nunca, ni por terceros.

El dolor es políticamente incorrecto.

Hablar sobre el dolor es incómodo.

A nadie le gusta ni leer, ni -créeme- escribir sobre el dolor.

Las miserias de uno no deberían airearse porque molestan…

Y yo tampoco concebí este espacio para incomodar a nadie.

Pero también me parece falso e injusto no contar la verdad tal y como es. Me da vergüenza que alguien con cáncer pueda leerlo y piense: “Esta tía, ¿de qué va? Que todo no es fiesta, y yujuuuuu, y la vida es maravillosa… Que esto es serio. Y es chungo….”

Pues sí. Es serio. Claro. Y chungo. De hecho puede llegar a ser muy chungo… Y difícil.

Y viviéndolo…, uno se da cuenta de que no termina de conocerse nunca. Es más, en estas situaciones uno siempre acaba recibiendo malas noticias sobre uno mismo… Y, sinceramente, con todo lo que uno ya tiene encima, ¡¡¡es lo único que le falta!!! Jajaja!!!

Pero… Es lo que hay.

De modo que hoy, sacando fuerzas de no sé muy bien dónde, he decidido sentarme a escribir porque sigo dándole vueltas…

Intentando comprender…

Bueno, por eso, y porque mi cuñada, Mari (Afortunada), como medida de presión -aunque yo prefiero verlo como un incentivo, jeje-, me prometió, si escribía pronto otra entrada en el blog, un foulard naranja de verano, para poder guardar el de invierno que me ha acompañado todos y cada uno de los días que he salido de casa hasta ahora, y que, francamente, empieza ya a ser insoportable por el calor… ;)

Intento comprender.

Comprender…

Comprender…

¿Y sabes?

¡¡¡Quizá lo que pasa es que no hay nada que comprender!!!!

No hay misterios eternos ni secretos inalcanzables… No hay más de lo que parece que hay…

Las cosas, sencillamente… ¡Pasan!

El melancólico otoño termina siempre convirtiéndose en un frío invierno… Pero tras el invierno nos alcanza siempre la incombustible primavera!!!

Y esa canción que tanto nos gusta…, se termina. Siempre se termina. Como decía el Cuervo: “Nunca llueve eternamente.” Y ninguna canción dura siempre, añado yo. Pero siempre puedes volver a escucharla.

Y los almendros se quedan tristemente desnudos, pero tarde o temprano vuelven a florecer. Y siempre parece que lucen más bellos que nunca.

La gente se muere. Sí. Toda. Incluso la que amamos con locura. La que por nada del mundo quisiéramos perder. Pero constantemente nacen niños inocentes a la vida. Niños que se convertirán en adultos, que amarán, serán amados, y acabarán volviendo loco a alguien porque también, -llegado su momento- morirán…

Es escalofriante de lo simple que es.

A ver… ¿Qué hay que entender?

Nada.

Porque además, no depende de que lo comprendas o no…, pasará igualmente.

Sólo existe algo que de verdad marca la diferencia. Algo que hace que las cosas sean maravillosas y distintas, aunque sean las de siempre…

Que las vivamos intensamente. De verdad. Que las sintamos. Que disfrutemos. Que nos duela lo que tiene que doler. Y nos haga feliz…, ¡cualquier cosa…!

Apreciar la vida es lo que hace de nuestra existencia algo vital… Lo que da sentido a lo que somos… A lo que nos pasa. A aquello que intentamos entender aunque su verdadero significado se nos escape de las manos, como nubes de agua de recuerdos…

No. No creo que haya nada mágico que entender…

Sólo hay que… Vivir. Ahí está la única magia.

Caminar por la vida estableciendo lazos que tengan sentido… Que te hagan mejor persona. Sembrando alegrías para que luego nadie tenga que decirnos eso de “de esos barros vienen estos lodos…” Dibujando sonrisas, porque puestos a dibujar…, qué mejor que impregnar el aire de risas… Gozando profundamente todo lo que hagas… Aunque te equivoques. De hecho, ¡por Dios! ¡¡¡Equivócate!!! Y vuelve a equivocarte hasta que te sangren las rodillas de tanto tropezar y levantarte, y volverte a caer, y volverte a levantar… Ama mucho. Hazlo intensamente. Hasta que te duela la piel… Que nada te sacie la piel… Y déjate amar.

Hay que ser muy tozudo para recorrer el camino…

De hecho, -pensándolo bien-, sí que hay algo que he alcanzado a comprender mientras escribía todo este rato…

Hay que vivir empecinado en vivir empecinadamente…

Sin tregua. Sin respiro. Sin concesiones.

Sin miedo. Sin paraguas. Sin red.

Aquí estoy. Y me sangran las rodillas. Pero estoy de nuevo de pie.

Mis pasos son aún inciertos. Pequeños. Vacilantes. Pasitos de bebé.

Hago con todas mis rémoras, mi dolor y la pesada carga de mi mochila -donde llevo la heterogénea pelota de mierda de la que te hablaba al principio- un apretado montón al que prendo fuego con una de las velas que siempre está encendida alumbrando mis sombras, y quemo todo lo que hoy me pesa demasiado para seguir cargándolo…

Durante toda la noche arderá en la hoguera de mis desdichas todo lo que me duele, y mañana… Mañana será otro día. Un día nuevo. Un día con el que empezar de nuevo como si fuera el primero. El sol saldrá inundándolo todo de Vida, y a mis pies quedará sólo un insignificante montoncito de cenizas… Cenizas de las que como el Ave Fénix, renacerán mis ganas…

De hecho…, ya andan renaciendo… :)

Yo es que soy de ganas revoltosas… Jajaja…

Porque esto es una mierda. Es cierto. Nada de lo que yo pueda decir podrá cambiarlo… Pero, una vez pasada la tormenta. Una vez pasado ya lo peor…, de momento, y hasta la próxima crisis… Yo puedo perdonarme mis debilidades y regalarme una bonita segunda oportunidad… ¿Por qué no? ¡¡¡Se la regalaría a cualquiera!!! ¿Por qué no voy a regalármela a mí?

No sé cuánto. Ni cómo. Ni de qué forma… Pero sé que quiero Vivir.

Eso, de momento, es suficiente.

Y prometo seguir intentando vivir empecinada en vivir empecinadamente.

 

Con  amor.

Intenso. Rabioso. Y excesivo amor.

 

 

Gracias a Álvaro. A mis padres. A Montse y a Armand, y a Pilar. A Mari, Marta, Rubén, Paco, Carlos, la Tata, Mariano, Consuelo, Celestino, María (Mariquilla), Sara, Laura, Nina y Pau. A Rafa (THC) y Ferdinand, Sr. Kawabuchi, Lai, etc. A Javier (Relatos tóxicos). A Helen (mi Helen). A mi querido Marco “por qué no?”.Viva Méjico!!! A Sonia (Guitarrixxxta). A Javi y Mario. A Solveiga y Efraín. A Carmen (my darling teacher). A Manuel, Lucía y Lola. A Garci y Nur. A Goizalde. A Sorprendido. A “Noches”… Y a todos los que nunca entrarán aquí y como son muchos y es absurdo que los nombre, no lo hago, pero que siempre están a mi lado. Y a todos los que alguna vez hayáis entrado, hayáis leído, y aunque no hayáis dicho nada, habéis pensado con cariño en mí…

A todos: GRACIAS.

Quisiera que existiera una palabra más descriptiva y contundente para poder expresaros lo que siento…, pero de momento, y hasta que inventemos algo nuevo… GRACIAS.

 

Otra vez con amor.

Y otra vez intenso, rabioso, y excesivo.

 

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Soy una hipócrita de mierda.

Bueno, no sé si es eso exactamente. Pero ahora mismo estoy haciendo el esfuerzo de escribir esto para demostrarme a mí misma que no lo soy tanto.

Hace ya muchos años que intento regirme, respecto a las palabras, por esa ley no escrita que dice que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”.

Ha sido fácil mientras lo que tenía que contar era bueno… Y no es que ahora haya nada malo que contar…, pero las noticias sobre cómo tendré que cuidar mi brazo derecho a partir de ahora…, y para toda la vida. Y toda la información -mucha-, que ayer nos dio del doctor Carañana, mi oncólogo… Y el dolor…, que sigue siendo atenazante y no cede, no me da tregua… Y el cansancio… Imagino que todo el cansancio de este mes y pico tan intenso…, me tienen con el ánimo un poco…

Pues eso…, que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”…

Y eso estaba dispuesta a hacer… A cerrar la boquita. A dejar quietecitos los dedos…

Y por eso digo que soy una hipócrita. No me importa escribir -aunque me cueste un esfuerzo físico, como alguna de las anteriores entradas- si lo que tengo que compartir es “bueno”. Si creo que al hacerlo voy a transmitiros algo de alegría. O algo de tranquilidad. Si cuanto menos no voy a desalentaros o preocuparos…

Cuando no es así… Ya no quiero tanto escribir…

Pero entonces he pensado en Mari.

Mari. La hermana de Álvaro. Mi supercuñada. Es la que firma en los comentarios como “Afortunada”. Y eso es una paradoja, porque los afortunados somos los que tenemos la suerte de que nos salpique con un poco de su vida…

Podría hablar durante horas sobre Mari sin que os aburrierais… Pero diré sólo que es un ser maravilloso. Uno de esos que si hubiera muchos más, haría del mundo un sitio verdaderamente digno y maravilloso donde Vivir.

Pero no sólo me he puesto manos a la obra porque pensar en ella me anima la vida…, sino porque he recordado lo que me aconsejó cuando todo esto empezó… Que escribiera…, que escribiera mucho. Lo bueno y lo malo.

Y básicamente por ti, Mari, estoy ahora aquí, haciendo este esfuerzo titánico. Por ti, y para demostrarme a mí misma que no soy tan hipócrita como me siento…

Y que no sólo puedo escribir cuando lo que tengo que contar son cosas buenas…

Y sé que no sólo Mari se enfadaría conmigo si supiera que pensaba no escribir, porque al hacerlo, hoy, no puedo ser la chica maravillosa y alegre de siempre… Muchas más personas que -al contrario que yo- sí me quieren como soy de verdad, a las maduras y a las duras, se enfadarían si supieran que una vez más intento ahorrarle a los demás la peor parte de mí… Mis malos momentos. Protegerlos.

Pero no. Hoy no estoy alegre. Ni me siento maravillosa. Ni siento que lo sea la vida…

Y eso además de ser una putada… Es una mierda.

De modo que… Aquí estoy. Presentando batalla. Relegando la peor parte de mí -la que quiere ocultar mi dolor a los demás para no contagiarles de tristeza-, y compartir precisamente eso… Que hoy duele. Que estoy triste. Cansada. Sin ánimos. Sin fuerzas.

Pero…, vamos a ver. No asustarse!!!

Es normal. Sé que es normal. Esto que está pasándome hoy es completamente normal.

Desde primeros de diciembre en el Centro de Burjasot, en que a pesar de que la mamografía dio negativa -un falso negativo, por cierto, que podría haber sido verdaderamente desastroso-, la lesión del grano que había justo donde estaba el tumor, o precisamente por la lesión -no lo sé-, hizo que me mandaran una ecografía para el día 26 diciembre. Y ahí ya se mosquearon e hicieron la biopsia… Y empezó todo.

Ha sido un complicado final de año, y un mes de enero verdaderamente agotador… Agitador. Desestructurante. Mi mente ha tenido que asumir muchas cosas -y en principio ninguna buena, para qué nos vamos a engañar…- en muy poco tiempo…

Y eso que sinceramente creo que Alva y yo lo hemos hecho muy bien -insisto: MUY BIEN- durante todo este tiempo…

Ayer en cambio, ya antes de acudir al oncólogo, me levanté cansada… Un poco triste… Flojita de fuerzas. Por nada en especial. Pienso que se debe al cansancio natural por todo lo que hemos pasado en tan breve espacio de tiempo.

Y por el dolor, ¡joder! Que no cede. Y es agotador. En serio. Es muy cansado. Y desanimador. La verdad. Por momentos me harta!!! Y tengo que tomármelo con calma porque es algo natural. Tengo que tomármelo con paciencia. Esto no tiene más. Y rebelarme contra ello no hará que duela menos. Es un trabajo interno que tengo que hacer -y que estoy haciendo- pero que indudablemente desgasta…

De modo que así estoy… Un poco desgastadita.

El trabajo que queda por delante es arduo. Y largo. Eso lo intuíamos. Ahora lo sabemos.

Ocho sesiones de quimio. Un gotero cada 21 días. Seis meses aproximadamente, si todo va bien. Es decir, si las defensas no me bajan demasiado, y podemos llevar ese ritmo sin retrasar ninguna entrega… Que también puede ocurrir.

Cuando acabe la quimio empezaremos con la radio. Cinco sesiones. Pero de eso no nos explicaron nada. ¿Para qué, con lo que aún falta? Ya se hará a su tiempo.

Y luego, ya que era un tumor “hormonal”, cosa que parece que es mejor que no lo fuera, cinco años de pastillas. Eso no me preocupa. Pastillas a mí!

Me gustó mucho el doctor Carañana, que sin ser ningún zalamero, se mostró cercano y, sobre todo, me dio toda la información. Toda. Bueno, no sé si toda, pero mucha. Mucha.

Aún faltan dos pruebas. Eso fue un jarro de agua fría. Lo confieso. Un par de pruebas para ver si el cáncer está extendido aunque en principio no lo parezca. Una ecografía de abdomen. Y una prueba en el IVO, de huesos.

Uf. Creo aún me tiemblan las piernas…

También fue impactante escuchar que el tumor era un tumor agresivo, de rápido crecimiento… Lo dijo con cara de… “A ver… O sea, que menos mal que lo descubrimos muy pronto porque…” No recuerdo si acabó la frase, pero con el gesto venía a decir que no descubrirlo muy pronto hubiera sido “realmente peligroso”…

Ahí ya me temblaban hasta los recuerdos…

No sé…

La verdad es que es costoso mirarse y no reconocerse…

Se supone que el resumen de todo es que lo hemos pillado a tiempo, y que ahora hay que hacer todo lo que hay que hacer para que no vuelva a reproducirse…, que tiene su tanto por ciento real -aunque con todo lo que vamos a hacer se reduce mucho- de que ocurra…

En fin. Que es mucha información la que tengo que asumir de golpe. Las noticias son buenas, -lo sé-, porque todo tiene su protocolo estudiado y probado, y el cáncer es bastante común. Un carcinoma ductal, creo recordar que dijo, porque Alva le preguntó al doctor cómo se llamaba. Y el doctor Carañana, -muy de estadísticas y muy “de decirlo todo”, cosa que le agradecí expresamente-, se mostraba tranquilo. Cosa que, claro, tranquiliza.

Aunque no reparó en insistir en que el tratamiento va a ser duro, y largo. Probablemente va a ser duro también porque va ser largo…, y claro, eso desgasta. Harta. Desanima.

Me lo recalcó mucho como queriendo decir: Prepárate. No va a ser una época fácil. Pero piensa que hay que pasarlo para terminar de curarte. Pasará.

Me habló también de los efectos secundarios. Los tan temidos daños colaterales. Y me dio una larga hoja con un buen número de ellos. Alva me propuso que no me la leyera yo. ¿Para qué? Es como los efectos secundarios de los prospectos de los medicamentos. Si los leyéramos, nos aterrorizaría tomarnos si quiera una simple aspirina. Y estuve completamente de acuerdo. ¿Para qué los voy a leer? ¿Para que mi cuerpo -angelito él-, y lo que es peor y mucho más poderosa, mi mente, me gaste una mala pasada y empiece a sentir cosas de más…?

No. Se lo agradezco a mi chico. Que lo lea él, que lo sepa para según lo que yo le cuente, él pueda saber si está ocurriendo algo que alerta sobre que algo no va bien, y ya.

Los más comunes nos los explicó.

Perdida de pelo. Eso seguro. La semana que viene habrá que ponerse manos a la obra.

Mareos y vómitos los tres o cuatro días siguientes al gotero. Para eso tienen preparado ya un protocolo de cortisona que sí que puede entrar en conflicto con el azúcar que yo tengo, porque la sube mucho, mucho, y puede ser peligroso… Pero lo controlaremos e iremos viendo qué pasa y cómo va.

Bajada de defensas, pudiendo llegar a ser preocupante…, aunque todo depende de los cuerpos, no todos reaccionan igual. Y que tenemos que controlar a través de la fiebre. Sin obsesionarnos, dijo. No se trata de ponerse el termómetro para saber si tengo fiebre. No. Si me encuentro mal, o caliente…, entonces tomarla. Y dice que sin asustarnos, que décimas tendré. Sólo si la cosa está en 38 grados o más, hay que alertarse. Y entonces sí, corriendo a Urgencias. Dice que sólo a 10 de cada 100 mujeres les ocurre, y sólo en un caso de esos 10, es verdaderamente peligroso, pudiendo llegar, si las cosas se ponen muy mal, incluso a la muerte. (Pues qué bien!!!) Ya digo que el doctor Carañana es amigo de decirlo todo, todo. De dar toda la información. Y eso está bien, en serio que lo digo. Pero claro, a veces también asusta un poquitín escuchar según que cosas… :(

Pues eso.

El jueves que viene, día 9, comenzamos con la primera sesión.

Y si todo va bien, para el 1 de marzo tenemos programada ya la segunda.

Y todo va a ir bien. :)

(Jajajaja, es gracioso ver cómo mi yo más rotundo intenta sacar la cabecita el pobre, por donde puede, dando coletazos de optimismo… Me sorprende a mí misma… :)

Y va a ir bien porque aunque ahora esté un poco cansada. Un poco asustada por las pruebas que aún faltan. Bastante saturada. Harta del dolor -intensísimo, de verdad- de pecho, y sobre todo de la axila y la parte del brazo continúa a la axila por debajo. Un poco desanimada por toda la información que todavía tengo que ir digiriendo… Voy a luchar como una leona!!!! ;)

Sé que esto es un bache. -Cito. Bache-cito. Del que me voy a reponer.

Y voy a poner mi cuerpo entero y toda mi mente al servicio de mi curación.

Alimentación sana y orientada a estar fuerte.

Reishi. Un hongo potentísimo que ya tomó Alva cuando tuvo su quimio, y en el que tanto Mari, como Alva y yo -y medio mundo-, creemos mucho.

Todo el ejercicio físico que pueda… Porque también me avisó de que podía tener dolor de cuerpo y cansancio, mucho cansancio… Tristeza…

Y una mente limpia y positiva.

Y para procurarme esa mente limpia y positiva es por lo que hoy he hecho el esfuerzo de escribir cuando es lo último que quería hacer… Creedme.

Y amor! Amor!!!

Joooo… Necesito todo el amor del mundo. Todos lo necesitamos. Y lo necesitamos siempre. Pero en estos momentos más que nunca…

Alva está siendo… Uf! No sé cómo expresarlo…

Mi báculo. Mi cayado. En quien apoyarme sin ser consciente siquiera de que lo hago. (Pero sí lo soy. Consciente, digo… :) Mi almohada. Mi cojín más confortable y querido. Donde recostarme cómodamente a descansar y recuperar fuerzas y fe… Mi profiláctico (jajaja!!!, seguro que le da un ataque cuando lea que lo he descrito como un super-condón, jajajaja!!!!) más seguro y eficaz contra todo lo que ahora me amenaza… Siento que su amor me envuelve como una de esas burbujas transparentes de algunos juegos de ordenador, que son un escudo potente y eficaz contra todos los ataques exteriores. Incluso los interiores… :) Mi consentidor oficial del Reino. La mirada que me reconforta. La sonrisa que me revitaliza. La voz que me acuna… El amor que me sana.

El que no se libra de mi dolor… Ante quien apenas intento disimular… El que está viviendo solamente, -y todo-, para mí…

Sé cómo se siente. Lo sé muy bien.

Está dándomelo todo.

Es lo que tiene el amor. Es así. Un milagro.

(Sé que si te doy las gracias te vas a enfadar. De forma que sólo te diré eso que ya sabes y que constantemente te digo, y aún así no te cansas de escuchar… Te amo.)

Y Montse… Mi chica… Más amor.

Haciéndome un hueco importante en su ajetreada y ya de por sí compleja vida… Viniendo a verme todos los días…, cuando puede, como puede…, sin comer… Sin pensar en ella… Inflándome a SMS el móvil también, aunque hace un rato que me haya visto… Trayéndome flores… :) Estando ahí para “lo que sea”. Y sé que es así… Ingeniando cosas divertidas para hacerme más llevaderas las difíciles… (De hecho ya está urdiendo no sé qué de cortarme el pelo, pero no raparlo directamente, y hacerme trencitas, con Armand, los dos a la vez…, para que el cambio no sea tan radical, y todo parezca más divertido… :) Recordándome lo fuerte que soy. Lo poderosa. Reforzando esa parte de mí que ella conoce también, y sabe intuir…

Son mi apoyo físico, pues a nadie más he permitido entrar hasta donde están ellos.

Amor recibo de todas partes, en muchas versiones y de muchísimas personas. Y todo es igualmente necesario y eficaz. Pero sólo ellos están físicamente en lo peor. Por amor les ha tocado la peor parte…

Porque ni siquiera mis papis, que están bajo, que me suben la comidita e intentan cuidarme en todo lo que pueden…, les dejo entrar a mi dolor… No quiero que me vean sufrir… No puedo hacerles eso. ¿Para qué, si puede evitarse? También lo hago egoístamente… Necesito “protegerlos” en la medida en que, teniendo otros apoyos físico-psicológicos, puedo ahorrarles el peor dolor de los dolores…, el de un padre por su hijo. Porque verlos sufrir por mí me haría más mal que bien… Sé que sería más perjudicial para mí también, por eso digo que es egoísta.

No sé. Es complejo. No sé si logro explicarme…

Bueno. Pues ya!

¿Que ahora estoy chunga? Sí. Pero que no voy a darme mucha tregua. Que también tengo derecho a desfallecer de vez en cuando. Que estar todo el rato con el ánimo allá arriba es cansado. Agotador. Y que tengo que asumir que va a ser una época dura, en la que tendré días mejores y días peores. Esto es así. Ayer me lo decía Montse: Bea, que no somos superwomans, ni tenemos por qué serlo. Que las cosas también nos gastan y desgastan, y asumirlo y aceptarlo también demuestra sabiduría, ¡¡¡y nosotras, además de estar “estupendas” somos “mu” sabias!!!! Jajajaja!!!

Pues sí. Así es. Tengo que asumirlo. Estoy asumiéndolo. De hecho, miradme… Estoy aquí escribiéndolo… Venciendo mis fantasmas.

Gracias una vez más, y nunca suficientes, por todo el interés, por toda la preocupación, por todo el amor que estoy recibiendo de todos… :)

Quisiera decir que soy fuerte y no me hace falta. Pero eso sería mentira. Creo que nadie es tan fuerte. O quizá sí. No lo sé. Pero yo desde luego no. A mí sí. Sí. A mí sí me hace falta. Me sienta muy bien. Y me ayuda mucho además. Y para esta travesía…, necesito toda la ayuda… :)

Porque están las de arena, y las de cal… Y hoy tocaba cal…

Pero aún así, y como no podría ser de otra forma…

Con amor.

………….

…………

Eso lo escribí el viernes 3, y a pesar del esfuerzo…, luego no tuve fuerzas para “subirlo”.

Desde entonces, las cosas se pusieron peor…

Se ha infectado la herida del pecho. Increíble. Porque TODOS los días me la han curado en el ambulatorio, pero… En fin. Así son las cosas. Se duplicó el dolor, y casi casi el tamaño del pecho…

Gracias al cielo que estaba tomando antibiótico para la tos que no se me iba…

El caso es que ahora estamos esperando a ver cómo se desarrollan las cosas… Todo sea que no pueda empezar la quimio el jueves por culpa de la infección… Ya veremos.

Paciencia. Y paso a paso. Un problema detrás del otro, por favor… ¡Que se me amontonan!!! El postoperatorio. El dolor. La infección. El absceso. La candidiasis, fiel compañera del antibiótico. Y una muela… :O

Si dicen que a perro flaco, todo son pulgas… No te digo a leona rellenita!!! Jajajaja!!!

A ver… Hay que tomárselo con humor. Porque enfadarme no va a hacer que mengüe el dolor, ni desaparezca ninguna de las complicaciones… Todo lo contrario. De modo que vamos a intentar reírnos lo más posible… :)

O, lo que es lo mismo:

-¡Joroba! ¿Qué joroba?

Jajajajaja!!!!

Bien.

Gracias por todo una vez más.

Y hasta más ver…

Con Amor…

Que no falte el Amor!!!!!

Que nos desborde…

Que nos sature…

Que nos rescate…

Que nos sane… :)

 

 

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Holaaaa a toooodoooos!!!!!!!!!!!!!!

A ver… Que no tengo mucho tiempo… Jajajaja!!!

Son las 14.00 del mediodía, jueves 26, y acabo de volver del Hospital Arnau Vilanova… Tenía la cita con cirugía, a ver si me quitaban el drenaje y los puntos y….

Que sí… ¡¡¡Que me lo han quitado porque estaba todo muy bien!!!!!

¡¡¡¡Y en tres horas tengo que volver a Urgencias para que vuelvan a ponerme otro!!!!!!!

Jajajajajajajaja!!!!

A ver… Me explico. Voy por partes, porque estoy TAN CONTENTA y FELIZ…, que si no trato de controlarme un poco no voy ni a poder escribir…

Y es que como decía Rubén, que me imaginaba dando saltos, bailando por casa, ¡¡¡¡así estoy ahora!!!! Jajajaja… Sentada al ordenador mientras bailo (en serio) y canto a voz en grito “¡¡¡Vamos a bailar, pitufoooos!!!”, jajajaja, y así se me hace muy difícil escribir…

A ver… A ver…

Que sí, que me han quitado el drenaje. Ya está… ¡Dios!!! Ahora parezco tonta, sigo moviéndome despacio, con cuidado, buscando constantemente mi querida botellita del alma y…, ¡¡¡ya no la tengo!!! Jajajaja…

Y los puntos también. ¡Fuera!, dice el doctor Solá. ¡¡¡Dios qué hombre más encantador!!! Hoy no estaba la doctora Arlandis -la cirujana que me operó-, que me dijo que estaría con Solá, y que era un encanto. Pero, sinceramente, no pensé que fuera a serlo tanto… Qué gusto!!! Qué gustazo!!!

Tan amable. Tan divertido. Tan cercano. Tan campechano… Tan… ¡¡¡humano!!!

Bien.

De modo que estoy ahí tumbada, tarareando bajito: “I will survive!” :), cuando me dice el doctor Solá:

– Bueno… Que lo sentimos pero…, te hemos quitado los ganglios, y ahora hemos sabido que no era necesario.

– ¿Cómo? Pero, ¿ya están los resultados? –pregunta Alva.

– Sí –contesta el doctor, girándose hacia Alva, mientras trabaja en mis puntos- y fíjate que sólo estaba contagiado el que analizamos…

– ¿El centinela? –vuelve a preguntar Alva.

– Justo, sólo ése –le dice como queriendo decir: “fíjate qué pena, qué casualidad…”

Y yo -que en esos momentos creía levitar de alegría sobre la camilla, como si fuera una pluma de mil colores…-, digo:

– No importa!!! No importa!!! Pero qué más…

– Pues nada… Con nosotros ya has acabado. (Eso confirma que no tienen que volver a operarme ni para limpiar más, ni mucho menos para quitar del todo la tetita… :) Te veremos una vez al año, para revisar…

Y ahora, la semana que viene, ya irás a onco, y allí te dirán los protocolos… Radio te van a dar, porque siempre que no se extirpa la mama entera, se da radio. Por prevención. Y quimio, porque al haber, aunque sea, sólo un ganglio contagiado, hay que dar quimio. Por prevención.

– Sí, sí, claro… –contesto yo, mientras por dentro estoy pensando:

BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :)

Dios!!! No podía creerlo…

Fue como cuando fuimos a cirugía la primera vez, que hablamos con el doctor Civera (el tercer miembro del equipo que lleva mama, que yo creía que eran dos, pero en realidad son tres, Civera, Arlandis y Solá), y que pensamos que era sólo para hablar de la operación, que aún no estarían los resultados de la biopsia, y resulta que ya estaban y nos dio la “mala” noticia. Que sí, que era un tumor maligno y que había que quitarlo ya…

Y ahora ha pasado algo parecido… ¡¡¡Pero al revés!!! Pensábamos que íbamos sólo a ver si me quitaban el drenaje y los puntos, ¡¡¡y resulta que también estaban ya los resultados de patología y todo ha ido… TAN BIEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. GrAcIaS. gRaCiAs. GRACIAS.

GRAAAAAAAAAAAAAAACIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!!!

Como -en serio- que no podía creerlo…., vuelvo a preguntar:

– Doctor Solá, pero, ¿en serio me está dando TAN BUENAS noticias?

Y claro, el buen doctor, no sabía qué decir!!! Jajajajaja!!!

Imagino que pensaba: ¿Son TAN BUENAS noticias decirte que te tienen que dar radio y quimio?

Jajajajajajaja!!!!

Y me dice:

– Bueno, tienen que darte radio y quimio…

Y yo le interrumpo -dios, qué maleducada!!!, pero no lo he podido evitar-, y le digo:

– No. No. Me refiero a si todo lo demás está limpio de verdad, y eso es todo. Radio y quimio. ¿Sólo eso? ¿No hay más?

Mmm… Adoro la cara que ha puesto Solá… Se le ha iluminado. Imagino como pensando: Vaya, lo ha entendido, y aún así está contenta…

:)

Y me dice:

– Esa es la actitud. Así tiene que ser…

Y yo, -dios!!!!, no tengo remedio, pero es que de verdad que iba a explotar de ALEGRÍA- que lo vuelvo a interrumpir…

– Claro! Sé que va a ser duro. Ya lo hemos pasado… –le digo mientras me abrazo y beso emocioanada a Alva-, sabemos lo que es, más o menos… Pero, doctor Solá. Yo Quiero Vivir. Sólo quería saber eso… Sólo quiero… Vivir.

Y él vuelve a sonreír, más ampliamente aún, y me dice…

– Será duro… Tendrás momentos buenos y momentos malos. Aliméntate de los buenos, y en los malos, apóyate en quien tienes cerca… (Y mira a Alva y le sonríe aún más, como…, como con… “cariño”.) Si tienes en quien apoyarte, hazlo, e intenta ser fuerte…, porque es duro, y se pasan malos momentos…

La verdad es que ha seguido hablando un poco más, pero yo, no sé por qué, había desconectado ya…

VIVIR.

Sólo podía pensar: Está contento. Está dándome buenos consejos -tan humano y cercano- para encarar el trabajo que nos queda por delante. Pero… Estamos hablando de Vivir…

Dios!!! De VIVIIIIIR!!!!!!!!!!!

En fin. ¿Qué más queréis que os diga? :)

Ah! Sí!!!!!

¿Por qué tengo que volver a Urgencias esta tarde para que, posiblemente, me pongan otro drenaje?

Bien. Pues un par de días antes de la operación, me salió una especie de grano interno, como tres dedos por debajo del pecho izquierdo -el no afectado-, sobre las costillas, que durante todo este tiempo ha seguido hinchándose e hinchándose y poniéndose más feo y morado, y cuando se lo he enseñado…

¡Caramba! Un poco más y entre él y la médico residente Patricia, que le ha ayudado a quitarme el drenaje y los puntos, me lo abren allí mismo!!!

Jajajajaja!!!

Lo digo en serio. Se han pasado unos buenos minutos mirándose y pensándoselo…

Se han quedado alucinados!!!!!!!!!!!!!!!!!

– Madre mía, chiquilla!!!!!!!!!! Pero, ¿qué tienes ahí?

Y yo:

– Mmm… Un grano.

– No. Eso es un absceso importante, y hay que quitarlo ya.

Silencio en la sala.

– Ah! Ya… -le digo yo- Ya tuve uno… Un absceso. Perianal. Estuve diez días ingresada…

– Bueno, entonces… -me mira sorprendido y condescendiente- Ya sabes lo que es…

Cuando lo que quería decir es: Ya sabes lo que te espera!!!!

De modo, que… Jajajajajajaja!!! Así es como tengo que volver en nada, de nuevo al hospital, y como a lo mejor vuelven a ponerme otro drenaje… O lo más seguro es que me lo “mechen”. No estoy segura. Pero, agradable, lo que se dice agradable…, seguro que no va a ser… Jajajaja.

En fin.

A lo que íbamos: VIVIR.

A eso íbamos, chic@s tod@s… Que no hay más!!!

VIVIR.

He salido bailando del hospital. Y no es un decir, sino algo físico y real. ¡Bailando! I will survive! I will survive!!!! Y así sigo…, sin poder dejar de bailar…

Y puedo aseguraros que el absceso (de los cojones, con perdón!!! jajaja) me duele mazo. Y el pecho, la axila, el brazo, la espalda y sobre todo donde estaba el drenaje, también. ¡Mucho! Pero…, ¿y qué? ¿Quién dijo miedo? ¿Quién había pensado que sería sin dolor? Yo no. Aunque la verdad es que no pensé que iba a doler tanto… :$

Sobre todo estos últimos días, desde el viernes hasta aquí, ha sido un pequeñito infierno de dolor…

Tanto, que mi compañera de habitación, María, ¿la recordáis?, la dulce y buena María, le dolía tanto, que el lunes fue de urgencias por el dolor, y algún desinformado -o insensato- le quitó el drenaje. Un desastre.

Su médico, el doctor Civera se ha enfadado mogollón, no con ella, claro, y ha tenido que sacarle varias jeringuillas de líquido… Pobrecita mía. Y encima va a tener que llevar una faja compresora en la axila para evitar más líquido… Me cago en tó!!!! Cómo lo siento, mi chica…

Pero ella es fuerte. MUY fuerte. Iré preguntándole cómo va…

Pues eso…

No os doy más el peñazo… :)

Pero, de veras, que estoy…. TAN CONTENTAAAAAAAAAAAAAA!!!!

Qué bien lo que sea que vayan a hacerme esta tarde, porque estoy segura que de alguna forma me aliviará el dolor -el intensísimo dolor- que ahora tengo… Y qué bien los ganglios que me han quitado aunque no hiciera falta… Se los regalo!!!! Que los enmarquen!!!! Y qué bien la radio y la quimio…, porque van a seguir velando por mi salud… :)

Vale. Adoro mi larga, larguísima melena, larga, morena, rizada y preciosa… :(   Jajajajaja!!! Pero…, jooo!!! Si estuve a punto, -de hecho llevo un buen trozo rasurado ya- de rapármela por Álvaro, cuando él tuvo su cáncer…

Pues bien. Pues bueno. Pues vale.

Estoy pensando que podía tal vez…, no tatuarme, pero sí quizá pintarme algo en la cabeza. ¿No? Flores!!! Corazones!!! No sé! Algo…, quizá con motivos acorde a cómo me sienta cada día!!!! No sé. Algo tendré que hacer… Algo habrá que pensar…

De momento, echarle un buen par de ovarios… Luchar contra las náuseas, los vómitos, el cansancio, el sueño, el mal humor, la tristeza…

En serio. No creáis que soy una inconsciente. Sé que ésta es una carrera de fondo… Que el tratamiento tiene lo suyo…, pero prometo intentar hacerlo lo mejor posible! :)

Y seguid ahí, ¡por favor!!!!

Vuestro cariño. Vuestras buenas energías. Vuestras velitas. Vuestros amables pensamientos… Vuestra música… ;)  TODO. Todo ha contribuido a que yo haya estado fuerte y esperanzada, y por ende, a que todo vaya desarrollándose como va desarrollándose…

¿Si os doy las gracias una vez más, nadie va a llamarme romancera?!!!!!

Pues…

¡¡¡¡Gracias!!!!  :)

Con mucho, mucho, mucho, mucho Amor.

Y ALEGRÍA.  :)

Dios!!! Y me voy! Jajaja… Que ya voy tarde…

 

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