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de "fondobook.com"

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Su risa es mi canción favorita.

Su voz, mi melodía predilecta.

Sus susurros, caramelos para mis oídos.

Y aun cuando calla…, su silencio es aquello que nunca quisiera dejar de escuchar.

Álvaro es la música de mi vida.

Y sé. He aprendido. Que sin música, quizá pudiera vivir… Es cierto. Pero sin ninguna duda, sería un verdadero asco.

Su amor a la Vida. A la naturaleza. A los animales. A las buenas personas. El respeto por sí mismo y por los demás. Su fe en el ser humano. Y su espiritualidad -como aquel que dice- casi recién adquirida, -a pesar de su brillante mente científica-… Son mi alimento. Mi motor. Mi paz.

Mi única religión.

La felicidad, en ocasiones, todavía me paraliza.

A veces me asusta. ¡Dios, que no se rompa la burbuja! ¡Que no despierte de este sueño! ¡Que no termine! ¡Que no termine!

¡Tan pava! Jajaja…

Y ayer, día 19 de junio de 2013, Alva, -Mi Música-, pasó con éxito su doceava revisión en oncología.

(Yuuuuuuuuujuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!! :)

Mi cáncer reciente no puede robarle ni un ápice de protagonismo al suyo.

Ningún sufrimiento debe ser en vano.

Necesito Mi Música para vivir, y ayer fue Fiesta Grande en mi mundo. Alva está bien. Hay poquitas cosas que me importen tanto como eso…

Y hoy. Hoy que he perdido ya tantas cosas…, personas que siempre creí que permanecerían a mi lado, y que traicionándolo TODO me han abandonado a mi suerte, Alva sigue siendo aquel que encarna -con creces- todo lo bueno en lo que siempre creí.

Cuando no me queda más remedio que aceptar que la amistad es en ocasiones una gran MENTIRA, y que no todo el mundo quiere desinteresadamente para siempre -o que los “para siempre” de los demás son más cortos que mi “para siempre”-, Alva aparece detrás de la nube de tormenta, sonríe con su calidez acostumbrada, y el sol vuelve a brillar rellenando los huecos que dejaron los silencios de otras voces.

Es así. Sin Alva, hoy, no creería en nada.

Y es que el cáncer -con todo- no ha sido mi mayor causa de sufrimiento en los últimos tiempos…

La vida, -que estoy harta de decirlo, perosevequepormásquelorepitanoterminodeasumirlo- es muy puta.

MUY puta.

Y ya ves tú… ¡¡¡Sigo haciendo amigos!!!

No te extrañe que me sorprenda. Tengo motivos suficientes para encerrarme en mi torre de cristal y no fiarme de nada ni nadie que no lleve barba y bigote, melenas pseudoheavys, sea físico, se llame Álvaro… Y tenga la sonrisa más bonita del mundo.

Pero, ¡¡¡lo hago!!!

Salgo, y me arriesgo una vez más!!!

Inasequible al desaliento…  -No debería usarla… Sé que es una frase hecha, y no me gusta tirar de ellas…, pero en este caso me encanta su fuerza y la cadencia de su melodía.-

Inasequible al desaliento -decía- sigo derrochando confianza, sinceridad y fe ciega…, que es aquello que me llevó a ser repudiada.

Qué lástima.

Yo que tanto creí en la amistad, tuve que esperar a sufrir un cáncer para comprobar que no estaban todos los que eran… Y lo que es -con mucho- peor, que no eran todos los que estaban…

referencia en la imagen

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Uys! Cómo duele. Todos los días. Mucho.

Mucho.

Mucho.

Una vez más, y aún así pocas…

Mucho.

Pero todo pasa.

De todo se aprende.

A aceptar.

A des-amar.

Y también a seguir apostando por las personas… ¡Que un par de manzanas “con gusanito” no convierten todo el monte en orégano…!!!!

Y lo único que HOY importa es que Alva sigue vivo, que la revisión (su querida ITV) salió bien, y que con su amor es capaz de mantener siquiera un ápice de mi confianza en el ser humano.

TODO eso le debo. Ahí es nada!

Y ahora que ya he festejado LO MÁS GRANDE…, ese veredicto de Vida sobre nuestras cabezas…, y que ha sido Alva una vez más, lo que me ha hecho volver hasta el blog, cuando estaba más que perdida… Pasaré a reproducir aquí una entrada que escribí hace un par de semanas, y que como todas las que he escrito desde ese ultimo 14 de febrero, acabó no viendo la luz. Pero que explica algunas cosas que necesito decir.

Aquí está:

 

 

Dicen que la ignorancia favorece la complacencia…

Que la verdad casi siempre acaba doliendo.

Y que saber más no te hará más feliz.

Creo que, por desgracia y de alguna forma…, es cierto.

Pero bueno, decir…, dicen tantas cosas.

Vuelvo por mis fueros, -los de mi atribulada conciencia-, y apenas sé cómo enfrentarme a mi propio silencio…

Ante todo y antes que nada, es de ley pedir encarecidas y sinceras disculpas a Sonia, María José y  Marta (Miniafortunada). A Javier…, dos veces.

A Afortunada Mari no le pido disculpas porque a ella sí le respondí.

También a aquellos amigos y amigas que os habéis puesto en contacto conmigo directamente a través del e-mail, preocupándoos por mí.

Y cómo no, a mis amigas -compañeras de la lejanísima EGB- que me leen, y que de forma pública o privada, tan bonitos y queridos comentarios me dejasteis en Facebook.

sin referencia fiable

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Perdón a tod@s.

Nunca pasé tanto tiempo sin responder a un comentario de una entrada en mi blog.

Para mí los comentarios son sagrados. El cincuenta por ciento de esta apuesta hecha a ciegas. Nunca pensé que las cosas se pusieran tan…, “complejas”, como para ni tan siquiera tener fuerzas, o ganas, o valor…, -llámalo como quieras-, de poder contestar a una persona que ha tenido la deferencia, la amabilidad y el cariño, de tomarse un tiempo y ponerme unas palabras.

Lo siento mucho. De verdad.

A quien me conozca un poco, me prevea, o cuanto al menos de alguna forma me intuya, no le resultará difícil llegar a la conclusión de que si tanto tiempo he permanecido callada, es porque nada bueno tenía que decir.

Ya escribí, el pasado 2012, demasiado sobre mi dolor, mis tristezas y mis miserias.

Yo creí, -equivocadamente- que este 2013 sería diferente. Por eso cuando me he encontrado con más de lo mismo -más dolor, más tristeza y más miserias- me he negado a seguir redundando en las malditas espinas del día a día.

Basta.

Ni una espina más.

Para nada. Ni un desconsuelo añadido. Cero congojas y ausencia total de angustias. Me niego a seguir siendo comadre de sinsabores y vocera de amarguras. Mis aflicciones son mías, y todos tenemos las nuestras. Tan lícitas. Tan chungas. Pero abundar en ellas no curó jamás a nadie. Más bien al contrario. Y yo no quiero seguir cantando desánimos ni recitando pesares.

Ése no es mi camino. Nunca lo ha sido. Y no puedo permitir que el dolor, también el del cáncer, cambie -tanto- eso.

De ahí, pues, mi silencio.

Sigue el dolor físico -por las pastillas que debo tomar durante cinco años- y sigue el agotamiento. Es así. No mola nada pero es así.

Me siento desvalida y frustrada. Es lo que hay.

Por eso no contaba nada. Por no tener que contar lo mismo.

Sé que pasará. Que mejoraré. Necesito más tiempo. Eso es todo.

Y no perder los ánimos. Ni las ganas.

A veces es hartamente difícil.

de es.123rf.com

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Pero… Parece que voy últimamente -la última semana- sintiéndome un poco mejor. Apenas un comino… Pero cualquier progreso es fiesta… (De hecho, bueno…, aquí estoy escribiendo de nuevo… :)   Pero me da tanto miedo, que hasta horror me da escribirlo… Schiiisssttttt…

Y no diré -sobre eso- ni una palabra más.

Pero no quiero engañarme ni engañarte… No ha sido el cáncer lo más duro con lo que he tenido que bregar este pasado 2012 de tan funestas predicciones.

Fue duro. Lo sabes. Lo expliqué largo y tendido. Por activa y por pasiva. Pero TODO lo que ocurría era a la vez sinónimo de VIDA. Y eso nunca puede ser malo. Doloroso, sí. Agotador, mucho. Y muy difícil. También. Pero TODO pasaba porque estaba VIVA, luchando por VIVIR… Eso al final, -y créeme, yo soy muy consciente de ello- son ESTUPENDAS noticias.

También di mil veces las gracias por ello. Y aún tantas…, me siguen pareciendo pocas.

Pero el curso de mi historia, el camino de mi semblanza, me tenía preparados un par de reveses más. Y con esos, sinceramente, no contaba.

 

Hasta aquí lo que escribí ese día.

Bueno, escribí más, es cierto. Pero no quiero ponerlo. Hoy no quiero ponerlo. Quizá escriba sobre ello otro día. Pero hoy no. No hace falta. Sólo quiero mirar hacia adelante. Estoy más que harta de volver la vista atrás…

Lo que pasa es que es difícil admitir que ya no te quiere quien tanto tú quieres…

Jajajajajajaja!!! (Es un poco risa de histérica, lo reconozco…) A nadie le resulta sencillo admitir que ya no lo quieren. Somos muy nuestros para esas cosas. Duele. Duele mucho. No es fácil. Lleva su tiempo. Su luto. Su período de duelo, su cosecha de quebrantos. Su propio ritmo. Triste ritmo.

El ritmo perfecto para lamerte a solas las heridas… ¡Que hasta llagas en carne viva tengo de tanto lamer…!

de autor desconocido

de autor desconocido

¡Basta!

Mira…, mírame cómo paso página…

Despacito.

Con el cielo por techo…

¿Ves? ¿A que lo hago bien? :)

Algo me salva… Siempre he creído en las personas.

He luchado, confiado y amado, como sólo sé hacerlo… Y estuvo bien.

Ahora sólo tengo que aceptar que todo pasa…, incluso las páginas que nunca quisieras dejar atrás… Pero ésas también forman parte del libro de tu vida… Y además, son imprescindibles para seguir escribiendo… Sobre ellas se perpetuarán otras historias que de nuevo festejen la alegría. Y con un poco de suerte además, quizá esas nuevas historias, esta vez sean verdad.

Pero bueno… Yo, además de celebrar la ITV de Mi Música :)  Mi amor, un año más lo has conseguido y estoy que reviento de felicidad por ello!!!!…, he venido a desearte sólo, A TI, como siempre, lo mejor…

Con mis mejores deseos…

De corazón :)

Y a repetir -por bellas y significativas- las palabras de Teresa de Jesús en boca de la genial Susana Pérez-Alonso…

“Nada te turbe,

nada te espante,

todo se pasa.”

 

Todo.

Y luego, además, siempre se puede aprender a volver a amar.

A confiar.

 

Así es la Vida.

Ya sabes. Muy puta.

 

 

Con Amor :)

de autor desconocido

de autor desconocido

Ah! Y con todo MI AMOR, mis mejores deseos a Solve…

Mi bella princesa lituana, otra vez…, LO VAS A CONSEGUIR!!!

Y yo, si tú quieres, a tu lado, queriéndote…

SIEMPRE :)

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de autor desconocido

 

   

Hace nada ha sido 16 de enero de 2013.

Y entonces hizo un año.

Un año, exactamente, de la operación.

Se puede decir que fue el verdadero pistoletazo de salida.

Un año.

¡Dios! No puedo creerlo. Un año.

Tan rápido. Y tan lento también.

Un año. Uhauuuu!

Ya ha pasado un año entero. Un año intensísimo. Con su camisita y su canesú. Un año de emociones intensas. De sorpresas agradables. De sustos. De mucho cariño recibido. De infinita gratitud. De grandes decepciones, también. Sólo dos, es cierto. Pero, ¡tan increíbles! Tanto dolor.

Sólo pueden hacernos daño de verdad, aquéllos a quienes amamos.

No importa. Hay que seguir adelante. Creo firmemente en eso de que “lo que no te mata te hace más fuerte”. Es así. Y, de momento, estoy viva. Por lo tanto, soy más fuerte. Puedo seguir adelante. Lo he hecho. Sigo haciéndolo.

Además, el tiempo acaba siempre poniendo todo en su sitio. No hay prisa. Sólo hay que sentarse a esperar. Y lo que sea, será.

Aunque también es cierto que determinadas cosas, cuando se rompen, no tienen arreglo. No hay vuelta atrás. Sólo queda pasar página. Bay.

Pero cada uno es libre de actuar y elegir su camino… Buscar su felicidad. Está bien. Por supuesto. No problem. Don’t worry, be happy.

Sólo una cosita… Uno tiene que ser también responsable de sus acciones.

Obrar a la ligera y no calcular el alcance de nuestros actos, está bien cuando tienes dieciocho años. Veinte, todo lo más. ¡Hale, sin mirar! ¡A muerte! ¡Salga el sol por donde quiera!

Pero hoy ya no. No. Lo siento. Hoy no vale.

de autor desconocidoHoy sabemos que cada una de las decisiones que tomamos marca nuestro camino… El nuestro y el de quien nos acompaña en él…

Nunca hacemos el camino solos…

Y es que no hacemos nada sin que afecte a los demás… Y está bien!!!! Somos libres y soberanos. Dueños de nuestro destino. Amos y señores de nuestras reglas y medidas…

Pero… Hay que pensar. Hay que obrar con responsabilidad. Hay que calcular los riesgos…

Y si no… En última instancia, hay que agarrarse los machos y aceptar verlas venir… Dicho de otra forma: Hay que ser igual de valiente para aceptar las consecuencias. Porque siempre hay consecuencias.

Y a veces…, son irreversibles.

Aceptar las consecuencias.

Sin rencores -de mentira-. Ni venganzas -de verdad-. Sí. ¡Somos tan civilizados! Sin reproches ni vendettas. Vale. Pero sin vuelta atrás tampoco.

Hasta aquí. Bay.

Ya está. Lo que no me mata me hace más fuerte.

Y hoy soy más fuerte. Mucho más fuerte.

…..

Y no ha tenido que ver con el cáncer.

El cáncer ha sido otra historia.

El cáncer ha sido un camino…

De repente el sendero de mi vida dejó de ser cómodo y hermoso, y se llenó de obstáculos. De piedras, de zarzas, de recodos increíbles, de rincones aparentemente sin salida.

Más difícil de transitar…, es cierto. A veces, insufriblemente más difícil. Pero camino al fin y al cabo. Una opción. Una oportunidad.

de autor desconocidoUn camino.

Y aunque en alguna ocasión he tenido que hacerme a un lado y sentarme durante un instante a respirar, a pensar, a coger fuerzas…, lo cierto es que los que me quieren y yo, no hemos cedido un ápice en nuestro empeño. No siempre ha sido fácil. Qué va. Pero ni un sólo segundo hemos dejado de presentar batalla. De luchar. De andar.

(¡Ánimo Montse! ¡Ánimo Yoli! ¡Podéis!!!!)

Y ahora hace un año desde que empezó ese camino. Un año.

Y sólo hay una cosa que me preocupa…, -independientemente de las obvias, claro-, y es…, haber aprendido.

¡Dios! ¡Tengo que haber aprendido!

Después de un año, el curso de la vida -ajeno a cómo sea tu camino-, ya está tirando de mí… Lo cierto es que no me ha dado un resquicio de respiro…

Y aquí estoy. Las mangas de la camiseta remangadas hasta los codos, la cara tiznada de negro, la barbilla alta, los brazos en jarras…

¿Desafiante?

Sí. Venga. ¿Por qué no decirlo? Desafiante.

Desafiante. Valiente. Dispuesta a la lucha… Pero… ¡Por Dios!!!!

Tengo que haber aprendido…

Soy la misma, es verdad. Nada nos cambia tanto. Y está bien, porque lo cierto es que me gusta cómo era. Cómo soy. Sólo espero ser un poco más sabia.

Espero.

No pueden pasarnos determinadas cosas, -como un cáncer, como una alta traición- y quedarnos como estábamos… No aprender nada…

No. No puede ser. Yo sé que no puedo ser.

Sólo espero estar a la altura de las circunstancias. No puedo fallarme. No en esto. No así.

de autor desconocidoSoy una persona, -como todas- construida de recuerdos… Hecha a trompicones. De defectos… De retales. Soy incapaz con las masas pero bastante hábil en el cuerpo a cuerpo. Pirata de emociones. Me manejo con la realidad pero soy magistral en la fantasía. Fuerte para con la sangre y débil ante la carne… Bueno…, no en vano soy Carne y Quimera  :)

Estoy hecha de verdades y mentiras, aunque odie mentir. Y miento, ¡claro que miento! Porque soy incapaz de decirle a una vecina que me pregunta cómo le ha quedado el pelo tras pasar por la peluquería, que parece que tres gatos hayan estado disputándose el territorio sobre su cabeza. Miento. Claro. ¿Tú como te ves?, pregunto.  ¡A mí me encanta!, contesta. Estás guapísima, entonces. Punto. ¿Y?

Pero la verdad es que no me gusta mentir en lo fundamental.

La vida es muy fácil. Ya he dicho en más de una ocasión que muy puta también. Y siglo pensándolo. ¿A ver quién puede decir que no? Vale que otros lo dirán sin necesidad de palabras malsonantes… Lo siento. Pero a mí me gusta esa expresión… No sé dónde la escucharía por primera vez, y qué efecto causó en mí, pero lo cierto es que me encanta. Además yo adoro la vida -ya lo sabes- pero eso no quita… Lo cierto es que también es muy puta.

Y, ¿qué quieres? Romántica que es una…, yo siempre he sentido debilidad por las putas.

Y aquí estoy…, volviendo por mis fueros… Esperando haber aprendido algo…

En una semana me hacen una mamografía, y para mediados de febrero, la primera revisión.

¿Que si tengo un poco de miedo?

Bueno…, un poco. Quiero creer que lo normal. De todas formas no pienso mucho en ello. Más bien nada. Estoy muy ocupada en otros menesteres…

Y eso es todo lo que pienso comentar del tema cáncer.

Y sinceramente, espero cada vez comentar menos… :)

La vida se abre camino… Siempre se abre camino…

Hoy, un año después… Sigo en el camino… Más vieja -un año más vieja sólo, jeje-… Más sabia -espero-… Más fuerte -por desgracia-… Igual de Viva. De feliz.

2012 quedó atrás, y 2013 se dibuja virgen ante nuestros ojos…, ansioso, dispuesto, capaz… Con un buen montón de páginas en blanco para que tú las escribas cómo quieras, con lo que quieras…

Tú decide autor desconocidodes!!!

¿Qué vas escribir? ¿Con qué las vas a llenar?

Te deseo las más bellas palabras para que confecciones el más feliz de los escritos… :)

En fin.

Ahora, colgaré esta entrada, -que…, ¡vaya, hoy hace justo un mes de la última!- y esperaré que vuelva Alva del cole, y juntitos…, ¡¡¡nos iremos a Urgencias del Hospital!!! Mira, para rememorar viejos tiempos…

No. Lo cierto es que desde el día antes de Reyes tengo un absceso en la cara exterior del brazo izquierdo (menos mal, si hubiera sido el derecho hubiéramos tenido graves problemas…) como a tres o cuatro dedos del hombro, que con una semana de antibiótico no ha desaparecido, que duele lo que nunca me había dolido ningún otro, y que mi querida doctora doña Cristina está de acuerdo conmigo en que lo mejor es que lo abran… Así que…, allí que nos vamos… :)

¿Qué se le va a hacer?

Por lo menos ahora no tengo que temer el estar en Urgencias porque me puedan pegar algo… Que me lo pueden pegar, ¡claro! Jajaja… Pero ahora ya da igual…, no como el año pasado… :)

Pues eso…

Que te deseo todo lo mejor…

Que no olvides Vivir. Y Disfrutar… Y Sentir…

La vida es demasiado valiosa…

Por favor… ¡Vive!

Con amor

 

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Soy una hipócrita de mierda.

Bueno, no sé si es eso exactamente. Pero ahora mismo estoy haciendo el esfuerzo de escribir esto para demostrarme a mí misma que no lo soy tanto.

Hace ya muchos años que intento regirme, respecto a las palabras, por esa ley no escrita que dice que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”.

Ha sido fácil mientras lo que tenía que contar era bueno… Y no es que ahora haya nada malo que contar…, pero las noticias sobre cómo tendré que cuidar mi brazo derecho a partir de ahora…, y para toda la vida. Y toda la información -mucha-, que ayer nos dio del doctor Carañana, mi oncólogo… Y el dolor…, que sigue siendo atenazante y no cede, no me da tregua… Y el cansancio… Imagino que todo el cansancio de este mes y pico tan intenso…, me tienen con el ánimo un poco…

Pues eso…, que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”…

Y eso estaba dispuesta a hacer… A cerrar la boquita. A dejar quietecitos los dedos…

Y por eso digo que soy una hipócrita. No me importa escribir -aunque me cueste un esfuerzo físico, como alguna de las anteriores entradas- si lo que tengo que compartir es “bueno”. Si creo que al hacerlo voy a transmitiros algo de alegría. O algo de tranquilidad. Si cuanto menos no voy a desalentaros o preocuparos…

Cuando no es así… Ya no quiero tanto escribir…

Pero entonces he pensado en Mari.

Mari. La hermana de Álvaro. Mi supercuñada. Es la que firma en los comentarios como “Afortunada”. Y eso es una paradoja, porque los afortunados somos los que tenemos la suerte de que nos salpique con un poco de su vida…

Podría hablar durante horas sobre Mari sin que os aburrierais… Pero diré sólo que es un ser maravilloso. Uno de esos que si hubiera muchos más, haría del mundo un sitio verdaderamente digno y maravilloso donde Vivir.

Pero no sólo me he puesto manos a la obra porque pensar en ella me anima la vida…, sino porque he recordado lo que me aconsejó cuando todo esto empezó… Que escribiera…, que escribiera mucho. Lo bueno y lo malo.

Y básicamente por ti, Mari, estoy ahora aquí, haciendo este esfuerzo titánico. Por ti, y para demostrarme a mí misma que no soy tan hipócrita como me siento…

Y que no sólo puedo escribir cuando lo que tengo que contar son cosas buenas…

Y sé que no sólo Mari se enfadaría conmigo si supiera que pensaba no escribir, porque al hacerlo, hoy, no puedo ser la chica maravillosa y alegre de siempre… Muchas más personas que -al contrario que yo- sí me quieren como soy de verdad, a las maduras y a las duras, se enfadarían si supieran que una vez más intento ahorrarle a los demás la peor parte de mí… Mis malos momentos. Protegerlos.

Pero no. Hoy no estoy alegre. Ni me siento maravillosa. Ni siento que lo sea la vida…

Y eso además de ser una putada… Es una mierda.

De modo que… Aquí estoy. Presentando batalla. Relegando la peor parte de mí -la que quiere ocultar mi dolor a los demás para no contagiarles de tristeza-, y compartir precisamente eso… Que hoy duele. Que estoy triste. Cansada. Sin ánimos. Sin fuerzas.

Pero…, vamos a ver. No asustarse!!!

Es normal. Sé que es normal. Esto que está pasándome hoy es completamente normal.

Desde primeros de diciembre en el Centro de Burjasot, en que a pesar de que la mamografía dio negativa -un falso negativo, por cierto, que podría haber sido verdaderamente desastroso-, la lesión del grano que había justo donde estaba el tumor, o precisamente por la lesión -no lo sé-, hizo que me mandaran una ecografía para el día 26 diciembre. Y ahí ya se mosquearon e hicieron la biopsia… Y empezó todo.

Ha sido un complicado final de año, y un mes de enero verdaderamente agotador… Agitador. Desestructurante. Mi mente ha tenido que asumir muchas cosas -y en principio ninguna buena, para qué nos vamos a engañar…- en muy poco tiempo…

Y eso que sinceramente creo que Alva y yo lo hemos hecho muy bien -insisto: MUY BIEN- durante todo este tiempo…

Ayer en cambio, ya antes de acudir al oncólogo, me levanté cansada… Un poco triste… Flojita de fuerzas. Por nada en especial. Pienso que se debe al cansancio natural por todo lo que hemos pasado en tan breve espacio de tiempo.

Y por el dolor, ¡joder! Que no cede. Y es agotador. En serio. Es muy cansado. Y desanimador. La verdad. Por momentos me harta!!! Y tengo que tomármelo con calma porque es algo natural. Tengo que tomármelo con paciencia. Esto no tiene más. Y rebelarme contra ello no hará que duela menos. Es un trabajo interno que tengo que hacer -y que estoy haciendo- pero que indudablemente desgasta…

De modo que así estoy… Un poco desgastadita.

El trabajo que queda por delante es arduo. Y largo. Eso lo intuíamos. Ahora lo sabemos.

Ocho sesiones de quimio. Un gotero cada 21 días. Seis meses aproximadamente, si todo va bien. Es decir, si las defensas no me bajan demasiado, y podemos llevar ese ritmo sin retrasar ninguna entrega… Que también puede ocurrir.

Cuando acabe la quimio empezaremos con la radio. Cinco sesiones. Pero de eso no nos explicaron nada. ¿Para qué, con lo que aún falta? Ya se hará a su tiempo.

Y luego, ya que era un tumor “hormonal”, cosa que parece que es mejor que no lo fuera, cinco años de pastillas. Eso no me preocupa. Pastillas a mí!

Me gustó mucho el doctor Carañana, que sin ser ningún zalamero, se mostró cercano y, sobre todo, me dio toda la información. Toda. Bueno, no sé si toda, pero mucha. Mucha.

Aún faltan dos pruebas. Eso fue un jarro de agua fría. Lo confieso. Un par de pruebas para ver si el cáncer está extendido aunque en principio no lo parezca. Una ecografía de abdomen. Y una prueba en el IVO, de huesos.

Uf. Creo aún me tiemblan las piernas…

También fue impactante escuchar que el tumor era un tumor agresivo, de rápido crecimiento… Lo dijo con cara de… “A ver… O sea, que menos mal que lo descubrimos muy pronto porque…” No recuerdo si acabó la frase, pero con el gesto venía a decir que no descubrirlo muy pronto hubiera sido “realmente peligroso”…

Ahí ya me temblaban hasta los recuerdos…

No sé…

La verdad es que es costoso mirarse y no reconocerse…

Se supone que el resumen de todo es que lo hemos pillado a tiempo, y que ahora hay que hacer todo lo que hay que hacer para que no vuelva a reproducirse…, que tiene su tanto por ciento real -aunque con todo lo que vamos a hacer se reduce mucho- de que ocurra…

En fin. Que es mucha información la que tengo que asumir de golpe. Las noticias son buenas, -lo sé-, porque todo tiene su protocolo estudiado y probado, y el cáncer es bastante común. Un carcinoma ductal, creo recordar que dijo, porque Alva le preguntó al doctor cómo se llamaba. Y el doctor Carañana, -muy de estadísticas y muy “de decirlo todo”, cosa que le agradecí expresamente-, se mostraba tranquilo. Cosa que, claro, tranquiliza.

Aunque no reparó en insistir en que el tratamiento va a ser duro, y largo. Probablemente va a ser duro también porque va ser largo…, y claro, eso desgasta. Harta. Desanima.

Me lo recalcó mucho como queriendo decir: Prepárate. No va a ser una época fácil. Pero piensa que hay que pasarlo para terminar de curarte. Pasará.

Me habló también de los efectos secundarios. Los tan temidos daños colaterales. Y me dio una larga hoja con un buen número de ellos. Alva me propuso que no me la leyera yo. ¿Para qué? Es como los efectos secundarios de los prospectos de los medicamentos. Si los leyéramos, nos aterrorizaría tomarnos si quiera una simple aspirina. Y estuve completamente de acuerdo. ¿Para qué los voy a leer? ¿Para que mi cuerpo -angelito él-, y lo que es peor y mucho más poderosa, mi mente, me gaste una mala pasada y empiece a sentir cosas de más…?

No. Se lo agradezco a mi chico. Que lo lea él, que lo sepa para según lo que yo le cuente, él pueda saber si está ocurriendo algo que alerta sobre que algo no va bien, y ya.

Los más comunes nos los explicó.

Perdida de pelo. Eso seguro. La semana que viene habrá que ponerse manos a la obra.

Mareos y vómitos los tres o cuatro días siguientes al gotero. Para eso tienen preparado ya un protocolo de cortisona que sí que puede entrar en conflicto con el azúcar que yo tengo, porque la sube mucho, mucho, y puede ser peligroso… Pero lo controlaremos e iremos viendo qué pasa y cómo va.

Bajada de defensas, pudiendo llegar a ser preocupante…, aunque todo depende de los cuerpos, no todos reaccionan igual. Y que tenemos que controlar a través de la fiebre. Sin obsesionarnos, dijo. No se trata de ponerse el termómetro para saber si tengo fiebre. No. Si me encuentro mal, o caliente…, entonces tomarla. Y dice que sin asustarnos, que décimas tendré. Sólo si la cosa está en 38 grados o más, hay que alertarse. Y entonces sí, corriendo a Urgencias. Dice que sólo a 10 de cada 100 mujeres les ocurre, y sólo en un caso de esos 10, es verdaderamente peligroso, pudiendo llegar, si las cosas se ponen muy mal, incluso a la muerte. (Pues qué bien!!!) Ya digo que el doctor Carañana es amigo de decirlo todo, todo. De dar toda la información. Y eso está bien, en serio que lo digo. Pero claro, a veces también asusta un poquitín escuchar según que cosas… :(

Pues eso.

El jueves que viene, día 9, comenzamos con la primera sesión.

Y si todo va bien, para el 1 de marzo tenemos programada ya la segunda.

Y todo va a ir bien. :)

(Jajajaja, es gracioso ver cómo mi yo más rotundo intenta sacar la cabecita el pobre, por donde puede, dando coletazos de optimismo… Me sorprende a mí misma… :)

Y va a ir bien porque aunque ahora esté un poco cansada. Un poco asustada por las pruebas que aún faltan. Bastante saturada. Harta del dolor -intensísimo, de verdad- de pecho, y sobre todo de la axila y la parte del brazo continúa a la axila por debajo. Un poco desanimada por toda la información que todavía tengo que ir digiriendo… Voy a luchar como una leona!!!! ;)

Sé que esto es un bache. -Cito. Bache-cito. Del que me voy a reponer.

Y voy a poner mi cuerpo entero y toda mi mente al servicio de mi curación.

Alimentación sana y orientada a estar fuerte.

Reishi. Un hongo potentísimo que ya tomó Alva cuando tuvo su quimio, y en el que tanto Mari, como Alva y yo -y medio mundo-, creemos mucho.

Todo el ejercicio físico que pueda… Porque también me avisó de que podía tener dolor de cuerpo y cansancio, mucho cansancio… Tristeza…

Y una mente limpia y positiva.

Y para procurarme esa mente limpia y positiva es por lo que hoy he hecho el esfuerzo de escribir cuando es lo último que quería hacer… Creedme.

Y amor! Amor!!!

Joooo… Necesito todo el amor del mundo. Todos lo necesitamos. Y lo necesitamos siempre. Pero en estos momentos más que nunca…

Alva está siendo… Uf! No sé cómo expresarlo…

Mi báculo. Mi cayado. En quien apoyarme sin ser consciente siquiera de que lo hago. (Pero sí lo soy. Consciente, digo… :) Mi almohada. Mi cojín más confortable y querido. Donde recostarme cómodamente a descansar y recuperar fuerzas y fe… Mi profiláctico (jajaja!!!, seguro que le da un ataque cuando lea que lo he descrito como un super-condón, jajajaja!!!!) más seguro y eficaz contra todo lo que ahora me amenaza… Siento que su amor me envuelve como una de esas burbujas transparentes de algunos juegos de ordenador, que son un escudo potente y eficaz contra todos los ataques exteriores. Incluso los interiores… :) Mi consentidor oficial del Reino. La mirada que me reconforta. La sonrisa que me revitaliza. La voz que me acuna… El amor que me sana.

El que no se libra de mi dolor… Ante quien apenas intento disimular… El que está viviendo solamente, -y todo-, para mí…

Sé cómo se siente. Lo sé muy bien.

Está dándomelo todo.

Es lo que tiene el amor. Es así. Un milagro.

(Sé que si te doy las gracias te vas a enfadar. De forma que sólo te diré eso que ya sabes y que constantemente te digo, y aún así no te cansas de escuchar… Te amo.)

Y Montse… Mi chica… Más amor.

Haciéndome un hueco importante en su ajetreada y ya de por sí compleja vida… Viniendo a verme todos los días…, cuando puede, como puede…, sin comer… Sin pensar en ella… Inflándome a SMS el móvil también, aunque hace un rato que me haya visto… Trayéndome flores… :) Estando ahí para “lo que sea”. Y sé que es así… Ingeniando cosas divertidas para hacerme más llevaderas las difíciles… (De hecho ya está urdiendo no sé qué de cortarme el pelo, pero no raparlo directamente, y hacerme trencitas, con Armand, los dos a la vez…, para que el cambio no sea tan radical, y todo parezca más divertido… :) Recordándome lo fuerte que soy. Lo poderosa. Reforzando esa parte de mí que ella conoce también, y sabe intuir…

Son mi apoyo físico, pues a nadie más he permitido entrar hasta donde están ellos.

Amor recibo de todas partes, en muchas versiones y de muchísimas personas. Y todo es igualmente necesario y eficaz. Pero sólo ellos están físicamente en lo peor. Por amor les ha tocado la peor parte…

Porque ni siquiera mis papis, que están bajo, que me suben la comidita e intentan cuidarme en todo lo que pueden…, les dejo entrar a mi dolor… No quiero que me vean sufrir… No puedo hacerles eso. ¿Para qué, si puede evitarse? También lo hago egoístamente… Necesito “protegerlos” en la medida en que, teniendo otros apoyos físico-psicológicos, puedo ahorrarles el peor dolor de los dolores…, el de un padre por su hijo. Porque verlos sufrir por mí me haría más mal que bien… Sé que sería más perjudicial para mí también, por eso digo que es egoísta.

No sé. Es complejo. No sé si logro explicarme…

Bueno. Pues ya!

¿Que ahora estoy chunga? Sí. Pero que no voy a darme mucha tregua. Que también tengo derecho a desfallecer de vez en cuando. Que estar todo el rato con el ánimo allá arriba es cansado. Agotador. Y que tengo que asumir que va a ser una época dura, en la que tendré días mejores y días peores. Esto es así. Ayer me lo decía Montse: Bea, que no somos superwomans, ni tenemos por qué serlo. Que las cosas también nos gastan y desgastan, y asumirlo y aceptarlo también demuestra sabiduría, ¡¡¡y nosotras, además de estar “estupendas” somos “mu” sabias!!!! Jajajaja!!!

Pues sí. Así es. Tengo que asumirlo. Estoy asumiéndolo. De hecho, miradme… Estoy aquí escribiéndolo… Venciendo mis fantasmas.

Gracias una vez más, y nunca suficientes, por todo el interés, por toda la preocupación, por todo el amor que estoy recibiendo de todos… :)

Quisiera decir que soy fuerte y no me hace falta. Pero eso sería mentira. Creo que nadie es tan fuerte. O quizá sí. No lo sé. Pero yo desde luego no. A mí sí. Sí. A mí sí me hace falta. Me sienta muy bien. Y me ayuda mucho además. Y para esta travesía…, necesito toda la ayuda… :)

Porque están las de arena, y las de cal… Y hoy tocaba cal…

Pero aún así, y como no podría ser de otra forma…

Con amor.

………….

…………

Eso lo escribí el viernes 3, y a pesar del esfuerzo…, luego no tuve fuerzas para “subirlo”.

Desde entonces, las cosas se pusieron peor…

Se ha infectado la herida del pecho. Increíble. Porque TODOS los días me la han curado en el ambulatorio, pero… En fin. Así son las cosas. Se duplicó el dolor, y casi casi el tamaño del pecho…

Gracias al cielo que estaba tomando antibiótico para la tos que no se me iba…

El caso es que ahora estamos esperando a ver cómo se desarrollan las cosas… Todo sea que no pueda empezar la quimio el jueves por culpa de la infección… Ya veremos.

Paciencia. Y paso a paso. Un problema detrás del otro, por favor… ¡Que se me amontonan!!! El postoperatorio. El dolor. La infección. El absceso. La candidiasis, fiel compañera del antibiótico. Y una muela… :O

Si dicen que a perro flaco, todo son pulgas… No te digo a leona rellenita!!! Jajajaja!!!

A ver… Hay que tomárselo con humor. Porque enfadarme no va a hacer que mengüe el dolor, ni desaparezca ninguna de las complicaciones… Todo lo contrario. De modo que vamos a intentar reírnos lo más posible… :)

O, lo que es lo mismo:

-¡Joroba! ¿Qué joroba?

Jajajajaja!!!!

Bien.

Gracias por todo una vez más.

Y hasta más ver…

Con Amor…

Que no falte el Amor!!!!!

Que nos desborde…

Que nos sature…

Que nos rescate…

Que nos sane… :)

 

 

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La luna sin Dama

Dama y Hooney

 

 

 

 

Odio la compasión con que esta noche me mira la luna.

Es cierto que estoy rota. Vacía. Triste. Sola. Más sola que nunca porque -en cierta medida- es una soledad definitiva.

¡Pero…, tú! Mostrándome hoy tu cara oculta, -la arrogante, la engreída-, ¿quién te crees?

No eres más que un pedazo de Tierra escindido que quedó atrapado en una órbita viciosa. Y por más que nos parece que brillas, careces de vida y hasta de luz propia.

Te veo plantada ante mí, -fría y distante-, bañándome displicente con el influjo del sol que rebotas, y no puedo creer que seas la misma luna que amé otras noches. Aquella que veneré. A la que consagré mis sueños, mis anhelos. Mi piel.

Te sientes a salvo del bien y del mal. Indolente espectadora de ríos de vida y estrellas agonizantes o muertas. Te protege la distancia. Pero no la que nos separa, sino aquella que te salvaguarda de las risas. De las lágrimas.

Así es fácil. Hoy te envidio. Yo también quisiera ahora -sólo por un instante, por un respiro- ni sentir ni padecer.

Me miras envuelta en lástima… ¡Lástima tú que no tienes a quien perder! Que nunca sentirás la congoja de la rabia. Nunca te ahogarás en tu propio llanto. No echarás de menos. No te dolerá la carne. Ni los recuerdos.                                  

Resplandeces, sí. Pero no te asustas. No te equivocas. No dudas. No fallas. No pecas. Ni pierdes ni ganas. Y mutar… Mutas lo justito. De nueva hasta henchirte, porque una estrella te hace crecer y menguar como a un títere de feria.

Eso eres.

Y yo te he amado siempre, lo sabes, pero hoy me dueles. Quizá no es tu culpa. Quizá soy yo. Quizá me asusta que no eres si no mi reflejo, y, ¿sabes? No te encuentro el alma.

Y tú, ¿te atreves hoy a mirarme saciada de lástima? ¿Por qué? ¿Porque sufro? ¿Porque ahora mismo estoy sin ganas? ¿Porque me desquebraja el dolor y ya no me quedan lágrimas?

No sufras. Descansa. No me hace falta. Mi dolor es mío. Y lo atesoro. Quiero estar triste, vacía, acabada. Quiero llorarla hasta quedarme dormida, y después, -aún en sueños- seguir llorándola. Es una cuestión de lealtad. Ella merece hasta la última de mis lágrimas. Para algo, desinteresada, sembró de sonrisas mi vida.

La peno porque ya no está. Porque no es justo. Porque me duele y no encuentro consuelo. Y está bien no hallarlo. Así está bien.

Ella ya no está. Y eso nada ha de cambiarlo. La forma de mis días ya nunca será la misma. La echo de menos hasta decir basta. Merece mi tristeza. Mi duelo y mi añoranza. Hizo mejor mi vida, sacó lo mejor de mí y contribuyó a hacerme feliz. Y todo lo hizo sin esperar nunca nada a cambio. Lo siento, pero es más de lo que se puede decir de algunos seres humanos…

Y sí. Era una perra. Una perra grande y llena de vida. Una buena perra.

Y no me importa nada que casi nadie me entienda.

O que la luna me mire con pena.

Esa luna…, a la que por no ladrar, no le ladra ya ni mono. Ni Dama.

 

 

Es ley que no creo en el cielo de los humanos. Pero el de los perros -de alguna forma- tiene que ser un hecho, porque tú, preciosa, que ya no estás aquí, no puedes si no estar en él, jugando con la pelota y corriendo dichosa a tus anchas.

Aquí, tu familia, -y sobre todo Hooney-, vamos a echarte siempre de menos.

Te quiero Dama.

 

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