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Es domingo.

Una tranquila tarde de domingo.

Ha estado todo el día lloviznando. Gris. Precioso.

Estoy sola y acabo de ver una de esas películas que Alva llama “basurillas”.

A ver. Definición de “Basurilla”:

Largometraje fácil de ver, con un transfondo pseudo-romántico, o descaradamente romántico, -de cualquiera de las formas “sensiblero”-, que Alva asegura que sólo ve porque va conmigo (jajaja, “ja, bona excusa te el malalt” “ya, buena excusa tiene el enfermo”, -refrán valenciano que viene a decir que el que no se justifica es porque no quiere-… ;), y en el cual, de forma habitual, -abierta o encubiertamente- acaba soltando la lagrimilla. No te hace pensar demasiado, te deja siempre buen sabor de boca, y tiene -por definición- un final feliz.

Son esas películas con más o menos presupuesto, -principalmente debido al caché de los protagonistas, no por efectos especiales u otras consideraciones cinematográficas-, que pueden ir desde famosos largometrajes como “Kate & Leopold”, “La boda de mi mejor amigo” o “Algo para recordar” (prima hermana de “Tienes un e-mail” :), a películas más modestas de esas que ponen en la sobremesa de los fines de semana o festivos, y que con artistas de segunda fila (o también llamados de “pelis-de-tele”), te hacen pasar un ratito agradable y cómodo.

No son obras de arte. ¡Lo sé! Jajaja. Y aunque Alva las llama “basurillas” (empezó haciéndolo por “echarse unas risas a mi costa”, y al final hemos acabado llamándolas así cariñosamente), sé que en el fondo -vale, quizá muy en el fondo, jajaja- le gusta ver una de vez en cuando, y llega a disfrutarlas tanto como yo… :)

Las que hacen en esta época del año, comienzan a oler indefectiblemente a Navidad. Ya sabéis… Alguien, -normalmente una chica-, -normalmente preciosa-, con tristeza, o algún problema aparentemente irresoluble (que suele resolverse sí o sí, el día 24 de diciembre, o como mucho el 25), acaba siendo ayudada por hados celestiales o ángeles terrenos, y termina feliz, terriblemente emocionada, y, casi siempre, entre los brazos del galán. (Suertuda de los demonios!!!!)

O bien pasa todo a la vez, y a todo el mundo. Como en esta obra coral, de bellas historias y corte elegante, comedido y eminentemente inglés, llamada “Love Actually”.

Aunque el ejemplo por excelencia. La basurilla de todas las basurillas -con todos mis respetos por el inapropiado apelativo-, es, sin lugar a dudas…  “Qué bello es vivir”. Y su famoso toque de campanillas cuando un nuevo ángel consigue sus alas… :)

El film suele atacar -por debajo de la línea de flotación-, directamente a nuestros centros neuronales “más sensibles”. Acostumbra a atacar explotando sin decoro nuestro sentido de la justicia, el sentimiento del amor romántico, nuestra debilidad por los niños -los desvalidos, e incluso los cachorritos perdidos-, la sensación de que todo podría ser perfecto si fuera como en los libros -los perfectos, claro-… Y, -básicamente-, la necesidad que todos tenemos, de vez en cuando, de dejarnos llevar por un ratito, e ilusionarnos con la absurda idea de que un mundo mejor, es posible.

Yo soy una ignorante. Lo he dicho en varias ocasiones. Pero no tanto como para no darme cuenta de que me manipulan… ¡Está bien! ¡¡Lo confieso!! De vez en cuando…, me dejo manipular. Es más, de tarde en tarde, ¡me encanta que me manipulen!!!

Claro que, puestos a volverme de trapo, prefiero que lo haga el director de “La mujer del predicador”, mientras Whitney Houston me canta “I believe in you and me” o “Step by step” (con el increíble coro godspell The Georgia Mass Choir), y tengo que tirar de pañuelitos de papel y sorber ruidosamente los mocos por la nariz…, que los políticos de turno. Que sí. Lo confieso. También me han hecho llorar en más de una ocasión. Pero ha sido porque me he enterado de que han congelado las pensiones a las viudas -mientras ellos se subían el sueldo-, por ejemplo. O cosas parecidas. (Y hoy no les dedico ni una palabra más!!!)

Creedme… Prefiero mil veces que me manipulen Julia Roberts y Hugh Grant en “Notting Hill”, Robin Wright Penn y Cary Elwes en “La princesa prometida”, Marisa Tomei y Robert Doney Jr., en “Sólo tú”, Jack Nicholson y Helen Hunt en “Mejor imposible” o Richard Gere y Julia Roberts (otra vez) en “Pretty Woman”…

Y no te quiero decir nada si la que me manipula es Barbra Streisand, -bajo su propia dirección, y Jeff Brigdes-, en “El amor tiene dos caras”, y al final Pavarotti me canta el Nesum Dorma de Turandot de Puccini, mientras ellos se confiesan que se quieren locamente y que se querrán por siempre jamás, y bailan en medio de la calle mientras la misma Barbra y Bryan Adams cantan “I finally found someone!!!! Jajajaja!!!

Sí! Soy una ignorante. ¿Y una hortera, piensas? ¡Pues vale! ¡¡¡Sí!!! ¡Dale! Tienes razón!!!! Y durante una hora y media, me dejo manipular dócilmente. Y disfruto lo que no está escrito. Ya está. Lo he dicho.

Y, ¿qué? (Léase con tono desafiante, pelín pendenciero. Jajaja!)

O mejor aún:

¿Por qué?

Porque soy una egoísta de tres pares de narices. Por eso. Y de vez en cuando me gusta olvidarme de todo lo malo del mundo, y disfrutar sin pensar en nada más.

Y porque mi niña interior sigue ocupando una parte muy importante dentro de mí. Por eso. (De hecho, yo creo que no es que me sobren kilos, jajaja, es que mi niña interior, -tan presente-, y yo, juntas, no cabemos en este cuerpo… jajajajaja!!!)

No. Va. En serio.

Es, sobre todo, porque durante un buen rato después de haber visto la peli, sigo creyendo que un mundo de armonía y amor entre los hombres es posible. Camino por casa como flotando, sonriendo alegre a todo lo que me rodea como si mi sonrisa pudiera aún cambiar las cosas.

Si de bonitas sonrisas de niños se trata... aquí está la de mi bello "milagrito"

Como cuando era niña. (La sonrisa de los niños tiene un poder mágico, cambia el ánimo de los adultos que los rodean… Es prodigioso.) (Sí, ya sé… Es algo proyectado y llevado a cabo hábilmente por la naturaleza, el hacer que los cachorros -en este caso de humano- resulten encantadores para los adultos, y así sientan la necesidad de cuidarlos y protegerlos, por lo menos hasta que crecen y ya pueden valerse por sí mismos. Lo sé. Soy ignorante. Pero no tanto como para no saber eso. Otra vez: ¿Y qué?!!!)

Durante un buen rato…, creo que todo puede mejorar.  Me siento con fuerzas, incluso, ¡¡¡de hacerlo yo misma!!!

Vale… Quizá sea como una droga. Hay quien prefiere consumir cantidades ingentes de alcohol hasta alcanzar ese estado de beatitud y paz. O quien le da a la hierba (fumada, me refiero, no a cortar el césped), o a la cocaína, o a… Yo prefiero las “basurillas” que pese al nombre, no creo que resulten tan nocivas para mi salud física o mental como otras substancias. Y además, actúan en mí siendo totalmente consciente.

Insisto. Soy ignorante, es verdad. Pero no hasta según qué extremos. Además, si se trata de droga, ya tengo bastante con el rubio mentolado. :(

A veces pienso que “todo vale”. La vida es tan corta… Aún cuando es larga…, ¡es tan corta! Hay tantas cosas que sentir, experimentar, disfrutar. Tanto por lo que reír. Llorar. Emocionarse…

El “todo vale” excluye, -por principio, eso sí- todo lo que ataque directamente la libertad de otros. Pero hasta ahí…, ¡¡¡por todos los dioses, vivamos!!!

Yo no puedo evitar enterarme de los cientos de desgracias que ocurren en un segundo en el mundo. Y sobre todo, lo que es peor, no puedo evitarlas… A pesar de huirles, no puedo evitar saber que están ahí… Soy tan consciente que duele. Y a veces…, sí, lo confieso, -durante un rato-, necesito una dosis de reconfortante antídoto. Necesito inyectarme en vena una porción de basurilla pastelona…, que me haga sonreír estúpidamente y me cargue las pilas. Porque lo mejor de todo es que me carga las pilas. Me llena de Energía. De Fe. De Ganas.

El efecto, por desgracia, no dura mucho. Aunque hay que intentar hacerlo durar, conscientemente, todo lo que se pueda. Pero pronto alguna noticia desgarradora (y no voy a dar ejemplos por no ponerme triste, porque está claro a qué me refiero…, y ejemplos hay hasta decir basta), te saca del estado de placidez, y te conecta rapidísimamente de nuevo, con la descarnada realidad.

Yo descubrí hace mucho, mucho tiempo, que el secreto, no obstante, está en intentar que tu vida -y por ende, la de los que te rodean-, se parezca lo más posible a una de esas basurillas… ¿Por qué no?

Aunque levantes las cejas, incrédulo, yo pienso que es posible. Desde luego, intentarlo no está prohibido. ¿Y qué se pierde con probar?

Ya dije que soy una egoísta integral… Me gusta hacer cosas por los demás, pero por una cuestión de egoísmo superlativo… Por la sensación de placer que me causa ver las sonrisas, observar las reacciones de sorpresa y felicidad… Comprobar que “el método” (y no el de Stanislavski precisamente) funciona. Y “el método” consiste simplemente en intentar repartir un poco de felicidad aquí y allá. Salpicar tu alrededor de momentos divertidos, dulces y entrañables…

Casi como si lanzaras indiscriminadamente al aire cientos de pompas hechas con jabón de “buenos deseos”, y las dejaras volar hasta el cielo en un radiante día de primavera…

 Además, la peña alucinaría con “cómo lo que das se te devuelve”, y se lanzaría a hacer cosas por los demás (que de hecho, pasa constantemente también, el mundo está lleno de ellos, -incluso de aquellos que lo hacen a cambio de nada, ni siquiera de una sonrisa-, sólo que hacen mucho menos ruido que “los otros”), aunque fuera sólo porque al final, esos actos acaban volviendo a ti por “la primera ley” de “el método”, que es “el efecto boomerang”.

Jajajajaja!!! Bueno, todo esto del método, las leyes y todo eso, no son más que tonterías. Palabrería… Que se lo digan si no al de “El secreto” que se forró con un refrito infumable e increíble de un montón de libros de autoayuda mucho más serios y muchísimo menos comerciales que el suyo. (Que los hay que no tienen vergüenza tampoco…)

Pero, en fin…

Os aseguro que no me paga la AAABME, es decir la “Asociación de Actores y Actrices de Basurillas del Mundo del Espectáculo”. Es, sencillamente, que creo que todo lo que nos haga bien, y no perjudique a nadie, vale. Y a mí me hace bien un rato de felicidad sin nocivos efectos secundarios para la salud.

Eso sí. Hasta para ser “un ignorante” y dejarse “manipular” tiene que tener uno, un poco de cabeza.

Tienes que saber que…

Por ver “basurillas” tu vida no cambiará como por arte de magia. Porque lo que estás viendo es tan sólo ficción, y, -aunque no puedas creerlo!!!- probablemente Tom Hanks y Meg Ryan ni tan siquiera se llevaran bien. Y además, casi seguro que serían incapaces de intercambiar un sólo e-mail en su vida real.

Que tú te comportes como James Stewart (en la peli me refiero, claro), no hará que todo tu barrio se lance en tropel a colaborar con unos euros y cancelen, como por arte de birlibirloque, la deuda que tienes contraída con el banco. Negativo. No. :(  Lo siento. Tampoco sonarán campanillas a tu alrededor. Lo siento. Esto no funciona así.

Y por descontado, si has nacido hija de un chófer, difícilmente acabes disfrutando de una romántica noche en París con Humphrey Bogart o Harrison  Ford, por más que te llames Audrey Hepburn (y es que Audrey, mmm…, sólo hay una) o Julia Ormond. No. Lo siento mucho. Pero… No.

Creo, en cambio, que sí deberíamos pensar, más a menudo, que Sí somos responsables de nuestros propios actos -en vez de quejarnos tanto de las nefastas consecuencias de lo que a veces elegimos…- Y que junto con la vida -que es verdad que nos lleva a veces un poco por donde quiere- está tu propia voluntad, tu trabajo y tu determinación. Y con un poco de suerte y -eso sí- mucho esfuerzo, podemos intentar que las cosas se parezcan más a lo que nos gustaría que fueran.

O no. Vete tú a saber.

Esto es, desde luego, sólo una opinión. La mía.  :)

Y, -lamentándolo mucho-, rehúso cualquier responsabilidad legal -o ilegal- devenida de mis palabras. Que a mí me funcione ver de vez en cuando una basurilla, -como el que se toma cada seis horas una cápsula de amor y buen rollo comprimido-, no significa que tenga que funcionarle a nadie más. Además, he de confesar que hace falta, también, un espíritu fuerte y una moral alcoyana, porque en ocasiones las decepciones, los fracasos y la frustración, se convierten en compañeros de viaje, y entonces hay que tirar de donde a veces no hay, para seguir adelante… Pero yo no me quejo. Intento al menos no hacerlo mucho. Y si lo hago, es a solas. Creo que ya he dicho alguna vez que no me convencen los quejicas.

Un saludo a la AAABME. (Quedo a la espera de la comisión acordada… Jajajaja!!!!)

Y a ti, que me lees… No sabes cómo deseo que tengas un día brillante. Un día que ilumine de rebote la vida de los que te rodean. ¿Te imaginas que todos brilláramos a la vez? Sería como ver el cielo en la tierra, desde el cielo. ¿No?

Qué pasada!!!!

Yo. La Otra. Todas las que somos. Y ninguna. Seguiremos soñando.

Mmmm… Me preocupa. Últimamente Todas estamos de acuerdo demasiado a menudo… ¿No significará eso que estoy madurando y convirtiéndome en una persona sensata y cabal? Aaaaaaagggggg!!!

Espero que no.  :)

Feliz día!

 

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