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¡El último!

Mmmm… (de pensar)

Ahora tengo miedo de escribir.

Ayer pensé que era una buena idea.

Pero hoy tengo miedo.

Imagino que es el agotamiento.

Creo que es porque llego hasta aquí…, con mis fuerzas casi extintas.

Como decía Les Luthiers… “Con mis fuerzas casi extintas…, a vasto imperio llegué, puse el pie en tierra de incas. O sea, hice hincapié!!!” Jajaja… ¿Recuerdas la “Cantata del Adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió”? A quien conozcáis a Les Luthiers estaréis sonriendo como yo, y a quien no, francamente se lo recomiendo. Son buenísimos para echarse unas risas de humor inteligente, música original (nunca mejor dicho) y espectáculo de calidad.

Pues bien, decía que llego como don Rodrigo a tierras incas…, con mis fuerzas casi extintas… Y eso hace que la noticia “con luz propia” que ayer pensé que se merecía una entrada para ella sola, hoy me dé un poco de miedo.

Miedo escribir, me refiero.

El último. Sí.

¿O no?

Porque… ¿Y si mañana llegamos, y resulta que después de los análisis…, NO es el último porque no me lo pueden poner?

Uf! Imagino que es algo parecido al miedo escénico, ¿no? Estoy tan convencida -y sobre todo DESEOSA- de que el de mañana sea POR FIN el ÚLTIMO GOTERO…, que si llegáramos y por tener las defensas demasiado bajas, o anemia o algo, no me lo pudieran poner y hubiera que retrasarlo…

Sería HORROROSO!!!!!!!!!  :(

Sí. Sí. Ya sé que a lo mejor alguien esperaba de la “Bea de siempre” una reacción distinta…

“No pasa nada… Si no es mañana será un poco después… Tranquilos. Todo controlado. No importa. Todo está bien. La vida es maravillosa. Y yo estaré bien. Da igual que sea ahora o un poco más tarde… No pasa nada. Don’t worry be happy!!!!”

Sí, sí… Ya. Claro. Tú don’t worry si no quieres, y sé todo lo happy que quieras, pero que me pongan el gotero mañana porque, brother, no puedo más con mi body…

En fin. No mola nada sentirse así. Pero es como me siento.

Y al final, claro, si ocurriera… Pues bueno, ¿qué se le va a hacer? Pues habría que esperar. Y resistir. Y encajar el golpe. Y aguantar el tirón…

Y… ¡Sí! Hacerlo con una sonrisa porque es la mejor forma de hacerlo. Porque de verdad por muy hecha polvo que esté, eso es lo que sigo pensando. De modo que al fin y al cabo sí que sería así… “No pasa nada… Tranquilos. Todo controlado. Don’t worry be happy…”

Vale. A ver. Voy a centrarme un poco porque divago…

Vamos a pensar que mañana sí es EL ÚLTIMO, ¿vale?

Voy a sacar a pasear a la Bea confiada en la vida, positiva, con energía para derrochar (jajaja, sólo de escribirlo me da la risa… ¿¿¿con energía para derrochar????? Jajajaja!!!!) La Bea alegre, inasequible al desaliento, siempre ilusionada, feliz por convenio interno… Y vamos a agarrarnos a la bonita idea de que mañana… VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!

Ok. Voy a seguir escribiendo partiendo de esa base, ¿vale? Porque es una idea maravillosa, y porque quiero seguir siendo de las que se apuntan al sí. A creer en que lo bueno es posible. A hacer las cosas fáciles. A fluir con la vida. A creer en la magia. A Vivir. A disfrutar.

…………………………….

Dios! No puedo creerlo!!!

EL ÚLTIMO… Por fin!!!

Hasta aquí la fascinante aventura de los goteros…

Y sí. Sé que aún queda lo peor… Los días posteriores al gotero… Para que me entendáis, son algo así como un pequeño infierno. Maldito. Perverso. Personal e intransferible. Aunque sí es contagioso de alguna forma… Lo sé porque en los ojos de Alva puedo ver cómo sufre conmigo esos días. Por mí. Sólo por no verlo sufrir tanto, quisiera sufrir menos. Pero lo cierto es que son días terribles…

Pero… ¡¡¡SERÁ LA ÚLTIMA VEZ QUE ME SIENTA ASÍ!!!

¡LA ÚLTIMA VEZ! ¿Te das cuenta?

Es… ¡¡¡SANFRANTÁSTICO!!!!

Y sueño despierta con cómo será empezar a sentirse poco a poco mejor… Cuando todo el cuerpo deje de dolerme… Cuando agacharme a por algo que se me ha caído, no sea un suplicio… Cuando pueda barrer sin quedarme sin aliento y sin sentir romperse cada músculo de mi cuerpo… Cuando pueda empezar a andar y no parar ¡¡¡hasta que a mí me dé la gana!!!

Cuando en lugar de ida y vuelta en la piscina, a un ritmo “tortúguico” de braza, pueda hacerme varios largos a croll desenfrenado… Jajaja…

Y salir a pasear con Alva… ¡Dios, qué ganas tengo! Y de compras de plantitas con mi mami por la mañana. Y al cine con Armand. Y quedar con Carmen, mi querida profe de inglés, a tomarnos ese café que no llega nunca. Y acercarme hasta Cofrentes a ver a mis añoradísimos Solve y Efra. Y disfrutar con Helen mañanas fructíferas y mágicas que siempre se nos quedan cortas. Y esa tilita con Mary “hospital”. Y esa cena que tanto echo de menos con Nur y Garci, con Lucía, Lola y Manuel. Y la siempre feliz comida con Pilar, Pura y Montse. Y retomar mis eternas y mágicas conversaciones al Messenger con Marco, que supone desplazarme virtualmente a mi muy querido Méjico. Y con Javier, si se asoma, desde Australia; sí, también echo mucho de menos nuestras charlas… Y quedar de nuevo con mis chicas de la cena del “reencuentro”, Lucía y compañía. Sobre todo con Cristina, mi mejor amiga de la infancia, a la que me muero de ganas de llamar y quedar a contarnos lo que nos ha ocurrido en estos treinta años que llevamos sin vernos, pero que es como si el tiempo no hubiera pasado… Y poder acudir a todas las comidas, cenas y fiestas de guardar con la familia de Alva, mi familia, que tanto disfruto, quiero, y ahora añoro…

Y poder decirle a Javi y a Mario que sí pueden pasarse por casa a verme, cuando amablemente nos hacen un hueco en su agenda cuando se desplazan hasta Valencia… Y esa maravillosa cena conmemorativa del 17 de septiembre del año pasado con las estupendísimas Majo y Vicky, sus respectivos -no menos encantadores- Borja y Chus, y Javi y Mario, y Helen y Rafa…

Y mucha más gente que seguro me dejo… Lo siento. También tengo ganas de veros…

Pero imagino que sobre todo echo de menos las salidas en solitario…

Me encanta salir sola. Me siento a gusto.

A andar muy temprano por las mañanas. Con las primeras luces del alba. Con el silencio y el fresquito del amanecer. Cuando parece que el mundo no se ha inventado todavía…, cuando todo augura que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir aún a lo largo del día. Un día que está por dibujar.

Y mis salidas, portátil pequeño en mano, o libreta en blanco y lápiz bien afilado, a una bonita terraza desde donde poder escribir el mundo…

O leer distraídamente en un rincón tranquilo, hasta que el anónimo deambular de los alrededores te absorbe por completo, y acabas cerrando el libro para leer y disfrutar la vida en directo.

Sí. Tengo ganas de recuperar mi vida. Mi forma de enfrentarme, de disfrutar, de comerme la Vida. Sin miedo. Con ilusión. Con unas ganas que a veces hasta a mí misma me resultan abrumadoras. Como si se fuera acabar mañana mismo…

Sí!!! VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!

Y aunque no lo creáis, -yo tampoco acierto a darle una explicación lógica- echaré mucho de menos acudir los jueves cada 21 días al hospital. A la consulta del maravilloso doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, en el que confiar desde el principio ha sido una de las mejores bazas para mi curación; y la entrañable y vital enfermera Luisa, siempre tan dispuesta, solícita, amable y alegre -gracias, guapa mía!!!-. A la sala de quimioterapia con el brillante equipo de ángeles sin alas, formado, entre muchas, por Esther -la primera que me pinchó y me puso el primer gotero, y de la que nunca olvidaré su ternura y tranquilidad, que tanto bien me han hecho-, y Elena, Carmen, Merche, Susana, Mila, y alguna más que no conocí porque nunca me atendió directamente, y un chico con el que nunca traté tampoco, pero que también anda por allí.

Confío en que todos, ¡todos!, desde el doctor, pasando por su enfermera, hasta el equipo completo de quimioterapia, sepáis lo importantes que sois en la vida de muchas personas que, aterrorizadas por la terrible noticia que reciben, muertas de cansancio y dolor, asustadas, desconcertadas o tristes, se ponen en vuestras manos, y acaban teniendo que agradeceros la Vida.

:)

Yo os agradezco la Vida. A todos. Y pase lo que me pase…, no podré olvidaros. Nunca. El esfuerzo y la generosidad que habéis puesto en cuidarme. El esfuerzo y generosidad que ponéis en ayudar a todos los pacientes que pasan por vuestras manos, y  hacerlo además, de la forma más amable.

Sois ángeles. Y yo, -lo confieso-, en otra vida, quiero ser como vosotros.

:)

Y echaré de menos esos días de hospital…, vividos tan intensa y felizmente con Alva. Porque han sido una fiesta. Cada uno de ellos…

Despertarme muy pronto por la mañana, a tu lado, y encajar ya alguna de tus bromas mañaneras, acompañada siempre de cariñosas y divertidas metidas de mano, jajaja… Lo siento pero es así… :)  Creedme, ¡no hay como despertar así!!!!

Ducharnos y arreglarnos, a ratos en silencio, a ratos a gritos, porque tú quieres poner tu querida “Pasión según san Mateo” de tu adorado Bach, y yo necesito escuchar algo más “actual” y divertido… Jajaja…

Menos mal que al subir al coche, no hay dudas… Los Pitufos toman el poder…

Ya. Es raro. Lo reconozco. Pero creo que es porque es un CD que me gusta escuchar en Navidad. (Y el caso es que no son villancicos, sino versiones de canciones modernas, actuales, pero me encanta escucharlo en Navidad, ¡no sé por qué! Imagino que porque me da mucha alegría y es fácil y divertido de bailar y cantar. De hecho hasta este año, ese CD lo escuchaba sólo en las vacaciones de Navidad.) Pero como todo esto empezó a ocurrir en Navidad, pues estaba puesto en el coche, y ese CD nos sirvió para animarnos en cada difícil visita que hicimos los primeros días…, cuando aún no sabíamos lo que pasaba. Luego, cuando ya nos confirmaron lo que iba a pasar… Y Los Pitufos nos obligaban a cantar siempre, y a colocarnos, -nos costará más o menos-, una sonrisa en la cara…

Así creo que se convirtieron en la banda sonora de mi cáncer. Y la verdad es que han cumplido con creces su papel…

Luego llegábamos al hospi y comenzaba el periplo… Primero analítica, -con alguno de los ángeles de la sala de quimio- casi siempre en ayunas, y por lo tanto, después, mientras analizaban el tema, nos íbamos a desayunar… ¡Dios, qué gusto! Toda la vida voy a recordar esos desayunos… Al principio con fresquito, -era invierno-, luego con una temperatura ideal -primavera-, y por fin con un calor considerable -verano ya-, y tú, mi amor, siempre perfecto… Solícito, amable, cariñoso, divertido, un poco papá… Jajaja. “Cuidado cariño con la vía…” Y es que te dejan la vía puesta por si todo va bien y pueden ponerte el gotero, no tener que volver a pincharte. Pero claro, llevas la palometa esa puesta, con sus botoncitos de abrir y cerrar y toda la parafernalia, y claro, como no estás acostumbrada, y no duele, -por algo dije que el equipo de quimio es el mejor-, yo por lo menos doblaba el codo por donde no debía, me enganchaba la palometa en todas partes, le daba golpes… Jajaja… Y el pobre Alva, ejerciendo de papá: Cuidado!. Cariño, ten cuidado, por favor. Cariño, el codo. Cariño, la mano. Cariño, por favor!!!

Jajajaja…

Tus bromas. Tus caricias. Tu mirada siempre protectora, siempre llena de amor… Tu atención siempre a la hora para que no se nos pasara… A mí se me habría ido el santo al cielo y me hubiese quedado toda la mañana ahí…, disfrutando de la vida a tu lado…

Pero puntualmente -gracias a ti- recogíamos y tocaba la visita con el doctor Carañana y Luisa. Primero esperar en la sala, rodeada de personas que aguardan un dictamen como tú… Las miradas cómplices, de entendimiento. Las sonrisas.

Y por fin la consulta.

Ya lo he comentado en otras ocasiones. Un placer, con Carañana, tan eficaz y pragmático, y la desbordante alegría y el cariño de Luisa. Si el veredicto es positivo…, ¡perfecto! ¡¡¡Fiesta!!! “Habemus goterus”.

Si no, pues es otra historia. Pero no me apetece volver a recordarlo. No te lo ponen y punto. A esperar. Pero no queremos hablar de eso ahora, ¿verdad?  ;)

De modo que nos despedimos entre miles de gracias y buenos deseos para los 21 días que nos separan de la próxima cita, y bajamos a la sala de quimio. “Hospital de día” le llaman.

Allí les comunico a los ángeles sin alas que sí, que tengo el visto bueno, que me lo pueden poner. Y como tienen que esperar que “Farmacia”, que es la que prepara el medicamento de los goteros, se los bajen, te dicen hora aproximada de llegada, y mientras nos volvemos a la cafetería… A la de la esquina. La misma donde un rato antes hemos desayunado. La de las chicas simpáticas… Todas. La Tahona de San Clemente se llama, y es un sitio magnífico donde los haya, donde además del simpatiquísimo y profesional personal, hacen unos dulces y salados, riquísimos. Sobre todo las empanadillas…, ¡espectaculares! Hay que probar sin falta la de habitas con longaniza… Sublime. Un saludo a todas también, especialmente a Paloma, que es hija de una compañera de Álvaro. Un encanto. Como todas las demás.. María, Leticia -a la que mando ánimos y todo nuestro cariño también para su papá-, Maru, María José, Cecillia, Rebeca, y el chico del clan, encantador como todas, Nacho. Ha sido un placer compartir desayunos y almuerzos con vosotra/os. También vosotros/as habéis contribuido a hacer más felices estos complejos tiempos que me han tocado vivir… Sois un diez, que dais calidad y categoría al sitio donde trabajáis. Gracias. Y besos :)

Y por fin…, la vuelta definitiva a la sala de quimio… Y ahí, bien arropadas y acompañadas, con paciencia, muchas sonrisas, un ambiente tranquilo, buenas compañeras de batallas, como Julia mi yayita favorita, Sonia tan dulce, Concha tan interesante, Fina tan cercana, Marisa una luchadora guapísima y Yoli, la sonrisa más bonita y alegre de todo el Hospital de día… -¡suerte a todas!!!-, y otras y otros muchos con lo que no llegué a intimar…, comienza la destilación gota a gota de la promesa de vida hasta tus venas…

Magia.

Y Alva entrando y saliendo con el zumito de naranja recién exprimido por mi amiga de la cafetería del hospital. Una chica fantástica que conozco desde que era yo la que iba a por los zumos de naranja recién exprimidos para Alva. Hace diez años. Y que es una belleza de mujer, por fuera y por dentro. Amparo, se llama Amparo, y mira tú por donde acabo de enterarme de que es oriunda de Bétera, y de que somos vecinas… :)  Entablamos una relación muy especial. No sé cómo, en los breves ratitos en que hablábamos, llegamos a decirnos cosas más profundas, íntimas e importantes, de las que a veces puedes llegar a comentar con supuestas amistades de toda la vida… Un beso enorme también para ella. Y mis mejores deseos para su vida.

Y las cartitas… Jajaja… Ya sabéis, esas cartitas que yo empecé a escribirle a Alva los días de gotero, como cuentos para que la quimio le hiciera todo el bien y el menor daño posible, y que Alva ha retomado en esta ocasión, pero en versión CARCAJADAS A PLACER… Dios, cómo me he reído!!! Casi todo el mundo me miraba abierta o disimuladamente, porque se me caían las lágrimas de risa, y las risas de emoción… Un diez mi chico! Debería escanearlas algún día y colgarlas aquí, para que pudierais leerlas, -por lo menos las partes menos subidas de tono, jajaja!!!-, y así comprenderíais por qué me río tanto con Alva… :)

Sabéis también lo de la música mientras la quimio, porque lo he contado en otras ocasiones. Últimamente escuchó menos música y hablo más… Está bien. Hay tiempo para todo. He conocido unas mujeres maravillosas sentadas a mi lado, en mi misma situación. Mujeres maravillosas. Fuertes. Valientes. Divertidas. Mujeres luchando. Luchando mucho. Y probablemente mañana sea el último día que vea alguna de ellas… No importa. Ha sido un placer. Sé que la huella que han dejado en mí…, no se borrará nunca.

Porque, definitivamente, hay cosas en la vida, que una no debe olvidar.

Sí. Ha sido un tiempo maravilloso… A ratos.

Ha sido una experiencia fascinante. He llegado a desconocer mi cuerpo como nunca. Pero eso a la vez me ha enseñado mucho. Me ha enseñado a pararme. A dejarme cuidar. A pedir ayuda, cariño, apoyo. Me ha enseñado a ser más flexible conmigo misma, más condescendiente con mi autoexigencia. He aprendido que, en ocasiones, por mucho que quieras, tienes que pararte y dejarte hacer. No tengo porqué poder con todo… ¡Y no pasa nada!

Ahora tendremos todo agosto de vacaciones… Mis vacaciones son tener a Alva cerca… :)

Y gracias a mi tutora de sexto de Básica, Anabel, con la que me reencontré en la cena “reencuentro” de hace unos meses con las compañeras del cole, y a la que no veía desde hace 33 años, cuando yo tenía 13, vamos a poder vivir una experiencia increíble…

Ha sido tan amable y generosa, que nos deja su casa en Guipuzcoa para que vayamos en el momento que queramos durante todo el mes de agosto, que ella y su marido estarán fuera… :)

¿No es fantástico?

De modo que cuando me recupere un poco de este ÚLTIMO GOTERO (Yuuuuujuuuuuu!!!!), Alva y yo podremos ir a pasar unos días a un sitio precioso -porque Anabel nos ha mandado fotos del lugar y la casa, y de verdad que es un paraíso-, que van a ser el colmo de los placeres… :)

No sé qué he hecho para merecer tanto bueno…, pero sea lo que sea, no pienso decir que no… ¡¡¡Estoy encantada!!!

Y a Anabel, aunque no sabe que escribo y no entra aquí, no puedo por menos que darle las gracias por su confianza y su generosidad -y la de su marido, claro, que tiene si cabe más mérito-, porque Alva y yo vamos a poder disfrutar de unas vacaciones maravillosas en un sitio idílico, que si no fuera de esta forma, no podríamos…

Y…, ¡¡¡voy a conocer GUETARIA!!!  ¡Por fin! Toda la vida, desde que escuché por primera vez el nombre de esa población, quedé fascinada… No sé. Me suena a cuento de aguerridas hadas, y sensibles caballeros… :)  Un lugar con sabor a mar y tintes de magia… ¡Por fin! No puedo creerlo!!!! Jajajaja…. (Risa de dicha…:)

Bien.

Esto va tocando a su fin, chicos…

Sé que queda por delante la radio, y más pruebas, imagino… Pero estamos a punto de cerrar una etapa MUY IMPORTANTE en el proceso de la curación del cáncer, y por extensión, de mi vida. Una etapa VITAL. Algo que va a hacer que nunca vuelva a ser la misma… Sólo espero haber aprendido algo de verdad, y que sea como sea, me ayude a ser mejor persona.

Creo, sinceramente, que los que pasamos por esta experiencia y sobrevivimos, le debemos a la Vida esta MARAVILLOSA SEGUNDA OPORTUNIDAD. Y espero hacer bien las cosas, seguir siendo fiel a mí misma, y disfrutar -y contribuir a hacer disfrutar a los demás- de esta Vida que, aunque a veces duela, es algo MARAVILLOSO.

Os quiero.

Hoy estoy generosa… OS QUIERO A TODOS!!!! Por qué no? En principio es gratis… :)  No duele y… Me hace tan feliz!!!!

GRACIAS POR TODO.

Espero seguir viéndoos, siempre que podáis, por aquí… Me hace muy feliz teneros, y yo aún tengo algunas cosas que contaros, si me hacéis el regalo de leerme…

Que sepáis que mañana, -dentro de poquitas horas en realidad, porque por causas ajenas a mi voluntad se me ha hecho una hora de vértigo- si es que alguno me lee durante la mañana, (desde las ocho y media hasta las tres y media del mediodía), mientras me leéis, yo estaré ahí, enganchada al elixir mágico…, acogiendo feliz mi gotero. Porque…, si no os lo había dicho aún, chicos y chicas… Mañana…

VAMOS A POR EL ÚLTIMO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Posdatita.- Prometo responder los comentarios pronto, ¡muy pronto! Antes de que me dé el yuyu del ULTIMO GOTEROOOOOOOOO!!!!, y no pueda moverme durante unos días… Espero que entendáis que todas las fuerzas las necesitaba para esta entrada… Y vuestros comentarios merecen más que una respuesta rápida, por compromiso… Os quiero tanto… :)

 

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Ayer fue jueves 22 de marzo, -obviamente la publico hoy, pero la escribí hace días-. Día de goteros.

El tercer gotero.

Hoy estoy “mueta”.

La verdad es que no sé cómo estoy aquí sentada…

Se me cierran los ojos. ¡Solos!

Pero estoy tan contenta que podría explotar ahora mismo, y llenaros la pantalla de serrín… Jajaja… Y me cuesta mucho dejar pasar la oportunidad de gozar lo que voy a gozar escribiendo…, por un quítame que no pueda ver lo que escribo porque se me cierran los ojos y se me cae la cabeza encima del teclado… Jajaja…

La analítica previa al gotero, otra vez: PERFECTA!!!

Al doctor Carañana, mi oncólogo, que es un hombre eficiente y muy correcto pero nada…, lisonjero o adulador, por decirlo de alguna forma, se le notaba ayer más cómodo, distendido y contento…

Cuando entramos a la consulta, levantó la vista del ordenador, me miró, y exclamó: ¡Qué guapa estás! Jajaja… Es como si se sorprendiera!!! Jajaja… ¡Pues qué me iba a decir! Claro, que esto le dio alas a Alva… Ves como no sólo lo digo yo, ves que como se te muy bien, ves como… Bla, bla, bla… Jajaja… ¡Tan lindo!

Y toda la consulta fue como… ¡Una fiesta! Adoro esa sensación de que situaciones “normales” se conviertan en una celebración de…, de… VIDA!!!!

El doctor Carañana, que es un hombre atractivo, pero ayer nos pareció a Alva y a mí, que estaba aún más guapo, y su encantadora enfermera… ¡Merde! Que ahora no recuerdo si es Julia o Luisa… Cómo lo siento… Pero he conocido y sigo conociendo tanto personal sanitario nuevo, y de todos trato de quedarme con el nombre para poder dirigirme a ellos por él…, que estoy un poco confusa. Además Julia se llama una de mis compañeras de “gotero” una señora encantadora, ¡más linda!… Y creo que ayer llamé Julia a la enfermera, que por cierto no me dijo nada, pero creo que es Luisa… o_O

En fin, que el doctor Carañana y Luisa (?) estuvieron magníficos, y siento que nos quedamos los cuatro con una sensación…, muy agradable ellos, y MARAVILLOSA nosotros… Les agradezco tanto ese trato tan humano, tan cordial, tan distendido y en confianza… Nos da mucha seguridad. Estoy convencida, de que “eso” me ayuda a sanar también…

Alva y yo levitamos en esos casos… En serio que tengo esa sensación… ¡Es genial! Fuimos a tomar algo a una terracita mientras preparaban los tratamientos, y fue un lujo de ratito… Qué cara de tonta felicidad teníamos!!! Qué gustazo… Qué afortunados… Qué asco!!! Jajajaja….

Y luego, ya en la sala de goteros…

Dios!!! Cómo querría transmitiros lo que es para mí… Lo que siento. Cómo me siento… Cuando estoy allí.

Imagino que no todo el mundo me entiende, porque por desgracia no todo el mundo se lo toma -puede tomárselo- así… Yo lo entiendo. Y lo respeto. Pero lo lamento tanto… Quisiera poder contagiarles mi alegría…

Yo entro en la sala, y nada más estar dentro… ¡Ya me siento mejor!

No veo enfermeras… Veo ángeles que se mueven en torno a nosotros, -los que estamos allí para curarnos- con “bolsitas de Vida” que nos ponen con toda su profesionalidad y amor… Es un sitio mágico.

A mí se me pone la sonrisa y ya no se me quita en todo el rato.

Algunas personas me miran raro, como si estuviera un poco “p’allá”… Jajaja… Pero a mí no me importa, ¡en serio! Al rato veo como esas mismas personas, acaban sonriéndome cuando nuestras miradas se cruzan… Es muy reconfortante…

Alva fuera, -y siguiendo la costumbre que yo instaurara cuando sus goteros-, me escribe y luego, cuando entra a verme, como cada media hora o tres cuartos, que me trae zumito de naranja recién exprimido, me entra “las cartitas” y cuando se va, yo sufro un ataque de risas y llanto a la vez, que acaba por mosquear a todo el que anda cerca, pero… ¿qué más da?

¿Cómo no disfrutar a pleno pulmón del placer de que alguien te haga reír y llorar, -de risa, de emoción, de amor- mientras por la vena te entra algo que está ahí sólo para luchar por tu vida? De verdad, ¿no os parece digno de celebrarse con todas las risas y lágrimas del mundo?!!!!

Pero aún pasó algo más especial… Casi se podría decir que tuve un momento… ¿“místico”? Uf! No sé cómo llamarlo…

A ratos me pongo la música a todo volumen con los auriculares… Y creo alcanzar la gloria… ¡Dios! La música me vuelve loca… De hecho, en una de las ocasiones que entró Alva, me tuvo que tocar una pierna, porque estaba yo recostada, los ojos cerrados, vocalizando “I was born to love you” de Queen, a susurro en grito, y tocando un solo de guitarra, mientras movía rítmicamente la cabeza como si aún tuviera mi melena hevilona… Jajaja!!!

– Pero no estaba cantando en voz alta, ¿no? –le pregunté aterrorizada.

No. No. Parece que no… Pero claro, un poquito sí tiene que llamar la atención. Pues mira, para el que se alegra de verme así, me alegro por él. Para el que se sorprende y no termina de comprender, para que tenga algo con lo que distraerse. E incluso para el que me critique la actitud, pues…, mientras piensa en eso, más rápido que se le pasa el tiempo de gotero. ¿No? Yo no falto a nadie, ni molesto. Es otra forma de vivirlo. Y de todo tiene que haber. Creo que yo doy una nota de color distinta… :) Y sinceramente, creo que no le viene mal a la situación…

Bien. Pues desde Queen, a Michael Jackson, pasando por la Streisand o Whitney Houston, Deacon Blue o Prince, ahí estoy yo gozando como una loca, parándome de vez en cuando a contemplar cómo el bendito líquido destila gotita a gotita hasta el fondo de mi alma, pasando por mi cuerpo… :)

Es una sensación casi frenética. Arrolladora. En ese momento de comunión entre la música y yo, nada más existe. Es como cuando bailaba de jovencita. Solas la música y yo. Como en una burbuja aislada de todo… Del entorno, del cáncer, del aire que respiramos, del suelo que pisamos, del bien, del mal… Del ayer, el mañana…

Es una sensación…, casi irreal. Es como si me saliera un poquito fuera de mí, y pudiera verlo todo con otra perspectiva. Estoy allí y en todas partes. Desde fuera y arriba. Más objetiva, más lejana…, y a la vez, completamente desde dentro. Desde mi esencia. Desde lo que de verdad soy si quitamos muchas cosas que son meros adornos…

Y en esas estaba… Tan absurdamente feliz… Cuando acabó mi carpeta de música y entró una canción que Alva tiene en el Mp4… Es Amaury Vassili, cantante lírico jovencito, que representó la pasada edición en el concurso musical de Eurovisión, a Francia, con una canción que se titula “Sognu”, cantada en corso. Yo no entiendo mucho de “lírico”… Y no me importa, no quiero ganar ningún concurso. Lo bien cierto es que…, esta canción no me pone los pelos de punta porque…, ¡¡¡ya no me queda ni un sólo pelo en todo el cuerpo que ponerme de punta…, jajajaja!!!, menos en la cara y la cabeza… Pero…, fue…, escalofriante…

Si tenéis un minuto que perder, escuchadla. Pero yo os recomendaría humildemente que lo hicierais con auriculares, a todo volumen, y con los ojos cerrados. El vídeo no es que esté mal, pero creo que “entra” mejor con los ojos cerrados…

 

Dejaos penetrar por la música… Dejad que os colme por dentro hasta que se os salga por la piel… Dejad que acaricie vuestros recuerdos, que se dé una vuelta por vuestro presente, que haga un boceto sobre vuestro más inmediato futuro… Paladeadla… Retenedla… Acomodadla en el centro de vuestra esencia e intentad sentirla desde ahí… Que fluya por vuestra sangre… Que os pasee a su ritmo. Que os bañe, que os excite, que os confunda, que os relaje…

(No es heavy, mi preciosa Sonia… Pero tengo curiosidad por saber qué te parece… :)

Yo no sé exactamente qué ocurrió… Imagino que fue la conjunción de muchas cosas… La alegría que llevaba por las buenas noticias que nos había dado Carañana. La paz y el buen rollo que siempre me da la sala de quimioterapia. La esperanza de vida que voy hallando día a día. Todo el amor que cada día recibo…, sí, ¡el vuestro! :)  Las maravillosas cartitas de Alva. La sonrisa de Julia. Todo el subidón que llevaba acumulado ya con tanta música que había ido calentándome el alma…

Y de repente llegó esta canción…, y fue…, como si de alguna forma entrara en trance. Las lágrimas se me caían en gruesos regueros mejilla abajo…, silenciosamente… Entonces sí me quedé muy quieta… Me sentía invadida por una sensación indescriptible, pero de la que fui obstinadamente consciente…

Pude verme desde fuera y desde dentro a la vez… La Beatriz que soy. Con todos mis defectos y virtudes. La que me gusta, la que no soporto. La sabia, la imbécil. La madura, la que sigue siendo sólo una niña. La que puede ganarlo todo, la que lo pierde. La que siempre quiere echar para adelante, la que no puede evitar dar un paso atrás. La que ama intensamente, la que se niega a aprender a odiar. La cobarde, la valiente. La que siempre lo quiere todo, la que es feliz con lo que hay. La que vive con los pies en la tierra, la que no puede dejar de soñar. La hija. La hermana. La amiga. La amante.

Una persona más. Una persona normal. Una persona fascinante. Como todas y cada una de las vidas que me rodean. Ya sabéis, un maravilloso puntito, universo entre universos…

Fueron tres minutos… Tres escasos y larguísimos minutos en los que me sentí… Terriblemente grande y especialmente pequeña. Perennemente viva. O no. Y como dice el poema: “¡Y entonces comprendí por qué se llora! ¡Y entonces comprendí por qué se mata!” Y en un arrebato comprendí también por qué se muere… Aunque lo más importante es que entendí, -por encima de todo-, por qué se vive… Y me sentí más viva que nunca…

Aunque no podría explicarlo ni que lo intentara durante cientos y cientos de palabras… Pero fue un momento sublime que todavía no me ha abandonado del todo.

Quería, aunque os resulte extraño, aunque no haya conseguido apenas esbozarlo…, compartirlo con vosotros…

Porque todos deberíamos poder sentirnos así… Por encima de lo que somos. O de lo que creemos que somos. O de lo que pensamos que creen los demás que somos… Sólo nosotros, desnudos ante nosotros mismos. Sin maquillaje. Sin perfume. Sin… ¡pelo! Jajaja…

Con lo mejor que tenemos. Con lo peor. Pero con la capacidad de sentir…, ¡intacta! Con la facultad de amar en todo lo alto…, como único estandarte.

Amar. Sentir. Emocionarse. Vibrar… VIVIR.

Mantener despierta la cualidad de sorprenderse. De conmoverse. De trastornarse… Turbarse con una mano que nos recorre, como distraídamente, -¡tan, cómoda!- la espalda, la cintura, la cadera… Anhelar más. Más calor. Estremecerse. Excitarse. Agitarse y temblar.

Intuirse… Reconocerse… Saberse Viva.

¡Viva! A pesar de la mucha muerte…

Porque como dice Matthieu Ricard, un excepcional budista occidental -gracias Primi y Maika-:

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida,

Es obligatorio.

Sufrirlas o gozarlas,

Es opcional.”

Y ésa ha sido una de las consignas de mi vida…, intentar siempre disfrutar…, y hacer disfrutar a los demás. Creo que eso me ha salvado muchas veces. Pero…, no creáis, no tiene mérito. Yo venía con esa prestación de fábrica…

Es cierto que a veces la vida aprieta y por momentos tienes ganas de tirar la toalla. De mirar hacia otra parte. De abandonar la carrera. De relajarte hasta perder el rumbo. De enfadarte, decepcionarte. Claudicar.

Y en esos momentos siempre ocurre algo fascinante… Alguien aparece, como de la nada, a recordarte que eres fuerte, digna, capaz. O tú misma, de repente, te encuentras con algo que te devuelve a ti… Algo que escribiste. Algo que pensaste. Algo que viste. Algo que sentiste, y que quedó registrado en tu alma…, y viene a rescatarte de ti, recolocándote de nuevo en el mundo…

Así me siento muchas veces. Salvada por cuanto me rodea. Y así me quiero. Sí. Aunque suene mal. Aunque sea políticamente incorrecto confesarlo…

Pero hoy…

Hoy me siento nueva…

Con un cuerpo terriblemente cansado. Pero nueva. A mitad de un camino largo, tedioso y a veces cruel. Pero nueva. En manos de un destino que no controlo y que tiene en realidad el poder. Pero nueva.

Nueva. Libre. Entera. Capaz. ¡Incluso hermosa!!!! Jajaja…

Nueva para empezar desde cero.

Libre para seguir siendo yo.

Entera para poder con todo.

Capaz para no cejar en el intento…, cada vez.

Y hermosa. Por seguir teniendo la capacidad de ver la belleza en todo lo que me rodea… Incluso…, y eso era lo más difícil…, en mí.

Sí. Estoy aprendiendo mucho gracias al cáncer. Mucho. MUCHO.

Hace tiempo que no me quería tanto. Ni tan bien. En realidad, creo que nunca me había mirado de forma tan objetiva, y aceptado lo que veo con tanta serenidad.

Serenidad. Para mí, eso, es un gran paso.

Sin olvidar que eso me hace ver más y mejor a mi alrededor…

Ayer, sin ir más lejos… Vi, a la vera del camino, mientras Montse me llevaba al médico, para una revisión ocular por el azúcar -gracias, mi amor-, las primeras amapolas de la primavera…

Y menos mal que iba con Montse, y pude reaccionar igual que si fuera sola, y expresar todo lo que eso me hizo sentir… Qué placer poder emocionarse con algo tan pequeño. Tan trivial. Viva lo pequeñito. Lo humilde. La belleza de lo efímero. De lo perdido…. El síndrome Stendhal al poder!!!

Estar. Y sentirse Viva… ¡Bendito!!! No hay nada igual.

Porque amar lo más insignificante…, lo que es casi nada… Me lleva a amar también lo más grande… Todo.

¡¡¡Lo quiero todo!!!

Y se me desatan todas las apetencias!!! Las más sencillas y las más complejas. Las dulces, las saladas. Las legales. Las prohibidas.

Y quiero más de todo, ¡y en grandes cantidades! Quiero perversas tormentas y plácidos atardeceres. Quiero luna y sol y estrellas, ¡todo a la vez! Jajaja…. Quiero noches oscuras y amaneceres que pinten de ámbar el cielo. Quiero sonrisas que me saturen la boca y lágrimas que me pillen por sorpresa. Quiero rojo vino en copas hermosas y mucho té de aloe en tazas humeantes. Quiero paz. Y quiero lucha. Gritos de alegría, palabras de amor, susurros al oído… Quiero no poder parar de escribir. Y bailar. Y salir a andar. Y nadar este verano. Quiero cenas eternas y desayunos con mermelada de fresa.

Quiero poder tomar el sol hasta que mis pechos parezcan dos panes redondos recién horneados… Quiero no tener que pensar en la muerte. Quiero telegramas con buenas noticias. Y que la vida tenga banda sonora. Tu propia banda sonora. Y que puedas oírla sin aparatito alguno allá por donde vayas… Y bailar!!!! Y que nadie se sorprenda si me ve bailar, porque soy sólo una más…

¡Quiero besar! ¡Que me besen! Deleitarme, rendida en cada beso, y ver besos allá donde mire… Y que me abraces… ¡Abrazar! Abrazos lentos, cálidos. Muy estrechos. Muy largos. ¡Y quiero sexo! Gozar. Sentir que todo mi cuerpo está vivo. Excitarme. Agotarme. Disfrutar. Que me toquen. Tocar. ¡Que todo el mundo se toque! Que disfrute. Que sonría estúpidamente por las mañanas cuando va al trabajo. Quiero, también, que todo el mundo pueda ir por las mañanas a trabajar…

Quiero que se acaben las guerras y se mueran los que las engendran. Quiero telediarios sin malas noticias. Cárceles convertidas en invernaderos. Invernaderos reconvertidos en hospitales de flores heridas. Quiero niños felices. Adultos felices. Ancianos felices. Quiero, por lo menos, que todos lo intenten. Quiero borrar del diccionario un montón de palabras que sobran, y dar pábulo a palabras preciosas que están por inventar… Y quiero beberme el zumo de naranjas prohibidas… Sobre todo esas dulces gotas que corren cuello abajo cuando muerdes la vida de un solo bocado.  ;)  Y no quiero nunca perder ese apetito por cada naranja que me encuentre en el camino…

Y quiero caminos. Y perderme. Y encontrarte. Y volver a empezar.

Quiero un poco más de vida antes de la mucha muerte…

Quiero lo que ya tengo. ¡Ganas! Inagotables ganas de vivir.

Y que tú también las tengas. Eso quiero.

No es tanto, ¿no?

Pues, hale! A vivir!

MIL GRACIAS A TODOS.

Con amor.

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Soy una hipócrita de mierda.

Bueno, no sé si es eso exactamente. Pero ahora mismo estoy haciendo el esfuerzo de escribir esto para demostrarme a mí misma que no lo soy tanto.

Hace ya muchos años que intento regirme, respecto a las palabras, por esa ley no escrita que dice que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”.

Ha sido fácil mientras lo que tenía que contar era bueno… Y no es que ahora haya nada malo que contar…, pero las noticias sobre cómo tendré que cuidar mi brazo derecho a partir de ahora…, y para toda la vida. Y toda la información -mucha-, que ayer nos dio del doctor Carañana, mi oncólogo… Y el dolor…, que sigue siendo atenazante y no cede, no me da tregua… Y el cansancio… Imagino que todo el cansancio de este mes y pico tan intenso…, me tienen con el ánimo un poco…

Pues eso…, que “si no tienes nada bueno que decir, mejor cierra la boquita”…

Y eso estaba dispuesta a hacer… A cerrar la boquita. A dejar quietecitos los dedos…

Y por eso digo que soy una hipócrita. No me importa escribir -aunque me cueste un esfuerzo físico, como alguna de las anteriores entradas- si lo que tengo que compartir es “bueno”. Si creo que al hacerlo voy a transmitiros algo de alegría. O algo de tranquilidad. Si cuanto menos no voy a desalentaros o preocuparos…

Cuando no es así… Ya no quiero tanto escribir…

Pero entonces he pensado en Mari.

Mari. La hermana de Álvaro. Mi supercuñada. Es la que firma en los comentarios como “Afortunada”. Y eso es una paradoja, porque los afortunados somos los que tenemos la suerte de que nos salpique con un poco de su vida…

Podría hablar durante horas sobre Mari sin que os aburrierais… Pero diré sólo que es un ser maravilloso. Uno de esos que si hubiera muchos más, haría del mundo un sitio verdaderamente digno y maravilloso donde Vivir.

Pero no sólo me he puesto manos a la obra porque pensar en ella me anima la vida…, sino porque he recordado lo que me aconsejó cuando todo esto empezó… Que escribiera…, que escribiera mucho. Lo bueno y lo malo.

Y básicamente por ti, Mari, estoy ahora aquí, haciendo este esfuerzo titánico. Por ti, y para demostrarme a mí misma que no soy tan hipócrita como me siento…

Y que no sólo puedo escribir cuando lo que tengo que contar son cosas buenas…

Y sé que no sólo Mari se enfadaría conmigo si supiera que pensaba no escribir, porque al hacerlo, hoy, no puedo ser la chica maravillosa y alegre de siempre… Muchas más personas que -al contrario que yo- sí me quieren como soy de verdad, a las maduras y a las duras, se enfadarían si supieran que una vez más intento ahorrarle a los demás la peor parte de mí… Mis malos momentos. Protegerlos.

Pero no. Hoy no estoy alegre. Ni me siento maravillosa. Ni siento que lo sea la vida…

Y eso además de ser una putada… Es una mierda.

De modo que… Aquí estoy. Presentando batalla. Relegando la peor parte de mí -la que quiere ocultar mi dolor a los demás para no contagiarles de tristeza-, y compartir precisamente eso… Que hoy duele. Que estoy triste. Cansada. Sin ánimos. Sin fuerzas.

Pero…, vamos a ver. No asustarse!!!

Es normal. Sé que es normal. Esto que está pasándome hoy es completamente normal.

Desde primeros de diciembre en el Centro de Burjasot, en que a pesar de que la mamografía dio negativa -un falso negativo, por cierto, que podría haber sido verdaderamente desastroso-, la lesión del grano que había justo donde estaba el tumor, o precisamente por la lesión -no lo sé-, hizo que me mandaran una ecografía para el día 26 diciembre. Y ahí ya se mosquearon e hicieron la biopsia… Y empezó todo.

Ha sido un complicado final de año, y un mes de enero verdaderamente agotador… Agitador. Desestructurante. Mi mente ha tenido que asumir muchas cosas -y en principio ninguna buena, para qué nos vamos a engañar…- en muy poco tiempo…

Y eso que sinceramente creo que Alva y yo lo hemos hecho muy bien -insisto: MUY BIEN- durante todo este tiempo…

Ayer en cambio, ya antes de acudir al oncólogo, me levanté cansada… Un poco triste… Flojita de fuerzas. Por nada en especial. Pienso que se debe al cansancio natural por todo lo que hemos pasado en tan breve espacio de tiempo.

Y por el dolor, ¡joder! Que no cede. Y es agotador. En serio. Es muy cansado. Y desanimador. La verdad. Por momentos me harta!!! Y tengo que tomármelo con calma porque es algo natural. Tengo que tomármelo con paciencia. Esto no tiene más. Y rebelarme contra ello no hará que duela menos. Es un trabajo interno que tengo que hacer -y que estoy haciendo- pero que indudablemente desgasta…

De modo que así estoy… Un poco desgastadita.

El trabajo que queda por delante es arduo. Y largo. Eso lo intuíamos. Ahora lo sabemos.

Ocho sesiones de quimio. Un gotero cada 21 días. Seis meses aproximadamente, si todo va bien. Es decir, si las defensas no me bajan demasiado, y podemos llevar ese ritmo sin retrasar ninguna entrega… Que también puede ocurrir.

Cuando acabe la quimio empezaremos con la radio. Cinco sesiones. Pero de eso no nos explicaron nada. ¿Para qué, con lo que aún falta? Ya se hará a su tiempo.

Y luego, ya que era un tumor “hormonal”, cosa que parece que es mejor que no lo fuera, cinco años de pastillas. Eso no me preocupa. Pastillas a mí!

Me gustó mucho el doctor Carañana, que sin ser ningún zalamero, se mostró cercano y, sobre todo, me dio toda la información. Toda. Bueno, no sé si toda, pero mucha. Mucha.

Aún faltan dos pruebas. Eso fue un jarro de agua fría. Lo confieso. Un par de pruebas para ver si el cáncer está extendido aunque en principio no lo parezca. Una ecografía de abdomen. Y una prueba en el IVO, de huesos.

Uf. Creo aún me tiemblan las piernas…

También fue impactante escuchar que el tumor era un tumor agresivo, de rápido crecimiento… Lo dijo con cara de… “A ver… O sea, que menos mal que lo descubrimos muy pronto porque…” No recuerdo si acabó la frase, pero con el gesto venía a decir que no descubrirlo muy pronto hubiera sido “realmente peligroso”…

Ahí ya me temblaban hasta los recuerdos…

No sé…

La verdad es que es costoso mirarse y no reconocerse…

Se supone que el resumen de todo es que lo hemos pillado a tiempo, y que ahora hay que hacer todo lo que hay que hacer para que no vuelva a reproducirse…, que tiene su tanto por ciento real -aunque con todo lo que vamos a hacer se reduce mucho- de que ocurra…

En fin. Que es mucha información la que tengo que asumir de golpe. Las noticias son buenas, -lo sé-, porque todo tiene su protocolo estudiado y probado, y el cáncer es bastante común. Un carcinoma ductal, creo recordar que dijo, porque Alva le preguntó al doctor cómo se llamaba. Y el doctor Carañana, -muy de estadísticas y muy “de decirlo todo”, cosa que le agradecí expresamente-, se mostraba tranquilo. Cosa que, claro, tranquiliza.

Aunque no reparó en insistir en que el tratamiento va a ser duro, y largo. Probablemente va a ser duro también porque va ser largo…, y claro, eso desgasta. Harta. Desanima.

Me lo recalcó mucho como queriendo decir: Prepárate. No va a ser una época fácil. Pero piensa que hay que pasarlo para terminar de curarte. Pasará.

Me habló también de los efectos secundarios. Los tan temidos daños colaterales. Y me dio una larga hoja con un buen número de ellos. Alva me propuso que no me la leyera yo. ¿Para qué? Es como los efectos secundarios de los prospectos de los medicamentos. Si los leyéramos, nos aterrorizaría tomarnos si quiera una simple aspirina. Y estuve completamente de acuerdo. ¿Para qué los voy a leer? ¿Para que mi cuerpo -angelito él-, y lo que es peor y mucho más poderosa, mi mente, me gaste una mala pasada y empiece a sentir cosas de más…?

No. Se lo agradezco a mi chico. Que lo lea él, que lo sepa para según lo que yo le cuente, él pueda saber si está ocurriendo algo que alerta sobre que algo no va bien, y ya.

Los más comunes nos los explicó.

Perdida de pelo. Eso seguro. La semana que viene habrá que ponerse manos a la obra.

Mareos y vómitos los tres o cuatro días siguientes al gotero. Para eso tienen preparado ya un protocolo de cortisona que sí que puede entrar en conflicto con el azúcar que yo tengo, porque la sube mucho, mucho, y puede ser peligroso… Pero lo controlaremos e iremos viendo qué pasa y cómo va.

Bajada de defensas, pudiendo llegar a ser preocupante…, aunque todo depende de los cuerpos, no todos reaccionan igual. Y que tenemos que controlar a través de la fiebre. Sin obsesionarnos, dijo. No se trata de ponerse el termómetro para saber si tengo fiebre. No. Si me encuentro mal, o caliente…, entonces tomarla. Y dice que sin asustarnos, que décimas tendré. Sólo si la cosa está en 38 grados o más, hay que alertarse. Y entonces sí, corriendo a Urgencias. Dice que sólo a 10 de cada 100 mujeres les ocurre, y sólo en un caso de esos 10, es verdaderamente peligroso, pudiendo llegar, si las cosas se ponen muy mal, incluso a la muerte. (Pues qué bien!!!) Ya digo que el doctor Carañana es amigo de decirlo todo, todo. De dar toda la información. Y eso está bien, en serio que lo digo. Pero claro, a veces también asusta un poquitín escuchar según que cosas… :(

Pues eso.

El jueves que viene, día 9, comenzamos con la primera sesión.

Y si todo va bien, para el 1 de marzo tenemos programada ya la segunda.

Y todo va a ir bien. :)

(Jajajaja, es gracioso ver cómo mi yo más rotundo intenta sacar la cabecita el pobre, por donde puede, dando coletazos de optimismo… Me sorprende a mí misma… :)

Y va a ir bien porque aunque ahora esté un poco cansada. Un poco asustada por las pruebas que aún faltan. Bastante saturada. Harta del dolor -intensísimo, de verdad- de pecho, y sobre todo de la axila y la parte del brazo continúa a la axila por debajo. Un poco desanimada por toda la información que todavía tengo que ir digiriendo… Voy a luchar como una leona!!!! ;)

Sé que esto es un bache. -Cito. Bache-cito. Del que me voy a reponer.

Y voy a poner mi cuerpo entero y toda mi mente al servicio de mi curación.

Alimentación sana y orientada a estar fuerte.

Reishi. Un hongo potentísimo que ya tomó Alva cuando tuvo su quimio, y en el que tanto Mari, como Alva y yo -y medio mundo-, creemos mucho.

Todo el ejercicio físico que pueda… Porque también me avisó de que podía tener dolor de cuerpo y cansancio, mucho cansancio… Tristeza…

Y una mente limpia y positiva.

Y para procurarme esa mente limpia y positiva es por lo que hoy he hecho el esfuerzo de escribir cuando es lo último que quería hacer… Creedme.

Y amor! Amor!!!

Joooo… Necesito todo el amor del mundo. Todos lo necesitamos. Y lo necesitamos siempre. Pero en estos momentos más que nunca…

Alva está siendo… Uf! No sé cómo expresarlo…

Mi báculo. Mi cayado. En quien apoyarme sin ser consciente siquiera de que lo hago. (Pero sí lo soy. Consciente, digo… :) Mi almohada. Mi cojín más confortable y querido. Donde recostarme cómodamente a descansar y recuperar fuerzas y fe… Mi profiláctico (jajaja!!!, seguro que le da un ataque cuando lea que lo he descrito como un super-condón, jajajaja!!!!) más seguro y eficaz contra todo lo que ahora me amenaza… Siento que su amor me envuelve como una de esas burbujas transparentes de algunos juegos de ordenador, que son un escudo potente y eficaz contra todos los ataques exteriores. Incluso los interiores… :) Mi consentidor oficial del Reino. La mirada que me reconforta. La sonrisa que me revitaliza. La voz que me acuna… El amor que me sana.

El que no se libra de mi dolor… Ante quien apenas intento disimular… El que está viviendo solamente, -y todo-, para mí…

Sé cómo se siente. Lo sé muy bien.

Está dándomelo todo.

Es lo que tiene el amor. Es así. Un milagro.

(Sé que si te doy las gracias te vas a enfadar. De forma que sólo te diré eso que ya sabes y que constantemente te digo, y aún así no te cansas de escuchar… Te amo.)

Y Montse… Mi chica… Más amor.

Haciéndome un hueco importante en su ajetreada y ya de por sí compleja vida… Viniendo a verme todos los días…, cuando puede, como puede…, sin comer… Sin pensar en ella… Inflándome a SMS el móvil también, aunque hace un rato que me haya visto… Trayéndome flores… :) Estando ahí para “lo que sea”. Y sé que es así… Ingeniando cosas divertidas para hacerme más llevaderas las difíciles… (De hecho ya está urdiendo no sé qué de cortarme el pelo, pero no raparlo directamente, y hacerme trencitas, con Armand, los dos a la vez…, para que el cambio no sea tan radical, y todo parezca más divertido… :) Recordándome lo fuerte que soy. Lo poderosa. Reforzando esa parte de mí que ella conoce también, y sabe intuir…

Son mi apoyo físico, pues a nadie más he permitido entrar hasta donde están ellos.

Amor recibo de todas partes, en muchas versiones y de muchísimas personas. Y todo es igualmente necesario y eficaz. Pero sólo ellos están físicamente en lo peor. Por amor les ha tocado la peor parte…

Porque ni siquiera mis papis, que están bajo, que me suben la comidita e intentan cuidarme en todo lo que pueden…, les dejo entrar a mi dolor… No quiero que me vean sufrir… No puedo hacerles eso. ¿Para qué, si puede evitarse? También lo hago egoístamente… Necesito “protegerlos” en la medida en que, teniendo otros apoyos físico-psicológicos, puedo ahorrarles el peor dolor de los dolores…, el de un padre por su hijo. Porque verlos sufrir por mí me haría más mal que bien… Sé que sería más perjudicial para mí también, por eso digo que es egoísta.

No sé. Es complejo. No sé si logro explicarme…

Bueno. Pues ya!

¿Que ahora estoy chunga? Sí. Pero que no voy a darme mucha tregua. Que también tengo derecho a desfallecer de vez en cuando. Que estar todo el rato con el ánimo allá arriba es cansado. Agotador. Y que tengo que asumir que va a ser una época dura, en la que tendré días mejores y días peores. Esto es así. Ayer me lo decía Montse: Bea, que no somos superwomans, ni tenemos por qué serlo. Que las cosas también nos gastan y desgastan, y asumirlo y aceptarlo también demuestra sabiduría, ¡¡¡y nosotras, además de estar “estupendas” somos “mu” sabias!!!! Jajajaja!!!

Pues sí. Así es. Tengo que asumirlo. Estoy asumiéndolo. De hecho, miradme… Estoy aquí escribiéndolo… Venciendo mis fantasmas.

Gracias una vez más, y nunca suficientes, por todo el interés, por toda la preocupación, por todo el amor que estoy recibiendo de todos… :)

Quisiera decir que soy fuerte y no me hace falta. Pero eso sería mentira. Creo que nadie es tan fuerte. O quizá sí. No lo sé. Pero yo desde luego no. A mí sí. Sí. A mí sí me hace falta. Me sienta muy bien. Y me ayuda mucho además. Y para esta travesía…, necesito toda la ayuda… :)

Porque están las de arena, y las de cal… Y hoy tocaba cal…

Pero aún así, y como no podría ser de otra forma…

Con amor.

………….

…………

Eso lo escribí el viernes 3, y a pesar del esfuerzo…, luego no tuve fuerzas para “subirlo”.

Desde entonces, las cosas se pusieron peor…

Se ha infectado la herida del pecho. Increíble. Porque TODOS los días me la han curado en el ambulatorio, pero… En fin. Así son las cosas. Se duplicó el dolor, y casi casi el tamaño del pecho…

Gracias al cielo que estaba tomando antibiótico para la tos que no se me iba…

El caso es que ahora estamos esperando a ver cómo se desarrollan las cosas… Todo sea que no pueda empezar la quimio el jueves por culpa de la infección… Ya veremos.

Paciencia. Y paso a paso. Un problema detrás del otro, por favor… ¡Que se me amontonan!!! El postoperatorio. El dolor. La infección. El absceso. La candidiasis, fiel compañera del antibiótico. Y una muela… :O

Si dicen que a perro flaco, todo son pulgas… No te digo a leona rellenita!!! Jajajaja!!!

A ver… Hay que tomárselo con humor. Porque enfadarme no va a hacer que mengüe el dolor, ni desaparezca ninguna de las complicaciones… Todo lo contrario. De modo que vamos a intentar reírnos lo más posible… :)

O, lo que es lo mismo:

-¡Joroba! ¿Qué joroba?

Jajajajaja!!!!

Bien.

Gracias por todo una vez más.

Y hasta más ver…

Con Amor…

Que no falte el Amor!!!!!

Que nos desborde…

Que nos sature…

Que nos rescate…

Que nos sane… :)

 

 

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Holaaaa a toooodoooos!!!!!!!!!!!!!!

A ver… Que no tengo mucho tiempo… Jajajaja!!!

Son las 14.00 del mediodía, jueves 26, y acabo de volver del Hospital Arnau Vilanova… Tenía la cita con cirugía, a ver si me quitaban el drenaje y los puntos y….

Que sí… ¡¡¡Que me lo han quitado porque estaba todo muy bien!!!!!

¡¡¡¡Y en tres horas tengo que volver a Urgencias para que vuelvan a ponerme otro!!!!!!!

Jajajajajajajaja!!!!

A ver… Me explico. Voy por partes, porque estoy TAN CONTENTA y FELIZ…, que si no trato de controlarme un poco no voy ni a poder escribir…

Y es que como decía Rubén, que me imaginaba dando saltos, bailando por casa, ¡¡¡¡así estoy ahora!!!! Jajajaja… Sentada al ordenador mientras bailo (en serio) y canto a voz en grito “¡¡¡Vamos a bailar, pitufoooos!!!”, jajajaja, y así se me hace muy difícil escribir…

A ver… A ver…

Que sí, que me han quitado el drenaje. Ya está… ¡Dios!!! Ahora parezco tonta, sigo moviéndome despacio, con cuidado, buscando constantemente mi querida botellita del alma y…, ¡¡¡ya no la tengo!!! Jajajaja…

Y los puntos también. ¡Fuera!, dice el doctor Solá. ¡¡¡Dios qué hombre más encantador!!! Hoy no estaba la doctora Arlandis -la cirujana que me operó-, que me dijo que estaría con Solá, y que era un encanto. Pero, sinceramente, no pensé que fuera a serlo tanto… Qué gusto!!! Qué gustazo!!!

Tan amable. Tan divertido. Tan cercano. Tan campechano… Tan… ¡¡¡humano!!!

Bien.

De modo que estoy ahí tumbada, tarareando bajito: “I will survive!” :), cuando me dice el doctor Solá:

– Bueno… Que lo sentimos pero…, te hemos quitado los ganglios, y ahora hemos sabido que no era necesario.

– ¿Cómo? Pero, ¿ya están los resultados? –pregunta Alva.

– Sí –contesta el doctor, girándose hacia Alva, mientras trabaja en mis puntos- y fíjate que sólo estaba contagiado el que analizamos…

– ¿El centinela? –vuelve a preguntar Alva.

– Justo, sólo ése –le dice como queriendo decir: “fíjate qué pena, qué casualidad…”

Y yo -que en esos momentos creía levitar de alegría sobre la camilla, como si fuera una pluma de mil colores…-, digo:

– No importa!!! No importa!!! Pero qué más…

– Pues nada… Con nosotros ya has acabado. (Eso confirma que no tienen que volver a operarme ni para limpiar más, ni mucho menos para quitar del todo la tetita… :) Te veremos una vez al año, para revisar…

Y ahora, la semana que viene, ya irás a onco, y allí te dirán los protocolos… Radio te van a dar, porque siempre que no se extirpa la mama entera, se da radio. Por prevención. Y quimio, porque al haber, aunque sea, sólo un ganglio contagiado, hay que dar quimio. Por prevención.

– Sí, sí, claro… –contesto yo, mientras por dentro estoy pensando:

BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :)

Dios!!! No podía creerlo…

Fue como cuando fuimos a cirugía la primera vez, que hablamos con el doctor Civera (el tercer miembro del equipo que lleva mama, que yo creía que eran dos, pero en realidad son tres, Civera, Arlandis y Solá), y que pensamos que era sólo para hablar de la operación, que aún no estarían los resultados de la biopsia, y resulta que ya estaban y nos dio la “mala” noticia. Que sí, que era un tumor maligno y que había que quitarlo ya…

Y ahora ha pasado algo parecido… ¡¡¡Pero al revés!!! Pensábamos que íbamos sólo a ver si me quitaban el drenaje y los puntos, ¡¡¡y resulta que también estaban ya los resultados de patología y todo ha ido… TAN BIEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. GrAcIaS. gRaCiAs. GRACIAS.

GRAAAAAAAAAAAAAAACIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!!!

Como -en serio- que no podía creerlo…., vuelvo a preguntar:

– Doctor Solá, pero, ¿en serio me está dando TAN BUENAS noticias?

Y claro, el buen doctor, no sabía qué decir!!! Jajajajaja!!!

Imagino que pensaba: ¿Son TAN BUENAS noticias decirte que te tienen que dar radio y quimio?

Jajajajajajaja!!!!

Y me dice:

– Bueno, tienen que darte radio y quimio…

Y yo le interrumpo -dios, qué maleducada!!!, pero no lo he podido evitar-, y le digo:

– No. No. Me refiero a si todo lo demás está limpio de verdad, y eso es todo. Radio y quimio. ¿Sólo eso? ¿No hay más?

Mmm… Adoro la cara que ha puesto Solá… Se le ha iluminado. Imagino como pensando: Vaya, lo ha entendido, y aún así está contenta…

:)

Y me dice:

– Esa es la actitud. Así tiene que ser…

Y yo, -dios!!!!, no tengo remedio, pero es que de verdad que iba a explotar de ALEGRÍA- que lo vuelvo a interrumpir…

– Claro! Sé que va a ser duro. Ya lo hemos pasado… –le digo mientras me abrazo y beso emocioanada a Alva-, sabemos lo que es, más o menos… Pero, doctor Solá. Yo Quiero Vivir. Sólo quería saber eso… Sólo quiero… Vivir.

Y él vuelve a sonreír, más ampliamente aún, y me dice…

– Será duro… Tendrás momentos buenos y momentos malos. Aliméntate de los buenos, y en los malos, apóyate en quien tienes cerca… (Y mira a Alva y le sonríe aún más, como…, como con… “cariño”.) Si tienes en quien apoyarte, hazlo, e intenta ser fuerte…, porque es duro, y se pasan malos momentos…

La verdad es que ha seguido hablando un poco más, pero yo, no sé por qué, había desconectado ya…

VIVIR.

Sólo podía pensar: Está contento. Está dándome buenos consejos -tan humano y cercano- para encarar el trabajo que nos queda por delante. Pero… Estamos hablando de Vivir…

Dios!!! De VIVIIIIIR!!!!!!!!!!!

En fin. ¿Qué más queréis que os diga? :)

Ah! Sí!!!!!

¿Por qué tengo que volver a Urgencias esta tarde para que, posiblemente, me pongan otro drenaje?

Bien. Pues un par de días antes de la operación, me salió una especie de grano interno, como tres dedos por debajo del pecho izquierdo -el no afectado-, sobre las costillas, que durante todo este tiempo ha seguido hinchándose e hinchándose y poniéndose más feo y morado, y cuando se lo he enseñado…

¡Caramba! Un poco más y entre él y la médico residente Patricia, que le ha ayudado a quitarme el drenaje y los puntos, me lo abren allí mismo!!!

Jajajajaja!!!

Lo digo en serio. Se han pasado unos buenos minutos mirándose y pensándoselo…

Se han quedado alucinados!!!!!!!!!!!!!!!!!

– Madre mía, chiquilla!!!!!!!!!! Pero, ¿qué tienes ahí?

Y yo:

– Mmm… Un grano.

– No. Eso es un absceso importante, y hay que quitarlo ya.

Silencio en la sala.

– Ah! Ya… -le digo yo- Ya tuve uno… Un absceso. Perianal. Estuve diez días ingresada…

– Bueno, entonces… -me mira sorprendido y condescendiente- Ya sabes lo que es…

Cuando lo que quería decir es: Ya sabes lo que te espera!!!!

De modo, que… Jajajajajajaja!!! Así es como tengo que volver en nada, de nuevo al hospital, y como a lo mejor vuelven a ponerme otro drenaje… O lo más seguro es que me lo “mechen”. No estoy segura. Pero, agradable, lo que se dice agradable…, seguro que no va a ser… Jajajaja.

En fin.

A lo que íbamos: VIVIR.

A eso íbamos, chic@s tod@s… Que no hay más!!!

VIVIR.

He salido bailando del hospital. Y no es un decir, sino algo físico y real. ¡Bailando! I will survive! I will survive!!!! Y así sigo…, sin poder dejar de bailar…

Y puedo aseguraros que el absceso (de los cojones, con perdón!!! jajaja) me duele mazo. Y el pecho, la axila, el brazo, la espalda y sobre todo donde estaba el drenaje, también. ¡Mucho! Pero…, ¿y qué? ¿Quién dijo miedo? ¿Quién había pensado que sería sin dolor? Yo no. Aunque la verdad es que no pensé que iba a doler tanto… :$

Sobre todo estos últimos días, desde el viernes hasta aquí, ha sido un pequeñito infierno de dolor…

Tanto, que mi compañera de habitación, María, ¿la recordáis?, la dulce y buena María, le dolía tanto, que el lunes fue de urgencias por el dolor, y algún desinformado -o insensato- le quitó el drenaje. Un desastre.

Su médico, el doctor Civera se ha enfadado mogollón, no con ella, claro, y ha tenido que sacarle varias jeringuillas de líquido… Pobrecita mía. Y encima va a tener que llevar una faja compresora en la axila para evitar más líquido… Me cago en tó!!!! Cómo lo siento, mi chica…

Pero ella es fuerte. MUY fuerte. Iré preguntándole cómo va…

Pues eso…

No os doy más el peñazo… :)

Pero, de veras, que estoy…. TAN CONTENTAAAAAAAAAAAAAA!!!!

Qué bien lo que sea que vayan a hacerme esta tarde, porque estoy segura que de alguna forma me aliviará el dolor -el intensísimo dolor- que ahora tengo… Y qué bien los ganglios que me han quitado aunque no hiciera falta… Se los regalo!!!! Que los enmarquen!!!! Y qué bien la radio y la quimio…, porque van a seguir velando por mi salud… :)

Vale. Adoro mi larga, larguísima melena, larga, morena, rizada y preciosa… :(   Jajajajaja!!! Pero…, jooo!!! Si estuve a punto, -de hecho llevo un buen trozo rasurado ya- de rapármela por Álvaro, cuando él tuvo su cáncer…

Pues bien. Pues bueno. Pues vale.

Estoy pensando que podía tal vez…, no tatuarme, pero sí quizá pintarme algo en la cabeza. ¿No? Flores!!! Corazones!!! No sé! Algo…, quizá con motivos acorde a cómo me sienta cada día!!!! No sé. Algo tendré que hacer… Algo habrá que pensar…

De momento, echarle un buen par de ovarios… Luchar contra las náuseas, los vómitos, el cansancio, el sueño, el mal humor, la tristeza…

En serio. No creáis que soy una inconsciente. Sé que ésta es una carrera de fondo… Que el tratamiento tiene lo suyo…, pero prometo intentar hacerlo lo mejor posible! :)

Y seguid ahí, ¡por favor!!!!

Vuestro cariño. Vuestras buenas energías. Vuestras velitas. Vuestros amables pensamientos… Vuestra música… ;)  TODO. Todo ha contribuido a que yo haya estado fuerte y esperanzada, y por ende, a que todo vaya desarrollándose como va desarrollándose…

¿Si os doy las gracias una vez más, nadie va a llamarme romancera?!!!!!

Pues…

¡¡¡¡Gracias!!!!  :)

Con mucho, mucho, mucho, mucho Amor.

Y ALEGRÍA.  :)

Dios!!! Y me voy! Jajaja… Que ya voy tarde…

 

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...

 

 

 

 

 

 

 

Decididamente el sol se abrió paso, y hoy –por ayer, aunque también por hoy, y por mañana, y por el otro…- es un DÍA MARAVILLOSO, soleado.

Aunque bien sabe quien bien me conoce, que no me hubiese importado que a la salida del hospital, -donde al final hemos estado poco más de cinco horas-, nos hubiera recibido una impresionante tormenta… Con cántaros de agua, truenos, relámpagos, ¡y hasta centellas!

¿Qué hicimos? Me pregunto a veces…

¿Cómo?, para que, cada vez que volvemos al hospital y nos impregna su olor viciado, nos rodean sus paredes anodinas y fatalistas, y todo cuanto ves, oyes y sientes, recuerda a enfermedad y dolor…, nosotros no podamos sino sonreír. De alguna forma nos sentimos felices, tranquilos, a gusto. A salvo.

Reencontrarnos con algunos rincones y rostros de aquella época es un placer que nos devuelve a la realidad más maravillosa. ¡Estamos vivos!

Aunque no puedo sino enviar un recuerdo emocionado a nuestras dos ángeles de batas blancas, Tina y Encarna, y nuestra queridísima doctora Albert, a las que ya no vemos -porque están en otros quehaceres-, pero que adoramos y jamás olvidaremos.

Las personas que, cuando estás asustado, fuera de tu ambiente, en un entorno que te parece incluso hostil, que amenaza tu felicidad y tu vida, se cruzan en tu camino, y ponen todo su esfuerzo, su voluntad y su cariño en hacerte sentir cómodo…, tranquilo, querido… Se merecen una estatua al valor. Al amor. Si existiera el cielo, estoy convencida de que ellas entrarían de cabeza y tendrían asegurado el mejor de los sitios…  :)  Pero como no creo que exista, espero que lo hallen aquí en la tierra…

Ya lo comenté anoche… Creo que fue la conjunción (casi estelar, jeje…) de la suerte que tuvimos, lo afortunados que fuimos, y todo lo que pusimos de nosotros mismos…, de esperanza, de trabajo, de coraje, de amor…

Hoy, diez años después, aún me sobrecoge a veces la emoción…

Soy una persona afortunada… Mi cerebro, él solo, tiende a olvidar lo malo y recordar sólo bueno. ¡En serio! ¡Lo hace solo! Y lo hace con casi todo…

Recuerdo de aquella época…, muchas cosas… Casi todas buenas.

(Y claro también que pasamos malos ratos… Sufrimos. Lloramos. Os lo podéis imaginar… Pero no creo que leer eso ayude a nadie… De modo que hablaré de lo bueno. Que fue MUY bueno, y es lo que acaba, al fin y al cabo, generando DÍAS MARAVILLOSOS…)

Recuerdo por ejemplo la entereza y la determinación de Álvaro cuando recibió la noticia. ¡Tan valiente! Y recuerdo la mía también…, mientras estuve a su lado. En cambio, recuerdo perfectamente cómo me derrumbé cuando él desapareció…

Tuve muy claro, desde un principio, que no podía verme llorar. No podía verme asustada, triste ni preocupada. ¡Y lo cumplí durante meses! Sin embargo, sé que es la época que más he llorado en mi vida…, litros y litros de lágrimas… En el periódico…, (por cierto, un recuerdo emocionado también a mis jefes de entonces, María Consuelo, David y Salvador, y a todos y todas mis compañero/as, que se portaron conmigo de una forma excepcional… Tod@s, pero sobre todo Lola Bétera, Leo, Lola Diego, Lola Harvard, Paqui, Julia, Pablo, Puri y sobre todo Pilar.) En casa, cuando él no estaba. Cuando Montse me sacaba por ahí a despejarme un poco… (mil gracias también, mi amor, por todo tu apoyo…).

No lo parecía, pero… ¡Claro que estaba asustada! ¡Claro que tenía miedo! De hecho, no creo que se pudiera tener más… Pero el protagonista era Álvaro. Él era el que tenía que ser cuidado, amado, protegido, animado, querido, mimado…

Así que decidí coger todo mi miedo y ponerlo a trabajar…

Esa actitud me ayudó mucho…

Llené la casa de notitas y cartelitos ”infundidores” de ánimo, de coraje, de esperanza… Muñequitos y peluches amorosos con frases cariñosas. Libros. Música. Sorpresas…

Me hice la dueña del mando de la tele… ¡No sabéis la de películas que hicieron en aquella época de personas que morían de cáncer!!! Noticias tristes, desesperanzadoras… Y ahí estaba yo, rápida como la más rápida a este lado del Mississippi, con el mando a distancia presta a que a Álvaro no le llegara ninguna noticia que pudiera ensombrecer mínimamente su ánimo.

Me hice cargo de la alimentación también -hasta entonces “el cocinillas” había sido Alva-, y el pobre no ha comido más tomates de ensalada -¡cientos de vitaminas!- y ajo crudo -el mejor antibiótico natural- en toda su vida!!! Jeje. Qué bueno mi chico. Soportó, siempre con una sonrisa, lo pesada y cargante que me pude llegar a poner… Que fue mucho…

Leí en algún sitio -busqué información de todo lo que pude sobre el tema-, que las células cancerígenas se alimentaban del colesterol malo… Y no sé si era verdad o no, pero como de cualquier forma el colesterol malo, como su nombre bien indica es malo de por sí, me propuse bajarle el colesterol malo hasta límites alarmantes, para por si acaso… :)

Cociné para él carnes que odiaba y toda clase de pescados -que detestaba-… Nunca he vuelto a cocinar tanto en toda mi vida. Salsas sanas para enmascarar el sabor, cremas y batidos para disimular las texturas… ¡¡¡Todo lo que se me ocurría y algo más!!! Y todo se lo comió mi chico, dócilmente…

Y el agua… ¡Jajaja…, el agua!!! Me convertí en su aguadora particular. Su insufrible aguadora…

La doctora Albert nos dijo que la quimio -por lo menos aquella en concreto-, se eliminaba por el riñón, y que era muy fuerte, que había que beber mucha agua porque de lo contrario podíamos acabar perjudicando el riñón… ¿Qué has dicho? ¡Pobrecito!!! Allí estaba yo, vasito de agua en mano, a la vuelta del cole, de la esquina, cuando salía del baño, cuando hacia más de media hora que no había bebido, antes de acostarse, nada más levantarse… Siempre con una sonrisa junto al vaso de agua, una cancioncilla tonta o uno de los muchos chistes que iba recopilando para soltar en momentos como aquellos… Porque reconozco que me puse muy cansina… Pero yo amaba también sus riñones, y no iba a permitir que por curar una cosa se fastidiara otra… Y… bebió tanto… Se portó…, ¡tan bien!

Pasé miedo… Es verdad. Mucho. Pero…, ¡estaba tan ocupada! ¡Tenía tantas cosas que hacer!!!

Siempre he estado convencida de que el amor cura. ¡Siempre! Mucho antes de que Álvaro enfermera. E incluso mucho antes de conocer a Álvaro.

Durante aquellos meses, yo me organicé el trabajo (yendo a trabajar a horas intempestivas, gracias a que los jefes que tenía en ese momento, tan generosos, me dieron todas las facilidades que pudieron…) para poder estar con Álvaro durante las sesiones de quimio. Durante las más de cinco horas que duraban los goteros… Allí, en aquella sala de medicinas tóxicas, de alquimia de vida, es donde estaban Tina y Encarna, los ángeles de bata blanca que se encargaban de administrar pura vida en vena. Qué habilidosas. Qué profesionales. Qué tiernas. Qué increíbles personas!!!!

Le escribía cartas-cuento a Álvaro para que las leyera mientras estaba allí, medio tumbado, enchufado a las bombas, donde le explicaba con una mezcla de amor, bromas y palabras técnicas “entendibles”, qué es lo que hacían los líquidos que estaban destilándole gota a gota. Le instigaba a sentir como cada gota que entraba lo sanaba… Lo iba sanando poco a poco.

Jajaja… Recuerdo que me inventé también una batalla medieval en la que los aguerridos soldados de la Quimioterapia arrasaban por allí donde pasaban para acabar con los soldados del Mal, y que claro, también había bajas no deseadas…. Los tan temidos daños colaterales. Le hacía visualizar la batalla y forzar a que las bajas de Células Buenas, -que pasaban por allí y no tenían nada que ver con aquella guerra,- fueran las menos posibles…, y que ayudara mentalmente al ejército de la Quimio a combatir y vencer a las Células Cancerígenas del Ejército del Mal…

No sé. Ahora lo pienso, y quizá puedan parecer chorradas… Pero, yo veía a Álvaro sonreír, desde un rincón…, y emocionarse incluso… Y eso, cuanto menos, no podía hacerle ningún daño…

Le subía a él y a otros pacientes de la sala, zumos de naranja recién exprimidos de la cafetería del hospital, y les contaba historias sobre que las vitaminas de la naranja, recién exprimida -venga, a sorbitos, toda para dentro…-, contrarrestaban los duros efectos de la quimio… Por supuesto antes les consultaba a Tina y Encarna, que me daban el visto bueno, y sonreían con aquel aire siempre resuelto y tan cariñoso.

Y hasta les canté y les bailé!!!! Lo juro!!! Tenían puesto un hilo musical, muy flojito, de fondo… Jajaja.

Los tratamientos de quimioterapia, en el mejor de los casos, duran meses, y llegas a conocer a algunos otros pacientes con los que vas coincidiendo, y obviamente te enteras de historias de dolor increíbles…

Mujeres a las que sus maridos no querían ver calvas, sin el pañuelo o una peluca… ¿Os lo podéis imaginar?!!!! Si no es suficientemente duro saber que puedes estar al borde de la muerte, abatida por la quimioterapia, cansada, dolorida, terriblemente asustada… Tener que bregar con que la persona que más te tiene que querer y cuidar, no quiere si quiera verte calva… ¡Menuda pandilla de hijos de puta!!! Y disculpadme, pero lo cierto es que me da igual. Lloré abrazada a alguna de aquellas chicas y mujeres (recuerdo en concreto dos, una jovencita y una mayor…), y en aquel momento, si hubiese tenido delante al marido de turno, os juro que hubiese hecho algo más que llorar…

Había días duros…, porque sí, porque la vida es así. O porque te enterabas de que alguien que habías conocido no vendría ya nunca más. O porque entraba alguien muy jovencito…, o sencillamente porque sí…

Esos días eran en los que aparecía la Beatriz bufón. Sin complejos. Con un par.

Normalmente no están los acompañantes sentados todo el rato dentro, podría llegar a ser molesto para los enfermos… Pero a ratos, y dependiendo de la cantidad de personas que hubiera, sí podías estar… Y siempre se me ha dado bien hacer el tonto… Arrancar una sonrisa… Y cuando lo hacía, Alva sonreía por partida doble, por lo que le hacía sonreír a él y por ver a otros sonreír…

Fueron unos meses estupendos!!!!

¡Ah! Y luego la gracia de salir del hospital… Jajaja!!!!  El tratamiento de Alva era fotosensible, o como se diga… El caso es que no le podía dar la luz del sol. Y para salir…, jajaja!!!, yo iba  a por el coche y lo recogía en la puerta como si fuera un personaje importante, un príncipe de cuento por ejemplo, y fingíamos divertidos protocolos tontos… O si el coche no estaba muy lejos y Alva prefería que no nos separáramos, salíamos del hospital corriendo de sombra en sombra como si fuéramos espías que perseguíamos a alguien sin que nos pudiera ver…

A veces la gente nos miraba… No nos importaba. La verdad es que nunca nos ha importado. Y nos reíamos un montón… No importaba el motivo. Todo valía para arrancarle una sonrisa al momento y que no pareciera tan duro. O tan peligroso. Una enfermedad.

Por cierto… Después de aquello a Alva le ha quedado una querencia al sol increíble… Creo que, como aquel verano no pudo exponerse nada al sol, luego ha querido vengarse… Ya sabéis el secreto de su siempre estupendo y saludable tono bronceado… :)

No sé…

Disculpad. Creo que se me ha ido un poco la cabeza, y he estado escribiendo, sin orden ni concierto, sobre algunas de las cosas de aquella época que recuerdo… Y ciento y una más… La verdad. Tantas…

Sobre todo recuerdo lo valiente y buen paciente que fue Alva. Eso es lo más importante. Lo que nunca podré olvidar. Lo fuerte que fue. Lo positivo. Lo alegre. Lo generoso. Lo fácil que lo hizo todo… Lo orgullosa que me sentí de él…

Este año, ahora justo, hace diez años de todo aquello. Desde entonces han pasado muchas cosas buenas, y algunas, como es normal, malas. Alguna en concreto, muy, muy mala. De hecho, no sabíamos Alva y yo lo que aún nos quedaba, después de aquel año de 2001, todavía por luchar… Y por sufrir. Aunque en ese caso los papeles cambiaron, y fue por mí. Alva tuvo que convertirse entonces en el paciente y fuerte ángel de mi guarda… Gracias.

Pero todo está bien…, ¿no? Bien está lo que bien acaba, suelen decir. Y esto no ha acabado, obviamente… ¿Quién sabe lo que todavía nos queda por vivir y por experimentar?

Yo personalmente espero que sea mucho todavía… Y nuevo. Y fascinante. Y que me siga haciendo sentir rabiosamente viva…

Y quizá no cure en verdad el amor, como yo creo…, pero definitivamente…, ¡¡¡cómo ayuda!!!

Ya lo dijo aquél -que no sé quién era, y además me da igual-… Cuando haya un hueco en tu vida…, llénalo de amor.

Nosotros lo hicimos. Es lo que hicimos. Y junto al hada de la fortuna hemos llegado hasta aquí hoy, para mirarnos a los ojos con ternura, llenarnos la boca de risas, el alma de esperanza… Para luchar por un día más… Sólo por uno más. Y que ese día llegue y poder decir otra vez… Una vez más…

Hoy -y mañana, y pasado, y el otro…- está siendo, definitivamente,…

UN DÍA MARAVILLOSO.

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Por cierto. Sobre la foto.

Es de un verano que volvíamos de conocer Salamanca, la tierra natal de Alva, y al volver por Madrid nos perdimos en la M-30, o 40, no recuerdo… Jajaja! Cuando conseguimos ¡por fin! salir de “aquella trampa del infierno”, mientras yo conducía, Alva hizo esta foto.

No me gusta subir fotos personales… Pero creo que ésta, aunque no tenga que ver con el tema, ilustra perfectamente el texto, y resume a la perfección, también, otro DÍA MARAVILLOSO… :)

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