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cuadro de Alex Alemany (aunque no recuerdo la página de dónde lo cogí, lo siento)

 

 

 

 Ayer fue -otra vez- el primer día de mi vida…

….

Me quedo recapacitando sobre esa frase.

Soy consciente de que a lo largo del último año, he utilizado varias veces esa expresión… El primer día de mi vida.

(Por cierto, la imagen es un cuadro del pintor valenciano Alex Alemany. Lamento no recordar la página de donde la cogí…, pero es fácil encontrarlo en la red. Me encanta.)

El primer día de mi vida.

Sí. Quizá he sido reiterativa. Pero es que -de verdad-, conforme hemos ido quemando etapas en el transcurso de la enfermedad…, son muchas las veces que he tenido la sensación, -exacta-, de que mi vida volvía a comenzar de nuevo. Como si fuera un poco “borrón y cuenta nueva”. Como si estuviéramos torciendo un pelín el hilo de la historia y cambiándola… Bueno, lo de pelín no es del todo exacto… Yo podría estar muerta ahora, y estoy viva. Para muchas personas eso será un pelín, pero para mí resulta un poco más decisivo… Estar o no estar. Casi como Hamlet… :) Jajaja…

Bien. Pues ayer fue otra vez el primer día de mi vida…, porque acudimos a la primera revisión después de finalizar todo el tratamiento.

Volver a la cafetería donde siempre desayunábamos los días de quimio, a la consulta de Oncología, incluso los alrededores del Hospital… Nos removió muchas cosas a Alva y a mí. Y aunque no lo creáis…, todas fueron buenas. Parecíamos dos tontos con la sonrisa puesta desde primera hora de la mañana… Todo nos daba buen rollo. Todo nos transmitía mensajes de esperanza…, de vida. Y como siempre nos envolvía esa sensación de infinita gratitud…

Gracias. Gracias. Gracias.

Gracias por esta nueva oportunidad.

La visita con el doctor Carañana, mi magnífico oncólogo, y su enfermera, la maravillosa Luisa, fue, una vez más, una fiesta de alegrías, risas y cariño. ¡Dios, no se puede ser más afortunada!!!

Todo está bien. Bueno, las transaminasas un poco altas. Pero poco. Y eso se debe principalmente al sobrepeso y al tratamiento de quimio, que las sube. Pero cuando adelgace y vaya pasando el tiempo, se normalizarán, porque además ésa está siendo la tendencia ahora mismo.

Lo que pasa es que como este cáncer hace metástasis en el hígado, no lo pueden descuidar. Aunque Carañana está convencido de que no tiene nada que ver con el cáncer directamente. No obstante, para curarse en salud, las controlará de cerca, y para septiembre me ha mandado otra ecografía abdominal.

Por lo demás, el pecho bien. Los marcadores tumorales bien. La mamografía bien -aunque claro…, de eso ya tuvimos un susto-. La analítica bien.

Todo bien.

Alva y yo no cabíamos en nosotros mismos… Bien :)

de autor desconocido

de autor desconocido

Y por fin pude darle un abrazo a Carañana, -que es un médico maravilloso, pero poco dado a gestos cariñosos-, que… ¡Dios!!!!!! Cómo me sentó!!!! Jajaja!!! Cómo lo disfruté!!!! En la gloria estuve durante unos inacabables segundos… Pensé que sería breve por cómo es Carañana, pero gracias al cielo entró al trapo y nos dimos un abrazo largo y cálido…, de los que a mí me gustan. A ver, no estuvimos diez minutos abrazándonos!!! Jajaja… Pero pude sentir que estaba contento, y aunque un poco sorprendido, e incluso un pelín “no del todo cómodo”, correspondió el abrazo y me hizo sentir todo el calor, la confianza y el cariño que siempre he sentido, estando como paciente en sus manos. MIL GRACIAS, DOCTOR CARAÑANA.

En cuanto a Luisa… El abrazo fue más largo y más efusivo, pero es que Luisa es un encanto… Siempre me llama “princesa”… :)  Me mira con cariño y entusiasmo, y siempre me habla de que ya ha pasado todo y de lo bien que lo he llevado… La adoro!!!

Fue MARAVILLOSO. Me hacen sentir como si estuviera en “casa” :)  No se les puede pedir más.

Salí dando botes de la consulta. No es una metáfora. Dando saltos de verdad. Como un muelle… :)  Bailoteando. Sin poder dejar de reír, ni soltar a Álvaro… Abrazándonos. Besándonos. ¡Tan felices!

Subidóoooooooooooon!!!!

Y encima, la próxima visita la tenemos para septiembre… Concretamente, el 12 de septiembre. Mmm… Cumpleaños de Alva. Dice que le haré el regalo perfecto…, todo buenas noticias… Eso espero… :)

No voy a aburriros más con los pormenores… Los problemas que aún tengo, los efectos secundarios que arrastro…, el dolor. Sólo decir que según Carañana todo entra dentro de “lo normal”, y con eso me basta. Si todo es normal, todo está bien.

Carañana insiste en que todo lo que se ha hecho y se está haciendo es “preventivo”. A Alva se le llena la cara de sonrisas cada vez que oye esa palabra… Preventivo. Claro, es que significa muchas cosas buenas. Hemos tenido mucha suerte…

De modo que intentaré dejar el miedo a un lado, del todo -todo lo que pueda- y trataré de vivir MI NUEVA VIDA todo lo intensa y felizmente que pueda… ¡Eso sí! Dando las gracias todos y cada uno de los días en que me reincorpore al mundo.

Hay que ser consciente de las cosas… No olvidar.

Como decía en mi anterior blog…

“Si no eres consciente de que está pasando…, no está pasando”

Y yo no quiero que me pase eso…

Las cosas no pueden pasar por ti como de puntillas. Hay que ser consciente de lo que te ocurre y obrar en consecuencia… Parece una perogrullada, pero no lo es

Hay que ser consciente…, hasta de las cosas pequeñitas que tienes la suerte de que te sucedan…

Que un desconocido te sonría por la calle. Cómo el sol entra por tu ventana y cae graciosamente sobre tu mundo. Iluminando tu vida. Que mamá te traiga un pan de semillas que no le has pedido, porque lo vio y pensó en ti. Que un amigo quiera tomarse un te contigo. Que tu sobri te haga reír con un chiste que tú le contaste cuando era pequeño. La ilusión por merendar con Alva cuando llega a casa por las tardes. Un mail desde Méjico. Uno de los mil SMS de Helen. Una increíble “coincidencia” en sobrenatural sintonía con Australia… :)   Recibir noticias espectaculares sobre la salud de un amigo, desde el gélido invierno leonés… Un vídeo de música heavy en un comentario en tu blog. En realidad…, todos los mensajes de cariño en el blog, de mi “dear teacher” Carmen, de Rafa “y todos sus amigos”, de “Afortunada” y “Miniafortunada”, de Rubén, de la sonrisa de Yoli, de Helen, de Marco, de Javi y Mario, de Javier, de Garci, de Sorprendido, de Lupinete, de Carlos, de Sonia, de Soy yo… (“Sorry” si me olvido de alguien…) La sensación de bienestar pletórico al mandar un nuevo relato a un concurso. La música que te da la vida….

de autor desconocido

de autor desconocido

Y si hay que ser consciente de las pequeñas, porque sería una pena no concederles el valor y la dimensión que tienen…, no te quiero decir las grandes…

Como que una amiga te invite un par de días a un spa en un hotel precioso… (Mil gracias, Solve!!! No sabes cómo lo pasé… Bueno, sí lo sabes…, jajaja!) Que tus papás, pese a los años, aún estén sanos y sigan cuidando de ti… Tener una familia (la de Alva, que es mi familia…) en la que te sientes completamente querida, como si en realidad fuera su sangre la que corre por tus venas… Vivir y compartir cada día con el amor de tu vida…

Muchas más cosas y…

Y pasar un cáncer.

Sí. Pasar un cáncer no puede ser algo que “sencillamente pase”… Tiene que hacerte reflexionar… Tiene que darte una perspectiva real de tu mundo…, y ayudarte a comprender… A vivir mejor.

No sé si estoy haciendo las cosas bien. Me gustaría pensar que sí. Con esa intención las hago al menos, pero…, uno no termina nunca de conocerse… Y menos de “saberse”…

Sigo luchando. Lo hago cada día… No siempre es fácil. Pero es la única forma de hacer las cosas, que conozco. Y me equivoco, cada día también. Seguro. Y me entristezco… Me avergüenzo… Me agoto… Pero al día siguiente vuelvo a levantarme con la sonrisa en la boca. El corazón de par en par. Las ganas a flor de piel. Sí. Sigo luchando.

Después de todo… Sólo necesito tiempo. ¡El resto ya lo pongo yo! Y la vida, por el momento, parece seguir dispuesta a ofrecerme un poco más de tiempo… Sólo puedo pagarle con un día más de lucha. Un día más.

Ahí estamos!!! A “muete”!!! Como si no hubiera un mañana!!!

No olvides vivir siempre como si hoy fuera… ¡el primer día de tu vida!

O el último…!

Mmmm….

de "biomanantial.com"

de “biomanantial.com”

Y aunque Alva y yo no celebramos el día de hoy, -porque la misma noche que nos conocimos ya hablamos de que ambos no creíamos en estas fiestas orquestadas…-, quiero desearle lo mejor y una noche fantástica a todos aquellos que libremente estén celebrando el amor hoy… Después de todo, cualquier momento es bueno para exaltar y consagrar el amor… Y que vivan los corazones rojos, y los rosas. Y los bombones. Y los ramos de flores. Las tarjetas cursis. Las canciones lentas. ¡Sade, por Dios!!! Las cenas románticas… Y el sexo, claro!!! Jajaja…

Y…, ¿por qué no? Cualquier cosa que nos haga felices…, vale  :)

Nosotros… ¡¡¡Nosotros lo celebraremos mañana!!! Jajaja…

Todo mi cariño, mi infinita gratitud por seguir ahí, y…

Como no podría ser de otra forma…

Con amor

 

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de autor desconocido

 

   

Hace nada ha sido 16 de enero de 2013.

Y entonces hizo un año.

Un año, exactamente, de la operación.

Se puede decir que fue el verdadero pistoletazo de salida.

Un año.

¡Dios! No puedo creerlo. Un año.

Tan rápido. Y tan lento también.

Un año. Uhauuuu!

Ya ha pasado un año entero. Un año intensísimo. Con su camisita y su canesú. Un año de emociones intensas. De sorpresas agradables. De sustos. De mucho cariño recibido. De infinita gratitud. De grandes decepciones, también. Sólo dos, es cierto. Pero, ¡tan increíbles! Tanto dolor.

Sólo pueden hacernos daño de verdad, aquéllos a quienes amamos.

No importa. Hay que seguir adelante. Creo firmemente en eso de que “lo que no te mata te hace más fuerte”. Es así. Y, de momento, estoy viva. Por lo tanto, soy más fuerte. Puedo seguir adelante. Lo he hecho. Sigo haciéndolo.

Además, el tiempo acaba siempre poniendo todo en su sitio. No hay prisa. Sólo hay que sentarse a esperar. Y lo que sea, será.

Aunque también es cierto que determinadas cosas, cuando se rompen, no tienen arreglo. No hay vuelta atrás. Sólo queda pasar página. Bay.

Pero cada uno es libre de actuar y elegir su camino… Buscar su felicidad. Está bien. Por supuesto. No problem. Don’t worry, be happy.

Sólo una cosita… Uno tiene que ser también responsable de sus acciones.

Obrar a la ligera y no calcular el alcance de nuestros actos, está bien cuando tienes dieciocho años. Veinte, todo lo más. ¡Hale, sin mirar! ¡A muerte! ¡Salga el sol por donde quiera!

Pero hoy ya no. No. Lo siento. Hoy no vale.

de autor desconocidoHoy sabemos que cada una de las decisiones que tomamos marca nuestro camino… El nuestro y el de quien nos acompaña en él…

Nunca hacemos el camino solos…

Y es que no hacemos nada sin que afecte a los demás… Y está bien!!!! Somos libres y soberanos. Dueños de nuestro destino. Amos y señores de nuestras reglas y medidas…

Pero… Hay que pensar. Hay que obrar con responsabilidad. Hay que calcular los riesgos…

Y si no… En última instancia, hay que agarrarse los machos y aceptar verlas venir… Dicho de otra forma: Hay que ser igual de valiente para aceptar las consecuencias. Porque siempre hay consecuencias.

Y a veces…, son irreversibles.

Aceptar las consecuencias.

Sin rencores -de mentira-. Ni venganzas -de verdad-. Sí. ¡Somos tan civilizados! Sin reproches ni vendettas. Vale. Pero sin vuelta atrás tampoco.

Hasta aquí. Bay.

Ya está. Lo que no me mata me hace más fuerte.

Y hoy soy más fuerte. Mucho más fuerte.

…..

Y no ha tenido que ver con el cáncer.

El cáncer ha sido otra historia.

El cáncer ha sido un camino…

De repente el sendero de mi vida dejó de ser cómodo y hermoso, y se llenó de obstáculos. De piedras, de zarzas, de recodos increíbles, de rincones aparentemente sin salida.

Más difícil de transitar…, es cierto. A veces, insufriblemente más difícil. Pero camino al fin y al cabo. Una opción. Una oportunidad.

de autor desconocidoUn camino.

Y aunque en alguna ocasión he tenido que hacerme a un lado y sentarme durante un instante a respirar, a pensar, a coger fuerzas…, lo cierto es que los que me quieren y yo, no hemos cedido un ápice en nuestro empeño. No siempre ha sido fácil. Qué va. Pero ni un sólo segundo hemos dejado de presentar batalla. De luchar. De andar.

(¡Ánimo Montse! ¡Ánimo Yoli! ¡Podéis!!!!)

Y ahora hace un año desde que empezó ese camino. Un año.

Y sólo hay una cosa que me preocupa…, -independientemente de las obvias, claro-, y es…, haber aprendido.

¡Dios! ¡Tengo que haber aprendido!

Después de un año, el curso de la vida -ajeno a cómo sea tu camino-, ya está tirando de mí… Lo cierto es que no me ha dado un resquicio de respiro…

Y aquí estoy. Las mangas de la camiseta remangadas hasta los codos, la cara tiznada de negro, la barbilla alta, los brazos en jarras…

¿Desafiante?

Sí. Venga. ¿Por qué no decirlo? Desafiante.

Desafiante. Valiente. Dispuesta a la lucha… Pero… ¡Por Dios!!!!

Tengo que haber aprendido…

Soy la misma, es verdad. Nada nos cambia tanto. Y está bien, porque lo cierto es que me gusta cómo era. Cómo soy. Sólo espero ser un poco más sabia.

Espero.

No pueden pasarnos determinadas cosas, -como un cáncer, como una alta traición- y quedarnos como estábamos… No aprender nada…

No. No puede ser. Yo sé que no puedo ser.

Sólo espero estar a la altura de las circunstancias. No puedo fallarme. No en esto. No así.

de autor desconocidoSoy una persona, -como todas- construida de recuerdos… Hecha a trompicones. De defectos… De retales. Soy incapaz con las masas pero bastante hábil en el cuerpo a cuerpo. Pirata de emociones. Me manejo con la realidad pero soy magistral en la fantasía. Fuerte para con la sangre y débil ante la carne… Bueno…, no en vano soy Carne y Quimera  :)

Estoy hecha de verdades y mentiras, aunque odie mentir. Y miento, ¡claro que miento! Porque soy incapaz de decirle a una vecina que me pregunta cómo le ha quedado el pelo tras pasar por la peluquería, que parece que tres gatos hayan estado disputándose el territorio sobre su cabeza. Miento. Claro. ¿Tú como te ves?, pregunto.  ¡A mí me encanta!, contesta. Estás guapísima, entonces. Punto. ¿Y?

Pero la verdad es que no me gusta mentir en lo fundamental.

La vida es muy fácil. Ya he dicho en más de una ocasión que muy puta también. Y siglo pensándolo. ¿A ver quién puede decir que no? Vale que otros lo dirán sin necesidad de palabras malsonantes… Lo siento. Pero a mí me gusta esa expresión… No sé dónde la escucharía por primera vez, y qué efecto causó en mí, pero lo cierto es que me encanta. Además yo adoro la vida -ya lo sabes- pero eso no quita… Lo cierto es que también es muy puta.

Y, ¿qué quieres? Romántica que es una…, yo siempre he sentido debilidad por las putas.

Y aquí estoy…, volviendo por mis fueros… Esperando haber aprendido algo…

En una semana me hacen una mamografía, y para mediados de febrero, la primera revisión.

¿Que si tengo un poco de miedo?

Bueno…, un poco. Quiero creer que lo normal. De todas formas no pienso mucho en ello. Más bien nada. Estoy muy ocupada en otros menesteres…

Y eso es todo lo que pienso comentar del tema cáncer.

Y sinceramente, espero cada vez comentar menos… :)

La vida se abre camino… Siempre se abre camino…

Hoy, un año después… Sigo en el camino… Más vieja -un año más vieja sólo, jeje-… Más sabia -espero-… Más fuerte -por desgracia-… Igual de Viva. De feliz.

2012 quedó atrás, y 2013 se dibuja virgen ante nuestros ojos…, ansioso, dispuesto, capaz… Con un buen montón de páginas en blanco para que tú las escribas cómo quieras, con lo que quieras…

Tú decide autor desconocidodes!!!

¿Qué vas escribir? ¿Con qué las vas a llenar?

Te deseo las más bellas palabras para que confecciones el más feliz de los escritos… :)

En fin.

Ahora, colgaré esta entrada, -que…, ¡vaya, hoy hace justo un mes de la última!- y esperaré que vuelva Alva del cole, y juntitos…, ¡¡¡nos iremos a Urgencias del Hospital!!! Mira, para rememorar viejos tiempos…

No. Lo cierto es que desde el día antes de Reyes tengo un absceso en la cara exterior del brazo izquierdo (menos mal, si hubiera sido el derecho hubiéramos tenido graves problemas…) como a tres o cuatro dedos del hombro, que con una semana de antibiótico no ha desaparecido, que duele lo que nunca me había dolido ningún otro, y que mi querida doctora doña Cristina está de acuerdo conmigo en que lo mejor es que lo abran… Así que…, allí que nos vamos… :)

¿Qué se le va a hacer?

Por lo menos ahora no tengo que temer el estar en Urgencias porque me puedan pegar algo… Que me lo pueden pegar, ¡claro! Jajaja… Pero ahora ya da igual…, no como el año pasado… :)

Pues eso…

Que te deseo todo lo mejor…

Que no olvides Vivir. Y Disfrutar… Y Sentir…

La vida es demasiado valiosa…

Por favor… ¡Vive!

Con amor

 

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De cumpleaños… :)

de "pelandobananas.com" 

 

  

Ya ha llegado la nieve…

¿La ves?

Espera un poco, a veces tarda en aparecer…

¿Ya?

Son esos pequeños puntitos blancos, -que simulan ser copos de nieve-, que aparecen por la parte superior de la pantalla, se deslizan sobre ella y te siguen por donde te mueves. A veces, hasta obedecen y puedes hacerlos danzar al ritmo que tú quieras con el puntero del ratón. ¡Es genial!

Creo que ralentiza un poco la página, y muchas veces da problemas técnicos, pero…, nada es perfecto y… ¡Es tan linda!

No sé. Lo mismo a quien viva donde siempre está nevando, le trae sin cuidado o incluso le toca un poco las narices. Lo siento en esos casos. Pero a mí me encanta. Será porque como aquí no la vemos ni en pintura…

Y a pesar de eso… Mmmm… Huele tanto a Navidad… :)

Y a cumpleaños!!!

Sí!!!!

Hoy es 18 de diciembre.

Mi “funfle”.

Bien!!! Llegamos.

Llegué a mi cumpleaños.

Aquí estamos.

El año pasado por estas fechas las cosas ya estaban chungas… No ha sido un año fácil. Pero he de confesar que ha sido…, fascinante. Una experiencia increíble… Vivir.

Me siento tan viva, tan fascinada por la vida, tan agradecida y tan afortunada, que a veces me pregunto si no será pecado ser tan feliz.

Hoy no toca luna llena. Hoy hasta la luna parece conjurada y exhibe su mejor sonrisa… Hace un rato nos vigilaba desde el firmamento…, la versión más bruñida del gato de Cheshire… :)

Así voy a cumplir años hoy… Sonriendo. A 47 sonrisas por minuto… :)

Llevo un rato tratando de expresar cómo me siento… Y no consigo dar con las palabras que me expliquen… Estoy completamente bloqueada… :)  Creo que por primera vez…, me he quedado sin de autor desconocido palabras. La felicidad me ha dejado sin palabras. (¿Sin palabras? No puede ser!!! Jajaja…)

Y creo también…, que por una vez…, no me importa no escribir… Voy a sentarme tranquilamente junto al borde del precipicio y a observar con atención todo lo que me rodea… Voy a, sencillamente, disfrutar de lo bien que me siento…

Tengo una entrada que he ido escribiendo, a poquitos, estos últimos días. Sí, creo que voy a publicarla… Hago alguna recomendación interesante que me gustaría compartir contigo. La uniré a este texto y ahora me dedicaré a… Vivir.

A disfrutar. A dar las gracias (todos los ratos, jajaja).

LA VIDA ES MARAVILLOSA.

Disfruta, por favor, ¡disfruta! No te rindas, no te aburras, no te vendas, no te entregues. No cedas un ápice de ilusión, voluntad y ganas. Y no olvides la intención. Ni la atención.

Ama hasta que te desgastes. Hasta agotarte. Hasta desfallecer. Déjate la piel en cada intento…, no hay mejor sitio donde dejarse la piel. Mmmm… La piel.

Que cuando el final del día te sorprenda y la noche te rodee, te halle exhausto de amar, de tocar, de reír, de besar… De gozar.

Y quizá así, algún día, cuando el final nos sorprenda, no importe tanto que vayamos a morir, sino todo lo que hemos vivido… ;)

¿Y qué mejor momento para Vivir que ahora?

Ahora que las luces de colores parpadean colgadas de todas partes… Ahora que la Navidad llama a nuestra puerta…

La Navidad… ¡Ey! Que está a la vuelta de la esquina… Ya se le ve una orejita… Ya está asomando la patita por debajo de la puerta… Jajaja…

La Navidad.

Antes que nada quiero pediros que recordéis que es tiempo de paz. De Alegría. Ya, ya sé que las cosas no están para echar cohetes… Ta’ chungo el tema. Lo sé. Yo también estoy resintiéndome. Económicamente, me refiero. Pero, como ya hemos dicho muchas veces, TODO se trata de La Actitud. La actitud con que decidas tomarte las cosas. La manera en que te dispongas a emprender las dificultades, la perspectiva bajo la que determines mirar a tu alrededor.

de autor desconocidoY eso… ¡¡¡Eso!!! Marcará la diferencia.

Y una vez marcada…, te resultará más fácil encontrar el tesoro… ;)

Que este año no puedas gastarte el mismo dinero que el año pasado en comida, caprichos o regalos para los demás, no tiene que significar obligatoriamente que andes llorando por los rincones, maldiciendo la economía y el patético gobierno, cagándote en “tó lo que se mueve”, y agriando por lo tanto, -con tu actitud-, el carácter y la ilusión de todos aquellos que te rodean.

Que sí. Que si estas Navidades no hay para más… ¡Pues no hay para más! Y aunque creas que la Vida es injusta -que créeme, lo es, pero no sólo por esto que está pasándote ahora ti, sino por otras muchas cosas-, refugiarte y hacerte fuerte en el rencor, la tristeza y la amargura, no cambiará físicamente la realidad.

La realidad, querido, es la que es. No hay más.

Pero ya sé que sabes que lo que sí puedes cambiar es tu actitud con respecto a esa realidad.

¡ESPABILA!!!

TU DECIDES CÓMO TOMARTE LAS COSAS.

Para empezar, sonríe. Ya sabes. Ese gesto fácil y barato, capaz de cambiar el mundo. No es lo mismo estar rodeado de caras que sonríen, que de caretos agrios y malhumorados. Taciturnos y antipáticos. ¿A que no?

Pues comienza por sonreír tú!!! Es mucho más fácil que los demás te sonrían si tú lo haces… Haz la prueba. ¡No cuesta nada! Las sonrisas son gratis!!!

Además, recuerda que ahora llega esa maravillosa época del año en que puedes entrar y salir de los sitios, tanto públicos como privados, deseando los mejores deseos a todo el que quiera escucharte… Y al que no también. Igual con tu gesto amable le cambias la perspectiva… :)

Vas a por el pan: Dos barras de cuarto. Gracias. ¡Ah! ¡Y feliz Navidad!

Entras a la verdulería a por la calabaza para la crema de la cena: Sí, por favor, una calabaza. Un kilo de cebollas. Dos de patatas… Muchas gracias. ¡Ah! ¡Y feliz Navidad!

Te subes al vagón del tren: Buenos días… ¡Ah! ¡Y feliz Navidad a todos!

de fapar orgUuuaaaahhhhhh!!!! (Aclaro: Eso pretende ser un grito de alegría)

Estoy que me salgo de feliz…

Después de pasar casi un año sufriendo, -físicamente-, las consecuencias del cáncer…, creo que ahora ha llegado el momento… de disfrutar, -anímicamente-, las consecuencias del cáncer.

En serio.

Imagino que además de todo lo que ya he contado mil veces, sobre lo que físicamente tener un cáncer le supone al cuerpo, algo -además- debe haber tocado mi cerebro, o quizá mi alma -esté donde esté-, no lo sé, que a pesar de tener un montón de problemas encima, serios problemas, y una tristeza increíble por haber perdido en vida una de las personas que más he querido nunca…, no puedo estar más feliz, más ilusionada y más dispuesta a Vivir.

¡Tiene que ser el cáncer!

Estoy sorprendidísima. Sinceramente. No pensé que ocurriría. Estaba convencida de que ya sabía “todo” lo que hay que saber sobre la ilusión de vivir, las ganas, la energía… Pero algo está ocurriendo dentro de mí, que me tiene revolucionada.

No sé… Es como que algo se hubiera despertado en mi interior, que me tiene sonriendo todo el día… ¡En serio! A veces me digo: ¡Bea, hija, reacciona! Vaya cara de pánfila. Con la que está cayendo y tú ahí, sin piedad, siendo feliz a manos llenas. No tienes vergüenza!!! Jajajaja…

Y es verdad… No la tengo.

¡Ni la quiero!

Y es que no tengo tiempo…

de autor desconocidoNo tengo tiempo para ponerme triste. Para recrearme en el rencor. Para enfadarme con todo lo que se menea. Para los reproches, -y eso que tengo un buen montón para hacer-. Para la autocompasión. Para dejarme llevar por el espíritu derrotista…

No.

No quiero.

Quiero seguir como estoy…, aunque parezca que no toca. Quiero seguir sintiéndome feliz… Aunque parezca difícil. Pero es que además…, ser feliz cuando todo va bien no tiene mérito, ¿no? Jajajaja… Lo que verdaderamente se lleva la palma es ser feliz no “por”, sino “a pesar de”… Y créeme…, yo ahora tengo una larga lista de “a pesares de…”

Pero no voy a permitir que eso dé al traste con lo feliz que me siento!!!!

Me niego!!!!

Ahora mismo vivo en la profunda creencia de que se puede ser feliz. Y voy a luchar con amor y espada por demostrar mi teoría…

Y ahora voy a pasar al capítulo de saludos, recomendaciones y envío de sonrisas personales…

Primero que nada, y puesto que antes hablaba de sonrisas, quiero hacer un envío urgente de ellas, -y mandarle de paso  un saludo emocionado y terriblemente cálido, un abracito, pero de verdad, tierno, blandito y cargado de toda la fuerza del mundo…-, a una de las sonrisas más bonitas que he visto en mi vida… Y hablo en serio.

Esa sonrisa pertenece a Yoli. Una jovencita que conocí en la sala de Quimioterapia del Hospital Arnau de Vilanova hace meses, y desde el mismo momento en que la vi, antes siquiera de conocerla, quedé completamente enamorada de su sonrisa… Enseguida llamé la atención de Alva, discretamente, para de autor desconocidoque la mirara…, para que no se perdiera la alegría de mirar una chica tan guapa…, con una cara tan dulce, que emanaba alegría y buen rollo a su alrededor como si llevará puesta la más brillante de las auras naranjas…, y con una de las sonrisas más bonitas que he visto nunca… :)

Sé que me lee…, vamos, de vez en cuando lo hace… Y quiero desde aquí enviarle todo mi amor, porque las cosas no le están resultando fáciles… Pero es tan fuerte, tan positiva, tan bonita por dentro (amén de por fuera, y lo digo totalmente en serio, ¡es guapísima! Pero guapa de verdad…), que da gusto verla incluso en sus peores momentos… :)  Y gracias a esa fuerza y ese encanto con el que tan poquitas personas están bendecidas, saldrá adelante… Ya lo está haciendo… Además es una de esas personas que goza la vida cada día. Tiene la mejor de las actitudes, y es un espejo maravilloso donde mirarse. Donde aprender.

Todo mi amor contigo, Yoli. Estoy convencida, como tú, de que poco a poco todo irá saliendo… Ya verás. ¡Tú puedes!

Y quiero darte las gracias por todo el bien que me hiciste, sólo con conocerte. Por todos los días que alimentaste mis fuerzas con tu fe en la vida…, a través de tu bellísima sonrisa. Te mereces TODO LO MEJOR…

Te quiero, solete. Sí, te quiero… :)

Quiero hacer otro envío urgente de sonrisas…, a alguien que no me lee, que ni siquiera me conoce… Es Montse, la hermana de Felipe. La verdad es que no sé siquiera si me lee Felipe… Pero…, ¡nunca se sabe! A lo mejor la magia sucede y le llegan mis sonrisas…, el calorcito de mi voz a través de mis palabras escritas…, toda mi fuerza… Mis mejores deseos…

Toy aquí. Siempre :)

Ahora voy a atreverme a hacer una recomendación…

Quiero remitiros a un artículo que ha escrito mi amigo (mira como se me llena la boca al decir “amigo”… :) Javier Revolo, en su blog “Relatos tóxicos”.

A ver…, que no es un favor que le hago a él por “amiguismo”, ni una recomendación baladí… OS ESTOY HACIENDO EL FAVOR A VOSOTROS… Sí, a ti que me lees. Pásate por allí y léelo. Ya verás a qué me refiero.

El artículo se llama “Cortesía” y está muy relacionado con todo lo que estoy contando, pero con un tono más erudito y versado. Vamos, como escribe Javier. Como los ángeles. Y además, mucho más breve de autor desconocidoque mis eternas entradas… :(  Pero de verdad creo que es un regalo de “entrada”. Sólo le falta el lazo para ser un hermoso presente navideño… :)

Y de paso, no dejéis de concederos un  respiro disfrutando el vídeo de su última entrada que se llama “Cortesía en imágenes” , y que sigue con el tema. La canción es buenísima y el vídeo un canto a la esperanza… Muy bueno, de verdad.

Ya me diréis algo… Y a él también, espero. ¡Sed generosos! Sed generosos con los comentarios, ¡por Dios!… Es un toma y daca. El quid pro quo de los blog. El quid pro quo de la Vida. Tú lees lo que él ha escrito y a cambio le dices qué te ha parecido. ¿No te parece justo? Además, ¡va tan bien con el espíritu navideño! ¿No? ¡Pues órale!!! Que para ayer ya es tarde!!!

Eres un diez, Javier :)

Seguro que te va a encantar Mari, mi amor. No dejes de verlo.

Y quiero enviar también montones de sonrisas a mi dear teacher d’english, Carmen, para que se las traslade a su papi, que espero que siga con buen ánimo, y esa fortaleza incombustible de los de “antes de la guerra” :) Con mis mejores deseos para toda la family, guapa!

Y quiero dar las gracias a Marco…, allí, tan lejos… Por ser el primero en felicitarme…, y por esas “Mañanitas”… Qué lindo! Mil gracias, querido Amigo… :)

Y también quiero dar las gracias por ese buen montón de velas… Por el té. Por los abrazos, por las mentiras sobre lo bien que me sienta el pelo corto… ;)

Quiero máaaas!!! :)

¡¡Dios! ¡Sí! ¡Quiero más!

Quiero más velas, tés, sonrisas, abrazos, cariño, Navidades, “Mañanitas”, vida… ¡Hasta mentiras! Jajaja…

GRACIAS A TODOS los que habéis estado ahí.de "freepik.es"

Sois un poco culpables de mi felicidad…

Con mis mejores deseos…

Y todo mi amor.

 

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Fuera se derraman cientos de estrellas sobre todo lo que duerme.

Un viento frío cabalga envolviendo la noche, y se intuye la llegada del invierno… Orión vuelve a ser -por derecho- amo y señor del firmamento.

Mi amo y señor en noches como ésta…

Hace mucho que el teclado no ejercía su poder sobre mí, mediada la madrugada… Y me gusta.

Es de noche. Y me gusta.

Vuelvo a sentirme Viva. Y, ¡dios!, cómo me gusta!!!

La paz va retornando lentamente a mi cuerpo.

….

El jueves pasado, 15 de noviembre, volví a la consulta de oncología del Hospital Arnau de Vilanova, después de varios meses haciendo el tratamiento de radioterapia en el IVO. Era una fecha importante. Fue un día…, “extraño”. Paso a dejar aquí, lo que escribí ese día…

 

<<Casi nada es demasiado importante por más que nos empecinemos en ello.

Leo la frasecita de marras que acabo de escribir, y apenas si me reconozco. Es más, sé que la Beatriz de hace tiempo diría de la persona que lo ha escrito, que es una descreída. Una sangre-fría. Una desarraigada y una gris. Bueno,  quizá no lo diría, -por no ofender-, pero seguro que lo pensaría.

Quién te ha visto y quién te ve, querida.

Pero es que…, ¡es cierto! Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos…

Hoy podría estar muerta. Es así de sencillo. No. Nos escandalicemos. Ni trato de hacerme la víctima. Para nada. Ni me ha brotado de repente la vena pesimista. Tampoco.

Pero es así. Hoy podría ya no estar más nunca aquí, y salvo para un puñadito de personas, eso no tendría ninguna relevancia. Nada cambiaría demasiado. Y es que…

Casi nada es demasiado importante por más que nos empeñemos.

Hombre! Morir sí lo es. Obviamente. Sobre todo, porque lo peor que tiene la muerte…, es que te cambia la vida de una forma definitiva… Pero por lo demás…, -piénsalo seriamente…-, casi nada es demasiado importante…

Hoy es 15 de octubre de 2012 y he tenido visita con mi oncólogo, el ilustre… ¿Puedo decir ilustre? Es que me ha salvado la vida… Bueno, no exageremos… Dejémoslo en eminente pues, doctor Carañana, y su maravillosa enfermera, la siempre eficiente y afectuosa Luisa.

Se podría decir que hoy, de forma “oficial”, ha terminado la época de tratamiento, y comienza el tiempo de revisiones… Y como ha dicho el doctor Carañana, ahora, lo que tengo que hacer, ¡es conseguir el récord de revisiones! Que de entrada al principio, serán cada tres meses…, -y luego imagino que se irán espaciando…-, para toda la vida.

Es lo que hay.

Y ya. Ya sé que nada es demasiado importante pero…

Desde que hemos salido de la consulta y hasta ahora, varias horas después, estoy en un estado…, extraño. Sólo se me ocurre “extraño” para describirlo.

Después de repartir abrazos bien sentidos -que corran los abrazos!!!-, de agradecimiento y amor por cómo se han portado con nosotros, a Carañana, Luisa, y mi cirujana la doctora Arlandis, que hemos ido a buscarla, y parece que se ha alegrado de vernos tanto como nosotros a ella… -Es increíble esa pequeñita mujer…, tan grande!- Nos hemos dispuesto a abandonar el hospital…

Mientras lo hacíamos…, no he podido evitar llorar en silencio y cadenciosamente. ¡No podía creer todo lo que dejaba atrás! Ese hospital ha sido casi “mi casa” durante muchos de los momentos del último año de mi vida. En él me descubrieron, y posteriormente me comunicaron, que tenía un cáncer de pecho. En él me operaron y dieron meses interminables de devastadora quimioterapia, pero…, ¡que guardo con tan grato recuerdo!!! En él, Álvaro y yo, cada uno a su forma, sufrimos, nos emocionamos, nos divertimos… Nos amamos. En él decidimos firmemente luchar. Decidimos además, hacerlo con la mejor de nuestras sonrisas. Sus paredes me han visto temblar de miedo, retorcerme de dolor, llorar de alegría, reír de felicidad.

Hoy cierro, y dejo atrás, una de las épocas más intensas de mi vida. Intentar librarme, por ahora, de la muerte.

Estoy…, conmocionada.

No creo poder explicar cómo me siento. Lo que supone este 15 de noviembre de 2012 para mí.

Durante un buen rato he mantenido una absurda conversación conmigo misma. Afortunadamente en privado -es decir, sólo en mi cabeza- que ha venido siendo algo así…

– De repente, es como… ¿Ya? –me decía a mi misma.

– ¿Ya? Pero…, ¡tía!!! ¿Te parece poco? –me he respondido sorprendida. (Yo nunca me dirijo a nadie diciéndole “tía”. No me gusta. Sólo a mí misma, y cuando estoy muy, MUY mosqueada.)

– No, claro que no, pero…, ¿de verdad es “ya”?

– Claro que es “ya”. ¿No recuerdas los meses de dolor intenso, de agotamiento total? Las náuseas, las llagas, el sabor asqueroso de las comidas, los calambres, las noches enteras sin dormir… ¿No recuerdas las quemaduras? ¿La maldita braquiterapia? ¿Las crueles curas?

– Sí, claro…

– Entonces, ¿cómo que si “ya”? ¿Te parece poco?

– No, claro que no… Pero…

– Pero, ¿qué? Es “ya”!!!

– Sí, entiendo. Ya ha acabado todo. No más dolores que los residuales, y los producidos por la pastillita que debo tomar durante cinco años, pero…, por lo demás… ¿De verdad que es… ya?

-¡Joder qué tía! ¿Cuántas veces te lo voy a tener que decir? Que sí. Que es ya. Ya, Y PUNTO!!!

Y claro… Ahí he dejado de discutir conmigo misma, que cuando me pongo tan vehemente no hay quien me aguante… Cualquiera diría, -en ese momento-, que yo soy de las que pienso que casi nada, por más que nos empeñemos, es demasiado importante… Jajaja… ¡Qué carácter!

No, pero me entiendo. Un poco al menos…

Es complejo.

Primero, un buen día, mientras tú estás ahí a tu vida, tranquilamente -o no, a ratos-, con las cosas que de por sí ya tiene el día a día de la vida, de repente llega alguien y te dice que tienes cáncer.

¡Hale! Asume. Y date prisa, además. No hay tiempo para dejarse llevar por el desánimo, apenas el justo para ir entendiendo lo que pasa. Desde luego ni un minuto para hundirse y pensar en lo peor. Hay que ponerse manos a la obra, y puesto que es un tumor agresivo y de rápido crecimiento, no hay tiempo que perder.

Entonces te pones al servicio de la curación. Con todo lo que tienes. Con todo lo que eres. Decides asumir que durante un buen espacio de tiempo todo va a girar entorno a ti, por menos que te apetezca…

Y ahí estás. Cantando a voz en grito en el trayecto en coche hacia la quimio, hacia la radio. Repartiendo sonrisas. Convenciéndote de que estás haciéndolo lo mejor que puedes… Con todas las ganas… Como… “sin problemas”… :)

Consumes meses enteros de tu vida en intentar curarte y que eso afecte lo menos posible a los que te rodean. A los que te quieren.

El tiempo se eterniza. Casi parece detenerse del todo en el dolor. Por momentos llegas a creer que nunca acabara, que seguirás así toda la vida… Pero es sólo un espejismo… En realidad, pasan las horas, los días, las semanas, los meses, y un día llega tu médico y te dice: Hala! Hasta dentro de tres meses!

Y de repente es como… ¿YA?

¿YA de verdad?

No es que no me lo crea…

No es que no me lo quiera creer…

No es que no esté contenta… ¡Por supuesto que lo estoy…!

Es sólo que es…, muy extraño.

Como una frenada radical mientras ibas cuesta bajo…

Un poco de incredulidad. Una pizca de miedo. Mucha alegría…

O sea… ¿YA?>>

Eso es lo que escribí ese día. No pude seguir. Se me acabó el gas. La inspiración. Y ni tan siquiera pude forzar la máquina, como he hecho en otras muchas situaciones durante este año, que estando mucho peor -físicamente-, me empeñaba en publicar las últimas noticias fuera como fuere…

La verdad es que fue raro. MUY raro.

¿De verdad es YA?

Aún me duelen las piernas, y sobre todo los pies… Las plantas, los lados exteriores. Además, tengo los tres dedos intermedios de cada pie insensibles. Como constantemente dormidos. Carañana dice que tengamos paciencia, que es de la quimio, que toca los nervios, que a veces tarda en recuperarse…, que a veces no se recupera… Bueno, voy acostumbrándome. Tampoco es tan catastrófico.

Pero de cualquier forma, las piernas, por lo menos la derecha, va doliéndome menos. En la izquierda en cambio persiste un dolor insoportable, casi constante, que demasiado a menudo me impide incluso dormir. Pero aún así es una mejora increíble respecto a meses atrás, porque han desaparecido otros muchos dolores… El doctor Carañana nos explicó que es la pastilla que tengo que tomar cada día durante cinco años, que produce dolores musculares y óseos. Es así. No hay más. Pero dice que con el tiempo el dolor “puede” ir remitiendo… (Confío ;)

Soy consciente también  de cómo los pinchazos en el pecho y en la axila, son cada vez más espaciados (DIOOOOOOOOS!!! ES FANTÁSTICO!!!!!!)… Aunque los que persisten siguen siendo muy dolorosos, sobre todo estos últimos días, se ve que por el cambio de tiempo…

Pero… Sí. La paz va -poco a poco- retornando a mi cuerpo.

Esa paz que durante tanto tiempo he añorado. Que tantas veces me pregunté cuándo llegaría. Que incluso, en ocasiones, llegué a plantearme si regresaría alguna vez, porque en la vorágine de dolor y terror -a veces- era difícil imaginar cómo era, cómo se sentía mi cuerpo antes de que el cáncer llegara a mi vida…

Y aquí está. Poco a poco mi organismo va eliminando el veneno que me suministraron para tratar de evitar mi muerte. Bueno, de retrasarla. Jajaja!!! Porque nadie es eterno y todos tenemos que morir. Eso es ley. Pero…, en fin, un poquito más tarde…

Las quemaduras se curan. De hecho, ya sólo quedan las marcas. El pecho se recupera del último azote, la braquiterapia…, y vuelve a tener un aspecto…, bastante normal. Casi parece un pecho -con una cicatriz que estará ahí toda la vida para que no olvide- por el que no haya pasado la tormenta que ha sufrido… Lo han mutilado, lo han envenenado y lo han quemado, y…, ¡tanto es su amor a la vida!, que ahí está… ¡Míralo! Tan ilusionado, intentando levantar cabeza. Poniéndole buena cara -el pobre- a los malos tiempos que ha sufrido…

Antes de que el cáncer anidara en mí, yo, que había sufrido de “cancerofobia” desde los 16 años aproximadamente, -en que una serie de tristes y dolorosísimas muertes por cáncer acosaron mi fe y asolaron mi esperanza-, yo casi me volvía loca pensando cómo sería tener cáncer…

Me refiero, ahora concretamente, al hecho de saber que tienes un tumor en alguna parte de tu cuerpo y que te está matando desde dentro… Imaginaba que si llegaba a ocurrirme, -insisto-, me volvería literal y físicamente loca. No concebía convivir con esa parte de tu cuerpo sin aporrearla con rabia e impotencia, deseando arrancarte la piel a tiras…

Me era del todo imposible creer que podría vivir con algo así dentro, y no morir, sólo del TERROR…

Pero, cuando llegó el momento, cuando los temores de toda la vida se hicieron realidad y tener cáncer ya no era una fobia, sino una realidad concretada en un tumor en mi pecho…, no fue como había creído.

Para nada.

De hecho fue todo lo contrario.

El mismo día de la biopsia, antes siquiera de estar seguros de que el resultado era positivo, -o sea, que sí era cáncer-, a pesar de intuirlo…, empecé a querer, cuidar, y tratar con un cariño increíble a mi querida teta… :)

La sujetaba constantemente -con dulzura- con la mano izquierda, y la acariciaba suave y delicadamente con un amor inusual hasta ese momento. Nada sexual ni lascivo. Amor en estado puro.

Es MUY curioso… Todo el miedo irracional, la rabia y la impotencia que creí sentiría si llegaba ese momento, se tornó AMOR incondicional. Medicina Milagrosa donde las haya… :) Y tampoco quería -precisamente en esos momentos- encariñarme demasiado con ella, porque era consciente -ya que te advierten de ello antes de operarte- de que podía salir del quirófano sin el pecho. Tranquilamente. El cirujano te informa de que van a abrir, y de que depende de lo que se encuentren, cortarán; llegando a poder amputar el pecho entero si el alcance del tumor así lo requiere. Y desde luego, incluso en esa situación, no era lo peor que podía ocurrirme llegado ese momento. Ni muchísimo menos.

Pero la suerte se puso de mi parte.

Una cosa que nunca podré olvidar, fue… Al ratito de salir del quirófano, mientras estás en la zona de “despertar”, en un momento de lucidez entre ese abotargamiento y la desagradable sensación de irrealidad…, -que quieres despertarte del todo pero algo tira de ti hacia un sueño desapacible e inquieto-, cómo, con la mano izquierda, -la que llevaba con la vía, los goteros y el aparatito pellizcándote el dedo-, cogí la sábana por su borde superior, la levanté unos centímetros, me obligué a elevar un poco la cabeza y miré…

Sí.

Allí estaban.

Las dos.

La piel dibujaba, inmaculada -así al menos me lo pareció en ese momento-, el nacimiento ¡tan bello! de las dos redondeadas montañas, que seguían en su sitio… ¡Joder, tan hermosas!!!

En serio. Preciosas!!!

Jajaja!!!!

Y eso que meses antes había estado dándole vueltas a la -por otra parte remotísima- posibilidad de operarlas. No para poner ni quitar, sino para elevarlas un poco… Seamos sinceros. Mis tetas nunca han desafiado a la gravedad… Jajaja!!! Más que nada, porque desde que se dignaron salir, fueron enormes… Y la gravedad, como yo siempre digo, no se ha inventado en balde… Lo que pesa -y pesan mucho-, se cae. Y no hay más. Es…, ¡natural! Pero bueno…, ahí andaba yo dándole vueltas al tema… Ya tengo unos añitos y estaba un poco mosca por el paso del tiempo, y el comienzo de la tan temida “pérdida de la lozanía de la piel”…

Bien. Pues al despertar y verlas, tan monas, tan juntitas -aún- la una de la otra, tan apañaditas, tan ricas… Sólo pude pensar que eran el mejor par de tetas que había visto en toda mi vida!!! Jajaja… En serio!!! Y desde entonces no he cambiado de opinión. Estoy superfeliz. “Mis chicas” me han dado muchas satisfacciones en esta vida, -y sé que me las seguirán dando… :) -, y no voy a ponerme “tiquismiquis” por un quítame que se caiga el tema un poco…

Además…, caen con elegancia… Jajaja!!! Como dos grandes gotas de agua repletas hasta el límite… Pesadas. Fértiles, aunque no ya en el significado literal de la palabra. Orgullosas. Felices de estar, de ser como son.

Son mías. Forman parte de un cuerpo fantástico -por vivo- con el que puedo hacer cientos de cosas!!!!

Bien es cierto que de adolescente las odié un poco… Yo era de las que llevaba vacía la cartera del cole, y todos los libros y libretas bien sujetos sobre el pecho, con los brazos fuertemente cruzados sobre ellas… Los divinos 13. Pero, para ser sincera, me duró bien poco… Pronto comprendí que eran parte de mí. Y una parte importante además. Que sobre los chicos ejercían un influjo muy curioso  ;) , y que me hacían sentir increíblemente femenina. Y lo que fue todavía mejor aún descubrir…, sexi. Sensual. Seductora.

Sí. Mis tetas y yo nos hemos llevado bien toda la vida. Y ahora que una estaba en serio peligro, no iba yo a abandonarla a su suerte en la lid… Además podía perderla y no volver a verla nunca más… Que, créeme, lo contemplaba fría y desdramatizadamente… Me preparé concienzudamente para ello, pero -a la vez- sin abandonar un mantra mental en el que me repetía constantemente: “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.” “Todo va a salir bien.”

Con lo cual, durante todos esos días de espera, antes de la operación, la quise y cuidé más que nunca… Nada de la histeria que pensé sentiría. Al contrario. Mucha tranquilidad. Mucha fortaleza de ánimo. Mucho cariño.

Y así ha sido durante todos estos meses también… Desde fuera, los demás, -médicos, cirujanos y enfermeros-, la maltrataban para salvarla, y yo la quería más… Con ilusión y fe renovada. Con pasión. Con ternura. Sobre todo con mucha paciencia…

Pensarás que estoy loca. Estás en tu perfecto derecho. Pero…, yo no hago mal a nadie. Y por otra parte, tampoco alucines… No se trataba de hablarle en voz alta, tomarla de la mano y sacarla a cenar… Jajaja!!! Pero, se la veía tan mal, a la pobrecita. Cortada, agujereada, vapuleada, quemada…, que era imposible no sentir compasión -de la buena- y quererla un poco más…

Hoy que, como te digo, la paz va volviendo lentamente a mi cuerpo, empieza a parecer un pecho casi normal. Con lo que ha pasado la pobre! Qué capacidad de regeneración. De recuperación. Qué ganas de vivir se le nota en la mirada… Jajaja!!!!

Y, créeme, ya estoy esperando -con ansia- la primavera que viene, para exhibirme desnuda ante el sol… ¡¡¡Dios, qué ganas!!!! Y que vuelvan a ponerse morenitas como panes recién tostados… :)  ¡¡¡Qué gusto!!!

Cómo lo he echado de menos este año, y qué ganas tengo de sol… Habrá que consultar a los médicos, claro, pero espero que no haya problemas para tomar el sol -aunque sea muy moderadamente- el año que viene… :)

Para mí es un verdadero placer… :)

Jopelines, caspitina y recórcholis!!!! Qué bien me siento… Jajaja!

Aunque oye…, si hubieran tenido que quitarla. Pues hale! A cambiar el chip… Entonces, habría venido aquello de… “¡Cómo mola una teta nueva!” “¡Así aprovecho y me opero la otra!” “¡Tendré tetas nuevas!” Y…, todas las cosas que haga falta decirse para coger el tema por donde hay que cogerlo… Que hubiese sido más lento el proceso total, y volver a pasar por quirófano y todo lo que tú quieras… Pero si es lo que hay… Pues, ES LO QUE HAY. Y es con lo que hay que bregar… De nada sirve mirar hacia otro lado o luchar contra la realidad…

Y no es el fin del mundo. ¡Qué tontería!

De echo, el fin del mundo de verdad es cuando te operan, te hacen todo lo que te pueden hacer y aún así no hay solución. Y eso pasa. Todos sabemos que pasa. Todos hemos sentido en nuestras propias -desgarradas- carnes, ese dolor… De modo que si somos de los ELEGIDOS, de los AFORTUNADOS que luchando -y sufriendo- podemos salir adelante por el momento, y seguir un tiempecito más, vivos, para poder seguir disfrutando de la vida… TODO VALE.

Vivir siempre merece la pena. (Debería merecerla, al menos.)

Yo he intentado no perder eso de vista durante todo este tiempo. Por eso repetía tanto lo de que soy una AFORTUNADA.

Es que soy consciente de que, con esta segunda oportunidad, soy una privilegiada. Y me parecía sucio y rastrero quejarme cuando estaban haciendo todo por salvarme la vida. Cuántas personas desearían tener a sus seres queridos TODAVÍA junto a ellos, luchando, SUFRIENDO, por intentar salvar la vida. Mi respeto. Mi admiración y mi cariño hacia todos ellos, hacía que intentara encajarlo todo con la mejor de las actitudes que pudiera conseguir tener… Aunque sólo fuera por todos ellos. En su honor. En su recuerdo.

Pero…, la verdad es que la paz está llegando ya a mi cuerpo.

Un cuerpo que retorna poco a poco a la vida, sorprendido de sí mismo. De su resistencia, su capacidad de sufrimiento, su obstinado apego a la vida…

Es increíble el abanico de posibilidades que tenemos para disfrutar, gozar y ser felices en esta vida… No verlo, es una pena. No aprovecharlo, un pecado.

 Y mi cuerpo está increíblemente preparado, es más, ANSIOSO, de volver a vivir… De seguir viviendo… En todos los sentidos…

El sentir que cada día estoy más fuerte, y a la vez más relajada, -físicamente me refiero-, me abre una puerta… Otra vez, como si todo fuera nuevo, como si todo volviera a empezar… Como si todo estuviera ahí, dispuesto, preparado, colocado, ¡sólo!, para que yo pueda participar de la Vida…

Si crees que todo lo bueno te puede ocurrir, la Vida va, y hace que TODO LO BUENO TE OCURRA… :)

Es bien cierto que hace falta capacidad para saber ver… Si no miras con intención, con ganas, con pasión…, probablemente las cosas pasen a tu alrededor y tú no las veas… Pero yo siempre he tenido una vista buenísima!!! Bueno, ahora de cerca ya no tanto (jajajaja!!!), que tantos años de ordenador, lectura hasta altas horas de la madrugada, y el paso del tiempo, hacen que necesite gafas de cerca…, pero no me refiero a esa buena vista…

Me refiero a…, -aunque suene cursi y manido- mirar desde el corazón… Desde dentro. Con decisión. Con fe. La vista panorámica del Alma… Esa que hace que no te pierdas nada, que no se te escape nadie…, que seas capaz de apreciar hasta las cosas más pequeñas.

Y te voy a contar un secreto… He descubierto que si sabes disfrutar de las cosas más pequeñas…, no tendrás ni un solo día triste, inútil o vacío en tu Vida. Porque cada día ocurren mil cosas por las que sentirse feliz…

Y, lo que aún es más espectacular… Si sabes disfrutar de las pequeñas cosas…  Las cosas grandes, aun te parecerán más grandes!!!!

A mí se me antoja un concepto sencillísimo. Simple!, de lo sencillo. Y como, -más o menos- pensaba Einstein, las cosas no pueden ser tan complejas. Lo sencillo, lo hermoso, lo bello, tiene que ser la explicación. La simplicidad al poder! De hecho una vez tuvo que cambiar una fórmula, añadiéndole algo, -lo que la hacía más compleja, menos elemental, menos “bella”- porque con lo que se sabía en ese momento se “vio forzado a hacerlo” para que las cosas cuadraran, y luego, con el paso de los años, se demostró que estaba bien sin el cambio, y dijo que siempre se arrepentiría de no haber confiado en en su intuición. En que estaba mejor cuando era más sencilla, más “bella”. Mmm… O algo así. Tened en cuenta que el físico es Alva. Yo hablo de oídas… :)

Pero el problema está en que esta mierda de sociedad, -materialista y superficial-, parece gritarnos constantemente que si no tenemos el último modelo de teléfono móvil, que no sabes ni usar y que tiene prestaciones que no utilizarás, -porque no te hacen falta-, jamás; o salimos todos los años de vacaciones a un sitio exótico -cuando aún no conoces la belleza de tu propio entorno-, no estaremos “dentro”, no seremos “in”, no podremos ser felices…

Trata de engañarnos y manipularnos a su antojo para hacer de nosotros personas fáciles a las que convencer de que queremos lo que no necesitamos… O de que necesitamos lo que no queremos. Que no sé qué es peor… Y mientras tanto vamos perdiendo la capacidad de ser verdaderamente felices con lo que tenemos.

Y recuerda que de verdad lo que cada uno posee, es aquello que no hay banco, ladrón o gobierno (vaya, todo sinónimos… :), que pueda arrebatarte.

Uf! Qué tostón!!! Vaya rollo acabo de meter!!!  :(

Jooo… Ya me he puesto moralista y evangelizadora otra vez. Lo sorry. A veces la pasión por la vida, aunque me carga de razón, me convierte en una voz cargante… :(   Lo sorry otra vez.

En fin. Pues eso. Que todos somos mayorcitos ya…, y cada cual sabe lo que quiere de la Vida. Lo que está dispuesto a invertir en Ella… :)

Después de todo yo no sé nada… Ya sabes, no soy más que un puntito chiquitito en el firmamento… Como tú.

Sólo que los puntos chiquititos del firmamento, no deberían perder nunca la perspectiva de su grandeza  :)

Y aunque aún me siento un poco extraña…, como incrédula…, alucinada de que todo haya pasado… (Pero, ¿de verdad es YA?) Este puntito se dispone de nuevo a vivir, y te exhorto -con mis mejores deseos- a que hagas lo mismo.

Vivir es lo más.

 

Con Amor  ;)

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Me miro del derecho y del revés.

De frente. De espaldas.

Otra vez del derecho.

Nada. Por más que lo intente, no logro encontrar el parecido con Sinead O’conor. Eso que en ella resultaba tan arrebatadoramente atractivo…

Jajajaja!!!!

Pero sí. El miércoles pasado, Alva, porque así se lo pedí, tiró de cuchilla y me rapó la cabeza. Sin concesiones. Al cero.

La fortuna ha hecho que durante todo el proceso de quimio y radio, el pelo no se me llegara a caer nunca -en la cabeza, en el resto del cuerpo sí- del todo. Obviamente se cayó mucho. Mucho. Pero se ve que…, ¡tenía tanto! (jajaja), que nunca llegó a producirse ni una sola calva. De ningún tamaño. Flojeó todo, pero por igual, y así pude mantener la cabeza con pelo, sin tener que recurrir a afeitarla del todo, ni llevarla tapada con nada.

Sí, cuando todo esto empezó, pensé que me la cubriría. De hecho, al principio me proveí de un buen surtido de sombreros, gorros de lana, gorras y pañuelos… Pero cuando llegó el momento…, no pude hacerlo. Fue una cuestión…, no sé exactamente de qué. Pero me daba la sensación de que si escondía la cabeza, era como esconder la enfermedad. Algo así como mentir. O engañar.

Sé que es una tontería, pero lo sentí así. Y como no llegó a caerse del todo nunca, -aunque evidentemente clareó mucho-, al final algo dentro de mí me hizo optar por no hacerlo.

De cualquier forma, no sólo eso evidenciaba la enfermedad. -O mejor dicho, los daños colaterales del tratamiento contra la enfermedad-. Al final perdí casi todas las cejas y las pestañas. Además, al no poder darte nada el sol, la piel se queda…, no blanca, sino cerúlea. Extremadamente pálida. Como sin vida. Y con unas ojeras oscuras, que si de por sí yo ya las tengo bastante marcadas…, no te quiero contar ahora…

Hace unas pocas semanas el pelo comenzó a brotar de nuevo. Las cejas y las pestañas van repoblándose lenta pero pertinazmente; he tenido que volver a hacerme las piernas!!!, y otras zonas de mi cuerpo, -más íntimas-, están conociendo -alegres- el pelo otra vez… :)

Igualmente la cabeza empezó a insinuar un incipiente crecimiento de pelo más corto y denso entre el más flojito que se había resistido a caer.

-Es la hora –le dije a Alva. – Ha llegado el momento de que por fin vivas con una calvorota total… :)

Y nos pusimos manos a la obra…

Como siempre nos reímos mucho. Y como siempre, Alva se empeñó, y llegaron las fotos del “antes”. Las del “después”.

No fue fácil verme así. Pero tampoco tan difícil.

Además, al día siguiente la cabeza ya raspaba un poco. Y desde entonces hasta hoy, cada día rasca un poco más… Alva se pasa el día intentando acariciármela, porque dice que le da gusto. Y yo me paso el día huyendo porque me pone de los nervios la sensación… Jajaja!!! Podéis imaginar las carreras, las peleas y las risas.

Pero… Lo cierto es que el verme así, de repente, por un instante, me asustó… Me “vi” enferma. Con esa carita desprotegida y triste que se queda en estas situaciones, recién afeitada y con el resto de indicios de que no estás pasando por los mejores momentos de tu vida…

Ahora ya no!!! Ahora, según Alva, parezco una skin-head. O una sargento chusquero… La heroína peligrosa y atractiva de una peli futurista… Señorita Ripley, me llama…

Jajaja… Sí. Tiene mucha imaginación. Y me quiere TODO. Es obvio. Creo que sólo él es capaz de mirarme con esos ojos y ver lo que ve.

Por lo demás, lo que de verdad yo veo es una mujer de 46 años. Que ha engordado lo que no hubiera querido, con el pelo al uno, la piel apagada, y el gesto mal encubierto del que ha sufrido mucho. Con una gran sonrisa y muchas ganas de vivir, eso también es verdad. Pero atractiva, lo que se dice atractiva…, poquito. Más bien cero.

Eh!!! Pero no estoy lloriqueando, ¿eh? Para nada. Esto no es más que una situación pasajera. Sólo describo una realidad. Obvia, pero perfectamente transitoria.

El lunes mismo, mi mami y yo nos pusimos a la obra, y arrancamos con tres días de una dieta absoluta y rotundamente vegetal. Sólo frutas y verduras. A poder ser crudas. Para desintoxicar y de paso, empezar a ganarle la batalla a la báscula. Luego hemos añadido cereales y legumbres. Luego lácteos. Más proteínas… Y la verdad es que hoy me siento de maravilla!!!

Y porque aún me duele mucho el pecho y requiere cuidados físicos especiales…, pero en el momento el pobre mejore un poco, me pondré con el ejercicio también… Todo poco a poco. Pasito a pasito.

Sé que voy a invertir mucho menos tiempo en recuperarme físicamente, de lo que he tardado en decrepitarme. Y es que…, ¡esto se está haciendo tan largo! De hecho, caminamos lenta e inexorablemente para el año… En noviembre empezó el tema con las mamografías. En diciembre, -más concretamente en Navidades- tuvimos la biopsia. Y para el cinco de enero, justo el día antes de Reyes, nos confirmaron que era un tumor maligno -aunque entonces no nos dijeron que era agresivo y de rápido crecimiento- y que había que quitarlo ya.

En diez días, el 16 de enero, entraba en quirófano.

Sí… Ha sido un largo recorrido. Largo y duro. En ocasiones, -sobre todo por las complicaciones-, MUY duro. ¿Para qué voy a negarlo?

Es más. A día de hoy sigue siendo duro. Duro físicamente, me refiero. Doloroso. Pesado. Cansado, muy cansado.

Y aunque no se entienda muy bien, a la vez… MARAVILLOSO.

Es que… ¡¡Es un año de mi vida!! Un año entero -casi-, de situaciones increíbles… De mucho dolor físico. La operación y todas las complicaciones que tuvimos con la herida interna, con el seroma. Los meses de curas diarias en el ambulatorio. Las veces que tuvimos que acudir a Urgencias del hospital a que me vaciaran el pérfido liquído… Los goteros… ¡Dios mío, los goteros! Cuántos meses de agotamiento y dolor. Las llagas. La candidiasis. Las noches sin poder pegar un ojo… Los días sin poder dar ni un paso… La ansiedad. Luego la radio, que parecía que había ido tan bien, y que al final acabó produciéndome dolorosísimas quemaduras. Una tortura. Y por fin la braquiterapia. Casi sin comentarios…

Tengo una foto que Alva le hizo a mi pecho atravesado por once agujas/tubitos, y comprimido por un armatoste de metacrilato con un tornillo impresionante… Muy gráfica. Horrorosa. He pensado en ponerla…, a mí no me importa. Por mí, me refiero. Pero pienso que es demasiado agresiva a la vista. Que puede dañar la sensibilidad de según quien… Y tampoco es plan.

Pero la verdad es que lo de la braquiterapia es -hablando llanamente- una putada. Aunque…, no nos asustemos. A ver. Si alguien que está leyendo esto va a hacerse una, que no se alarme. El procedimiento no es agradable, es verdad. Pero en mi caso hubo circunstancias que hicieron que fuera peor de lo que es. Tengo el pecho por dentro con muchas fibrosis -lo que viene siendo muy duro- por la operación y todas las complicaciones que hubo, y esto hizo que les costara mucho atravesarlo con las agujas/tubito. De hecho, tuvieron que hacer tanta fuerza, que el doctor Guinot me dijo que literal, físicamente, habían sudado, de la fuerza que tuvieron que hacer… ¡¡¡Fuerza para atravesarme el pecho!!! Y como les costó tanto, se hizo muy largo y desperté de la sedación antes de tiempo… Fueron horrorosas, tanto la sensación de la fuerza que estaban haciendo “contra” mi pobre pecho, como el dolor. Porque SÍ, dolía.

Y ha seguido doliendo. De hecho, hoy es viernes, 19 de octubre, han pasado ya once días, y aún duele. Mucho. Además persisten algunas quemaduras, las más cercanas a la zona que irradiaron, y se hace muy difícil curarlo todo. Porque los agujeritos de las agujas/tubito requieren betadine en grandes cantidades, pero las zonas quemadas lo que necesitan es la crema para la piel quemada, y todo está demasiado junto… Y donde aún tengo trocitos en carne viva -bajo el pecho- ya no sabemos ni qué poner… Un follón.

En fin. Que duele un huevo. Que está siendo muy chungo. Que a veces tienes la sensación de que no se va a acabar nunca… Que por momentos te agotas y sólo se te pasa por la cabeza sentarte a un lado del camino y no dar ni un solo paso más.

Sé que es absurdo. Pero es como una rabia interna que surge de lo más profundo de ti, y que no responde a nada que tú seas capaz de racionalizar… Es como un resorte. De repente se dispara, se te llenan los ojos de lágrimas rabiosas -que no llegan ni a caer-, y piensas que lo único que quieres es no seguir…

Como decía aquel: Que paren el mundo que yo me bajo. Me quedo aquí. No doy ni un paso más.

No quiero más duchas dolorosas -las duchas son dolorosas porque hay que limpiar concienzudamente la zona, arrastrando la piel muerta y los restos de crema que se incrustan, y están las heridas, y todo está tan dolorido…-, ¡con el placer que es para mí ducharme! Ni más curas martirizantes. Ni más sujetadores opresores (que los llevo de dos en dos) y gasas y más gasas. No poder moverme bien… La sensación -instintiva- de tener que estar protegiéndome siempre el pecho… Los pinchazos agudos, el intenso dolor crónico. Por dentro. Por fuera. ¡A la mierda con todo!!!

Pero pasa enseguida. Son sólo unos segundos. Aprietas los dientes, tensas la mandíbula, cierras los ojos un instante. Cuentas hasta mil trecientos trece. Por ejemplo. Respiras profundamente. Y entonces oyes una voz que te dice: Vale… Vale… Ya está. Ya queda menos. Ya ha pasado lo peor. Venga… Respira… Respira…

Podría ser Alva. De hecho muchas veces a lo largo de estos meses, me ha susurrado -cariñoso- eso mismo o cosas muy parecidas. Pero normalmente la voz viene de dentro… Eres tú. En este caso, yo. Escucho mi propia voz hablándome dulcemente. Con mimo. Cariñosa. Paciente. Como hablaría a un ser querido que estuviera pasando por lo mismo.

Y de repente notas cómo se libera la tensión… Inspiras aire profundamente por la nariz, y lo exhalas ruidosamente por la boca. Varias veces. Buscando la paz. El punto de equilibrio. Un poco de tranquilidad para tu mente agotada. (Hasta el culo, -más exactamente-, si se me concede la escatológica licencia literaria…)

Un segundo después, -no sé cómo, ni de dónde-, ya reconozco el gesto que tira de las comisuras de mis labios hacia las orejas. ¡Ahí está! Sonrío. En la alacena de sonrisas, -que hace un rato parecía estar desierta…-, ha brotado una sonrisilla con vocación de oasis en el desierto. No es muy potente, radiante, ni mucho menos convincente…, pero es algo. Le agradezco el gesto a mi boca. Le agradezco sobre todo la intención.

Me hago fuerte en ella.

¡Con un par!

¿Quién dijo miedo?

¡¡¡A las barricadas!!! Jajaja…

Y todas esas cosas que uno se dice cuando quiere coger fuerzas y recuperar la confianza. La esperanza.

No es fácil. Pero es MI VIDA.

Ha sido mi vida también durante todos estos meses. Ya dije en otra ocasión que soy consciente de que el mundo no se ha parado. La gente, las personas que me quieren, las que me conocen, no han detenido sus vidas… ¿Cómo, si ni la mía se ha detenido?

Durante todos estos meses, en los que -es absurdo negarlo- he sufrido mucho, TAMBIÉN HE SIDO MUY FELIZ. Me he reído mucho. MUCHO, -gracias a Alva, sobre todo-. He recibido muestras de cariño que me han hecho llorar de emoción. Y he padecido también uno de los golpes más fuertes de mi vida, -sin tener nada que ver con el cáncer-, que me ha hecho más daño, y a la postre, más fuerte, que el propio cáncer… Y, como decía Nacha Guevara… “Y aquí estooooy.”

Quiero decir con esto que la vida es TODO. La vida se compone de todos los momentos que vivimos. De los buenos. De los mejores. De los malos. De los aburridos. De los de luz. De los de sombra. De los que me enorgullezco. De los que no me enorgullezco tanto. De los alegres. De los tristes.

De dolor. De amor. De emoción…

Y este año he tenido mucho de todo eso. De dolor. De amor. De emoción.

Eso sólo significa una cosa: Que estoy viva.

Estoy viva.

ESTOY VIVAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Siempre he tratado de ser muy consciente, pero probablemente hoy lo sea más que nunca.

A ver… Vamos a atravesar malos tiempos económicos… Alva y yo, me refiero. Nada especial, por desgracia, con lo que está cayendo en el país… Pero lo digo porque ante eso, que a Alva le asusta mucho, estos últimos tiempos suele decir: “Mira…, me alegro, hoy, de estar preocupado. Porque todo esto podría estar pasando… Podría pensar incluso en perder la casa, en quedarnos sin nada…, y si tú no estuvieras aquí…, nada me importaría. Me daría igual lo que pasara… Estoy preocupado porque tú estás aquí, porque podemos compartir la incertidumbre. El miedo. Porque sé que juntos vamos a luchar por salir adelante. Por seguir siendo felices con más o con menos…”

Y adoro escucharlo así… :)

Y tiene razón. Y sé que la tiene porque cuando él tuvo el cáncer, -hace once años, cuando acabábamos de mudarnos a esta casa-, yo pensaba exactamente lo mismo… “Todo me da igual si Alva no está aquí.”

La vida es ahora. ¡Ya! Suelen decir que normalmente la vida es lo que nos pasa esperando que nos pasen cosas en la vida…

Siempre me ha horrorizado que me sucediera eso. Y por eso cada día trato de poner especial atención a la vida… A todo lo que me pasa. A quien quiero. A quien conozco, y de repente entra en mi vida. Todo me parece increíblemente importante… Merece atención. Mi atención.

La vida es ahora.

Y tengo tantas cosas que hacer…!!! Que ni siquiera sé por dónde empezar. Pero ante todo tengo que recuperarme… Coger fuerzas. Volver a sentirme capaz… Poderosa.

Que no os suene mal “poderosa”…

¿Nunca habéis tenido esa sensación?!!!

La increíble sensación, -cuando os sentís satisfechos con la Vida… Con lo que sois y cómo sois en la Vida que os ha tocado vivir- de ser PODEROSOS…

No me refiero, obviamente, a ningún poder real… Económico, social… No. Me refiero a un poder maravilloso que se siente como una alegría -inmensa y a la vez serena- en el centro del pecho…, y se expande por todo el cuerpo como una corriente de energía que os ilumina hasta que la luz se os escapa por la punta de los dedos…

¡Tan poderosos!!!

Capaces de Amar. De ser Amados.

De disfrutar lo pequeño. De reubicar lo perdido. De luchar por lo que verdaderamente merece la pena. De alzar la voz contra lo injusto. De susurrar lo prohibido. Zambullirse en lo exquisito. Ser pacifista en las guerras, y soldado raso en las contiendas que se libran bajo sábanas de seda… Alcanzar la luna, mojarse bajo la lluvia, imbuirse de sol… Ser conscientes de lo sublime. Lo único. Estamos vivos… La vida es ahora…

¡¡¡Tan poderosos!!!

Es la extraña sensación de -por un instante- Ser y Estar donde se quiere… De que todo está bien. De que todo es posible… De que cualquier cosa maravillosa puede ocurrir… TODAVÍA (un beso, Javier… ;), cualquier cosa maravillosa puede ocurrir…

Esa es la sensación que quiero recobrar… Que ya estoy recobrando.

Me siento cerca… Muy cerca.

Estoy Viva.

La vida es ahora.

 

 

Con amor.

Y con AMOR, sobre todo, un recuerdo emocionado para todas aquellas luchadoras que no pudieron lograrlo, y todo mi cariño a quienes siempre, y hasta el final, estuvieron a su lado…, llenando de amor sus vidas.

 

 

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Por fin el día ha amanecido gris.

(Dios!!! Qué ganas tenía!!!!)

De hecho ha estado toda la noche lloviendo.

Bueno, imagino, porque al despertarme estaba todo mojado… (Con ese hermoso color que cogen las cosas mojadas; que cobran intensidad… La tierra mojada. Los árboles, las piedras, las flores. Incluso el asfalto mojado parece otra cosa!!!) Pero lo cierto es que no me he enterado de nada. Gracias al cielo he dejado atrás las noches de ansiedad e insomnio, tan crueles… Y últimamente duermo como una niñita de pecho… :)

Llueve… Por fin llueve en mi trocito de cielo. En la parcelita del mundo que me ha sido obsequiada para vivir.

Vivir.

Si no olvidáramos tan a menudo que estamos aquí de paso… Que todo cuanto tenemos desde que nacemos no es más que un regalo… Si nos tomáramos la Vida como un desafío. Una dádiva. Un don. Quizá perdiéramos menos el tiempo en cosas “trascendentes” -como medrar en lo artificial para acumular un poder tan absurdo como efímero- y nos dedicáramos a ser felices con las cosas más intrascendentes… Como disfrutar esos momentos -aparentemente triviales- de conversación con un buen amigo; la cena de cada noche con la persona amada; una peli-palomitas con tu hijo o tu “sobri”; el momento de paz infinita que se conjura con el ocaso cada día; la aparición de Orión por el este en el recién estrenado otoño, cada madrugada…

Benditos instantes que dan verdadero sentido a la Vida.

Para ser sincera tengo que reconocer que no me hacía falta estar amenazada de muerte para reparar en Las Pequeñas Cosas. Quizá suene pretencioso, pero es la verdad. Siempre he sido muy consciente de mi tiempo, de las personas que amo y me acompañan en el día a día. De los que están y de los que hace tiempo que se fueron.

Creo que ser consciente es primordial para que todo lo que te ocurre tenga sentido. Para valorar en su medida “lo bueno”, y robarle poder a “lo malo”. Ya. Ya sé, Garci, que ahora dirías: “Ya salió la maniqueísta de turno”. Jajaja. Tienes razón. Pero lo siento así. Y si no eres consciente de lo que te ocurre, tanto de “lo bueno” como de “lo malo”, nada tiene sentido. Y probablemente no sirva de nada. Ni lo uno, ni lo otro.

Además, es cierto que recientemente he estado amenazada de muerte. Negarlo sería una estupidez. Pero lo bien cierto es que sigo estándolo. Claro. Lo estoy. Lo mismo que tú, que me lees. Todos estamos amenazados de muerte.

Lo que quizá no veamos con tanta claridad es que igualmente…

Estamos amenazados de Vida.

Jajaja… ¿No es fantástico?

Eh! Despierta!!! Estás amenazado de Vida!!!

¿Se puede ser más afortunado? Estás vivo. Y hasta el mismo instante en que dejes de estarlo, eres dueño -soberano e independiente- de la regia república de tu Vida.

Dios!!! Si supiéramos elegir mejor cómo vivir. Si nos peleáramos menos con los por qué y los cuándo, y diéramos más cancha a los cómo y a los quién.

¡Valor! Valor, amigo, y a la lucha!!!

Vivir, después de todo, requiere de muy poquito…

A saber. Se necesita…

– Un mínimo y elemental sentido de la justicia -para no robar con tu ansia de libertad, la libertad de otros-.Y con “libertad” quiero referirme a todos los derechos -fundamentales o no- de cualquier ser humano. Y por extensión, de todos los seres vivos con los que compartimos espacio y Tierra…

– Y ganas.

Ya está. Nada más.

Jajajaja…

¿No crees?

Vale. Vivir es a veces agotador. Y duro. Cuanto menos difícil. Que me lo digan a mí en estos últimos meses, pero… Siempre nos queda un resquicio. Una baza que jugar. Otro camino. Una opción distinta. Siempre podemos decir la última palabra…

¿Cómo?

Con nuestra actitud.

Ya lo reproduje aquí no hace mucho, pero aún a riesgo de parecer pesada (que sé que lo soy… :(, voy a repetirlo una vez más porque me parece un principio fundamental.

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida, es obligatorio.

Sufrirlas o gozarlas, es opcional.”

Son palabras de Mathieu Ricard, un interesante budista que ha escrito libros sobre su conversión al budismo y el sentido de la vida, y sobre el que hay por Internet muchos PPSs y cosas así…

O sea. Nuestra actitud. Nuestra actitud ante las cosas.

De hecho. Todos vivimos y morimos. Es simple. En eso, hasta ahí, todos somos iguales. Lo que de verdad marca la diferencia es el cómo. El cómo lo hacemos.

O como a mí me gusta decir… Al fin, no es tan importante lo que nos pase -que además está totalmente fuera de nuestro control-, sino cómo nos tomemos lo que nos pasa.

Es verdad.

Conozco personas a las que les ocurren cosas maravillosas, y ni se dan cuenta… Las desprecian o simplemente las ignoran. Muchas, ni siquiera las ven.

Y conozco personas igualmente -sobre todo últimamente he conocido muchas- a las que les pasan cosas en las que una gran mayoría estaríamos de acuerdo en que son duras y difíciles de llevar -lo que viene siendo una putada-, y en cambio saben encontrar el giro perfecto para sacar de ellas algo bueno. O vivirlas con un mínimo de alegría. De dignidad.

Y todo radica en la voluntad. La actitud. La capacidad de saber Vivir. Es eso que últimamente se ha dado en llamar “inteligencia emocional”, y que no tiene nada que ver con el cociente intelectual, las carreras universitarias que se tengan, o el cargo o trabajo que se desempeñe en la vida.

Es así de sencillo:

Están las personas que disfrutan la vida. Son esas personas que intentan siempre jugar su partida vengan como vengan las cartas dadas, pintando con los colores que tienen…, encontrando un aliciente donde otros sólo ven reveses, e intentando además hacerlo con una sonrisa.

Y las que nunca están satisfechas con nada. Las que siempre desean lo que tienen otros. Las que siempre se anteponen ellas mismas a todo.

No voy a juzgarlas. Cada cual con su intención. Pero siempre he luchado por estar entre las primeras… Y con el tiempo, incluso, he aprendido a huir de las segundas…

Y es que a mí no me gusta que nadie huya de mí… :)

Ufff… Qué espesita me he puesto. Lo sorry. Es la climatología. Que me pone filosófica…

Este bendito tiempo gris…

El viernes pasado acabamos con la radioterapia. Veinticinco sesiones. Cinco semanas. Ya está. He conocido gente MARAVILLOSA. Desde las encantadoras profesionales que te preparan y te lanzan el chorro de fotones o lo que quiera que sea que te lanzan… Lali, Nuria y María. Más ángeles con bata blanca… Un beso y toda mi GRATITUD a las tres. No os olvidaré nunca, chicas!

A otros pacientes tan pacientes como yo… Mayte, la joven guapa de los vestidos largos y hermosa sonrisa. El amable matrimonio de La Cañada. La incombustible Rosa. La discreta Concha, con la que comparto perfume…, en seguida reconoció que llevaba Elixir de Clinic. Y sobre todo Francisca. Mi adorable Francisca. Esa mujer chiquitina, chiquitina, dura como una roca y dulce y divertida como un algodón rosa de feria… Este diciembre -como yo-, cumplirá 90 años, y había que verla… Con lo que ha tenido que luchar toda su vida…, vida dura donde las haya, y todo lo que tiene que batallar ahora que su cuerpo no la ayuda ya…, y hay que verla… Qué ejemplo de valor y coraje… Mil besos, Francisca. Ojalá todo salga bien, y por lo menos pueda vivir…, ¡hasta los cien años y alguno más! No voy a olvidar nunca ni su sonrisa, ni la suavidad de sus manos, que tantos ratitos tuvimos cogidas… Tan tierna.

Han sido cinco semanas maravillosas. Duras sí. Vale. Porque cuando estaban comenzando a desaparecer los efectos secundarios de la quimioterapia, reaparecieron. Y volvió el cansancio extremo, los dolores, y la pérdida de pelo que ya estaba empezando a repoblar mi cabeza… Eso es cierto. Pero aún así, maravillosas.

Salir de casa con Álvaro todas las tardes, cantando en el coche, gastando bromas, riéndonos de todo… Que estuviera esperándome de pie en la puerta de la radio en lugar de en la sala de espera (es el único que lo hacía… :) Las noches de los martes de pizza, y el pan de ajo en el coche mientras volvíamos a casa… Su ayuda para vestirme y desnudarme cada vez, para darme la crema donde yo no llego… Su mirada acariciándome todo el rato…, diciéndome a gritos lo valiente que soy… Lo fuerte… Mil gracias una vez más, amor mío. Sin ti, evidentemente, esto no habría sido lo mismo. Ni tantito!!!

Como podéis comprobar en la foto estoy hecha un cristo!!! Pálida, pálida, con tremendas ojeras, superada de kilos, sin apenas cejas ni pestañas… En fin. Guapísima!!!, que dice Alva. Jajaja… Pero con los labios pintados y la mejor de mis sonrisas, pues esta foto está hecha el viernes pasado, justo nada más salir de darme la última sesión de radio… En el pasillo del IVO. Tan felices… Como podéis comprobar el que sí tiene buen color es Alva… Guapo!!!

Y además hemos estado en el tiempo límite… Lo digo porque acabando, la piel empezaba ya a… “tostarse” un poquito… Jajaja. Pero ha estado bien. En la radiodermitis, que es el daño que sufre la piel por la radiación y que los médicos dividen en cuatro niveles, siendo el primero el más leve y el cuarto el peor -cuando ya hay necrosis graves-, yo me he quedado en el primer nivel… :) Vale, es jodido. Escuece y duele un montón. Es la verdad. Pero bueno, parece que ha sido lo mínimo.

Lo verdaderamente duro está ocurriendo por dentro. Se inflaman todos los tejidos internos y poco a poco, cada vez va doliendo más por dentro. Y los pinchazos…, tremendos, que te cortan la respiración, y hacen difícil que puedas reprimir un grito. Y la tos a ratos, porque claro, la radio penetra y toca un poco el pulmón, y produce tos seca. Aunque yo he tosido muy poquito…

Pero bueno…, ya vamos acabando  :)

Ahora queda la braquiterapia. Será el día 8 de octubre. Y aunque te duermen, NO ME QUEDARÉ INGRESADA!!!!! Las exclamaciones y las mayúsculas son de SUPER-ALEGRÍA… Porque al principio me dijeron que me darían tres sesiones, con unas seis u ocho horas de diferencia entre una y otra, para lo cual, obviamente, te tienes que quedar ingresada…, y con las agujas puestas… :(

Además, la braquiterapia se las trae… El tema está en que te meten unas agujas en el pecho… Valiente aforismo, por cierto, lo de llamarlas “agujas” cuando en realidad son unos tubitos de metal, como pajitas de refresco, un pelín más estrechitas… Uuuufffff…. Y a través de ellas te meten en la zona, donde en este caso estaba el tumor, un elemento radioactivo para que emita la radiación directamente desde dentro.

Pero claro, si te tienen que dar más de una sesión, te tienes que quedar con “las agujas” puestas, -varias-, sin que se muevan, y claro… No sé. Pero no debe ser nada agradable, ni fácil de pasar…

A todas las personas que lo hayan tenido que vivir, mi reconocimiento y todo mi cariño. ¡¡¡Ahí!!! Con un par!!! (Aplausos, por favor.)

Se supone que eso vale por varias sesiones de radio externa. Creo que la doctora Carrascosa dijo que como por unas ocho sesiones. Y al parecer, combinado con la radio externa y la quimio, es bastante eficaz a la hora de retrasar o evitar la reproducción del tumor. Esto último me lo dijo María, imagino que para animarme por la cara que puse cuando estuvo explicándome cómo era el proceso de la braquiterapia… Jajajaja… Gracias, guapa.

Pues eso… Ya veremos… Ya os contaré.

Eso será el ocho de octubre, y… Luego tenemos que volver a pedir cita con el doctor Carañana, mi querido oncólogo y Luisa, su no menos maravillosa enfermera, y veremos qué nos dicen…

Se supone que esto debe de estar acabando…

Joder!!!!!!!!!! Qué afortunada soy…

Creedme si os digo que lo pienso un montón de veces al día, y todavía no me lo creo… Qué afortunada… Qué afortunada… Qué afortunada…

No puedo dejar de recordar que era un tumor agresivo, de crecimiento rápido… Peligroso. Si no llega a ser por mi doctora de cabecera, la increíble doña Cristina Mora, del Ambulatorio de Bétera, que se empeñó en que no le gustaba el bulto que había quedado después de curarse el absceso que tuve en el pecho, tras el que se encontraba el tumor, y me hubiera forzado a repetir las mamografías -que en un principio dieron negativo-… No sé qué hubiera pasado. Bueno, la verdad es que no quiero ni pensarlo… Pero aún así lo pienso. Y CADA DÍA doy gracias a doña Cristina y su pericia médica, a TODOS los profesionales que me han tratado después, y a la Vida, por haberme dado una oportunidad más. La oportunidad de estar hoy aquí, contándolo.

Dios!!!!! ¿Soy o no afortunada?

:)

Además. Hace un par de días que creo que me siento un poco mejor… Digo que creo, porque es confuso… Claro, tengo muchas molestias en la zona irradiada y me está doliendo mucho el pecho, la axila y el brazo, con unos pinchazos increíbles… Pero, creo que el cansancio va mejor… No estoy “como nueva”. Aún me canso mucho cuando Alva y yo salimos, al atardecer, a dar una vuelta a la manzana. Y durante el día tengo que sentarme o tumbarme en el sofá de vez en cuando para descansar un poco… Pero va mejor… :)  De hecho llevo un par de días limpiando la casa y rincones, como una loca… Ayer me dejé la zona de la chimenea como una patena… :) Preparando el invierno… :)

Además he vuelto a estar cocinillas… Sí!!! El viernes pasado, para celebrar la última sesión de radio, hice una tarta de manzana… Sí…, ya sé que es una chorrada, pero… ¡¡¡Era mi primera tarta de manzana!!! Mi primera crema pastelera!!! Y no tuvimos ni para empezar… El domingo tuve que hacer otra, y la verdad es que las dos cayeron en un santiamén.

Y ayer hice las magdalenas de Goizalde. Os dejo aquí el link… El blog de Goizalde Buenísimas!!! Muchas gracias, Goizalde. Un éxito. Alva, que alucinó de verdad con la tarta de manzana, dijo ayer que las magdalenas estaban ahí ahí con la tarta, lo que es mucho decir…

No sé… Creo que en general voy mejor… :)

De hecho, pues aquí me tenéis… En el momento me he encontrado un poco mejorcilla, como podéis comprobar me he tirado al ordenador como una loca… De repente he tenido ganas y fuerza… Y es FANTÁSTICO!!!!

Me alegra reencontrarme contigo… :)  Con todos vosotros. Pero sobre todo, sobre todo -y me vais a disculpar- me alegra reencontrarme conmigo misma… Que me he echado -a ratos- mucho de menos… ;)

Gracias por las veces que has dejado un comentario. O por las llamadas. Sí, gracias. Gracias por los SMSs. Por los recuerdos a través de terceros. Por el interés. Por el cariño. Gracias, sencillamente, por cada vez que has tenido un pensamiento para mí… Que estabas haciendo cualquier cosa, o escuchando las noticias, o hablando con alguien, y por algo, te has acordado de mí, y de alguna forma, en ese mismo instante, todo ese cariño me ha llegado…

Que me ha llegado.

GRACIAS a todos.

 

Con Amor.

Y Alegría.

Mucho Amor. Y mucha Alegría…

En este bello día gris…

 

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Ayer fue jueves 22 de marzo, -obviamente la publico hoy, pero la escribí hace días-. Día de goteros.

El tercer gotero.

Hoy estoy “mueta”.

La verdad es que no sé cómo estoy aquí sentada…

Se me cierran los ojos. ¡Solos!

Pero estoy tan contenta que podría explotar ahora mismo, y llenaros la pantalla de serrín… Jajaja… Y me cuesta mucho dejar pasar la oportunidad de gozar lo que voy a gozar escribiendo…, por un quítame que no pueda ver lo que escribo porque se me cierran los ojos y se me cae la cabeza encima del teclado… Jajaja…

La analítica previa al gotero, otra vez: PERFECTA!!!

Al doctor Carañana, mi oncólogo, que es un hombre eficiente y muy correcto pero nada…, lisonjero o adulador, por decirlo de alguna forma, se le notaba ayer más cómodo, distendido y contento…

Cuando entramos a la consulta, levantó la vista del ordenador, me miró, y exclamó: ¡Qué guapa estás! Jajaja… Es como si se sorprendiera!!! Jajaja… ¡Pues qué me iba a decir! Claro, que esto le dio alas a Alva… Ves como no sólo lo digo yo, ves que como se te muy bien, ves como… Bla, bla, bla… Jajaja… ¡Tan lindo!

Y toda la consulta fue como… ¡Una fiesta! Adoro esa sensación de que situaciones “normales” se conviertan en una celebración de…, de… VIDA!!!!

El doctor Carañana, que es un hombre atractivo, pero ayer nos pareció a Alva y a mí, que estaba aún más guapo, y su encantadora enfermera… ¡Merde! Que ahora no recuerdo si es Julia o Luisa… Cómo lo siento… Pero he conocido y sigo conociendo tanto personal sanitario nuevo, y de todos trato de quedarme con el nombre para poder dirigirme a ellos por él…, que estoy un poco confusa. Además Julia se llama una de mis compañeras de “gotero” una señora encantadora, ¡más linda!… Y creo que ayer llamé Julia a la enfermera, que por cierto no me dijo nada, pero creo que es Luisa… o_O

En fin, que el doctor Carañana y Luisa (?) estuvieron magníficos, y siento que nos quedamos los cuatro con una sensación…, muy agradable ellos, y MARAVILLOSA nosotros… Les agradezco tanto ese trato tan humano, tan cordial, tan distendido y en confianza… Nos da mucha seguridad. Estoy convencida, de que “eso” me ayuda a sanar también…

Alva y yo levitamos en esos casos… En serio que tengo esa sensación… ¡Es genial! Fuimos a tomar algo a una terracita mientras preparaban los tratamientos, y fue un lujo de ratito… Qué cara de tonta felicidad teníamos!!! Qué gustazo… Qué afortunados… Qué asco!!! Jajajaja….

Y luego, ya en la sala de goteros…

Dios!!! Cómo querría transmitiros lo que es para mí… Lo que siento. Cómo me siento… Cuando estoy allí.

Imagino que no todo el mundo me entiende, porque por desgracia no todo el mundo se lo toma -puede tomárselo- así… Yo lo entiendo. Y lo respeto. Pero lo lamento tanto… Quisiera poder contagiarles mi alegría…

Yo entro en la sala, y nada más estar dentro… ¡Ya me siento mejor!

No veo enfermeras… Veo ángeles que se mueven en torno a nosotros, -los que estamos allí para curarnos- con “bolsitas de Vida” que nos ponen con toda su profesionalidad y amor… Es un sitio mágico.

A mí se me pone la sonrisa y ya no se me quita en todo el rato.

Algunas personas me miran raro, como si estuviera un poco “p’allá”… Jajaja… Pero a mí no me importa, ¡en serio! Al rato veo como esas mismas personas, acaban sonriéndome cuando nuestras miradas se cruzan… Es muy reconfortante…

Alva fuera, -y siguiendo la costumbre que yo instaurara cuando sus goteros-, me escribe y luego, cuando entra a verme, como cada media hora o tres cuartos, que me trae zumito de naranja recién exprimido, me entra “las cartitas” y cuando se va, yo sufro un ataque de risas y llanto a la vez, que acaba por mosquear a todo el que anda cerca, pero… ¿qué más da?

¿Cómo no disfrutar a pleno pulmón del placer de que alguien te haga reír y llorar, -de risa, de emoción, de amor- mientras por la vena te entra algo que está ahí sólo para luchar por tu vida? De verdad, ¿no os parece digno de celebrarse con todas las risas y lágrimas del mundo?!!!!

Pero aún pasó algo más especial… Casi se podría decir que tuve un momento… ¿“místico”? Uf! No sé cómo llamarlo…

A ratos me pongo la música a todo volumen con los auriculares… Y creo alcanzar la gloria… ¡Dios! La música me vuelve loca… De hecho, en una de las ocasiones que entró Alva, me tuvo que tocar una pierna, porque estaba yo recostada, los ojos cerrados, vocalizando “I was born to love you” de Queen, a susurro en grito, y tocando un solo de guitarra, mientras movía rítmicamente la cabeza como si aún tuviera mi melena hevilona… Jajaja!!!

– Pero no estaba cantando en voz alta, ¿no? –le pregunté aterrorizada.

No. No. Parece que no… Pero claro, un poquito sí tiene que llamar la atención. Pues mira, para el que se alegra de verme así, me alegro por él. Para el que se sorprende y no termina de comprender, para que tenga algo con lo que distraerse. E incluso para el que me critique la actitud, pues…, mientras piensa en eso, más rápido que se le pasa el tiempo de gotero. ¿No? Yo no falto a nadie, ni molesto. Es otra forma de vivirlo. Y de todo tiene que haber. Creo que yo doy una nota de color distinta… :) Y sinceramente, creo que no le viene mal a la situación…

Bien. Pues desde Queen, a Michael Jackson, pasando por la Streisand o Whitney Houston, Deacon Blue o Prince, ahí estoy yo gozando como una loca, parándome de vez en cuando a contemplar cómo el bendito líquido destila gotita a gotita hasta el fondo de mi alma, pasando por mi cuerpo… :)

Es una sensación casi frenética. Arrolladora. En ese momento de comunión entre la música y yo, nada más existe. Es como cuando bailaba de jovencita. Solas la música y yo. Como en una burbuja aislada de todo… Del entorno, del cáncer, del aire que respiramos, del suelo que pisamos, del bien, del mal… Del ayer, el mañana…

Es una sensación…, casi irreal. Es como si me saliera un poquito fuera de mí, y pudiera verlo todo con otra perspectiva. Estoy allí y en todas partes. Desde fuera y arriba. Más objetiva, más lejana…, y a la vez, completamente desde dentro. Desde mi esencia. Desde lo que de verdad soy si quitamos muchas cosas que son meros adornos…

Y en esas estaba… Tan absurdamente feliz… Cuando acabó mi carpeta de música y entró una canción que Alva tiene en el Mp4… Es Amaury Vassili, cantante lírico jovencito, que representó la pasada edición en el concurso musical de Eurovisión, a Francia, con una canción que se titula “Sognu”, cantada en corso. Yo no entiendo mucho de “lírico”… Y no me importa, no quiero ganar ningún concurso. Lo bien cierto es que…, esta canción no me pone los pelos de punta porque…, ¡¡¡ya no me queda ni un sólo pelo en todo el cuerpo que ponerme de punta…, jajajaja!!!, menos en la cara y la cabeza… Pero…, fue…, escalofriante…

Si tenéis un minuto que perder, escuchadla. Pero yo os recomendaría humildemente que lo hicierais con auriculares, a todo volumen, y con los ojos cerrados. El vídeo no es que esté mal, pero creo que “entra” mejor con los ojos cerrados…

 

Dejaos penetrar por la música… Dejad que os colme por dentro hasta que se os salga por la piel… Dejad que acaricie vuestros recuerdos, que se dé una vuelta por vuestro presente, que haga un boceto sobre vuestro más inmediato futuro… Paladeadla… Retenedla… Acomodadla en el centro de vuestra esencia e intentad sentirla desde ahí… Que fluya por vuestra sangre… Que os pasee a su ritmo. Que os bañe, que os excite, que os confunda, que os relaje…

(No es heavy, mi preciosa Sonia… Pero tengo curiosidad por saber qué te parece… :)

Yo no sé exactamente qué ocurrió… Imagino que fue la conjunción de muchas cosas… La alegría que llevaba por las buenas noticias que nos había dado Carañana. La paz y el buen rollo que siempre me da la sala de quimioterapia. La esperanza de vida que voy hallando día a día. Todo el amor que cada día recibo…, sí, ¡el vuestro! :)  Las maravillosas cartitas de Alva. La sonrisa de Julia. Todo el subidón que llevaba acumulado ya con tanta música que había ido calentándome el alma…

Y de repente llegó esta canción…, y fue…, como si de alguna forma entrara en trance. Las lágrimas se me caían en gruesos regueros mejilla abajo…, silenciosamente… Entonces sí me quedé muy quieta… Me sentía invadida por una sensación indescriptible, pero de la que fui obstinadamente consciente…

Pude verme desde fuera y desde dentro a la vez… La Beatriz que soy. Con todos mis defectos y virtudes. La que me gusta, la que no soporto. La sabia, la imbécil. La madura, la que sigue siendo sólo una niña. La que puede ganarlo todo, la que lo pierde. La que siempre quiere echar para adelante, la que no puede evitar dar un paso atrás. La que ama intensamente, la que se niega a aprender a odiar. La cobarde, la valiente. La que siempre lo quiere todo, la que es feliz con lo que hay. La que vive con los pies en la tierra, la que no puede dejar de soñar. La hija. La hermana. La amiga. La amante.

Una persona más. Una persona normal. Una persona fascinante. Como todas y cada una de las vidas que me rodean. Ya sabéis, un maravilloso puntito, universo entre universos…

Fueron tres minutos… Tres escasos y larguísimos minutos en los que me sentí… Terriblemente grande y especialmente pequeña. Perennemente viva. O no. Y como dice el poema: “¡Y entonces comprendí por qué se llora! ¡Y entonces comprendí por qué se mata!” Y en un arrebato comprendí también por qué se muere… Aunque lo más importante es que entendí, -por encima de todo-, por qué se vive… Y me sentí más viva que nunca…

Aunque no podría explicarlo ni que lo intentara durante cientos y cientos de palabras… Pero fue un momento sublime que todavía no me ha abandonado del todo.

Quería, aunque os resulte extraño, aunque no haya conseguido apenas esbozarlo…, compartirlo con vosotros…

Porque todos deberíamos poder sentirnos así… Por encima de lo que somos. O de lo que creemos que somos. O de lo que pensamos que creen los demás que somos… Sólo nosotros, desnudos ante nosotros mismos. Sin maquillaje. Sin perfume. Sin… ¡pelo! Jajaja…

Con lo mejor que tenemos. Con lo peor. Pero con la capacidad de sentir…, ¡intacta! Con la facultad de amar en todo lo alto…, como único estandarte.

Amar. Sentir. Emocionarse. Vibrar… VIVIR.

Mantener despierta la cualidad de sorprenderse. De conmoverse. De trastornarse… Turbarse con una mano que nos recorre, como distraídamente, -¡tan, cómoda!- la espalda, la cintura, la cadera… Anhelar más. Más calor. Estremecerse. Excitarse. Agitarse y temblar.

Intuirse… Reconocerse… Saberse Viva.

¡Viva! A pesar de la mucha muerte…

Porque como dice Matthieu Ricard, un excepcional budista occidental -gracias Primi y Maika-:

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida,

Es obligatorio.

Sufrirlas o gozarlas,

Es opcional.”

Y ésa ha sido una de las consignas de mi vida…, intentar siempre disfrutar…, y hacer disfrutar a los demás. Creo que eso me ha salvado muchas veces. Pero…, no creáis, no tiene mérito. Yo venía con esa prestación de fábrica…

Es cierto que a veces la vida aprieta y por momentos tienes ganas de tirar la toalla. De mirar hacia otra parte. De abandonar la carrera. De relajarte hasta perder el rumbo. De enfadarte, decepcionarte. Claudicar.

Y en esos momentos siempre ocurre algo fascinante… Alguien aparece, como de la nada, a recordarte que eres fuerte, digna, capaz. O tú misma, de repente, te encuentras con algo que te devuelve a ti… Algo que escribiste. Algo que pensaste. Algo que viste. Algo que sentiste, y que quedó registrado en tu alma…, y viene a rescatarte de ti, recolocándote de nuevo en el mundo…

Así me siento muchas veces. Salvada por cuanto me rodea. Y así me quiero. Sí. Aunque suene mal. Aunque sea políticamente incorrecto confesarlo…

Pero hoy…

Hoy me siento nueva…

Con un cuerpo terriblemente cansado. Pero nueva. A mitad de un camino largo, tedioso y a veces cruel. Pero nueva. En manos de un destino que no controlo y que tiene en realidad el poder. Pero nueva.

Nueva. Libre. Entera. Capaz. ¡Incluso hermosa!!!! Jajaja…

Nueva para empezar desde cero.

Libre para seguir siendo yo.

Entera para poder con todo.

Capaz para no cejar en el intento…, cada vez.

Y hermosa. Por seguir teniendo la capacidad de ver la belleza en todo lo que me rodea… Incluso…, y eso era lo más difícil…, en mí.

Sí. Estoy aprendiendo mucho gracias al cáncer. Mucho. MUCHO.

Hace tiempo que no me quería tanto. Ni tan bien. En realidad, creo que nunca me había mirado de forma tan objetiva, y aceptado lo que veo con tanta serenidad.

Serenidad. Para mí, eso, es un gran paso.

Sin olvidar que eso me hace ver más y mejor a mi alrededor…

Ayer, sin ir más lejos… Vi, a la vera del camino, mientras Montse me llevaba al médico, para una revisión ocular por el azúcar -gracias, mi amor-, las primeras amapolas de la primavera…

Y menos mal que iba con Montse, y pude reaccionar igual que si fuera sola, y expresar todo lo que eso me hizo sentir… Qué placer poder emocionarse con algo tan pequeño. Tan trivial. Viva lo pequeñito. Lo humilde. La belleza de lo efímero. De lo perdido…. El síndrome Stendhal al poder!!!

Estar. Y sentirse Viva… ¡Bendito!!! No hay nada igual.

Porque amar lo más insignificante…, lo que es casi nada… Me lleva a amar también lo más grande… Todo.

¡¡¡Lo quiero todo!!!

Y se me desatan todas las apetencias!!! Las más sencillas y las más complejas. Las dulces, las saladas. Las legales. Las prohibidas.

Y quiero más de todo, ¡y en grandes cantidades! Quiero perversas tormentas y plácidos atardeceres. Quiero luna y sol y estrellas, ¡todo a la vez! Jajaja…. Quiero noches oscuras y amaneceres que pinten de ámbar el cielo. Quiero sonrisas que me saturen la boca y lágrimas que me pillen por sorpresa. Quiero rojo vino en copas hermosas y mucho té de aloe en tazas humeantes. Quiero paz. Y quiero lucha. Gritos de alegría, palabras de amor, susurros al oído… Quiero no poder parar de escribir. Y bailar. Y salir a andar. Y nadar este verano. Quiero cenas eternas y desayunos con mermelada de fresa.

Quiero poder tomar el sol hasta que mis pechos parezcan dos panes redondos recién horneados… Quiero no tener que pensar en la muerte. Quiero telegramas con buenas noticias. Y que la vida tenga banda sonora. Tu propia banda sonora. Y que puedas oírla sin aparatito alguno allá por donde vayas… Y bailar!!!! Y que nadie se sorprenda si me ve bailar, porque soy sólo una más…

¡Quiero besar! ¡Que me besen! Deleitarme, rendida en cada beso, y ver besos allá donde mire… Y que me abraces… ¡Abrazar! Abrazos lentos, cálidos. Muy estrechos. Muy largos. ¡Y quiero sexo! Gozar. Sentir que todo mi cuerpo está vivo. Excitarme. Agotarme. Disfrutar. Que me toquen. Tocar. ¡Que todo el mundo se toque! Que disfrute. Que sonría estúpidamente por las mañanas cuando va al trabajo. Quiero, también, que todo el mundo pueda ir por las mañanas a trabajar…

Quiero que se acaben las guerras y se mueran los que las engendran. Quiero telediarios sin malas noticias. Cárceles convertidas en invernaderos. Invernaderos reconvertidos en hospitales de flores heridas. Quiero niños felices. Adultos felices. Ancianos felices. Quiero, por lo menos, que todos lo intenten. Quiero borrar del diccionario un montón de palabras que sobran, y dar pábulo a palabras preciosas que están por inventar… Y quiero beberme el zumo de naranjas prohibidas… Sobre todo esas dulces gotas que corren cuello abajo cuando muerdes la vida de un solo bocado.  ;)  Y no quiero nunca perder ese apetito por cada naranja que me encuentre en el camino…

Y quiero caminos. Y perderme. Y encontrarte. Y volver a empezar.

Quiero un poco más de vida antes de la mucha muerte…

Quiero lo que ya tengo. ¡Ganas! Inagotables ganas de vivir.

Y que tú también las tengas. Eso quiero.

No es tanto, ¿no?

Pues, hale! A vivir!

MIL GRACIAS A TODOS.

Con amor.

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Holaaaa a toooodoooos!!!!!!!!!!!!!!

A ver… Que no tengo mucho tiempo… Jajajaja!!!

Son las 14.00 del mediodía, jueves 26, y acabo de volver del Hospital Arnau Vilanova… Tenía la cita con cirugía, a ver si me quitaban el drenaje y los puntos y….

Que sí… ¡¡¡Que me lo han quitado porque estaba todo muy bien!!!!!

¡¡¡¡Y en tres horas tengo que volver a Urgencias para que vuelvan a ponerme otro!!!!!!!

Jajajajajajajaja!!!!

A ver… Me explico. Voy por partes, porque estoy TAN CONTENTA y FELIZ…, que si no trato de controlarme un poco no voy ni a poder escribir…

Y es que como decía Rubén, que me imaginaba dando saltos, bailando por casa, ¡¡¡¡así estoy ahora!!!! Jajajaja… Sentada al ordenador mientras bailo (en serio) y canto a voz en grito “¡¡¡Vamos a bailar, pitufoooos!!!”, jajajaja, y así se me hace muy difícil escribir…

A ver… A ver…

Que sí, que me han quitado el drenaje. Ya está… ¡Dios!!! Ahora parezco tonta, sigo moviéndome despacio, con cuidado, buscando constantemente mi querida botellita del alma y…, ¡¡¡ya no la tengo!!! Jajajaja…

Y los puntos también. ¡Fuera!, dice el doctor Solá. ¡¡¡Dios qué hombre más encantador!!! Hoy no estaba la doctora Arlandis -la cirujana que me operó-, que me dijo que estaría con Solá, y que era un encanto. Pero, sinceramente, no pensé que fuera a serlo tanto… Qué gusto!!! Qué gustazo!!!

Tan amable. Tan divertido. Tan cercano. Tan campechano… Tan… ¡¡¡humano!!!

Bien.

De modo que estoy ahí tumbada, tarareando bajito: “I will survive!” :), cuando me dice el doctor Solá:

– Bueno… Que lo sentimos pero…, te hemos quitado los ganglios, y ahora hemos sabido que no era necesario.

– ¿Cómo? Pero, ¿ya están los resultados? –pregunta Alva.

– Sí –contesta el doctor, girándose hacia Alva, mientras trabaja en mis puntos- y fíjate que sólo estaba contagiado el que analizamos…

– ¿El centinela? –vuelve a preguntar Alva.

– Justo, sólo ése –le dice como queriendo decir: “fíjate qué pena, qué casualidad…”

Y yo -que en esos momentos creía levitar de alegría sobre la camilla, como si fuera una pluma de mil colores…-, digo:

– No importa!!! No importa!!! Pero qué más…

– Pues nada… Con nosotros ya has acabado. (Eso confirma que no tienen que volver a operarme ni para limpiar más, ni mucho menos para quitar del todo la tetita… :) Te veremos una vez al año, para revisar…

Y ahora, la semana que viene, ya irás a onco, y allí te dirán los protocolos… Radio te van a dar, porque siempre que no se extirpa la mama entera, se da radio. Por prevención. Y quimio, porque al haber, aunque sea, sólo un ganglio contagiado, hay que dar quimio. Por prevención.

– Sí, sí, claro… –contesto yo, mientras por dentro estoy pensando:

BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :)

Dios!!! No podía creerlo…

Fue como cuando fuimos a cirugía la primera vez, que hablamos con el doctor Civera (el tercer miembro del equipo que lleva mama, que yo creía que eran dos, pero en realidad son tres, Civera, Arlandis y Solá), y que pensamos que era sólo para hablar de la operación, que aún no estarían los resultados de la biopsia, y resulta que ya estaban y nos dio la “mala” noticia. Que sí, que era un tumor maligno y que había que quitarlo ya…

Y ahora ha pasado algo parecido… ¡¡¡Pero al revés!!! Pensábamos que íbamos sólo a ver si me quitaban el drenaje y los puntos, ¡¡¡y resulta que también estaban ya los resultados de patología y todo ha ido… TAN BIEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. GrAcIaS. gRaCiAs. GRACIAS.

GRAAAAAAAAAAAAAAACIIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!!!

Como -en serio- que no podía creerlo…., vuelvo a preguntar:

– Doctor Solá, pero, ¿en serio me está dando TAN BUENAS noticias?

Y claro, el buen doctor, no sabía qué decir!!! Jajajajaja!!!

Imagino que pensaba: ¿Son TAN BUENAS noticias decirte que te tienen que dar radio y quimio?

Jajajajajajaja!!!!

Y me dice:

– Bueno, tienen que darte radio y quimio…

Y yo le interrumpo -dios, qué maleducada!!!, pero no lo he podido evitar-, y le digo:

– No. No. Me refiero a si todo lo demás está limpio de verdad, y eso es todo. Radio y quimio. ¿Sólo eso? ¿No hay más?

Mmm… Adoro la cara que ha puesto Solá… Se le ha iluminado. Imagino como pensando: Vaya, lo ha entendido, y aún así está contenta…

:)

Y me dice:

– Esa es la actitud. Así tiene que ser…

Y yo, -dios!!!!, no tengo remedio, pero es que de verdad que iba a explotar de ALEGRÍA- que lo vuelvo a interrumpir…

– Claro! Sé que va a ser duro. Ya lo hemos pasado… –le digo mientras me abrazo y beso emocioanada a Alva-, sabemos lo que es, más o menos… Pero, doctor Solá. Yo Quiero Vivir. Sólo quería saber eso… Sólo quiero… Vivir.

Y él vuelve a sonreír, más ampliamente aún, y me dice…

– Será duro… Tendrás momentos buenos y momentos malos. Aliméntate de los buenos, y en los malos, apóyate en quien tienes cerca… (Y mira a Alva y le sonríe aún más, como…, como con… “cariño”.) Si tienes en quien apoyarte, hazlo, e intenta ser fuerte…, porque es duro, y se pasan malos momentos…

La verdad es que ha seguido hablando un poco más, pero yo, no sé por qué, había desconectado ya…

VIVIR.

Sólo podía pensar: Está contento. Está dándome buenos consejos -tan humano y cercano- para encarar el trabajo que nos queda por delante. Pero… Estamos hablando de Vivir…

Dios!!! De VIVIIIIIR!!!!!!!!!!!

En fin. ¿Qué más queréis que os diga? :)

Ah! Sí!!!!!

¿Por qué tengo que volver a Urgencias esta tarde para que, posiblemente, me pongan otro drenaje?

Bien. Pues un par de días antes de la operación, me salió una especie de grano interno, como tres dedos por debajo del pecho izquierdo -el no afectado-, sobre las costillas, que durante todo este tiempo ha seguido hinchándose e hinchándose y poniéndose más feo y morado, y cuando se lo he enseñado…

¡Caramba! Un poco más y entre él y la médico residente Patricia, que le ha ayudado a quitarme el drenaje y los puntos, me lo abren allí mismo!!!

Jajajajaja!!!

Lo digo en serio. Se han pasado unos buenos minutos mirándose y pensándoselo…

Se han quedado alucinados!!!!!!!!!!!!!!!!!

– Madre mía, chiquilla!!!!!!!!!! Pero, ¿qué tienes ahí?

Y yo:

– Mmm… Un grano.

– No. Eso es un absceso importante, y hay que quitarlo ya.

Silencio en la sala.

– Ah! Ya… -le digo yo- Ya tuve uno… Un absceso. Perianal. Estuve diez días ingresada…

– Bueno, entonces… -me mira sorprendido y condescendiente- Ya sabes lo que es…

Cuando lo que quería decir es: Ya sabes lo que te espera!!!!

De modo, que… Jajajajajajaja!!! Así es como tengo que volver en nada, de nuevo al hospital, y como a lo mejor vuelven a ponerme otro drenaje… O lo más seguro es que me lo “mechen”. No estoy segura. Pero, agradable, lo que se dice agradable…, seguro que no va a ser… Jajajaja.

En fin.

A lo que íbamos: VIVIR.

A eso íbamos, chic@s tod@s… Que no hay más!!!

VIVIR.

He salido bailando del hospital. Y no es un decir, sino algo físico y real. ¡Bailando! I will survive! I will survive!!!! Y así sigo…, sin poder dejar de bailar…

Y puedo aseguraros que el absceso (de los cojones, con perdón!!! jajaja) me duele mazo. Y el pecho, la axila, el brazo, la espalda y sobre todo donde estaba el drenaje, también. ¡Mucho! Pero…, ¿y qué? ¿Quién dijo miedo? ¿Quién había pensado que sería sin dolor? Yo no. Aunque la verdad es que no pensé que iba a doler tanto… :$

Sobre todo estos últimos días, desde el viernes hasta aquí, ha sido un pequeñito infierno de dolor…

Tanto, que mi compañera de habitación, María, ¿la recordáis?, la dulce y buena María, le dolía tanto, que el lunes fue de urgencias por el dolor, y algún desinformado -o insensato- le quitó el drenaje. Un desastre.

Su médico, el doctor Civera se ha enfadado mogollón, no con ella, claro, y ha tenido que sacarle varias jeringuillas de líquido… Pobrecita mía. Y encima va a tener que llevar una faja compresora en la axila para evitar más líquido… Me cago en tó!!!! Cómo lo siento, mi chica…

Pero ella es fuerte. MUY fuerte. Iré preguntándole cómo va…

Pues eso…

No os doy más el peñazo… :)

Pero, de veras, que estoy…. TAN CONTENTAAAAAAAAAAAAAA!!!!

Qué bien lo que sea que vayan a hacerme esta tarde, porque estoy segura que de alguna forma me aliviará el dolor -el intensísimo dolor- que ahora tengo… Y qué bien los ganglios que me han quitado aunque no hiciera falta… Se los regalo!!!! Que los enmarquen!!!! Y qué bien la radio y la quimio…, porque van a seguir velando por mi salud… :)

Vale. Adoro mi larga, larguísima melena, larga, morena, rizada y preciosa… :(   Jajajajaja!!! Pero…, jooo!!! Si estuve a punto, -de hecho llevo un buen trozo rasurado ya- de rapármela por Álvaro, cuando él tuvo su cáncer…

Pues bien. Pues bueno. Pues vale.

Estoy pensando que podía tal vez…, no tatuarme, pero sí quizá pintarme algo en la cabeza. ¿No? Flores!!! Corazones!!! No sé! Algo…, quizá con motivos acorde a cómo me sienta cada día!!!! No sé. Algo tendré que hacer… Algo habrá que pensar…

De momento, echarle un buen par de ovarios… Luchar contra las náuseas, los vómitos, el cansancio, el sueño, el mal humor, la tristeza…

En serio. No creáis que soy una inconsciente. Sé que ésta es una carrera de fondo… Que el tratamiento tiene lo suyo…, pero prometo intentar hacerlo lo mejor posible! :)

Y seguid ahí, ¡por favor!!!!

Vuestro cariño. Vuestras buenas energías. Vuestras velitas. Vuestros amables pensamientos… Vuestra música… ;)  TODO. Todo ha contribuido a que yo haya estado fuerte y esperanzada, y por ende, a que todo vaya desarrollándose como va desarrollándose…

¿Si os doy las gracias una vez más, nadie va a llamarme romancera?!!!!!

Pues…

¡¡¡¡Gracias!!!!  :)

Con mucho, mucho, mucho, mucho Amor.

Y ALEGRÍA.  :)

Dios!!! Y me voy! Jajaja… Que ya voy tarde…

 

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Sí, es cáncer

 

 

 

 

 Primero, espero que todos los que leáis esto, hayáis pasado unos felices días. Cuanto menos, tranquilos… Ojalá, cada uno, pudiera haberlos pasado tal y como de verdad deseara hacerlo… Rodeado de los seres que ama.

 Eso ya sería mucho.

Porque ya sabemos que éstas son fechas en las que uno echa más de menos que nunca, a quien no tiene cerca. O a quien ya no está… Y eso es lo más triste.

Hace días que no escribo…

No sabía cómo. No sabía qué.

En cambio, han pasado muchas cosas… Algunas buenas… Mi cumpleaños, por ejemplo -aunque me parece que ya hace un siglo!-. Un par de entrañables reuniones con amigos y familia, que me han hecho muy feliz… Que Alva haya estado de vacaciones…, a mi lado. Compartir estos días con mi súpersobri Armand…

Pero han pasado también algunas no tan buenas.

Y lo siento, pero estas últimas… No es que hayan eclipsado las buenas… No es eso. Pero sí me han tenido amordazada. Se me han llevado las ganas de escribir. Me han secuestrado la voluntad de expresarme.

Y me duele… Me duele porque es mucho y muy bueno lo que me hubiese gustado compartir… A mí, a pesar de todo, aún me encantan estas fechas… Creo que la Navidad es una sensación, un estado mental… Y me hubiese gustado, mucho, escribir sobre ello y sobre todo lo contrario. Sobre el frío. Sobre el calor…  Pero me quedé sin capacidad para hacerlo.

Aún hoy, que -parece- estoy dispuesta a escribir…, todavía no sé muy bien qué decir y cómo hacerlo.

Mi intención era dejar las cosas así… No decir nada. No volver a escribir durante, -imagino que puede ser- una larga temporada… Pero algo más fuerte que yo me impide hacerlo…

Me encuentro, en cambio, en una situación delicada, pues tampoco tengo ganas de contar mucho…

No.

En realidad no quisiera tener que contar nada de lo que me está pasando…

Pero, ¿qué hago? ¿Miento entonces?

No es mi estilo. No suelo recurrir a la mentira “casi” nunca. Porque mentir me hace daño físicamente. ¡Lo digo en serio! Me salen hasta ronchas!!!

Pero este blog es muy importante para mí.

Intentaré explicar por qué:

Yo llevo escribiendo toda la vida.

Amo escribir.

No es ningún secreto que quisiera ganarme la vida escribiendo.

No. No me refiero a ser rica y famosa… Es más…, he de confesar que eso no me apetece nada. Más bien me aterroriza siquiera pensarlo. Lo que me gustaría de verdad es poder vivir -modestamente- de ello. Ése sería mi sueño.

Pero siempre me he encontrado con un gran problema. La vergüenza. El pudor. La inseguridad.

Los que me conocen de toda la vida saben que siempre he sido muy celosa de lo que escribo. No compartía más que una mínima parte, y con un número muy reducido de personas… Las más de las veces, dos. Concretamente dos.

Es una gran paradoja que alguien que quiere vivir de escribir, sea tan rematadamente inconsecuente -e imbécil-, de no querer compartir lo que escribe… Y sí, queridos. Ésa soy yo. (O era… :)

Por eso el blog ha sido tan importante para mí. Decidirme a poner en común lo que escribo, no sólo con la gente a la que pueda apreciar, sino con cualquiera que incluso por casualidad entre, ha sido un paso crucial para mí.

Algo que me ha costado mucho esfuerzo. Mucho valor. He tenido que vencer complejos, algunos prejuicios y muchos fantasmas… Cada vez.

Lo que ocurre es que aquí, siempre acabo -de alguna de las formas- hablando de mí misma. De lo que me atañe… De lo que me pasa… De lo que me duele… De lo que sueño… Yo. Otra. Todas. Ninguna.

Y ahora… En el futuro más inmediato, Todas las que soy, -me temo-, vamos a estar un poco monotemáticas…, y sobre algo, además, sobre lo que quizá no quiera hablar.

En esta tesitura me encuentro en estos momentos.

No es fácil. No es grato. No sé cómo seguir escribiendo en estos mismos instantes…

Pero sé que el blog es muy importante para mí.

Además, Alva piensa que me vendría bien escribir, justo ahora.

Y probablemente tenga razón.

Pero no creo que quiera compartir de forma tan pública, todo lo que ahora pasa por mi cabeza. Todo lo que ahora mismo bulle en mi mente… Todo lo que me atenaza el ánimo.

Es ciertamente complejo. De verdad.

Tampoco quiero que parezca que estoy jugando a las adivinanzas. A los misterios. Y desde luego, por encima de nada, que pueda parecer que me hago la interesante. Porque juro por todos los dioses, -aquéllos en los que no creo, e incluso aquéllos en los que un día creí- que nada hay más lejano a mi intención.

De modo que… ¿Cómo se dicen las cosas?

Diciéndolas.

Haciendo uso de Las Palabras.

Y vaya. Se me presupone cierta habilidad en ese terreno.

Así que…

Sí. Es cáncer.

Las primeras indagaciones se hicieron un par de semanas antes de las Navidades. Antes incluso de mi cumpleaños.

Luego, llegó la primera señal de alarma seria, el día 26 de diciembre, con la biopsia, que he de confesar que fue ciertamente dolorosa y desagradable -a pesar de la encomiable amabilidad de la doctora y la enfermera-. Pero pasó rápida. Media horita larga.

Y por fin, el día 5 de enero. Sí, antes incluso que los Reyes, llegaron las noticias…

Sí, es un tumor. Malo. Hay que quitarlo ya.

Hoy lunes he ido a las pruebas habituales antes de una operación. Analítica. Placa de tórax. Electro.

El jueves tengo cita con el anestesista.

Ingresaré la tarde del domingo 15, y entraré al quirófano el lunes 16 por la mañana.

Bien. Pues ya está dicho.

Tampoco me ha costado tanto.

¿Cómo me siento?

¿Estoy asustada?

¿Tengo miedo?

Confusa. Un poco. Imagino que lo normal. Respectivamente.

Es…, como el vértigo. Atenazante. Un poco asfixiante. Vertiginoso.

Me he pasado todas las Navidades sin tocar apenas el ordenador.

Primero por prescripción médica. La biopsia fue tan dura que me prohibieron mover el brazo derecho, -incluyendo específicamente hacer uso del ordenador-, los días posteriores a los pinchazos. ¡Ah! No he dicho que es mi pecho derecho el llamado a filas…

Y luego…, no he encontrado fuerzas. Creo que tampoco tenía muchas ganas. Además con Alva en casa, tampoco he tenido tiempo.

Aunque pudiera parecer imposible, Alva ha redoblado su cuidado habitual hacia mí. Sus atenciones. Sus mimos. No me ha dejado ni a sol ni a sombra. Ha incrementado también su número usual de bromas y “chanzas”, y creo que me he reído más en estas Navidades, de lo que me he reído los últimos seis meses. Y eso que yo me río mucho todos los días…

Reírse es bueno. Eso está bien. Seguro que le resulta beneficioso a mi cuerpo. Además de a mi alma, claro.

¿Si he llorado también?

Sí, claro.

Tres veces.

La primera, cuando salimos de la biopsia. Era una mezcla de dolor físico, mucho, mucho miedo y algo de mala espina. En el coche, de vuelta a casa. Alva me dejó llorar sin dejar de acariciarme y colmarme de palabras de amor. Y todo mientras conducía… Es un hacha mi chico!!! :)

La segunda, cuando llamaron del hospital, al día siguiente, para darnos hora para Cirugía. La mala espina se incrementó a niveles alarmantes. Tuve la certeza de que las cosas no iban a ir bien. Y me entró un miedo atroz, sólo comparable a la rabia, la impotencia… ¡Me cago en todo…!!!

Eran lágrimas de furia. No se deslizaban sobre las mejillas, más bien saltaban al precipicio desde el párpado inferior, como si les fuera la vida en ello. Con una actitud suicida… Desesperada. Duró poco. Lo que tardé en calmarme, mientras Alva, una vez más a mi lado, (DOY GRACIAS AL CIELO DE QUE TODO HAYA OCURRIDO MIENTRAS ÉL ESTABA DE VACACIONES A MI LADO….), me decía que era normal, que llorara, que me desahogara, que estaba bien…

Y la tercera nada más salir de hablar con el cirujano, cuando acababan de darnos la noticia que confirmaba todos mis temores.

Fue nada más subir al coche, y antes de ponernos en camino hacia casa. La mezcla de sentimientos era impresionante…

Miedo, claro. Sorpresa por una parte, y por otra sensación de que se confirmaba algo que tanto había temido. Confusión. Mucha confusión.

Pero sobre todo… Tenía un terror horroroso al momento de llegar a casa y tener que contárselo a mis padres. Es lo que más temía. Lo que más me preocupaba…

Sólo imaginar la cara de mis padres, -mientras se lo contábamos-, se me anegaba el alma de pena y se me derramaban los ojos… Por nada del mundo quería tener que contarles lo que no tenía otro remedio que contarles.

Durante el camino fui reponiéndome. Respirando. Tranquilizándome. Entre Alva y yo hicimos una exposición concisa y lo más suave posible del tema. Sin mentir, pero sin detenernos en los detalles más preocupantes…

Resultó bien. Imagino que reconfortados por nuestra actitud -para esos momentos ya- animada y fuerte (al menos en apariencia), se sintieron medianamente tranquilos. Eso, entre otras cosas, pretendíamos transmitirles: Tranquilidad.

Y…

Esto es lo que hay.

No quería hablar de ello. Pero sé que si no lo hago, no me atreveré a escribir nada en el blog, porque cualquier cosa que pudiera apetecerme escribir (y lo cierto es que no sé si me va a apetecer o no hacerlo…), me parecería que estoy mintiendo si no cuento algo que -verdaderamente- es tan importante para mí.

Bien. Pues ya está.

Así están las cosas.

Quiero pedir también desde aquí, disculpas a las personas a las que he dejado de responder e-mails, comentarios, pasear por sus blogs… Confío en que ahora entenderéis por qué estaba tan silenciosa…

Pero he pensado en vosotros y vosotras, y echado de menos ese contacto tan grato y reconfortante…

Una cosita. ¡Por favor! No quiero compasión… Odio la compasión. Además, a efectos prácticos, la compasión no me servirá de nada.

En cambio, si puedo… ¿Puedo pedir algo…?

Si algún pensamiento vas a tener con respecto a mí, que sea de fuerza, de energía, de alegría, de valor. El calor de la llama de una vela. El color naranja. Canciones alegres. Pensamientos positivos. ¡Por favor!

Necesito que me digan que voy a ser fuerte. Que probablemente vaya a ser duro, pero que todo pasará y que va a salir bien.

Lo que ahora necesito es cariño y energía positiva. “Buena vibra” en grandes cantidades…  :)

Y luchar, claro. Y eso prometo hacerlo. ¡¡¡Vamos que si lo prometo!!! Por la Virgen del Abrigo de Pana Verde que juro hacerlo…

No sé lo que tardaré en volver a escribir. ¡La verdad es que no tengo ni idea!!! Lo mismo no tengo ganas de volver a decir nada, que publico algo cada dos horas… Jajaja… No lo sé, la verdad.

Es todo muy complejo.

Sé que tengo que estar positiva. Fuerte. Esperanzada. Llena de energía. Y la verdad es que eso estoy haciendo. Aunque uno nunca sabe… No termina nunca uno de conocerse…

De momento me he puesto a arreglar las plantas, a limpiar la casa…, las cortinas… Sé, -porque mi amiga Solve (¡un beso, mi amor!) ya pasó por aquí y sé que la recuperación es lenta-, que no podré hacer muchas cosas con el brazo derecho durante un buen tiempo… El pobre Alva va a ir de cráneo, mi chico, e intento dejar listas para una temporadita, las cosas más duras que se me van ocurriendo…

Mientras escucho, ¡alucina!… ¡¡¡Los Pitufos!!! Jajaja… Ya. Ya sé que hubiese quedado mejor decir que estoy escuchando a mi amado Beethoven, por ejemplo… Que ya llegarán esos momentos también… Pero ahora lo que necesito es energía, marcha, alegría… Y voy plumero en mano bailando por casa mientras canto como una loca… “¡Vamos Pitufos, vamos de pitufomarchaaaaa!!!!”

Pues nada más…

Ha llegado la hora de remangarse hasta los codos y poner toda la carne en el asador…

Eso fue ayer.

Hoy ha salido un maravilloso día gris y he pasado toda la mañana, hasta el mediodía, leyendo confortablemente en la cama… Ha sido genial. (Me he acabado “La mujer de papel”, que Alva me regaló el día 1 de enero, en nuestra tradición de comenzar el año regalándonos -antes de levantarnos si quiera de la cama-, un libro… :) Hacía mucho, mucho tiempo que no me tomaba una mañana de solaz leyendo en la cama, calentita, mientras veo por la ventana el cielo adquirir distintos tonos de gris… Matices imposibles planeando sobre la Calderona…

Anoche hablé con Alva sobre esta entrada…, sobre si colgarla o no…

Es todo tan complejo…

Su consejo fue diáfano y contundente. Por él, si es que quiero hacerlo, claro que debería “subirla”.

Pero, ¿por qué dudas si hacerlo o no? – me preguntó.

No sé… –contesté-, es complicado. Por una parte es como reconocerlo en voz alta. Supone asumir muchas cosas… Y…, además, no quiero poner tristes a las personas que pudieran llegar a leerme. No quiero transmitir tristeza. Llevo muy mal ser la protagonista de según qué historias…

Y ahí es donde se mosqueó un poco.

No puedes dejar de contar algo por lo que los demás vayan a sentir –me aconsejó firmemente-. Debes dejar a la gente seguir su camino, sentir lo que tenga que sentir… Todos crecemos por las cosas que nos pasan, tenemos derecho a que nos pasen cosas, y tú no puedes controlar eso. No debes.

Y ya. Ya sé que tiene razón.

No puedo controlarlo todo. Quisiera poder evitar todo el sufrimiento que en mis manos estuviera pero…, no puedo. No puedo cambiar la realidad.

De modo que…

Aquí está.

Dicho. Y publicada

Ahora justo se asoma un tímido haz de sol, como un rayito de esperanza cerniéndose sobre el mundo. Mi mundo.

Y con él yo elevo una plegaria al cielo, para hacer con ella un cúmulo de mis mejores deseos para todos este año, del que apenas llevamos consumidos 11 días, y que, seguro, va a ser un año intenso en el que -como me dijo mi querido amigo Marco- tenemos que hacer que sucedan cosas!!! Sí!!! Me parece una consigna genial, Marco!!! ¡¡¡Vamos a hacer que sucedan cosas!!! Cosas maravillosas… Gracias.  :)

Yo intentaré con todas mis fuerzas hacer bien lo que me toca… :)

Vivamos, pues, y disfrutemos cada momento.

Un beso. Y un abracito cálido, largo y sentido, para todos.

Con amor.

 

 

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Todos somos “Uno”

 

 

 

Mmm… Hace fresquito ya, pero… ¡Un momento!

¡¡¡Voy a ver cómo está el cielo!!!

Ya.

Fantástico. Impresionante.

La verdad es que parece que de tanto llover estos días atrás…, el cielo se hubiera limpiado… :)  Se le ve reluciente. Intenso. Poderoso. Inexpugnable.

Todo apunta a que mañana será un día soleado. Un día radiante posiblemente. No lo sé. Lo digo por lo despejado que se ve allá arriba…

Pero eso será mañana…

Ahora es de noche. Noche entrada. Madrugada. De hecho ya hace un par de horitas que la mágica hora bruja quedó atrás…

Estoy sola. (Despierta, me refiero. Alva duerme hace rato con una sonrisa en los labios. Lo sé porque cuando fui a arroparlo, a apagarle la luz y recogerle el libro de entre las manos…, dormía plácidamente. Como un bendito. Como sólo duermen los limpios de conciencia. Y sonreía. Espero que esa sonrisa sea reflejo del color de sus sueños. Nadie merece sueños más dulces que Alva…)

La casa se queda en silencio. Medio en penumbras. Sólo la titilante luz de las velas ilumina con calidez mis sombras.

En estos instantes es cuando -ajena a mi control- me muta el alma y se transforma en Otra mi piel. Soy yo y no lo soy. Soy Otra y soy todas. Y ninguna en concreto. Sólo una más. Sólo una idea. La voz de una idea. Una voz que toma el relevo de mi conciencia para perderse allí donde mi conciencia no se atreve a encontrarse…

Miro mis manos sobre el teclado. Prestas. Dóciles. Dispuestas a dejarse llevar…

Y recuerdo un dibujo. Un dibujo que ha sido estandarte de muchas de mis carpetas…

 

Manos.

 

Manos que van construyéndose a sí mismas. Que con cada nuevo trazo se reconocen y -a un tiempo- se descubren nuevas. Se reinventan. Manos que todo lo quieren tocar. Sentir. Recordar. Que si estuvieran más vivas explotarían…, y convertidas en estrellas irían a parar muy lejos. Muy alto. A la verita de Orión. Y desde allí, empuñando su espada -cual valiente amazona-, se alzarían en pie de amor contra todo lo que se moviera. Que todo es susceptible de ser amado. Y lo que no…, lo convierto porque mi espada además de espada es también varita mágica. De hecho es lo que a mí me dé la gana que sea.  Que para eso soy yo quien está escribiendo… Por algo soy yo la dueña de mis desvelos.

Y te busco. ¡Sí! ¡A ti que ahora me lees! ¡¡Donde estés!! Te busco, te hallo y te subyugo. Venga…, déjate. No te va a doler.

Mis manos te acompañan. Es más, te guían. Tranquilo, no iremos muy lejos. De hecho, hace ya mucho que llegaste donde querías llegar. A ti.

Estás en ti. Y lo estás de la misma incomprensible forma que estás en mí. Y a mí me ocurre lo mismo. Estoy en mí pero -de mil formas distintas- estoy también en ti.

Y lo estoy a través de una carta escrita hace mil años en la que puse -además de mi perfume- todo mi amor. O mi sorpresa. O mis palabras de ánimo. Y si no fui yo la que te escribió esa carta… Piénsalo bien. Alguien lo hizo. Y a pesar del paso del tiempo o el espacio… Sigue en ti.

Y lo estoy porque mis manos te buscaron en la oscuridad, ansiosas. O enjugaron tus lágrimas la gélida tarde de un perdido otoño. Y si no fui yo. Busca en tus recuerdos… Fue Otra. Fue alguien. Alguien lo hizo.

Y lo estoy porque una primavera en que andabas cabizbajo por la calle, con el peso de un problema impertinente en las espaldas… Cuando -llevado de la traición sufrida o el desengaño impuesto- pensabas que nadie merecía la pena… El camino de nuestros deambulares nos encontró una mañana, y mientras esperabas distraído a cruzar el semáforo…, recalaste en mi sonrisa. Cómoda. Sincera. Abierta y cálida. Que te golpeo el corazón despertando sentimientos en ese momento enterrados bajo montañas de decepción. Y te cambio la perspectiva. Reconócelo. Aunque nunca más volvimos a vernos. Era yo. O quizá no. Quizá fue Otra. Otro.

O mejor… Quizá fuiste tú. ¡Sí! Seguro que fuiste tú el que sonreíste a un desconocido sólo por el placer de sonreír…

Todos, -gracias al cielo-, sonreímos o somos sonreídos muchas veces a lo largo de nuestra existencia. Algunas, ni siquiera las vemos. Otras, las encajamos gratamente sorprendidos, aunque luego las olvidemos. O tal vez lo que olvidamos es que fuimos nosotros los que sonreímos… :)

No importa. Porque la impronta queda. Y ajena a ti, sigue su camino. Labra -imperturbable- su destino.

¡Qué grande! ¡Qué infinito el poder de todos nuestros actos! De los que hacemos. -Y de los que no-. De los que recibimos. -De los que nunca nos llegan, también-.

Es la teoría de Uno.

“Todos somos Uno.”

Y, por supuesto, no la he inventado yo.

A mí me llegó a través de “Uno”. De Richard Bach, el autor del incombustible “Juan Salvador Gaviota”. Y mi particular interpretación hizo que fuera, no como un descubrimiento, sino como un reconocer algo que siempre había sabido…

Todos somos “Uno”. Todos procedemos del mismo originario polvo de estrellas. Estamos hechos de la misma materia. Y nuestros sueños, de la misma materia de la que están hechos todos los sueños.

Unos más, unos menos, lloramos por las mismas cosas, nos enamoramos de las mismas ideas, vibramos en consonancia con lo que a todos nos resuena muy dentro. Y a menudo nos sorprendemos de vibrar en la misma frecuencia que alguien que vive a cientos de miles de kilómetros. Que no conocemos. Que jamás quizá nunca conozcamos… O a siglos de distancia. Que con seguridad murió hace cientos de años. Pero, entonces, aún así…

¡¡¡Nos reconocemos…!!! En lo que escribe. O lo que escribió cuando ni siquiera los padres de nuestros padres habían nacido. En su música. En lo que fotografía. En cómo pinta. En cómo baila. En su voz. En cómo -cuando habla- mueve las manos…

Esas manos que bien podrían ser nuestras. -Con las que acariciamos.- O no. O bien son las manos de la persona que amamos. -Con las que nos acarician.- O aquellas que nunca nos acariciarán pero a las que en cambio amaremos siempre. Como son amadas nuestras manos.

Las tuyas. Las mías. Las de aquél de más allá. Las del que se fue ayer. Las del que todavía ha de nacer.

Manos.

Sonrisas.

Gestos. Caricias.

Sueños. Miedos. Verdades. Mentiras.

Tan distintos -como nos creemos-. Y tan iguales -como en verdad somos-.

 

Hechos de la misma piel.

 

Destilando la misma sangre.

 

Retratados en nuestras manos.

 

Dueños de ellas. Dueños de unas manos que todo lo pueden. Hermosas por lo fértiles. Fuertes. Grandes pequeñas suaves callosas. Hechas de pan. De cristal. Capaces en su mutismo de contar lo que las palabras no se atreven. Hábiles sirenas en el mar de la piel. Diestras -o zurdas- en cuidar. En curar.

¿Qué no has curado con tus manos? ¡Míralas! ¿Qué no has dado en ellas? En lo que tocas, en lo que hincas los dedos con furia desatada. En lo que dibujas. En lo que proteges con pasión. En lo que descubres. En lo que conquistas. En lo que cocinas.

¿Y qué no te han dado? ¡Piénsalo! Vuelve la vista atrás. Analiza el sendero de tu piel. Rememora. ¡Recuerda! ¿De cuántas manos estás construido? ¿Cuántas manos han pasado por ti y te han convertido en lo que hoy eres? En ti mismo.

¿Están las mías entre esas manos? Si no es así no importa. Porque seguro, ¡seguro!, están las de Otra. Las de cientos de otras personas. Miles probablemente. Porque crecemos alimentados por sonrisas de las que bebemos, y manos que nos sustentan.

Y a un tiempo. A la vez. Somos para otros sonrisas y manos.

Te propongo un juego. ¡Venga, atrévete!

Intenta por un día, un solo día siquiera -veeenga.., aunque sólo sea un ratito de un día-, ser consciente de todas las sonrisas. No sólo de las que prodigas, sino de las que eres objeto. ¿Cuántos labios se curvan hacia arriba hoy sólo para ti? ¡Mírate en ellas! En esas sonrisas. Devuélvelas. ¡Multiplícalas! ¡¡¡Que corran las sonrisas inundándolo todo como si nuestras bocas fueran mariposas y andáramos en primavera!!!

 

Y por un día…, siquiera por un día, fíjate en todo lo que tocan tus manos. En el objetivo con que lo tocas. ¿Para quién escribes, abres, cierras, destapas, cortas, aprietas, sujetas? ¿A quién tocas? ¿Por qué? ¿Para qué? Y…, ¿quién te toca? ¿Dónde? ¿Cómo?

Toca incluso a quien está a tanta distancia que pareciera imposible. Se puede. Lo sé.

Es más. Toca a quien ya no está. Que si ya no pueden tus manos, seguro que tu sonrisa alcanza a acariciar su recuerdo. Eso ¡siempre! se puede.

O no. No te preocupes. Sólo era un juego.

Por mi parte. Yo, -todas, ninguna, Otra-…, dejo prendido en ti el calor de mi sonrisa.

Y mis manos… Mira las tuyas… Mis manos descansan, complacidas, en tus manos. Acariciando.

 

En efecto. Tras la oscura noche llegó un día brillante.

Un día lleno de sonrisas. De manos.

Vive!

Disfruta!

 

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La capacidad de Ver

 

 

 

 

 

No quisiera nunca olvidar que veo.

No puedo.

Olvidar que veo sería olvidarte. Olvidarle. Olvidarme.

Olvidar que veo sería perder. Perder y perderme.

Sería negar que existen las estrellas. Ellas, y todos los deseos que me concedieron. No. Sería aún peor. Sería rechazar que durante un tiempo, yo creí firmemente que ver una estrella fugaz me concedía un deseo.

Sería como matar esa ilusión. Desterrarla para siempre de mi historia. Asesinarla.

No. No puedo. No puedo olvidar que veo.

Olvidar que veo sería morirte. Matarle. Morirme.

Olvidar que veo sería fallar. Fallar y fallarme.

Sería aceptar que nada importa demasiado. Que da igual ocho que ochenta, que es lo mismo pasear en noche cerrada que con luna llena. Sería venderse al enemigo, ése que intenta -para mejor manipularte- que llegues a creer que no importa en lo que crees.

Pero, no te engañes. Ver, y no querer dejar de ver, requiere ganas. Capacidad de lucha. Valor y voluntad a partes iguales. Y cojones. U ovarios. Depende.

Lo cierto es que hay que ser valiente. Para ver. Valiente para Verlo todo, y querer seguir viendo.

Para no vender barata la piel por un cruel latigazo. Para mantener la ilusión tras un nuevo desengaño. Para no rechazar la verdad aunque te rocíen de mentiras. Para aceptar que a veces todo es feo, pero que lo hermoso sigue ahí, a la vuelta de la próxima esquina.

Para no dejar tirada la única verdad. Que soy un ser afortunado. Pero no porque la vida me trate bien -que lo hace-, sino porque todos y cada uno de nosotros, -¡tú también!- venimos al mundo con una habilidad que nada ni nadie puede arrebatarnos: La capacidad de Ver.

Y no me refiero a mirar por encima. Ni siquiera a observar detenidamente. Es mucho más sencillo e instintivo. Me refiero a Ver.

Porque cuando Veo, ya no puedo volver la vista atrás. Ni fingir que no he visto. Ni dejar de Ver.

No. No puedo permitirme el lujo de olvidar que veo.

Que veo la música.

Que escucho las flores.

Que huelo el silencio.

Que saboreo tu voz.

Que toco tu recuerdo.

No. No puedo olvidarlo.

Porque quizá entonces deje de saborear la música.

De tocar las flores.

De escuchar el silencio.

De ver tu voz.

De oler tu recuerdo.

Y yo sólo soy yo. Distinta. Mejor. Única. -Como todos-. Porque veo. Y porque lo sé.

Y sobre todo porque cada mañana me levanto y me enfrento al mundo con una idea que me abre los ojos y me instala en la esperanza. Una idea -humilde y, empero, grandiosa- bien enganchada a mis entrañas:

No quisiera nunca -¡nunca, por favor!- olvidar que veo.

 

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Es extraño.

El ser humano -que vive constantemente en el presente- apenas si sabe acomodar su consciencia a él.

Aunque quizá no es culpa nuestra. Tal vez sea porque el presente es algo tan…, efímero. Tan frágil y fugitivo.

No. El presente se nos escapa de entre los dedos. Antes de que queramos darnos cuenta, aquello que era futuro, de repente es el hoy, -el ahora-, y un segundo después comienza ya a ser nuestro pasado.

El momento justo que estamos viviendo es casi imposible de asir.

Imagino que resulta tan incómodo para nuestro consciente, que el ser humano repartimos nuestra querencia y nuestra vocación entre aquello que ya pasó, y lo que está por venir.

El presente es fugaz, volátil. Tanto, que apenas si nos da tiempo a ser conscientes de que estamos inmersos en él. Tal vez nuestra mente esté más preparada para recordar y aun para proyectar, que para vivir el inmediato segundo que da sentido a nuestra existencia…

Y es absurdo en verdad, cuando lo único cierto es lo que está aconteciéndonos en el último preciso momento que estamos viviendo. Lo que viene siendo el esquivo presente. Ahí es donde radica nuestro poder, nuestra fuerza. En el presente.

El pasado no podemos cambiarlo, y el futuro es algo tan incierto que apostar por él, es como apostar a ciegas. Y son muchas veces las que alguien malgasta su vida por no saber dejar atrás el pasado -algo que ocurrió en el pasado, y que es agua que ya jamás moverá molino-, y muchas también las que desperdiciamos nuestra vida aguardando lo que tiene que llegar en un futuro próximo -o aún lejano-, y que después de todo puede no llegar nunca. Porque ése es precisamente el encanto del futuro, su mágica incertidumbre.

Si todo estuviera escrito y fuéramos conscientes de ello, si la sorpresa y lo incierto no fuera nuestro camino, sino una senda bien definida y sabida, ¿qué gracia tendría nuestro futuro? ¿Qué misterio? ¿Qué interés levantarte o no un día más?

No. En el fondo, aunque nos cueste comprenderlo, creo que todo está bien como está. El pasado es inamovible. El futuro, incierto. Así es.

Y debe estar bien que el pasado sea inamovible. A pesar de que cuántas veces quisiéramos volver atrás y cambiar algo que hicimos o dijimos, -que parece que definió y concretó nuestra vida-, y hacerlo de otra forma…

Y el futuro es incierto. No se pueden adelantar ni forzar los acontecimientos. No puedes vender la leche para comprar cuajo con que hacer queso que nos proporcionará la riqueza total, cuando ni tan siquiera tenemos una vaca que ordeñar.

Tienes un presente entre las manos, ante los ojos, acompasando el ritmo de tu corazón, latiéndote en las entrañas… Vívelo. Aprovéchalo. Elige.

Elige.

¿No aprecias lo grandioso de esa posibilidad? ¡Elegir! Verbo sagrado.

Es fascinante. Nuestra capacidad de elegir nos otorga cada día, -en cada nueva ocasión-, la oportunidad de cambiar lo que no nos gusta y de trabajar en pos de nuestros sueños. Ahora. Ahora mismo. ¡Ya! Dentro de un segundo será tarde, porque será pasado. Y ya sabes que el pasado no lo podemos cambiar.

Pero tienes un segundo presto a llegar y sustituir éste que apenas ya pasó, para que no pierdas la posibilidad… Esa “sweet possibility” de la que habla la Streisand en su significativa Yentl.

No en vano Horacio, el poeta romano que acuñó la imperecedera frase Carpe Diem, se refería a que cosecharas el día. A que recogieras la cosecha. A que si no tienes cosecha que recoger porque aún no sembraste, ¡aproveches este instante para empezar a sembrar! Hoy siempre es buen momento para sembrar. Para empezar de nuevo.

¡Ahora! Este es tu momento.

Vívelo. Disfrútalo. Agárralo por donde mejor puedas y hazlo tuyo!!!

Siempre puedes hacerlo. Siempre.

Siempre tienes el segundo siguiente que llegará, se instalará en tu presente y “carpediemerás” tu día…

……..

Constantemente espero ver entrar a Dama por la puerta de casa. Tan fuerte, tan bella, tan poderosa. Tan tierna y sensible a la vez a su entorno.

Con ella disfruté todos los momentos que pude. A lo largo del día -y de la noche, Dama siempre fiel a mi lado en esas mis insomnes madrugadas- la estrechaba varias veces entre mis brazos, -su gran cabeza, su sólido lomo-, y le decía lo buena perra que era y cuánto la quería… Ella buscaba mi mirada con sus ojos, y sonreía. Se sentía satisfecha. Feliz. Lo sé. Podía verlo. Sentirlo.

No desperdiciamos el tiempo. Aprovechamos nuestros momentos, a nuestro modo, ¡cada momento! ¡Y vive el cielo que fuimos muy felices!

No como lo eran Alva y ella. Ellos tenían otra relación. Dama lo adoraba. Obedecía sus órdenes antes incluso de que Alva las pronunciara. Los vecinos -cada vez que los sacaba a pasear- alucinaban de lo buena y obediente que era Dama, y lo que no saben es que nadie, ni siquiera Alva, entrenó nunca a Dama. Jamás recibió adiestramiento alguno. Dama obedecía, hacía caso a Alva, por puro amor. Estoy segura. Obedecía sus órdenes calladas -sus gritos, a veces, cuando había algún peligro inminente, también- porque quería satisfacer a Alva, verlo feliz. Por eso le hacía tanto caso. Era su amor hacia los demás lo que hizo de ella una gran perra.

No me cansaré de decir lo buena perra que era. Cómo la echo de menos. Y…

Lo importante que es vivir el presente. Ese segundo perfecto, divino, que acaba convirtiéndose en un recuerdo sagrado.

Hoy, gracias a esos momentos bien aprovechados, tengo cientos de buenos, hermosos, entrañables recuerdos, que si bien hoy me atenazan el alma por el dolor de su ausencia, sé que tarde o temprano (porque ahí está el recuerdo de Princesa, Byron, Casiopea, Newton, Aldebarán, Nani, Baco, Chula, Tendre, Aramis, Pipineta, Magic, Libre…, para dar fe de ello), la honda tristeza irá remitiendo y luego sólo me quedarán sonrisas para dedicar a su memoria. A todo el bien que me hicieron. A todo cuanto desinteresadamente me brindaron. A lo que aprendí. A lo que enseñé. A lo que viví.

Vivir. Vivir el día. El momento. Disfrutar. ¡Que no hay nada más, maldita sea!

Que las cosas no son tan complejas ni tan difíciles. Que nosotros nos encargamos de retorcerlas, deformarlas y convertirlas, en ocasiones, en problemas… Por eso, a veces, la conducta sencilla y elemental de un perro (o un gato, Casiopea y Aldebarán eran gatos), viene a tirarte de las orejas y obligarte a abrir los ojos y que así no pierdas de vista lo que es verdaderamente esencial en la vida.

Que por encima de todo lo que puedes atesorar, de lo que puede comprar el dinero o conceder el poder, la felicidad se halla en cosas mucho más pequeñas. Elementales. Primarias. Tener alguien cerca con quien compartir una mirada en la que te reconozcas. Saberse amado y aceptado sin condiciones ni rémoras. Y ser consciente de ese momento -el presente-, y saber darle su sitio. Su hermoso sitio en el largo sendero que va conformando nuestra existencia.

Me siento dichosa -y plena- de todo lo que compartimos, Dama. Siento que lo diste todo, y que yo tampoco me guardé nada. Fue nuestra generosidad lo que abrió las puertas -aquí en la tierra- de nuestro cielo.

Me gusta vivir así. A fondo. Consciente de lo que vivo. Con todo lo que tengo y lo que soy. Con lo que a veces duele, también. Lo que me asusta. Lo que me satisface. Lo que me espolea las ganas. Lo que me saca de mis casillas. Lo que busco. Lo que me persigue. Lo que me sacia. Lo que me quema la piel. Incluso con lo que me delimita…, intento bregar y ser feliz.

Y no es fácil. Y sé que…, ¡haré tantas cosas mal! Sí, pero desde lo mejor de mí. Siempre desde las mejores intenciones, y sin perder de vista, ¡nunca!, que este momento, éste en el que ahora escribo, -en el que de pura vida, de puro sentimiento, me retuerzo-, está construyendo mi vida.

Tú también estás en tu momento. Tu hoy.

Ojalá, en el futuro, este presente se haya convertido en un bello recuerdo. Porque al fin y al cabo, al final, no somos más que eso:

Los recuerdos que dejamos, a nuestro paso, en aquéllos que se cruzaron con nosotros en el camino…

Ojalá, cuando me vaya, deje un buen montón de hermosos recuerdos. Cuanto menos eso significará que además de estar viva, viví.

E insisto: Por más vueltas que le demos a todo, por más que lo compliquemos… No hay más.

Así que… Carpe diem.

 

 

Y… Sigo extrañándote, Dama. ¡Tanto!

 

 

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Santa (y ángel)

...

 

 

 

 

Santa Beatriz…

Cuenta la historia que fue una joven compasiva y piadosa. Como todas las santas. Pues…, ¿cómo iban si no a canonizarla? Virgen y mártir, hermana de los santos mártires Simplicio y Faustino, rescató los cadáveres de ambos que habían sido arrojados al Tíber, y ella les dio cristiana sepultura. Una traición por codicia hizo que fuera encarcelada y muerta en la misma cárcel. Descansa eternamente -como no podía ser de otra forma- en Santa María la Mayor en Roma.

Dicen también que, Santa Beatriz de Este, -hija del Marqués de Ferrara-, se dirigía a Milán para casarse con el príncipe Galeazzo, cuando recibió la noticia de la muerte de su amado. Tan enamorada estaba, y luego tan triste quedó, que decidió fundar el monasterio de San Antonio de Ferrara, y allí -junto a otras siete doncellas que decidieron acompañarla- murió (virgen de nuevo, parece requisito sine quanon para alcanzar la gloria) allá por 1262 y, claro, también la hicieron santa.

No podemos olvidar tampoco a Beatriz Portinari, dama florentina (1265 ?-1290), que fue idealizada por Dante en su Vida nueva y sobre todo en la Divina comedia. Tras la muerte de Beatriz, -si es que existió- el poeta la convirtió en símbolo de fe, en guía y protectora celestial, según citan diversas fuentes.

Y luego, -cosas del caprichoso destino-, existe una zona residencial llamada Santa Beatriz en el Cercado de Lima, en la ciudad del mismo nombre, capital del querido Perú. En dicha zona -entre otras muchas cosas de interés- se encuentra el hermoso y reformado Parque de la Reserva, que alberga un bello conjunto de fuentes de agua agrupadas en el llamado Circuito Mágico del Agua. (Para que luego digan que no…)

Mmm…

Y luego están las Beatrices del mundo. Las que a pesar de tener un día en que celebrar su onomástica, no son más santas de lo que lo son las piedras o amapolas que descansan al margen del recto sendero. Al pie de cualquier camino.

Ya hablé -algún que otro 29 de julio- de la carencia de mi fe cristiana. En realidad, de mi fe en cualquier religión adoctrinadora y organizada. No voy a repetirme hoy. Ni a extenderme más en el tema.

A mí lo único que verdaderamente me gusta del nombre Beatriz, -además de que lleve zeta (me encantan las palabras con zeta)-, y que rime con emperatriz, matiz, meretriz y feliz…, es lo que significa. Ya sabes…, algo así como “aquella que hace felices a los demás”. Con eso, me va sobrando todo.

Lo dije ya y me reitero con hastiada rabia: Ni soy virgen. Ni santa. Ni nunca lo quise ser.

De hecho: ¡¡¡No quiero serlo!!!

Yo quiero vida.

¡Vida!

Quiero excesos. Y música. Y piel.

¡Y no quiero nunca dejar de quererlo!

No creo en lo de “ir al cielo o al infierno”. En el infierno ya estuve en vida. Y ya le valió madre. Y del cielo lo único que me importa es poder seguir gozando de las estrellas que conforman el firmamento.

El secreto de mi universo cabe en “un verso”. Y si eres valiente, -léeme bien-, te invito a componerlo…

Que me perdonen todas las Beatrizes que antes que yo fueron santas, y las que lo serán después de mí…, incluso aunque no se llamen Beatriz.

Yo sólo soy una mujer. (Y sí, muy, Muy Mujer… :)

No quiero ser más de lo que ya soy. No quiero ser más alta, ni más flaca (bueno, sólo un poco… jajaja), ni más joven (bueno, sólo en algunas ocasiones…), ni tan siquiera más sabia de lo que ya soy.

Me basta con mirar hacia atrás y saber que hice todo lo que pude, que viví todo lo que quise, que disfruté incluso lo prohibido. Y que amé sin medida. Como sólo aman los inocentes. O los culpables. ¿Y qué más da, mientras amen?

Mientras la llama de mi vida sigue brillando…, amo.

Mientras el sol sale y la luna sonríe…, amo.

Mientras mi piel esté tibia y reaccione…, amo.

Mientras Beethoven suena…, amo.

Mientras exista algo que aún no haya leído…, amo.

Y amo mientras escribo porque escribo lo que amo.

Y eso. Precisamente eso. Me devuelve cada día a lo mejor de mí misma.

Y aunque existiera alguna vez una Santa Beatriz… ¿Qué importa? Tampoco vamos a rasgarnos por ello las vestiduras.

Cada quien viva como quiera, pero -sin herir- ¡viva!

Yo prometo intentar no dejar de hacerlo mientras me quede vida. Y te invito -por mi santo- a un rico té, y a que tú tampoco dejes de vivir, ¡nunca!, por más santo que tu nombre diga que eres…

 

 

 

(Por cierto… Hablando de santas… ¡Feliz día a ti también, querida Marta! Te quiero, preciosa supersobri!!!!)

 

 

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...

 

 

 

 

 

 

 

Decididamente el sol se abrió paso, y hoy –por ayer, aunque también por hoy, y por mañana, y por el otro…- es un DÍA MARAVILLOSO, soleado.

Aunque bien sabe quien bien me conoce, que no me hubiese importado que a la salida del hospital, -donde al final hemos estado poco más de cinco horas-, nos hubiera recibido una impresionante tormenta… Con cántaros de agua, truenos, relámpagos, ¡y hasta centellas!

¿Qué hicimos? Me pregunto a veces…

¿Cómo?, para que, cada vez que volvemos al hospital y nos impregna su olor viciado, nos rodean sus paredes anodinas y fatalistas, y todo cuanto ves, oyes y sientes, recuerda a enfermedad y dolor…, nosotros no podamos sino sonreír. De alguna forma nos sentimos felices, tranquilos, a gusto. A salvo.

Reencontrarnos con algunos rincones y rostros de aquella época es un placer que nos devuelve a la realidad más maravillosa. ¡Estamos vivos!

Aunque no puedo sino enviar un recuerdo emocionado a nuestras dos ángeles de batas blancas, Tina y Encarna, y nuestra queridísima doctora Albert, a las que ya no vemos -porque están en otros quehaceres-, pero que adoramos y jamás olvidaremos.

Las personas que, cuando estás asustado, fuera de tu ambiente, en un entorno que te parece incluso hostil, que amenaza tu felicidad y tu vida, se cruzan en tu camino, y ponen todo su esfuerzo, su voluntad y su cariño en hacerte sentir cómodo…, tranquilo, querido… Se merecen una estatua al valor. Al amor. Si existiera el cielo, estoy convencida de que ellas entrarían de cabeza y tendrían asegurado el mejor de los sitios…  :)  Pero como no creo que exista, espero que lo hallen aquí en la tierra…

Ya lo comenté anoche… Creo que fue la conjunción (casi estelar, jeje…) de la suerte que tuvimos, lo afortunados que fuimos, y todo lo que pusimos de nosotros mismos…, de esperanza, de trabajo, de coraje, de amor…

Hoy, diez años después, aún me sobrecoge a veces la emoción…

Soy una persona afortunada… Mi cerebro, él solo, tiende a olvidar lo malo y recordar sólo bueno. ¡En serio! ¡Lo hace solo! Y lo hace con casi todo…

Recuerdo de aquella época…, muchas cosas… Casi todas buenas.

(Y claro también que pasamos malos ratos… Sufrimos. Lloramos. Os lo podéis imaginar… Pero no creo que leer eso ayude a nadie… De modo que hablaré de lo bueno. Que fue MUY bueno, y es lo que acaba, al fin y al cabo, generando DÍAS MARAVILLOSOS…)

Recuerdo por ejemplo la entereza y la determinación de Álvaro cuando recibió la noticia. ¡Tan valiente! Y recuerdo la mía también…, mientras estuve a su lado. En cambio, recuerdo perfectamente cómo me derrumbé cuando él desapareció…

Tuve muy claro, desde un principio, que no podía verme llorar. No podía verme asustada, triste ni preocupada. ¡Y lo cumplí durante meses! Sin embargo, sé que es la época que más he llorado en mi vida…, litros y litros de lágrimas… En el periódico…, (por cierto, un recuerdo emocionado también a mis jefes de entonces, María Consuelo, David y Salvador, y a todos y todas mis compañero/as, que se portaron conmigo de una forma excepcional… Tod@s, pero sobre todo Lola Bétera, Leo, Lola Diego, Lola Harvard, Paqui, Julia, Pablo, Puri y sobre todo Pilar.) En casa, cuando él no estaba. Cuando Montse me sacaba por ahí a despejarme un poco… (mil gracias también, mi amor, por todo tu apoyo…).

No lo parecía, pero… ¡Claro que estaba asustada! ¡Claro que tenía miedo! De hecho, no creo que se pudiera tener más… Pero el protagonista era Álvaro. Él era el que tenía que ser cuidado, amado, protegido, animado, querido, mimado…

Así que decidí coger todo mi miedo y ponerlo a trabajar…

Esa actitud me ayudó mucho…

Llené la casa de notitas y cartelitos ”infundidores” de ánimo, de coraje, de esperanza… Muñequitos y peluches amorosos con frases cariñosas. Libros. Música. Sorpresas…

Me hice la dueña del mando de la tele… ¡No sabéis la de películas que hicieron en aquella época de personas que morían de cáncer!!! Noticias tristes, desesperanzadoras… Y ahí estaba yo, rápida como la más rápida a este lado del Mississippi, con el mando a distancia presta a que a Álvaro no le llegara ninguna noticia que pudiera ensombrecer mínimamente su ánimo.

Me hice cargo de la alimentación también -hasta entonces “el cocinillas” había sido Alva-, y el pobre no ha comido más tomates de ensalada -¡cientos de vitaminas!- y ajo crudo -el mejor antibiótico natural- en toda su vida!!! Jeje. Qué bueno mi chico. Soportó, siempre con una sonrisa, lo pesada y cargante que me pude llegar a poner… Que fue mucho…

Leí en algún sitio -busqué información de todo lo que pude sobre el tema-, que las células cancerígenas se alimentaban del colesterol malo… Y no sé si era verdad o no, pero como de cualquier forma el colesterol malo, como su nombre bien indica es malo de por sí, me propuse bajarle el colesterol malo hasta límites alarmantes, para por si acaso… :)

Cociné para él carnes que odiaba y toda clase de pescados -que detestaba-… Nunca he vuelto a cocinar tanto en toda mi vida. Salsas sanas para enmascarar el sabor, cremas y batidos para disimular las texturas… ¡¡¡Todo lo que se me ocurría y algo más!!! Y todo se lo comió mi chico, dócilmente…

Y el agua… ¡Jajaja…, el agua!!! Me convertí en su aguadora particular. Su insufrible aguadora…

La doctora Albert nos dijo que la quimio -por lo menos aquella en concreto-, se eliminaba por el riñón, y que era muy fuerte, que había que beber mucha agua porque de lo contrario podíamos acabar perjudicando el riñón… ¿Qué has dicho? ¡Pobrecito!!! Allí estaba yo, vasito de agua en mano, a la vuelta del cole, de la esquina, cuando salía del baño, cuando hacia más de media hora que no había bebido, antes de acostarse, nada más levantarse… Siempre con una sonrisa junto al vaso de agua, una cancioncilla tonta o uno de los muchos chistes que iba recopilando para soltar en momentos como aquellos… Porque reconozco que me puse muy cansina… Pero yo amaba también sus riñones, y no iba a permitir que por curar una cosa se fastidiara otra… Y… bebió tanto… Se portó…, ¡tan bien!

Pasé miedo… Es verdad. Mucho. Pero…, ¡estaba tan ocupada! ¡Tenía tantas cosas que hacer!!!

Siempre he estado convencida de que el amor cura. ¡Siempre! Mucho antes de que Álvaro enfermera. E incluso mucho antes de conocer a Álvaro.

Durante aquellos meses, yo me organicé el trabajo (yendo a trabajar a horas intempestivas, gracias a que los jefes que tenía en ese momento, tan generosos, me dieron todas las facilidades que pudieron…) para poder estar con Álvaro durante las sesiones de quimio. Durante las más de cinco horas que duraban los goteros… Allí, en aquella sala de medicinas tóxicas, de alquimia de vida, es donde estaban Tina y Encarna, los ángeles de bata blanca que se encargaban de administrar pura vida en vena. Qué habilidosas. Qué profesionales. Qué tiernas. Qué increíbles personas!!!!

Le escribía cartas-cuento a Álvaro para que las leyera mientras estaba allí, medio tumbado, enchufado a las bombas, donde le explicaba con una mezcla de amor, bromas y palabras técnicas “entendibles”, qué es lo que hacían los líquidos que estaban destilándole gota a gota. Le instigaba a sentir como cada gota que entraba lo sanaba… Lo iba sanando poco a poco.

Jajaja… Recuerdo que me inventé también una batalla medieval en la que los aguerridos soldados de la Quimioterapia arrasaban por allí donde pasaban para acabar con los soldados del Mal, y que claro, también había bajas no deseadas…. Los tan temidos daños colaterales. Le hacía visualizar la batalla y forzar a que las bajas de Células Buenas, -que pasaban por allí y no tenían nada que ver con aquella guerra,- fueran las menos posibles…, y que ayudara mentalmente al ejército de la Quimio a combatir y vencer a las Células Cancerígenas del Ejército del Mal…

No sé. Ahora lo pienso, y quizá puedan parecer chorradas… Pero, yo veía a Álvaro sonreír, desde un rincón…, y emocionarse incluso… Y eso, cuanto menos, no podía hacerle ningún daño…

Le subía a él y a otros pacientes de la sala, zumos de naranja recién exprimidos de la cafetería del hospital, y les contaba historias sobre que las vitaminas de la naranja, recién exprimida -venga, a sorbitos, toda para dentro…-, contrarrestaban los duros efectos de la quimio… Por supuesto antes les consultaba a Tina y Encarna, que me daban el visto bueno, y sonreían con aquel aire siempre resuelto y tan cariñoso.

Y hasta les canté y les bailé!!!! Lo juro!!! Tenían puesto un hilo musical, muy flojito, de fondo… Jajaja.

Los tratamientos de quimioterapia, en el mejor de los casos, duran meses, y llegas a conocer a algunos otros pacientes con los que vas coincidiendo, y obviamente te enteras de historias de dolor increíbles…

Mujeres a las que sus maridos no querían ver calvas, sin el pañuelo o una peluca… ¿Os lo podéis imaginar?!!!! Si no es suficientemente duro saber que puedes estar al borde de la muerte, abatida por la quimioterapia, cansada, dolorida, terriblemente asustada… Tener que bregar con que la persona que más te tiene que querer y cuidar, no quiere si quiera verte calva… ¡Menuda pandilla de hijos de puta!!! Y disculpadme, pero lo cierto es que me da igual. Lloré abrazada a alguna de aquellas chicas y mujeres (recuerdo en concreto dos, una jovencita y una mayor…), y en aquel momento, si hubiese tenido delante al marido de turno, os juro que hubiese hecho algo más que llorar…

Había días duros…, porque sí, porque la vida es así. O porque te enterabas de que alguien que habías conocido no vendría ya nunca más. O porque entraba alguien muy jovencito…, o sencillamente porque sí…

Esos días eran en los que aparecía la Beatriz bufón. Sin complejos. Con un par.

Normalmente no están los acompañantes sentados todo el rato dentro, podría llegar a ser molesto para los enfermos… Pero a ratos, y dependiendo de la cantidad de personas que hubiera, sí podías estar… Y siempre se me ha dado bien hacer el tonto… Arrancar una sonrisa… Y cuando lo hacía, Alva sonreía por partida doble, por lo que le hacía sonreír a él y por ver a otros sonreír…

Fueron unos meses estupendos!!!!

¡Ah! Y luego la gracia de salir del hospital… Jajaja!!!!  El tratamiento de Alva era fotosensible, o como se diga… El caso es que no le podía dar la luz del sol. Y para salir…, jajaja!!!, yo iba  a por el coche y lo recogía en la puerta como si fuera un personaje importante, un príncipe de cuento por ejemplo, y fingíamos divertidos protocolos tontos… O si el coche no estaba muy lejos y Alva prefería que no nos separáramos, salíamos del hospital corriendo de sombra en sombra como si fuéramos espías que perseguíamos a alguien sin que nos pudiera ver…

A veces la gente nos miraba… No nos importaba. La verdad es que nunca nos ha importado. Y nos reíamos un montón… No importaba el motivo. Todo valía para arrancarle una sonrisa al momento y que no pareciera tan duro. O tan peligroso. Una enfermedad.

Por cierto… Después de aquello a Alva le ha quedado una querencia al sol increíble… Creo que, como aquel verano no pudo exponerse nada al sol, luego ha querido vengarse… Ya sabéis el secreto de su siempre estupendo y saludable tono bronceado… :)

No sé…

Disculpad. Creo que se me ha ido un poco la cabeza, y he estado escribiendo, sin orden ni concierto, sobre algunas de las cosas de aquella época que recuerdo… Y ciento y una más… La verdad. Tantas…

Sobre todo recuerdo lo valiente y buen paciente que fue Alva. Eso es lo más importante. Lo que nunca podré olvidar. Lo fuerte que fue. Lo positivo. Lo alegre. Lo generoso. Lo fácil que lo hizo todo… Lo orgullosa que me sentí de él…

Este año, ahora justo, hace diez años de todo aquello. Desde entonces han pasado muchas cosas buenas, y algunas, como es normal, malas. Alguna en concreto, muy, muy mala. De hecho, no sabíamos Alva y yo lo que aún nos quedaba, después de aquel año de 2001, todavía por luchar… Y por sufrir. Aunque en ese caso los papeles cambiaron, y fue por mí. Alva tuvo que convertirse entonces en el paciente y fuerte ángel de mi guarda… Gracias.

Pero todo está bien…, ¿no? Bien está lo que bien acaba, suelen decir. Y esto no ha acabado, obviamente… ¿Quién sabe lo que todavía nos queda por vivir y por experimentar?

Yo personalmente espero que sea mucho todavía… Y nuevo. Y fascinante. Y que me siga haciendo sentir rabiosamente viva…

Y quizá no cure en verdad el amor, como yo creo…, pero definitivamente…, ¡¡¡cómo ayuda!!!

Ya lo dijo aquél -que no sé quién era, y además me da igual-… Cuando haya un hueco en tu vida…, llénalo de amor.

Nosotros lo hicimos. Es lo que hicimos. Y junto al hada de la fortuna hemos llegado hasta aquí hoy, para mirarnos a los ojos con ternura, llenarnos la boca de risas, el alma de esperanza… Para luchar por un día más… Sólo por uno más. Y que ese día llegue y poder decir otra vez… Una vez más…

Hoy -y mañana, y pasado, y el otro…- está siendo, definitivamente,…

UN DÍA MARAVILLOSO.

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Por cierto. Sobre la foto.

Es de un verano que volvíamos de conocer Salamanca, la tierra natal de Alva, y al volver por Madrid nos perdimos en la M-30, o 40, no recuerdo… Jajaja! Cuando conseguimos ¡por fin! salir de “aquella trampa del infierno”, mientras yo conducía, Alva hizo esta foto.

No me gusta subir fotos personales… Pero creo que ésta, aunque no tenga que ver con el tema, ilustra perfectamente el texto, y resume a la perfección, también, otro DÍA MARAVILLOSO… :)

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Son las 00.10 del lunes, 20 de junio de 2011.

Apenas llevamos diez minutos de este día… Es noche cerrada, obviamente. No he visto -escuchado ni leído- hoy, las noticias -en realidad, nunca lo hago-… Tampoco la información meteorológica. No sé si el día de mañana será un día luminoso y soleado, o por el contrario tendremos un día gris y nublado. No lo sé.

Y la verdad es que me importa poco… Tanto si el astro rey luce radiante o las nubes se empeñan en ocultárnoslo, e incluso en descargar chuzos de punta…, el día de mañana, -o mejor dicho de hoy-, va a ser un día maravilloso.

Mañana es día de revisión en el hospital.

Este año hace 10, -por estas fechas más o menos fue- que nos dieron la noticia de la enfermedad de Alva.

Cáncer.

Bien…, no voy a ponerme a hablar del efecto que esa palabra produce cuando entra en casa, porque, por desgracia, la mayoría de personas han sufrido de una forma u otra el efecto del miedo. Y quien no lo haya hecho aún…, bueno, que dé las gracias, y disfrute.

Es irremediable el miedo. En su justa medida, incluso útil y necesario. Te ayuda a calibrar la situación, a intentar obrar con toda la inteligencia y buena voluntad de que dispones, a luchar con todas las ganas. A valorar la vida. A mirar la muerte de cara. A decidirte desesperadamente por vivir.

Gracias al cielo, bueno, eso es sólo una expresión… Gracias a la ciencia -mejor dicho-, cada día más, esa palabra, va perdiendo su definitivo sabor a muerte. Son muchas personas las que cada vez más, salvan sus vidas y /o mejoran su calidad de vida.

De hecho, si eres listo, llegas a aprender mucho. Hasta el extremo de que tu concepción de las cosas, del verdadero, del intrínseco valor de las cosas, -por lo menos de todas las que te rodean-, cambia definitivamente para siempre.

Pasar por eso, salir triunfante -es decir, vivo-, y no aprender nada, es una verdadera pérdida de tiempo. Y de muchas más cosas.

Pero no voy a ponerme ni triste ni moralista… ¡Ni mucho menos! Nada más lejos de mi intención…

De hecho, entro aquí sólo para, como los dos años anteriores, concretamente el pasado 22 de junio de 2010, en “Escrito en las estrellas”, y el 22 de junio de 2009 en “Hoy ha sido UN DÍA MARAVILLOSO” comentar nuestra visita al hospital para confirmar que las cosas van bien…

Quiero, desde aquí, con toda mi fuerza y mi cariño, desear buenas noticias a todos aquellos que estén pendientes de una valoración parecida…

Sí, sí, ya sé… El trabajo es muy importante. Y el dinero…, -que más que importante es necesario…-. Y el amor… Sí. Lo sé. Lo sé. Pero…, la salud. La salud cuando se trata de vida o muerte…, no tiene comparación con nada. Creedme. No importa el trabajo que tengas, la cantidad de dinero que hayas amasado, ni tan siquiera el amor que sientas…, cuando lo que está en juego es la salud…, la vida, todo cobra una dimensión distinta.

Y el caso es que siempre volvemos a lo mismo… Lo que verdaderamente importa… Vivir.

Disfrutar. Ser honesto con uno mismo. Intentar mejorar. Amar. No pasar por la vida como el que ni siquiera escucha llover, ni hacerlo tampoco como una apisonadora…

Vivir.

Es difícil. Lo sé. Lo sé bien. Pero también sé que es fascinante. Que cada nuevo día es una nueva oportunidad. Que las malas rachas acaban como lo hacen las buenas, y que lo importante es plantar cara a las primeras y saber disfrutar las segundas. Y que siempre se puede aprender. Y que siempre tenemos la oportunidad de volver a empezar. Que mientras hay vida hay esperanza, no deberíamos olvidarlo nunca, ni tomarlo a la ligera.

Esto pretende ser un canto a la vida, -humilde y discreto-, porque estoy convencida de que no hay nada más hermoso. Siempre, ¡siempre!, podemos elegir, si no qué vivir, sí cómo vivirlo. Y eso ya es mucho.

Dar las gracias, una vez más y nunca la última, a la diosa fortuna -o a quien narices sea- que puso la suerte de nuestro lado. Y a la ciencia -los médicos y enfermeras-, que tan bien lo hicieron. Y también a Alva, que fue un paciente maravilloso…, obediente, disciplinado, fuerte, valiente… Nos dio una lección, una vez más, a todos los que tuvimos la suerte de estarle cerca…

Y yo, sólo agradecer a la vida la oportunidad de haber podido amar, -durante todos aquellos duros e intensos meses-, más de lo que hasta entonces había amado nunca… Y poder demostrarlo. Poder usarlo. Poder poner todo ese amor al servicio de la vida… Y que, después de todo, todo saliera bien.

Por eso decía que no me importa qué día vaya a hacer mañana –bueno, hoy-…. A las ocho estaremos en el hospital y nos pasaremos allí toda la mañana…, siempre ocurre igual… Hay que ir con ganas, con alegría y con mucha paciencia…

Y luzca el sol o llueva torrencialmente…, espero que éste sea, otra vez, una más…, para todos… UN DÍA MARAVILLOSO.

 

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